Ninis 3, hora de aventura no me pertenece, historia hecha sin fines de lucro, he aquí la continuación...
Oh seeeeee, ¡Que bellísima creación de la naturaleza eran aquellos!, la suave respiración levantaba el agua dejándole perfectamente a la vista esas hermosas obras de arte, como en un trance el rey todopoderoso de la nocheosfera se acercó flotando ligeramente, silencioso como la muerte misma, el té olvidado sobre la repisa de las toallas humeaba constantemente el vapor reconfortante. Las manos masculinas de un color grisáceo acariciaron una vez más su más reciente obsesión, primero muy suave temeroso de regresar a la conciencia a la chica, se relajó al escucharla respirar en un sueño profundo y con mayor confianza apretó ligeramente, por un momento el muchacho casi necesito respirar, solemnemente siguió mirándolas deshecho de felicidad, ¡que increíble!
La culpa le llegó como un mazazo, despacio y con una expresión contrita en su apuesto rostro el monarca dejó libres a sus preciosos, ¿Cómo sería hacerlo con permiso? Marshall agachó su cabeza mordiéndose la lengua pensativo, ¿tendría alguna vez el permiso de la humana? … Mejor no arriesgarse y hartarse ahora que podía, nuevamente sintió en sus extremidades el delicioso y tierno contacto que le era ofrecido de forma inconsciente, acercó su cabeza sigiloso, su bífida lengua extendiéndose hacia la entrada al paraíso, ¡Tan cerca!
-¡Fionna! Estoy en casa- La puerta del baño se abrió de improvisó mostrando a una gata enorme cargando un rollo de tela.
Que bendición son los poderes de vampiro, la invisibilidad completa acudió a él con la velocidad de un pensamiento para cuando Cake entró en el baño, la felina sintió el pelo de su lomo erizarse, la habitación se sentía extraña, despejó esos pensamientos al ver a su chiquilla dormida apaciblemente en la bañera, el aliento etílico picaba en la sensible nariz animal, con un bufido la hermana mayor escapó quejándose de las monumentales borracheras que llegaba a pescarse su niña, estaba harta de regañarla y nunca hacia caso.
Marshall lee señor de las tinieblas, vampiros y horrores de la nocheosfera se retorcía en la esquina del baño, observando, anhelando cual vil adicto al crack, como sus ninis eran arropadas tras la seguridad de las burbujas, con un último suspiro de necesidad el oh todopoderoso dueño del inframundo decidió que era suficiente de andar a escondidas y que, definitivamente era; ¡HORA DE FIOLEEEE!
Con una nueva meta fraguándose en la regia cabecita del mandamás, Marshall voló lejos del baño de su futura chica para maquinar sus próximas medidas de acción.
Mañana de resaca…
Interior de la casa del árbol…
Fionna cual bella durmiente ajena al mundo babea su almohada mientras sueña con ponis de arcoíris, hasta que un tibio rayo de sol elude la protección de las cortinas dando exactamente a los ojos de nuestra hermosa muchacha, enredándose aún más entre las suaves pieles buscando escapar del molesto rayito, pero es demasiado tarde, el daño está hecho y la rubia quejumbrosa se levanta de su lecho buscando agua; lástima que olvida los escalones que separan su habitación del resto de la casa, con un desgarrador grito la damisela en apuros se precipita por las escaleras, pero el golpe nunca llega a lastimar un solo cabello de la rubia cabeza ya que un pecho amplio y fuerte detiene la lúgubre caída.
-Buenos días Fi, te traje el desayuno-
-Oh Marshall eres increíble, bésame y tómame entera que soy tuya-
¿Realmente creyeron esa basura? Esto damas y caballeros transcurrió en la dura cabeza del rey solamente, mientras él se distraía soñando despierto y quemando los huevos, nuestra aventurera efectivamente caía al vacío equivocando las escaleras con el hueco de su ascensor personal: Cake, salvándose de la muerte segura gracias a sus hábiles reflejos de chica de acción.
-¿Qué onda bro?- El humo de la sartén se disipó cuando el delgado chico manoteo desesperadamente despertando de su ensoñación.
La chica ignoró al rey leyendo una nota adherida a la volteada nevera proveniente de su felina hermana, mientras la humana bufaba quejándose de su cabeza resacosa y del hecho de que su compañera no estaba para hacerle el desayuno por estar dándose besitos con su mudo novio, ¿puede ser el destino más injusto?
