Notas: las cursivas como en el cap anterior corresponden a los pensamientos de Chimuelo que solo Hiccup pude escuchar.
Creo que es importante aclarar que… estoy actualizando un tanto más seguido como agradecimiento a las lindas señoritas que se dan un tiempo para escribirme un comentario, My Ladys, no saben lo feliz que me hacen cada que veo el contador aumentar.
Sin más les dejo aquí el capitulo 7
Capitulo 7 Como si fuéramos uno.
—Esto es en exceso extraño. Y no estoy diciendo que lo extraño sea malo, sino, míranos a nosotros, somos un par baste peculiar, pero esto no es algo que…—el pequeño vikingo no cabía en su asombro, daba vueltas por la estancia mientras exclamaba.
—Hiccup, tranquilízate. —Dijo el dragón con aquel tono tan sensual que de solo escucharlo el mencionado enrojeció, una vez que el Furia Nocturna capto su atención levanto su ala invitándolo a refugiarse bajo su protección. El joven no lo pensó dos veces antes de acomodarse tranquilamente junto a él. —No creo que sea malo que nosotros ahora podamos conversar de esta manera, en cierta forma si quieres encontrar algo espelúznate, creo que sería el hecho de que esta conversación parece ser tan natural como si siempre hubiera existido.
Hiccup asintió y al fin se relajo lo suficiente para intentar dormir, después de todo llevaba días sin hacerlo adecuadamente. Ambos dieron un suspiro de satisfacción al estar nuevamente juntos, sus cuerpos sin darse cuenta se habían estado extrañando al punto que ahora de solo tenerse cerca les producía un deleite innegablemente relajante que les permitió rendirse al sueño.
Como cada mañana Estoico traía el desayuno para el demonio y un poco de estofado para su hijo por si estaba despierto, el cual no tenía sazón y hasta se atrevía a decir que estaba completamente insípido. El detalle es lo que cuenta ¿no? Se dijo mentalmente para animarse a ofrecerle el plato al muchacho.
Entro tratando de hacer el menor ruido posible, si Hiccup estaba dormitando junto al dragón su intención era cargarlo hasta su alcoba para que al menos descansara unas horas en su cama, porque el más mínimo ruido lo ponía en alerta y regresaba de inmediato junto a su amigo para no volver a conciliar el sueño en todo el día y parte de la noche.
El jefe vikingo contuvo un jadeo al no ver por ningún lado a Hiccup para luego sentir como se relajaba al notar que él dragón se encontraba recostado en una posición diferente y ahí entre sus enormes alas negras llegaba a asomar ligeramente un mecho castaño.
Estoico sonrió melancólico, era como un déjà vu, volvía a estar en ese campo de batalla, ahí en donde casi perdió a su hijo y ese animal se lo había regresado vivo, hoy la situación no era diferente, Hiccup casi los deja pero nuevamente su vida estaba a salvo gracias al Furia Nocturna.
No se atrevió a importunarlos, ambos parecían tan cansados y dormían tan apaciblemente que el padre dio media vuelta y salió de ahí esperando verlos a ambos mejor por la tarde.
Hiccup dio un suspiro gustoso, hacia mucho que no dormía tanto y tan bien. Estiro su cuerpo cual gato mimado regresando a su posición anterior, desde su lugar podía escuchar el bombeo del corazón, suave y cadencioso de su dragón.
—Buenos días dormilón.—Saludo en su mente el Furia Nocturna sin levantar la cabeza y con los parpados cerrados seguro de que fue escuchado, sintiendo los movimientos del muchacho entre sus alas.
—Buenos días bella durmiente. —Respondió el saludo. Apreciando en su pecho un cálido sentimiento que le inundaba por completo, la voz de su amigo le producía una alegría inexplicable y una fuerza vital que le recorría al completo.
—¿Y a qué se debe tan cariñoso mote?—Dijo abriendo un ojo juguetonamente el reptil.
—Ocho días sin abrir los ojos, es todo un reto ¿y dices que el dormilón soy yo? —Contraataco verbalmente pero bajando la cabeza para acodarla en el pecho negro del animal disfrutando en lo posible de aquel privilegiado lugar.
