Un capitulo mas, yo creí que después de la canción este fic vería su final, pero no, ahora resulta que se ha convertido en un monstro, según mi contados de Word, de 99 hojas. Y las que faltan.
Espero que sea de su agrado y los mantenga entretenidos hasta el final.
My ladys
My lord
No leemos en el siguiente cap.
Atte: Ciel Phatnomhive
Capítulo 16 Buscando a Drago.
Hiccup sonrió al sentir los brazos alrededor de su cintura, era una sensación muy diferente a la de despertar acurrucado y salvaguardado entre la oscuridad de dos apéndices negros y sin embargo, era reconfortante el percibir el calor en su espalda despedido por aquel pecho cuadrado de músculos definidos. Las piernas largas se enredaban con las suyas y la deliciosa respiración acariciándole la nuca le producía agradables calosfríos que despertaban su libido.
Con malicia premeditada acomodo sus caderas en un movimiento circular bastante sugerente para terminar de apretarlas contra la parte frontal del muchacho pelinegro que parecía dormitar tranquilamente.
El dragón ahora humano gimió suavemente apretando su agarre por instinto y dibujando una leve sonrisa. Hiccup ensancho la suya, tenía que probar esa misma táctica cuando cambiara de forma.
¿Qué se sentiría ser un Dragon? Aunque intentara negarlo sentía una gran ansiedad ante la idea, volar por los cielos, no sobre Chimuelo sino a su lado, danzar al ritmo de sus acelerados corazones, hacer el amor en el aire solo con sus miradas, dejándose llevar por sus deseos mas atávicos, saciarse hasta decir basta.
Lo quería todo de él, porque nunca sería suficiente, entre ellos se expandían matices jamás antes vislumbrados los cuales Hiccup necesitaba conocer de forma intima para complacer de cualquier modo y forma a su pareja, de ese modo jamás se cansaría de él, siempre estaría a su lado sin importar lo Hiccup que fuera.
—Incluso amo esa parte— comento el pelinegro refiriéndose a ese último "Hiccup" y dejando a sus dedos dibujar círculos sobre el abdomen del castaño. —Te amo por sobre todo y contra todo.
Hiccup dio la media vuelta, las pieles en las que se encontraban recostados aduras penas cubrían sus cuerpos, ambos pares de ojos verdes se embelesaron mientras el espacio entre ellos se desvanecía milímetro a milímetro, sus respiraciones chocaron y no hubo felicidad más grande que persibir sus labios abriéndose para recibir con hambre la saliva de su mitad.
Chimulelo jadeo dentro del beso abriendo mas la boca para succionar todo de la de su jinete, ¿Quién lo diría? El sabor de Hiccup era la ambrosia que desearía probar a todas horas y que se negaría a compartir.
Era tan diferente su apreciación a cuando siendo Dragón Hiccup le regalaba un beso, porque le gustara o no su trompa no era muy útil para regresar esa clase de afecto, en cambio esos labios que ahora tenía le permitirán adentrarse hasta límites insospechados. Aun no sabía a bien que nuevos retos le atraería ese cuerpo, pero hasta ahora Hiccup como maestro parecía estarle mostrando el mejor huso, y él como el alumno aventajado que era no desperdiciaría la oportunidad para tomar la iniciativa.
Un gruñido de ansiedad se escurrió por los idos del pelinegro al mismo tiempo en que las piernas del castaño se abrían para recibir su peso sobre él. Chimuelo trago saliva al percatarse como ambas caderas embonaban a la perfección y sin recato se saludaban dejando al descubierto la ansiedad de ambos cuerpos.
—No me hagas esperar—Gimo firme y hasta imperativo, Hiccup jalando de la ropa a su Dragón atrayéndolo más, desesperado por desaparecer el espacio entre ellos aun cuando ya no existiera, deseaba tanto ser uno con aquel ser, humano, dragón, mita mitad, cualquier forma le parecería apetecible con tal de tenerlo entero, completamente a su disposición y solo para él.
Chimuelo hizo un vaivén involuntario, excitado ante el tono desesperado y demandante, arrancando en ambos un quejido gozoso. Si esto implicaba ser humano, pues bienvenido sea sus dos pies y brazos. Ahora entendía el porqué los humanos se vanagloriaban de sus pulgares, sus manos apretaban, tocaban, tomaban lo que se les ofrecía bajando tortuosamente hacia aquel lugar por donde sabia debía entrar, el centro mismo del placer para ambos, el fin mismo de su ardiente anhelo.
Esta sería la primera vez en que se entregarían en cuerpo, porque sus almas ya se conocían y sus corazones ya eran un amasijo de ambos que latían desesperados y contentos en sus pechos, por la unión que tanto ansiaban.