-Buenos días Fi, te preparé el desayuno- Si, ahí su querida Fionna caería rendida a sus pies.
-Oh, gracias Marshy-
La chica miró con desmedido espanto aquellos huevos, arcadas le sobrevinieron al tomar contacto con el penetrante aroma, ignorando los sólidos, la mujer se centró en el revitalizador jugo de naranja, un suspiro de satisfacción emergió de entre sus labios al pasar el frio líquido por su esófago. Marshall se entretenía viendo las lindas curvaturas de su casi novia moverse con cada trago, infundiéndose valor mental para la ejecución de su plan maestro.
-Fionna ¿Quieres salir conmigo hoy en la noche?-
-Seguro hermano, ¿qué haremos?, ¿cazar duendes? ¿Matar gigantes? ¿Rescatar algunos príncipes inútiles?-
La chica bebía su jugo con toda parsimonia relamiéndose los labios húmedos, distrayendo a su interlocutor. A Marshall lee le cambió el semblante de embobado a frustrado, pateándose a sí mismo en el trasero para darse ánimos, carraspeó reformulando su pregunta.
-No bombón, me refiero a una cita- Un pequeño golpe dado a la mesa por parte del rey y su rostro firme y serio provocaron en la pobre chica un respingo, la pobre pensando que sería un efecto post- borrachera solicitó amablemente la confirmación de sus sospechas.
-¿Qué?- Si, no olviden a su cabeza resacosa, es lo máximo que puede dar en semejantes circunstancias.
-Tú y yo una cita ésta noche- aceptó el monarca...
-¿Te invitó a salir?, oh querida, ¿Qué respondiste?- Gumball dio un elegante sorbo a su té de jazmín con miel arqueando su meñique y sonando caprichosamente escandalizado.
-Pueees, le dije que sí- Fiona ignoró su empalagosa bebida respondiendo al dulce príncipe.
Ambos se encontraban en el jardín real, una maravillosa vista del laberinto de algodón de azúcar les alegraba la tarde, un nuevo y sonoro sorbo por parte de su alteza trajo de vuelta a la realidad a la muchacha.
-¿Porqué no lo traes aquí? ¿O ya te invitó a otro lugar?-
-Me ofreció un paseo tranquilo e ir a comer algo-
-Bien, ¿Y ya tienes chaperón?-
-¿Qué si ya tengo qué?-
-Si querida un acompañante, tú no sabes que mañas traiga ese, es de ley que una señorita decente sea cortejada en presencia de chaperón-
-Eh bueno yooo…-
-No digas más linda, aquí está tu servidor-
De noche…
Fuera de la casa del árbol…
Un nervioso Marshall lee toca caballerosamente la puerta de su futura reina, con un gesto galante prepara el ramo de tulipanes y margaritas tan mimosamente cultivadas, traga el nudo en su garganta alisando arrugas invisibles a su camisa al escuchar con sus finos oídos unos pasos firmes detrás de la madera, una hermosa visión hecha mujer abre la puerta y el rey le ofrece con una sonrisa seductora el bello ramo acompañado de tiernas palabras a oídos de la humana.
-Oh Marshy eres tan sexy, bésame y tómame, tómame aquí y ahora-
El mencionado soñador despertó abruptamente de su alucinación al ver que quien abría la puerta no se trataba de su hermosa rubia, sino un flaco chico rosado.
-¿Qué rayos haces tú aquí?-
-Veo que trajiste flores, muy adecuadas para la situación, seré su chaperón esta noche ¿Qué más?-
-¡Nuestro que!-
-Nuestro chaperón, hola Marshy- una tímida vocecita lo saludó desde atrás del príncipe Gumball, una linda muchacha con vestido corto se presentó entre ambos hombres.
-Fi, ¿A qué te refieres?-
-Gumball tuvo la amabilidad de explicarme que una señorita no debe salir de noche sin chaperón, es de ley-
-Esperen aquí mis niños iré por mi mariconera- La chica giró su cabeza algo desubicada ante la afirmación del príncipe intentando ver la dirección tomada por éste.
