Capítulo 23 Debilidades.

Mientras avanzaban Hiccup no podía parar de mirar asía atrás. Ahí donde ahora se alzaba un trio de dragones y sobre ninguno de ellos veía a Bocón.

—Así que al fin lo conseguiste. —Comento Valka mientras observando a su hijo. —Al fin lograste no solo asemejarte sino, ser un dragón. —El tono de voz empleado le pareció al castaño un tanto distante, aun así gruño en forma afirmativa.

Chimuelo volaba detrás muy al pendiente de las emociones de Elska. Había notado la contrariedad que asalto a su mitad cuando Bocón lo envió con Valka, un sentimiento de decepción y pesar se instaló en su pecho. Una nube negra que el percibía en su totalidad.

Recordaba cuando las cosas habían cambiado en Berk y Bocón se vio en la penosa necesidad de vender sus armas como utensilios de concia, en aquel entonces el viejo Mildew se había acercado a Hiccup para susurrar con su lengua de víbora "Él es especial para ti. ¿No?" la tristeza y culpa que sintió Hiccup por aquella acusación lo hizo odiar a muerte al vejete, deseo poder incinerarlo con una bola plasma porque incluso el sizañozo decrépito aquel nunca alcanzaría a comprender que para Hiccup Bocón era mucho más que especial, era indispensable.

—¿Te quedaras con esa apariencia? —Volvió a hablar Valka deseando entablar una conversación.

Hiccup se limitó a negar con la cabeza. Lejos de prestar atención Hiccup solo podía repasar el rostro triste de Bocón cuando le indico seguir a su madre, además de notar que se encontraba de rodillas sobre el suelo. ¿Qué había pasado? Su instinto gritaba que diera media vuelta y fuera en su busca, que no cejara hasta no tener respuesta sin embargo, el tiempo apremiaba, solo tenía hasta el atardecer de ese día para terminar con la ceremonia o de lo contrario… era mejor no pensar en ello.

—Hiccup. —Llamo su madre elevando la voz porque al parecer su hijo tenía mil cosas en la cabeza. —Es aquí— índico apenas tener un poco de su atención.

Hiccup aterrizo justo frente al gran altar seguido de Chimuelo, una vez estando ambos dragones en el suelo Henry se apresuró a descender. Llevan volando tres días sin descanso y el pobre rubio tenía las piernas horriblemente acalambradas.

Valka observo al hombre con mirada escrutadora, no le inspiraba confianza. Aun menos aprecio le causo al darse cuenta de que ese joven era quien venía montando a Chimuelo. ¿Quién era? ¿De qué derechos gozaba para hacer lo que a nadie más le permitirá Hiccup?

Una vez que las piernas de Henry regresaron a ser dos miembros más de su cuerpo y no solo dos maderos duros, se volvió con la mano extendía en forma de saludo hacia la mujer castaña que con ceño fruncido lo barría con la mirada.

—Gusto en conocerla, mi nombre es Henry Campbell — intento sonreír como siempre. La mujer era intimidadora a su manera y era peor con aquel dragón gigantesco a su espalda.

Valka asintió y respondió el saludo por cortesía, pero sin aceptar el apretón de manos y continúo su camino con una ligera sonrisa mostrando su obsequio de bodas a su hijo.

Hiccup observo la estructura, y sin ser consiente realmente del gesto ladeo la cabeza mostrando su escepticismo. Gesto que Valka percibió con un airado desprecio.

Ella se había esforzado, había puesto empeño en hacer de aquella efigie algo digno del Entrenador de Dragones y sin embargo, pareció no haberlo logrado. Miro su creación, los fuertes postes de considerable altura cubiertos de musgo se confundían entre el follaje de la naturaleza empero, finos detalles delataban la intervención de mano humana. Las flores cuidadosamente escogidas gritaban un significado único que ensalzaba los dotes de su hijo, mientras que en contraposición varias piedras preciosas de diferentes colores y procedencias le hacían honores al Hijo de Muerte y el Relámpago. En lo alto, formando un prisma perfecto se podía apreciar varios listones de telas y texturas diferentes que representaban cada elemento de la naturaleza.

Obviamente el altar había sido pensado para que representara la unión entre el mundo, lo místico y el hombre. Entre tierra, dragones y humanos.

—¿Le ha faltado algo? —Cuestiono la castaña sintiendo varias emociones, ninguna buena, en su pecho.

—En realidad, muchos detalles. — Se escuchó la voz de otra mujer a su espalda.

