Capítulo 25 Destino.
Brincanubes descendió con suavidad cerca de Thorbjorg, quien de inmediato se coló en forma defensiva delante del altar. Cualquier disturbio a esas alturas podía costarle la vida de Hiccup y Chimulelo.
—¿Dónde está mi hijo? —Pregunto en tono amable Valka. Tenía la mirada empañada y su postura había dejado de tener rigidez, no era la guerrera la que preguntaba, era la madre.
La Völva la miro y contesto, —Hiccup Horrendous Haddock está siendo juzgado. —sin duda admiraba la fuerza y determinación de esa mujer.
Valka se volvió hacia el altar luminiscente, era como contemplar una aureola boreal en pleno día y; a pesar del fuego que ennegreció los maderos, las figuras de dragones en los leños aun podían ser apreciadas. Tanto detalle, tanto esmero.
—Lo que te dije antes Valhallarama—Comenzó hablar la Seiokona colocándose a su diestra pero sin dirigirle la mirada. —Era cierto. Aunque también lo es que… siento envidia de ti.
Valka la miro ecuánime, aunque por dentro había sentido un arrebato por aquella confesión sorpresiva.
—¿En qué sentido? — se atrevió a murmurar la mujer dragón sin creer del todo en sus palabras.
—Tuviste el valor de abandonar todo y seguir lo que deseabas. Si yo hubiera tenido la mitad de la determinación que tú mostraste quizá ahora no sería solo una mera espectadora. Sería un personaje más de esta historia interminable que es la vida y… tal vez hubiera tenido la oportunidad de luchar por el cariño de Estoico el Vasto.
Valka asintió sin anexar nada. Era demasiada información en pocas palabras. Ahora entendía su desesperación por cumplir su promesa, Thorbjorg amaba a Estoico y esta era la única forma le quedaba para demostrar ese sentimiento.
Valka bajo la cabeza. Estoico había sido muchas cosas y había representado tanto para las personas y sin embargo, ella solo había logrado ver lo indiferente de su careta. Nunca se esforzó por ver más allá. Por conocerlo de verdad.
—Hiccup Horrendous Haddock va a necesitar, cuando salga, de una migo. Y tú puedes ocupar ese puesto. Quien mejor que tú, para entender lo que él siente por el Hijo de Relámpago y la Muerte. Después de todo, la razón por la que el joven Haddock creyó estar en sintonía contigo no fue por la confesión de su parentesco, sino por aquellas palabras: "y cuando mire en sus ojos, puede ver su alma, un alma que reflejaba la mía". —Thorbjorg dio un suspiro cansado. —comienza a ser más sincera. Acepta que a quien le entregaste tu corazón no era a Estoico, porque ese mismo sentimiento hoy puede ser un alivio, soporte y ayuda para tu vástago. —La bruja le dedicaba una sonrisa triste.
Valka se volvió hacia su dragón, hacia tanto que departían y jamás se permitió experimentar u hondar en aquel sentimiento que la forzaba a mantenerse a su lado. La que la doblego impidiéndole marcharse. Con cariño se sujetó a Brincanubes.
—¿Estás de acuerdo que el lugar que peleas no es el que te corresponde? Acepta el pedazo que te está siendo dado en el corazón de tu hijo. Porque el que tu pretendes ya tiene nombre.
Valka asintió. Quizá con el tiempo llegaría a recuperar, con derecho ganado, su título de madre. Hasta entonces se mantendría ahí, lista para apoya a Hiccup en lo que pudiera.
—¿Seguirás aquí cuando Hiccup…?
La Seiokon negó sin dejarla terminar la oración. —Lo prometido a Estoico el Vasto se termina una vez que ellos vuelva.
Ambas mujeres se miraban ya sin rencores. Con exquisita delicadeza Thorbjorg le tendió la mano a Valka y esta la acepto sonriéndose. Esta parte de la vida de ambas estaba llegando a su fin.
—Es una lástima. —Anexo Valka. —Hiccup hubiera estado encantado de poder aprender…
—¡Cuidado! —Grito Astrid quien fue la primera en ver como una flecha salía disparada de entre la maleza del bosque directo a las dos mujeres.
Bocón se interpuso salvándolas a ambas.
Sin pensarlo dos veces Astrid levanto su hacha para lanzarla hacia el atacante.
