Mi jefe me mira detenidamente y pregunta. ¿Tanto trabajo tienes que tus dedos teclean todo el día? Solo puede sonrojarme y decir.
No, pero me gusta mantenerme ocupado.
No me creyó.
Atte: Ciel Phantomhive
Capitulo 14 El día de la desgracia.
Una conversación incómoda
Hiccup bajo las escaleras de dos en dos, dando saltitos silenciosos que buscan sacarlo de la casa antes de que su padre notara su presencia. Desde el incidente con Bocón había estado evitando quedarse a solas con cualquiera de los dos. Y el pretexto más convincente era la carrera, hasta ahora ya solo quedaban tres equipos, el de Patan-Astrid y los gemelos-Patapez, y a pesar de que todos lo contaron como participante él se mantuvo solo, traducido seria Hiccup-Chimuelo. Aun así llego para beneplácito de todos a la final con el mejor marcador.
—Hiccup. —Grito Estoico con alegría, hoy no se le iría sin que tuvieran esa charla que tanto estaba anhelando el jefe vikingo.
—Papá.
—Hoy es un gran día. Estoy seguro de que tú y Chimuelo arrasaran en la carrera.
—Sí, bueno… —rumio intentando ocultar la cabeza entre sus hombros y de ser posible hacerla desaparecer.
—Pero, eso todo el mundo lo sabe ¿no? "Orgullo de Berk" —Menciono al tiempo en que pasaba su poderoso brazo por los hombros del joven acercándolo en un abrazo fraterno. Además hay un tema que me gustaría que tratáramos.
—Yo también quería hablarte de algo…
—Habla tu primero. —Dijeron al unisonó, Hiccup inflo las mejillas y desvió la mirada, Estoico acaricio su barba y rodo los ojos, la incomodidad volvía a estar presente.
—Habla tu primero. — Repitió Hiccup, su padre dio un suspiro.
—Hiccup, sabes que estamos a unos días de tu mayoría de edad. —Hiccup asintió. —que en cuanto te declare como adulto tu podrás pues…. Tendrás derecho a construir tu propia choza en el lugar de tu elección, a tomar esposa y…
—¿Esposa…?
—Vamos hijo. Ya nadie duda de con quién te casara.
Hiccup trago saliva con dificultad. ¿Acaso se equivoco y Bocón no le había dicho sus GUSTOS, a su padre? Su mano por inercia subió a su pecho, ahí en donde debía estar el dije de dragón. Pero si no se lo dijo ¿Por qué dejo que pensara que su padre sabia? A menos que Estoico lo hubiera averiguado por su cuenta y solo estuviera intentando ignorar la verdad, que no sería la primera vez. Tenía que hablar con Bocón.
—Y el último punto seria… creo que estas listo para convertirte en jefe.
—¡¿Qué?! —Grito Hiccup retrocediendo dos pasos, había estado contestando a todo con un asentimiento de cabeza algo ausente y casi se le pasa ese comentario. Levanto sus manos en forma de escudo. —¡Oh! Woooo! Este es un gran honor y bueno… yo hoy estoy ocupado y que te parece si hablamos de esto luego… si tal vez mañana o quizá en un mes o hasta en un año o dos.
—Hiccup. Sabes que no puedes huir es tu destino.
—Hay tantas cosas que uno considera invariables. Ya ves hasta hace seis generaciones pensábamos que los dragones eran una plaga y míranos ahora… no, quizás solo tengamos que buscar una alternativa.
—¿Alternativa?
—Mira lo alto del sol, ha de ser casi medio día y… te veo en la arena.
Hiccup huyo lejos de todo a toda velocidad mientras Estoico intentaba encontrar el sol en un cielo en el que apenas despuntaba al aurora.
[…]
Después de unas horas volando y probando sus inventos Hiccup se sentía mucho mejor, aunque aun no podía sacar de su mente la conversación que próximamente tendría con Bocón. El vikingo rubio seguro que ya lo había perdonado por su desplante. A últimas fechas todo Berk lo observaba hasta cuando comía, pendiente de todos sus movimientos y eso lo colocaba nervioso y la defensiva. Seguramente Bocón lo comprendía su desesperación porque ¿era tan difícil es entender que lo único que buscaba era un poco de libertad?
