Wow, nueva actualización de A Gritos. Este fic huele a final, no puede ser eterno aunque deseo que así sea pero no se agustien, traeré más historias para ustedes (mpreg ahora si). Le quedan si acaso 2 capítulos. 3 tal vez...por que falta lemon de TsukiYama (O...YamaTsuki? -yaranaika face- hahahahha okno). Muchas gracias por apoyar esta locura, sigamos enloqueciendo juntos.
La guerra había empezado. Era un mal día para un examen pero era lo que había. Fue una masacre total, estaba agotado mentalmente y ahora una guerra posiblemente física lo esperaba a las afueras del salón. Como si se tratase de un cliché el par de "matones" de Karasuno lo esperaban fuera del aula con expresión de muerte, con deseo de ver su sangre correr (solo para dramatizar). Kageyama se echó la mochila a la espalda, sus compañeros y extraños se empezaron a reunir alrededor de los tres sintiendo la batalla que iniciaría. "¿Son del equipo de vóley?" "¿De verdad se pelearán en el pasillo?"
Si tomaras una espada e intentases cortar el ambiente tenso que había la espada quedaría hecha añicos. Nishinoya movió el cuello un par de veces haciéndolo tronar mientras junto a Tanaka emitían un aura oscura. Kageyama estaba más relajado, no es como si en su ajetreada juventud no hubiera sido envuelto en una pelea, no era para nada inexperto. Una voz (aún más fuerte que las espadas del mundo) les detuvo.
-Ustedes tres dejen de comportarse como tontos –emitió Suga a sus pequeños cuervos peleoneros. Nishinoya y Tanaka se quedaron cabizbajos, mamá cuervo siempre sabía cómo romper el ambiente. – Kageyama…-dijo directo y con frialdad- debemos hablar.
Fue una orden emitida sin chistar. Juntarse tanto con Daichi tal vez tenía sus efectos en el amable de Suga que ahora se mostraba altivo ante un Kageyama que intentaba no inmutarse ante el otro setter. Dejaron a todo el grupo de gente que decepcionados al no ver una batalla empezaron a buchear. Para satisfacer a las masas Nishinoya y Tanaka fingieron pelear, eran unos maestros del drama pero no pasarían por alto sus intentos de obtener atención ya que sin haber lanzado golpe alguno el director les interceptó.
Por otro lado lejos del bullicio los otros dos caminaban en un silencio sepulcral. Kageyama se cuestionaba el por qué tanto drama, él no tenía nada que ver con todo eso. Simplemente se fue donde sentía que estorbaba aunque posiblemente le reprendería por irse en medio de la práctica. Sí, eso debía ser.
-¿Dónde está Hinata? –preguntó deteniéndose. El moreno alzó los hombros con desdén. Se sentía irritado y ni siquiera hizo el intento de alcanzarlo cuando el pelinaranja prácticamente escapó de su vista – Kageyama, no creo que estés consiente del daño que has hecho.
-¿Ah? ¿Daño? ¿Disculpa? –preguntó, demasiado directo para dirigirse a su senpai pero se sentía falsamente acusado.
-Santo cielo. ¿Todos en Karasuno son así? –se talló la frente. Era un lio tratar con ese grupo de despistados. – Kageyama ¿Por qué te has molestado? Dímelo y te responderé tus dudas…
-¿Molestado? Yo no estoy molesto. –puntualizó, Suga suspiró de nueva cuenta.
-Puedo equivocarme pero sé que entre tú y Tsukishima no hay una buena relación entonces… ¿Por qué no defendiste a Hinata de sus burlas? –cuestiona y esa es una pregunta que ni siquiera el Rey de la cancha podía contestar, no podía decirle que los celos lo estaban cegando y solo atinó a bajar la mirada- lo pregunto por qué sé que Hinata es importante para ti… sé lo que pasó entre ustedes…
-¿Ah? – el pelinegro empalideció. Si sus sospechas eran ciertas tal vez todos lo sabían. Ah, ahora se sentía abochornado pero antes de quejarse fue interrumpido.
-Solo yo lo sé si eso te preocupa …y no me hace feliz…-hizo una mueca en el rostro- me enteré por qué Hinata no dejaba de llorar … justo como ayer y ahora todos lo han visto. Él intentaba soportar pero no pudo más y todo lo que se guardó salió … todo ese dolor.
