Mil gracias a todos los que leen es te fic al cual no le veo un pronto final, que lastima porque ya entre a trabajar y no tendré tanto tiempo, si antes no lo tenía… Pero con lágrimas no remediare nada así que a subir un capitulo por semana.

Atte: Ciel Phantomhive

Cursivas: Chimueleo

Negritas: Ammmm…alguien más…

Capitulo 10 Tu y yo, dice Tuyo.

¿Pero qué has hecho?—Pregunto Chimuelo completamente asustado por lo que aquello representaba, el jamás deseo que Hiccup cambiara en absolutamente ningún aspecto él lo aceptaba así tal cual era con todos sus defectos y virtudes.

La corona azul eléctrico que los rodeaba comenzaba a cerrarse, en cuanto esta los apretara la unión seria completada y se abría perdido la humanidad de vikingo para siempre, porque aquella alianza, aquel compromiso los vincularía en alma de por vida y mas allá de esta.

—Hiccup Horrendous Haddock III ya no existe. —Lo escucho susurrar suavemente, más de espíritu a espíritu que con la voz física. —Pronto volare a tu lado, estaremos por siempre juntos, por la eternidad.

Ya lo haces, no te llevo a volar, ambos remontamos el territorio de Hela siendo uno, y no importa lo que pase, jamás me alejaría, acaso no te he probado que incluso desafiaría a la muerte por tí. — Soltó angustiado el Dragón cual si en lugar de palabras fueran dolorosos golpes en su pecho.

—No del modo que debe ser, siento que tu sobrellevas mas responsabilices que yo soy una carg…

Esto no es lo que pienso y menos aun lo quiero, no es necesario que tu…

—¿Entonces prefieres convertirte tu en un simple y ordinario ser humano? —Hiccup lo miraba de forma suplicantes, sus ahora felinos ojos verdes lo miraban fijamente.

NO, pero… —Negó el Dragón desviando la mirada, estaba perdiendo esa discusión llevándolos a un desastroso final.

—Uno de los dos debe dimitir, uno de los dos perderá su forma o de contrario ambos corazones dejaran de latir.

—¿Que dices?

—Esa frase se ha estado repitiendo en mi cabeza una y otra vez. Si no decidimos que forma adoptaremos, ambos moriremos. No voy a quitarte tu libertad, ya una vez te ate al suelo, por eso…

¿Y que hay de tu padre, de Bocón, de… de… Astrid?—Era cierto él perdería mucho pero Hiccup estaba dejando de lado cosas aun más importantes, porque para Chimuelo bastaba con tenerlo a su lado de la forma que fuere.

—Para mí no existe nadie más importante que tú. Nadie me es tan indispensable como tú.

Chimuelo jadeo ante la declaración, había tanto amor en esos ojos, tanto miedo y decisión.

No voy a permitirlo.

—Chimuelo.

No, Hiccup ya has sacrificado bastante y…

—Igual tú.

La aureola se estrechaba demasiado rápido ya podía sentir su calor. El Furia Nocturna gruño desesperado no tenían tiempo para discusiones triviales y con esos argumentos no convencería a Hiccup. Una bola de fuego, dos, hasta tres grandes detonaciones se escucharon haciendo añicos aquel conjuro que ellos habían invocado con su baile.

El cuerpo del muchacho fue recuperando su forma al tiempo en que caía en picada completamente inconsciente. El dragón se lanzo tras él intentando alcanzarlo, sintiendo que se le escaba de las garras.

—Hiccup. —Se escucho el llamado desesperado y tras una bola de pelo vio desaparecer el cuerpo del chico. Chimuelo apenas si llego a frenar antes de estrellarse contra el suelo, buscando desesperado aquello que había atrapado a su pareja, para su alivio el cuerpo del jovencito castaño reposaba entre los portentosos brazos de su padre.