Tan presión sobre él lo estaba desmoronando de a poco y ahora a su padre se le ocurre nombrarlo jefe. Era como para reírse, ni siquiera el gran Estoico el Vasto fue nombrado líder a tan corta edad. Por lo regular se esperaba que primero se asentaran, formara una familia para de esa forma y ya siendo miembro integro y productivo de la aldea tomar la regencia habiendo demostrado su madurez y compromiso.
Pero no, su padre deseaba atarlo antes de siquiera permitirle levantar el vuelo, o quizá era eso, ¿temía que se marchara y no volviera?
Se dejo caer del lomo de Chimuelo ansiando sentirse un poco más libre, deseando ver el mundo desde la misma perspectiva que su dragón. ¿Cuánto más duraría aquellos días de ocio? ¿Cuánto tiempo le quedaba antes de ser confinado a aquella isla?
Esa línea de pensamientos casi le cuesta su constitución, el montículo de piedra frente a él podría haberle destrozado los huesos de no ser por la bola de plasma que derrumbo el obstáculo, un segundo después dos enormes alas lo acunaban protegiendo de cualquier daño.
Hiccup se abrazo al dragón sintiendo el tibio calor que desprendía su pecho. Amaba esa cercanía, amaba los pucheros que eran la expresión de descontento y preocupación por su falta de dominio acrobático en el aire, amaba su humor y los momentos que pasaban juntos, en realidad amaba todo del Furia Nocturna.
Cuando Astrid llego a su lado apenas si noto su existencia, se limito a solo saludar con tu típico milady que usaba muchas veces de muletilla cuando no sabía que mas podía decir. Le conto su problema, no era Bocón pero a veces la chica tenia destellos de inteligencia cuando sus consejos no involucraban armas, lo cual era raro. Al final lo que ella dijo no le ayudo.
Que la respuesta estaba en su interior, mas especifico en su corazón. ¡Oh! Si ella supiera que quien ocupaba el entero en ese lugar era Chimuelo y no ella, entonces no le aconsejaría ser él mismo.
Sintió los labios de ella sobre su piel, por suerte se retiro por su propia cuenta debido a la saliva del dragón. Si, su Furia sabía cómo marcar territorio.
Y ese fue el preámbulo de toda una serie de eventos que lo marcarían de por vida.
La aparición de Eret
La discusión y declaración de su padre sobre Draco Mano Dura.
El encuentro con su madre.
La sorpresa agradable de sus aficiones tan parecidas
La reconciliación y afirmación del amor entre Estoico y Valka.
El dolor en los ojos de Bocón.
La felicidad momentánea de ser una familia completa por primera vez.
Los sueños para un futuro que le parecía brillante y que se desvaneció en un dos por tres.
Y la gran desgracia, la peor tragedia que pudo imaginar, aquella que destrozo en más de un millón de pedazos sus ilusiones, sueños y esperanzas.
La perdida de Chimuelo y…
La muerte de Estoico.
A partir de ahí todo su mundo se volvió negro, el momento no le permitió llorar su perdida, se obligo a convertirse en un líder que supuraba por cada poro la palabra "venganza", aquellos que lo observaban no pensaron eso, quizá demasiado acostumbrados al gentil Hiccup, pero era un humano y como tal demandaba una compensación por aquello que le habían arrebatado.
Volvió a Berk sobre un dragón que no le partencia, con el alma envenenada y un deseo malsano por recobrar al Furia Nocturna. Era casi como si le hubieran arrancado la mitad del corazón en carne viva, mientras que la otra mitad llameaba desesperada y atormentada. Quemaba su pecho cual carbón al rojo vivo exigiendo el retorno de su complemento.
Cada acto de valentía pasado siempre iba cargado de un propósito, del deseo de mejorar las cosas, de sacar lo mejor de una mala situación, sin embargo, cuando se coloco delante de Draco su único aliciente era llegar a él, a su razón de existir, a lo único que le quedaba después de haber pedido a su padre, aquel que era su destino, su amor, Chimuelo.
