Capítulo 9
-Hola, estábamos buscando el comedor pero nos hemos perdido.
Los chicos sonreían mirando a Selkis, y Selkis trataba de no sonrojarse por tener la atención e dos chicos en un pasillo solitario.
-Sí, llegamos algo tarde por asuntos familiares.- explicó el de cabello azul –Espero que no sea demasiado difícil ponerse al corriente.
Selkis se preguntó si debía decirles una mentira piadosa o la cruda verdad, que el inicio de la universidad le había resultado un infierno y si había que sumarle la carga de ponerse al corriente sería peor.
-¡Pero si somos unos maleducados!- irrumpió el chico de cabello negro –Mi nombre es Armin, y él es Alexy.
-Mucho gusto, yo soy Selkis.- dijo la pelirroja, sonriendo. –Me encantaría mostrarles la universidad, ¿pero podría ser después? Si van a comer vengan conmigo, yo invito.
-¿Segura? Invitar a comer a Alexy es como invitara comer a tres personas.- rió Armin .
-Pagaremos nosotros.- dijo Alexy, mirando a su hermano con reproche.
-Entonces vayamos, los demás me esperan.- dijo Selkis empezando a caminar.
-¿Los demás? Genial, más amigos y acabamos de llegar.- exclamó Alexy dando unos saltitos para adelantar a la chica.
Fue una sorpresa que Selkis alcanzara al grupo que ya iba por el postre con dos desconocidos idénticos entre sí. Pero fueron bien recibidos y la plática se centró en ellos durante un par de horas, antes de dar un paseo por Shiz con el pretexto de mostrársela a los recién llegados.
-¿Qué te ha dicho el viejo Chivo?- preguntó Castiel apartando a Selkis en un momento que todos miraban a Alexy luchando por ponerle una camisa a Armin en el pasillo de una tienda de ropa.
-Le he dejado mi horario y trabajaremos juntos.- respondió la chica, contenta.
Castiel sonrió por primera vez de sin asomo de burla, ¿qué significaría eso?
-¿Nadie va a salvarme? ¡Esa camisa es horrible!- gritó Armin forcejeando contra Alexy que ya había logrado quitarle la camisa para ponerle la otra.
-Claro que no, te quedará perfecta.- agregó Rosalya entre risitas.
-¡No! ¡NOOOO! ¡Aléjate de Alexy, mujer con gustos parecidos en ropa! ¡Serán mi perdición!- chilló Armin, logrando finalmente zafarse de Alexy, pero detenido por Rosalya.
Castiel no dudó en ayudar a sostener al nuevo, y en pocos segundos estaba enfundado en una camisa verde con olanes morados.
-En serio es feozosa.- dijo Selkis, bajito.
Castiel reía de buena gana mientras Rosa y Alexy miraban a Armin realmente convencidos de que se veía lindo.
-Simpáticos tus nuevos amigos de Tenniken.- dijo Lysandro deteniéndose junto a la pelirroja.
-¿Verdad que sí?- dijo Selkis, girando a verlo con una sonrisa. Pero descubrió que Lysandro estaba más serio que de costumbre.
-¿Estabas siendo sarcástico?- pregunto la chica confundida.
-Tal vez.- dijo el chico sin cambiar de expresión.
Selkis miró al grupo. Armin se quejaba, Alexy y Rosalya defendían la camisa, Castiel se burlaba y Violeta estaba muy callada, mirado a Alexy con cierto sonrojo.
-Oh-oh…- exclamó Selkis.
-¿Qué sucede?- preguntó Lysandro, preocupado.
-Parece que nuestra pequeña Violeta sí que encuentra simpático a Alexy.- aventuró ella.
-No me importa a quién encuentre simpático Violeta.- aseveró Lysandro.
-¿No lo ves?- preguntó Selkis –Le gusta estar de compras, cree que esa camisa es bonita, Rosalya está de acuerdo… tal vez Alexy sea…-
-Por mi sería mejor.- dijo Lysandro, inexpresivo.
-Vaya, hoy estás muy extraño.- bufó Selkis, dejándolo para reunirse con el grupito.
-¡Dejen de torturar a Armin! ¡La camisa es horrible!- gritó para llamar la atención de todos.
-¡Claro que no!- reclamaron Rosalya y Alexy en coro.
-Selkis… auxilio…- suplicó Armin mientras los dos lo aplastaban en un abrazo.
El alboroto resultó en que los echaran a todos de la tienda por armar escándalo, lo cual solamente ocasionó que todos se rieran a todo pulmón en la calle, especialmente cuando Armin tuvo que regresar a devolver la camisa y recibió más gritos de la dependienta.
-Linda bienvenida a Shiz…- replicó mirando a la dependienta que les hacía ademán de que se largaran parada en la puerta.
-¡Ahora nunca podré comprar aquí!- se quejó Alexy, mientras empezaban a alejarse por fin.
-Si toda la mercancía es tan feozosa, no es una gran pérdida.- se burló Castiel.
-¿Quéeee? ¿También creías que era horrible? ¿Entonces porqué les ayudaste?- chilló Armin.
Castiel rió. –Bienvenido a Shiz.
-La plaga roja se ha extendido, gracias a Oz que no podrán comprar aquí.- escucharon detrás de ellos.
Al voltear se encontraron con Ámber y sus amigas, que se reían y los señalaban.
-Muy bien, Castiel, tenías razón, no será una gran pérdida.- dijo Selkis, enojada.
-El circo tiene nuevas adquisiciones, al parecer.- se burló Li.
-Sí, todos ustedes son unos payasos.- agregó Charlotte.
-¿Quién es la encantadora señorita?- dijo Armin bastante fastidiado –¿No será una compañera nuestra, con la pinta de niñata que tiene?
-¿Niñata?- chilló Ámber –Me conocerás en la escuela, payaso.
-Uy, estaré atento por si veo una escoba, significa que andas cerca.- dijo Armin fingiendo asustarse.
Los demás rieron mientras las tres chicas se ponían rojas del coraje.
-¡Montón de raros!- gritó Ámber antes de entrar a la tienda seguida por sus compinches.
-Me divierten los nuevos.- dijo Castiel apartándose con Lysandro, mientras los demás caminaban.
-Me agradarán cuando esté seguro de que saben respetar lo que no es suyo.- dijo Lysandro mirándolos fríamente.
Castiel soltó una risita.
-¿Qué?- replicó Lysandro lanzándole una mirada helada.
-Me pregunto qué opinará Selkis.- contestó el pelirrojo, socarronamente.
Lysandro se quedó callado mirando a Castiel con reproche. Volwó a mirara sus amigos que hablaban y reían.
Al mirar a Selkis sonriendo entre los dos chicos nuevos, deseó que Armin y Alexy fueran de piel verde.
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Me atrasé, me atrase, me atrasé, no tengo excusa.
Me pasé la tarde del domingo y luego la tarde del lunes sentada con el Word abierto y mirando la página en blanco.
Espero que el capítulo que ha salido después de tanto bloqueo mental les haya gustado.
