Hola amigo(a) lector (a), primero que nada infinitamente agradecido por los reviews y por el tiempo que se están dando en acompañarme en esta historia la cual espero sea de su agrado. Hay algunas cosas que se sabrán sobre el digimundo en los próximos capítulos pero eso sí, no hay victoria sin sacrificios :O
Existe un secreto oculto en los emblemas capaz de construir como de destruir y esa arma será la que decida el destino de nuestro amigos elegidos
¿Quién crees que pudiera ser la primera víctima de esta historia? ¿Koichi podrá ser alguien importante? ¿Tai logrará salvarse? alemnos esas tres preguntas podran ser explicadas más adelante pero si tuvieras alguna duda me encantaría que me la hicieras presente para poder darle una mejor ilación al fic.
Muchas gracias nuevamente y aquí les va el siguiente capítulo
CAPÍTULO 10
Apenas habían caminado pocas horas en lo que iba desde su arribo al universo que les dio vida, muchas zonas se hallaban bajo dominios enemigos para entonces dejándoles más que con deseos impotentes para solucionar las cosas. Sus heridas aun sangraban aunque con menos intensidad pero no por ello significaba una mejoría absoluta, sus vidas aún eran inestables y hacerle frente a cualquier rival incluso por más débiles que pudiesen llegar a ser estos, luchar mano a mano sería un acto de demencia pura así que optaron por deambular por senderos menos transitados imaginando llegar en dos días al cuartel principal.
-Me es imposible percibir a los niños-
-La suerte puede haber hecho que el viejo Gennai los haya ubicado antes-
-Pero cuan probable es eso-
-No seas tan pesimista 9- dos seres, uno pequeño con apariencia inofensiva y otro musculoso con fornidos brazos caminaban a paso lento prestando mucha cautela cada punto donde para evitar ser sorprendidos por cualquier rival que se estuviese escondiendo o vigilándoles. Cada sonido ya sea un simple agitar violento del viento contra los árboles les ponía en alerta, sus tensiones iban en aumento y eso les hacía imposible mantenerse concentrados. –Si el chico del valor no logra ser purificado…-
-Silencio 33, no quiero imaginarlo-
-Debí haberlo acompañado, hubiera sido mucho más sencillo- el más pequeño se auto culpaba por no haber podido ser lo suficientemente convincente en pedirle a los niños elegidos en acompañarlos en un portal mientras él se dirigía a otro junto al joven portador del valor para poder purificarlo; dentro de todas las criaturas digitales, el llamado 33 era un ser capaz de ordenar emociones, pocos era capaces de eso, por ello fue escogido por el mismo aprendiz del guardián supremo para mantener a salvo el mencionado emblema de una destrucción inminente. -Nosotros desatamos este caos, ellos son inocentes-
-¿Inocentes?, ese infeliz se robó la esencia del verdadero, de no ser por ese mocoso nada de esto estuviera pasando-
-Nos ha librado de muchas anteriormente-
-Eso no le quita el hecho de habérselo robado-
-Da igual si lo hizo o no- presos de una atmosfera estresante cubriéndoles ambos mantenían conversaciones cada vez más ásperas y agilizando poco a poco las velocidades de sus pasos hacia las grandes montañas del sur, lugar donde podrían acceder a una de las entradas del cuartel principal, o mejor dicho, el último lugar donde resistían las defensas. Llegaron hasta uno de los lagos negros, la cantidad de energía oscura era más que abrumante e incluso seres como ellos con poderes asombrosos podrían caer fácilmente ante tanta maldad. –Será mejor que me asesines amigo, si cruzamos el lago podría convertirme en uno de ellos- con una de sus prominentes extremidades logró sacar una cuchilla corta con filo curvo y mango grueso, iba a cortarse el cuello en vista que su pequeño amigo se reusó a darle muerte con sus propias manos, sabía perfectamente que si alguien con su fuerza era corrompido les produciría una serie de problemas graves a los demás puesto que era un valioso miembro de la resistencia además de conocer los accesos al cuartel. -Si serás idiota- 33 comenzó a brillar tenuemente, ambos ojos dejaron salir luminiscencias azules, en segundos un canal blanco fue construido por encima de las negras aguas. –No moriremos tan fácil colega, somos khanas después de todo- la purificación del lago le produjo una debilidad extrema haciendo que su liliputiense figura cayera al suelo respirando como si se estuviera ahogando, sus heridas volvían a abrirse. Con mucho respeto, el fornido 9 cargó con sus brazos al pequeño amigo para luego emprender una veloz carrera usando lo que tuviese de fuerzas para darse tremendo impulso, si aquel compañero perdía el conocimiento ese puente se destruiría permitiendo que ambos cayeran a las oscuras aguas perdiéndose por completo en la demencia.
