Hola. Traigo una nueva entrega de A Gritos! Me matan sus reviews, son todos lindos. Les haría un hijo a tod s aunque sea imaginario para que vean lo feliz que me tienen. Gracias por apoyar mi trabajo! Disfruten el capitulo.
-Lo sentimos por las molestias –dijeron al unísono haciendo una reverencia a sus senpais. Estos se miraron y sonrieron recibiendo dos bolsas que contenían la panza falsa y el traje.
-Bien chicos, a regresar esto antes de que noten la ausencia…no queremos estar en problemas- dijo el capitán mientras todos gritaron un "!ossu!" y se dividieron para llevar los objetos a su lugar de origen. Sugawara iba acompañando a Hinata a la enfermería a dejar el primer objeto mirándole de reojo.
-¿Todo bien, Hinata? –preguntó preocupado, toda la noche lo estuvo y Daichi tenía que detenerlo para que no se le ocurriese llamar al chico y huir a su rescate en caso de que Kageyama le hubiese hecho daño.
-¿uh? ¡Sí!–dijo con una sonrisa en los labios. Se le veía refrescado, más ligero e inclusive más lindo. Le relajó verlo así, tal vez estaba dramatizando pero no podían culparle, estaba preocupado por el pequeño.
El entrenamiento debía empezar. El entrenador Ukai daba diversas instrucciones a los jugadores, esta vez también sería estricto. Apenas terminó de explicarles la dinámica empezaron a hacer equipos de dos para el calentamiento, ya estaban ordenados de cierta forma y cada quien sabia con quién trabajar. El vice capitán estaba haciendo calentamientos junto con Daichi y se detuvo un instante.
-He hablado con Hinata, tenías razón estoy dramatizando –dijo avergonzado ganándose una sonrisa por parte del pelinegro.
-Te lo dije, además…-mira al pelinaranja quien sentado en el suelo y ayudado por Kageyama intentaba dolorosamente hacer flexiones –se le ve más fresco este día.
-También lo he notado –gira el rostro al sentir la cercanía de Daichi al oído.
-Igual que tu después de hacerlo... -Suga abre los ojos sonrojado y mira al pequeño "angelito". No podía ser pero también podría ser cierto. ¿Acaso ellos dos de nuevo lo habían hecho?
-¿Cómo….Cómo se atreve a tocar a mi pequeño? –su instinto de madre sobreprotectora lo dominaba por lo cual su pareja tuvo que detenerlo antes de que golpeara a Kageyama; cuando Suga se enojaba podía ser hasta más temible que él.
-Suga, tranquilo…no puedes detenerlo…está creciendo –lo aferró con ambos brazos evitando hacer escandalo para no ser notado por todos.
-Tú te equivocas Daichi… Hinata está muy pequeño para…para "eso" –dijo haciendo énfasis en esa palabra.
-Suga…-se inclinó quedando a la misma altura- te recuerdo que nosotros empezamos a hacer "eso" a los dieciséis años…. –el peligris se sonrojó más y le tapó los labios con las manos.
-Eso es muy diferente yo…-se detuvo al ver al profesor Takeda cerca.
-¿Estás bien, Suga? Te vez rojo –se inclinó el vice capitán asintió totalmente alarmado.
-Sí, lo estoy…no se preocupe …empecemos con el entrenamiento –dijo poniéndose de pie rápidamente arrancándole una risa a Daichi. Suga podía ser adorable sin proponérselo. Por otra parte Hinata y Kageyama trabajaban en los ejercicios de calentamiento.
-No puedo creer que no puedas hacer flexiones Hinata-idiota –decia intentando hacer que se inclinara hacia al frente pero este solo se quejaba.
-Es que me duele la espalda…-chillaba el pelinaranja enderezándose – es culpa tuya –agregó sonrojado y haciendo al otro apenarse.
-Pero que…-cuando iba a reprenderle por lo dicho fue interrumpido por el entrenador.
-Es hora de que empiecen, andando. Primero los remates –como si se hubiese activado un gatillo Hinata se puso de pie muy emocionado.
-Vamos Kageyama-kun, levántala para mí – era un comentario común, inocente y sin doble intensión pero aquello hizo que el pelinegro le mirara apenado. Algo cierto es que cuando el tema del sexo entraba en la vida de un joven todo, absolutamente todo hacía una referencia insinuante al mismo. Hinata notó su reacción y bajó la mirada poniéndose a espaldas del setter para darle golpes con las palmas empujándolo – hablo del balón, ¡el balón!
-ah…-respondió únicamente, por suerte no habían sido escuchados por ninguno de sus compañeros. El entrenamiento transcurrió normal, inclusive se vieron mucho más activos que en otras ocasiones e incluso más coordinados. Terminaron y todos agradecieron a su entrenador como era costumbre. Ordenaban las cosas que usaron y mientras Hinata hacía un intento por desmantelar la red fue detenido por Nishinoya.
-Yo lo haré, ¡no te preocupes! –dijo intentando alcanzar en vano hasta que Tanaka aparece al rescate y le ayuda.
-He...senpai yo puedo hacerlo –susurró a los dos pero estos le miraron con el ceño fruncido.
