Wow, gracias por seguir esta historia. No me puedo creer lo bien recibida que ha sido y actualizo pronto por que son capitulos cortos. Este capitulo tiene +18. Espero que lo disfruten y gracias MILMIL gracias por sus reviews.
-¡Daichi! Espera, así no…-se quejaba el vicecapitán ante la nueva posición que sugería el moreno.
-¿Te incomoda?
-Es vergonzoso…-respondió tranquilo pero con un bello carmesí en sus mejillas. Daichi sonrió, divertido y feliz de ver esas reacciones tan adorables de su pareja. Siempre estaba inventando cosas nuevas para apenarlo por qué no admitiría que esos sonrojos lo enloquecían y hacían su corazón palpitar. En esta ocasión colocar las piernas del peligris en sus hombros flexionándolas de manera que sintiese más había sido suficiente para verlo cubrirse el rostro avergonzado. Suga era anticuado, romántico, soñador y le tiraba más a la ternura de los besos, las caricias y a hacer el amor sin necesidad de querer experimentar el kamasutra pero Daichi era más intenso y metódico lo que ocasionaba un equilibrio en ambos.
Suga podía dar manotazos, pucheros y demás pero cuando el moreno se contoneaba era cuando empezaba a sentir que todas esas quejas se volvían sinceros gemidos. Le amaba, amaba su piel blanca y suave como la porcelana, estaba encaprichado con su cuerpo recibiéndole de esa forma tan cálida y suspiraba ante las miradas que le lanzaba, ante esos ojos que acallaban todas las palabras, ese "te amo" que decía con solo verlo. Suga era perfecto en todos los sentidos.
-mmh…aah…-era gracioso ver como Suga se contenía, apretaba los labios hasta ya no poder resistirlo más, hasta que liberaba ese placer con sonidos de lo más eróticos. Una nueva posición, algo más cómodo para el capitán. Ahora con Suga sobre sus caderas lo invitaba a moverse, eso antes no había funcionado, el chico se reprimía apenado incapaz de saltar sobre la erección del otro pero ahora se veía más apacible, más deseoso. -...Daichi…
-¿No te gusta así? –preguntó preocupado. A veces a Suga le faltaba confianza, sentía que no lo hacía sentir tan bien como lo hacia él. Era jugador de volley, tenía la condición suficiente para esa clase de movimientos pero inclusive en la cama y cuestiones del amor se sentía un poco inferior. Se contenía muchas veces, se negaba, siempre prefería dejarle esa clase de trabajo a alguien con mayor técnica y experiencia por eso Daichi llevaba el control en ese tipo de cuestiones.
Cuando se enteró que le gustaba Daichi hace un año el moreno salía con una chica, fue difícil…muy duro en realidad. Se mantuvo como su amigo, viendo desde lejos a veces como el moreno construía una relación con alguien que no era él. Con el equipo, los trabajos, los exámenes y todo apenas y se hacía tiempo para verla pero siempre sin falta, se volvió alguien ordenado y detallista por ella. Un día descubrió que la chica lo engañaba, debía sentirse feliz por qué tenía el camino libre pero no, no a ese precio, no quería verlo así. Un beso de consuelo, otro más, le correspondía, se vería como aprovechado pero quería sacarla de su cabeza, quería que lo viera a él, que lo sintiera a él, era un total inexperto y sabía que Daichi no aunque sus experiencias fueron con chicas ese día dentro del famoso camper abandonado a unas calles de la escuela pasó. Fue doloroso no solo físicamente si no emocionalmente por qué Suga sentía que mientras lo tomaba a él pensaba en ella.
Muchas cosas más pasaron después de ese encuentro. Daichi supo que fue la primera vez de Suga y se preguntó ¿Porque? Se sentía responsable, culpable. Suga le decía que no debía preocuparse, que estaba bien, que era normal, que no estaba molesto, que no lo odiara, que él era el que tenía mayor culpa, que lo perdonara por que no sentía que estuviera mal puesto que… estaba bien hacerlo con la persona que amas… y sintió como si esa amistad se disolviera frente a sus ojos. Mucho tiempo, dolor, lágrimas y decepciones pasaron hasta que Daichi tuvo la flor de la curiosidad, aquella alerta que lo cambia todo, una voz en su cabeza que decía "todo sería genial si fuera él". En secreto se dio una oportunidad, reestableció su amistad y confianza, jugaron juntos, ganaron juntos, perdieron juntos. Entonces se detenía, le veía reír con fuerza a causa de los chistes de Nishinoya y su corazón danzaba con fuerza.