Valka se volvió con los ojos afilados, como si esperara encontrarse con un enemigo. Sus manos aferraron su cayado. Tantos años de soledad, siempre alerta de contantes amenazas no la habían ayudado a aceptar la intrusión de terceros en su entorno.

Hiccup dragón levanto los orejas, pues reconoció a la mujer. Era un alivio tenerla presente porque en realidad no sabía cómo llevar a cabo el ritual.

—Veo que has logrado volver con bien hijo de Estoico el Vasto. — Celebro la Seiðkona regalándole una sonrisa vanidosa y entrelazando sus dedos mientras sus ojos comenzaban a tomar ese tiente dorado que le anunciaba al mundo que estaba utilizando su magia. Un segundo después la mujer suspiro. En efecto el Gardl estaba en buenas condiciones y aun poseía la magia suficiente para realizar la ceremonia sin preocupaciones.

—¿Quién eres tú? — Valka comenzaba a caer en cuenta de la realidad. Ella era casi ajena al mundo inmediato de su hijo. A pesar de ser su madre no tenía ni la menor idea de todas las personas que rodeaban a Hiccup. Tantos rostros para ella extraños y para Hiccup conocidos.

—Nadie que deba incordiarte mujer Dragón. —El tono de la bruja rozaba en lo despectivo y sus gestos acentuaban el desdén que sentía por Valka. —Pero no perdamos tiempo. Porque es lo que menos tienes Hiccup Horrendous Haddock III

Con elegancia casi etérea Thorbjorg coloco su blanca mano sobre los pilares que componían el altar, los maderos destellaron con una suave luz blanca que se apagó de inmediato, en el rostro de la Völva se dibujó el desagrado. —¿Donde esta Bocón el Rudo? —Pregunto con cierta molestia. —Fui más que clara cuando le explique cómo debía ser construido.

Astrid apretó las manos, esa mujer estaba culpando a Bocón por el fracaso cuando el vikingo rubio se había esforzado. Con todo su temple, que no era poco, y los ojos llameantes de furia que solo lograba acentuar su carácter y fortaleza, un aspecto de su persona que creía extinto, dio un paso al frente, la mujer de cabello negro levanto la mano para que guardara silencio regalándole en el proceso una sonrisa amable.

A Thorbjorg le agradaba la vikinga Astrid Hofferson porque hallaba en su persona grandes cualidades, como la lealtad y la capacidad de amar sin reserva, como lo estaba demostrando ahora, aceptando a Hiccup y manteniéndose cerca de Bocón con total sinceridad, sin prejuicios, sin rencores.

—Lo que le reprochó a Bocón el Rudo, Astrid Hofferson, no es la falta un altar adecuado, mi amonestación va en función a su falta de actitud, por la sumisión con que ha aceptado que tomen su lugar.

Valka que se había mantenido controlada hasta ese momento sintió la sangre hervirle, acaba de llamarla usurpadora cuando el único abusivo era el herrero, ese hombre que se aprovechó de la debilidad de su esposo e hijo para hacerse de algo que no le partencia, que jamás será suyo porque era su derecho, porque…

—Creo que estas confundida Valka de blancos brazos y muslos gruesos, esposa, SOLO DE NOMBRE, de Estoico el Vasto.

Valka mordió su labio por dentro recordándose que si caía en provocaciones habría pedido la pelea aun antes de comenzar.

—Supongo que es necesario que alguien te lo diga, y sé que soy la menos indicada. Pero ya que Bocón el Rudo ha pasado por tanto, será prudente de mi parte bridarle un respiro. Y siendo franca, y más clara. Afirmo mis palabras: Sí, te he tratado de suplantadora, y hasta si quieres verlo un poco más realista, de ladrona.

—Cuida tus palabras Seiokona, o tu lengua terminara escondida en los recovecos de tu garganta. —Siseo molesta. Valka se consideraba una guerrera y no era la primera vez que se topaba con un usuario del Seid, por lo que no se dejaría intimidar tan fácilmente.

Thorbjorg rio ladina para luego mirarla de frente. —Es sin duda una gran diferencia. — Su fino y blanco dedo dibujo círculos en el aire como para acentuar sus palabras siempre acompañadas de esa sonrisa burlona. —Cuando conocí a Bocón el Rudo también tuvo la osadía de retarme, pero… él lo hizo en nombre de tu hijo. Ese hombre le ha dado más al joven Horrendous Haddock de lo que tú podrías brindarle en todo lo que te resta de vida. Sinceramente me sorprendió y desagrado ver que padre e hijo te aceptaran tan fácilmente, pero supongo que fue la mejor elección, porque de esa forma el alma de Estoico el Vasto se ha marchado sin culpas ni remordimientos.