—¡¿Pero qué demonios está sucediendo aquí?! —Grito Estoico sintiendo como su corazón golpea su pecho tan ajetreadamente que era un milagro que no le hubiera roto las costillas. Si hubiera dilatado un segundo más su hijo… meneo la cabeza no deseando ni vislumbrar la posibilidad.

Chimuelo con paso titubeante se acerco al jefe vikingo, Hiccup aunque respiraba aun no abría los ojos.

—¿Qué rayos estaban haciendo ahí arriba? —Comenzó a cuestionar el pelirrojo con su fiera miraba bien clavada en los ojos verdes del animal. —¿Por qué lo dejaste caer? —Pregunto aguantando las lágrimas. —Creí que tu…

Yo amo a su hijo más de lo que se imagina y

Estoico cayó de espaldas mirando perplejo al animal, ¿acaba de hablar?

Esto no llevar a nada bueno. —Una voz profunda lleno el lugar, ambos, vikingo y Dragón se miraron sin hallar de donde procedía. —Hijo de la noche, descendiente de la muerte comprende que el joven humano ha tomado su decisión.

Pasando de la mía.— Gruño el Furia Nocturna sin dejarse intimidar por quien sea que hablaba.

Una pequeña bola de luz que hasta entonces se había mantenido escondida en la silueta de la luna descendió del cielo hasta colocarse justo en medio del lago, las aguas dibujaron hondas perfectas reflejando su brillo plateado. Y solo hasta entonces Chimuelo reconoció a visitante.

Anciano.—Menciono inclinando la cabeza levemente en signo de respeto, reconociendo aquella voz profunda que solo había escuchado en sueños, era ese ser el primigenio, el que inauguró los cielos y el único con la sabiduría suficiente para contestar sus preguntas.

Has crecido tanto mi pequeño dolor de cabeza.— La risa se adivinaba en la forma de hablar tan paternal y cariñosa.—Aunque te falta mucho por madurar. Hijo mío, tu amor por ese humano ha desafiado algo más que una simple regla, porque no existe ni existirá un amor como el vuestro.

Es por lo que hice ¡¿Verdad?! Es mi culpa que Hiccup…—Chimuelo meneo la cabeza asustado, sentía su cuerpo estremecerse ante el final que les esperaba debido a su atrevimiento.

La culpa no te ayuda a pensar, ni es buena consejera, deséchala y solo considera aquello que pueda serte útil para salvar de una desgracia a quien valoras.

Hiccup, el dijo que uno de nosotros…

No es una regla, pero si lo más razonable, tu corazón ya no es ni de dragón ni de humano, y un hibrido no es aceptable en ningún plano. La magia de la vida en su infinita sabiduría creo a ambas especies diferentes, con características y fisonomías que no les permitirán en ningún momento llegar a unirse del modo como tu tanto anhelas, ambos se causaran mucho daño de empeñarse en esta unión. Además, aun eres demasiado joven para saber si ese sentimiento que late cual mariposas de ensueño en tu pecho es amor. El joven vikingo tampoco tiene la madurez para saberlo ¿Cuántos años tiene?

Quince, pero Hiccup no es como todos, él es mas… es por mucho mejor que…

La misma edad, tienen la misma edad. Un periodo difícil de auto descubrimiento, de cambios en donde sus emociones se mezclan con las pasiones carnales creando pensamientos, demandando acciones que sus mentes aun no asimila. Hijo del relámpago y la muerte, descendiente directo de la oscuridad, te pido encarecidamente que esperes, estoy seguro que existe alguien más predestinado a ti allá afuera.

¿Qué piensas hacer con Hiccup? —Jadeo trémulo colocándose por instinto delante de su jinete.

El corazón del muchacho debió detenerse ese día, solo tengo que acomodar y dar fin a ese destino que tú en tu capricho torciste.

No era capricho y no permitiré que lo toques. —Gruño componiendo una pose de pelea.

Estas siendo testarudo.

Hiccup no irá a ninguna parte, su alma y la mía se han jurado lealtad comulgando en la danza del compromiso eterno y…

Y no fue concluida. —Chimuelo estaba arrepintiéndose de haber roto de esa manera el rito. Se escucho un suspiro. —¿De verdad lo amas a ese extremo?

