CAPITULO 9

Cuando acababan de terminar la comida, una mujer joven con una gran sonrisa subió a un pequeño escenario de karaoke que tenía el restaurante.

- ¡Buenas noches damas y caballeros! - saludó a la clientela a través de un micrófono, mientras un muchacho trabaja detrás de ella con los equipos del sonido.

- Mi nombre es Helen, y a partir de esta hora, abrimos a ustedes nuestros micrófonos, ¡los invitamos a participar de esta hermosa noche de música y diversión con el karaoke! -

Todos aplaudieron, muy emocionados y animados por los ya notables efectos del sake que habían estado bebiendo con la cena. Jack pudo ver en Sam una de esas grandes sonrisas que tanto le encantaban y sabía que una de sus grandes pasiones era la música, de hecho, su colección en casa era algo impresionante.

No podría saber si fue una influencia del alcohol, pero en un par de segundos se había decidido a hacer algo que desde muy joven no hacía, cantar. - Y bien, ¿Quién será nuestro primer invitado o invitada de esta noche? - preguntó Helen mientras bajaba de la tarima y empezaba a caminar entre las mesas observando a la gente.

Jack se acercó un poco al oído de Sam para susurrarle - Voy a dedicarte esta canción - y luego se levantó de la mesa

- Yo quiero cantar - dijo Jack, mientras Sam lo miraba con la boca abierta, completamente asombrada.

Todos aplaudieron, y Jack subió al escenario, se acercó al muchacho que manejaba los equipos y seleccionó su canción, que por suerte se encontraba en la lista.

Sin decir más nada, se sentó en el banquillo y tomo el micrófono mientras empezaban a sonar los primero acordes del sonido.

Yo, no veo el futuro Pero quiero tenerte aquí Conmigo, lo necesito así

No pienses, no pienses en mañana Vamos a amarnos hoy Ahora, este momento vivir

Jack dejó sorprendidos a todos, en realidad no lo hacía nada mal.

Sam lo miraba, y él le devolvía la mirada, aunque por momentos sonreía, su rostro permanecía serio, demostrándole que en realidad era eso lo que él quería decirle, aunque las reglas no se lo permitieran.

Mi vida yo tratare de olvidarte Pero la luz de tus ojos Brilla, eres un ángel Que alumbra mi corazón

Entonces él se puso de pie, y caminó un poco, hasta quedar en el extremo de la tarima, del lado más cercano a la mesa donde estaban sentados los demás, y entre ellos, la persona a quien iban enfocados todos los sentimientos que representaba esta canción.

Yo, no quise decirte Lo que yo no quiera saber de mi Tenía miedo sentir Pero tu, tu me enseñaste A enfrentarme a la realidad A la verdad La realidad, la verdad

La pasión que Jack le estaba imprimiendo a la canción mientras la interpretaba se reflejaba en el entusiasmo que estaba causando la canción entre la gente, y muy especialmente en Sam, a quien lo ojos le brillaban entre lagrima que luchaban por no salir.

Mi vida yo tratare de olvidarte Pero la luz de tus ojos Brilla, eres un ángel Que alumbra mi corazón

Mi ángel…

Jack terminó la canción dedicándole una sonrisa única y exclusivamente a Sam, sin prestar atención a la gran cantidad de aplausos y hurras por parte de los clientes del lugar.

Él se acercó a la mesa sonriendo aún, y Sam no pudo contenerse más.

Se puso de pie y se acercó a él, extendiendo sus brazos mientras Jack le respondía de la misma manera, y así, quedó abrazándolo por la cintura, como siempre lo hacían ellos dos, pero esta vez algo había cambiado y no era ya un simple gesto de compañerismo.

Sam se alejó un poco de su rostro y le sonrió - Gracias por la canción Jack, es preciosa -

Y sin pensarlo mucho, lo besó suavemente en la mejilla, casi rozando la comisura de los labios, tratando de transmitirle lo mucho que él significaba en su vida.

Sonriendo aún, volvieron a la mesa, guiados por Sam quien lo llevaba a Jack de la mano.

-Scully, eso es cantar- le comento Mulder son sorna.

- Tienes razón - le respondió ella mientras observaba contenta como Sam empezaba a avanzar en su relación con Jack - deberías aprenderle algo a Jack tu también -

Cuando Jack termino de cantar todos esperaban que las cosas terminaran ahí, pero nadie se podía imaginar que Helen la anfitriona del restaurante seguiría en busca de un nuevo talento entre nuestro grupo de amigos.

-¿Qué dicen ustedes chicas?- les pregunto muy graciosamente.- ¿Se animan?

