Este no es el capitulo final. Nunca publico a estas horas pero dos chicas me pidieron que hiciera hard de AsaNoya y pues aquí está un capitulo especial de la primera vez de Asahi y Nishinoya! (aunque admito que soy mas de NoyaAsa pero respeto lo que quiere la mayoría...PRONTO HARÉ UN ONESHOT NOYAASA HAHAHA) ._. disfruten el cap.


-Tal vez no debería de preguntar por qué son cosas personales pero ¿realmente has llegado tan lejos con Asahi? ¿No es raro? Digo, son….chicos –decía nervioso Tanaka quien después de un tiempo había aceptado (resignado) que sus amigos tuvieran esa clase de relación. Fingir demencia cuando ellos se tomaban de las manos, hacerse de la vista gorda cuando ambos se iban a casa juntos y no decir nada cuando se besaban en público.

Nishinoya podía ser un poco (muy) intenso en cuanto a besos se refería pero Asahi procuraba ponerle un alto antes de ser devorado públicamente por que le daba cierta pena ser tan efusivo y por respeto a sus demás compañeros, en cambio el más bajo no conocía la vergüenza. Aun cuando era un secreto a voces ya todos tenían un conocimiento sobre las extrañas parejas que se habían formado de un par de semanas para acá (excepto la de Suga y Daichi que ya tenían su tiempo juntos) y pues Tanaka se sentía como el amigo sentado al fondo del bar gay siento un heterosexual de corazón. Los apoyaba y los quería a todos, estaba bien con que fuesen felices pero en ocasiones tenía curiosidad ¿Cómo puedes besar así a quien hace un par de semanas era tu amigo? A él le costaría, tal vez porque no es nada gay y su corazón pertenece a Kyoko.

-Bueno, solo nos falta el último nivel. –respondió con naturalidad dando una mordida a su pan. Ambos sentados en el patio de la escuela.

-¿La muerte? –tembló, un acto exagerado.

-No tan último….-suspiró el más pequeño y dejó de lado su comida. Ya había pasado un par de meses desde todo el caos, desde que ellos salieron, desde que por lo menos una o dos veces a la semana hacían bromas sobre los embarazos y todo estaba en una calma, y por calma quiero decir peleas sin sentido por parte de Hinata y Kageyama o de Hinata y Kageyama contra Tsukishima y un asustado Yamaguchi, este último se veía más relajado recientemente. Todo normal pero algo incomodaba a Nishinoya – no sé cómo hacerlo con un chico…

Tanaka escupió el pan y empezó a toser exageradamente mientras Nishinoya veía al cielo perdido. El tan solo era un chico de 16 años y tal vez no debería de preocuparse tanto por eso pero Asahi tenía 17 y sabía que a la edad de 18 años muchos jóvenes ya hacían esas cosas, o incluso antes. Suspiró, temía no cumplir las expectativas de su pareja o que le pareciera repulsivo tener aquello con otro chico aunque, cuando besaba a Asahi, sentía que él lo disfrutaba (solo cuando era en privado). Le tomaba de los hombros, a veces de la cintura, se inclinaba y movía sus labios, sentía la barba del otro picarle y eso le gustaba, sentía como su lengua se paseaba por su boca y como sus grandes manos le acariciaban. Sabía que Asahi disfrutaba de esos besos tanto como él pero dar ese paso, el siguiente paso era una cosa muy diferente y pues Nishinoya no tenía idea de que sucedía, como se hacía.

-Tal vez debería estudiar –dijo decidido.

-Ojalá eso dijeras para los exámenes. –respondió Tanaka guardando su comida, había perdido el apetito pero fue su culpa, no debió preguntar eso pues ahora tendría una terrible imagen mental de su amigo.

-Gracias Tanaka, eres un gran amigo –dijo feliz como si el otro realmente hubiera hecho algo pero no hizo nada.

Llegada la noche Nishinoya cerró la puerta de su cuarto, prendió el computador en medio de la oscuridad y tecleó algunas palabras clave que podían servir y que le daban algo de pena decirlas en voz alta (más en horario familiar). Había resultados de muchas imágenes y abrió los ojos de par en par tan solo para levantarse y asegurarse de que efectivamente la puerta estaba cerrada y las cortinas bien corridas. Como si fuese un crimen empezó a revisar hasta encontrar un video, y otro, y otro más. Su cuerpo reaccionó al estímulo mental pero decidió calmarse, calmar sus hormonas y seguir estudiando el proceso.