Le he dado la mitad de mi corazón y ¿Aun lo preguntas?

Entonces que sea como tú quieras, Dragón u Hombre elige; pero recuerda que no hay reversa.

—Dragón. —Grito Hiccup recobrando el conocimiento e intentando colocarse en pie fallando miserablemente, de no haber sido por la reacción rápida de su padre se habría estrellado contra el suelo. —Dragón.

Estoico miro todo en cámara lenta, su hijo estaba llendose de sus brazos, lo estaba abandonado en nombre de ese Demonio negro.

Hiccup, ¿Qué haces? —Regaño el reptil negro.

—No puedo vivir ya lejos de ti y tampoco de la libertad que me mostraste.

Tu familia

—Mi familia eres tú.

—Hiccup. —Estoico le dedicaba una mirada suplicante.

El castaño miro con pena a su padre, lo amaba pero ese cariño era mínimo a comparación con el que hacia latir su corazón con la oscura presencia del Furia Nocturna, sus ojos le daban mas calidez que cualquier fogata. No, no había nada que si estaba con Chimuelo le importara.

—Nunca fui un buen padre cuando lo necesitaste, tampoco supe comprender porque siempre fuiste tan diferente, aquello que te alejaba de mi. —Los ojos de Estoico se llenaron de lágrimas, una vez más las recomendaciones de Bocón lo habían preparado para enfrentar lo inevitable. —Nunca quise lastimarte, mi único propósito fue atesorarte. —Sus grandes manos acariciaron con ternura los sedosos cabellos castaños. —Sin embargo jamás supe demostrarte amor de verdad. Nadie en Berk valora tu talento con sinceridad por eso. —Los poderosos brazos de jefe vikingo lo estrecharon en un abrazo emotivo, esa era su última oportunidad para ser un hombre digno del mejor hijo del mundo. —Solo por esta vez te dejare ir deseándote la mejor de las suertes.

—Papá.— Hiccup rodeo con sus delicados bracitos el cuello de su padre. —Gracias.

—De todas formas tus ojos y mente siempre estuvieron en el cielo. —Estoico sonrio tristemente dibujando con sus colosales dedos la dulce carita de su niño. —Ahora vete antes de que me arrepienta. —A pesar del empujón que su padre le dio Hiccup sintió más cariño en ese momento que en cualquier otro durante toda su vida.

—Te quiero.

—Promete que vendrás a visitarme. —Grito sin contener ya más el llanto.

Hiccup asintió corriendo en dirección a Chimuelo quien había observado todo el conmovedor cuadro en silencio. Estoico acaba de aprobar que su hijo, su único hijo se convirtiera en un dragón.

La luz blanca brillo con intensidad inundando cada miembro del joven Haddok borrando al humano para convertirlo en un Furia Nocturna. Uno a uno aquellos miembros que desde siempre conoció se esfumaban dejando atrás también recuerdos en su mayoría dolorosos, pero también uno que otro agradable.

[…]

—Estoico. ¡Maldición! Estúpida pierna, estúpido brazo. —Remilgaba Bocón deseando dar alcance a su amigo, el cual había salido corriendo como alma que lleva Loki dejándolo muy atrás. Esperaba que ambos estuvieran bien, aunque aquella luz en medio del bosque auguraba lo contrario.

Cuando vieron salir volando al dragón Estoico había insistido en seguirlo y por supuesto que él no perdió tiempo en apuntarse a acompañarlo, todo sea por el bien de Hiccup.

Bocón siempre se preguntaba porque no podían volver a aquellos días en que Estoico tomaba entre sus brazos a su hijo y lo lanzaba al aire.

Hiccup.—Llamaba el hombre pelirrojo mientras el diminuto cuerpecito se elevaba. —Hiccup vuela, vuela alto, más allá de lo que conocemos, más lejos de lo que cualquiera ha soñado. —Reía Estoico mientras atrapaba a su hijo para volverlo a lanzar hacia el cielo recibiendo risas inocentes como pago.