-Le aseguro que es mejor que no le pida a Scully que suba ahí- apunto a la dama y luego se apunto así mismo - Ya verás porque lo digo

- aquí entre nos ella tiene una terrible voz- comento burlonamente.

- Oye - Scully le golpeo haciéndose la ofendida. - ¿Si crees cantar mejor que yo sube y demuéstranos tus dotes de cantante. -

-Yo reconozco mis limitaciones Scully- dijo modestamente.

-¿Y las demás?

Sam y Mac negaron con las cabezas aterradas antes la idea de subir a la tarima y empezar hacer el ridículo. Para ellas era inconcebible, pero a Mac le parecía más idóneo que Harm subiera a esa tarima.

-¿Por qué no vas tú Harm?- le pregunto Mac.

-¿Yo? Te has vuelto loca. No me voy a subir ahí- dijo tajantemente.

-Vamos Harm, cantas muy bien. Tienes la mejor voz del mundo, por favor complacemos- le pedía con una gran sonrisa y gesto de niña.

- Ellos no me están pidiendo que cante- le discutió.

- Tal vez es que canta peor que yo- comento Jack con gracia.

- Si, canto muy malo- le secundo Harm.- No voy a subir ahí.

- Subirá- le dijo Mac a Helen,- lo hará- volvió a mirar a Harm.- Lo harás.

- Mac, no lo haré- negó ya casi molesto.

-Es usted un cobarde teniente comandante Harmon Rabb- le dijo con fingida rabia.

-No soy un cobarde, es mas lo haré para que veas que no lo soy- miro a Helen.- Subiré, pero cantare sin pista y le agradecería que me consiguiera una guitarra- le pidió muy seguro de si.

-De acuerdo- dijo gustosa Helen mientras se retiraba.

-¿Sin pista?- preguntaron todos asombrados.

-No la necesito- tomo un poco de sake y se puso de pie.- Vuelvo enseguida- y siguió a Helen.

Nadie a excepción de Mac podía creer que Harm fuera tan capaz de subir a esa tarima y cantar sin pista como lo hicieron muchos otros anteriormente, incluyendo a Jack. Cuando termino de cantar un tipo regordete y medio borracho y bajo de la tarima dando zancadas mal pensadas que por ello tuvieron que ayudarlo a bajar Helen apareció en la tarima y tomo el micrófono para hablar.

-Bien, al parecer a Héctor la letra de la canción le hizo algo de daño.

Medio restaurante esbozo sonrisas ante el chiste de Helen. Un hombre detrás de ella cruzaba unos cables en medio de la tarima, ponía un banquillo y otro de esos micrófonos plegadizos.

-Ahora entre nosotros pude encontrar un valiente que se animo a cantar sin pista. El bar no se hace responsable por oídos lesionados- volvieron a reír- y para colmo cantara acompañado de una guitarra ¡Que Dios nos ampare! Que lo disfruten.

Helen se retiro de la tarima sacando el micrófono con todo y pedestal, segundo después Harm subió a la tarima y sentó en el banquillo donde un hombre le entrego la guitarra ya conectada a un amplificador. Harm se acerco un poco al micrófono para poder hablar, pero Mac podía notar desde donde estaba que él estaba un poco nervioso.

- Muy buenas noches, mi nombre es Harm y sin canto mal pueden hacer responsable a la coronel Mackenzie, vive en Washington y es abogada. Así que pueden demandarla si lo desean, yo los representare- decía graciosamente.

-¡Y yo te aseguro que perderás antes de llegar al juicio!- le grito Mac desde la mesa.

- Si eso crees. De acuerdo- miro hacia el publico.- Bueno, para no hacer esta historia más larga, cantare una canción de Nek llamada Llegas tú. Que la disfruten.

Harm saco las primeras tonadas desde las cuerdas de la guitarra, buscando el ritmo y llegando hasta donde debía empezar a cantar. Y así lo hizo.

He intentado no quererte Poner freno a esta pasión No me pidas una tregua, por favor.

He intentado no buscarte Pero sé que sabes bien Que adivino tu silueta donde estés.

Cuando Harm comenzó a cantar Mac se transformo, olvidando las personas que aplaudían o le silbaban a Harm, olvidando el lugar, el momento, solo podía estar concentrada en la voz de Harm en la canción.

Llegas tú, sueño imposible tú Hoy seré dueño de tu piel Pero tus besos mienten ¿Quién robo tu amor?, dímelo.

He encontrado entre mi ropa El vestido que yo ayer Con mis dedos tan despacio te quite.