Un hombre robusto se hizo visible, había esquivado el arma por un par de centímetros, mientras lucia entres sus manos un ya preparado arco con dos flechas más que disparo directamente hacia el altar.
Eret casi jadeo cuando su espada a duras penas logro desviar una de las flechas, por suerte Astrid había adivinado la trayectoria de la segunda y no tuvo mayor contratiempo para interceptarla. ¿Qué se proponía ese sujeto?
El agresor torció el gesto recargo casi al instante y afino la puntería. Una mano le tomo del cuello y lo hizo arrodillarse, pero incluso antes de que se viera inmovilizado prefirió soltar ese último ataque. Henry observo con horror como una de esas flechas se dirigía al punto mal alto de la del altar. Fue su error no prever que las soltaría antes verse sometido.
Astrid no supo cómo salvar la situación, estaba demasiado lejos para llegar a tiempo y…
Eret sintió la sangre correrle con fuerza, Tormenta enrollo su cola sobre su cintura y para lanzarlo como si fuera una de las espinas de su cola. El marinero apenas tuvo el tiempo suficiente para racionalizar la idea de la dragona, logrando con éxito impedir por muy poco que la punta de la flecha tocara el sagrario, y terminando por aterrizar en una de las copas de los árboles de forma estrepitosa.
La otra, a la que nadie presto atención fue quebrada con facilidad en dos por una de las prótesis de Bocón a centímetros del rostro de la Völva, mientras con su cuerpo protegía a Valka. Era obvio que el objetivo era el altar y aquellas dos mujeres.
—¿Todos están bien? —Pregunto Henry, al tiempo en que forzaba al hombre a salir de entre la maleza.
La mayoría asintió.
—¿Quién es este sujeto? —Cuestiono Patán. Quien no podía creer que solo ese sujeto hubiera causado tanto alboroto.
—Es uno de los hombres de Drago. —Respondió Henry, golpeando con fuerza el hombro del hombre hasta dislocarlo. —¿Pero cómo y cuando llego aquí? No lo se
—Llego hace cuatro días. —Contesto Eret bajando del árbol y retirándose ramitas de las ropas. —Vi su barco pasar demasiada cerca de la costa, aunque no tocaron tierra si fue una distancia fácil de superar por un buen nadador.
—¿Por qué no nos dijiste eso? —Reprocho Astrid.
—No lo mal entiendas Hofferson. Pero, estos últimos días tú no tenías cabeza para nada más que ayudar al Herrero.
Astrid lo mal miro, luego ladeo la vista hacia el altar. Al menos este estaba intacto.
—Drago sabe lo del ritual ¿verdad? — Cuestiono Henry. —Y más te vale que no me mientas o te dislocare el otro hombro. No soy hombre paciente.
—El medallón. Drago dijo que el medallón le había mostrado lo que pasaría. Que si destruía el altar el hijo de Estoico moriría.
—¡Entonces fuiste tú quien lo quemo! —Grito Astrid sacando de entre sus ropas una daga. —Voy a cortarte la garganta sabandija.
—Calma Hofferson. —Intervino Eret, era obvio que la rubia pensaba cumplir su palabra. —Es Haddock quien decide. Por algo es el jefe.
Astrid resoplo antes de asentir, apostaría lo que fuera a que indultaría al mequetrefe ese. Demasiado blando para su propio bien, pensó la chica.
—¿Qué más sabe Drago? — Retomo el interrogatorio Henry. Su mirada azul tenia implícita la advertencia viva.
—El medallón le mostro su muerte. El fin de una era. —Declaro, una sonrisa siniestra se formó en sus labios e incluso antes que esta terminara de aparecer en su rostro varios cuchillos ya cortaban el aire cual lluvia letal.
—Es una emboscada. —Gruño Eret. Parando con su espada varias navajas que amenazaban su constitución.
—Tormenta no dejes que se acerquen al Altar. —Indico Astrid a las carreras y los dragones no tardaron en interponerse cual muro protector frente al sagrario.
Henry de un veloz movimiento le rompió la columna al hombre que tenía preso, el grito de dolor se perdió en el fragor de la batalla.