-No, tú te has esforzado mucho hoy –dijo Tanaka y lo abrazó haciendo una escena de lo más dramática – piensa en tu hijo Hinata...
-Es cierto, debes cuidarte por dos ahora – el más alto de los tres tenia lágrimas en los ojos mientras Nishinoya se mostraba heroico ante un Hinata que parpadeaba confundido por la efusividad de sus senpais. A lo cerca Tsuki y Yamaguchi veían la escena que sus compañeros hacían lamentándose por amar tanto el vóley como para soportar a esos sujetos.
-¿Siguen con eso del embarazo? –preguntó neutral pero por dentro se burlaba del pelinaranja.
-Tu no podrías entenderlo, Tsukishima –puntualizó Nishinoya señalando al más alto de todos – entenderás esa emoción el día que seas padre.
-¿Ah? –ejecutó Tsuki con voz de ofendido.
-A menos de que…- Tanaka alzó una ceja y miró al par frente a él.
-Uh, a menos de que….-le siguió Nishinoya. En ese momento el rubio lo supo, fue pésima idea meterse en la conversación.
-Tsukishima Kei…- Tanaka se puso entremedio del par inseparable abrazándoles por los hombros – estoy muy feliz de informarte que… Yamaguchi está esperando un hijo tuyo –dijo mientras por lo bajo Nishinouya apuntaba la panza del pecoso.
-¿AH? –gritaron al unísono Tsuki, Yamaguchi y Hinata totalmente sorprendidos aunque de diferente manera.
-¡Wow! Felicidades –dijo Hinata tomando de las manos a Yamaguchi quien no sabía cómo librarse de las locuras del grupo de tontos.
-Pero yo…-solo atinó a decir cuando notó que Tsuki se retiraba de la escena con parsimonia esperando no llamar la atención – Tsu…Tsuki…ayuda…
-Eh, ¡Tsuki! Mal padre….no huyas de tu responsabilidad –tan pronto fue notado y de una forma muy graciosa el rubio escapó corriendo de la escena siendo seguido por un enfurecido Nishinoya que era capaz de llevarlo hasta la corte imaginaria con tal de que se haga responsable de su hijo imaginario.
-Tsuki…-lloriqueaba Yamaguchi en medio de la cancha con un Tanaka y un Hinata felicitándolo aún por su embarazo recién inventado.
ExtraExtraExtraYisusExtraExtraExtra
*toc toc toc*
-Tobio-chan… me voy a trabajar. Procuren que no se les haga tarde para la escuela – el pelinegro entreabrió los ojos al escuchar que tocaban la puerta de su habitación y contestó con un "si" apagado. Estaba agotado y volvió a acomodarse en la cama cuando sintió algo dentro de las cobijas. Las levantó adormilado y observó una cabellera naranja y alborotada, el cuerpo desnudo acompañado de una expresión relajada, tranquila. Estaba aferrado a su cuerpo pero ligeramente encorvado posiblemente por la sensación de desnudez de su cuerpo.
Kageyama no podría dormir, no después de ver a ese ángel entre sus brazos justo como Dios lo trajo al mundo. En la oscuridad de su cuarto o en el del cuarto del Gimnasio no había podido contemplar bien el cuerpo frágil y delicado de Hinata. No estaba marcado aunque había seña de que subió un poco de peso, luego le reprendería por eso. Más abajo esas piernas carentes de vello pero su intimidad tenía una ligera capa que solo evidenciaba el hecho de que efectivamente su naranja del cabello era natural.
Sonrió ante sus pensamientos y con cuidado acomodó los cabellos del chico que rebeldes le tapaban parte de los ojos. Hinata apretó los mismos y emitió un sonido como puchero aferrándose más a Kageyama, buscando más de la cómoda calidez de su piel.
-Mmh… no me patees…-dijo entre sueños haciendo que el pelinegro alzara una ceja ¿Qué estaría soñando? No lo sabe pero la sonrisa que desprendió Hinata en ese momento fue hermosa. En aquel sueño el pelinaranja podía sentir aquella criatura en su interior, es fantástico hacer una vida junto con la persona que amas. Entreabrió los ojos y lo primero que vio fue el pecho de Tobio frente a sus ojos. Los volvió a cerrar, solo por esta vez no gritaría avergonzado, otorgaría al silencio. Si era fantástico hacer una vida tampoco le quitaría créditos a la maravilla que era crear momentos a lado del chico que además de ser su mejor amigo le había robado el corazón y el aliento.
Algún día se lo diría, algún día le diría a Kageyama que está atrapado dentro de sus más locos sueños, de sus inmensas metas, de sus locuras y su felicidad. En todo lo que piensa está él… algún día le dirá que por extraño o anormal que suene lo quiere, no… le dirá que está enamorado de él.
Si me disculpan la expresión pero estos de Karasuno son un total y reverendo des-ma-dre. ¿Cómo no quererlos? Bueno este fic no tendrá miles y millones de episodios, la temática no da para tanto pero con lo corto que pueda ser prometo traerles muchas emociones (y a futuro más proyectos de Haikyuu) Gracias por hacer crecer este fandom.
-Yisus