Puso toda su fuerza y esperanza en llegar a él, en hablarle, en traerlo de regreso de donde sea que aquel ser aterrador que era el Alfa lo había mandado. Quería creer que su unión era mayor, que no existía nada en el mundo con el poder para separarlos.
Sus plegarias fueron escuchadas, sus anhelos correspondidos y una nueva puerta se abrió ante sus ojos.
Una corriente fría que sería su tumba de hielo lo rodeo.
Había sentido el frio congelarle el cuerpo, una sensación que le resultaba extrañamente familiar. Luego la calidez de una piel escamosa lo envolvió con tan deliciosa sensación que dejo de pensar. El silencio lo trago y ahí, protegido por aquel que siempre estaría a su lado recordó todo.
La tormenta, su muerte, la mitad del corazón que latía en su interior y el amor que los unía. El cariño y comprensión de su padre y Bocón, el apoyo incondicional. Los secretos develados le herían el corazón. Bocón no le dijo nada a su padre, porque Estoico siempre lo supo.
Tanto dolor y arrepentimiento que le desgarraba el alma, el temor a la mirada llena de tristeza del vikingo rubio y el miedo de enfrentar al pueblo de Berk sin la acogedora sensación de la firme mano de su padre en su hombro.
—Siempre estaré a tu lado—. La voz sedosa y sensual de Chimuelo que tanto tiempo fue solo un recuerdo colado entre sueños ahora volvía a susurrarle directo al alma, volvía a confórtalo.
—¿Aun si estoy cayendo en un abismo sin fondo? — Se obligo a preguntar Hiccup aferrándose aun más a su otra mitad.
—Mis alas nos elevaran a los dos. —Fue lo que Furia Nocturna respondió, porque esa era una verdad inefable.
—Una vez tuyo, por siempre tuyo.
Como el sol pareció entre las montañas
Tu amor llego a mi llenado mis entrañas
Te entrego mi cuerpo, alma y corazón…….. Te entrego mi cuerpo, alma y corazón
Has de ellos lo que te plazca tuyos al fin son…. Has de ellos tu voluntad sin remordimientos.
Aquella canción que fue su juramento ahora se convertía en una nueva promesa, su amor sería suficiente para protegerlos incluso del mundo.
El brillo azul hizo explotar su cárcel helada. El Furia Nocturna se opondría a cualquiera que atentara contra la vida de a quien eligió para compartir su vida e Hiccup jamás fenecería en su deseo, no volvería a bajar la cabeza complaciente porque de aquel que buscaba su aprobación se la había dado hace mucho tiempo.
La pelea real no duro mucho, declarando como Alfa al dragón negro y a Hiccup como jefe.
Con cariño y gratitud tomo el rostro de su amor para juntar sus frentes en un gesto que ahora tenía más significado. Diciéndose con la mirada lo mucho que se apreciaban y lo dispuestos que estaban de luchar por su afecto.
—Te amo. —Se susurraron mutuamente disfrutando del contacto.
[…]
Cuando todos se retiraron a intentar salvar lo que pudieran de sus viviendas y llevarlas al gran salón que servirá, como en otras ocasiones, de refugio temporal. Hiccup por fin respiro. Todo había acabado.
Apenas entrar a la choza que era su casa el peso de los acontecimientos le cayó encima, arrepentimiento, vergüenza e incertidumbre eran solo algunos de los sentimientos que lo abrazaron con rapidez.
Chimuelo lo miraba unos pasos atrás.
—No eres el único que ha cometido errores en estos años. —Dijo el dragón bajando la cabeza, sobre sus hombros pesaba, si no toda, si la mayor parte de la culpa de la muerte de Estoico. Un hombre que le abrió las puertas de su casa y le brindo la bienvenida a su familia cuando se entero de sus sentimientos.
Hiccup abrió sus ojos en sorpresa recordando los últimos momentos antes de apartarse de la multitud. Sin saber porque, su cuerpo se había movido solo tomando a Astrid entre sus brazos para besarla, no había sido un beso apasionado, pero lo hizo.