—Bueno, yo estaba herido y…
—Eso me recuerda, ¿qué es esta marca en tu pecho? —Sus finos dedos rozando con delicadeza la cicatriz. —¿Por qué hay una idéntica en el mío?
—Hiccup yo…
Estoico entro lleno de felicidad al escuchar a su hijo hablando, al corriente que eso solo podía deberse a que el Dragón había despertado y así era. De solo verlo consiente un gran temor se alejo de su conciencia. Con gratitud inconmensurable acaricio la cabeza del lagarto negro inclinándose levemente en gesto de reconocimiento y deuda.
—Una vez más te debo la vida de mi hijo. —Susurro bajito sintiendo las lagrimas agolparse en sus ojos, un gesto completamente atípico en el jefe de Berk pero que demostraba el verdadero valor de su gratitud. —Nunca podre pagarte lo que has hecho por él.
En contestación recibió un suave gruñido, nuevamente se miraban comprensivamente como hacía días en el bosque.
Pero aquella muestra de afecto se desvaneció cuando el joven Haddock III carraspeo con la garganta algo molesto de estar siendo ignorado y aun tanto celoso de que su padre le estuviera robando la atención de SU DRAGON. Ellos nunca, pero nunca se habían terminado de llevar bien del todo, era raro que ahora de la noche a la mañana tuvieran tanta compenetración, además Chimuelo era SU dragón, y…
—¿Celoso?—Menciono el Demonio negro levantando sus cejas bastante divertido por la actitud del chico, haciéndolo feliz ver que quizá sus sentimientos ahora que podían ser expresados también serian correspondidos.
—¿Yo celoso? que más quisieras. —Reclamo molesto poniéndose en pie. —Yo nunca, jamás te celaría a ti lagartija con alas, sería como…
Y ahí quedo su rabieta, su padre lo observaba con un gesto extraño en la cara, su mandíbula subía y bajaba como si tuviera que comprobar la elasticidad de esta, ¿estaba reclamándole a él o al dragón? Pero ¿Por qué lo dudaba? Por supuesto que le estaba reclamando al dragón.
—Este… papá yo…
—¿Que está pasando? —Estoico jamás terminaría de acostumbrarse a una extravagancia cuando Hiccup ya le tenía otra a la vuelta.
Nuevamente estaban sentados uno frente al otro mientras en la cabecera de la mesa Chimuelo los observaba tranquilamente esperando a ver quien hablaría primero. El jinete dio un resoplido molesto, como explicaría la situación si estaba tan o más confundido que su padre.
—Dile que todo va a estar bien.
Hiccup observo al Dragón necroso y sin más repitió las palabras no muy convencido.
Estoico no perdía detalle de lo que sucedía frente a él, si no fuera porque era estúpido diría que esos dos se leían la mente.
—Esto no va a funcionar. —Suspiro nuevamente Hiccup. —Primero tengo que saber que fue lo que paso, no recuerdo nada después del colosal golpe.
El dragón gruño recordando lo sucedido y comenzando a contarle su decisión de salvar a la niña, de pedir ayuda y el encierro que casi lo vuelve loco de la desesperación, su llegada tarde y como encontró su cuerpo frio.
El padre solo miraba lo que parecía ser una lucha de miradas esmeraldas entre el Furia Nocturna e Hiccup, los movimientos de la cabeza del reptil cuando al parecer sentía alguna incomodidad o no sabía cómo explicar las cosas, bueno eso en caso de que su suposición de la telepatía fuera cierta.
—¿Entonces cómo es que yo?—Jadeo Hiccup ante el descubrimiento de que prácticamente había resucitado.
Estoico no lo podía creer, de verdad estaban hablando entre ellos, una conversación que solo jinete y dragón escuchaban, pero se comunicaba, ahora las muecas contrariadas encajaban a la perfección y correspondían a las que el chico hacía, su teoría estaba siendo afirmada por aquella pregunta que salió involuntariamente de la boca de su hijo.
—De eso quería hablarte. —Comento le Furia Nocturna bajando levemente la cabeza y desviando la mirada. —No mal entiendas, no me arrepiento de verte vivo, pero en este momento creo que tome una decisión importante sin consultarte y…
—Chimuelo.