—¿tú crees conocerme a mí? No sabes las veces que desee regresar, que los extrañe, no hables como si…

—Como si ¿Qué? Tú fuiste mujer antes que madre, fuiste libertadora antes que esposa y fuiste aventurera antes que vikinga. Entonces porque reclamas algo que tú misma despreciaste. Tu hijo estaba recién nacido cuando te RAPTARON. Pero después tuviste la oportunidad de regresar y no lo hiciste. Sabes que es lo peor, el error imperdonable, no haberte preocupado por él hasta que lo a tuviste de frente.

—Claro que me preocupe, yo pensaba en él…

—Yo no soy su madre, tampoco fui la esposa pero eso no me impido ver al gran Estoico el Vasto derrumbarse las primeras noches cuando un bebe de nombre Hiccup lloraba sin parar hambriento, desesperado por la leche materna. Me entere de su dolor, de sus penas… vi y sufrí con él cada una de su desdichas y te recalco, no soy la madre, no soy la esposa pero te aseguro Valhallarama que se mas de tu familia que tú.

Valka dio un paso atrás y ahí se quedó completamente petrificada mientras dos ojos dorados la miraban con desprecio. La Völva volvió a hablar pero esta vez solo Valka la escucho susurrar dentro de su cabeza.

A mí no puedes engañarme, leo en tu interior como en un libro abierto. Pudiste volver cuando quisieras, pudiste intentar formar parte de la vida de tu hijo y esposo pero no lo quisiste, elegiste, pusiste en primer lugar tus anhelos y te olvidaste de todo. Le dijiste adiós a un hijo que pensaste no sobreviviría para evitar el dolor, dejaste a Estoico porque no querías sufrir la pérdida en compañía de un hombre sin sentimientos. No querías llorar siempre observada por aquella careta de fría indiferencia que portaba el gran jefe vikingo. Acéptalo. Huiste y Bocón el Rudo tomo esos despojos para convertirlos en un sueño brillante. Acéptalo, lo que está herido es tu orgullo como mujer. Acéptalo, no fuiste tú quien ayudo a formar a ese gran hombre del que hoy te enorgulleces al llamarlo hijo. A mi vista eres peor que la comadreja. Una oportunista que se vanagloria con bandera ajena. A ti no te costó resignación, lágrimas, desvelos, miedo, coraje y amor. Sin embargo, hoy baladroneas del gran hombre que es Hiccup. No me mal intérpretes, no te estoy pidiendo que te marches, solo te exijo te hagas a un lado. Hiccup Horrendous Haddock ya no te necesita. Hoy que puede valerse por sí mismo te impones, pero demasiado tarde. Ya tiene su vida completa. No interfieras o por la sagrada promesa que le hice a Estoico el Vasto voy a deshacerme de ti. Estas advertida.

Valka tirito en su lugar, las amenazantes palabras Völva se habían hecho tan atemorizantes que se encontraba pálida del miedo. Esa mujer… esa mujer podía borrarla de esta vida con solo el movimiento de su mano.

Hiccup se había mantenido solo observando la afrenta entre ambas mujeres. Chimuelo le había advertido que no interviniera pues era un asunto que debían aclarar solo entre ellas. Hiccup nunca había sido bueno con las mujeres y desconocía del todo la relación que unía a Thorbjorg con su padre o incluso a Bocón, y su gran sentido de análisis gritaba desde su interior diciéndole que ese era un asunto en el cual más que ayudar podría destruir los cimientos que tanto le costó levantar a su padre y al herrero. Averiguaría de que iba todo ese asunto igual que como había hecho con el Garld, peor a su tiempo. Cuando no estuviera en peligro su vida y la de su Ást.

—Hiccup Horrendous Haddock III sígueme. Debemos llegar al que será el altar para tu boda.

Continura…

Como aclaración al nombre de Valka. Según se en el libro la nombran asi la de los brazos blancos pero como la verdad no me gusto como se escuchaba y Thorbjorg usa sus nombres completos perse en cambiarlo por su nombre completo Valhallarama. Y….

Sí. Es poco. Sí lo sé pero estoy terminando fic pasados y bueno, tampoco es que los haya abandonado. Además puedo darles un adelanto que muchos han estado esperando. Habrá lemon… si al fin el gran ansiado lemon. Solo espero que tras mis fracasos anteriores con ese tipo de escenas, este salga mejor y no eché por tierra el argumento. Es un riesgo muy grande que estoy corriendo en nombre de todos ustedes que lo han solicitado en más de una ocasión. Así que… my Ladys, my lords… nos leemos.