CAPÍTULO 7

-Ahora que lo menciona, abuela, ¿cuántos eran en total?- mientras la vieja Kari daba un receso no sin otro motivo para darle tiempo en ir a por más comida a su consentido nieto, Koichi hizo un rápido conteo con los dedos en señal de precaución; tener buena memoria reciente nunca fue algo de lo que estar completamente orgulloso pero tal vez era producto de una concentración especial lo que le hizo deducir algo. Con ambas manos mantenía sujeta una caja de galletas sabor vainilla, se acomodó luego con total normalidad sobre el mueble donde estuvo recostado antes salvo que en esta vez prefirió desatarse las agujetas para dejar en libertad a sus pies, buscando una posición de su agrado le preguntó eso a la abuela.

Ella quedo en silencio unos cuantos segundos, recordó aquel viaje tan caótico en el tren, se suponía haber salido victoriosos, si tan solo ellos hubieran sido más cautelosos….- ¿Abuela?- nuevamente el niño le sacó de entre sus pensamientos.

-Doce…..éramos doce- su voz sonó algo quebradiza, un sentimiento de nostalgia parecía haber tomado su control; rápidamente Koichi se levantó de su tan cómoda pose decúbito para abrazarla y pedirle disculpas por su atrevimiento, de ahora en adelante no haría más preguntas, tuvo que permanecer consolándola con ese gesto cerca de tres minutos hasta que ella pudiera sentirse más aliviada, el joven aun recordaba los escritos sobre los periódicos mostrados por su misma abuela hace unos cuantos días atrás, en ellos detallaban una calamidad producida por bandos terroristas, tan solo se mencionaron los supervivientes hallados luego por el escuadrón de policías….entre la multitud damnificada gracias a la fuerte explosión, de entre quienes se hallaron dentro del local, tan solo fueron ocho. Para que alguien llorase así, mentir era menos que improbable. Koichi comenzaba a creer que dicha historia no era una simple fábula o cuento que los abuelos acostumbrar a contar a sus nietos.

-No le hagas caso a esta tonta vieja hijo, iré a lavarme la cara para seguir contándote más-

-No es necesario abuela, puedo venir mañana, esperaré a que te sientas mejor, debes recordar lo que te dijo el doctor en mantenerte tranquila y en reposo, lamento estar dándote estas molestias-

-Las únicas molestias que me das son tus calificaciones, anda, sírvete más jugo, ya regreso- su andar ya algo cansino propio de su edad no eran impedimento para trasladarse a donde quisiese y cuando desease, e incluso daba gusto saber cuan bien se hallaba esa mujer a pesar de sus ya entrados 71 años. Entró al cuarto de los servicios, se remojó la cara con agua fría y pasándose el jabón logró enjuagar las huellas dejadas por las lágrimas cayendo en mejillas y por los costados de la nariz, siempre era bueno desfogar y qué mejor compañía que su nieto mimado tan singularmente parecido a su hermano mayor. Le resultó sorprendente encontrarlo ahí desparramado sobre el sillón con tanta calma, daba hasta envidia verle descansar tan plácidamente sea cual sea la circunstancia, algo también muy común con su querido hermano Tai. –Bien, dónde nos quedamos-…

..-Algo me da mala espina-

-¿Así?, ¿dime qué es?- el sarcasmo era tan característico suyo que prácticamente era más que tolerable; habían sido trasportados gracias a los dispositivos digitales al lugar el cual les hizo vivir sus más grandes aventuras, no imaginaron llegar de pie por todos los años trascurridos desde su última vez y en efecto cayeron desparramados sobre la superficie; algo andaba mal, a pesar de que el paisaje mostraba ser el mismo de siempre, una sensación escalofriante recorría junto con los vientos y fue percibida de inmediato por todos, a ello se debió que el comentario inicial hecho por Davis fuese contestado de esa manera por Matt, esta vez no hubo risas que acompañasen al rubio.

