!Hola! Les traigo un nuevo capitulo de A Gritos, el fic que se actualiza tan rápido que me multarán por exceso de velocidad.(?) GRACIAS por sus reviews y por emocionarse con la historia como yo hahaha. Hinata está loco uh. ¿Quieren saber que hicieron Tsuki y Yamaguchi? Sigan leyendo!


-B…buenos días chicos –decía Hinata entrando al gimnasio intentando sonar natural, como si nada extraño pasara. Los jóvenes de Karasuno le vieron, analizaron, de arriba abajo y abrieron los ojos como platos.

-Hinata estás gordo ¿Qué digo gordo? Gordísimo, vas a reventar –dice Nishinoya sacando a relucir lo evidente. Hinata traía su uniforme deportivo cuyo suéter estaba estirado debido a una enorme barriga. El chico en vano creyó que nadie lo notaría pero ¡Era enorme!. Los jugadores estaban mirándose de reojo, parpadeando en shock excepto por un par que reía en la esquina.

-Hi…Hinata ¿Qué es eso? –dice Suga acercándose al pequeño.

-Yo… no lo sé –dice infantilmente mirando al suelo con un aura depresiva y mira como Nishinoya se le pega a la enorme barriga.

-Wow, es tan grande y suave…y…y ¿Eres buda? –empieza a sobar el área siendo el tercero en divertirse con la situación. Daichi nota como Tsuki y Yamaguchi al fondo se contienen la risa.

-¿Ustedes tienen que ver con esto?- Yamaguchi se tensa pero Tsuki ni se inmuta en una pose de lo más relajada.

-Solo sé que se durmió en clase y cuando despertó estaba así. –responde ejecutando su técnica de escape de los problemas siendo seguido por su fiel amigo a pesar de que ellos eran los responsables del estado del pelinaranja quienes, aprovechando el descuido del chico, le colocaron la "prótesis" mientras dormía con maestría y muchos movimientos complejos para que esta quedase bajo su ropa; Hinata tenía el sueño muy pesado. Sugawara por su parte revisaba aquella barriga y desabrochando el cierre sin que Hinata se queje, solo se encontraba apenado, abochornado por ser visto así por sus compañeros. Debajo de la camisa tenía una especie de panza falsa abrochada por la cintura y en la espalda con dos seguros. Los senpais miraban analíticos y uno se dispuso a hablar.

-Esa es una panza falsa. Las tienen en enfermería –dijo Daichi viendo que el objeto tenía una etiqueta con el logo de la escuela.

-¿Eh? ¿Por qué hay de estas cosas en enfermería? –preguntó curioso Nishinoya.

-En las clases de educación sexual les ponen esto a las chicas para mostrarles lo difícil que es cargar a un hijo. –Daichi carga un poco con ambas manos el vientre falso- pesa igual que un bebé.

-Parece un método extremista –comentó Asahi mirando a todos lados un poco asustado. Sugawara mira los broches y parpadea.

-Hay un problema, esto necesita de una llave –todos ladean la cabeza ante un más incómodo Hinata que era observado no solo por sus senpais si no que a la distancia estaba Kageyama y sus otros dos bromistas compañeros viéndole. Quería que la tierra se lo tragase justo ahora. – bueno, necesitamos ir a enfermería por la llave.

-Hay un problema –Tanaka pone las manos en la cadera incorporándose- la enfermería ya cerró. – al unisono de "¿eh?" todos se sintieron en un aprieto. Como familia los problemas de uno concernían a los demás y en vez de buscar culpables necesitaban de solución. El pequeño consentido estaba en un aprieto, asustado y con un carmesí en sus mejillas. Le gustaba la sensación de tener algo así pero también le avergonzaba. Miró a Kageyama que seguía a unos pasos observándole, eso lo hizo sentir peor.

-Bueno, tendremos que cortarlo –dice Nishinoya dispuesto a buscar unas tijeras, navaja, cuchillo, lo que sea para romper aquello que aprisionaba al pelinaranja.

-No podemos hacer eso –sentenció el capitán- es propiedad de la escuela, nos suspenderían. –todos suspiran una vez más, se sentían en un agujero sin final. Kageyama al fin decidió entrar en escena abriéndose paso hacia Hinata quien aterrorizado dio un paso atrás, temía ser golpeado o algo así, era parte de la costumbre. Tomó el hombro de Hinata y lo hizo girar para ver el seguro y frunció el ceño.