Henry Campbell silente y mortífero como una víbora, como el asesino que era, fue acabando uno por uno con los agresores. Uno tras otro los cuerpos sin vida caían sin derramar más sangre de la necesaria. Y aun con aquel apremio por terminar la refriega pudo vislumbrar que claramente los vikingos eran buenos guerreros pero rodeados, en clara desventaja y sin un líder a quien seguir, terminarían masacrados. No sería mala idea darles después unos cuantos consejos. Aunque tenía especial interés en la rubia que parecía ser la voz cantante en ese momento.
—Valka detrás de ti. —Se escuchó decir a nadie en específico. La advertencia llego como un presagio malicioso, un mal augurio que arrastraba desgracias tras de sí.
Astrid dio media vuelta, Eret terminaba de sacarse de encima a dos hombres y Henry maldijo su descuido.
El ruido de la espada al encargarse en el cuerpo, el jadeo agónico del herido y el filo silbante de la espada al salir de la carne se mesclaron en una horrenda y escalofriante sinfonía.
—Bocón. —Gimió la rubia corriendo a sujetar al herrero que caía de rodillas tras haber sido atravesado por una espada. Una espada que estaba destinada a matar a Valka.
Los ojos azules del rubio Vikingo se mantenían serenos, la refriega tras ellos fue aplacada, se había terminado y la mayoría de sus oponentes yacían en el suelo muertos cortesía de Henry Campbell.
Thorbjorg miro con tristeza al rubio. Se lo había advertido aquella vez, su vida terminaría antes de ver llegar una nueva primavera. Con elegancia casi inaudita se arrodillo junto a él para acariciarle el rostro viejo y deforme. Bocón el Rudo nunca fue, ni seria agraciado, pero poseía un alma como un brillo jamás visto.
—Todo va a estar bien. Ahora ya solo falta que Hiccup vuelva. —argumento el rubio mientras sentía la vida espárcele.
—Tu regalo es hermoso Bocón el Rudo. Eres por mucho una buena madre. —El vikingo sonrió satisfecho ante el cumplido de la Völva. Dio un suspiro exhausto, se había esforzado tanto que ahora el peso del cansancio lo aplastaba.
—¿Que regalo? —jadeo Valka angustiada sin comprender la conversación.
—Valhallarama, el altar es solo el camino. Pero… tras lograr crear una puerta. Bocón el Rudo estaba obligado a presentar un regalo. Un obsequio que marcaría el principio de una nueva vida para Hiccup Horrendous Haddock. Y lo que él eligió no podía ser concedido solo con la fuerza de su voluntad y afecto. No. Lo que él deseaba darle a Hiccup Horrendous tiene un precio muy alto. Su regalo es…
[…]
Hiccup tirito hasta la última fibra de su cuerpo. Demasiado extasiado en aquella entrega, tan confiado y seguro entre los poderos brazos de su Furia, que había dejado de lado el motivo por el cual estaba en ese lugar. Ahora solo existía Chimuelo, su fragancia, su esencia, su poder, su alma. Solo él. Siempre él, para siempre él.
Un tenue rayo dorado destello en la distancia. Hiccup la miro dos segundos antes de acurrucarse contra el pecho de su mitad.
—Ya es tiempo. —Escucho un suave rumorar. —Vuelve
Hiccup gruño molesto por la interrupción. —Volver. ¿A dónde? Estaba en donde quería y debía estar. Con esa aseguración sus labios comenzaron a dar besos por todo el pecho de su pareja.
—Hiccup. —Gruño Chimuelo en protesta, pero sin molestarse realmente pues su sonrisa decía lo complacido que se encontraba con aquella hambre insaciable que el vikingo le demostraba y que era equivalente a la suya. Nunca se casaría de tomarlo. Se poseerlo con furor y lujuria.
—Vuelve. —se escuchó otro suave quejido. —Puede que después sea demasiado tarde.
No quería escuchar, no deseaba prestar atención a las advertencias, lo único real era esa escamosa piel que se frotaba contra él.
—Hiccup, vuelve.
Hiccup detuvo sus acciones, ¿Esa voz había sonado como su padre?
—Hiccup. Te esperan. Te está esperando.
—¿Papá?
Chimuelo sintió un escalofrió recorrerle, ¿Cuánto hacia que estaban ahí? ¿Desde cuándo vagaban en esa eternidad? Había perdido toda noción de tiempo. Pero una vez fuera de ese espacio volvería a separarse.
