CAPÍTULO 9

-¿Ya estoy muerto?-

Davis Motomiya un muchacho de catorce años muy próximo ya a cumplir un año más, fue quien primeramente pronunció palabra alguna; tan solo pudo ver cómo eran atacados por alguien o algo con poderes fulminantes capaces de invocar fuego. Tan solo estaba consiente en estar con ambos puños cerrados al igual que sus ojos marrones oscuros, se negaba a querer abrirlos pues creía estar siendo devorado por grandes llamas aunque no sintiese dolor -Por poco lo consigues- aquella voz familiar, algo aguda le hizo cavilar entre sus ideas. Con mucho temor miró hacia donde le hablaron buscando no estar equivocado esta vez, primero pudo notar que todos estaban completamente a salvo rodeados por una gran alfombra azul marino flotando sobre sus cabezas y frente a ellos un grupo bastante conocido; inequívocamente la voz era del tan valioso amigo suyo, Veemon.

Corrió a toda prisa para abrazarlo, honestamente no entendía el motivo por el cual los demás no estuvieran haciendo eso con sus respectivos compañeros digitales, en breves segundos lo entendería, pues incluso el valiente digimon le hizo un ademán con sus manos siendo agitadas en señal de espera para evitar que tal muchacho se le acercara tan efusivamente. Muchos gritos de "no" no se hicieron esperar, a poco de haberse abalanzado encimad e la criatura azul con abdomen blanco, sintió como un desbalance se instauraba, tuvo que ser puesto en su sitio inicial a la fuerza para que dicho equilibrio retornase. -Davis, también me da mucho gusto verte, pero mientras estemos sobre el aire no debemos movernos o todos caeremos- con algo de dubitativas miró hacia abajo para darse cuenta que no existía absolutamente nada pisando, pegó un grito para el cual todos rieron, eso desmentía el hecho de que fuese él quien se hubiese despertado primero –Nos salvaron justo a tiempo- Izzy parecía no sentirse admirado por el hecho de tener una alfombra transportándolos como por magnetismo sin ser pisada por ellos y más bien todo lo contrario, permaneciendo encima de sus cabezas.

-Casi llegamos tarde, estuvimos observándoles un buen rato pero sabíamos que estaban tras ustedes, teníamos que actuar con cautela- Tentomon les explicaba el motivo de su ausencia pasajera, mientras sobrevolaban en dirección desconocida, cada quien preguntó cosas comunes acerca del estado de salud o cómo habían estado en todos estos años pasados. En casi treinta minutos acostumbrándose a no tener nada debajo de los pies, una alegra Biyomon anunció estar bastante próximos a su parada. -No recuerdo haber estado aquí antes- Cody observó el panorama con detenimiento, en su aventura recorrió miles de kilómetros del digimundo y aunque casi todos los parajes luciesen parecidos, recordaba al menos ciertos puntos en los cuales hubo pernotado; con mucho respeto miró también a sus demás amigos quienes parecían al igual que él no reconocer dicha zona. -Es un punto ciego, allí estaremos seguros, yo lo descubrí- Palmón intervino sonrojándose, en efecto fue ella misma quien escapando de un terremoto logró por casualidad caer a un pozo en cuyo final existía una especie de camino, siguiéndole logró hasta esas tierras nunca exploradas antes por ellos.

-Vaya, y pensaba haberlo visto todo- Matt tan solo pudo admirar lo que sus ojos tenían frente, era como una base militar, campamentos rodeados por muros de concreto, como por acto reflejo siguió con la vista la luminiscencia del digivice pues este comenzó a brillar escandalosamente mientras más se acercaban a dicho lugar, el resto reaccionó de la misma manera. –descuiden, la barrera reconoce los emblemas- Gabumon intervino en esta oportunidad señalando con su gran pata como podía verse, si se ponía suficiente atención, una especie de campo rodeando las instalaciones; en otros cinco minutos más todos llegaron hasta las puertas principales mirando como esos muros de casi diez metros circunscribían todo el territorio. –Son rocas sagradas, estos eran los dominios del último guardián del digimundo-

