CAPÍTULO 12

-¿Cómo fue esto posible?-

-Se suponía iba a ser una tarea sencilla- dos sujetos casi moribundos intentaban conversar sabiendo que su final llegaría en cuestión de segundos; en un inicio no pareció haber existido problema alguno en sus deberes ya que lograron reducir con suma facilidad a su adversario y siendo numéricamente superiores añadiendo el plus de ser incluso más fuertes, la tarea debió haber sido completada ya hace tres horas; pero un improvisto les hizo caer derrotados, algo inexplicable pues ningún dato podría revelar nunca lo que sus ojos presenciaron debido al hecho de haber caído desvalidos con tan solo un único ataque de un ya supuestamente derrotado contrincante. Ahora, tras la desintegración producto de la enorme descarga de poder de dos valiosos digimon, los otros dos tan solo podían respirar lo suficiente como para mantenerse vivos, cerraron los ojos para recibir de la forma menos desesperante posible a la muerte, una que no les permitiría regresar como fuente de datos informativos por su cualidad de seres sagrados del antiguo mundo. Los segundos pasaron.

-Yo….lo…..siento-

Las filosas garras trillizas salientes desde ambas muñecas del supuestamente más poderoso de los enviados fueron impactadas por pequeñas pero numerosas gotas líquidas quienes producían un sonido característico al impactar sobre los anexos metálicos. Sentir temor es algo que ni siquiera seres como ellos eran ajenos y mucho menos en una situación como tal, lentamente abrió sus ojos cubiertos por un casco reluciente en plata que le cubría la totalidad del rostro, su pelaje similar a la de un felino de caza estaba en un 70 por ciento cubierto por sangre; ante él un humano bastante joven le hacía contacto visual con los ojos llorosos y a pocos pasos detrás suyo una figura le devolvió ese sentimiento de terror, aquella silueta de un dinosaurio naranja dotado de una poderosa armadura aún permanecía a la defensiva. -Fue un honor seguirle mi señor- al escuchar tales palabras el indefenso ser entendió la demencia que estaba por cometer su mejor teniente; un último acto digno de un guerrero….de un desesperado e incauto guerrero. –Noooooo-

Una segunda vez aquel fenómeno fortuito se hizo presente; duraba tan solo centésimas de segundo pero una criatura como él era capaz de percibir dichas eventualidades incluso en un estado damnificado. Desde la boca del muchacho una especie de aura negra se mezclaba con el enrojecimiento de sus ojos hasta borrarle las pupilas dejando una tonalidad rojiza intensa espeluznante, esa misma aura se posaba inmediatamente sobre el aguerrido digimon produciéndole un cambio radical de color al oscuro de la noche; no tardó no un parpadeo en aniquilar a su sub-ordinado incrustando sus filosas garras justo en el centro del pecho de uno de los digimon más poderosos de ese peculiar universo. Tras haber puesto a salvo a su inseparable castaño amigo, el aura oscura salía expulsada desde el cuerpo de Warpgreymon para retornar hacia un debilitado Tai justo al mismo tiempo en que perdía el rojo en sus escleras, lo curioso era parecer que este quedaba desconectado de su entorno tras haber realizado dicho fenómeno. –Realmente eres tú-