-¿Él ha estado sufriendo? Es por lo que pasó entre nosotros…-se dice más a si mismo que a Suga.
-Tal vez tu no lo sientas así –Suga se recarga en la ventana mirando el cielo – pero él es un niño pequeño que está cruzando muy rápidamente a su adolescencia, casi forzado. –esa última palabra era fuerte, ¿forzado a crecer? – no me malinterpretes… es solo mi instinto hablando pero Hinata está atravesando por su humor, sus sueños, los juegos de niño, sus necesidades de adulto, el amor y la decepción…¿no crees que es muy difícil para él?
-¿Y qué hay de mí? –Suga se detuvo- ¿Parece que yo lo esté disfrutando? Todos, todos están cuidando y defendiendo a Hinata…a excepción de ese sujeto pero…-empieza a frustrarse- el que yo no llore en público no significa que la esté pasando bien -el peligris abrió los ojos sorprendido- ¿amor? ¿decepción? Yo tampoco sé nada de eso … -Kageyama giró sobre sus talones- me alegra que lo cuiden pero… yo tampoco sé que hacer. –hace una pausa, un silencio profundo los invade por un momento y prosigue- no sé por qué me da rabia verlo con el idiota de lentes, ni que rayos tiene que ver un embarazo. Tampoco sé por qué me arde el pecho cuando…cuando sonríe.
-Kageyama…-el peligris libera el aire de sus pulmones y se recarga a la pared abrumado- yo…lo lamento creo que te juzgue mal…-aun así aprieta el puño y con su amor maternal le da un pequeño golpe en el hombro.-de todas formas eres un torpe y si no sabías lo que significaba ¿Por qué lo haces? Hinata y tu…. –se talló los cabellos nervioso –siento como si fuera a darle una charla de esas que las madres le dan a sus hijos… pero bueno…lo que ustedes hicieron, es hermoso ¿no?
-Extraño…-dijo corrigiendo- pero sentirme bien…que él se sienta bien… es genial-un leve carmesí invade sus mejillas.
-Independientemente de lo que sus cuerpos sienten hay algo importante –pone su dedo en el pecho- te gusta ¿no? –Kageyama enrojeció más sin dar respuesta - ¿Por qué no se lo dices?
-Lo hice pero…no escuchó, creo –susurró eso último.
-El cerebro les funciona con aire a ustedes…-el moreno se sorprendió del intento de 'insulto' de Suga. Sonaba hasta tierno viniendo de él – ve con Hinata y discúlpate…
-Pero aun no sé por qué debo hacerlo –dice mientras es empujado por el chico.
-Porque alguien tiene que hacerlo ¿no? De eso se trata el amor, Kageyama. De iniciativa así que ve…-aquellas palabras habían asustado al chico pero estaban llenas de verdad. En ese momento pensó que, siendo sinceros, él era mucho mejor partido que el larguirucho burlón. Tenía que decirlo, tenía que decirle lo que sentía. Así a empujones las puertas se abrieron y un Asahi apareció.
-¡Suga! Algo terrible pasó…. Hinata …–Kageyama miró el cuerpo del pelinaranja tirado en medio de la cancha con un Daichi y el entrenador auxiliándole.
-¿Qué sucedió? –rápidamente Suga fue a donde el pequeño se quejaba de un dolor en un costado.
-Él estaba practicando y cayó mal… -dijo Daichi.
-Estoy bien senpais …no se preocupen –dijo sosteniendo e intentando levantarse pero el entrenador Ukai le detuvo.
-No, irás a revisar si no te has fracturado… -lo cargo con facilidad- ustedes prosigan con sus actividades, yo le llevaré al hospital. Daichi, te encargo al grupo –el moreno asintió mientras ellos se retiraban. Kageyama apretó los labios sin poder hacer ni decir nada. Suga le miró con algo de tristeza y preocupación. ¿Cómo podía pasar esto justo ahora? ¿Cómo podía pasarle esto a Hinata?
Y la tarde mostraba un ocaso. El doctor dijo "es solo una inflamación, nada de fractura. Debes reposar el resto del día. Puedes ir a casa" pero a Hinata le dolía. Ahí en su cama mirando al techo sus ojos se llenaron de lágrimas, ya estaba cansado de llorar pero parecía que las cosas malas le estaban pasando a él, esta vez fue su culpa, en su rabia y descuido cayó mal. Y es cierto que ha caído muchas veces esta vez le dolió como nunca. Acarició su panza y sollozó.