-Ahora entiendo- el ocaso estaba casi por llegar, las sombras comenzaban a proyectarse con mayor nitidez, Kari había avanzado unos a lo mucho diez metros para recoger agua ya que podía oírse eso moviéndose sobre un canal a corta distancia; al llegar pudo entender el motivo de la preocupación inaparente de todos. Davis fue quien llegó primero hasta donde ella, también quedó inmóvil al ver el riachuelo, -Ya no sigas mirando eso Kari, ven, al parecer hay frutos jugosos cerca, ayúdame a sacarlos ¿sí?- apartó con sus manos empujando por los hombros a su amiga, sabía perfectamente que era a ella a quien más afectaba saber que su hermano andaba por ahí perdido a su suerte en medio de varios peligros y ahora este descubrimiento la abrumaría aún más. -¿Están bien, qué sucedió?- Yolei pudo hallar a ambos en su camino de regreso, preguntó por ellos pero un gesto con la cabeza de Davis le hizo entender que no era momento para preguntas, al darles la espalda para seguir continuando, le señaló con un dedo la dirección en donde provenía el agua. La mujer era muy inteligente, ya hubo experimentado en una oportunidad el miedo producido por esas negruzcas pero aparentemente calmadas aguas, nunca tuvo la chance en saber el porqué de esa coloración, a pesar del miedo, pudo recoger un poco de esta en un pequeño frasco el cual cargaba consigo por si las dudas hubiese sido necesario almacenar algo de utilidad en su salida de campamento en la cabaña del señor Ishida, nunca estuvo tan agradecida consigo misma por ser tan precavida.

-Será mejor recoger algunos frutos, así nos daremos fuerzas- no podía esconder el tono de preocupación en su voz por más que desease, salvo Izzy, pocos entendieron el mensaje encriptado del compañero. Aquel muchacho genio el dio la razón y sugirió además no encender una fogata pues podría llamar la atención de quien fuese el enemigo ahora; también resultaba ser misterioso que sus amigos digimon no hubieran llegado pues ellos podían detectar sus presencias mucho antes de arribar a ese mundo debido a la diferencia de tiempos entre esos dos mundos paralelos. –Debe ser por los años, imagino que también han de haber envejecido un poco, como nosotros- manteniendo siempre ese aura de respeto hacia los demás sin importar cuanta confianza se tenían entre todos, Cody quiso resaltar su idea para ponerle paños fríos a la situación; sus palabras instauraron una conversación pues ninguno sabía si realmente los digimon eran capaces de envejecer como ellos. -¿recuerdan a los sagrados?, tienen barbas blancas y todo eso, ¿lo ven?, también envejecen- Mimi poniendo un dedo sobre su mentón logró recordar la apariencia de las criaturas sagradas del digimundo, zoomórficas sí, pero denostando muchos años encima.

-¿Palmon cómo se vería de vieja?-

-Amigo, ese no es un buen comentario- Joe se lo dijo en voz baja, pero aquel muchacho estaba tan concentrado imaginando a la tan coqueta criatura digital con muchos años adicionales; se percató luego de la mirada furibunda de Mimi sobre él produciéndole algo de temor…-Me refería si lo haría como tú, con arrugas y eso…..no…..es decir como…..todos- no pasaron muchos segundos para que comenzara la persecución para con Davis, no tardó mucho en atraparlo y castigarle por su osadía, ese acto si reprodujo fuertes carcajadas. Decidieron acomodarse como mejor pudiesen pero no pasó mucho para que el fuerte frío evitase poner una fogata, encenderla fue todo una odisea pero afín y acabo lograron hacerlo, Izzy tuvo que admitir que por más riesgoso era necesario algo como ello pues posiblemente alejaría a digimons merodeadores, en esta solo Sora y Joe quedaron como los sorteados para recrear la primer guardia, era notorio que sin sus amigos digitales evitar ser dañados era una opción lejana.

-¿Cómo te esta yendo en la universidad Joe?-

-Por ahora bien, gracias. No necesitas ser cordial Sora, sé lo que estás pensando- Ella se ruborizó, tan solo quería entablar una conversación con su amigo pero su tono de voz preocupado y tenso le delató enseguida.

-Yo….no….quise….-

-Descuida, también me preocupa- nunca se miraban a pesar de estar cerca, ambos buscaban puntos por doquier buscando no ser sorprendidos en plena noche por algún enemigo.

