Hola a todos. Gracias por seguir A Gritos, un fic en el que hace falta la aparición de un psicólogo para atender a nuestro protagonista. Me da gusto leer sus reviews, recibo alrededor de 10 en cada capitulo lo cual es un record y en serio que por corto o largo que sea me motiva asi que no duden en plasmar sus ideas siempre son considerados (aunque a veces no pueda contestar, aun no termino de entender ) Sin más ni menos empecemos el fic
El rubio alzó una ceja malicioso, desde hace unos días estaba fabricando una malvada idea en su mente. Miró a Yamaguchi y le indicó que le siguiese, estaba de más hacerlo pues seguro el pecoso le pisaría los talones como siempre. Caminó por el gimnasio hasta detenerse a lado del pelinaranja que descansaba sentado en el suelo y pegado contra la pared cansado del entrenamiento. Tenía sus manos recargadas en su barriga, se había hecho costumbre pero el observador de Tsukishima no había ignorado ese hecho. Se detuvo, Hinata no se inmutó y siguió en su mundo cuando el otro decidió empezar a arrojar su veneno.
-He, Hinata. Te he notado raro – el pelinaranja hizo un puchero, sabía que ese par solo iban con el objetivo de molestar.
-Yo estoy bien –infla los cachetes fingiendo molestia.
-Ne,nee…no finjas con nosotros –hablaba mientras Yamaguchi al fondo hacia mohines al compás de lo que su amigo decía. –te noto preocupado –se inclinó poniéndose en cuclillas cerca de él - ¿Qué ocultas?
-Nada, no oculto nada –dijo nervioso por la cercanía del otro.
-Ya, ya –estiró su largo dedo hasta que tocó la panza de Shoyo y este tragó saliva más asustado aún – parece que… estás subiendo de peso ¿será que eso te preocupa, Hinata?
-Los gordos no juegan vóley –decía el pecoso al fondo.
-¿Gordo? –parpadeó procesando lo dicho ¿Estaba engordando? Bueno, últimamente se desvelaba comiendo frituras y helado frente al televisor mientras veía doramas junto a su hermanita pero ¿Estaba engordando? ¿En serio? Miró aquella zona y rio por lo bajo perturbando a los dos chicos. Se supone que el plan era molestarlo por su aumento de tallas no hacerlo feliz. El rubio chistó y derrotado se alejó del pelinaranja junto con su amigo al ver que cierto moreno se acercaba peligrosamente como si hubiera olido los intentos de Tsukihima de molestar al pequeño.
-¿Te estaban molestando? –dijo Kageyama a lado del chico quien emocionado se puso de pie, aun así era más bajo y eso era enternecedor.
-Nee, nee Kageyama ¿Crees que estoy engordando? –dijo con un felicidad que extrañó al moreno. ¿Acaso era una trampa? Si decía que si posiblemente Hinata se soltaría llorando tres días seguidos, lo pensó un rato, analizó el área y negó. El pelinaranja respondió con un puchero y un aura depresiva a su alrededor que el moreno no supo cómo interpretar.
-¿Qué te sucede Hinata? –lo sacude un poco y suspira al ver que no puede hacerlo reaccionar- tus cambios de humor son de lo más raro –dijo soltando al chico y dando la vuelta para partir a los vestidores, ya era hora de salir.
-¿Cambios de humor? –su rostro se iluminó de nuevo de forma infantil. Aquella aura que ahora se tornaba feliz fue interrumpida por uno de sus senpais.
-Hi…na..ta –decía riendo malicioso- ¿Qué hay con esa expresión? Tu felicidad me sofoca –decía Tanaka animado abrazando al menor por el cuello con un brazo – anda, revela tu secreto a tu senpai.
-Tanaka-senpai ¿No le parece asombroso el ciclo de la vida? –dice muy animado, aquella pregunta había sacado de balance al joven, demasiado profunda a su parecer.
-He…si, supongo es genial –se talla los diminutos cabellos de su nuca - ¿Por qué lo dices? Estás filosofando, eso me asusta ¿Quién eres tú y que hiciste con Hinata? –lo sacude pero el pelinaranja sigue enfrascado en su felicidad- ugh….
-Es genial sentir una vida dentro…
-No me digas, tienes lombrices –reprende el más grande y Hinata niega perdido en su mente. – Hinata me estás asustando vuelve en si –decía dramatizando los hechos.
