Capitulo 21 Envidia

Valka tenía los ojos fijos en el herrero desde hacía un tiempo. Le causaba cierta desconfianza, aunque cabe aclarar que no era reciente. La tuvo desde el mismo día en que Estoico los presento. Cuando sus ojos se clavaron en los del vikingo rubio no pudo evitar dar por ciertas las palabras del que sería su esposo.

—Son de un azul tan claro como el mar, cuando te mira puedes ver el sol destellando sobre ellos— había dicho Estoico con cierta emoción, algo de por si raro en él, y Valka creyó que exageraba que lo alaba debido a la gran amistad que los unía y porqué un vikingo con la fama de Bocón el Rudo no podía tener ese tipo de mirada ¿o sí?

Se equivoco.

Bocón poseía una aura amable, y su rostro amigable cubierto por la escasa barba apenas brotando le hacía parecía incluso "adorable", su sencillez y carisma eran apabullantes, no por nada poseía el puesto número tres de los vikingos más deseados de Berk. Por su puesto que los primeros dos puestos eran para Estoico y su hermano, en ese orden. Pero que mas daba los rating, ella iba a casarse con el hombre más cotizado, el heredero a la regencia de la isla, el gran Estoico el Vasto.

Nunca tuvo quejas sobre Estoico, tal vez solo le incomodaba un poco esa actitud fría que siempre le rodeaba y que parecía desvanecerse medianamente cuando Bocón se encontraba presente.

—No sé porque, es como si yo fuera un tempano de hielo, firme ante la tempestad, y Bocon es el sol, nadie puede evitar derretirse aunque solo sea un poco ante su calidez.

¡Que ese vikingo idiota era el "Sol"! ¿De dónde? Ser rubio no podía contar para encajar en la descripción porque había muchos con ese mismo color de cabello. Además siendo sincera, a demás de su carácter el herrero no tenía ni un solo atributo del cual presumir. Le faltaban dos miembros, apestaba a Yack… y ni que decir de sus dientes.

Valka no era elitista, pero si un tanto posesiva con aquello que quería, y ella quería a Estoico; por eso siempre se preguntaba que tenia Bocón de especial para lograr arrancarle sonrisas a su marido o incluso para haberse convertido en su confidente, un lugar que siempre busco y al cual nunca logro acercarse.

Nunca encontró respuesta pero dejo de darle importancia cuando Hiccup nació. Su pequeño niño ahora lo era todo para ella. O así debió ser…

Porque entonces lo conoció a él. A Brincanubes.

—Date prisa, ayer Tormenta y yo encontramos la pieza que te hacía falta— declaro Astrid emocionada empujando al rubio herrero por la espalda. Lo había despertado más temprano de lo normal y el forjador bostezaba cada dos pasos.

Valka montada en Brincanubes observo desde el cielo el cuadro completo. Estaba mal seguir sintiendo aprensión hacia ese hombre cuando Estoico ya ni estaba entre ellos, pero así era y en parte se debía a que Hiccup, su Hiccup había elegido a ese sujeto antes que a ella, su madre para pedir su ayuda.

No podía estar molesta con Hiccup, no cuando le debía años de comprensión y protección maternal, sin embargo, Bocón era diferente, sentía que ese usurpador se había aprovechado de su presencia, la suplanto robándole aquello que amaba, su familia.

Era ella quien debía estar preparando el altar de la boda de su hijo, no ese mequetrefe apestoso y mutilado. Su desdén por ese hombre se había multiplicado mil veces, porque no podía borrar de su memoria la voz de Estoico gritando: —Sígueme Bocón. — mientras avanzaba sin mirar atrás, completamente seguro de que su espalda estaba cubierta. Tanta confianza.

Ella había pronunciado palabras de consuelo a su hijo alentándolo a proseguir, a tomar el lugar de su padre. Un aliento en parte inventado porque en realidad no conocía de él más que lo poco que logro vislumbrar durante esas horas de convivencia. E ilusamente creyó que serian suficientes.

