capítulo dos punto dos, mejorado y remaste rizado. lo siento no cambio mucho solo hice algunas mejoras, estaba pésimo.
-Responde Marshall lee- El mencionado tragó duro el nudo que se había formado en su garganta, con todo el dolor de su corazón dio un último apretón a sus amadas ninis antes de retirar sus manos, oh gloria de Glob.
-pueees, yo…-
-te gustan, ¿A qué si?- Fionna se tocaba por encima de su playera para sofoco del todopoderoso rey de los vampiros, una enorme e incompleta sonrisa en el bello rostro de la rubia, sus manos delicadas viajando por el escote redondo de su camiseta celeste. –Cake también me dice que son bonitas, ¿tú qué crees Marshy?-
Oh mierda, ahí iba con el jodido apodito de marras, si tan solo se imaginara aquella mujer lo que el apodito le engrandecía, con incomodidad evidente y un suave carraspeo aprovechó la cubierta de seguridad que le ofrecía su escritorio para acomodar de una mejor manera a su soldadito del amor.
-Si Fi, son preciosos- La última humana de la Tierra se apiadó entonces de su pobre alma inmortal y dejo por fin sus manos quietas sobre el regazo, si, pero sobre el regazo real, ahí iba de nuevo el nudo, tenía aquellos jóvenes duraznos a la altura de sus ojos, la chica tenía las rodillas sobre el escritorio, en un impulso había saltado sobre éste para alcanzarlo quedando su espalda arqueada y su firme trasero en alto. Oh buen Glob, ¿disfrutas haciéndome sufrir?
-Marshy invítame a tu cueva, tengo ganas de nadar, aquí hace un calor horrendo-
Los estragos que causaba esa imprudente mujer dentro de sus pantalones, que no mirara hacia abajo por todos los infiernos, un nuevo trago de saliva y el nudo había desaparecido dejando libres las cuerdas vocales del soberano.
-Tus deseos son ordenes Fi, solo déjame ir por mi hacha- Marshall se las arregló para romper la barrera del sonido al levantarse bruscamente de la silla casi tirando a Fionna en el acto, en un abrir y cerrar de ojos el chico había desaparecido de la sala dejando a la adolescente sola. Una sonrisita burlona se extendió por sus labios mientras bajaba lentamente del escritorio, ojalá llegara pronto el rey, así podría menearle el trasero, la risa se le escapó al imaginarse el susto que se llevaría, se lo merecía por pervertido manolarga.
-Estoy listo bombón, soy todo tuyo ahora- Marshall había regresado a la habitación con su hacha colgando al hombro y con una inusual sonrisa bailando en su rostro, silbando se aproximó a ella, blandiendo el hacha creó un portal que los llevaría directamente al lago dentro de su fría cueva, con una simpática reverencia y un tono bastante caballeresco se dirigió a la única mujer de la sala.
-Mi lady- bien eso era extraño, hace mucho que no veía al estresado rey del inframundo tan relajado y de tan buen humor, ¿Qué habría pasado en el transcurso de su ida y vuelta?, con el ceño levemente fruncido la rubia se levantó de su cómodo asiento y meneando sus caderas como solo ella sabía hacerlo atravesó el portal hacia Aaa, para completa alegría visual del rey vampiro. Una sonrisa medio demente deformó por un instante el apuesto rostro del monarca, ¿Qué usaría Fionna para nadar? Con esta pregunta en mente, flotando cruzó por el portal para seguir a la humana.
Seguro que usa un sexy, sexy bikini.
Ya dentro de la coqueta casita del rey del inframundo sobre la fértil tierra de Aaa Marshall lee babeaba sobre su mesa para café imaginándose las infinitas posibilidades de lo que saldría por la puerta de su baño; Fionna en un bonito y escueto bikini blanco, rojo, verde, amarillo, quizá celeste sería lo más predecible, en… tanga quizá.
Mas y mas saliva se escurrió por entre los colmillos del vampiro, el escultural trasero de la humana no tenía nada que envidiar a su delantera. El muchacho se quitó su camiseta hawaiana con enorme coraje, con ella limpió su estropicio y voló directamente a las oscuras aguas dentro de su cueva, apenas se estremeció ante el helado contacto, más relajado se dejó flotar en las tranquilas aguas esperando pacientemente la divina visión de carne femenina.
Presto se incorporó al escuchar el débil click de la puerta, Fionna apareció vestida con unos pantalones cortos increíblemente estrechos, dándole una increíble vista de sus piernas, una blusa sin mangas abrazando sus juveniles pechos, pero nada de eso fue lo que cortó la respiración al chico, no señores y señoritas, fue el descubrimiento del nuevo look de su compañera, no pudo impedir que su viperina lengua y un peligroso siseo escaparan de su boca. Su cabello, aquella hermosa cascada de rizos rubios se había desvanecido.