-¿Sería raro si yo pudiera… hacer vida? –el otro se sorprende un poco más ¿Qué hay de esa pregunta? Cada vez eran más raras y eso estaba lejos de la comprensión de Tanaka hasta que el foco se le encendió.
-Hey Nihinoya, escucha esto –le dijo al pequeño que pasaba en la cercanía y señala la barriga del pelinaranja – Hinata está en cinta.
-¿Eh? –el otro abrió los ojos sorprendido y Hinata cayó en cuenta de que había hablado de más.
-Yo no…-se negó, asustado. Ahora sería la burla de sus senpais… estaba bien con que Suga lo supiera, esos días le había estado consintiendo y siguiéndole el juego pero ahora no estaba listo, se maldijo, en su felicidad dijo demasiado.
-Hahahaha ¡Oh Dios! –Nishinoya se sujetaba la panza riendo con fuerza, no podía creerlo. Tanaka sonreía a su lado. Hinata se sentía patético, triste.
-Yo…yo no ..-no podía emitir palabra. Cerca de ahí pasaban Suga y Daichi que guardaban los balones y vieron la escena.
-Daichi …-le indicó para que fueran, el ver los ojos llorosos de Hinata fue necesario para que ambos caminaran a paso rápido hacia los jóvenes pero se detuvieron al ver como Nishinoya se inclinaba pegando su oreja a la panza del chico.
-Hey, que genial. Un minicuervo se está fabricando aquí, que cool –decía impresionado el libero del equipo.
-Claro, es asombroso. Mi kouhai es increíble –alardeaba Tanaka.
-¿Qué dices? Hinata es mi kouhai y ese minicuervo también –se queja. Hinata los mira en su discusión y gira la vista a Daichi y Suga ¿Todo estaba bien? ¿Le estaban siguiendo el juego?
-¡Hey! Asahi, escucha esto –Nihinoya corría moviendo los brazos hacia la estrella del equipo y este le dedicó una sonrisa.
-¿Qué sucede, Nishinoya?
-Hinata está haciendo un cuervito –se pega en la barriga con las manos haciendo mohines como si hubiera un bulto en la propia- ¿No es asombroso?
-No creo que eso sea posible…-se talló los cabellos hablando en voz baja.
-¿Qué dices? Obvio que es posible. Ven, ven…se escucha claramente –le palmea la espalda empujándolo hasta donde está el asustado de Hinata –escucha, escucha –lo obliga a inclinarse y acercar su oído a esa área, es obvio que ahí no hay nada. Asahi era malo para esa clase de juegos, se incorporó y miró la carita del pelinaranja que expresaba tanto, eso lo cambiaba todo.
-…Felicidades Hinata –dice alzando un pulgar. Daichi no lo puede creer pero tal vez sus compañeros no son tan torpes como creía. Hinata estuvo en depresión muchos días, verlo sonreír así y ser parte de su felicidad era parte de ser un equipo, de ser una familia.
-Vamos a comer helado para celebrar –dice el más chico del equipo tomando del brazo a Hinata – no queremos tener un cuervito con cara de helado…¿o sí?
-Eso es extraño de imaginar –dijo Asahi tomando su mochila.
-Ah, ah pero primero cambien sus ropas –dice Suga acercándose al grupo – después pueden ir a donde quieran.
-¡Si, mamá! –gritaron Nishinoya y Tanaka al unísono. Suga se sorprendió y miró a Daichi molesto.
-A mí no me mires…-se giró y todos partieron a cambiarse y comer helado como la enorme y extraña familia que eran, la Familia Karasuno.
Lo que no se esperaba Hinata es que alguien más había escuchado toda la conversación, aquel par malicioso de chicos que sonreían con complicidad. No todo en Karasuno era armonía, era hora de divertirse un poco con la situación.
-Tenemos una gran broma que preparar, Yamaguchi …-dice acomodándose los lentes.
-¡Si, Tsuki!
El equipo Tsukiyama entra en acción. No se si escribir a estos como pareja, igual me pasa con AsaNishi. Prefiero concentrarme en las dos parejas del fic y sacar algo bueno de ambos pero todo puede pasar. Ahora todo Karasuno lo sabe menos Kageyama (esto se está poniendo más entretenido). ¿Que broma le harán? No se lo pierdan, será MUYdivertido aunque también tendrá muchos sentimientos. Pronto Kageyama sabrá la verdad.
-Yisus