-No debimos ser tan confiados, espero que este bien-

-Hablas del tarado ese, seguro que lo está, es tan hablador que si lo atrapan aburriría a sus captores- por primera vez ambos cruzaron miradas, Joe Kido un estudiante universitario en sus primeros ciclos en su formación médica hubo entablado una grata amistad con la familia Yagami; hace algunos meses atrás sus padres saborearon el amargo sabor de la injusticia al ser su local comercial de comidas clausurado por una supuesta falta de pagos, pronto se daría cuenta que su padre cometió un "error" al no sobornar a una autoridad y esta no tuvo mejor remedio que cerrarles, con los ingresos bajos, era imposible poder estudiar. Pero, milagrosamente, este chico castaño suplico literalmente a sus padres poder apoyar al peli azul con comida y cama, hasta que los padres de este pudieran juntar dinero y pagar la cláusula y reabrir el negocio, tanta fue la insistencia que tuvieron que aceptar, después de todo era alguien quien los necesitaba. En un primer instante Joe se negaba a acceder a tal oferta pensando en ser una molestia, pero Tai mismo lo llevo a la fuerza para enseñarle donde pasaría los días hasta que todo ese asunto se solucionara; los primeros días eran vergonzosos pues Joe tenía pena de usar el baño, de llegar a la casa e incluso entrar al dormitorio de Tai que es donde dormía, ya que este muchacho poseía el viejo pero noble camarote desde la infancia. Kari misma se comportaba como si nunca hubiera no vivido con ellos dos, bromas en las mañanas, carcajadas juntos, películas, peleas, una familia extraña pero carismática. Pasaron cerca de seis meses, los padres de Joe estuvieron eternamente agradecidos por el enorme detalle, con los primeros ingresos le dieron una suma bastante considerable a los Yagami por haberse mostrado tan colaboradores pero estos negaron recibirlo, pues con el tiempo se acostumbraron a la presencia del chico; tan solo pudieron convencerles en acudir cuando deseasen al centro de comidas a cualquier hora totalmente gratis, cosa que fue más que aprovechada por el castaño quien su apetito era casi incontrolable. Fueron seis meses en donde pudo conocer mejor a ese buen amigo suyo, un gran sujeto, incluso Sora quien acostumbraba quedarse a dormir con Kari los fin de semana se mostraba como si aquel universitario hubiese estado viviendo ahí desde siempre. Es por eso que la confianza era tal que referirse a él como lo hizo no era sorpresa.

-Ese digimon llamado 33, dijo que Tai estaba infectado, que si venía con nosotros moriría-Sora hizo memoria de ello, en efecto aquel diminuto ser les hubo comentado algo de eso a Mimi y ella les hizo conocer eso a todos antes de dormir; recordó también la forma en cómo se desmayó cuando la tiró al suelo para impedir que algo la acatase y de cómo fue que se sintió mal de manera tan abrupta hasta el punto de hacerle vomitar, -Joe, ¿Tai nunca comió las vallas que mencionaste cierto?-

-No, de hecho él las conocía muy bien, imagino que las tenía en su bolsillo para advertirnos en no comerlas; Sora, yo vi como arqueo y abrió las ventanas para vomitar y luego caer desmayado-

-Ni me lo recuerd….-

-Sora, cuando fui con Ken a "limpiar" no había absolutamente nada ni en la ventana ni en el piso; sé que algo salió por su boca, la pregunta sería qué cosa- dichas declaraciones le pusieron la piel de gallina a esa jovencita, era eso entonces lo que tenía que decirles pero fue interrumpido por el hallazgo de Izzy y la visita inesperada de 33.

-Me parece Sora, que actuamos muy descontroladamente; al parecer esos dos no estaban mintiendo-

-Estas entrando en demencia, quieras admitirlo o no, él es nuestro líder, lo necesitan para algo, es obvio que nos tendieron una trampa y ahora Tai esta quien sabe dónde y….-

-Me importa tanto como a ti, serénate ya o despertaras a todos. Sora, por si no te diste cuenta, su emblema y digivice no brillaban en el lago como los nuestros-

-¿Y eso qué?, él no estaba ahí. Mañana temprano debemos buscarlo-

-Amiga mía, si miras tu dispositivo te darás cuenta de algo que al parecer solo Izzy ha tomado en serio- mucho misterio proviniendo del mayor, acaso no podían compartir sus cosas abiertamente con todo el grupo, por qué esperar hasta mañana y no mencionar nada; pero a regañadientes optó por hacerle caso a Joe, algo andaba realmente mal. Cada vez que querían saber la posición del cualquiera, una esfera con un color en particular característico les indicaba cuan cerca o lejano estaban unos de otros; el suyo al ser la portadora del emblema amor brillaba en tonalidad rojiza, gris el de Joe, azul el de Matt, amarillo el de Tk, Rosa de Kari, morado el de Izzy, verde el de Mimi, y puntos blancos para tanto Davis, Cody, Yolei y Ken, tal vez por ser los de una nueva generación y finalmente, naranja el de Tai. Misteriosamente, aquel dispositivo mostraba la ubicación mediante puntos luminosos tenues a todos ellos rodeados de cientos de naranjas dejándola boquiabierta.

-Hace unas horas tan solo habían diez puntos, también quedé con la misma cara cuando Izzy me lo dijo, para evitar alarmarnos, me pidió callar. Confió en que tú no dirás nada.-

-¿Sabes qué significa esto?, ¿acaso hay varios emblemas como las de él?- su rostro hermoso y angelical se trasfiguró por la plenitud de pánico, esta nueva revelación le hacía pensar muy negativamente en sí volvería ver a su gran amigo, o peor aún, si tuviera la gran mala suerte de encontrarlo sin vida.

