Puse a votación si querían o no continuación y solo hubo un voto para no continuar así que aquí está.. Con respecto al mpreg aunque la mayoría si quiere estuvo muy reñido y eso es problemático así que tomaré la historia y locura de Hinata para hacer felices a todos te guste o no el mpreg las ideas del pequeño te parecerán divertidas. (en resumen no habrá mpreg pero si algo muy interesante haha, denle una oportunidad)

En este capitulo aún no se hablará del asunto, me enfoco más que nada en Suga, Daichi y su amor por el pequeño de Hinata. !Disfrutenlo!


El camino estaba empedrado, la bicicleta se balanceaba y se le hacía dificultoso andar. No hubiera sido tan complejo si hubiera podido dormir adecuadamente pero ya llevaba tres días en los que el descansar era un tema tabú a causa de ciertos actos ocurridos con anterioridad. Y es que apenas cerraba los ojos y recordaba las manos de Kageyama, los ojos profundamente oscuros que tenía, sus expresiones y lo que le hizo. Se tambaleó una vez más y negó con la cabeza intentando mantenerse lúcido.

Esos días habían sido terribles, ni siquiera podía cruzar mirada con el Rey y mucho menos conversar. Múltiples regaños en un principio por parte de sus compañeros de equipo por su descoordinación se transformó en preocupación al ver tan dispersos a los dos jóvenes, Kageyama ni siquiera le reprochaba sus fallos y Hinata estaba apagado, perdido. Después un golpe seco pero no hizo esfuerzo en levantarse, se sentía muy agotado y desanimado a pesar de que se había raspado el brazo con la caída de la bicicleta se quedó ahí y escuchó una voz distante, familiar.

-¡Hinata! –Sugawara lo ayudó a levantarse mientras Daichi tomaba la bicicleta -¿Estás bien? ¡Hinata!

-Me duele el brazo –se quejó infantil y se dejó levantar.

-No puede ni mantenerse en pie, parece somnoliento –dijo mirando sus parpados - ¿no has dormido bien? –negó con la cabeza y se aferró a Suga.

-Vamos a llevarlo, no podemos dejarle – Daichi le pasó la bicicleta a Suga quien miró confundido y vio como el capitán cargaba a Hinata en brazos y emprendía camino. El pelinaranja no se quejó, se dejó llevar dormitando y Sugawara sonrió "es tan paternal" pensó yendo detrás de ellos con la mochila y bici de Hinata.

Una cama cómoda y grande, una cobija suave y unas cálidas caricias en la cabeza. Era tan hogareño, le relajaba y le hacía feliz pero ¿Dónde estaba? Despertó de golpe y sorprendió a Suga y Daichi que estaban un tanto cerca casi al borde de un beso pero se separaron, Hinata por suerte no se percató.

-¿Dónde estoy? –preguntó mirando a todos lados.

-Eh. Es mi casa –decía Suga acercándose a la cama- deberías dormir, ya avisamos a tus padres.

-Yo…me desmayé –dijo tallándose los cabellos.

-Dijiste que no has dormido bien ¿Porque? -preguntó curioso y el pelinaranja empezó a rebuscar aunque no tardó en recordar lo que pasó en el gimnasio haciéndole sonrojar. - ¿E..estás bien Hinata? Se te subieron los colores.

-Y..Yo…-entrecerró los ojos y estos se enrojecieron. La alerta de Suga se activó y tomó cartas en el asunto. Presentía algo, algo grave. Le indicó a Daichi con la mirada que los dejara solos, confiaba en él y sabía que tenía más tacto para tratar a los demás. Suga le acarició los cabellos y Hinata sollozó.

-Cualquier cosa estoy contigo –dijo comprensivo, el otro alzó la vista y de un pequeño brinco se aferró a las ropas de Suga dejando ir todo lo que estuvo conteniéndose. Estaba de alguna forma herido, era sensible y eso le molestaba ¿Por qué no podía actuar indiferente como Kageyama?

-Duele…-decía mientras sollozaba lo que preocupó al peligris

-¿Q..que te duele? –decía abrazándolo con fuerza, le partía el alma verlo así.

-Suga-san no me odie… no le diga a nadie –el otro se separó y lo miró a los ojos.

-Yo nunca haría eso…- tenía que sacarlo, tenía que decirle a alguien antes de que todo eso lo consumera.

-Yo…yo y Kageyama… lo hicimos – el vice capitán se sorprendió abriendo los ojos con fuerza ¿Lo habían hecho? ¿Por eso estaban actuando raro? Ahora lo entendía aunque era más grave de lo que pensaba. Lo abrazó más fuerte mientras el otro lloraba con fuerza, le susurraba "todo está bien… "en varias ocasiones. Hinata no tenía un dolor físico si no emocional. Se entregó y claro que sentía cosas por él pero su actitud después de aquel hecho le hacía sentirse usado.

-¿Quieres que hable con él?- Hinata negó con la cabeza intentando calmar su llanto. Le limpió las lágrimas y sonrió – Está bien pero ¿Te lastimó físicamente? –temía preguntar y Hinata negó rápidamente. Kageyama era temible pero ni siquiera él lo obligaría a base de golpes.

-Solo…-puso su mano en su pecho- duele aquí… -el vice capitán frunció el entrecejo con dolor, preocupado. Daichi entró al cuarto con un vaso con leche y galletas ¿Qué más podía hacer? Solo se había tomado tiempo y cuando no escuchó más llanto apareció.

-Toma, a comer y a dormir –Hinata le miró con los ojos enrojecidos. De repente con ellos dos ahí le hacia sentir el apoyo que necesitaba. Debía hablar con Kageyama y decirle como se sentía, preguntar por qué lo había hecho. Comió un poco y tomó del vaso.

-Gracias Capitán –dijo más tranquilo y se echó en la cama. Esa noche Daichi y Suga tenían planes íntimos pero cuidar de un pequeño tampoco sonaba tan mal. Suga se recostó a lado de Hinata y le revolvía los cabellos.

-Ven…-dijo invitando al pelinegro que resignado se unió a la escena familiar recostándose al otro lado viendo como el pelinaranja quedaba poco a poco dormido entre ellos dos.

-No sé qué te pasa Hinata pero estamos contigo –dijo Daichi – un consejo que puedo darte…-aquello llamó la atención de ambos chicos. Daichi se veía tan imponente y serio- cualquier situación dolorosa míralo desde otro punto de vista, tórnalo en algo divertido y dejará de doler tanto…

-…-le costaba entender lo que significaba ¿podía tener un lado divertido? Tal vez por eso el capitán siempre estaba feliz (a menos de que lo hicieras enojar). Verlo desde otro ángulo. Se quedó pensando en ello pero el sueño pudo más, pronto durmió como no lo había hecho en días.

-¿Tu lo haces así? –preguntó Sugawara acariciando una mejilla.

-Sí. Por ejemplo…yo quería pasar una noche increíble con mi esposa pero dormir con nuestro hijo también es genial –Suga se sonrojó por lo dicho ¿esposa? ¿hijo? Vale, tal vez eso parecían pero no le agradaba la idea de ser llamado esposa, era hombre. No pudo quejarse, no por que Daichi le había besado y ante ello no había defensas.

Mañana sería un nuevo día para esa familia.


Esos padres son comprensivos y geniales, me recuerdan a los míos. Espero que les gustase y este fic tendrá diversión, más lemon, drama y romance.

Saludos

-Yisus