—Bien, bien, mira en…
—Espera. —Hiccup levanto levemente su mano para pedirle un segundo a su amigo y se giro hacia su padre. —Papá, creo que esto también debes de escucharlo tú, así que voy a tratar de ir repitiendo todo lo que Chimuelo diga, es mejor que te enteres de todo.
Estoico asintió intentando parecer sereno y en control de la situación, por dentro algo palpitaba hasta casi salir por su garganta al constatar su idea de: AHORA MI HIJO HABLA CON EL DRAGÓN. Y YO QUE PENSABA QUE HICCUP NO PODÍA SER MÁS RARO.
—Hace ya millones de años cuando los dragones eran la especie primigenia y los humanos solo un pequeño animal de curiosas tendencias, nuestras colonias se establecieron por medio de reglas sencillas que no cortarían nuestra libertad pero que servirían para mantener la paz entre nosotros. Los cinco grandes soberanos, cada uno representante de un Clan se reunieron para deliberar, uno a uno aporto una ley y esos cinco decretos son los que han regido nuestras vidas desde entonces.
1.- Una marca de territorio no puede ser borrada o ignorada.
2.- El cielo le pertenece a todos, no hay división y tampoco impedimentos para surcarlo
3.- Una pareja un día, una pareja toda la vida
4.- Los secretos de los dragones solo le pertenecen a los dragones.
5.-Vida por vida, nunca matanza por diversión.
Yo he roto la cuarta en nombre de la tercera. Cuando te vi ahí tendido solo pude pensar que era una mala broma, que debía estar soñando, luego tu padre dijo algo así como que te habíamos perdido y no pude soportarlo, así que de entre todo el conocimiento que ha sido trasmitido de generación en generación encontré algo que podía salvarte. Sin tu consentimiento abrí tu pecho y corte tu corazón por la mitad, luego hice lo mismo con el mío e intercambie una mitad de cada uno, mi ardiente corazón entibiaría el frio de tu pecho y viceversa. No sería suficiente para sanarte por completo pero te mantendría vivo hasta que tu cuerpo se recuperara. Era un oportunidad que no pensaba ignorar, preferí mil veces cargar con el castigo por mi atrevimiento que decirte adiós. Hiccup, compartir el corazón con otro ser, es el secreto mas atávico que tenemos. Ahora no importa quién te ataque, mientras yo siga respirando tú no puedes morir. Te da parte de mi poder y… no se que mas, hay tantos mitos alrededor de esa leyenda ¡Porque pensé que eso era! Hasta ese día cuando sin mayores problemas pude hacer el intercambio, no tenía idea si era real. No medite en ningún momento las consecuencias yo solo quería…
—Gracias. —Susurro Hiccup, se levanto de un salto para abrazar a su dragón con gran amor y agradecimiento.—Si no fuera por ti estaría muerto. No importa lo que suceda, vamos a estar juntos para siempre y pase lo que pase lo enfrentaremos igual.
Estoico asintió comprendiendo el temor del dragón al rechazo pero enormemente agradecido de su pericia, además nadie tenía porque enterarse de aquel ritual, se quedaría entre ellos y seria como si nada hubiera pasado. El vikingo levanto una ceja considerando que era momento de retirarse, esos dos necesitaban privacidad y… ¡UN MOMENTO! ellos no eran una pareja de tortolos que acaba de reencontrarse y él no tenía porque irse porque estaba en su casa.
—Veo que el dragón ya se siente mejor. —susurro Bocón muy cerca del oído de su amigo quien casi brinco del susto, no lo había escuchado entrar a la casa.
—Sí, esos dos vuelven a olvidarse de que el mundo existe.—Dijo el padre apesadumbrado porque al parecer la tragedia seguía sin piedad a su vástago e incomodo por la cercanía de su amigo. Algo grande se estaba acercando y él no podría ayudar a su hijo si este seguía avanzando en esa dirección desconocida e inalcanzable para él.
Una semana fue suficiente para que tanto Hiccup como Chimuelo se recuperaran completamente, aprovechando el tiempo en hacer lo que hacía mucho deseaban ambos, hablar hasta por los codos. Esa nueva habilidad los unía aún más, Hiccup descubría nuevos matices en la personalidad de su mejor amigo y Chimuelo por fin podía dar definición a gestos y palabras que a veces no logra comprender del todo, y bueno, aunque Hiccup se moría por preguntar por los acercamientos de los días anteriores a la tormenta no encontró en ningún momento el coraje para hacerlo, lo dejaría pasar y avanzarían poco a poco, lo que tuviera que pasar que pasara, mientras tuviera Chimuelo cerca nada le importaba.