-¿Eran?-

-Fue derrotado hace dos semanas, algunos otros guardianes menores llegaron para cuidarla ahora- nuevamente aquel lobo daba explicaciones, las puertas lograron abrirse de par en par para permitirles la entrada; muchas criaturas digitales les quedaron viendo animosos una vez arribaron, algunos resultaban ser niveles megas, tan poderosos como los suyos mas eso solo les hizo aumentar en preocupación al saber que el máximo guardián quien era capaz de vencer a cualquier de ellos con suma facilidad había sido derrotado. –Bienvenidos niños elegidos; o debería decir, jóvenes elegidos- voz ronca con mates de senectud, atuendo negro muy similar a la de un sacerdote y rostro envejecido, tal vez ese sujeto fuese, a parte de ellos, un humano más. -¿Sólo once?, falta uno- antes que pudiera saludar al veterano amigo, alguien más les interrumpió con rapidez sin mostrar respeto alguno por los reciente llegados.

-Permítame presentarles a Rakhamon, el aprendiz del último guardián, fue una verdadera fortuna haberlo encontrado con vida-

-Hubiera deseado ser yo quien muera y no mi amo. Siguen sin responder mi pregunta, ¿dónde está el emblema del valor?- no tuvieron tiempo para cordialidades, le contaron a ese supuesto líder de los recientes acontecimientos sucedidos en lo que va en dos días; ante cada palabra el ser con figura felina cubierto por una armadura plateada bastante majestuosa tan solo refunfuñaba al escucharles, -Entiendo, recuperen fuerzas, en tres horas saldremos a buscarlo- tomaron con gratitud esa orden y acataron sin decir nada, se les fue señalado una carpa mediana para que pudieran descansar e intentar curarle la herida al rubio quien en todo momento tuvo que ser sujetado por alguien más.

-No les mencionaste nada-

-En poco muerto estará; la purificación ha fallado viejo amigo-

-Tan solo nos queda resistir-

-Tengo que buscar a 33 y a 9, son valiosos guerreros-

-Ni bien lleguen al digimundo yo mismo iré a por ellos, puedo camuflarme bien-

-Es muy arriesgado anciano, cada minuto perdemos más territorios-

-¿No te sientes mal por haber ordenado acabar con el muchacho?-

-Está contaminado, si lo dejo vivo nos destruiría; además estuviste de acuerdo en que así fuese-

-Solo me da algo de nostalgia, pero tienes toda la razón-

-Resistiremos hasta encontrar un nuevo portador, es nuestra última alternativa-

-No estoy seguro si aguantemos tanto-

-Tu pesimismo me enferma anciano, tengo mucho por hacer, las defensas deben permanecer camufladas-

…..

-No puedo creer que vayamos a eliminar a un niño elegido-

-Ya viste los reportes, una parte de él vive dentro suyo, dejarlo vivo sería nuestra aniquilación total-

-¿Qué hacemos con su digimon acompañante? Seguro lo defenderá a toda costa-

-Si evoluciona hasta el nivel mega tendremos algunos problemas pero no hay nada de qué alarmarse-

-Ni bien hallamos acabado con él, lo congelaremos-

-Entendido- -Entendido- -Entendido- cuatro poderosos seres, con las mismas figuras todos, conversaban mientras volaban grandes desiertos en busca del indefenso Tai Yagami, portador del valor; los datos comprobaron una presencia maligna dentro suyo la cual era compatible con la del enemigo actual, sus órdenes fueron bastante claras en eliminarlo a como dé lugar. La criatura encargada en hacerle frente para iniciar la purificación había sido aterrorizada por la actividad oscura del muchacho, ya era demasiado alarmante.

….

Al entrar a esa tienda de campamento algo improvisada dejaron caerse totalmente exhaustos tras varios días con poco alimento, era una suerte que los suelos estuvieran cubiertos por gruesas frazadas hechas a base de telas finas cosa que les evitaba mantenerse sin contacto con el suelo piso; uno por uno dejó de lado la cordialidad para beber cuánta agua deseasen al ver varias botellas de vidrio situadas en uno de los muebles, grandes sorbos saciaron la gran sed en ellos pues ninguno pudo o se atrevió a tomar dicho líquido del riachuelo negro que hallaron al ingresar a este mundo. -si mal no recuerdo, Gennai mencionó que el guardián fue derrotado- tras varios minutos en silencio luego que cada quien adoptara una pose confortable sobre las telas, Izzy comenzó su análisis situacional empezando con dicho comentario fatídico.