…
Sus ojos se pasaban de edificio en edificio, no pensó que el mundo humano fuese tan poco agradable a la vista con tan pocos árboles y tan solo repleto de construcciones hexaédricas gigantescas con miles de vehículos extraños deambulando por las calles pavimentadas. No podía evitar sentirse desanimado al no sentir la presencia de su objetivo y le sería muy difícil encontrarlo en medio de tantas personas. Había aparecido justo en medio de un peligroso barrio lleno de personas con inclinaciones por la mafia y tráfico ilícito de sustancias, de día resultaban ser calles transitadas por personas comunes, pero a medida que anochecía era más un lugar como casinos, tragamonedas en los cuales cientos de mafiosos hacían apuestas millonarias y los estragos con armas de fuego no podían faltar; dos de sus mejores súbditos quienes se adentraron en las dimensiones del mundo mortal hubieron hecho contacto con la familia del susodicho para preguntar por el paradero del portador del emblema valor, no tuvieron éxito en su búsqueda y todo lo contrario a lo planificado fueron distraídos por la presencia de otros dos miembros de la resistencia, los niños elegidos habían sido puestos a salvo y su objetivo ya estaba fuera de alcance o al menos por ahora. Sin embargo, sabía de muchas cosas más, ordenó a esos dos ir a por los khanas y darles muerte o averiguar la posición del cuartel cuanto antes, por su parte él se adentraría para buscar un nuevo emblema, algo que en las memorias del digimundo tan solo cuatro seres eran conocedores, bueno tres puesto que el guardián fue asesinado a manos de este individuo. Poseía actualmente una figura humana la cual obtuvo dándole muerte a un desafortunado caballero mafioso, tenía cerca de doce horas para encontrar a quien deseaba pues de lo contrario sería expulsado de ese universo para retornar al suyo. Levantó la muñeca izquierda en donde un lujoso reloj rolex de oro macizo le indicaba que ya llevaba casi nueve horas buscándole -Oye tú, ese artilugio, dámelo o te relleno con pólvora el estómago- un sujeto vestido con terno elegante color negro y corbata blanca le salió al encuentro, una envidiable pistola calibre 9 le apuntaba directamente al abdomen, aquel impostor de humano tan solo le miró divertido no era intención suya armar un alboroto ya que debería concentrarse en encontrar a quien vino a buscar. -No escuchas, danos eso ahora- para entonces un sujeto gordo vestido también con traje elegante, quien sujetaba la pistola hizo una leve reverencia indicando ser este macilento hombre el jefe; luego cinco más salieron, todos portando lujosas armas en mano, aquel ser se encontraba completamente acorralado. -Malditas moscas- ambos ojos le brillaron cual rojizo sangre, tan solo le tomó un segundo en poner sus dientes sobre el cuello del primer sujeto quien le amenazó, con un acto abominable terminó por arrancarle la cabeza con una sacudida violenta. Los otros quedaron petrificados al ver tremendo acto de crueldad, dispararon a toda máquina sin piedad apuntando a la cabeza pero las balas tan solo rebotaban al hacer contacto con la "piel" del hombre misterioso; en tan solo diez segundos asesinó a todos los hombres sin embarrarse el saco para su fechoría, los gritos despavoridos de los hombres llamaron la atención de casi todos los mafiosos cercanos, estos sacaron sus armas y dispararon al ver a un hombre saliendo desde un callejón con la boca totalmente cubierta con sangre viva y cargando un brazo cercenado -Kurisuchan, ¿dónde está?-
-Mátenlooooo- abrieron fuego, todos al mismo tiempo descargaron sus balas al ver tan terrorífico acto. -Tenían que ser humanos-
Fueron despiadadamente muertos, centenas de piernas, cabezas, brazos, dedos, una calamidad absoluta se instauró en aquel barrio corrupto, llamar a las autoridades sería en vano pues nadie se atrevía a adentrarse en un sitio dominado por la mafia nocturna, -buenas noches- haciendo rechinar sus manos le predio fuego a todo lo que alguna vez fue parte de un cuerpo para desaparecerlos con las cenizas, quería reventar en carcajadas pero gotas de sangre caían desde su pecho, miró con desasosiego el evento pues era conocedor que la terrible batalla sostenida contra el guardián supremo del digimundo hubo dejado cientos de heridas que tardarían muchísimo tiempo en sanar pero lo que si le ponía de mal humor era saber que ese ser inactivo de algún modo u otro su capacidad para ser libre; para conseguirlo necesitaba urgentemente el emblema corrompido pero en envista de tenerlo ya muy lejos y posiblemente muerto, su reemplazo ya debería de haberse manifestado y era precisamente eso lo que andaba buscando. Dio unos cuantos pasos para luego sentir dos hincones en su espalda, no pudieron haber sido los humanos, nadie era capaz de herirlo así.