No deseaba volver a estar incompleto. Necesitaba a Hiccup tan cerca como ahora.
—Yo tampoco quiero volver. —Dijo el jinete como si hubiera escuchado los pensamientos del dragón. —Si nos quedamos seremos por siempre uno.
—Hiccup. Vuelve.
Chimuelo apretó contra si el cuerpo blando y aromático de su Elska. Amaba a Hiccup como nunca imagino llegar a hacerlo. Y por eso también comprendía que era necesario volver. Que estaba mal el tan solo desear egoístamente tenerlo únicamente para él.
—Ser lo prometiste a él. —Murmuro con reticencia.
E Hiccup susurro. —Volveré. Esposa de mi padre. —Encontrando al repetirlo la seguridad de que debía cumplir.
—Es hora.
Ambos se dieron un fuerte abrazo e intentaron separarse sintiendo al instante el frio y la perdida como un tremendo castigo. Una daga que atravesaba su corazón y alma.
—No. No puedo. No quiero. —Gimió Hiccup buscando recuperar el tibio calor de Chimuelo.
El dragón también gruño sintiendo dolor. Estaban tan mezclados, tan unidos que era como arrancar una parte de su ser.
Aun así Hiccup inspiro profundo y consiguió volver a ser él mismo, ser consciente de sus limitaciones, de su cuerpo. Estando como individuos sentían la necesidad de tenerse. De regresar a ese tibio sentimiento de entrega.
Hiccup negó con la cabeza. Siempre tendría a Chimuelo y Chimuelo siempre lo tendría a él. Era hora de regresar a Berk.
Con forme iban acercándose a la puerta sus movimientos se volvían más lentos y pesados. Como si llevaran cargando miles de cadenas.
—Es ahora cuando deciden. ¿Humano o dragón? Han tenido tiempo suficiente y experiencias de sobra, han probado ambos mundos.
Hiccup bajo la cabeza si fuera por él…
Chimuelo observo a Elska. Lo sentía temblar dentro de su alma, la conexión que compartieron no se había roto.
Humano y dragón se miraron y en su iris reconocieron el mismo pensamiento.
Voy a amarte sin importar la apariencia que tomes.
—¿Quién es el más débil de los dos? —Pregunto de nuevo la voz.
Ambos se miraron, Chimuelo pensó que él, dependía para todo de Hiccup, hasta para volar. Quizá entonces sería mejor ser humano, de esa manera se valdría por él solo.
Hiccup pensó que él, porque no existía nada que no hubiera logrado de no tener a Chimuelo a su lado. Si fuera un dragón podría seguirlo a donde fuera. Ni siquiera había sido capaz de encontrar a otros de su especie. A más Furia Nocturna.
—Yo… —contestaron al unisonó y se avergonzaron. No era cuestión de debilidades. Eran…
—Ninguno. —Argumento rápidamente Hiccup. —Lo que le haga falta a Chimuelo lo completare yo y viceversa. En donde falle, ahí estará Chimuelo para respaldarme, para corregirme.
El brillo aumento y ellos salieron expedidos con fuerza de aquel líquido, como si hubieran sido vomitados de aquel terreno astral.
Hiccup tosió varias veces intentando inhalar aire, de su boca brotaba un líquido viscoso y transparente. Chimuelo no estaba en mejores condiciones. Las alas le pesaban. Espera….¡Alas!
Hiccup casi dio un respingo de gusto. Habían logrado salir de ahí siendo ellos. Sin cambios o variaciones. Jinete y dragón. Humano y reptil. Era tanta su alegría que sin pensarlo planto un arrollador beso en la trompa de su pareja.
—Hiccup— Llamo Valka interrumpiendo su pequeño festejo.
Thorbjorg fue más directa. —El Garld. —Exigió extendiendo la mano.
Hiccup se retiró el medallón del cuello y lo entrego. Sus ojos vagaron por los derredores, ¿Qué había pasado ahí? ¿Quiénes eran todos esos hombres?
—Es ahora cuando probaras tu fuerza.
Hiccup no tuvo que girarse para saber que quien le hablaba era el ancestro bolita luminosa.
—Hiccup. —Llamo Valka y fue hasta entonces que noto el cuerpo caído de Bocón el Rudo.
—Bocón. —Grito en un arrebato. Sus manos deseando poder hacer algo con aquella herida más que evidente. ¿Por qué no sangraba?