La verdad cayó por su propio peso, unos instantes antes de partir de la isla montados en los dragones bebes, Hiccup se aisló de todos, según él salió a caminar para despejar su mente.

Valka lo siguió, no deseaba que su hijo se guardara para él todo su dolor.

Su sorpresa fue mayúscula cuando Hiccup subió un poco la cuesta y sin más se instalo a un lado del herrero que parecía haberlo estado esperando.

Las lágrimas que demostraban aquel dolor desgarrador del que era presa su alma y que en el momento se guardo las dejo salir sobre el pecho del rubio. Solo frente a él, entre los brazos de Bocón Hiccup se desmorono en llanto amargo y patético como niño pequeño, plañendo por la pérdida de su mundo completo. Gritando su dolor y soltando improperios, maldiciones contra todos y contra nadie. Dejo al descubierto sus miedos más profundos y su arrepentimiento.

Bocón quizá pensó que al alejarse les aseguraba intimidad, que ella no se enteraría de ese encuentro, pero lo hizo. Vio y escucho todo.

Contemplo con desagrado como los cabellos castaños de SU hijo eran peinados con amor por las manos rudas y callosas mientras las lágrimas eran absorbidas por una tela raída y mal oliente, cuando debió ser su perfume quien lo consolara, sus manos las que lo acunaran y confortaran.

Y llego la confesión final.

Esa que no necesito de palabras y de la que basto un solo gesto para que Valka entendiera el trasfondo de aquella reunión.

Lo supo cuando Hiccup aun destrozado y lloroso coloco sin la menor timidez su mano sobre el corazón del herrero y luego, después de un intercambio de miradas muy significativas se elevo lo suficiente para atrapar la tosca cabeza del rubio y estamparla contra su pecho como buscando devolver el consuelo, no hubo forma de no entenderlo completamente.

Eran dos seres consolándose mutuamente por un dolor compartido.

Ese era su lugar, ese debió ser su papel. Ella sufriendo la pérdida de su esposo junto a un hijo que perdido a su padre. En lugar eso veía a SU pequeño Hiccup buscando refugio en otro pecho e intentando devolver el afecto a al… como nombrarlo, ¿amigo? ¿Hermano? O… no, ni pensarlo… ese hombre no podía querer a Estoico de la forma como ella estaba imaginando, cuanto menos que Hiccup sabiendo de esos grotescos sentimientos lo aceptara.

Pero volviendo al presente. Estaba siendo suplantada nuevamente, una y otra vez frente a sus propios ojos.

Bocón preparaba las nupcias de SU hijo mientras ella solo observaba, siendo una mera espectadora cuando debía ser la encargada. Lo peor de todo; incluso Astrid parecía cómoda con esa situación. ¿Qué Berk se había vuelto loco? ¿Por qué nadie protesto contra esa aberración que parecía estar más que plausible? ¡Estoico había sido embaucado! y su hijo… su hijo parecía estar bajo el influjo de un horrendo hechizo que le impedía ver lo grotesco de la situación.

—Se acabo. —Declaro firmemente mientras con rencor miraba al hombre rubio desaparecer entre el follaje en compañía de cierta rubia traidora a sus ojos. —No voy a permitir que siga usurpando un lugar que me pertenece. Yo soy su madre. —Declaro a viva voz mientras hacia un movimiento para que Brincanubes planear hacia Punta Cuervo, ahí donde el gran altar casi estaba terminado.

Iba a demostrarle a Hiccup quien realmente era Valka, porque ella era su madre y ese hombre solo un impostor adefesio. Bocón no podía, ni sería nunca mejor que ella.

[…]

Astrid con ayuda de Tormenta acabo de colocar el último tronco que formaría el sagrario. Desde el aire se veía fantástico. Una obra maestra que solo los finos y hábiles dedos de un maestro herrero como lo era Bocon podrían logar.

