CAPÍTULO 14
Anduvieron errantes durante varias horas buscando la forma de salir de aquellos campos evitando siempre utilizar el camino por el cual llegaron, pero en cada ocasión esas inmensas murallas les impedían una salida; intentaron escapar haciendo evolucionar a sus camaradas digitales pero fue fútil debido a una especie de campo magnético imperceptible para la vista y el cual produjo un daño en los desafortunados digimon voladores en su afán por huir sobre las grandes murallas. Pasaron cerca de sesenta minutos para que pudiera hablarse entre ellos, Matt ya sentía cierto adormecimiento en sus brazos por estar llevando a una inconsciente Kari, quien daba ya señales mínimas en querer recobrar la conciencia pues desde la traición del anciano Gennai ella no hubo abierto los ojos hasta ahora. –Me alegra verte despierta al fin- Tk a pesar de haberse ofrecido para ayudar en más de una ocasión a su hermano mayor en cargarla y ante la negativa de este, se mantuvo siempre cerca como para comprobar el estado de la muchachita. Kari demoró otros cuantos minutos en darse cuenta que sus pies no eran los responsables en mantenerla avanzando asi que pidió disculpas a su rubio compañero y apeló para que pudiera caminar ella sola no sin antes ser preguntada por si era posible para ella actuar sin ayuda. –Ya casi anochece- viendo que las sombras poco a poco se volvían más tenues, imagino que no tardaría mucho en caer la noche, aun no asimilaba el haber perdido a su hermano pues una ligera corazonada se lo impedía, cargó a esa fiel felina que tenía como acompañante digital mirando detenidamente ese aro dorado sujeto a su cola larguirucha.
-Creo que debemos ubicarnos más centralmente, si nos quedamos cerca a las murallas podríamos ser descubiertos; pues sería la primera zona en la cual ellos esperarían encontrarnos- Izzy sugirió tal cosa, manteniendo una mano sobre su mentón aquel chico genio supuso que sus "perseguidores" optarían por buscarlos cerca a las murallas imaginando que todos los presentes buscarían la forma de escapar a través de las grandes murallas, pero si se colocaban en puntos más centrales ello les retardarían en ser hallados haciendo de lado la lógica supuesta; nadie dijo nada y tan solo caminaron hacia los frondosos árboles alejándose de los muros, en unos veinte minutos más creyeron ya estar lo bastante escondidos como para poder echarse a tomar un merecido descanso. Los mismos digimon entendían toda esta presión entre sus camaradas humanos, era comprensible que el haber sido traicionado aún estaba en proceso de asimilación e inclusive para ellos mismos pues creer en Gennai como aquel responsable de todo era muy ilógico. -¿Creen que este nuevo guardián es el actual enemigo?- esta vez Ken rompió el silencio, mirando a cualquier punto en el vació sostenido sus piernas con ambos brazos cruzados, le miraron incrédulos.
-Es decir, si Gennai ya reveló su verdadera identidad, sería posible que este ser haya sido quien asesinara a su maestro-
-Dime Ken, qué te hace pensar eso-
-No hemos sido atacados desde nuestro arribo al digimundo y Gennai tan solo ha utilizado ese emblema falso para defenderse-
-Explícate mejor por favor, yo pienso que deberíamos volver a donde está el actual guardián, me parece que él tampoco sabía nada acerca de todo esto-
-Qué tal si tan solo desea nuestro emblemas intactos y por eso nos ha mantenido con vida hasta ahora, ¿no es extraño que solo fuese el emblema del valor el modificado?-
-No metas a Tai en esto-
-tranquilízate, es solo mi teoría-
Aquel chico entendió que hablar de esto con Sora era poco fructífero, se pesaba una y otra vez el tener instintos oscuros por su pasado como enemigo de quienes eran sus mejores compañeros actualmente, recordó las innumerables cosas imaginadas para producirles dolor a como dé lugar sin restricciones algunas y por ende era conocedor que el estar desesperándolos era una buena forma en volver inutilizables los emblemas, con ellos robarles las esencias o hacerse poseedores de aquellos objetos no les sería dificultoso. –No desesperes Ken, también pienso eso, pero algo me dice que Sora podría estar en lo cierto desafiando toda lógica posible- Mimi se acercó hasta donde ese muchachito, Sora para entonces hizo el gesto de dormirse dándole la espalda no como señal de reproche o irrespetuosidad, sino como para no continuar con una conversación que involucrar a ese tan querido Tai; por ende fue Mimi quien se acercó, sus dudas eran amplias así que conversar con alguien capaz de hacer deducciones precisas que no fuese Izzy, le produjo cierta curiosidad.