Ahora sabía que tenían la misma edad, que sin duda sus gustos eran parecidos y que ambos disfrutaban de la compañía del otro más que cualquier cosa en la vida. Con un poco de pesar llego el momento que tanto temía el pequeño vikingo, debía volver a los entrenamientos.
Con un resoplido molesto miro el área de entrenamiento, quizá podría alegar un nuevo malestar y…
—No estás pensando en huir ¿verdad?—Chimuelo lo observaba con una picara mirada acariciando de forma casi imperceptible la espalda del castaño con su ala negra. —Vamos, yo voy a estar a tu lado todo el tiempo, si Patán se va de la legua lo rostizo y listo.
Hiccup rio discretamente negando con la cabeza y avanzando con mayor seguridad, ese era el poder que infundía su amigo en su persona, solo una palabra, una caricia y no había situación que no pudiera afrontar, no estaba en deuda solo por las dos veces en que le salvo la vida, le debía aun más, lo había sacado de la soledad y la marginación.
Astrid miro atónita, quizá más que el resto de los presentes, como con sorprendente agilidad Hiccup casi volaba sobre los diferentes obstáculos mientras una dulce sonrisa adornaba su rostro, en todo el recorrido del entrenamiento Chimuelo se mantenía a su lado captando la atención de su jinete, haciéndole olvidar que era una actividad forzada.
La rubia se preguntaba ¿qué hizo para mejorar? la última vez que algo así pasó había resultado tener escondido a un dragón ¿y ahora? ahora no sabía a qué ameritarlo. Dio un paso al frente cuando el Dragón meneo la cabeza e Hiccup asintió mirándolo alejarse del castaño, era su oportunidad para hablar con él.
—Sé lo que vas a decir. —Corto Hiccup con mirada fría de solo sentir su presencia y mucho antes de que ella pudiera siquiera abrir la boca; por un segundo el aroma de la rubia le pareció desagradable y su persona completamente desdeñable. —Nadie se vuelva tan bueno en tan poco tiempo, en especial yo.—Dijo intentando imitar el tono despectivo que uso la rubia con él hacía algún tiempo al comenzar el entrenamiento para matar dragones.
—Eso no era…—intento defenderse ella con la mirada triste completamente herida por las palabras.
—¡Eh! Yo… lo siento Astrid, no sé qué fue lo que me paso. Lo siento en verdad, no quise decir eso. —Y era veraz, de un momento a otro sus labios se habían movido y aquel reproche surgió venenosamente de su boca sin que llegara a detenerlo.
—¿Ahora qué fue lo que te dijo la rubia?—Pregunto Chimuelo con obvia desconfianza y malestar por la cara de incomodidad de Hiccup una vez que la chica se alejó rumbo al área de práctica con hacha, había visto la escena completa pero se abstuvo de intervenir.
—Ella no dijo nada, solo se acerco a preguntar y antes de que lo soltara yo…
—Lo que sea que le dijeras no creo que haya sido peor que su "Nadie se vuelva tan bueno en tan poco tiempo, en especial tú"
Hiccup abrió sus ojos esmeralda a todo lo que daban, eso era exactamente lo que él le había reprochado a Astrid.
Chimuelo había dicho que no conocía todas las consecuencias de aquel ritual ¿y si esta era una de ellas? Al parecer él jamás noto la incomodidad de su amigo cerca de su auto proclamada novia, porque a su consideración aun no la perdonaba por ciertas actitudes pasadas. ¿Podría ser que las emociones del dragón estuvieran llegándole directamente?
[…]
Estoico había regresado hacia unos minutos yendo directamente hacia su habitación para recoger algunas notas que utilizaría en la reunión de la tarde. Apenas abrir la puerta se quedó completamente enternecido, Hiccup revolvía entre sus grandes ropas buscando algo en específico, lo sabía porque miraba las tela o pieles y si luego de examinarlas no eran de su agrado las lanzaba por los aires de tal forma que el dragón negro apenas podía esquivarlas o intentar quitarse las que ya tenía encima.