-¿Tai que está sucediendo?- su fiel digimon tampoco parecía recordar nada, tan solo ver a su amigo soltando lágrimas le hacía entender que tal vez ellos hicieron todo ese alboroto, luego sus ojos se pasaron hacia el último en pie quien les hubo atacado hace breves minutos. -¿Acaso fuimos nosotros dos quienes causamos tanto daño?- cayó apoyándose sobre sus rodillas mientras continuaba auto culpándose, ver al herido ser le producía una jaqueca insoportable y eso no era todo, mucho del anterior territorio estaba completamente irreconocible tal y como si una enorme bomba hubiese explotado. -No recuerdo que fuéramos nosotros, tan solo sé que ellos nos atacaron Tai; debemos salir cuanto antes- retomó la forma rosada con orejas largas y ojos de gran tamaño, aquella coloración negruzca había desaparecido por completo al igual que en el brazo derecho de su amigo humano, intentaba empujarlo usando su cuerpo para darle ánimos en continuar buscando una salida pronta; no iba a dejar nunca a su mejor compañero pero quedarse no iba a ser lógico teniendo en cuenta los últimos sucesos. –Tengo miedo Koromon…..mira lo que hice, es como en aquella vez…..- la inocente figura rosa tan solo pudo asombrarse pues ambos pensaron al unísono la ocación en la cual un inmaduro Tai en su afán por lograr la evolución perfecta de su amigo digital, logró invocar a una amenaza que por poco destruye a los suyos por ello ver a Tai preso en miedo resultaba dar más temor que tristeza, su emblema no respondería con tales emociones y con mirada vacía comenzó a golpear con fuertes puñetazos el piso arenoso a gran velocidad con el objetivo de descargar parte de su frustración. -Solo quiero irme a casa, no me importa que suceda aquí…..quiero ser alguien normal Koromon…detesto esta tarea-

-No digas eso Tai ¿acaso no confías en mí?- el digivice comenzó a resquebrajarse, su mismo emblema daba inicio a destruirse y ello fue captado por aquel herido ser recostado a pocos metros de esos dos, -Espera portador del valor, espera por favor- ambos le miraron con perspicacia, si bien al cabo dicha criatura parecía no ser capaz de volver a moverse, el tener imposible la tarea en hacer evolucionar a Koromon a sus formas más poderosas era una temible desventaja.

-Yo…me disculpo…joven Yagami- sus palabras parecían ser sinceras, apenas y podía pronunciar palabras y es que aparentemente tan solo él era capaz de recordar cómo es que en un acto de soberbia intentó detener con sus propias manos todo el poder expulsado por esos dos individuos, la energía fue suficiente como para destrozar su coraza y atravesarle dejándole un agujero de casi quince centímetros de diámetro a nivel del abdomen; ahora respirar era muy dificultoso pero sabía perfectamente que hubieron cometido un terrible error, nunca hubo necesidad de purificar a este muchacho usando medios tan inútiles. –Por favor Tai, devuélvenos el equilibrio….toma esto…tan solo podrás usarlo una vez, sé que lo harás sabiamente- con dificultad extrema logró arrancarse el collar que colgaba desde su cuello, se lo tiró muy cerca del muchacho quien continuaba derramando unas cuantas lágrimas. Terminó cayendo muy cerca de él, aparentaba ser una diadema bastante lujosa debido a los acabados hechos con oro macizo y diversas inscripciones ininteligibles para ellos. -Es correcto tener miedo, escúchame; si un emblema es roto, producirá una catástrofe tan inmensa que podría destruir ciudades enteras, no dejes que el miedo se apodere de ti, tu emblema….nos puede salvar-

-Espera, quién eres, por qué nos atacaron ¿fuimos nosotros quienes te produjimos esas heridas?- desesperadamente se acercó hasta ponerse cara a cara sobre el moribundo digimon -¡Hey!, vamos, ¡resiste!-

-Te daré un último regalo…..Ese miserable de Gennai….acábalo…..heredero del….- tal vez si hubiera actuado obedeciendo sus instintos y no a una podrida idea para nada vanguardista, no hubiera sido testigo de la aniquilación de sus mejores guerreros ni la misma suya; pero por sus actos improvisados fue que moriría, mas aun así logró despedirse con una enorme sonrisa incapaz de verse por el casco cubriéndole aunque tan solo este sabía que así era, espiró al igual que sus camaradas no sin antes pedir perdón mentalmente por haberles guiado hasta ese nefasto final, pero tal vez había sido necesario tal sacrificio para poder encontrar una verdadera esperanza, tan solo un pensamiento para sí le dejo un inmenso alivio "el digimundo se hubo equivocado por primera vez" con tales ideas terminó la vida de un poderoso defensor del digimundo, uno de los cientos de reclutas que Gennai y el verdadero aprendiz del soberano guardián de las dos puertas reclutaron para formar parte de la resistencia ante una amenaza la cual despertó por una causa hasta ahora desconocida. -¿Por qué no se ha convertido en datos? ¿Por qué ha desaparecido?- Koromon miraba absorto la superficie donde hubo estado recostado aquel digimon, le resultaba incomprensible imaginar que algo como eso fuese posible pero su mirada fue distraída por una luminiscencia intensa proviniendo desde el dispositivo digital del castaño; luego ambos serían arrastrados por una gran luz cayendo desde los cielos mientras las palabras sobre aquel viejo conocido suyo recaían cual cataratas buscándoles verdad o no, ¿sería posible acaso que ese llamado amigo les hubo tendido una trampa?

