Siete comentarios son los que mi bandeja registra y como lo prometido es deuda, pues aquí el primer cap.
Contestando.
Hana-Kitzu:
No es tanto por los comentarios, más bien es un dato importante para mí porque dependiendo de la cantidad actualizo. Tengo tres fics en progreso y obviamente le doy prioridad al que tiene más lectores, ¿Por qué? Simple, significa que tiene mejor aceptación y por tanto merece más de parte mía. No voy a escribir si nadie lee, terminaría como el perro de las dos tortas. No termino uno y no dejo que disfruten otro.
Además si hablamos de injusticias pues para mí como lector y escritor es aun peor que a veces leamos una grandiosa historia, y me incluyo porque antes lo hacía, y no valoremos el tiempo, esfuerzo, dedicación e imaginación de esa persona, no damos remuneración por un trabajo bien hecho, por sonrisas que nos sacan o por momentos emotivos, la única moneda que se acuña aquí los fan fic, la recompensa de todo el trabajo se basa en unas cuantas líneas alas que llamamos comentarios y que son un reconocimiento.
Pero cada quien ve el asunto a su muy particular forma.
En fin, para mi si es muy importante. Así que comenten, comenten amigos míos si desean actualizaciones puntuales cada lunes a partir de ahora.
Atte: Ciel Phantomhive.
Capitulo 1 Dragón y Humano
Hiccup miro sonriente a su mejor amigo y este le devolvió el gesto con vivacidad. Eran aquellas cosas, esos momentos en que sin palabras ambos comprendían lo que el otro pensaba, cuando el joven y el dragón podían decir que eran felices.
El chico dio un ligero paso al frente y Chimuelo gruño ante la ventaja que su jinete estaba tomando, el muchacho no se intimido y sonrió altanero antes de dar otro paso y gritar "ahora". El dragón levanto la cabeza sorprendido de la artimaña usada sin embargo no perdió tiempo y se lanzo a correr para dar alcance Hiccup.
La meta de este pequeño desafío era un frasco trasparente que mostraba un espeso brebaje rojo en su interior y que ambos deseaban reclamar como suyo.
Chimuelo tomo con su hocico el chaleco de su jinete levantándolo unos centímetros del suelo y lanzarlo delicadamente hacia atrás procurando en todo momento controlar que la cría de humano callera adecuadamente sobre sus cuatro extremidades sin lastimarse. El dragón rio contento, estaba a unos pasos del frasco. Un tiro en su cola le hizo volverse, el otro contendiente aun no se rendía y ahora estaba recurriendo a estregáis poco usuales o a la forma de ver del dragón "trucos sucios" porque con habilidad trepo por su lomo hasta situarse justo entre sus alas, dejando que con delicadeza las yemas de sus manos delinearan esa parte subiendo con agobiante lentitud hacia la base de cuello produciendo pequeñas descargas electrizantes de placer que le recorrían cada escama y luego por fin dio con aquel punto.
Chimuelo se dejo caer preso del deleite sintiendo el masaje que le era proporcionado con maestría, esas manos lo estaban volviendo loco, amaba cuando ese niño lo tocaba de aquella forma y más aun cuando como ahora con atrevidos movimientos bajaba hacia su pecho y abdomen.
Y en un segundo aquellas manos ya no estaban y la risa de cierto chiquillo inundaba la sala de la casa porque entre sus manos, las mismas que lo habían derribado y distraído, sostenía el tarro de mermelada de fresa.
Chimuelo gruño, no solo le había dejado una gran aseidad por aquellas deliciosas caricias, sino que aparte perdió la pequeña afrenta.
Hiccup lo miro sonriente antes de con una cuchara sacar parte del menjunje rojo y adentrarlo con ansia a su boca dejando rastros alrededor de su mejilla y cerca de su boca. El jinete dio un gemido de complacencia y el dragón ya no fue dueño de sí mismo. Su cuerpo normalmente a temperatura elevada comenzaba a calentarse más, era como si de pronto su sangre se convirtiera en lava volcánica apunto de la erupción.