Tras una victoria, una celebración surgió un susurró dentro de aquel abrazo "me estás enloqueciendo…" Suga pensó que era algo malo, que se había equivocado pero cuando nadie miró, cuando todos caminaban en la oscuridad de la noche Daichi tomó de su mano, lo jaló hacia él y lo besó. "Perdóname… fui un tonto". Ahí empezó todo, solo eso bastó para que Suga quien durante esos meses se había negado a caer de nuevo en ese amor se viera envuelto en un par de segundos por el sentimiento más maravilloso de su vida.
Y así pasaban de besos divertidos, caricias, susurros, tomadas de manos debajo de la mesa, tactos indiscretos encima de la ropa, llamadas a altas horas de la noche, desvelarse viendo sus ojos, hacer el amor como lo sería cualquier relación heterosexual con la única diferencia de que a quien amaba era a su mejor amigo, eso era fenomenal.
Ahí estaba una vez más entregándose a él, moviéndose torpemente por encima de su cuerpo, sosteniéndose en su pecho, el cuerpo entero le temblaba y la cama de Daichi hacia un sonido rítmico al compás de sus movimientos. El moreno sonrió enternecido de los intentos del otro por hacerlo sentir bien pero era tanta su preocupación que Suga mas que sentirse complacido estaba nervioso, el capitán lo detuvo y lo sujeto de las caderas en una posición.
-¿Daichi? –le miró Suga y recibió unas palabras que escaparon dentro de una dulce sonrisa.
-No sé por qué no confías, mira como me tienes…-no iba a responder a eso a pesar de que conocía bien la respuesta. Sabía que a Daichi le gustaban las chicas, sentía que estaba con él para afrontar la responsabilidad o por curiosidad pero no quería abrumarlo con sus dudas existenciales, quería disfrutarle mientras era permitido. Antes de deprimirse el placer le inundó, ahí estaba el moreno moviéndose contra su cuerpo con fuerza, entrando profundo y directo mientras le sujetaba firme para hacer las estocadas más precisas. Suga se cubrió los labios con las manos pero no fue suficiente para detener los gemidos, se estremeció en varias ocasiones y optó por inclinarse hacia él para estar más cómodo.
-Daichi…y..yo…-era una señal de que el segundo orgasmo de la noche aparecería y el otro solo continuó con lo suyo hasta sentir como esas paredes se contraían, como el cuerpo de Suga temblaba en su totalidad y el cálido liquido le manchaba el pecho acompañado de un grito y respiración agitada. Siguió en lo suyo tres veces más y en un gruñido leve terminó dentro del chico. Suga cayó contra el pecho de Daichi hundiendo su rostro sonrojado ahí y respirando agitado, cansado. Daichi le besó la cabeza en repetidas ocasiones pasando sus manos por la espalda del chico, deseaba que Suga le creyera al fin lo tan enamorado que lo tenía.
-Vamos, vamos –indicaba Daichi- a tomar un baño y a dormir – Suga se quejó un poco.
-Estoy cansado… ni siquiera en el entrenamiento eres tan duro…-se acurrucó más sobre él.
-La culpa es de alguien que me enloquece…-le susurró y Suga abrió los ojos avergonzado.
-Basta, basta vamos… a bañarnos –sabía que si lo dejaba seguir hablando mañana no se podría mover pues en días como esos Daichi era insaciable. Se levantó con dificultad y jaló al otro para que le siguiera.
-No te pongas así, es mi recompensa pues la vez pasada con Hinata aquí no pudimos hacer nada –dijo entrando al baño con él y abriendo la llave de la tina.
-Hablando de Hinata…-tomó la mano de Daichi y fue entrando al agua junto con él mientras la tina se llenaba y así limpiar sus cuerpos de todo el sudor y rastros de sexo que tenían.
-¿Qué pasa con Hinata? – Suga había pensado en decírselo, no creía poder enfrentar eso solo y si algo pasaba nada mejor que Daichi para imponer orden.
-Tomó tu consejo…-decía jugando con el agua que ya le cubría el pecho mientras el otro cerraba la llave.
-¿Si? Le noto más animado, me da gusto…-el vicecapitan tragó saliva y apretó los labios.
-Él quiere a Kageyama…-Daichi se sorprendió- y siente que no podrá estar con él… pensarás que es una locura como yo lo pensé pero considera o alguien le dijo que un hijo es un lazo de amor entre dos personas y él… en su mente está esa idea de tener un hijo con Kageyama.