Cuando al fin llego a su destino Bocón no pudo disimular su sorpresa, de inmediato se acercó a su mejor amigo intentando volver a ser su soporte, así, en silencio como siempre lo fue.

—Vuela alto hijo mío, más allá de lo que conocemos, más lejos de lo que cualquiera ha soñado. —Hiccup miro a su progenitor quien resignadamente observaba susurrándole aquellas palabras de aliento que él recordaba perfectamente.

¿De verdad estaba haciendo lo correcto?

Chimuelo ronroneo e Hiccup supo que no importaba de qué lado de la balanza se inclinara, su dragón, su Chimuelo siempre lo aceptaría tal cual era.

—Te amo. —Susurro uniendo sus frentes en aquel gesto íntimo y significativo que le era natural.

—Y yo a ti. —Y aquella confesión fue como un detonante que hizo explotar la esfera de luz en millones de luciérnagas danzantes que revoloteaban a su alrededor.

Estoico cerró los ojos intentando protegerse, era como si al sol se le hubiera ocurrido descender en aquel lago.

Poco a poco la luz se fue apagando dejando en su lugar a dos figuras que se aferraban la una a la otra. Estoico exhalo y corrió directamente hacia donde yacía la pequeña figura de su hijo.

Para su edad su amor es inmenso. Pero me temo que para que este pequeño trámite entre ustedes se cumpla primero deberán madurar un poco mas, por ello y solo debido al cariño sincero que anida en sus corazones les daré tiempo. Hasta que estén listos para enfrentar con madurez al mundo, hasta entonces olvidaran todo lo sucedido. Aprovechen bien ese lapso y quizás para entonces logren encontrar como hacer que el mundo los admita, como hacer que ese amor florezca sin que ninguno tenga que renunciar por ello a lo que de verdad son.

—Entonces si existe un método. Una forma para ellos… —Estoico se sentía fuera de lugar, era Hiccup quien tenía esas experiencias raras no él y el estar hablando con quien al parecer era el ancestro de Chimuelo llega a Diez en su medidor.

Lo hay, siempre lo hay aunque yo no lo conozca. Pero… En mi vasta experiencia jamás vi que un dragón que ha perdido su cola volara y ellos lo han logrado, menos aun presencie a un humano remontando los cielos sobre alas más poderosas que el mundo haya visto, y la cúspide que atesorara a uno de mi especie de forma tan sincera. Su aventura apenas comienza. El camino estar lleno de espinas y obstáculos que los harán dudar, si los enfrentaran en este instante ese mismo sentimiento que los fortalece seria su ruina, diles que confíen, que tengan fe y quizá…

—Gracias.— Estoico cargo el cuerpo de su hijo.

No tiene que darlas, después de todo es mi lindo y orgulloso descendiente quien lo ha elegido para pareja y sellado su amor con votos eternos en la fecha más mágica, no solo de estas cuatro estaciones sino de los últimos cinco mil años. Y aún queda por darles mi presente.

Un bellísimo dije en forma de dragón pendido de una cadena ambos plateados se materializo en el cuello de Hiccup.

Si algún día me necesitan esto me lo hará saber. Dile a mi hijo que lo amo y le deseo lo mejor. —Y con esa última declaración la esfera de luz se elevo al firmamento perdiéndose entre las estrellas de esa noche de luna llena.

Continuara…

ToothlessHaddock: Hasta ahorita estoy notando que tu sesudo es la combinación de Hiccup y de Chimuelo, jajajaja es que nada mas copio y pego, perdón. Por eso no uso ese nombre, soy pésimo para el ingles…

Alex: My lady la lista no tiene cupo limitado.

Sora: espero que el capitulo haya sido de su agrado y siga leyendo hasta el final.

hana-kitzu: bien creo que respondí a sus preguntas