-¡Por el amor de todo lo sagrado mujer! ¿Qué le hiciste a tu cabello?-
La chica se pasó la mano por sus ahora cortísimos mechones y se encogió de hombros algo molesta.- Me lo corté para rescatar a cake de pasar toda la eternidad debajo del trasero de un brujo demente, ahora él lo tiene, ¿tienes algún problema con eso Marshall lee?-
El mencionado se hundió en el lago lo suficiente como para solo dejar sobre la superficie sus ojos, algunas ligeras burbujas reventándose sobre su nariz enfurruñada.
-Eso creí- con un salto lleno de gracia, la curvilínea mujer entró al agua nadando lo suficiente para salir a un lado del amargado, perdón el amado rey de la nocheosfera.
Nadando sobre su espalda, la rubia dio vueltas alrededor del espacio, apenas creando ondas, para Marshall esa fue toda una tortura, el hecho de que estuviera sobre su espalda obligaba a aquellos hermosos montículos a sobresalir, el rey agradeció una y otra y otra vez su muy aguda visión, pronto la chica decidió que era una buena idea sentarse sobre una de las rocas de por ahí, dejando solo debajo de su cintura dentro del agua.
El muchacho se acercó despacio, el depredador en su interior le urgía a abalanzarse sobre la tierna presa, aquellos bellos duraznos se veían duros por el frio, quería tocarlos otra vez.
¡NO!
Tenía que hacer más que tocarlos, tenía que verlos.
¡SI!
Oh si, solo bastaba alargar un poquito el brazo, bajar un poco aquel provocador escote y ahí estaban, tan cerca casi podía sentir la tela en sus dedos.
-¿Qué rayos haces hermano?-
Entonces el rey se descubrió a sí mismo con el brazo extendido, riéndose de forma macabra, sus dedos crispados. Unos ojos de intenso azul lo observaban atentamente desconfiados, con un tic nervioso sobre la rubia ceja derecha, los brazos femeninos se enroscaron en torno a la delgada cintura protegiendo sus preciosos.
Sí, porque para Marshall lee esos eran ¡sus preciosos!
Pero su alteza se daba perfecta cuenta de lo idiota que de seguro estaba pareciendo, con un suave carraspeo se encaramó lo bastante a la roca con ambos brazos extendidos dejando el suave y pequeño cuerpo entre ambos, el vampiro sintió el impacto en sus colmillos al escuchar el repentino acelere del frágil corazón humano.
-Fi, esto es muy importante-
La muchacha no pudo ser capaz de responder, estática y en shock por el comportamiento de su amigo, sentía raro el estómago, su corazón le martilleaba el pecho y apenas podía respirar sin ahogarse en el intento.
-Fi, lo que sucede…es-
-¿Si marshy?-
-Bombón tienes una sanguijuela en el cabello-
Ecos de carcajadas risueñas y chillidos aterradores atronaron en la cueva de soltero del monarca, pronto algunos golpes suplantaron a los chillidos, lo que derivó en que las risas dejaran paso a quejidos. Pero ese momento fue lo que dio al chico su resolución, ya los había sentido, ahora…ahora los vería
Algunos días después...
¿Cómo lograrlo? Eso se preguntaba el muy atractivo y longevo vampiro, ¿Cómo conocer de primera mano a sus preciosos?
Mientras flotaba absorbía el rojo de algunas fresas de un cuenco sobre su estómago, cerró sus ojos recordando lo suaves que se sintieron entre sus dedos, sus preciosos, preciosos ninis, oh gracia divina, daría su brazo por verlos. Quizá solo un colmillo tampoco estaba tan desesperado.
Ahora el chiste era ¿Cómo lograr que Fionna se quitara la blusa? Tal vez tirándole encima algo de gaseosa… Vamos Marshall lee si fueras mujer ¿Qué haría que te quitaras la blusa? Además de encontrarme conmigo por supuesto, tal vez arrojándole café, aunque de todos modos ¿Qué haría yo bebiendo café?
-Quémala-
-¿Qué?-
-Que la quemes, quema su blusa, si su ropa se está incendiando por supuesto que se la quita- la reina helada entró por la ventana acompañada de una ventisca.
Con mucha calma, la loca mujer se dirigió a la cocina por algo de comida, seguramente ya se había acabado la suya y Gunter no había regresado aun del mercado. El chico se masajeó el puente de su nariz rogando paciencia a una deidad de la cual no aseguraba su existencia, con un suspiro se relajó y consideró la idea.
Quizá fuera una buena después de todo.