-Me pidieron que acabara con esto….con este 'juego'… supongo que así es como termina ¿no? –se limpia las lágrimas con una mano con cierta fuerza que hasta su mejilla queda roja. No más bebés imaginarios, no más romances en puerta. Era una forma dramática de dar fin pero se podía decir que esa caída se lo quitaba todo. Era lógico, si hubiera sido real lo hubiese perdido y por eso el golpe dolió más que las demás. Se aferró a la almohada y se desahogó entre las telas hasta no poder más. Así no era como imaginaba sus años de escuela, de hecho solo podía pensar en vóley pero ahora sus ideas cambiaron, ahora también quería amar, una familia, todas esas cosas que pensaba eran cursis. Estaba asustado, estaba cansado, cayó dormido.
La noche era espesa y fría pero no sabe en qué momento su cuerpo sintió calidez. Entreabrió los ojos y miró el reloj, marcaban las cuatro de la mañana. Eso pasaba cuando dormías muy temprano, ahora ya no podría dormir. El dolor seguía ahí pero muy leve, no fue para tanto ¿verdad?. Algo captó su atención, algo o más bien alguien en su habitación. Se talló los ojos y era real ¿Qué hacía ahí?
-Kageyama-kun….-el moreno estaba sentado en una silla a un par de metros de su cama. Aun traía el uniforme puesto y la mirada cansada.
-Vinieron todos pero se fueron hace unas horas. Ninguno quiso despertarte…-dijo con naturalidad.
-¿Qué haces aquí? Son las cuatro de la mañana…-susurró. Por algún motivo se sentía nervioso con todo eso y es que no todos los días el hombre que te gusta te observa fijamente a esas horas de la noche dentro de tu habitación, es un poco perturbante.
-Dije que esperaría a que despertaras. Tu hermana es amable y me puso un futón pero no podía dormir … –aun sentado miraba al suelo.
-Ya, vale…eso da miedo ¿Seguro que no te estoy alucinando?
-¿Qué eres idiota? –dijo con su tono de siempre- soy real y muero de sueño…
-Nadie…nadie te dijo que te desvelaras esperándome…-murmuró con un puchero en el rostro.
-Ah ¿Por qué entre todos tenías que ser tú? –dijo irritado pero sin alzar tanto la voz, no quería despertar a nadie.
-¿De qué hablas? Estás actuando rar…
-Me gustas…-el corazón del pelinaranja se detuvo, el tiempo también ¿estaba de broma? – por eso esperé aquí hasta que despertaras porque debías de saberlo, idiota.
-No tenías que insultarme…-se quejó totalmente rojo ¿Qué debía decir? Lo que antes sonaba raro ahora era malditamente romántico. Kageyama sí que era idiota, declararse a las cuatro de la mañana debía estar muy loco o muy enamorado.
-Ahora me voy –se puso de pie, Hinata se sorprendió. ¿En serio? Solo esperó a decirlo y se va. Ese tipo cuando se trataba de amor la lógica no le funcionaba.
-Espera, no puedes andar a estas horas en la calle, es tarde y peligroso además….además…-Hinata encogió la mano hasta su propio pecho- no te he dado mi respuesta…
-Tu respuesta….-a eso temía el pelinegro pero se detuvo. Debía saberlo algún día ¿no?
-Estoy molesto contigo porque eres un idiota insensible –bufó el más bajo.
-¿Qué dices? No tienes derecho a pedir que no te insulte si tú lo haces, torpe
-Pero si tú empezaste a insultar, Bakeyama –frunce el entrecejo aun tirado en su cama.
-No seas infantil Hinata –se cruza de brazos.
-Puedo serlo, aún soy un niño…-infla las mejillas de forma adorable. Kageyama sonríe ladino y travieso.
-No lo eres…-el otro se sonroja ante la referencia y toma una almohada lanzándosela en la cara pero la esquiva eficazmente.
-¿Y con eso esperas conquistarme? – Kageyama alzó una ceja, aquello había sonado gracioso – aah…-se quejó frustrado- me gustas…t..también me gustas pero sigues siento un idiota insensible. –Hinata mira a otro punto y decide hundir su rostro en la almohada para ocultar su vergüenza. El moreno suspira, ha ganado esa batalla pero aun quiere respuestas. Camina hasta llegar a la cama y se sienta. El otro solo sintió como el colchón se hundía.
