¿Querian Tsukiyama hard? Aquí está su Tsukiyama hard -le pone resistol y se lo pega en la frente a los lectores(?)- espero que les guste mucho. La verdad es que a este fic le va a faltar Asahi x Nishinoya y Ukai x Takeda ... Uu y tiene para más pero aquí Yisus es un alma que no puede vivirse escribiendo fics -aunque lo hace- tiene una familia que mantener(?) asi que le preguntaré a la almohada si debo poner de ellos y extender esto o terminar. GRACIAS POR SUS REVIEWS.


-Kei, procura no desvelarte - se escuchó desde el otro lado de la puerta y esto fue contestado con un simple "ok" por parte del rubio. No podía decir más, era imposible considerando la situación. Ahí sentado en su cama con la espalda recargada en la cabecera como quien lee un libro el rubio miraba desconcertado hacia otro punto ¿motivo? Podían ver debajo de las cobijas blancas que cubrían sus piernas un bulto grande que se movía lentamente. Palpó la tela y la levantó un poco viendo ahí a su pequeño amigo pecoso de lo más entretenido lamiendo la extensión de su virilidad. Bajó la cobija nuevamente y pegó la cabeza a la cabecera suspirando con pesadez ¿Cómo llegaron a este punto? No hay mucho que explicar realmente.

Esto que pasaba era un evento ocasional que disfrutaban ambos. Crecer juntos representaba entre muchas cosas vivir esos cambios juntos. Un día despiertas acalorado, por las mañanas tu amiguito dice "hola" amablemente y uno solo atina a asustarse y pensar que está a punto de morir. Como no puedes decirle a tu mamá que tu pequeño ha cobrado vida propia pues los Yamaguchis del mundo prefieren contarle a los Tsukis. Enfocándonos en este par, cuando Yamaguchi le contó hace ya un par de años (o tres) sobre esos cambios raros en su cuerpo el otro ya había pasado por esa etapa, algo prematuro. Considerando el hecho de que es Tsukishima Kei quien por azares del destino tiene que realizar "la plática" con su mejor amigo pues las cosas no salen tan bien. Yamaguchi se ha asustado a mares.

A pesar del miedo y la incomodidad volvió a preguntar, a rebuscar en sus dudas y con vergüenza Tsuki se sentó frente a él y le contó lo poco que sabía sobre eso. Alguien tenía que hacerlo ¿no? Y pues Yamaguchi a pesar de tener padres ellos nunca estaban muy al pendiente de él, por eso mismo los chicos lo molestaban de pequeño. Habiendo entendido la situación el pecoso aceptó que ya no sería un niño nuevamente, dar ese salto era horrible y lo tenía algo depresivo. Tsuki suspiraba irritado ante la preocupación del pecoso y le decía que no era para tanto, las chicas eran las que si se las veían duras pues se desangraban una vez al mes, ese comentario asustó más a Yamaguchi. Definitivamente no quería hacer "eso" con alguien que podía desangrarse en cualquier momento.

Algunas veces en que los padres de Yamaguchi se iban fuera de la ciudad y lo dejaban a su suerte terminaba en casa de Tsuki a fin de cuentas los padres del rubio lo querían mucho. Por la mañana lo de siempre, erección matutina, solo que vivirlo frente a su amigo rubio era un motivo para querer que la tierra se lo tragase. Tsuki intentó calmarlo, no estaba mal era normal. Decidió mostrarle algo nuevo, algo que cambiaría las cosas pero ninguno de los dos lo sospechaba. Le pidió que se tocase, aun debajo de las cobijas podía hacerlo. Tenían 13 años y ahí estaban los dos recostados en la cama del rubio con las cobijas cubriéndoles hasta los hombros, frente a frente; Yamaguchi tenía los ojos llorosos pero accedió a hacer lo que le pedía y tomó su falo masajeándolo un poco con torpeza, estaba asustado.