-Azumane Asahi –dijo en la oscuridad de su cuarto – pronto dejarás de ser un señorito –hizo un mohín gracioso poniéndose de pie encima de la silla con el pie en el escritorio muy decidido en su misión.

~~~~~Al día siguiente~~~~~

-Azumane Asahi – dijo el pequeño con brazos cruzados ahí en pleno pasillo de la escuela viendo a su enorme novio temblar frente a él – hoy llegaremos al último nivel.

Al fondo se escucharon murmullos como "¿De qué diablos hablan?" "¿Por qué ese tipo siempre grita por todo?" "¿Están hablando de videojuegos?" "Mira como tiembla Azumane". Y si, en efecto, el chico de cabello largo temblaba cual vil gelatina, viniendo de Noya ni para que se sorprendía pero proponer "eso" en pleno pasillo era el peor escenario de todos. Incluso esa parte intensa de él le gustaba pero no podía evitar temer por las ideas del otro.

"Ultimo nivel" no pudo dejar de pensar el resto del día hasta llegar al gimnasio para entrenar "llegaremos tan lejos….." y es que Asahi era un tipo más romántico. No tenía intenciones de ese tipo, prefería cosas como citas, tomarse de las manos, mandar mensajes…¿a quién engañaba? Después de ver a Nishinoya vestido de chica lamiendo aquel helado no volvió a ser el mismo. Esa vez en el entrenamiento lanzaba sus tiros con mayor precisión y fuerza.

-Bien hecho Asahi –le felicitaban sus compañeros y el agradecía mirando de reojo a Nishinoya ¿En serio pasaría? ¿Estaba seguro de quererlo tanto como para hacerlo? Suspiró y miró el balón, siempre fue un tipo desconfiado, dudoso, temeroso.

-Continuamos mañana, descansen- indicó el entrenador y con un "ossu" recogieron sus cosas para partir.

-Nishinoya –la mirada de Tanaka era sombría – estás a punto de convertirte en un hombre…o en una mujercita la verdad es que no entiendo cómo funciona esto –mira a todos lados más asustado- pero lo único que te puedo decir es que …es un paso importante y Asahi es un gran sujeto…

-No lo digas como si fuera a casarme –dice soltando el aire de sus pulmones.

-Ah, cielos Noya, estás por hacer esas cosas…es como un compromiso ¿entiendes? –Nishinoya se acomoda los botones del saco y mira a otro punto.

-Lo entiendo… lo entiendo y no lo haría si no fuera Asahi –apretó los labios y los puños – nadie, ni él lo sabe pero yo...

-¡Tanaka! Vamos –gritó a lo lejos Daichi a su compañero - ¿Vienes Nishinoya?

-¿Eh? No, yo tengo algo que hacer –se excusó y asintió a Tanaka para que se fuera.

-Suerte – le dio un manotazo en el hombro y se fue a lado del resto del equipo. Era afortunado de tener un amigo que lo apoyase incluso en esa clase de situaciones en las que un amigo normal no te apoyaría. ¡Por dios! ¡Iba a entregar su virginidad a otro hombre! Ah, hasta ahora sintió los nervios, tal vez debió ser más paciente pero Nishinoya no conocía la palabra paciencia. Asahi se paró a su lado, apenas y lo notó cuando inmediatamente se puso nervioso.

-¿Nos vamos? – y sin verlo asintió. Todos sabían que algunas veces ellos se iban solos, todos sabían lo que ellos eran y respetaban los momentos en que quisieran estar a solas pero ahora era diferente, se sentía la tensión en el ambiente, sobre todo por parte de Asahi.

-Eh…¿A dónde iremos? –el más alto se tensó.

-Creí que tenías un plan – el más bajo se detuvo también y talló sus cabellos.

-¿Plan? Yo, no… nada de eso..no podemos ir a casa hay mucha gente …

-Igual en casa – ambos bajaron la mirada, a veces se podían ver en sus hogares cuando había algo de privacidad pero hoy precisamente no era un buen día.

-Lo siento, te estoy orillando a esto…-se talló la nuca –nosotros podemos esperar…

-Eh, está bien… está bien si es ahora…-se talló la mejilla sin poder verlo al rostro- después de todo tú me lo has pedido…

-Asahi tú…-el otro tomó su mano entrelazando sus dedos.

-Hay un lugar al que podemos ir…-susurró, Nishinoya asintió con la sensación de ser indefenso a las palabras que seriamente el otro decía. Caminaron mientras la tarde caía y llegaron a un lugar, uno donde entre los pasillos de la escuela se rumoraba mucho, aquel viejo camper abandonado. Ahí hubo varios encuentros, muchos lo sabían y lo que desconocían los jóvenes es que precisamente Suga y Daichi habían empezado en aquel sitio, ahora era turno de ellos. – está solo…