El perturbado vampiro se transformó entonces, girando poseído su cabeza, rugiendo al igual que el gran Leónidas en la batalla perdida de las Termopilas, volviendo casi inmediatamente a su aspecto original al regresar Fionna a su postura, mirándolo con sospecha, un agitado príncipe de enorme sonrisa desenfadada llegó posicionándose entre ambos adolescentes, caminando sin saberlo por el valle de la muerte custodiado por un muy molesto rey demonio, pero dichoso aquel que no sabe lo que hace pues es gracias a esto mismo que su alma tiene salvación.
-Me divertí tanto muchachos, ha sido la mejor noche de mi vida, gracias por las flores Marshy, nos vemos en la mañana, despídanse rápido tórtolos no queremos habladurías.
Un achispado dulce príncipe entró a la casa de Fionna dejando a los "enamorados" afuera, el profundo ceño del muchacho fue difícil de quitar a pesar de tener frente a si a una avergonzada chica que con un quedo murmullo y un beso en la mejilla pálida del chico se despidió entrando con prisa detrás de Gumball.
Un suspiro de resignación y una pequeña sonrisa fueron las únicas muestras que el vampiro se permitió antes de abandonar el verde pasto y salir volando con dirección desconocida.
Un contento y muy satisfecho dulce príncipe entro campante a su castillo tarareando para sí la marcha de la victoria; las luces se encendieron entonces en la opulenta sala del trono mostrando a un aparentemente tranquilo Marshall lee sentado en la enorme silla, una sonrisa macabra adornando sus colmillos mientras su mano derecha se movía suave y rítmicamente ofreciendo caricias a un aterrorizado Mentita.
-Hola Gumball…te estaba esperando-
-Oh Marshall lee, que coincidencia, yo también te estaba esperando… ¡BANANAGUARDIAS!-
Un pelotón de guardias banana hizo su magnífica entrada en la rosada estancia, fuertes bananas entrenadas para la lucha demostraron sus habilidades chocando lanzas y tropezando unas con otras en su prisa por entrar, aunque de verdad estas frutas eran hábiles puesto que de forma inmediata se organizaron rodeando al intruso comandados por su autoridad ante la incrédula mirada del demoniaco chico.
-¡ORDENE PRINCIPE!-
Después de cinco minutos de encarnizada lucha, se vieron los despojos de los caídos, valientes soldados mostrando su suave relleno medio embarrado por todas partes de la sala, las paredes, el piso, incluso el techo y en el centro de toda ésta masacre el dulce príncipe se hallaba jadeante escupiendo melaza, partes innombrables de su anatomía rotas sin compasión, el soberano de la nocheosfera despidió a su compañero caído introduciendo su dedo previamente empapado en saliva dentro de la cavidad auditiva de su muy querido "amigo". Algunos acordes de su fiel guitarra acompañados del eterno símbolo del rock n`roll fue la triunfante salida de retorno a la oscura cueva de soltero.
Riendo a carcajada limpia el muchacho se coló dentro de su propia casa encendiendo las luces a su paso, de haber necesitado aire para vivir el muchacho se habría ahogado con éste atorado en su laringe. Fionna lo esperaba pacientemente sentada en el sofá, su habitual falda cubriendo, el coqueto gorro de conejita abandonado lejos sobre la alfombra, un sonrojo incandescente se presentó en el rostro del que tan feliz había estado al dar un breve vistazo cuando la bella chica cruzó sensualmente sus piernas, la falta de ropa interior se vislumbró por entre los blancos muslos antes de que éstos se cerraran.
La hermosa mujer mordió provocadoramente su labio inferior llamando con un movimiento de su mano al atónito muchacho. El chico estuvo frente a ella en un pestañeo causando la sonrisa femenina, Marshall sujetó con fuerza los hombros menudos antes de chocar sus labios contra los de la mujer, ella lo recibió con el mismo ímpetu cayendo ambos sobre el sofá, el rey se acomodó entre las piernas de su compañera enterrando sus dedos bajo la falda azul, la aventurera respondió a las violentas caricias cerrando sus tobillos sobre la cadera masculina frotándose con urgencia contra el firme y esbelto cuerpo.
El soberano se despegó a pesar de los quejidos de la rubia, de un tirón se deshizo de la ligera camiseta partiendo en dos la ahora elegante lencería que resaltaban aquellas dos obras maestras, la lengua del muchacho escapó de entre los colmillos cuan larga era enroscándose en la voluptuosa y suave ofrenda.
Oh gloria de Glob, sabían a…
Jajaja a que les encanta que lo haya dejado ahí, bien si quieren saber a que saben comenten XD