-Por qué lo dices- Ken demoró unos cuantos segundos en responderle, eran amigos desde hace varios años, compartieron muchos momentos juntos cuando los chicos se reunían para festejar algún cumpleaños o para salir en conjunto, pero esta era la primera vez que hablaban directamente entre ellos. Honestamente Kari se mantenía al tanto esperando que alguien pudiera dar una posibilidad pues ella no se encontraba en una situación capaz de hacerla razonar por el momento; pudo ver como el chico de cabellera algo corta y lacia posaba sus ojos directamente sobre los marrones claros de su amiga y tras unos cuantos segundos no pudo evitar contener sus ideas. –Cuando pertenecí al lado oscuro, sentí que los emblemas deberían ser aniquilados para que asi pudiera hacerme con el digimundo- una confesión bastante honesta de su parte, recordar esos momentos le daba hasta cierto punto nauseas pero si iba ayudar al grupo no había razón alguna para ocultar algo.
-¿Qué te impulsó a querer usar los emblemas?- totalmente contrario a una reacción esperada, Mimi habló con suma tranquilidad sin ni siquiera parecer algo desconfiada como aparentemente lo hacía en cada oportunidad que se enteraba de alguna cosa nueva.
-No lo sé, tan solo…-
-Es interesante, pues la nueva generación a la que ustedes pertenecen tienen emblemas dobles que ya existían antes y los cuales tenemos ahora nosotros- se tomó un par de segundos en sacar su preciado objeto desde su cómodo canguro abriendo un cierre el cual albergaba muchas otras cosas más como artefactos de maquillaje y entre otras. Era cierto, ninguno de los muchachos que entraron a ese extraño universo paralelo poseía un emblema en particular salvo Ken (bondad).
-Yo quería dominar todos los emblemas para…- con mucha jaqueca Ken pudo lograr evocar esos recuerdos guardados en sus memorias, durante su etapa como emperador de los digimon siempre fue manipulado por un ser tipo virus para lograr sus fechorías y cuando este o mejor dicho esta le arrebató la semilla que alimentaba esos caóticos deseos de su cerebro, tales recuerdos parecieron esfumarse hasta ahora. Era imposible, como pudo haber pasado por alto todo esto durante tanto tiempo, se preguntaba una y otra vez la causa de por qué haber olvidado ese asunto tan importante; por su parte Mimi tan solo esperaba con ansias dicha evocación en silencio tan solo viendo como Ken parecía entrar en angustia irreversible.
-Tu puedes Ken, déjalo salir, ya casi lo logras- Wormon se colocó sobre sus piernas, miró con detenimiento los ojos desesperados del jovencito, podía entender lo que le estaba sucediendo y tan solo se necesitaba tiempo.
-Yo te ayudaré, ya basta de juegos-
Kari se puso de pie inmediatamente, sacó su propio dispositivo apuntando directamente hacia Ken con suma decisión como si supiese lo que estaba haciendo o como si ya lo hubiese hecho antes, sujetó con airadamente su dispositivo también y en un abrir y cerrar de ojos una luminiscencia rosa fue expelida bañando con su intensidad al joven Ken, aquellos quienes dormían despertaron pero no de forma abrupta como quien esperando al peligro pues aquel destello de luz siempre les dio una grata señal. Ahora todos rodearon al muchacho tras los casi dos minutos de baño con dichos rayos rosados, fue Davis quien le estiró la mano para ayudarlo a pararse, una vez erguido y sudando como si fuese sido bañando con ropa puesta, Ken soltó un par de lágrimas.
-Los emblemas pueden explotar- lo dijo con suma tristeza, entre sus recuerdos se dibujaron los maléficos planes impuestos en su cerebro; era obvio que los antiguos niños elegidos ya habían cumplido sus misiones y era tarea de un nuevo grupo selecto para continuarla, pero estos nuevos carecían de los místicos emblemas de forma propia y tan solo eran mezclas de los anteriores, por ellos necesitaba de los otros para poder recrear un plan perfecto. El abrir la brecha entre ese mundo y el humano usando la destrucción simultánea de todos los emblemas incluyendo el suyo; imaginó que tal vez en otro escenario o espacio de tiempo, él hubiera sido parte de los primeros niños en entrar a esa dimensión y ello explicaría la forma de su dispositivo digital el cual era como el de Tai y los demás. –Entonces….- gracias a ese detalle Izzy pudo hacer una rápida deducción, su mente funcionaba a mil por segundo, cientos de hipótesis se formulaban y tan solo una le era escandalosamente aterradora. Los demás tan solo esperaron que el proceso terminara para ser explicados.
-Lo que Gennai hizo no fue contener el ataque de Imperialdramon- Le miraron extrañados, hace pocas horas fueron testigos de la traición de ese anciano pero al parecer fue nuevamente ese chico genio el único en percatarse de una nueva verdad. –Nuestro enemigo ha clonado los emblemas, pero si mal no me equivoco no tienen el poder de los reales…..sujetó su propia gema con cuidado, siempre imaginó que eran artefactos que facilitaban las más estupendas evoluciones de sus compañeros digimon pero creer en un poder destructivo nunca le pasó por la mente….si los emblemas pueden romperse para crear explosiones significa que son material de guerra…hizo un silencio mientras sus ojos se abrían de par en par buscando auxilio, quiso dar sus palabras pero alguien más le robó sus pensamientos.