-Tengo una llave maestra en casa, podría funcionar –todos sintieron revivir la esperanza de salir de ese problema y regresar el objeto sin daño pero por otro lado Hinata estaba ardiendo de las mejillas pues en el movimiento que hizo Kageyama dejó una de sus manos en el vientre ¿Qué hay con esa posición? Se controló y decidió pensar en otra cosa.

-Entonces ¿Qué tal si van a casa de Kageyama a buscar esa llave? –sugirió Daichi, todos le apoyaron menos Suga que miró a su novio con cara de que no era buena idea. Solo Suga sabía por qué no era buena idea.

-No puedo salir a la calle así ¿Por qué no va Kage….-se detuvo al sentir que le haría un comentario que le podría costar la cabeza. Era su culpa y debía afrontarlo, Kageyama no tenía por qué ir hasta su casa y volver solo por él.

-Está bien, iré y volveré con esa llave –dice altivo, se gira sobre sus pies mientras es observado por todos ¿Qué hay con esa amabilidad? Secretamente era uno de los intentos del pelinegro para ganarse al pequeño. Debía ser atento, cuidadoso y detallista (según leyó en un libro) con Hinata para poder ganarse su cariño.

-Ka…Kageyama-kun, espera…-dice Shouyou haciendo que el otro detenga su andar. Sentía como si hubiera pasado mucho tiempo desde que no le gritaba así para hablarle ¿Por qué se apenaba con eso? – iré contigo…

-¿A pesar de eso? –señaló su vientre y Hinata apretó los labios cabizbajo. Cuando iba a asentir y decir algo como "si a ti no te importa está bien para mi" Nishinoya interrumpió la escena.

-Yo sé cómo arreglar eso –dijo alzando la mano y tomó la de Asahi – tenemos un 23.19 –el otro se puso azul del susto conociendo las locuras del libero y fue arrastrado fuera del gimnasio –¡Espérenos aquí! –el resto de Karasuno se quedó en un silencio sepulcral hasta que Tanaka se dignó a hablar.

-T..te vez bien Hinata –el pelinaranja se hizo más chiquito ante esas palabras sin saber cómo reaccionar, estaba demasiado asustado por todo eso mientras que al dueto culpable se estaba conteniendo la risa como podían. Suga por su parte jaló a Daichi para conversar un poco alejado de la multitud, parecía entre molesto y preocupado.

-¿Qué planeas? Sabes que la situación entre Hinata y Kageyama no es la mejor –susurra Suga.

-Por eso mismo deben dejar de huir y hablarlo, ya las cosas mejoraron pero no los he visto aclarar nada ¿no crees que estaría bien que aceptaran lo que sienten? –dice Daichi confiado, con una sonrisa. Suga suspira derrotado, su pareja no conoce a totalidad esa historia y tal vez debió decírselo en su momento, podría parecer sobreprotector pero no quería darle a Kageyama la oportunidad de lastimar a Hinata de nuevo aunque este último parecía menos temeroso ahora a estar cerca del pelinegro. Pronto Asahi y Nishinoya volvieron con una gran bolsa negra, el más alto seguía con cara de miedo pero el otro estaba totalmente animado, no era de extrañar.

-Ven, Hinata –jalaron al más pequeño y lo llevaron a los vestidores con la bolsa en la espalda. Dudas, preguntas, confusión en general por parte del equipo de los Cuervos. Pasaron cinco minutos, diez minutos y hasta quince minutos que aprovecharon para guardar los balones, acomodar un poco e incluso darle mantenimiento a la red. Salieron el par de aquellos vestidores, uno orgulloso el otro temeroso – abran paso a Hinata renovado.

La mandíbula de más de uno casi cae al suelo cuando apareció frente a ellos lo que parecía una dulce señorita con un vientre redondete, los cabellos largos en color naranjo y apariencia dulce. ¿Qué más se podría decir? Hermosa, natural, el vestido a las rodillas en cuadros daba una caída armoniosa fabricado por su pancita. Hinata se quería morir, eso era demasiado pero Nishinoya le convenció diciéndole que así no le reconocerían. A veces creía que sus senpais se divertían viéndole sufrir y avergonzarse. Esa fue la muerte para Tsuki quien tuvo que salir del gimnasio para reír con fuerza acompañado de Yamaguchi, claro.

-Wow ¿Eres tú, Hinata? –dijo Tanaka acercándose y viendo al chico más de cerca- si no lo supiera no te reconocería, te vez adorable. ¿De dónde sacaron esas ropas?