—Yo…—Intento decir el pelinegro inundado por la imagen del castaño debajo suyo, que trémulo entre sus brazos le rogaba con la mirada diera aquello que tanto le apremiaba. —Yo… Tú…
De un fuerte tirón Hiccup se vio lejos de su improvisado lecho, acaba de ser arrojado sin contemplaciones hacia la fría arena aterrizando de forma dolorosa sobre su espalda. El castaño se puso en pie, cualquiera se pondría energúmeno si tienes semejante problema entre las piernas y te lanzan como saco de papas.
—Maldito hijo de Trol te voy a…
Hiccup se quedo cayado cundo su cerebro en un dos por tres racionalizo el problema.
Tres hombres pateaban las pieles en las que hasta hace poco dormía, mirando e insultando con desprecio a Chimuleo quien sobre sus cuatro extremidades les gruñía desafiante.
—Levántate idiota, ni que fueras un animal. —Insulto el más alto al Dragón
—¿A quién le llamas idiota? —Refuto Hiccup deseando descargar algo de su frustración. Si viviría en abstinencia alguien tenía que pagar y estaba frente a ese alguien.
Con una agilidad sorprendente se escurrió para quedar en medio de los tres hombres que le superaban en tamaño y musculatura, pero Hiccup ya tenía pensado una estrategia que le daría la ventaja sobre esos grandulones descerebrados. Su sonrisa satírica hizo dar un paso a tras a su elska.
Chimuelo rio solaz ante la estampa, su Hiccup se sacudía las manos con los ánimos más templados después de descargar golpes sin remordimiento; el ejerció mañanero siempre era bien recibido. Los tres inútiles que osaron interrumpir sus acurrucamos estaban en el suelo inconscientes.
—Que feo carácter. —Ironizo el pelinegro tomando de la mano al castaño para hacerle sentir su presencia y calmarlo del todo.
—El mundo conspira contra mi luna de miel, es obvio que este molesto. —Remilgo levantando sus cosas con prisa y comenzando a andar rumbo a lo que, ahora a la luz día, parecía un puerto.
La vida en ese lugar transcurría con mayor agitación, los habitantes era mucho más números y hasta en algún momento pensó que a pesar de vivir en el mismo lugar no se conocían. En Berk todos conocían a todos, de quien eras hijo, nieto o biznieto. Eran una gran familia. En cambio ahí…
—¡Ey! amigo— le llamo un niño, su mano derecha cubría parte de su rostro como si buscara contarle un secreto. —Ven un momento. ¿Estás buscando un lugar para alojarte?
Chimuelo gruño y jalo del brazo al lado contrario a su Ást.
—Chimuelo, es un niño, el no puede…
Y no término de hablar porque se quedo aterido al observar como otro aun más pequeño que el anterior jalaba la bosa de una mujer y salía corriendo perdiéndose rápidamente entre los callejones estrechos del muelle mientras la mujer solo podía deshacerse en gritos.
—¿Decías? —Se mofo el dragón.
El mundo se movía a un ritmo y de forma diferente, acuñaban una moneda que a sus ojos era totalmente inservible pero que al parecer se necesitaba para todo.
Caminaron libremente por el poblado e Hiccup internamente agradecía a su hada madrina, léase su suegro, por haber adaptado sus ropas y las de Chimuelo a esa cultura porque así nadie sospechaba que se trataba de un vikingo. Tras deambular la gran parte del día aun no tenían noticias de Drago, quizá la gran Seiokona se había equivocado.
Chimuelo observaba todo con hambrienta curiosidad centrandose de vez en cuando el cuerpo de Hiccup y su suave movimiento, si no supiera que debajo del pantalón llevaba una prótesis ni lo notaria, el castaño estaba tan acostumbrado a lidiar con aquel aparto que no restaba gracia a su andar.
—¿Entendiste? —Pregunto Hiccup mirando fijamente a su acompañante.
Chimuelo torció la boca y tuvo que aceptar su estado de ensoñación. —pero ¿tu lograrías concentrarte teniendo frente a ti al ser más sensual del mundo? —Se defendió el pelinegro acariciando con ternura la mejilla de su jinete.
—Reptil inútil, ni creas que te saldrás con la tuya solo con eso. —Declaro dando media vuelta para que el otro no notara el rubor en sus mejillas. —Y para tu información, tú eres mucho más apuesto que yo.
Chimuelo rio por las narices, ver a Hiccup cohibido le traía recuerdos del pasado y al mismo tiempo arrojaba la palabra, "lindo" con letras de color rosa brillante.
