Capítulo 6.
-¡Hola, buenos días!
-¿Mmmmmh?
Una voz desconocida la despertó y tardó unos segundos en recordar donde estaba, mirando una pared que definitivamente no era la de su casa.
¡Claro, en Shiz!
-¿Buenos días?- preguntó volteando, tratando de no parecer demasiado adormilada.
Se encontró con una chica sentada en la otra cama del dormitorio. Una chica alta, enfundada en un camisón corto y pegado a su curvilínea figura y un impresionante cabello banco tan largo que hasta descansaba un poco sobre la cama.
La desconocida sonrió –Pareces un hámster recién despierto, aunque nunca he visto un hámster pelirrojo.- dijo sin tono de burla.
Selkis se sentó sobre la cama y se frotó los ojos intentando despertar del todo.
-Me llamo Rosalya.- se presentó la chica.
-Yo soy Selkis, mucho gusto.- se presentó también la pelirroja.
-Lindo nombre.- dijo Rosalya, sonriendo –Perdona que te haya despertado, pero anoche no te vi llegar. Pensé que sería grosero salir de la habitación sin habernos presentado.
-¿Qué si te perdono? Depende. ¿Qué hora es?- bromeó Selkis.
La chica de cabello blanco se rió con ganas. –A mi tampoco me gusta madrugar.- agregó –Pero anoche me dormí demasiado temprano, estaba muy cansada y ahora no tengo sueño.
Selkis miró a su alrededor, con la luz apagada ni siquiera había visto el dormitorio más que entre sombras. Habías dos camas pegadas a las paredes laterales y el muro entre ellas tenía un escritorio y sobre el escritorio una ventana con cortinas cafés cerradas. Sobre las camas había unas cuantas repisas y en la pared de enfrente un armario que claramente debían compartir, junto a una puerta que supuso daba al cuarto de baño.
Finalmente se levantó y preguntó si podía correr las cortinas, encontrándose con que la ventana daba a un gran árbol que le daba a la habitación una tenue iluminación. Sus ramas más cercanas casi tocaban el cristal de la ventana.
-Esto será conveniente en los días calurosos y ruidoso en los días de viento.-obvió Selkis mirando el pasaje a través de las ramas.
-¿Sabes qué tipo de árbol es? ¿Crees que de flores lindas en primavera?- preguntó Rosalya, mirando desde su cama.
-Tal vez. No hay muchos árboles en Ciudad Esmeralda así que la botánica no es lo mío.- contestó la pelirroja.
-¿Vienes de Ciudad Esmeralda?- preguntó la otra chica, emocionada.
"¡Oh, no!" pensó Selkis "¡Por favor que no haya caído con una pueblerina que idolatra esa horrenda ciudad!"
-Sí…- contestó sin escapatoria -… y soy feliz de haberme largado de ahí.
-¿De verdad? ¡Yo justo al contrario!- exclamó Rosalya, decepcionada. –Si te molesta no hablemos de ello entonces.
-Te lo agradecería.- sonrió Selkis.
Las chicas se quedaron en silencio un momento.
-Acabo de notar que no he comido nada desde ayer por la tarde.- dijo Selkis sintiendo un súbito ataque de hambre.
-¿No te encanta la independencia en esta universidad?- preguntó Rosalya mientras caminaban por los pasillos, cruzándose con alumnos de primer grado.
Tal como había dicho Castiel, el uniforme era opcional, y se limitaba a portar con orgullo los colores azul y blanco. El resto del atuendo quedaba a consideración de los alumnos: pantalones, chalecos, faldas largas o cortas, corbatas, sombreros, moños, listones, botas, zapatos, zapatillas, tacones… era impresionante la creatividad de los jóvenes.
Llegaron al patio principal donde los alumnos de primer grado esperaban, durante esos primeros dos días les mostrarían las instalaciones y les permitirían descansar y familiarizarse un poco con la escuela, sus compañeros y la ciudad antes de iniciar las clases.
-Vaya, mira a esa chica.- señaló Rosalya hacia una de las bancas del patio, donde una chica se encontraba sola dibujando en un gran cuaderno de bocetos. –¿Querrá estar sola a propósito o le dará vergüenza hablar con alguien más?
Selkis ni siquiera contestó, caminó decidida hacia la banca y a Rosalya no le quedó más que seguirla .
-Disculpa, ¿interrumpo algo?- preguntó Selkis, sonriendo.
La chica levantó distraídamente la vista del papel, mirando a las dos compañeras que ahora estaban de pie frente a ella.
-No, para nada.- respondió sonrojada, con una voz realmente bajita.
-Yo soy Selkis y ella es Rosalya, ¿cómo te llamas?- sonrió la pelirroja de nuevo.
-Violeta.- respondió la chica con el mismo volumen de voz.
Selkis y Rosalya se miraron. Si sus padres hubieran tenido la misma creatividad que Violeta, ella se llamarían Roja y Blanca. El cabello de Violeta era… violeta.
-¿Podemos hacerte compañía?- agregó Rosalya, intentando ignorar aquella coincidencia.