—Hiccup me da gusto ver que volviste entero. Bueno, lo más entero que puedes estar. —Guaseo el rubio.
—Tonto, no digas eso, si hasta te duele cuando te ríes.
—Pero esta es la última vez que podre reír, así que, qué más da.
—No, tu reirás mucho más, va a vivir y a…
—Hiccup. —Dijo suavemente tomando la mano del hijo de su amor platónico. —Solo quería decirte que aunque no soy tu padre, siempre estuve muy orgulloso de ti. Eres un buen chico y serás un excelente líder. Pero aun cuando tienes a tu otra mitad tu felicidad puede no ser completa.
—Por eso debes vivir, aún hay muchas cosas con las que…—intento remilgar una cristalina lagrima rodaba por su mejilla.
—Quiero que tú tengas aquello que yo jamás hubiera disfrutado de no ser por ti. —Bocón extendió la mano y Thorbjorg coló en ella el Garld. —Hiccup, el camino que elegiste te condena a morir sin descendencia.
—No importa. Ya lo he aceptado y no me importa…
—Claro que importa. La dicha de tener hijos con la persona amada no se comparada con nada. Por ello, ese será mi regalo.
—¿De qué hablas?
—Por ti mismo jamás hubieras podido tener hijo. —Intervino la Völva—Sin embargo, tras un sacrifico, es decir vida, por vida. Esto pude ser posible.
—Bocón. —Hiccup lo miro sintiendo un nudo en la garganta, apretó la mano de su mentor, del hombre que creyó en él antes, incluso que él mismo. —Tú lo sabias, tu…
—Te quiero Hiccup. Y lo que más deseo es que seas feliz. Fuiste mi luz. Y mayor logro.
—NO. —gimió la ver los ojos azules ir cerrándose. —NO. No… no…—Lloro Hiccup.
No era justo. Cada vez que tenía una alegría debía ser empañada por una perdida. ¿Es que no tenía derecho a ser feliz?
—Bocón el Rudo, te quiso. Y te ha dejado el regalo más hermoso que se puede dar. Te ofreció la oportunidad de procrear. De vivir la grandiosa experiencia de tener hijos. —Thorjorg acaricio los suaves cabellos castaños e Hiccup la miro destrozado.
No estaba en condiciones de ser padre, no con todo ese dolor anidando en su pecho.
—Hiccup Horrendous Haddock, No estás obligado a ser padre ahora mismo. —la Seiokona tomo el Garld de entre las manos del rubio herrero y se lo tendió al jefe vikingo. —Porque hasta para eso, Bocón el Rudo tomo en cuenta lo joven e inexperto que eres. Así que hasta que creas estar listo, su obsequio permanecerá sellado en el Garld. Cuando decidas que es el momento solo tienes que romperlo.
Hiccup tomo el medallón. Cuando se lo colocaron en el pecho por primera vez hace tantos años atrás jamás pensó que ese artículo llegara a tomar tanta importancia en su vida. Chimuelo ronroneo sobre su cuello, mimándolo y haciéndole ver que no estaba solo, que él sentía también la pérdida de Bocón.
—Seca tus lágrimas. —Pidió con ternura el ancestro plateado. —La vida es solo una travesía, un viaje cuyo final nos reúne con los que amamos. Y ese hombre ha sabido dar amor, por ello aun cuando deja su cuerpo terrenal hay alguien que lo espera del otro lado.
Hiccup escuchaba atento, mientras veía acercarse a la esfera roja que lo había acompañado y pasar por su lado hasta posarse sobre el cuerpo del rubio.
Hiccup dio un respingo, no había estado alucinando cuando pensó escuchar la voz de su padre. Sus ojos verdes de inmediato buscaron al ancestro de su pareja. Y este le confirmo lo que ya pensaba.
Estoico el Vasto se hizo presente, era apenas una silueta transparente pero era él sin duda, su rostro se notaba más joven, más vigoroso y su cuerpo no era el que recordaba, sino uno estético y musculoso. Sus manos bajaron hasta el pecho del herrero y con el cuidado que pondría en tocar una burbuja de jabón extrajo la esencia del herrero.
La esfera dorada destello como el mismo sol. Fuerte, cálida, poderosa.
—Es hora. Sígueme Bocón. —Dijo sonriendo antes de volver a convertirse en aquella esfera roja.