—Si me dices que es lo que buscas, quizá pueda ayudarte.—Menciono intentando contener la carcajada que le produjo la mirada atónita de su hijo al verlo ahí parado y la desconcertada del dragón todo sepultado entre prendas. "Adorables". Eran dos niños siendo pillados por papá.
—Yo, papá.
—Vamos Hiccup, sería estúpido que me molestara por esto, mejor dime ¿que necesitas?
Ante esas palabras y sonrisa el castaño se relajo lo suficiente para con un poco de timidez preguntarle si tenía alguna prenda negra. Estoico levanto una ceja dudoso pero luego recordó cierto traje que seguramente él jamás usaría y que precisamente era de ese color.
—Tendrás que modificarlo para que te quede pero, sí, es negro.
Hiccup quedo fascinado con el traje oscuro compuesto por capa, pantalones y camisa de tal vez talla y media más grandes que él, pero con sus hábiles manos no era ningún reto amoldarlas.
—¿En serio puedo quedármelo?—Cuestiono dudoso su hijo mirando la finura del traje en sus manos.
—¡Claro! Pertenecía a tu tras tátara abuelo cuando tenía tu edad, no creo que venga a reclamarlo y yo nunca lo usare, así que…
—Gracias, voy a ponerme a trabajar en este momento.—Y corrió escalares arriba seguido muy de cerca del reptil negro ante la curiosa y feliz mirada de su padre que en ese momento derramaba jubilo de verlo vivo. Esta era la segunda vez que su hijo le daba un susto de, pues de MUERTE, y la verdad ya había aprendido la lección, mejor tenerlo ahí con todas sus singularidades que perderlo siendo lo que él deseaba.
—¡Esto va ser grandioso! —Exclamo emocionado de solo entrar a su habitación mientras sacaba de aquí y allá cosas que requería.— Aunque ahora que lo observaba mejor, sería un desperdicio cortarlo.
—No pienses que no me alaga el hecho de que ahora quieras imitarme pero… ¿a qué se debe ese repentino deseo de vestir de negro?—Pregunto el dragón con un claro signo de curiosidad pintada en el rostro.
—Quizá te parezca extraño pero… no sé, es un sentimiento atorado producto de un sueño que comenzó hace dos noches, recuerdo una voz susurrándome ideas, acciones que tengo que terminar antes del siguiente equinoccio. ¿Se escucha demente?
—Un poco sí, pero eres tú y tu segundo nombre es rareza.—Menciono el demonio negro desviando la mirada. Y recibiendo un golpe con la almohada. —¡Oye!
—¿Y se supone que tu eres mi mejor amigo?
—Te guste o no ese es el título que ostento.
Hiccup se lanzó contra él y el Furia Nocturna casi sintió pena por el intento infructuoso de derribarlo, pero antes de siquiera considerar soltar algún comentario una mano se deslizo entre el inicio de sus alas provocándole escalofríos. El cuerpo de Hiccup para entonces se había recostado por completo sobre él para ahora repartir pequeños pellizcos sobre la fina tela membranosa de sus alas.
Chimuelo cayó al suelo suspirando, esa parte tan delgada de su piel también era la más sensible. Podía escuchar reír a Hiccup al sentirse victorioso pero no le importaba mientras siguiera consintiéndolo con esos prodigiosos mimos.
El jinete observo al dragón, de panza contra el suelo y permitiéndole total acceso a todo lo que de él deseara palpar, soltó una risa complacida cuando noto un leve temblor en el cuerpo ébano y entonces una idea le asalto de forma tan necesitada que no se detuvo a pensar si estaba bien o mal aquello que parecía demandar su propia alma.
Sin pudor alguno Hiccup abrió la boca dejando que su legua diera una suave y rápida lamida sobre el ala desplegada.
Chimuelo gruño gustoso, ¿Qué había sido aquello húmedo que lo había tocado?