….

-¡Abran las puertas!- una voz ronca como si gritar hubiera sido parte de su vida dio la orden a los vigilantes quienes custodiaban las entradas y cerrojos enormes de ambos maderos majestuosos. -Quiero un equipo de asalto y otro de intervención ahora; los capturaremos con vida- Rakhamon el ser sagrado y actualmente nuevo guardián supremo por motivos imprevistos pudo observar a dos de sus mejores soldados luchando contra una extraña criatura a la cual no pudo identificar, pero era notorio que pronto serían exterminados dado la gran diferencia de poderes entre ellos y su perseguidor. Escoltado por otros tres digimon salieron a toda prisa ni bien las gigantescas puertas se abrieron, tras ellos, otros cuatro los siguieron portando equipos de lo que serían materiales necesarios para sanar heridas y cuidados inmediatos, no tardaron ni diez segundos en darles alcance, para cuando arribaron la admiración de Rakhamon sería completa.

-Es un honor conocer al aprendiz del antiguo guardián- tuvo que abrir sus fauces para decirlo y junto con ello dejar libre un de los cuatro brazos de su ensangrentado prisionero quien cayó casi desvalido al suelo. –Miserable, se supone que….-

-¿Muerto?, tu maestro no te contó nada ¿cierto?-

-Acabaremos esto ahora…..esos dos estaban muy heridos, cobarde-

-Te equivocas de nuevo, yo les regeneré para poder luchar a gusto, se ve que tienes pésimos subordinados- la bestia con aspecto a la de un simio con cientos de cicatrices por su cuerpo y huellas de quemaduras hechas con hierro ardiente buscaba provocar a ese nuevo guardián. Medirse frente a la actual criatura más poderosa debería de ser suficiente para calmar su sed de sangre pues los otros dos tan solo sirvieron para alegrarse unos minutos, luego tan solo fueron basura para él.

-Mis disculpas mi señor- su figura liliputiense y prácticamente casi exangüe pedía perdón por haber sido derrotados con tanta facilidad ante ese enemigo, afortunadamente ni 9 ni 33 (dos seres enviados por el mismo guardián para poner a salvo a los niños elegidos en un viaje al mundo humano) conocían a quien se hubieron enfrentado o mejor dicho ante quien lograron sobrevivir, su asombro vendría mucho más adelante. –Koldrimon, vuelve al averno de donde saliste- Un aura de poder impresionante hizo retroceder incluso a sus camaradas, verle furioso ante un rival recientemente conocido no era común y por esa razón imaginaron tener sombríos pensamientos acerca del monstruo de nombre Koldrimon, un ser con la forma de gorila de casi nueve metros de largo y brazos robustos y una especie de parche azul sobre su ojo derecho. La misma naturaleza parecía mostrar respeto ante el poder naciente en ese punto terrestre, con tan solo una simple mirada todos quienes vinieron acompañándole supieron que esta sería un lucha entre solo esos dos, tan solo uno dudaba pero fue reprendido verbalmente para que pudiera acatar la orden sin necesidad de temor. –Eso no siquiera es la cuarta parte de su fuerza, vámonos….destroce a ese monstruo mi señor- una especie de gárgola blanca como la nieve y con ojos verdes como el césped de primavera asumió el papel de líder transitorio para conducir inmediatamente al grupo de vuelta al interior de las murallas, a salvos, por ahora. No hubieron caminado ni diez metros hasta que una especie de terremoto les hizo entender una cosa…su caudillo estaba furioso; alzaron la vista a los cielos pues el grito de dolor de la bestia con forma de primate refunfuñaba sobre los cielos llevándose una de sus enormes manos sobre el abdomen. –Debemos seguir, pongamos a salvo a nustros amigos-