-Quiere decir que nuestro rival es casi invencible- algo pesimista y mirando hacia cualquier lado con mirada sosa fue la reacción del menor de los Ishida, fue rápidamente golpeado con suavidad por Yolei ya que esta se negaba a los ánimos negativos siempre y por ello le dio un ligero coscorrón sobre su blonda cabellera. -Logrando encontrar a Tai entonces Omegamon nos dará una gran ventaja- su raciocinio era tal cual fue el de Matt hace un día, salvo que este nunca mencionó sus ideas pues tenía la certeza sospecha que estaban siendo espiados razón por la cual prefirió callar.

-A todo esto, ¿dónde está Agumon?- se dieron cuenta ante la reacción inédita de sus camaradas digimon pues todos pusieron miradas de no saber nada en lo absoluto salvo algunos detalles que compartirían en breve. -Hace dos semanas que algo sucedió, Agumon comenzó a perder sus evoluciones hasta convertirse en un huevo; no le encontramos explicación para el caso y el mismo Gennai se mostró sorprendido hasta que en los siguientes cinco días las cosas se salieron de control, hubo guerras y rumores de un nuevo enemigo solo mitad digimon-

-¿Mitad?- preso de dudas al igual que el resto, Kari miró sorprendida a su compañera de luchas pues ella fue quien dio las aclaraciones, se imaginó por un momento el retorno de aquella criatura digital que contaminada por un virus se infiltró en la internet para casi provocar ataques nucleares a escala mundial, fue gracias justamente a la evolución conjunta de dos poderosos aliados en sus niveles mega lo que permitió vencer a ese temido ser llamado Diaboromon. Su felina amiga leyó los pensamientos de ella a rapidez admirable, negando con la cabeza moviéndola de lado a lado en señal de negativa –No es un virus, según hemos oído es mitad humano-

-Pero eso es imposible, cómo una criatura así podría derrotar al guardián del digimundo- aun con la mirada abierta atónitamente Matt no parecía estar completamente seguro, mentalmente se decía así mismo que no existía posibilidad alguna para que ello fuese cierto ya que implicaría la existencia de humanos antes, en segundo lugar como rayos una criatura digital podría unirse a un mortal como ellos para dar origen a un ser con mitades de ambos. –No es como imaginas Matt, es mitad humano porque se cuenta que ese ser fue el primer digimon acompañante de un hombre pero algo sucedió y terminó….devorándolo- la sorpresa fue aún mayor, acaso eso realmente pasó, miles de dudas e interrogantes susurraban dentro de sus cabezas en estos momentos.

-Gennai cree que Agumon sufrió esas trasformaciones porque de algún modo u otro, este ser está vinculado con Tai ¿verdad?- pensando tan rápido incluso en situaciones de estrés, Izzy sabía perfectamente como continuar, pero saber si el resto estuviera preparado para conocer una posible teoría que nacía en sus pensamientos le hizo dudar en hacerlo público inmediatamente. -Creen que Tai es un nexo, creen que Agumon prefirió sub desarrollarse para evitar hacerle algo malo a Tai, creen que Agumon es el nuevo digimon sucesor del enemigo- ahora fue Biyomon quien logró inmiscuirse en la perorata, su amiga humana presionaba con fuerza ambos puños esperando como quien dice un suceso extraordinario que les diga que todo esto es un error. –Es por su emblema ¿cierto?, algo le paso- una vez más el genio del grupo asestó en su pregunta, no tenía tiempo que perder y por más que sus acusaciones fuesen o no ciertas, era deber suyo investigar a fondo todo lo que pudiese para ser de utilidad -Dos días atrás los emblemas comenzaron a brillar con fuerza, todos, excepto el del valor-, miraron algo asustados al ser sorprendidos por una figura familiar, el viejo Gennai les dio la última aparentemente lógica analogía establecida.