-Tan desprecavido, revélate monstruo- alguien le amenazaba, de hecho eran tres quienes le rodearon aprovechando el desorden y la ausencia de personas en esos momentos.
-Vaya, vaya, hay más niños elegidos- miró con desgano sabiendo que tendría que usar sus fuerzas en darle muerte a seres tan insignificantes una vez más. Tres leones eran montados por tres humanos, dos varones y una mujer; cada felino poseía una armadura con los colores básicos (rojo, amarillo y azul) que los diferenciaba entre ellos pues por lo demás eran prácticamente iguales. Aunque sus jinetes por llamarlo así, eran de razas diferentes, ninguno parecía ser propio del Asia; el puesto a la derecha de todos tenía cabellos rubios y ojos claros con cachetes redondos y mejillas rojizas, el del centro resultaba ser un joven moreno con corte de cabello al estilo militar y la muchacha tenía las facies de una mujer trigueña, ojos marrones, quien al hablar se percató del acento portugués. -Eres la abominación que deshizo el poder de los digivices, no eres un digimon- aquel joven moreno miró con furia a ese ser.
-Ya entiendo, son los retoños del guardián, van a malgastar sus vidas en vano- reconoció de inmediato los símbolos sobre las manos de esos tres; ni humanos ni digimon, eran protectores del delicado nexo entre ambos mundos, las figuras humanoides eran solo distracciones para asegurar un delicado equilibrio. Una ráfaga de aire se produjo, luego vio cómo su mano izquierda entera había desaparecido dejando caer sangre a montones. –Erres muy lento, extranjerro- aquel cachetón niño montado sobre el león amarillo le mostraba una sonrisa placentera; un segundo ataque le hizo impactar contra los edificios haciendo que estos se derrumbaran cual demolición al hacer contacto violentamente con el cuerpo del enemigo. -Voce nao vai conseguir passe- voz delicada cual dama pero con ferocidad temible y montada sobre su felino, ambos le dieron una poderosa embestida, al resurgir entre los escombros podía evidenciarse la pierna derecha fracturada. -Ilusos, nunca podrán igua…..-
-See, it's a piece of cake killing you- Aquel sombrío ser tan solo puedo ver el mediano agujero que se dibujaba sobre el pecho, sus ojos se llenaron de terror al saber con quienes estaría enfrentándose. –Congratulations, you are still alive- el moreno montado sobre la fiera roja le guiño un ojo en señal de burla ante el poderoso poder que logró invocar para poderle agravar de ese modo
-Oh, ¿no les da lástima dañar el cuerpo de este humano?- ni siquiera se inmuto ante tremendo daño, la sangre continuaba manando pero para él resultaba ser menos que un rasguño aparentemente por la poca preocupación. –Uno menos, ¿lo ven?- retrocedieron al ver como una de sus manos fue extendida, la risa macabra en su rostro daba náuseas y más aun viendo los cuerpos sin vida del robusto hombre con mejillas rojizas y su felino tirados sobre el pavimento. -You will die for it- a pesar de haber perdido a uno, parecían no sentirse acongojados por la baja, los otros dos continuaron atacando a ese perverso monstruo. Se le abalanzaron luego que ambos seres rugieran con rigor, fuertes poderes, mordidas, ataques con cadenas, sangre a montones, una lucha despiadada. En una ocasión el felino rojo logró morder y apresar con sus grandes colmillos la pierna derecha hasta hacerla crujir y sin soltarla ordenó a la chica soltar poder sin importar que este perdiese la vida junto al enemigo. Ella ni lo pensó dos veces, su león azul dejó escapar una gran cantidad de poder que en su desenso destruía los edificios altos. -Cuánta inocencia- haciendo un esfuerzo logró cercenarse la pierna que era sujetada por la bestia roja, el chico quien lo montaba nunca imagino ello, miró al cielo sabiendo que uno más iba a caer; efectivamente, la mujer fue asesinada y por poco el poder termina por impactarle a él y su bestia roja dejando un cráter de casi cien metros de profundidad. –Solo quedas tú-
-Are you looking for that?- con una nueva segunda frialdad por la muerte de otro camarada, el último jinete sacó una especie de collar de entre la melena del león, un objeto brillaba con fuerza con tonalidad blanca -I present you the emblem of "Truth"…..take it if you can- Aquel ser sobrenatural rio plácidamente al ver con sus propios ojos aquel tesoro, el único capaz de poderle indicar la posición del emblema corrompido por el odio que se hallaba en este mundo; su mano cercenada fue reemplazada por una espada corta, empezaba a mostrar su verdadera forma después de todo. Grandes alas salieron por su espalda y la sangrante pierna destrozada por el mismo para permitirse asesinar a la mujer paro de manar, fue a toda velocidad hacia aquel joven. -Good bye- a pocos centímetros para soportar el castigo de esa espada, el moreno rompió el emblema usando a su majestuoso león rojo y sus fuertes colmillos. Una explosión con dimensiones destructivas se hizo presente.