El castaño escucho, casi sintiendo como propia aquella sensación increíblemente placentera que recorrió al completo a su Dragón, y su cerebro dejo de funcionar porque ahora lo único que podía era sentir. Quería mas de aquella increíble emoción que agitaba ambos corazones y si una sola lamida había provocado aquello no podía ni vislumbrar lo que lograría si llegaba a…
De un atrevido movimiento Chimuelo lo coloco sobre la cama de modo que pudieran mirarse de frente, intimando y diciéndose con la mirada aquello que deseaban, todas esas emociones y sensaciones nuevas asaltándolos sin consideraciones haciendo latir dos corazones como uno.
El hijo maldito del relámpago y la muerte misma ronroneo suave y casi tiernamente mientras su hocico intentaba colarse por entre las ropas de su jinete. Anhelaba sentir aquella piel suave y tersa contra la suya. La diferencia de texturas al tocarse era una enloquecedora curiosidad que requería saciar, además el aroma a flor de canela le llamaba de forma tan apremiante que su nariz solo resultaría exultante si la dejaba saciarse de aquella esencia.
—¿Sientes lo mismo que yo? —Pregunto con apremio el necroso ser.
El joven Haddok dio un suspiro placentero ante el estremecimiento de su cuerpo por el primer roce sin barreras entre ellos y asintiendo vivazmente, no era solo sentir, era más, mucho más.
Chimuelo logro subir la prenda mirando con deleite lo que se le ofrecía, y aunque no lo demostraba por dentro temblaba.
—Es igual para mí, yo también estoy nervioso. —Susurro Hiccup, su cuello y pecho ahora se encontraban expuestos, a merced de la deliciosa fricción de la escamosa y lisa piel que le hacían delirar.
Ambos aun eran unos niños, adolecentes que comenzaban a descubrir cómo era desear un cuerpo ajeno, sintiendo como el propio exigía un poco mas de aquella cercanía. Los dedos del joven recorrieron lo que tenía a su alcance, suave y vibrante percibía al cuerpo del Furia Nocturna que con gorjeos gozosos intentaba de forma algo torpe hacer que ambos pechos chocaran.
—Hiccup— Escuchó la voz de una chica.
El jinete dio un ligero bote en la cama alejándose del dragón. ¿Qué había estado a punto de hacer? Meneo la cabeza aturdido.
La voz de Astrid una vez más le llamaba desde la parte baja de la casa.
Él se sentía mareado y bastante desconcertado, tanto así que tuvo que mantenerse en la cama evitando caer si perdía la fuerza en las piernas, lo cual parcia ser probable. Chimuelo parecía estar en la misma situación. La desorientación asemejaba a cuando estas profundamente dormido y de golpe te despiertan. Frustración y molestia creciendo a partes iguales.
—Hiccup. ¿Por qué no me respondías? —Reclamaba la rubia para luego acercarse a él con clara preocupación. —¿Qué te ha pasado?
—Nada que te incumba.— Respondió alejando a la chica sin violencia pero de forma firme.
—Hiccup.—Llamo la rubia muy ofendida, era la segunda vez que le hablaba de ese modo y por un momento casi podría jurar que sus ojos era los de un dragón. Esas rejillas negras que demostraban perfectamente bien su desprecio y lo peor, estaban dirigidas a ella, pero eso era imposible, quizá Hiccup solo estaba teniendo un día difícil, a fin de cuantas Hiccup era humano y tenía derecho a sentirse mal de vez en cuando.
—Yo, Astrid. No sé qué decirte, no es lo que piensas, es solo que me siento mal y no quiero que te preocupes, pero si te quedas te contagiaras y…
—Está bien no hay problema, descansa, solo venia a invitare a volar un rato, pero si te sientes mal siempre podemos dejarlo para otro día. Después de todo no es como si lo necesitaras, tu eres el mejor.—Aseguro la chica coqueta intentando inclinarse a darle un beso al joven.
La mano de Hiccup se había interpuesto en el camino y el chico de ojos verde le sonreía avergonzadamente. —No quiero contagiarte, puede que sea gripa y…
Ella dio un suspiro, meneo la cabeza y salió de ahí. Ya cerca de la salida se viro para mirar la escalera y la parte alta de la casa, en específico al cuarto del entrenador de dragones.— Si fuera Chimuelo no le importaría salir estando enfermo con tal de complacerlo.— Siseo molesta y recriminándose por tener celos de un animal.
Apenas escuchar salir a Astrid el ambiente se relajo, tal cual si un enemigo se hubiera marchado. Solo que no era ni siquiera alguien indeseable, sino Astrid.