Cada madero había sido completamente tallado de punta a cabo con figuras de dragones en pleno vuelo. Pero lo que sin duda lo convertía en un monumento al amor de Hiccup y Chimuelo eran los cuadros de hierro forjado alusivos que desde la base se podía apreciar.

Mientras la vista asedia se leían momentos específicos como: la guerra entre dragones y vikingos. Arriba de ellos, otros más relataban el encuentro entre dos mundos completamente distintos; se veía a un Hiccup en su primer contacto con el Furia Nocturna. Sus primeros vuelos, porque Bocón sabia de Chimuelo aun antes de que el reptil se presentara en el ruedo. ¿Cómo no saberlo? Era su forja en donde se construyo la aleta, e Hiccup estaba demasiado entusiasmado en aquel entonces para esconder los pequeños detalles que delataban su trabajo como: el fogón caliente, la herramienta desperdigada después de utilizarla o incluso, los restos de cuero de la silla.

Además lo conocía lo suficiente para pasar por alto la alegría en su mirada, el brillo en su rostro y ese desmedido interés en los Furia Nocturna. Aunque sinceramente hubiera preferido que se lo contara y no enterarse como el resto. Y pudo resistirse a colocar una imagen de Chimuelo apresado en el barco con un Hiccup mirándolo de frente, ese gesto que después se volvería un juramento silencioso entre ellos. Su pelea con la Muerte Roja obtuvo tres o cuatro dibujos, si es que se les podía llamar así a las figuras hechas en hierro. Más arriba la pela con Drago; la llegada de Valka y una imagen de la familia junta decoraban el final del altar. Con total descaro había evitado poner cualquier rastro de la muerte de Estoico. No estaba en condiciones de rememorar aun ese suceso y lo creía de mal augurio para la unión de Hiccup.

Se había esmerado tanto para que fuera del agrado de Hiccup.

—Es hermoso— suspiro Astrid al ver por fin terminado el monumento. No existía nada en Berk que pudiera compararse con aquella magnífica obra de labranza y herrería. Era un efigie a la vida de Hiccup y Chimuelo. —El día de mi boda voy a encargarte mi sagrario. —Dijo juguetona. Y el otro palideció.

Bocón juraba que no volvería a trabajar en algo tan elaborado. Meses de trabajo le estaban pasando factura. Sus brazos le pesaban y su espalda estaba matándolo. Ahora solo quedaba esperar por el regreso de Hiccup.

—Vamos. —Dijo Bocón a la chica haciéndola caminar a su altura y regresar Berka, completamente ajenos al par de ojos que observaban el altar con odio.

[…]

A pesar de todas las penurias Hiccup sentía que la suerte les había sonreído cando les brindo la oportunidad de recobrar el Garld, el medallón poseía de manera independiente una cantidad de magia extraordinaria que funcionaba a favor de su portador.

Durante su vigilancia esos dos meses tuvieron la oportunidad de ver cómo funciona. Drago obtenía ventajas que normalmente, debido a las muchas costumbres inglesas, estarían lejos de él. Era sin duda extraordinario como el Garld podía manipular ciertas circunstancias para mejorar las posibilidades de triunfo de su usurario. Un artilugio con aquellas cualidades en manos equivocadas acarrearía desgracias inconmensurables.

Los primeros albores del día ya despuntaban, y ni aun la luz del sol podía mejorar el terrible panorama delante de sus ojos. Los edificios devastados que tenían como música de fondo el sollozo lastimero de niños y mujeres. Las llamas danzando y consumiendo la madera de lo que en mejores tiempos fue un bello poblado.

Cerró los ojos con fuerza deseando no grabar nada toda esa desgracia en su memoria, solo deseaba que al llegar al muelle Chimuelo estuviera ahí, esperando por él. No tenían ni dos días que se habían separado y ya lo extraña como si no le hubiera visto en milenios. Necesitaba tenerlo cerca para poder respirar, le era necesario para vivir.