-¡¿Qué?! –Daichi se sorprendió a sobremanera- Hinata siempre hace locuras pero esto…
-Yo pensé lo mismo pero ¿Has visto su sonrisa?...-el peligris sonrió con ternura- yo lo apoyo en usar eso como vía de escape… todo se derrumbará un día y no quiero que esté solo pero mientras pueda reír lo apoyaré y cuando no pueda más… quiero que seamos su soporte…
-Ya veo…-suspira y sonríe, no podía negarse a lo que Sugawara pedía – tienen mi apoyo… ahora serás abuela.
-¡Abuelo! No soy una chica –Daichi se acercó sonriente y besó sus labios.
-Pero yo seré el abuelo, no podemos ser dos así que serás abuela… -ríe mientras mira los pucheros de Suga, esos que solo le dedicaba a él y por los cuales estaba perdidamente enamorado.
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Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu-Yisus(9o-o)9-Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu-Haikyuu
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Estaba aferrado al inodoro soltando toda la comida de la semana, era como si un demonio le hubiera poseído o algo así. Se sentía horrible, no pensó que eso fuese tan incómodo. Salió del baño y se lavó el rostro. Afuera estaba Sugawara quien después de ver como Hinata se ponía de mil colores y sufría nauseas lo acompañó al baño.
-¿Estás bien, Hinata? –que el chico sufriera nauseas como si de verdad fuese una chica embarazada ya era exagerar, aun así se tornaba graciosa la escena.
-No lo volveré a hacer –lloriquea tiernamente a Suga- hace unos días mi hermana veía una película y me pareció buena idea.
-¿Qué cosa? –Suga alzó una ceja acomodándole los cabellos pero era imposible.
-Las chicas cuando están esperando bebés comen cosas asquerosas –decía haciendo mohines de lo más graciosos y caricaturescos- les llaman antojos.
-Hahaha si, los famosos antojos –Suga reía al ver a Hinata tan divertido con un tema como ese.
-Entonces decidí comer algo así. –prosiguió.
-¿Qué comiste?
-Solo encontré atún y mermelada de fresa… y me ha hecho daño –dice sobándose la panza – empiezo a agradecer haber nacido chico y no pasar por esas cosas –Suga pensó en ese momento que Hinata no podía decir tal cosa pues ahora mismo estaba fingiendo ser una chica embarazada, o …¿chico embarazado?
-Procura no hacer eso tan seguido, podrías resentirlo en el estómago- con un animado "si señor" el peligris sonreía, estaba feliz, realmente feliz de ver al pelinaranja tan animado después de tantas penas. Algo detuvo sus pasos, frente a ellos estaba Kageyama con las manos en los bolsillos. Hinata se detuvo junto con Suga quien los miraba a ambos.
-¿Puedo hablar contigo? –dijo Kageyama fime. Suga tragó saliva y le dio una palmada a Hinata.
-Te espero en el Gimnasio –susurró y el otro asintió. Suga se fue mirándolos con preocupación, hubiera querido quedarse y asegurarse de que el pelinegro no hiciera o dijera algo que lastimara al pequeño pero era asunto de ellos, debían arreglarlo. Buscaría a Daichi de cualquier manera. Mientras entre los chicos había un silencio sepulcral, Kageyama tomó valor para hablar.
-No te culpo por odiarme… -Hinata abrió los ojos sorprendido y alzó la vista viendo a un Kageyama cabizbajo ¿Indefenso? ¿Estaba temblando? Esto no podía estar pasando. –y te lo diré por única vez idiota…-el mismo Kageyama temible de siempre estaba frente a él aunque tenía algo diferente – si hay algo…algo que deba hacer para que seamos …a…-tragó saliva y prosiguió- amigos de nuevo quiero saberlo.
Hinata no cabía de la sorpresa, ¿Kageyama creía que lo odiaba? Más importante aún ¿Quería ser su amigo? Vaya, eso podía parecer decepcionante pero para el chico estaba bien… empezar por algo. No es como si esperara más, no esperaba nada. Ahora ahí frente al chico puso su mano en su estómago por instinto y asintió.
-No te preocupes…estamos bien –le sonrió como siempre hacia, con esa sonrisa que precisamente indica que todo estaba bien. Fue suficiente para Kageyama, aun haría algo para ganarse de nueva cuenta la amistad de Hinata y ¿Por qué no?...algún día tal vez podría enamorarlo.
Pues ahi está, por algo se empieza pero las aventuras de Hinata continúan. ¿Kageyama se enterará algún día de que será padre imaginario? hahaha los leo y les agradezco.
-Yisus