Para Harm la canción era un grito de auxilio, porque a través de ella podía expresar lo que no podía expresar con simples palabras. A pesar de que para Mac las letras de la canción eran algo que él no podía comprender, solo la cantaba, pero no la entendía y estaba completamente equivocada.

Soñare tu piel desnuda Te soñare tan infinita como Dios Cuando tu mundo solo el mío.

Llegas tú, sueño imposible, tú Hoy seré dueño de tu piel Pero tus besos mienten ¿Quién robo tu amor?, dímelo

Llegas tú, sueño imposible tú Lógico, se que allí estaré Si te amo quizás pierda Si no te amo sé que no ganare

Mac podía sentir la voz de Harm atravesar todos los rincones de su corazón. Porque esa canción era ella, era todo lo que ella siempre le decía a Harm y odiaba que él estuviera cantándola sin entender ni una sola palabra o letra, nada. Harm cantaba desde el corazón, sin saber que era lo que Mac estaba pensando. No se fijaba en que le estuvieran aplaudiendo o gritando, solo miraba fijamente a Mac mientras seguía tocando la guitarra y cantando.

Y me dices que quisiera encontrar tu libertad Se te olvida que en mis brazos volaras, yeeh.

Llegas tú, sueño imposible, tú Hoy seré dueño de tu piel Pero tus besos mienten ¿Quién robo tu amor?, Dímelo

Llegas tu, sueño imposible, tu Mírame, siempre esperare No es demasiado tarde Si quieres búscame.

Mientras Harm cantaba los últimos coros de la canción y hacia que el restaurante vibrara con los sonidos de la guitarra, Mac pensaba en las últimas letras de la canción y lagrimas furtiva empezaron a surcar su rostro y las retiro rápidamente cuando noto que Jack la miraba extrañado. Ella empezó a aplaudir como los demás.

-¡Muy bien Harm!- le decía de pie y aplaudiéndole.

Todos en el restaurante se habían divertido enormemente con las presentaciones de Jack y Harm las cuales habían sido memorables ¿dos militares cantantes? Eso no se veía todos los días. Aplaudían y silbaban, pidiendo otra canción o solo felicitando al último cantante.

Mulder silbaba como un loco, mientras Scully se cubría los oídos. Mulder era demasiado emocional y sobre todo cuando algo le gustaba y lo expresaba en vivo y directo.

-¡Eso es!- y seguía silbando. -Es increíble, es piloto naval, abogado, tiene extensos conocimientos en electrónica ¡y también canta! ¿Qué es lo que no sabe hacer ese hombre?- preguntaba verdaderamente sorprendido Jack.

-Es una caja de sorpresa- contesto Mac aun aplaudiendo y evitando que la vieran porque las lagrimas volvían a salir. -¡Otra, otra, otra, otra!- gritaban en forma de petición Scully y Sam. -Muchas gracias- agradecía Harm complacido sonriendo como siempre e ignorando las peticiones.- Muchas gracias- miro fijamente a Mac.- Sarah esa fue por ti.

Harm bajo de la tarima y Mac volvió a sentarse en la mesa media ida. Sam y Scully se daban miradas cómplices mientras que Jack y Mulder se hacían los desentendidos. En ese instante Harm volvía a la mesa y lo primero que hizo fue tomar un poco de sake para aclararse la garganta mientras volvía a sentarse.

-¿Ves Mac? No soy un cobarde- le comento Harm en forma de aclaratoria.

-Siempre he sabido que no lo eres- le informo mientras jugaba con la servilleta con la cual se había secado las ultimas lagrimas

Después de escuchar a otras personas cantar y divertirse a lo grande los chicos decidieron que era hora de regresar al hotel y nadie puso objeción. Cuando empezaron a ponerse de pie Helen se les acerco y los chicos le comunicaron que ya se retiraban al hotel para descansar. Helen los llevo hasta la salida deseándole buenas noches y que lo esperaba nuevamente en el lugar, especialmente a Jack y a Harm.

Estaban tan ebrios que no podían encontrar un taxi en medio de un pajar. Hasta que a Mulder se le ocurrió el juego de la soga invisible y Harm como le gustaba a veces hacerse el payaso se unió a él así poniéndose en el medio de la calle y haciendo creer que halaban una soga de un extremo a otro.

Scully no podía parar de reír a pesar de que le preocupaba que le pasara algo a Mulder por ser tan idiota cuando se lo proponía; pero no le decía nada, solo se reía. De repente un taxi se detuvo bruscamente para evitar un accidente y los chicos corrieron al interior del auto, a pesar de que eran seis y en la parte trasera solo cabían cuatro.

