Aquí es donde se ve el rumbo que tomará el fic. Será una comedia romántica con muchas locuras, compañerismo, amistad y amor. Te guste o no el mpreg creo (espero) que la temática sea de tu agrado.
NO es Mpreg. Disfrútenlo.
Se subió a su bicicleta un poco más animado. Ya habían pasado dos días desde su plática con Suga y Daichi, le habían animado de cierta manera e inclusive le prepararon el desayuno. Apenas estaba cuestionándose si ellos dos vivían juntos o algo similar, no lo había pensado y debió preguntar en ese momento. Aún no sabía cómo enfrentar todos esos sentimientos por Kageyama y lo que había pasado, las marcas de sus besos se desaparecían pero no el bochornoso recuerdo de sus caderas moviéndose contra él. Negó borrando esa imagen mental, debía pensar en una forma en enfocar todo eso de una manera divertida y eso era una tarea difícil.
¿Qué podía tener de divertido haber perdido la inocencia con tu compañero? Si, le gustaba Kageyama de alguna manera pero era doloroso de cierta forma su indiferencia y distancia. Suspiró pesado apretando el volante y se detuvo frente a la calle. Hasta ese día era poco lo que sabía sobre intimidad, hablar del tema no era algo que un chico de su edad hiciera (bueno si lo hacían pero él no) y precisamente tuvo que pasarle a él, tuvo que hacerlo y con otro chico. ¡Para empeorar las cosas fue "la chica" en el acto! ¡Hinata se quería morir cuando investigaba por internet esas cosas! Aventó su computador lejos tras ver en todas esas páginas definiciones sobre sexo, gays, activo, pasivo. Aun así en la soledad de su habitación la curiosidad pudo más y terminó aprendiendo mucho de sexualidad, cosas que nunca jamás borrará.
La calle no tenía un semáforo, era una ciudad pequeña así que estaba tardando en poder pasar. Una mujer a su lado llamó su atención, estaba dudosa a cruzar, parecía tímida y adorable. Era joven, tal vez un poco más grande que él de edad pero las dimensiones de su vientre eran muy diferentes. Se quedó sorprendido, ya antes sabía de forma general como se hacía una vida, ahora lo sabía a detalle. El cuerpo de las mujeres era asombroso y podían crear algo dentro de ellas. Reaccionó de su asombro y puso su bicicleta a su costado extendiendo su brazo a la chica.
-¿Puedo ayudarte a cruzar? –dijo tímido, no acostumbraba a tratar con muchas mujeres. La joven lo vio y asintió con una sonrisa. Tomó del brazo de Hinata y cruzaron lentamente la calle deteniendo a los autos hasta llegar al otro lado.
-Muchas gracias –hizo una pequeña reverencia, no podía hacer mucho con su vientre hinchado.
-Tú…-miraba el bulto sorprendido y ella rió un poco más alto.
-Sí, seguro piensas que soy muy joven para esto –señaló su panza- pero soy muy feliz… -empezó a acariciar el área- un hijo es la unión de dos personas, un vínculo inquebrantable…
-Un vínculo …-parpadeó y sintió una sensación abordarle el cuerpo, algo que palpitaba por dentro.
-¿Quieres sentirlo? –el pelinaranja miró a la joven y a su vientre en varias ocasiones haciendo mohines divertidos y temeroso se acercó, palpó el área y lo sintió. Justo ahi había algo, se movía, era increíble sentir como se movía.
-Wow, ¡Que genial! –estaba extremadamente sorprendido y la joven reía sonoramente hasta que vio la hora.
-Santo cielo, es tarde. Fue un gusto hablar. –dijo apenada por cortar la emoción del chico.
-!Oh, se me hace tarde! Cuídese señorita –asintió y subió a su bicicleta despidiéndose de mano y partiendo hacia la escuela con esa sensación en su palma, era similar a la emoción que experimentaba al golpear la pelota en el aire, ¡Era vida! ¡Alegría! Fue un encuentro que cambiaría la perspectiva de Hinata.
Durante todo el día siguió con la indiferencia de Kageyama pero recordar aquello, al pequeño ser que parecía moverse contra su mano le relajaba, le hacía sonreír. Llegó al entrenamiento y saludó a sus compañeros, estaba más motivado incluso pudo hacer un par de puntos como si aquello hubiera reactivado el movimiento de su mano, otorgado vitalidad y ganas. Se tiró exhausto contra el piso del gimnasio mirando al techo y cruzó sus manos contra su estómago, se detuvo y miró la zona. "Si yo fuera una chica tal vez…" se sonrojó, en extremo. La idea le hizo hasta sentarse de la impresión.
Era cierto, si fuera una chica muy posiblemente justo ahora estaría algo ahí, algo de Kageyama y de él creciendo. Un vínculo inquebrantable. Tembló con la idea, se estremeció al pensarlo pues con lo espontaneo que fue todo ni siquiera pensaron en cuidarse o algo así. Relajó los hombros, ambos eran chicos y no podían generar esa clase de vínculos como los chicos y las chicas comúnmente hacían, no podían hacer vida pero sería genial ¿No?. Acarició la zona divertido y se volvió a tirar al suelo en posición fetal. Solo en su fantasía, en su imaginación podía haber algo feliz de todo esto, algo que a pesar de los tratos recientes del pelinegro lo mantenía unido a él. Tal vez esa era su solución, una perspectiva divertida de todo. Sería su secreto. Un par de pies fueron vislumbrados por el chico y alzó la vista. Desde ese punto ellos eran más enormes e imponentes y con esa sonrisa le aterrorizaban.
-Mira Yamaguchi, nos han puesto un tapete –decía divertido Tsuki.
-Es cierto Tsuki –como siempre su mejor amigo dándole la razón.
-Me limpiaré los pies con él –se acercó amenazante, era parte de las jugarretas del mismo Tsuki pero la reacción de Hinata lo alertó. Intentó alejarse protegiéndose, despertó en el pelinaranja una alarma para no dejar que golpeasen su cuerpo, más activo que de costumbre. Tsuki alzó una ceja extrañado y por el ruido todos sus compañeros miraron a los tres, ahora si la habían liado, ni le habían tocado y Hinata estaba ahí recostado y sujetándose con fuerza la panza.
-¿Qué han hecho con Hinata? –llegó rápidamente Suga a socorrer al chico.
-Absolutamente nada, solo bromeamos y empezó a gritonear –respondió Tsuki escapando de la escena y deslindándose de responsabilidad junto con Yamaguchi.
-Hinata ¿Estas bien? –preguntó Suga y el otro asintió más tranquilo – que susto me has dado –suspiró acariciándole los cabellos maternalmente y Hinata se dejó. Se aferró a su propia camisa blanca arrugándola y a lo lejos lo vio, ahí estaba Kageyama observándole. El grito también llamó su atención pero nada más que eso, no había palabras, no había nada.
Superaría el suceso a su divertida y peculiar manera. No quería sentirse solo en eso y tampoco quería alejarse de Kageyama. Supuso en sus pensamientos que la loca idea de imaginar un hijo lo mantendría unido a él.
Este es un fic diferente a TODOS los que he leído y siempre pensé en hacer algo con este tema pero me parecía arriesgado. Ahi vamos, a ver que tal les parece. El tema es pseudociesis en hombres, existe aunque es más común cuando están por ser padres. Va a ser muy divertido, no se arrepentirán de haber empezado a leer esta loca idea que busca complacer a los fans de ambos géneros.
-Yisus