—Una vez en Berk todo habrá acabado. —Dijo en un suspiro alentador cuando vio asomarse por encima de los escombros las velas blancas del navío.

—No es seguro. —Respondió el antepasado.

Hiccup detuvo su avance, se había quedado helado ante la posibilidad de que las desgracias que poco a poco se apilaban a su alrededor no tuvieran un buen final.

—Hiccup, creo que ya has visto lo que la maldad del hombre puede hacer, mi descendiente y los de su raza solo podrán vivir una generación más entre ustedes, después…

—No voy a renuncia a…

—Esa es una decisión que tomaran a su tiempo. Por ahora concéntrate en…

—Pero…

—Hiccup. Esas armas… si un dragón intentara… este no es ni el lugar ni el momento adecuado para esta conversación, llegara el tiempo y entonces decidirás sabiamente.

Hiccup sintió su corazón dar un tumbo doloroso, si los dragones debían abandonar Berk para sobrevivir y si Chimuelo como su Alfa debía liderarlos entonces él… él lo seguiría a donde fuera.

Al fin lograba ver le puerto, las aguas azules del mar se veían tan cerca, solo debía estirar la mano para alcanzar su libertad, estaba a un paso de volver a Berk victorioso.

—¡Hiccup!

El grito provino de su izquierda mientras una mano le sujetaba de la camisa y jalaba hacia esa dirección. Un segundo después un disparo pasó silbando cerca de su cabeza.

Un joven rubio de ojos turquesa le miraba con reproche.

—La próxima vez dejo que te vuelen la cabeza por imbécil. —Grito entre molesto y asustado, había logrado salvar al castaño por muy poco.

—Henry— Exclamo Hiccup reconociendo al joven

—¿Esperabas a alguien más encanto? —Respondió el rubio sonriendo con sarcasmo.

—Si yo fuera tú, cuidaría como le hablo a la pareja de un Furia Nocturna.

Henry elevo los hombros sin volverse, sabía que detrás de él se encontraba Chimuelo muy seguramente pelando los dientes en advertencia.

—Bueno, siempre me han gustado los retos. —Le resto importancia.

Hiccup suspiro, odiaba la tención que se formaba entre esos dos y que era inevitable desde que se conocieron.

—¿Supongo que ya tienes nuestro barco? —Pregunto desdeñoso Chimuelo, ese parte del trato, Henry les conseguiría transporte a cambio de llevarlo con ellos a Berk.

—¿Por quien me tomas reptil súper desarrollado? Soy Henry Campbell— Exclamo ofendido y comenzaron la lucha de miradas, de la cual ambos antepasados, plata y rojo, e Hiccup decidieron pasar por alto y continuar su camino al muelle.

Conocieron a Henry Campbell en una refriega que por poco los deja al descubierto y de la cual salieron de milagro, un milagro rubio de ojos azules llamado Henry Campbell. Henry era un joven huérfano pero bastante aventurero que había viajado gran parte de su vida y que vivía obsesionado con ver Dragones.

Sin darse cuenta convirtió de apoco en un buen amigo en el que podían confiar y en un gran aliado porque el chico tenia recursos de los que ellos no disponían como en esta ocasión, ¿Cómo habría hecho para conseguirles un barco? Solo él lo sabría. Lo importante era que tenían trasporte y ya.

—Dejen de discutir y caminen más rápido— grito ofuscado el antepasado plateado. De verdad su descendiente necesitaba comenzar a madurar.

Continuara…

Perdón por la demora en el capitulo, pero como siempre he dicho mejor calidad que cantidad. Y bueno a últimas fechas tenía más inspiración para escribir otras cosas pero no para continuar este fic. Ahora este capítulo salió espontaneo y en un solo día. Así que:

Comentarios.

Tomatazos

Consejos

Quejas

Reclamos porque se está volviendo tedioso.

Todo es bien recibido, como siempre les dejo a ustedes la última palabra.

Atte: Ciel Phantomhive