—Yo Chimuelo… —Quiso explicar aunque no tuviera la mas mínima idea de cómo excusarse por su comportamiento. Ahí estaba él declarándole a viva voz lo mucho que lo amaba y él contestaba cobardemente besando a la rubia.
—Hiccup Horrendous Haddock III
Una aterciopelada voz hizo eco en la sala. Chimuelo vibro ante el potente Seid que lleno la casa. Hiccup también lo sintió aunque de manera diferente. El brillo azul que anteriormente cubrió al dragón en la pelea volvía a aparecer.
—Muéstrese o salga de esta casa— Exigió el castaño, todo su ser gritaba que deseaba estar a solas con sus demonios. Exorcizarlos en paz.
—Hiccup Horrendous Haddock III, no deberías ser tan descortés con la invitada de Estoico el Vasto.
Huccup sintió las lagrimas asomarse, la sola mención de su padre le hacía caer en cuenta de su horrible realidad, esa en donde no lo vería jamás.
—¿Te duele? ¿Estás confundido? Es normal Hiccup Horrendous Haddock, porque el poder conlleva una gran responsabilidad, una que tú hasta hoy no concias. Estoico el Vasto te entrego una vida, en lo que pudo, simple y tranquila. Te alejo del dolor y te ayudo a crecer.
Hiccup asintió, sus piernas le temblaban perdiendo fuerza, tanto que tuvo que aferrarse a su mitad para no caer ahí mismo, era como volver a ese día nefasto cuando perdió su pierna, se sentía débil e inútil. Pero con la dignidad que su progenitor le enseño a mostrar siempre se levanto, esta no sería la excepción, nadie diría que el hijo de Estoico se dio por vencido.
—Es grato saber que has logrado encausar tu Seid. Al fin tienes la madurez para tentar al destino.
Hiccup no entendió, Chimuelo dio un paso al frente interponiéndose ante esa entidad que percibía amenazante debido al gran poder que emanaba de la mujer.
—¿Seid? Creí que solo las mujeres…
—Y normalmente así seria pero… bueno, parece que a ti se te da bien llevarle la contra hasta a los Dioses. Pero antes de hablar de eso, tengo ciertos requerimientos que debes atender. Nos apremia el tiempo y solo tendrás una oportunidad para conservar como tu pareja al Furia Nocturna. —La mujer salió de entre las sombras cual neblina negra, materializándose frente al joven vikingo. —Primero necesito que traigas a la persona en quien más confíes, Hiccup Horrendous Haddock, te advierto que el tema a tratar será algo delicado y bochornoso, así que elige bien. Segundo, necesito el Garld del rey primigenio. —Hiccup levanto la ceja. Ella se apresuro a aclarar. —El medallón con forma de dragón que se supone pende de tu cuello.
Hiccup abrió la boca aterido, se había desecho del medallón hacia meses.
—Ve y no dilates, Hiccup Horrendous Haddock
—¿Por qué debería obedecer? no la conozco y…
— Thorbjorg. Dile eso a la persona que traerás y quizá cuando vuelvas tengas menos dudas de mi presencia.
[…]
Hiccup no sabía si estaba haciendo bien en seguir las indicaciones de aquella mujer, sin embargo de solo mencionar a su padre el perdió toda desconfianza. Sus piernas aun temblaban mientras bajaba la cuesta rumbo a la forja, una vez en la puerta meneo la cabeza, Bocón era la mejor opción pero con la reciente perdida quizá su maestro prefería estar a solas, además y porque no decirlo, no estaba del todo seguro de cómo presentarse a pedir un favor cuando había dicho aquellas cosas tan hirientes.
Con un suspiro se desplomo en el suelo, se sentía tan perdido.
—Ponte de pie, es hora de pelear por lo que somos y deseamos. —Sentencio el dragón dando suaves lamidas en la mejilla morena.
—Crees que él…
—Lo has llamado mamá, una madre siempre perdona.
—Él no es…
—Pero te aprecia tal cual si lo fuera.