-Qué hay del señor no podemos dejarlo solo-

-Si nos quedamos a su lado le causaremos molestia al no poder usar más poder-

-¿Acaso puedes despertar más fuerza?-

-Solo si la bestia con la cual lucha logra sobrepasarle- ante ese mensaje ninguno podía imaginarse a un ser con la suficiente capacidad como para hacerle frente a tal tremenda descarga de poder, pero el recordar que el antiguo guardián y ex maestro del actual fue derrotado por este nuevo enemigo les hizo recapacitar, deberían ponerse a salvo y luego buscar a los niños elegidos para iniciar un nuevo plan.

-Los rumores eran más que ciertos-

-¿Cómo te liberaron?- Rakhamon mantenía aprisionado con su antebrazo al fornido gorila, este no parecía estar produciéndole mucho trabajo pues había sido reducido en varias ocasiones con tan solo dos golpes, aunque honestamente ver los movimientos del actual soberano era imposible para ojos humanos. –Si no hablas, te arrancaré la piel lentamente y te encerraré en ese lugar cuantas veces sea necesario- no hubo terminado de hablar para que el gorila lograra zafarse y morder la extremidad derecha con sus colmillos cortos pero filosos, Rakhamon ni siquiera se inmutó ante eso y haciendo fuerza logró escapar de esas mandíbulas mientras hacía que el monstruo cayera violentamente contra los suelos empedrados produciendo un quejido lastimero. –No te importó sacrificar ese brazo eh- No era mentira, la extremidad superior aunque cubierta por la dorada armadura asemejaba estar parcialmente fracturada. –Mis garras izquierdas son más que suficientes- completamente impertérrito contestó mirando a ese ser quien comenzaba a reírse a carcajadas. –Me dieron la orden de no matarte aun, pero este regalo no puede mantenerse oculto- desde su boca una esfera negra emergió, otro nuevo sismo se hizo presente mientras esa esfera crecía más y más, al ser soltada por su invocador cientos de árboles fueron arrastrados hacia esa masa de poder andante, Koldrimon emprendía su huída hacia zonas desconocidas.

-Cobarde-

Rakhamon se valió de su única extremidad superior viable para detener ese poder, cuando sus garras hicieron contacto contra la energía se instauró mayor destrucción en la zona pues era como si dos planetas colisionaran y aunque duró muy poco gracias al tremendo poder del guardián supremo, produjo un tremendo alboroto. Alzó la vista esperando una treta pero nada de eso sucedió, le era imposible sentir la presencia del monstruo con quien estuvo luchando y confiando en sus instintos dio media vuelta para dirigirse nuevamente a las grandes murallas.

-Se ve más fuerte que su maestro, será muy divertido- un figura negra con ojos rojos y cuerpo cubierto por un manto oscuro le habló al herido Koldrimon, fue ese mismo quien asesinó al antiguo soberano en una lucha descomunal hace casi tres meses. Pero a través de un dispositivo de regular tamaño miraba con mayor detenimiento una escena en particular; una ve fénix gigante daba inicio el ataque sobre un anciano de nombre Gennai produciendo caos sobre esos territorios.

-Al parecer descubrieron a nuestro amiguito-

-La información que nos dio ha sido de mucha utilidad-

-Sí que lo hizo, pero ese chico llamado Tai me tiene algo preocupado-

-Fue un simple error del digimundo-

-Tal vez, mientras tenga esto, toda falla será esquiva en nuestros planes- conversaba con el gorila recientemente llegado y con sus otros tres guardias, parados sobre una de las cientos de montañas que circunscribían las grandes murallas, adentrarse era hasta ahora imposible pues fueron hechas con hechizos antiguos por los primeros digimon.

-Se llama Kurisuchan, al parecer no tiene ni la menor idea-

…..