Hiccup sentía el rostro caliente, había estado concentrado buscando alguna señal de Drago que incluso se olvido por completo de la nueva apariencia de su Elska, ahora viéndolo detenidamente sentía el punzar en su zona baja que vibraba por un poco de cercanía. Chimuelo de humano era la cosa más jodidamente sexy que jamás contemplo, ¡Odín! daba gracias a que los vikingos normalmente tenían una contextura robusta y gruesa porque de haber más especímenes como ese rondando en Berk él no…
—Pero que estoy pensando, a mí solo me gusta¿…? —¿Que le gusta? le gustaba Chimuelo en todas sus presentaciones, como humano, como Dragón, como Dragón… sí, lo prefería mil veces como Dragón
—Hiccup.
Ahora fue el turno del castaño de apenarse por su falta de atención.
—Necesitamos centrarnos, como sigamos divagando no vamos a lograr nada. —Dijo muy seguro de su declaración.
Unas voces gimientes llamaron poderosamente su atención, con el sigilo de un guerrero experimentado en batalla se acerco por la espalda a los dos conversadores.
—¿Quién se cree ese sujeto para llegar dando órdenes?
—Pues no es que se crea, lo es, mira como dejo a toda la tripulación. Y eso que solo era uno. ¿Cómo dijo que se llamaba?
—Brazo duro, o algo así.
Hiccup casi jadeo, al escuchar un indicio, quería preguntar hacia donde se había ido pero dudaba en salir, ya era muy malo haber golpeado a los tres hombres en la playa, porque no sabían cómo funcionaban las leyes en ese lugar y no deseaba buscarse problemas ni llamar mucho la atención.
—¿En donde esta Drago Mano Dura?
A Hiccup casi se le va el alma. Chimuelo se había parado frente a los hombres y pregunto a boca jarro. Para el castaño era difícil imaginar que aquellos sujetos hablarían, después de todo el joven de metro ochenta y tres que los interrogaba invitaba más a otras actividades.
El pelinegro entrecerró los ojos verde toxico en advertencia, su afilada nariz ser arrugo y sus carnosos labios hicieron un mojín de disgusto mostrando levemente sus incisivos blancos y afilados.
Los hombres temblaron en su lugar, la presencia intimidadora de su esencia draconiana seguía ahí, porque ante todo él era un Furia Nocturna.
Entre tartamudeos inconexos los hombres lograron señalar una embarcación que ya partía del puerto y el destino de la misma. —Se dirige hacia Inglaterra.
Hiccup salió de su escondite disparado cual flecha, Chimuleo no tardo en seguirlo, debían alcanzar el barco a como diera lugar.
Hiccup fue el primero en lograr sujetarse al lazo del ancla y comenzó a trepar sin preocuparse de su acompañante porque estaba seguro que de los dos el mas atlético era Chimuelo, solo había que prestar atención para vislumbrar los músculos bajo la fina tela de…
El joven vikingo dio un suspiro frustrado antes de entrar por una de las escotillas. La tarde ya estaba cayendo nuevamente y él seguía sintiéndose mal por, estar más que urgido y no poder desquitar sus ganas, y sentirse un tanto culpable por pensar en eso a pesar de la situación.
—No eres el único que desea nuestra unión. —Susurro contra su oído el pelinegro abrazando por la espalda al castaño para pegarlo contra su cuerpo. —¿Sientes mi calor? Mi alma, cuerpo y corazón te ahelean más que a nada en el mundo.
—Yo también te deseo. —Confeso acariciando las manos de su pareja. —Mi elska, no existe nada que anhele más que pertenecerte.
Chimuelo lo hizo girar para quedar de frente, sus alientos rápidamente se dieron la mano mezclándose deliciosamente. Sus labios temblaban anticipando el momento de su encuentro y…
Un ruido los puso en alerta.
Hiccup remilgo hasta del día en que nació dispuesto a golpear a quien se hubiera atrevido a interrumpir tan mágico momento. Chimuelo tomo su mano apresuradamente tirando de él para esconderse. Ya en la oscuridad de un hueco oscuro se atrevió a darle un rápido beso para calmarlo.
—Si logramos volver a casa, te juro que te are el amor como tanto deseas, fuerte, salvaje, desenfrenado. Ahí frente a todo el mundo para que todos vean la consumación de nuestra unión.
Hiccup sintió su cuerpo estremecerse. — Thor, Freya, Loki, y cualquier deidad que me escuche; antepasado bolita, hagan que volvamos a Berk lo más pronto posible. —Imploro en pro de su salud mental mientras escuchaba los pasos de varios de abordo acercándose.
Continuara…
Si lo se lo sé, soy un mal nacido que los tiene en vilo, pero denme un respiro, estoy casi a punto del colapso. Tengo trabajo amontonado y tareas de la escuela y…. miles de cosas, se que ustedes no tienen la culpa y merecen su cap pero
Piedad…
Soy un demonio inmortal, no incansable
Atte: Ciel Phantomhive
Posdata: les prometo ir contestando los comentarios durante el fin de semana, me dio mucho gusto saber que el fic aun los mantiene enganchados.