-Entremos –dijo abriendo la puerta para que los dos pasaran y poner el listón rojo en la entrada, listón que significaba que ya estaba ocupado y alejaría a otros estudiantes de ahí. Hasta eso, por ser un secreto de Karasuno, todos respetaban las reglas del camper. Ahí solamente había una cama, algunas cobijas cajones con algunas cosas que los mismos usuarios dejaban. Había en la pared unas reglas bien escritas como la prohibición de cámaras, alimentos, cambio de sabanas y otras cosas.

-Vaya, este lugar está bien organizado…-dijo Asahi mirando la lista de cosas.

-Eh, ojalá que así fueran de buenos para organizarse en la escuela –ambos rieron y dejaron de lado las reglas del lugar, la última decía "Disfruten de este paso en sus vidas". Ambos se miraron con nerviosismo, Noya apartó la mirada y caminó hasta sentarse en la cama. El lugar estaba a oscuras ahora, no querían llamar la atención de nadie, solo la luz de la luna entraba levemente por la rendija del techo iluminando el lugar en su interior y manteniéndolo oculto del mundo. Asahi dejó su bolso tirado a lado del de Nishinoya y se inclinó hasta pegar su frente a la de él, de pie pero encorvado para alcanzarlo.

-¿Soy yo con quien quieres dar este paso? –miró sus ojos, Noya tembló al igual que su mirada y asintió seguro.

-Este y todos. –sus manos temblaban mucho- perdóname Asahi pero esta decisión la tomé desde hace mucho…

-¿Desde hace cuánto? –susurró confuso.

-Mucho…mucho tiempo atrás…yo sabía que quería estar contigo …- el otro se sorprendió de escuchar esa revelación y pensar que todo ese tiempo Noya estuvo guardando tal secreto. Se acercó y besó sus labios con la fiereza que ellos siempre lo hacían, tomando sus mejillas, invitándolo a recostarse sobre las cobijas.

-Yuu….-se separó y habló con voz grave sintiendo como las manos traviesas del otro le quitaban la liga del cabello dejando caer sus hebras castañas.

-Cuida bien de mí, Asahi…-dijo para darle un beso más tierno, suave. Mientras sus brazos reposaban sobre los hombros del otro y sus cuerpos empezaban a danzar estimulándose, sintiendo ese temblor. Como los uniformes escolares cedían, las manos grandes de Asahi acariciándole el pecho, los botones rosados mientras sus labios tenían una batalla, cediendo y dejándose. Los labios del otro paseaban por el cuello de Nishinoya arrancándole un suspiro permitiendo que las telas le despeinasen, que los brazos de Asahi le rodearan y lo colocaran por encima. – espera ¿seré el de arriba?

-¿ah? ¿Qué? –Asahi lo miró.

-Creí que sería el de abajo, no creo poder con Asahi –decía nervioso, nunca imaginó que esa clase de cuestiones lo podrían con esa actitud tan…¿sumisa?

-No, si…será así pero estarás mejor encima… solo, déjamelo a mí…-dijo serio, tan serio que Nishi solo tembló. Con los pantalones vistiéndoles únicamente un Nishinoya estaba por encima alcanzando sus labios, dejando que esas manos recorrieran su espalda y bajándole las ropas sin consideración dejando su trasero al descubierto.

-Mhh…-se quejó dentro del beso forzando torpemente a que ambas prendas salieran moviéndose descuidado, teniendo que separarse de Asahi para alzar las piernas sin descaro y arrancarse el pantalón junto con el bóxer –ah, mejor…

-Noya…-lo miró ahí sentado con las piernas abiertas mostrando su total desnudez, nunca lo había visto así y el actuando natural.

-¿Te parece raro? Si, mira…soy chico…yo también la tengo como tú –señaló y Asahi estaba recargado sobre sus brazos medio sentado.

-No importa, me gustas así…-aquello no se lo esperaba y el más bajo se sonrojó. Gateó hasta él y se sentó encima de sus piernas.

-Te amo, Asahi –dijo con un puchero de lo más tierno. El otro tenía un carmesí en sus mejillas y asintió con una sonrisa.

-También te amo, Yuu…- el otro sonrió satisfecho de escuchar una declaración de amor que podía parecer muy simplona. Pasó sus dedos a su rostro y empezó a lamerlos tras la sorpresa del otro de una forma lenta fijando sus orbes en el as del equipo. Deseoso y decidido saco sus dedos de sus labios y emprendió a poner en práctica lo que vio frente a los ojos de su pareja entrando lento, con calma, acostumbrándose a la invasión. Su cuerpo temblaba, su expresión era de total concentración y su respiración cálida desvariaba.

