CAPITULO 7
Después de tanta euforia por el premio, a los invitados de la conferencia se les informó que tenían el día libre para que hicieran lo que desearan hacer en completa libertad. El grupo decidió ir a la sala de juegos y echar una mano de billar.
Scully de repente en el camino recordó que había quedado en llamar a su madre y cuando Mulder la vio cambiar el rumbo la siguió.
-¿A dónde vas Scully?- le preguntó aun lejos de ella.
- Mulder, acabo de recordar que prometí a mi madre llamarla al llegar al hotel y aún no lo hice, así que iré un momento a mi habitación a llamarla - Le respondió Scully deteniéndose.
-Bien, te acompaño. Iré a mi habitación por mi cámara- le comentó.
Scully asintió ante lo acordado por Mulder. Salieron del salón de juego con rumbo a los ascensores nuevamente. Esas cajas metálicas, tenían más actividad que cualquier transporte del mundo y Scully y Mulder no podían ponerlo en duda.
Al llegar al piso donde se encontraban las habitaciones de los agentes, volvieron a salir del ascensor, caminaban tranquilos, saludando a los que se cruzaban con ellos y hablando de lo mucho que se iban a divertir esa noche en el restaurante ellos y los demás.
Scully llego a su habitación, pero Mulder decidió no seguir su camino sino acompañar a Scully hasta el interior de la habitación. Cuando ella abrió la puerta, ambos entraron, pero Mulder no cerró la puerta como debía de hacerlo, sino que tan solo la dejo entre abierta.
Scully se sentó en la cama tomando así el teléfono para llamar a su madre, mientras Mulder jugaba con las figuritas que había encima del mini bar de la habitación de Scully.
- Bueno, te dejo. Iré por la cámara y te veré en el salón de juego con los demás - le comunicó Mulder al verla tomar el teléfono.
Scully, que lo había observado inquieto, tardó menos de un segundo en decidirse a hacer algo que debía de haber hecho hace mucho.
- Mulder espera - le dijo poniéndose de pie al mismo tiempo que él giro hacia la puerta, colgó el teléfono y se acercó a él.
Mulder la miraba algo extrañado, así que ella tomo su mano, en el mismo gesto que desde siempre usaba para que él enfocara su atención en ella.
-¿Qué pasa Scully?- le preguntó confundido ante su actitud.
Quería decir algo, pero no estaba segura de cuánto tiempo duraría la fuerza de voluntad que la había llevado tan lejos, así que simplemente se acercó a él, y llevó su mano hacia su mejilla.
Se estiró un poco para alcanzarlo y suavemente lo besó.
Mulder recibió el beso sin reaccionar. ¿Cómo podía reaccionar ante lo que estaba haciendo Scully? Sentir sus labios tibios y dulces sobre los de él era la sensación más sublime para Mulder. Aun no entendía porque lo hacía y quería saber el por qué. Pero si la detenía se iba a arrepentir y por ello no lo hacía.
Scully separó su labios por un momento - No lo pienses Mulder... - dijo en un susurro y lo miró a los ojos. - Yo ya no quiero seguir analizando más lo que siento... -
-¿Y que sientes Scully?- preguntó Mulder mirando los ojos celeste de su compañera, preguntando pero ya conociendo la respuesta, deseando volver a sentir sus labios.
Ella le sonrió, feliz de poder, finalmente, estar a su lado y poder besarlo y tocarlo como siempre quiso.
Sin responderle nada, simplemente, lo volvió a besar, pero esta vez, las cosas fueron un poco más allá.
Mulder la acerco mas a él, rodeándola con sus grandes brazos e intensificando la unión de sus bocas que batallaban en un campo donde nunca existiría un ganador.
Ambos estaban narcotizados por sus sabores. El era sal, ella azúcar, una mezcla de puro placer donde la pasión ansiaba ser liberada mientras se acariciaban con ternura.
A Mulder ya le importaba muy poco como habían terminado así, porque besar a Scully, sentirla tan cerca, saber que estaban dando el paso más importante en su relación era lo que más significado tenía en esos momentos.
Mientras tanto, muy cerca de ahí, Sam avanzaba muy molesta camino a su habitación.
Sus pobre pies no estaban acostumbrados a los zapatos nuevos que había elegido usar para el concurso, y ahora mismo, el dolor la estaba matando.
Así que decidió subir rápidamente a cambiarse por unos más cómodos, antes de buscar a Dana y a Mac para que la acompañaran a comprar algunas cosas que necesitaba.
Al abrirse la puerta del ascensor y llegar al piso donde se encontraban sus habitación, Sam no pudo soportar más la molestia, y viendo que estaba sola, se quitó los zapatos que llevaba, quedando descalza.
Mucho más cómoda caminó rumbo a su habitación, y al acercase, pudo ver que la puerta de la habitación de Dana se encontraba semiabierta, así que pensó en decirle primero de sus planes y luego seguir a la suya a cambiarse.
Suavemente abrió la puerta, y lo que vio la dejó con la boca abierta.
Dana y Mulder, besándose apasionadamente en la habitación, y al parecer la estaban pasando tan bien, ¡que hasta de la puerta se habían olvidado!.