La bolita dorada dio varios tumbos por todos lados intentando hacer lo que se le pedía. Hiccup rio, por un lado estaba triste por la muerte de Bocón, pero ahora se sentía mejor al saber que su padre estaba con él aún más de saber que ahora Estoico sabía cuánto lo amaba su amigo.
Con volar zigzagueante la esfera dorada al fin logro llegar hasta donde estaba él, dando varios giro a su derredor y tan solo por un segundo escucho…
—Se muy feliz Hiccup.
El nuevo jefe vikingo asintió y una nueva lagrima nació en sus ojos, esta vez no eran amarga ni pesada era una nacida de la tranquilidad.
—La vida es un viaje. —Repitió, cual si fuera un alumno, el ancestro plateado centello en aprobación. —El mío apenas comienza.
—Estaremos ansiosos de conocer tu descendencia joven Haddock. —Menciono feliz el ancestro destellando su luz plateada.
—¿volverán? —Pregunto esperanzado y demostrando lo feliz que aquella noticia lo hacía.
—Cuando estés listo para presentarle al mundo a tus hijos. Esteremos ahí.
Hiccup sonrió aún más ampliamente. Volvería a ver a Bocón y a su padre. Todo estaría bien. Ahora lo tenía claro. No importaba los obstáculos siempre tendría apoyo y cariño respaldándolo.
—Entonces. Nos veremos.
Las tres esferas de luz se perdieron en la inmensidad del cielo nocturno. No era una despedida. Era un hasta luego.
Los pilares del altar crujieron cayendo estrepitosamente enterrando entre ellos el cuerpo del Herrero. Thorbjorg con un movimiento de su mano les prendió fuego.
—Mi trabajo está hecho. —Dijo dando un suspiro cansado, sus ojos dorados brillaban al igual que las llamas que consumían el cuerpo del vikingo. — Yo también volveré para conocer a tus hijos. A los nietos de Estoico el Vasto. —Declaro sonriéndole. Con un movimiento de su mano tomo forma de cisne negro y emprendió el vuelo.
Hiccup asintió. Quedando completamente asombrado de que en menos de un par de minutos todo el altar estaba hecho cenizas y con ello el cuerpo de su madre sustituta. Un fuerte viento soplo llevándose lo que quedaba hacia el mar. Las cenizas se perdieron en el basto océano. Sin duda la Völva se encargó de no dejar nada atrás.
—Vamos a casa grandote. —Pidió dando un suspiro. —Vamos a casa.
La bandada de dragones levanto el vuelo. El futuro frente a ellos estaba repleto de incertidumbre y peligros, pues aún quedaban varios cabos sueltos. Pero por ahora.
—Por ahora es tiempo de disfrutar del obsequio que me han dado. —murmuro Hiccup apretando entre sus palmas el medallón.
¡Hijos! Bocón le había regalado la oportunidad de tener hijos con su Elska.
—¿Cómo crees que serán? —Pregunto a su amor, apretándose contra él en un abrazo emotivo.
—¿Importa? Serán nuestros—Contesto Chimuelo sonriente. Feliz.
Hiccup soltó un grito de emoción cuando el Furia Nocturna se dejó caer en picada. Estaban vivos y eso era lo único que contaba. El deseo de Bocón era que Hiccup fuera feliz, que tuviera lo que él siempre deseo. Una familia. Y Chimuelo daría todo de su parte por ver ese hermoso sueño hecho realidad. Porque la dicha de Hiccup era la suya propia.
Fin.
¡Oh! Por Odín. He escrito la palabra FIN.
Veinticinco capítulos cuando al comienzo solo era un proyecto, un two-shot, tal vez. Pero bueno. En todo caso espero sus comentarios y quizá antes de que termine esta semana puedan ver publicada el prólogo de la segunda parte. Quería ponerle otro título pero…. Bueno al final considera que para una continuación era mejor conservar la línea original por eso será:
Amor de Dragón 2
Nos leemos y mil gracias a quienes le dedicaron su tiempo, sus anhelos y sus comentarios a este fic. De verdad mil gracias, por ustedes hoy se concluye satisfactoriamente esta historia.
Atte: Ciel Phantomhive.
Sigan soñando, porque el día que no lo hagan, estarán muertos en vida.