No, no, no, no, no deseo lastimarla, pero…
¡Una ilusión! Eso, si la hacía creer que su ropa estaba en llamas, se la quitaría y sus preciosos no sufrirían daño alguno, oh si Marshall estas que ardes...
Y si, si salía de debajo de la copa de aquel árbol definitivamente ardería, bravo Marshall toda una excelente idea el salir a mitad de la tarde, el rey acomodó mejor su sombrilla sobre su cabeza y se dedicó a observar tranquilamente como la muchacha luchaba contra uno de sus dragones, demonios tendría que aumentarle el sueldo debido a eso pero lo valdría si el plan funcionaba, si, señores y señoritas, han descubierto de que más se abastece el volcán del inframundo, no solo de magma recuérdenlo.
El enormesisimo reptil fue derrotado y posteriormente mandado de una patada a la nocheosfera, esa era la oportunidad, con cautela se movió lanzando la ilusión a la humana, genial, una ligera llama en su hombro aumentando progresivamente el tamaño, el suave calor sería lo suficiente para convencerla aunque no lo bastante para lastimarla, estaba distraída esa era su oportunidad.
-¡Fi, Fi oh por Glob, BOMBÓN! ¡Tu blusa se está quemando!-
-Eh, ¡AHHHH!-
Ahí estaba, por fin, la mochila verde había salido volando lejos de su dueña, los blancos brazos se movieron para sacar la blusa por la rubia cabeza, oh si, oh si, Marshall lee sentía sus ojos casi saltando de sus cuencas de tan abiertos que los tenía, ahí estaba el firme estómago, un poco más, solo un poco…¿Pero qué?
¡Fionna estaba usando un sostén!
-¿Cariño que es esa cosa?- los ojos, ahora tremendamente pequeños del vampiro se paseaban por el torso femenino intentando desintegrar las copas blancas de lo que parecía ser un sostén de abuelita.
-Oh, me lo regaló Gumball, dice que es indecente que una señorita ande por ahí sin uno de estos- La chica sacó una nueva camiseta de su mochila antes de colgársela al hombro.
-Bien, debo irme, cake me está esperando, nos vemos después Marshy-
-oh ¿por qué a mí? ¡porque a mi que hice!, ¡ya verás chicloso de cuarta, iré por ti malnacido!-
Maldito fuera Gumball y sus "grandiosisimas ideotas" seguro era homosexual el muy imbécil, ahora el brillante plan del vampiro tenía que incluir el condenado brassiere, el grisáceo monarca desahogó la nueva oleada de rabia con una patada hacía un muy magullado dulce príncipe, el pobre no fue rival contra la ira del rey del inframundo, apenas un par de quejidos escaparon de entre los labios de azúcar.
-agradece que eres más o menos mi amigo, si no, peor te iba por idiota-
Con un bufido de frustración el chico se dejó caer de sentón sobre la espalda de su rosado "amigo", ¿Ahora cómo lograría ver a sus preciosos? Si yo fuera una chica ¿En qué momento me quitaría el sostén?
¡Para dormir!
Nuevo plan, colarse en la casa del árbol mientras Fionna duerme como angelito, eso es, ella dormía con un mameluco, solo era cuestión de bajar el cierre, oh yeah, pan comido, el rey se despidió de su "amigo" antes de saltar por el balcón y alejarse volando a través del manto nocturno, como en muchas otras ocasiones entró a hurtadillas en la alcoba de la joven mujer.
La chica respiraba, solo eso era suficiente para que sus preciosos subieran y bajaran de sensual manera, el cierre estaba ahí al alcance de su mano, solo debía bajarlo un poco, ya sentía el frío metal entre sus dedos cuando un escalofrío le puso en punta el cabello de la nuca. Cake observaba fijamente en su dirección desde su cómoda camita, con el pelo de su lomo completamente erizado, las garras fuera y un amenazador siseo. Marshall tragó silenciosamente, era invisible así que la gata no podía estarlo viendo, ¿o sí?
De todas maneras para que arriesgarse, la torpe gatita no podría hacerle ningún daño, pero despertaría a Fi, y el que lo descubriera definitivamente sería malo, se enfadaría muchísimo con él, y el rey no quería eso, definitivamente no, no le gustaba cuando la chica se enfadaba con él, era doloroso ya tendría otra oportunidad, pronto muy pronto.
Más pronto de lo que muchos creerían en realidad, embriagarla en la dulce taberna, fantástica idea, tan simple, era perfecta, la muchacha había bebido lo suficiente para todo un batallón de sedientos guardias banana, ella estaba risueña, tan mimosa y dulce con él, se abrazaba a su cuello olisqueándolo, permitiendo que sus rubios cabellos escaparan de la gorra cosquilleándole la nariz, el vampiro estaba en la gloria, sentía sus ninis pegadas al brazo, fue entonces cuando la burbujeante chica se había lanzado a morder su clavícula, subiéndose a horcajadas sobre el real regazo.