Un verde paraje logró visualizarse, sus heridas eran más que evidentes, de no haberse deshecho del cuerpo humano que poseía para revelar su verdadera forma seguro hubiera muerto con dicha explosión, jamás creyó que al quebrar un emblema podría desatarse tremendo poder destructivo. Ahora nuevamente se hallaba en el digimundo con ambas alas rotas, su mismo cuerpo entero presentaba quemaduras muy delicadas, la mano izquierda quedó completamente inutilizable al igual que el ojo del mismo lado. -Así que me enviaron de nuevo a este mundo, eso solo significa que ese tal Kurisuchan está en el mundo humano- supo que debería reponer fuerzas, tardaría un buen tiempo en sanar estas nuevas heridas sumadas a las aun evidentes por la batalla contra el guardián supremo, esos tres espíritus le hubieron dado una paliza incluso aun superior. Caminó con dificultad siendo conocedor que existían pocas áreas que no estuviesen bajo sus dominios por ello el preocuparse de ser sorprendido y fácilmente asesinado por su estado actual era poco probable.
….
Hospital Principal de Odaiba…Miércoles 17 de febrero-1963. Servicio de Emergencias
-Debes hacer algo para evitar accidentarse tan seguido-
-Lo sé doctora, pero no fue nada grave. Lamento estar quitándole tiempo-
-No hay cuidado niño tan solo no muevas ese brazo en….digamos…..nueve años-
-¿Qué? ¿Eso es cierto?-
-Claro que no, es divertido verte asustado…..una semana entera en completo reposo para ese brazo-
-Ufff, es un alivio- un joven de caso 17 años, con tez algo morena y grandes ojos negros, nariz respingada levemente, cabello bastante descontrolado para alguien de su edad visitaba el nosocomio por quinta vez en lo que va del mes debido a su poco cuidado en sí y una pasión desenfrenada por practicar deportes sea cual sea. Ahora rascaba su melenuda cabeza con su brazo sano mientras le sonreía con simpatía a aquella doctora de unos aparentes 45 años, bastante atlética, lentes cuadrados que aumentaban el porte intelectual. –Si vuelves de nuevo te meteré a sala de operaciones- colocó un lapicero encima de su oreja derecha y cerrando los ojos le dijo eso en señal de preocupación. –Apuesto a que no será así-
-Bien, eso fue todo, vete a casa. Por cierto ¿cómo está tu hermana? ¿Sigue con dolores estomacales?-
-Está muy bien, ya casi ni se queja, como usted dijo fue algo que comió-
-Entiendo, Kurischan debo seguir trabajando-
-Sí tía y gracias por todo-
-Tan solo no termines matándote- le dio un par de palmaditas en la espalda y se despidió de él para volver a su rutina dentro del hospital; era una médico pediatra de vocación, con dos hermosas hijas gemelas de apenas siete años de edad, ambas se hallaban bajo el cuidado de su prima, dueña de uno de los restaurantes más concurridos en la ciudad quien siempre disfrutaba la compañía de esas niñas al ser ella aun soltera y sin hijos aunque pretendientes no le faltaban. La doctora debía cumplir su guardia de doce horas y luego podría volver a su hogar sin mayores inconvenientes, pero ese sobrino (de los muchos que tenía por ser una familia numerosa) siempre andaba accidentándose mientras jugaba soccer, básquet, natación, etc. Alguien con cualidades de atleta innatas y afortunadamente bien calificado en cuanto a notas universitarias. Nunca imaginará que aquel joven estuviera destinado a un evento más que ininteligible o mejor dicho, al cual siempre estuvo atado pero un error le hizo vivir en paz durante todos esos años.
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