-Claro.- Violeta sonrió un poco –Si no les molesta que termine mi dibujo.
-No es una molestia.- dijo Rosalya, sentándose en la banca –Es lindo conocer a gente talentosa.
-No sé si soy talentosa, simplemente practico casi todos los días.- musitó Violeta, apenada.
"Pues parece ser muy buena" pensó Selkis mirando la réplica en el papel del panorama frente a la banca.
-¿Selkis?- una voz quitó su atención del dibujo, al voltear se encontró con Lysandro y Castiel.
No pudo evitar sonrojarse al recordar la vergonzosa escena que había armado el día anterior.
-¿Te encuentras mejor?- preguntó Lysandro –Veo que has encontrado amigas.
-¡Estoy mejor!- respondió la pelirroja aunque en ese momento se sentía terrible. –Ella es Rosalya, mi compañera de dormitorio. Y aquí la modesta chica que dice tener más práctica que talento en el dibujo es Violeta.
Violeta se sonrojó y Rosalya sonrió mirando a Lysandro.
-¿Y qué les parece la prisión?- preguntó Castiel, sonriendo burlonamente -¿Les agrada el lugar en que pasarán los siguientes tres años? Cuatro si reprueban alguna vez.
-Mira quien habla, el que se saltó las primeras clases.- farfulló Lysandro mirando molesto a su amigo.
-Tenía que brindarle mi apoyo moral a mi mejor amigo.- rió Castiel.
Lysandro volteó los ojos.
-Catsiel, hum…- murmuró Selkis, sonrojada.
-¿Tú también vas a recriminarme por volarme una clase?- preguntó Castiel con el seño fruncido.
-No… ahm… lamento lo de ayer.- susurró Selkis sin mirarlo.
-¿Qué pasó ayer?- Preguntó Rosalya curiosa.
-Nada, simplemente Selkis me robó un beso apasionado.- sonrió el pelirrojo.
-¡¿QUÉEEEE?!- gritaron las chicas, escandalizadas.
-¿Besaste a un chico de un grado mayor?- preguntó Rosalya, emocionada.
-¡NOOOO!- exclamó Selkis.
-¡Castiel, no puedes poner en entredicho el honor de una señorita de esa manera!- regañó Lysandro.
Castiel se rió –No pensé que los mocosos de primero fueran tan divertidos.
-¿Entonces no se besaron?- preguntó Rosalya, triste.
-¡Alumnos! ¡Alumnos!- los interrumpió una fuerte voz a lo lejos.
-Ya llegó la Cara de Pez, si me reconoce podría volverse esto incómodo.- se quejó Castiel, despidiéndose con la mano y alejándose.
-¡No llames así a la directora!- regañó Lysandro no demasiado alto para que nadie más los oyera.
-¿Esa es la Señorita Morrible?- preguntó Selkis mirando a la mujer.
Castiel tenía razón en llamarla "Cara de Pez": regordeta, chaparra, con los ojos saltones y una boca enorme. Tal vez era simpática…
-Les presento a los prefectos, ellos les mostrarán el campus.- comenzó a explicar la directora, señalando a un grupo de alumnos.
-¿Qué se necesitará para ser prefecto?- preguntó Violeta, mirándolos ilusionada.
-Podrías preguntarle a uno de ellos, lo conozco.- respondió la pelirroja señalando a Nathaniel, a quien había reconocido inmediatamente.
La directora continuó. -Formen seis filas y cada fila será guiada por un prefecto, tienen rutas marcadas para que no haya demasiada gente en los pasillos. Recuerden que las clases ya están efectuándose para sus compañeros así que deben guardar silencio.
Selkis corrió a formarse en la fila que sería guiada por Nathaniel, seguida por los demás que estaban alrededor de la banca. Miró al resto de los alumnos formándose y a todos evitando a la chica verde jalando la silla de ruedas de su hermana.
-Es la chica que armó un gran escándalo ayer.- susurró Rosalya -¿De verdad tendrá poderes mágicos o será un truco que tenían preparado?
-Qué triste que nadie les haga caso.- agregó Violeta mirando como la chica en silla de ruedas miraba las filas, como decidiendo en cual la rechazarían menos.
Selkis suspiró. Sabía lo que se sentía, lo comprendía perfectamente. Y por primera vez sabía lo que se sentía estar del otro lado de la situación.
-Odio el verde.- dijo con toda convicción -¿Qué les parece si ustedes le hablan a la chica del color que odio y yo mientras me acostumbro me alejo un poco?
-¿Odias el verde? ¡Pero si viváis en Ciudad Esmerald… oh, por eso te alegró irte de ahí.- razonó Rosalya.
Selkis sonrió tristemente.
Lysandro salió de la fila y fue hacia donde estaban las jóvenes apartadas, Selkis miró como les explicaba que las siguiera y ella se movió a la fila de al lado, donde todos la miraban con desconfianza.
Lástima, Nathaniel no le enseñaría la escuela.
Selkis recorrió los pasillos en silencio, sintiéndose una extraña en un lugar igual de extraño.
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Bueeeeh… eso fue raro…