-Del club de teatro… -dijo Nishinoya cruzado de brazos ante un "ooohh" grupal.

-Primero enfermería, ahora club de teatro… -Daichi se tallaba la sien estresado, más les valía no romper nada a esos chicos o estarían en problemas.

-¿Cómo sabían que había estas cosas en la escuela? – preguntó Tanaka mientras Asahi le hacía señas para que no siguiera hablando pero Nishinoya agradeció que preguntasen.

-Hace un par de semanas había un evento de parejas en la heladería, daban helados gratis a las parejas entonces convencí a Asahi de que se vistiese de chica y fingiera ser mi novia –se señaló a si mismo mientras Asahi en una esquina planeaba como dejar el equipo, la escuela, la ciudad, el país y el mundo… ese es un capitulo traumatizante de su vida y pedirle al libero que guardara el secreto era mucho pedir. Lamentaba no poder negarse a las ideas del otro.

-…eso es perturbador de imaginar –comentó Tanaka y todos estuvieron de acuerdo menos Nishinoya que pensaba que Asahi hubiera sido una hermosa chica alta. Mientras Kageyama por otro lado estaba un poco (bastante) hipnotizado con Hinata, ni siquiera podía disimular y eso ponía nervioso al chico.

-¿N..nos vamos, Kageyama-kun? –era el vestido, el maldito vestido que hizo que incluso su voz sonara más suave. El pelinegro se sonrojó pero giró el cuerpo para no ser víctima de burlas y asintió.

-Esperen… -dijo Suga frunciendo el entrecejo- Kageyama …no vayas a incomodar a Hinata –fue lo único que pudo decir pero dentro de esa frase había un doble contexto, quería decirle que no lo hiriera de nuevo o tal vez las cosas se pondrían feas.

-Está bien…-dijo sin verlos –andando – ordenó a Hinata, el estar vestido así no significa que sería amable, seguiría siendo el mismo Kageyama y aquella chica seguía siendo Hinata, aunque desde su primera vez no habían estado juntos, a solas, caminando uno a lado del otro sinceramente no se sentían para nada como ellos mismos, esa era la verdad. Se sentía diferente, su pulso alterado, los pasos temerosos, ya no había relatos ni historias solo silencio, un incómodo silencio.

Algunas personas los veían, murmuraban "¿son de secundaria?" "¿tan jóvenes serán padres?" y Hinata recordó aquella chica, aquella que dijo que sin importar su edad ella amaba a su hijo, a ese lazo entre ella y la persona que amaba. Hinata acarició la zona un poco y se detuvo, no quería que el otro lo notase.

Llegaron a casa de Kageyama, conocía el lugar puesto que algunas veces se había quedado haciendo tarea. Por suerte a esas horas no había nadie, nada de preguntas incomodas. Seria rápido, ir por la llave, quitarle esa barriga y partir a casa ¿Qué podía salir mal? ¿Por qué estaba tan nervioso?.

El pelinegro había ido a buscar la llave y él se quedó ahí de pie, estático y asustado. Pronto los recuerdos de aquel día se hicieron presentes, mal momento, no debía recordarlo ahora. No cuando Kageyama venia entrando con el juego de llaves en mano al recibidor donde un Hinata petrificado lo esperaba, estaba frio de ver el rostro de aquel chico, ese mismo rostro que le miraba con deseo. Tembló y se sintió mareado, las mejillas rojas, el calor en el rostro, retrocedió por el mismo mareo y se sintió desfallecer ¿tan fuerte eran las emociones que Kageyama le producía? No sabe cómo, ni cuándo ni por qué pero nuevamente ahí estaba el de cabellos negros sosteniéndole con un brazo para que no cayera no importando el peso extra de su barriga falsa le podía con facilidad.

Las llaves cayeron al igual que su voluntad, que todo ese esfuerzo, esa barrera que había impuesto para olvidar lo que ese chico le hacía sentir. Seguro eran las hormonas, estaba entrando a la adolescencia, era normal. Si…era muy normal tomarlo de los hombros delicadamente, jalarlo un poco hacia él y besarlo. Un beso húmedo, suave, tierno. Hinata había besado a Kageyama.


Costumbre mía de cortar el capitulo en la mejor parte -inserte risa malvada- ¿quieren saber que pasará? ¿habrá hard? ¿cederán a las hormonas o Hinata lo golpeará con su bolso de mano y huirá como la princesita que es? Todo eso y más en A GRITOS

-Yisus