El rubio bajó sus manos hasta encontrar las del pecoso que temblorosas se sujetaban esa zona y sin necesidad de palabras empezó a ayudarle. Movimientos lentos, placenteros, un calor en las mejillas y sonidos por lo bajo fue lo que se suscitó ahí, Tsuki lo estaba tocando y se sentía muy bien pero entró en pánico cuando eso salió de ahí, cuando manchó las cobijas del otro al igual que sus manos. Chilló, sollozó y creyó que se ganaría una reprimenda por parte del otro pero no fue así. Le permitió que se pegase a él y liberara ese miedo en su pecho entonces escuchó algo de sus labios "Se sintió bien ¿no?". Y era cierto pero no dejaba de asustarle.

Conforme pasó un año las veces en que Yamaguchi dormía con su rubio amigo incrementaron y buscaba el contacto del otro. Cuando él hacia esas cosas consigo mismo no se sentía tan bien como cuando lo hacía Tsuki pero un día tuvo que pagarle toda la "ayuda". La orden fue simple "chúpalo" susurró esa noche y Yamaguchi tragó saliva asintiendo con vergüenza. Se coló debajo de las telas y ahí estaba una leve erección. Era amargo, extraño, asfixiante pero excitante por igual. Nunca había escuchado a su amigo hacer ruidos como ese día y menos había probado ese líquido blanco que sabía asqueroso, casi le hace vomitar. Pero además de lo incómodo que pudo ser el hacer sentir bien al otro se había hecho una adicción. Después supo lo más importante de todo, no se habían besado una sola vez pero habían hecho eso ya varias ocasiones y Yamaguchi descubrió lo más impresionante de todo al ver el rostro de Tsuki dormido… no era el placer lo que lo mantenía a su lado si no él, le gustaba y mucho. Con otro no había sido igual, todo era especial porque era Tsuki.

Ahora estaba asustado por saber que era gay. Retornando a este día ahí estaban los dos nuevamente en lo suyo cuando un pensamiento detuvo al rubio.

-Tadashi, detente…-indicó el otro. De entre las cobijas salió Yamaguchi limpiándose los labios.

-¿Qué sucede Tsuki? –el rubio le miró y como absorto a su mundo extendió su mano para acariciarle los labios al pecoso. Yamaguchi entrecerró los ojos y permitió el contacto sin quejas por un momento hasta que decidió lamer los dedos. El contacto de su lengua estremeció al otro que se limitó en introducir más los dedos en esa cavidad, esto estaba subiendo de tono al igual que la temperatura de la habitación. El detonante final fue la expresión de Yamaguchi con los ojos entreabiertos mirando a Tsuki con deseo, con tanta emoción. El rubio sacó los dedos de sus labios y lo sujetó de forma tal que le fue fácil recostarlo contra la cama, Yamaguchi se sintió asustado y expectante.

Una de sus manos, la que tenía los dedos humedecidos, con delicadeza se coló dentro del pijama del pecoso y descendió, aquel pensó que le tocaría como siempre pero esta vez descendió más allá de su erección. Tembló al sentir aquel dedo en su cavidad rozando de forma circular ¿Qué estaba pasando? ¿Qué era lo que el otro estaba haciendo? No pudo reaccionar hasta que uno de esos humedecidos dedos se intentó abrir paso en sus paredes.

-Ah..Tsuki –se quedó apretándole los hombros. Había visto algo así en un video que encontró por error en internet. La curiosidad le llevó a verlo aunque en esa ocasión era una chica y aquel acto no se daba por el medio "convencional" que Tsuki le había explicado si no por aquella zona. Por la cara de la chica pensó que era placentero pero no, dolía y mucho. ¿Acaso el rubio quería hacerlo como en aquel video? Pero él no era chica, era Yamaguchi su mejor amigo. Un quejido más y otro hasta sentirlo en toda su extensión dentro de él. Quería pedirle que se detuviera, que dolía, que su cuerpo no estaba hecho para eso pero no pudo, no con esos ojos claros deseándole con tanta fuerza…no podía decirle que no a su Tsuki. Entró y salió aquel índice que solo arrancaba muy pequeños quejidos de un temeroso Yamaguchi que se quejó más fuerte al sentir otro dedo justo ahí.

-Sh… nos escucharán…-susurró Tsuki. ¿De quién sería la culpa si los descubrían? No era tan fácil quedarse callado cuando tenías dos dedos metidos ahí. Tener tres tampoco era buena idea pero ya los tenía ahí, en el fondo y solo pudo arquear y cubrirse los labios para no gemir.