—Ahora esta ella, quizá podría…
—Si piensas que es la indicada solo me queda apoyarte. Pero te diré, la distancia y el silencio no pueden ser superados solo por lazos de sangre. El amor y el cariño que has recibido durante años no pueden palidecer solo por una confesión.
Hiccup suspiro abrazándose a su mitad de corazón, tenía razón. Buscar a Valka ahora sería un error, una falta de respeto para la confianza que pensaba formar, seguramente su madre comprendía que había cosas que no sabía de él y que con el tiempo y mucha paciencia le iría contando, pero ahora, ahora era demasiado pronto porque aun siendo su madre era una mujer desconocida.
—Vamos mi elska. Sí lo llegue a conocer aunque solo sea un poco, él no está aquí.
Con un sutil salto se acomodo plácidamente sobre el lomo de su dragón, Chimuelo despego sintiendo un poco mas aliviano el pesar en el alma de su ást.
[…]
Planeando en el aire Hiccup hizo un movimiento de cabeza para mostrarle al Furia Nocturna la sombra diminuta que se perdía entre las sombras que dibujaban los acantilados durante el atardecer agónico, ese sin duda era Bocón. Con un silencioso descenso se acercaron hasta llegar al muelle. Hiccup desmonto y con una sutil caricia le pidió al reptil que esperara.
El castaño observo la bola que asemejaba la espalda del rubio vikingo, haciéndolo ver más viejo de lo que era, los años le habían caído junto a la tristeza. Un poco más cerca y al fin pudo apreciar el temblor del cuerpo. ¿Estaba llorando?
—Bocón. —llamo cauteloso.
—¡Ah! Hiccup. —Bocón se levanto raudo, mostrando sus dientes desiguales en la sonrisa deslumbrante que dejo desubicado al castaño. —No esperaba verte en uno o dos días, pero me da gusto que tengas los ánimos de salir. Mira, estaba pescando, quería llevarte algo decente para la cena y…
¿Para la cena? Bocón se había estado preocupando primero por él que por…
—No tienes que fingir conmigo y lo sabes. —Susurro sintiendo que las lágrimas se asomaban de las verdes gemas que tenia por ojos.
—Hiccup, vamos, vamos… No te aflijas, serás un gran líder, además ahora Valka esta aquí y… —Su mano completa palmeo cariñosamente la espalda del muchacho.
—Deberías ser mas honesto. —volvió a remilgar entre dientes el joven castaño.
—Te prometo que te apoyare en todo, siempre lo he hecho. —Con firmeza el dentista lo hizo girar para estrellarlo contra su pecho. —Así que sonríe.
Hiccup se quedo helado, ahí estaba él lamentándose de todas sus desgracias mientras que Bocón a pesar de su dolor seguía velando por él.
— Sonríe para que no preocupes a Estoico. —Susurro, el abrazo se apretó alrededor de Hiccup quien se rindió correspondiendo el gesto y soltó un suspiro asintiendo, se mantendría al pendiente del dentista para ser su paño de lagrimas cuando dejara salir su pena.
¡Oh! Papá, como hubiera deseado que te dieras cuenta de cuánto te amaba este hombre, pensó Hiccup.
Con un poco de timidez Hiccup susurro —Thorbjorg.
Bocón lo alejo de él mirándolo como si le hubiera salido una segunda cabeza, aunque conociendo el historial del castaño quizá eso le hubiera sorprendido menos.
—¿Qué dijiste?
—Thorbjorg, nos espera en la casa de mi padre, ella…
—¡Por Thor! No ahora. —La manoy prótesis se elevaron al cielo recalcando la exclamación. —Yo, yo no voy a poder manejar esto. —Paso sus dedos desde la barbilla hasta la base del casco que retiro sin elegancia. Solo para sus adentros maldijo a su amigo. "que mal momento escogiste para dejarnos Estoico"
Continuara….
Que creen acabo de encontrar como mejorar el formato del escrito, lo malo es que… sigo sin tiempo para hacer detalles de esta índole… T_T
ToothlessHaddock: Gracias por siempre dejarme unas líneas, y aquí la continuación espero que le haya gustado.