El chico viendo el peligro inminente de ser sorprendidos en tan comprometedora posición fijó como principal objetivo el armario de las escobas, que ventaja era la velocidad de los vampiros, en menos de medio segundo y sin nadie sospechar ambos adolescentes se encontraban en el oscuro armario, Fionna no había perdido tiempo y se había lanzado como gata sobre los labios del rey, Marshall no se iba a quejar precisamente por esto, casi con salvajismo correspondió a la mujer entre sus brazos, sus manos volando hasta los turgentes pechos, Glob, sus recuerdos no hacían pizca de justicia a la realidad, la rubia tomó una de las manos del rey para tristeza de éste al creer que sería retirado definitivamente de tan divino lugar, aunque no fue el suficiente tiempo para llorar ya que la chica había introducido por debajo de su blusa aquella misma manita.
El muchacho se sentía en el cielo, besando los ardientes labios de su chica, porque por todo lo sagrado ¡Fionna era suya quisiera o no! tocando de nuevo sus preciosos, pero Fi haría las cosas mejor, apartándose tomó los bordes de su camiseta comenzando a sacársela, Marshall sentía que su nariz comenzaría a sangrar en cualquier momento, la prenda salió despedida, el sostén horrible también… ¿Qué era aquello?
¡Fi estaba completamente plana!
¿Dónde estaba su hermosísima cintura?
Por Glob, ¿Eso era vello?
¡Fionna era un hombre!, y uno horrendo con piernas y brazos de fideo que luchaban por ahogarlo con un ridículo gorro de oso.
-Bésame Marshy-
Un desgarrador gritó atronó en la tétrica cueva, espantando a todo murciélago, motivándolo a poner mucha tierra de distancia entre ellos y el aterrador ser que era capaz de lanzar aquellos rugidos, porque si, los gritos desgarrados continuaban sonando dentro de la casita del rey, el chico gritó, gritó, y una vez más gritó para no perder la costumbre, quitando sábanas y cobijas huyo al lago saltó dentro y gritando una vez más lavó sus traumas en la helada corriente.
Pero algo bueno tenía que salir de ese horripilante sueño, el chico contaba con una nueva idea fraguándose en su regia cabecita, la dulce taberna, Fi era asidua a ese antro de mala muerte, bebía desde los quince y por lo tanto ahora a sus bellos diecisiete era capaz de aguantar el alcohol en las venas bastante bien, no se emborrachaba, pero sí que se achispaba la niña.
-Y así como lo vez Marshy, el desgraciado me dejó, me dejóóóóó porque tenía que suplantar a su madrecita en el reino, el muy infeliz ¡buaaaaaaa! hip-
Bien, ser paño de lágrimas no era exactamente la intención del querido Marshy, escuchar problemas con suegras tampoco era la realización de su plan maestro precisamente.
-Si bombón, es un bastardo infeliz con problemas maternos y probable complejo de Edipo, claro, claro-
Nuevo pañuelo, nuevos mocos.
Gran plan maestro, resultado: JODIDO
Ahora se encontraba ahí en la casita del árbol, preparando un té a la afectada para tranquilizar sus nervios, lo cierto es que le daba pena, la pobre chiquilla había tenido pésima suerte en los romances, bueno, mejor para él, en realidad Marshall lee agradecía profundamente que la muchacha hubiera estado rodeada de puros papanatas, ahora tenía el camino libre.
Flotando subió al siguiente piso con el té en sus manos, un ligero suspiro escapó al ver la ropa regada en la habitación, seguro estaría bañándose.
-Fi, ¿estás ahí dentro? Si estas decente no digas nada- el chico observó la puerta y con un encogimiento de hombros la abrió.
Dentro se encontró la mayor obra de arte vista en su milenaria existencia, su chica dormitaba en la enorme bañera, seguro agotada de tanto llanto, las burbujas tapaban su cuerpo, pero sus bellos pechos sobresalían lo suficiente para aparecer frente a su excelente vista.
¡Qué hermosos!
El sonrojo coloreó las pálidas mejillas del chico, con mano firme cerró la puerta de nuevo cuidando de no hacer ruido alguno para no despertar a la bella durmiente, algo se removió en el interior del soberano, un nuevo objetivo trazándose en mente.
¿A qué sabrían?
se que tarde mucho, en mi defensa pongo la escuela y el trabajo, bastante pesados, bueno, reviews?