-Sobre Tsukishima…-el más bajo se quitó la almohada del rostro ante esas palabras- los escuché … hablar …sobre amor.
-¿Ah? –Hinata parpadea y hace memoria- ¡sí! Hablamos de esas cosas –el moreno entrecerró los ojos- ese es otro idiota que no acepta que le gusta Yamaguchi.
-¿Eh? –Kageyama se sorprende por lo dicho. ¿Tsukishima y Yamaguchi?.
-Así es, por eso me odia porque lo descubrí y por qué…-hace una pausa, no sabe si debería hablar más pero Kageyama le mira esperando respuestas – el embarazo…
-Eso, ¿A qué se refería con eso?...- Hinata tragó saliva e intentó sentarse pero se quejó –cuidado…
-A ellos los molestaban diciéndoles que serían padres … que Yamaguchi estaba embarazado y es culpa mía –se apena un poco pero era verdad.
-No lo entiendo …no entiendo como todo eso pasa cuando me distraigo
-Es porque eres un tonto –dice Hinata y se gana un jalón de mejillas- Ay…salvaje…-se queja y después su expresión se torna entre seriedad y tristeza- tuve la culpa de esto porque yo le dije a Suga que estaba embarazado… -Kageyama se extraña por la declaración- e..es una locura y ….y me divertía…me sentía feliz… ellos me siguieron la corriente y yo…-empieza a tartamudear ante la mirada juzgadora de Kageyama -¡Di algo! ¡Di que estoy loco!
-Lo estás…-dice con simpleza.
-Tú tienes la culpa…
-¿Entonces estás loco por mí?...-responde rápidamente el otro.
-¡No lo digas así! –se cubre el rostro con las manos – yo dije todo eso porque me sentía solo .. extraño y por muchas cosas más que pasaron… -aun sin verlo seguía cabizbajo.
-Ya veo… entonces aquellos molestaron a megane titán diciéndole esas cosas –torció la boca y Hinata asintió – y se desquitó contigo –volvió a asentir – tengo una duda más. Si Tsukishima es el padre del hijo ficticio de Yamaguchi el tuyo es…
-Tú…- Kageyama abrió los ojos de golpe- p…pero eso es algo que solo Suga sabe….. n..nadie más –apretó las cobijas temblando por confesar esas cosas tan vergonzosas. –debes pensar que soy un raro…
-No necesitas fingir un embarazo para que piense que eres un raro –la verdad es que Kageyama estaba bastante sorprendido por todo, ¿Cuántas cosas pasaron en ese tiempo que desconocía? Debió estar a lado de Hinata en vez de seguir con sus inseguridades y tal vez el chico no habría sufrido tanto.
-Tsukishima me pidió que dejara esas bromas…-Hinata estiró las piernas y sujetó su costado, por encima de la inflamación – asi que no más locuras ni bebés ni eso…-dijo apagado, con cierta tristeza.
-No hagas caso a lo que ese imbécil diga, si te hace feliz puedes tener hasta una vaca imaginaria o un dragón de veinte cabezas imaginario… si estás bien, está…está bien para mí –dice con cierto nerviosismo.
-Pero yo….no creo que…-miró su panza y una mano se posó en ella, era la de Kageyama justo ahí. Este tacto, tan suave y tan hermoso estremeció al pelinaranja. El moreno hizo eso pero miró a otro punto rojo hasta las orejas.
-No soy un experto pero… aún está ahí ¿no? – en ese instante Hinata se sintió inmensamente feliz, ¿hablaba en serio? Kageyama también lo apoyaba en eso… solo asintió con los ojos rojos. De todas las personas que quería que apoyaran su locura Kageyama era el más importante, era el padre de esa criatura que imaginaria o no los uniría más. Por qué un hijo es un vínculo, es amor y a ellos les sobraba tanto amor como para crearse una vida, como para imaginar la felicidad que ello les traía.
Oh al fin lo sabe, tal vez esperaba más sorpresa por parte del tipo pero eso estuvo bien ¿no? algo más romantico...HEY NO SE DUERMAN. Falta la parte culminante...el parto.
-Yisus