-Tenemos que buscar a mi hermano, esto no puede estar pasando-

-Descansen un poco más, hay muchas conexiones entre nuestros mundos pero al parecer hay cierta energía peculiar sobre las montañas; les acompañaré- aquella adolecente se llenó de esperanzas al ver esa posibilidad de encontrar a Tai. –Cuando lo encuentre voy a reclamarle por hacerme preocupar de esta manera- Sora también lucía algo más animada, siempre estuvieron bajo peligros casi inimaginables en el pasado pero pudieron salir victorioso de cada uno de ellos sin importar cuanto les hubiese costado. Casi todos parecían recuperar los ánimos tras oír que una fuente de energía fue detectada a la lejanía sobre las faldas de un grupo de montañas, cocinan a su amigo muchos años y creer en tenerlo a salvo era muy posible aunque lejos importaba encontrarlo herido pues la cosa era recuperarlo. Solo uno pensaba en algo diferente, este sentía un sentimiento abominable tras las declaraciones del veterano monje quien salió de la tienda para preparar lo necesario para la salida, aquel general llamado Rakhamon imponente le miraba fijamente a los ojos -¿No les dirás que ya hemos decidido darle muerte al portador del valor?-

-No necesitan saberlo, recogeremos el digivice que seguramente se ha trasportado por cuenta propia a su lugar de origen, ya pensaré que decirles luego-

-Muy astuto anciano, muy astuto; no hay señales que el enemigo conozca las montañas, pero esta de mas decirte que vayan con cuidado-

-Me alegra saber que aun te preocupas por nosotros-

-Esos chiquillos son parte de nuestra resistencia ahora, sus digimon pueden evolucionar a criaturas poderosas…..serán de mucha ayuda-

-Como digas amigo mío, por favor no arriesgues tontamente tu vida, si sales al sur, camina con cautela-

-Mi maestro me enseñó todo, no hay porque temer Gennai-

-Hasta luego entonces general- nunca movieron los labios para crear sonidos, tan solo se miraban detenidamente; esos dos podían comunicarse mentalmente y gracias a ello ninguno era capaz de oírles, vaya fortuna.

….

-¿Pero qué significa…..?- una gran esfera negra le impacto de lleno a una velocidad casi inimaginable, los otros tres vieron como este camarada caía luego del feroz impacto desprendiendo humareda por el cuerpo, los demás giraron para percatarse de su estado, al parecer ese ataque fue efectivamente feroz, mas no logró acabar con él.

-Ninguno se acercará a Tai, ¿me oyeron?- la silueta era inconfundible, un dinosaurio naranja cubierto por una armadura plateada con matices dorados en las superficies, un casco que cubría la totalidad de su cabeza con un cuerno en la parte central de la coraza mandibular, dos alas pertenecientes a la misma armadura con el símbolo de un sol en ellas, era Warpgreymon. Todo tal cual como siempre salvo por los ojos que en un tiempo atrás fueron verdes, eran reemplazados por unos tan rojos como la sangre misma y aquella coloración negra a modo de manchas cual las de un tigre cubriendo varias zonas de su armadura. A pocos metros estaba Tai completamente inmóvil con su brazo derecho sosteniendo un digivice que hacía brillas luces naranjas y negras intercaladas.

-Esto no puede ser cierto- uno de los cuatro guerreros dragones miró con detenimiento, nunca imaginaron algo como eso, la purificación había fallado sí; pero una metamorfosis era algo que jamás presenciaron en sus vidas y de la cual existía menos que escasa información.

-Resiste amigo, buscaremos ayuda, derrotare a estos sujetos, nadie te hará daño- el valeroso nivel mega daba aliento al muchacho, parecía no estar oyéndole.

-Imposible, demuestra cariño, se supone que ambos debería no tener memoria para estos momentos, y cómo es que logró evolucionar-

-Ha dejado de ser un humano, es una anomalía, debemos exterminarlo ahora-

-Sobre mi cadáver, malditos infelices, Tai es mi amigo, los mataré si se acercan más-

Warpgreymon sujetó por la cintura al inconsciente amigo suyo, este seguí sin responderle, gritó con ferocidad al vacío al verle así, pero mientras este continuara sosteniendo el dispositivo digital, él no perdería la evolución y con eso vencería a todo quien quisiera dañar a su más grande mejor amigo. –Terra Force- no fue una sino casi diez enormes esferas de poder las recreadas con un solo brazo por aquel digimon mega, aquellos quienes fueron enviados para asesinar al joven Tai nunca imaginaron tener que enfrentar un poder tan aterrador.

…..