A Mulder ni a Scully les importó compartir el asiento delantero, aunque estaba penado por la ley que dos personas fueran en el mismo asiento.

El taxi los llevó inmediatamente al hotel y quien terminó pagando el taxi fue el pobre de Jack porque Mulder y Harm seguían de bromistas bajo las amenazas de Mac y Scully para mantenerlos a raya.

Mac que era la más lúcida de los seis porque no había tomado nada de alcohol notó que la discoteca del hotel aún estaba abierta y de repente sintió que ella y los demás debían entrar.

-¿Por qué no entramos ahí?- les preguntó en forma de sugerencia.

-Mac, ya es tarde- le recordó Harm.- Debemos subir a descansar.

-No es cierto, son doce con dieciséis minutos de la madrugada- dijo de memoria y Mulder la miró como un expediente x.- ¿Qué?

-¿Cómo haces eso?

-Mi abuela es sueca- respondió rápido y se acerco a Harm para tomarle la mano.- Vamos entremos, será divertido.

-Mac, no- negó Harm.

-Chicas ayúdenme ¿Verdad que será divertido bailar un poco? La noches es joven- comentó mientras les daba una mirada de suplica a las chicas.

-No me parece mala idea - dijo Scully.- ¿Qué opinas tú Mulder?

-¿Si te digo que me parece bien que me darás?- le pregunto con gracia producto de su embriaguez y Scully lo miró con reproche.- Esta bien entremos.

-Vamos Jack, entremos- Sam no se lo pedía, casi se lo ordenaba.

Scully y Sam comenzaron a caminar seguidas de sus compañeros mientras Harm y Mac seguían inmóviles. Mac le daba una mirada juguetona a Harm y a él no le quedó más remedio que entrar a la discoteca con ella.

La música estaba en su máxima potencia, era imposible hablar; pero el lugar era fenomenal. Habían muchas personas y al fondo se podía escuchar Believe de Cher

- Me encanta, esa canción. Vamos Mulder- dijo Scully mientras arrastraba a Mulder a la pista.

- Nosotros buscaremos una mesa- les grito Mac.

- De acuerdo- respondió Mulder ya en la pista.

Sam, Jack, Harm y Mac caminaban entre la multitud hasta que dieron con una mesa en un extremo casi en penumbras, ya que la discoteca solo era iluminaba por destellos y ráfagas de luces que iban al ritmo de la música.

-Deberíamos pedir algo de tomar- sugirió Jack.

-No, cero bebidas- exclamo Mac con una autoridad que sorprendía a Jack.- Han tomado demasiado, sin van a bailar es mejor que no sigan tomando.

Sam empezó a reír cuando vio a Mulder dar brincos en la pista seguido de Scully. Estaban contentos y les era imposible no poder expresarlo

- Hacen una buena pareja ¿no te parece? - le dijo a Jack acercándose a su rostro para que le pudiera escuchar, mientras señalaba con la mirada a Mulder y Scully.

- Si, es cierto - le respondió él, mientras se acomodaba en el largo sillón donde estaban sentados, quedando muy pegado a Sam, y pasaba su brazo por encima de ella, sobre el respaldo del la silla.

De repente y sin nadie esperarlo comenzó a sonar suerte de Shakira y esa fue la señal que Mac tanto espero. Se puso de pie enseguida cantando la canción a pesar de tener mala voz.

-Vamos Harm - le tomó de la mano e intentó que este se pusiera de pie.- A bailar.

-¿Qué? ¿Esto? ¿Estás demente Mac? Yo no sé bailar eso - le recordó medio acalorado.

- Pamplinas Harm, yo bailo y tu no hace nada si quieres. Pero no voy a entrar a esa pista sola- le dijo tajantemente sacándolo del sillón y llevándolo a la pista.

Mac tenia raíces afganas e iraníes y cuando se trataba de bailar la danza del vientre había que dejarle espacio, porque si Shakira era una experta Mac era una suma cun laude en la materia.

Movía sus bien formadas caderas al ritmo de la canción y la música mientras Harm solo estaba allí haciendo juegos de pies. Pero su vista solo estaba centrada en las caderas de Mac que seguían moviéndose seductoramente.

De repente las personas que estaban a su alrededor notaron los sensuales movimientos de Mac y prefirieron dejarle espacio libre, así solo rodeando a Harm y a Mac. Ella continuaba con el baile, bailando alrededor de él sabiendo lo que le estaba provocando al militar experto.

Shakira hablaba en la canción de que quería vivir una vida con el hombre al cual amaba. Eso era lo que deseaba Mac y ese hombre era Harm.