Sam se sintió muy incómoda, y trató de alejarse, pero la puerta ya había emitido un muy ligero crujido, que Mulder pudo escuchar.
Y al parecer Scully también, porque se separaron bruscamente, y miraron a Sam en la entrada, completamente asombrada y sonrojada.
- Yo... ehmm...lo siento... la puerta estaba abierta... - atinó a balbucir la pobre Sam, sin saber cómo salir de esa situación tan vergonzosa
Mulder no podía creerlo, en realidad no podía hacerlo. Quería gritar, cuando no era Skinner, era Kersh y cuando no era Kersh era una maldita abeja, ¿pero desde cuando las abejas eran rubias y metiches?
El sentimiento de decepción invadió su cuerpo, se había arruinado el hechizo que había crecido entre él y Scully. Y se odiaba así mismo por no haber cerrado la puerta, llego a la conclusión que no era culpa de Sam, era culpa de él y se quería matar.
-Eh… Scully, hablamos más tarde- dijo sin mirarla, solo mirando a Sam y preguntándose donde estaba el puente más cercano - Disculpen - y tan pronto como pudo salió de la habitación dejando a una desconcertada de Scully y una apenada Sam.
Scully se quedó mirando a Sam por un momento - En verdad lo siento mucho Dana, discúlpame - suplicó Sam poniéndose en su lugar y pensando en cómo podría ella misma asesinar a quien le hiciera esto.
Scully le sonrió - No importa Sam, igual no fue tu culpa sino nuestra, por no cerrar la puerta... no te preocupes -
- Pero Sam, tú y él... -
- Yo hablaré más tarde con él, y después me encargaré de continuar, eso sí, con la puerta bien cerrada - le respondió Scully, y las dos soltaron una gran carcajada.
Sam le explicó a Scully la idea de que fueran un rato de compras ellas dos y Mac.
Scully pensó que podría aprovechar para llevarle algo a su madre, su sobrino, su cuñada y a Bill, que estarían de visita en DC en más o menos un mes.
- Está bien Sam, entonces nos vemos en media hora en la recepción del hotel - le dijo mientras salían de la habitación al corredor
- Perfecto, yo iré a cambiarme y luego le avisaré a Mac, nos vemos - y despidiéndose Sam, se dirigió a su habitación, un par de puertas más allá.
Scully había olvidado por completo la llamada que inicialmente quería hacer, su madre podría esperar otro rato más, ahora tenía que hablar con Mulder.
Scully tocó suavemente a la puerta de él.
- Mulder soy yo -
-Pasa Scully- respondió él.
Ella abrió la puerta y lo vio sentado en la cama, con una expresión extraña.
- ¿Que sucede? - dijo acercándose un poco a él.
-Nada, solo que… olvídalo- le pidió resignado.- Sabes, si tengo algo - se puso de pie.- Estoy confundido, más que confundido.-
Si Mulder estaba confundido, Scully mucho mas y su compañero lo noto así que decidió ser un poco mas explicito.
-Scully, intentaste decirme algo con ese beso y necesito saber que es - le dijo desesperado.
- ¿Acaso necesito una razón científica para besarte Mulder? - le habló un poco triste de sentir la duda en su voz - ¿No puedo simplemente mostrarte lo que siento? - dijo acercándose un poco más, hasta quedar a un par de pasos de él
-Scully ¿estás consiente de todo lo que ha pasado? No quiero hacer realidad algo prohibido - expreso asustado.- No quiero entusiasmarme para luego ver cómo te arrepientes ante tus propios actos… Scully, se lo que sientes, es lo que siento yo ¿es lo mismo? Contéstame - decía con una mirada triste y furtiva.
- Mulder nunca he estado tan consiente como lo estoy ahora, se lo que estoy sintiendo, se lo que quiero, y por fin me he decidido a no dejar pasar más el tiempo sin tenerte a mi lado - lo tomó de la mano y la acarició suavemente entre sus dedos.
- No creo que tenga palabras exactas para decirte lo que siento por ti, somos compañeros y amigos, pero esto es algo más, es más profundo... prefiero demostrártelo, ¿no es suficiente eso? -
-Buena manera de demostrármelo Scully, besándome sin contemplación- comentó Mulder para romper la tensión, luego llevo una de sus manos a la mejilla de Scully.- No sé qué decir, solo sé que no quiero detener esto más tiempo. Sería un error si lo hacemos y mucho más ahora que sabemos lo que existe entre nosotros- aseguraba Mulder.
Scully sonrió al saber que los dos estaban de acuerdo en esto, y soltando la mano de Mulder se alejó de él.
- Un momento... - y caminó hasta la puerta, la cerró y la aseguró.
No comprendió por qué ella se alejaba, hasta que vio que cerraba la puerta. Mulder adoraba eso de ella, muy precavida y sobre todo ante las interrupciones.
Regresó a su lado y lo miró sonriente.
- No más interrupciones - dijo llevando su mano para acariciar la mejilla de él
-Me lees la mente Scully- comento él mientras cortaba la distancia entre sus labios y los de ella.