-…Tsuki…-susurró viéndole en una súplica. El rubio reaccionó, no podía hacerle esto a él, a la única persona que ha estado a su lado. -…quiero…-cerró los ojos, el pecoso emitió con un hilo de su voz – un beso…-eso era lo que buscaba, lo que deseaba. Llegarían tan lejos y ya que ni siquiera se dignó en invitarle un café o algo así pues un beso no estaba de más ¿no?.

-Cierra los ojos – el castaño se sonrojó e hizo caso, como siempre. Esos dedos salieron de su interior y Tsuki se inclinó hacia el rostro del chico, podía contarle las pecas fácilmente a esa distancia. Unió sus labios a los de él y estallaron todas esas emociones en ambos, no era sexo lo que buscaban del otro era amor, una forma muy placentera de amor.

Yamaguchi tomó la iniciativa en el siguiente pasó y se desprendió de su pijama inferior con todo y ropa interior. Esto sin duda era una invitación más clara de hacerlo como si fuera esa chica de los videos que disfrutaba de recibir por medio de lo que Yamaguchi seguía llamando "lugar no convencional". Sería la chica ¿Qué más da? Al menos no se iba a desangrar una vez cada mes ni le crecerían senos y esas cosas. Solo sería la chica para Tsuki, eso estaba bien, le gustaba mucho. A Kei también le gustaba Tadashi, tenía ese encanto natural que solamente él veía. Se colocó entre sus piernas las cuales separó lo suficiente y bajó su propio pijama lo suficiente para volver a mostrar su erección y con torpeza, timidez y ansiedad buscó aquella entrada. Eran adolescentes, estaban nerviosos y no dejaban de temblar pero ese sería su secreto, sobre todo Yamaguchi guardaría el secreto por que en todos esos años nunca vio a su amigo temblar como ese día.

Entró lento, sus corazones no dejaban de palpitar y sus miradas se encontraban ocasionalmente para después ver a otro punto. No podías estar sintiendo esa emoción y saber que era tu mejor amigo quien te la entregaba. Apenas ese día por la mañana habían tenido problemas porque Tsuki lo "defendió" de los de Karasuno, llegó con Yamaguchi irritado hasta su cuarto tirando cosas a su paso y el otro se sintió entre afortunado y dolido pues el ser protegido por el rubio era fabuloso pero temía que pasara por los sentimientos de otros para que él estuviese bien. Para relajarlo se había colado entre sus cobijas y había empezado a hacer eso y todo culminó en ese instante, en Tadashi quejándose por la intromisión del otro. Era la primera vez de ambos.

Llegó al fondo y se quedó ahí un momento esperando a que el otro le diese una señal para continuar. La respiración del pecoso se había elevado al igual que el color de sus mejillas, tenía esa expresión de dolor en su rostro que poco a poco se desvanecía. Haciendo memoria a aquel video supo que debía seguir así que se movió contra Tsuki un par de veces, esa era la señal. El otro le tomó de los muslos con delicadeza y empezó una danza contra su cuerpo. Lento en un inicio pero en ascenso con el paso de los minutos. Los jadeos por partes de ambos muy bajos para que nadie les escuchase. El leve sonido de la cabecera alertó a Tsuki pero se tranquilizó cuando vio a Yamaguchi aferrar sus manos en los barrotes de la misma para que dejase de sonar y eso, inexplicablemente, lucía bien. Le desabrochó los botones de la camisa ya que tenía toda la libertad de hacerlo y dudando acarició su pecho, el pecoso solo miraba sus actos con nerviosismo.

Tal vez temía, él no era una chica a pesar de ejecutar el rol de una en el acto, no tenía pechos cosa que empezó a incomodarle, seguro Tsuki estaría mejor haciéndolo con una mujer con un pequeño par de montañas, tal vez eso esperaba al abrirle la camisa pero no fue así… Tsukishima no necesitaba de una mujer para sentir todo eso que sentía por Yamaguchi. Incrementó el vaivén y se inclinó hasta pegar su frente a la del otro cosa que era posible por su estatura. Ahí, teniendo sus rostros tan cerca y sintiendo la respiración de cada uno golpearles la piel se observaron. No fueron necesarias las palabras, ahí había amor. Yamaguchi gimió tensándose, sintiendo el placer desbordarse y por ende contrajo su entrada produciéndole una oleada placentera a Tsuki que aumentó el movimiento. Fue más y más rápido hasta no poder más, hasta que coordinados terminaron con eso justo ahí, encima de sus pieles.