-Cuando el organismo se infecta, muchas células viajan para hacerles frente, como si se multiplicaran para contener la enfermedad- Joe trataba de ordenar lo más posiblemente lo leído en sus libros para poder explicarle eso a su amiga, la idea de infección quedaba muy posible al ver esos numerosos puntos naranjas dibujados en el pequeño campo del digivice. "algunas células aumentan en número cuando hay infección" esa frase retumbaba sobre su cabeza, parecía mantener relación.

-Pero entonces, por qué Izzy no nos dice nad….-

-Él cree que hay seres espiándonos, de alguna manera quienes atacaron la cabaña sabían de nuestras posiciones; identificaron a Tai muy rápido, si nos están siguiendo las cosas son peores-

-No nos aniquilan por algo, uno de nosotros debe de tener alguna cosa que necesitan. Solo que no saben quién es, por eso Izzy se mantiene en silencio.

-Avisemos a Matt y Kari, no quisiera despertarla pero prometimos obedecer los horarios de vigilia- diciendo eso aquel joven peli azul incitó a Sora a descansar un poco mientras dos más se ponían de pie para poder mantenerse alerta en todo momento; lograron intercambiar puestos, serían un equivalente a las 2 am en el mundo humano, el cansancio y stress ya hacían efecto en ella. Una única decisión puede tornar para bien o para mal muchos destinos, ese párrafo lo hubo leído en una obra la cual su madre le recomendó leer en sus ratos libres, ella nunca fue muy apegada al romanticismo de Shakespeare pero la obra Otelo le resultó bastante interesante, y esa frase le hizo pensar muy inquietamente.

….

-Mi señor, perdone si lo molesto, pero ¿será apropiado liberarlo?-

-¿Bromeas?, nos va ser de mucha utilidad-

-Fue encarcelado hace más de mil quinientos años, no sabemos cómo reaccione-

-Obedecerá, te lo garantizo, abre esa puerta- un grupo de criaturas yacían en las partes más adentradas de una caverna, en sus bases miles de cuerpos sin vida de varios otros digimon del nivel mega serían los únicos testigos de la calamidad. Fueron eliminados con poderes diferentes, renacer les sería imposible. Dos puertas labradas con madera gruesa separaban a ese ser el cual se encargó de eliminar a uno de los más poderosos guardianes del mundo digital en una lucha de casi dos días, ahora iba a liberar a una antigua criatura encerrada y condenada a pasar una eternidad en sufrimiento. Los subordinados quisieron abrirlas pero se les fue impedido. –Retrocedan- tan solo levanto una de sus manos, un objeto brillaba con tonalidad naranja, su solo resplandor permitió la apertura de las grandes puertas dejando sorprendidos a los otros cuatro. Incontables cadenas bañadas con fuego sostenían a una silueta con forma de Gorila, este gritaba de dolor por sus prisiones. –Así que tú eres Koldrimon-

Un solo rugido suyo despertó un temblor en la caverna, a pesar del enorme poder emanando de aquella criatura, los otros cuatro servidores tan solo permanecieron cayados. –Puedo liberarte ahora mismo, si me ofreces tu lealtad- un segundo grito interrumpió al primero. Quedó claro en ser alguien indomable, tal y como deseaba ese monstruo; nuevamente uso el objeto brillante para ponerle fin a las flamas que castigaban eternamente el cuerpo cubierto en cadenas del encerrado. Ni bien desaparecieron, el llamado Kuldrimon deshizo los eslabones como si fueran de papel, pegó un salto enorme hasta ponerse detrás de su "liberador". Se disponía atacarle, sus grandes brazos se transformaron en roca maciza, algo que aparentemente sorprendió al otro. Su velocidad era casi imperceptible, en menos de un pestañeo ya estaba a centímetros de su víctima, iba a demostrarle que fue un craso error haberlo liberado sin rogar por su vida luego.

-Puedo asesinarlo si lo desea, amo- increíblemente uno de los subordinados terminó paralizando a la bestia. Lucía como un felino erguido, grandes colmillos en las fauces y cola con espinas al final, músculos intimidantes. –Aun tienes un sello el cual puedo controlar, este collar que te ha liberado ya no me sirve- dejó caer el objeto con el cual abrió las puertas y cortó el fuego de las cadenas aprisionantes, luego lo trituró en el piso pisándolo. –Como este objeto hay pocos, consígueme la fuente y te daré tu preciosa libertad…accede o morirás-

…...