—Siempre me ha molestado que ella entre como si fuera dueña de esta casa. Ni yo que vivo aquí puedo andar a mis anchas si no estás presente y…
—Chimuelo, tu puedes… —e Hiccup comprobó su teoría anterior, el había vuelto a comportarse mal con la rubia porque su amigo no la deseaba cerca. Además si no fuera porque era completamente inverosímil podría jurar que vio miedo en los ojos de la chica, ¿debió a qué? Ni idea.
—Hiccup.—Llamo el reptil negro con ternura, y el jinete sintió una cálida oleada envolverlo ante la preocupación que asomaba en aquellos ojos redondos.
—Salgamos a volar. —Pidió el joven poniéndose en pie. Y su amigo, ¿debería seguir llamándolo de esa forma después de lo que acaba de ocurrir? lo siguió sin oponer queja.
Hiccup camino a la salida de la casa deseando no volver a ella en horas y sin embargo cambio rápidamente de opinión cuando aquel hombre le cerró el paso exactamente frente a la puerta y le sonrió con cariño colocando sobre sus manos una enorme tela negra de textura bastante similar a la piel pero de hechura humana.
—Esto es uno de los muchos intercambios que hicimos el año pasado y que nadie extrañara en las bodegas. A Hiccup le brillaron los ojos, era perfecta para lo pensaba hacer y le evitaría tener que mutilar el grandioso traje de su antepasado.
—Bocón grac…
Y no pudo terminar la oración al ver como el vikingo mayor desaparecía de su vista debido a una mancha negra que ahora ronroneaba sobre el hombre.
—Supongo que es su forma de agradecerme tu obsequio.—Rio Bocón.
Hiccup asintió, al parecer sus emociones también fluían en dirección contraria. Bueno, en teoría solo era cuando llegan a desbordarse, siendo tan intensas que los sobrepasaban. Interesante.
—Hiccup si no es mucha molestia podrías pedirle a tu dragón que se baje de mí.
—¡Oh! Claro. Chimuelo cambio de palanes. —Sentencio feliz de regresar a su habitación a terminar aquello que en primer lugar deseaba hacer y que según su subconsciente tenia prioridad.
Continuara…
ToothlessHaddock: lo sé, lo sé todo en este mundo lleva un porqué y una razón de ser, cada golpe de la vida si no nos derriba nos hace más fuertes. Siempre he creído que no hay casualidades sino señales que nos conducen a un destino en específico.
Pequebalam:
C. B. Guillermo:
Para ustedes dos, como pueden ver le atinaron al premio mayor, si tiene razón, yo también vi la película, pero como pueden ver aunque tiene ese detalle le estoy dando otro uso y rumbo a la historia.
C. B. Guillermo: (acabo de leer algunos de tus fic, tal vez cuando llegue al lemon, si es que decido hacerlo, te pida algún consejo, soy un fiasco para ese tipo de escrito)
Maya-0196: Me alegra saber que he logrado tanto en tu persona, y ese era precisamente lo que deseaba hacer, lo que mas anhelo es poder expresar sensaciones y emociones tan nítidas que sean reales para el lector, sé que estoy lejos, que aun me falta mucho para logarlo, pero si algún día puedo hacer que rían, lloren, se preocupen y teman junto a mi personaje, ese día júralo, seré el hombre más feliz de la tierra.
Lady Nightmare thmda: Lo bueno fe que me quede en CASI. Que aria yo con una lectora menos, ¡no, qué horror!
hana-kitzu: No me lo puedo creer, casi dije: ME ESTA ESPIANDO. Tu comentario entro a unos segundos de que actualice y la vedad fue escalofriante. No como cree My Lady es un honor saber que está al pendiente de este fic y espero no decepcionarla en lo consecutivo.
ValeryVampire: My lady aun está ahí, es raro que no comente cuando por lo regular es una de las primeras, espero aun tenerla entretenida con mis desvaríos.
A todos mis demás lectores que por falta de tiempo no logre poner aquí, les recuerdo que si en algún momento la historia se vuelve monótona o incluso rara pude expresarlo con toda confianza, sus opiniones valen mil. Este fic se escribe por y para ustedes.