La respiración agitada, las perlas de sudor y el calor que emitían sus cuerpos. El olor que ambos emitían mezclados en el ambiente que era perfecto y sus miradas cruzándose, observándose con una profundidad ¿Qué había pasado ahí? No estaban del todo seguros, todo era tan nuevo pero asombroso.

Extra : El despertar 2

-Hermano, despierta que se te hará tard….-se detuvo la pequeña pelirroja observando a su hermano somnoliento sentado en la cama y a un Kageyama dormido aferrado a su cintura. - ¿Kageyama-san durmió contigo?

-¿Eh? –mira al pelinegro a su lado – nos quedamos dormidos…-susurra y los recuerdos de esa noche se hacen presentes. A las cuatro de la mañana se confesó, le dijo cosas muy dulces, se tiró a su lado y lo abrazó susurrándole al oído cosas que posiblemente jamás le volvería a decir (conociéndolo) y ese abrazo, esa calidez lo invitó a dormir nuevamente y así pasaron la noche uno a lado del otro.

-Hermano ¿Eres la esposa de Kageyama-san? –preguntó curiosa la pequeña. Shouyo se sonrojó en extremo.

-¿Qué dices? No, yo no…

-Es que los esposos duermen juntos –dedujo. Ver tantos doramas era malo para la pequeña.

-Nosotros no…. –mira al pelinegro dormir con esa expresión de paz en su rostro.

-No me molestaría que Kageyama-san fuera mi hermano también – dijo en tono infantil viendo como el pelirrojo miraba admirado al rostro de su setter. Nunca vio a su hermano actuar así con ese brillo en sus ojos y supo entonces que él era muy feliz.

-A mí tampoco….

–Apresúrense que se les hará tarde –cerró la puerta detrás de ella y Hinata asintió. Se inclinó lentamente y besó la frente del moreno pero este le tomó por sorpresa tirándolo encima de su cuerpo.

-Hey…

-¡Estabas despierto! –exclama. Ahora se sentía avergonzado por haber dicho eso.

-¿De modo que está bien si eres mi esposa? –dijo con cierto tono, uno irritante.

-No digas eso Bakeyama, soy muy joven para eso de casarme además no soy chica –bufa fingiendo una adorable molestia.

-El bebé no piensa lo mismo… -dice con simpleza.

-No lo metas en esto –le aprieta las mejillas y la batalla nuevamente inicia. Podían hacer cosas de adultos, besarse con pasión, susurrarse cosas dulces, inventarse un ejército de hijos y casarse si así lo deseaban pero ellos nunca dejaban de ser ellos, nunca dejaban de ser esos niños que peleaban a la más mínima provocación, Hinata era Hinata y Kageyama era Kageyama… Y esa mañana soleada peleando dentro de las cobijas empezaba un romance oficializado con una inesperada confesión de media noche, ahí en ese momento empezaban una historia que podía tal vez durar toda la vida.


Por ahí me preguntan mucho "YISUS ¿ESTO ES MPREG?" ... No, no lo es. Finge serlo para complacer a todos pero no lo es. En este fic los chicos no pueden tener hijos (biológicos) por que no tienen matrices mágicas y ovarios mágicos. Ya haré otros fics donde los hombres tengan bebés por el -censurado- pero no en este, no aquí... no ahora... solo en su imaginación (y eso por que a Karasuno les falta un tornillo o dos). Por ahí me dicen también "Yisus ¿entonces como va a parir?" ¿no tuvieron infancia? yo paría peluches cuando mis hermanas querían jugar al doctor...DIOS MIO que etapa tan vergonzosa de mi vida(?) .

Bueno, nos leemos hasta la otra semana por que concentraré mi poder divino en darle un desenlace a otro fic medio pesado que tengo. Saludos.

-Yisus