-Ah…-se quejó alzando las caderas mientras las manos de Asahi le acariciaban los muslos y le separaban más las piernas para que siguiera en lo suyo. Lo veía fascinado como si fuera la cosa más bella jamás vista. Emitía leves quejidos para después sacar los dedos de su interior y verlos ahí totalmente humedecidos. –esto lo aprendí por ti.

-¿Ah?...-el otro estaba confundido y rápidamente reaccionó buscando en el cajón de a lado algo con que limpiar y dio con el. Le limpió los dedos, para que estuviese más cómodo y sus orbes se cruzaron, se miraron fijo por un largo rato. -¿Puedo hacerlo?

-Para eso estamos aquí…-respondió intentando sonar seguro pero en realidad le falló la voz. Asahi suspiró y le besó la mejilla a Nishinoya con mucho amor, un beso dulce que hizo que cerrase los ojos. Sentía sus labios sobre la piel, el picor de su barba, su aroma, amaba a ese hombre. Escuchó como las prendas del otro cedían, como las bajaba lentamente y de reojo pudo observar su gran falo y temió pero también se consumió en deseo de ser uno con él.

-Ven…-susurró a su oído y se acercó a él quedando justo por encima de su entrepierna. Se sostuvo de sus hombros mientras descendía y con sus manos Asahi se guiaba para entrar en él, lento y con calma. Un quejido, se aferró a sus hombros, de su garganta salió otra queja y su cuerpo temblaba mientras sentía la calidez invadirle. Las piernas temblorosas, los ojos con leves lágrimas y otras quejas más saliendo. -¿quieres parar?

-No...-hizo una pausa y tomó aire – quiero …más…-exigió sintiendo el desliz en su interior, como se abrían sus paredes punzantes y llegó al fondo. – ah…-liberó el aire de sus pulmones y espero a acostumbrarse al invasor.

-¿Estás bien, Noya? –el más bajo se quedó ahí, ya no había expresión de dolor en su rostro solo una calma. Se hizo un poco hacia atrás sosteniéndose de una de sus manos y con la otra palpó por encima de su propio miembro, justo debajo del oblicuo.

-Puedo sentirte… justo ahí –con dos dedos acarició la zona. Casi podía sentir como estaba posicionado el falo del chico dentro de él y sonrió –estamos conectados. – y Asahi le miró sorprendido como los mofletes de Nishi enrojecidos miraban aquel lugar.

-Lo estamos… -se movió un poco contra él y este cerró nuevamente los ojos sintiéndolo, sintiendo esa danza dentro de su ser. Se aferró a las cobijas con las manos mientras Asahi movía las caderas en un movimiento ascendente. Un pequeño gemido salió de sus labios, después otro más. Noya se acomodó inclinándose hacia Asahi y empezó a marcar ritmo, a llevarlo a su manera saltando un poco sobre él.

-A..Asahi…-se quejó y empezó a hacerlo muy rápido gimiendo sin consideración. Recargó su cabeza en el hombro del otro y fue muy rápido aun, sus manos y pies temblaban pero no se detuvo. Asahi le tomó de las caderas y empezó a moverlo contra él lanzando un leve gruñido.

-Mhh…-terminó recostándose en la cama viendo a Noya saltar por encima de él. Sus labios temblaban, sus ojos cerrados dedicándose a sentir, él era tan perfecto, todo era tan perfecto para ser la primera vez.

-No puedo… más…-Asahi embistió varias veces más y al igual que el más bajo terminaron. Un gemido, el temblor de sus cuerpos. Salió lentamente de su interior dejando ver el rastro de esencia blanca y un poco de rojo debido a ser inexperto.

-Estás sangrando…-dijo alerta mirándole, era muy poco pero suficiente para preocuparse.

-Estoy bien… no duele –se tira contra el colchón a lado de Asahi, entrelaza sus manos, no hay más que hacer – eso pasa por que fuimos muy bruscos…

-Lo siento…-susurró y se ganó como premio un beso en la mano que había entrelazado.

-Descuida, la próxima vez yo podré contigo, Asahi!

Y con aquella promesa se quedaron viendo el techo del camper deseando que sus días de juventud fueran asi de hermosos y que su adultez la compartieran con noches como esa.