El vikingo tuvo escasos segundos para analizar lo que ocurría, dio un grito ahogado cuando su cuerpo impacto contra el suelo y fue aplastado por el peso del reptil que con un profundo ronroneo se restregaba sin pudor alguno contra su anatomía, su lengua rasposa pronto comenzó a lamerle el cuello y el jinete reía ante el castigo que al parecer su amigo había elegido por su travesura.
Chimuelo inspiro profundo intentando llenar sus fosas nasales con el néctar que era la esencia de Hiccup, un poco más cerca, necesitaba más de aquel delicioso aroma que el pequeño vikingo despedía, él era tan diferente a todos a todo lo que conocía o había visto, esa cría de humano era tan especial a sus ojos que cuando se entero de la verdad, de cómo era menospreciado y abucheado entre los suyos sintió tanto malestar que incluso tuvo la fugaz idea de llevárselo lejos y jamás volver.
Pero su jinete aunque no lo aceptara o creyera era fuerte, muy fuerte en espíritu e increíblemente dadivoso y noble, tanto que se mantuvo firme en su idea de hacerles ver a todos su valía, pagaría un precio muy alto sí, pero ni eso detuvo su indómito carácter y ese temple lleno de decisión.
Por esa parte el gran Furia Nocturna no podía reprocharse nada en contra de los sentimientos que ardían es su pecho por tan peculiar humano. Nunca encontraría a nadie que fuera la mitad de perfecto de lo que era Hiccup a sus ojos. Solo él, solo a él le entregaría su alma, corazón y cuerpo al entero.
Un sonido extraño broto de los finos y rosados labios del joven, y tan perturbador le pareció al exhalarlo que Hiccup atropelladamente subió las manos a su boca en busca de acallar algo que ya resonaba entre las cuatro paredes de su hogar.
¿Qué fue eso? Se pregunto mentalmente sintiendo sus mejillas rojas cual granadas, había gemido de placer cuando la pata del dragón rozo de forma desvergonzada aquella parte entre sus muslos y aunque seguramente solo había sido un accidente no logro reprime ese gesto que delataba lo bien que se sintió el ser tocado por...
Sus pensamientos estaban yendo por lares peligroso, era de Chimulelo de quien estaba hablando, un dragón, vamos, que no eran ni siquiera de la misma especie y…
Otro gemido tuvo que ser acallado pero sus manos nuevamente llegaron tarde para tal propósito y la siseante risa del Furia Nocturna le hizo pensar al vikingo que si él conocía las partes del cuerpo que desarmaban al dragón, su amigo quizás también deseaba saber lo mismo para estar en igualdad.
Hiccup conocía el cuerpo de Chimuelo, memorizo cada punto y nervio que provocaba en su amigo alguna clase de placer para que su tacto jamás fuera ofensivo y si complaciente; pero viéndolo en retrospectiva él raramente o mejor dicho nunca dejo que el dragón lo tocara mas allá de cuando lo montaba, es decir una completa injusticia porque el Furia Nocturna no era un animal cualquiera, no era su mascota, era su amigo y no le había dado la validez completa en ese y tal vez en muchos otros aspectos. Además no creía que le hiciera daño dejar que el dragón saciara su curiosidad en cuanto a su cuerpo ¿o sí? No es como si fueran a transgredir el límite de una relación amistosa.
El peso de su "amigo" sobre su cuerpo desvaneció cualquier pensamiento y aquella gozosa queja salió de sus labios por tercera, cuarto y quinta vez. A Hiccup le tomo más de medio minuto notar a que se debía esas exclamaciones y para cuando su cerebro al fin despertó sus manos intentaron alejar al dragón sin mucho éxito.
—Chimuelo, espera… Ahggg ahmmm… no eso no… — Decía entrecortadamente el joven vikingo mientras sus manos empujaban desde el pecho al Furia Nocturna sin resultado.
Un gemido más fuerte que los anteriores, un casi grito se dejo escuchar cuando al fin el duro y enorme miembro del dragón choco contra el suyo de forma firme y sensual.
El ruido del casco estrellándose contra el suelo hizo que ambos, dragón y jinete voltearan hacia el origen sorprendiéndose de ver a Estoico observándolos con la boca abierta.
Continuara…