-El sol es el símbolo de la guerra según la mitología griega- Yolei intervino asustada llevándose ambas manos a la boca tras decirlo, aparentemente Izzy iba a opinar lo mismo y el silencio mezclado con asombro era una forma de decir sí. Ahora como si todos pensaran simultáneamente imaginaron que encontrarle sería una tarea imposible si es que el enemigo ya lo hubiese hecho, la pregunta era si ya habían derrotado al guardián supremo para qué buscaban el emblema del valor.
-Pero a qué estamos esperando….traigamos a la guerra- Sora sonrió cual niña que termina de hacer una travesura inocente, miraba con felicidad su digivice, en efecto los demás hicieron lo mismo, la señal de Tai era como antes, miles de puntos naranjas rodeando una zona lejana. Entendieron a su amiga en poco tiempo; valientes, sonrientes, decididos, alzaron sus dispositivos hacia el cielo para dejar que luces de diferentes colores salieran expelidos de los mismos, en breve tales señales sobre los monitores minúsculos de los digiveces fueron desapareciendo hasta que ninguno quedo, eso produjo cierta nostalgia pues creyeron que con eso si bien alertarían al enemigo de su posición actual sería suficiente para descubrir donde estaba Tai. Intentaron una segunda, tercera, cuarta y quinta vez pero el resultado fue el mismo.
-Quizá estos muros contienen su señal, busquemos la forma de salir- Matt quiso dar ánimos, su teoría no era descabellada, así que se propusieron en buscar una salida inmediata pero deberían separarse en grupos de tres pues con sus señales activadas nadie sería ajeno a sus ubicaciones. Fue difícil tener que decidirlo pero así lo quisieron, se disponían en separarse dando unos fuertes abrazos pues eran conocedores cuan poderosos eran sus rivales, pero.
-Aaaaahhhhhhhhhh- un grito ahogado fue siendo percibido cual eco, esa voz les hizo parar un segundo, mirar detenidamente pero no había rastro alguno en la periferia que les diera alguna señal; cada vez fue haciéndose más perceptible hasta que pronto su propia razón les hizo entender que tal grito provenía desde los aires, -Gatomono ahora- Kari activo su emblema, la figura felina de su mejor amiga se iluminó en un rosa intenso para transformarse en una delicada ángel con rostro cubierto por un casco de acero que hacia visible tan solo sus hermosos labios, Angewomon salió volando hasta poder sujetar con sus brazos a Tai entre los aires y a su fiel Agumon; quedaron boquiabiertos, corrieron hasta el punto en donde casi hubo hecho impacto. –Eso estuvo cerca, jajajajajaja- como si nada hubiera pasado aquel joven de cabellera alborotada, una vez puesto en suelo al igual que su amigo digital, se "mató" de la risa a lo que pudo haber sido una cita con la muerte.
-Yo primera- corrió cual salvaje, él la miró con felicidad, tras varios días le dio un alivio inmenso ver a todos, pero al parecer el rostro de esa muchachita su fue transfigurando hasta hacerle entender que no era exactamente un gran abrazo como saludo sino…..-Eres idiota, sino moriste en esa caída yo te mataré Tai Yagami- prácticamente Sora le dio una embestida para luego golpear más o menos suavemente (si pudiera llamarse así) a su gran amigo con la parte blanda de sus puños, el resto del grupo también se acercó para recibir nuevamente a ese miembro perdido durante un buen tiempo y aunque muchos secretos escondidos deberían decirse prefirieron pasarla bien unos cuantos minutos; para este entonces, Sora escondía su rostro entre los hombros de Tai ocultando una lágrimas cayendo de sus delicados ojos café, en sí tuvo que ser honesta consigo misma de haber imaginado en más de una ocasión a ese sujeto sin vida. Tan solo pudo ponerle una mano sobre la cabeza y mirarle sonriente cual niño, recordó la promesa que le hizo hace más de diez años cuando eran prácticamente niños y en los primeros días de su valiosa amistad, para cuando ella logro dar finiquitada su felicidad en verle otra vez una chica salió también directamente hacia los brazos del recientemente llegado. Sería imposible no reconocerla, incluso estando ciego podría saber de quien se trataba, abrazó fuertemente a su hermana imaginando ya no tener que decirle a sus padres que hubo fracasado en no haber estado con ella en todo momento.
-Ya estoy de vuelta-
-Hay mucho que contar, imagino que atravesaste una experiencia aterradora- Joe sabía perfectamente que incluso siendo él el mayor del grupo, era ese miembro quien los unía a todos, y pro más inmaduro que pudiese mostrarse en varias ocasiones, siempre daba en el clavo al momento de actuar por los suyos; así que trató de hacer de lado el sentimentalismo para continuar con este viaje.
-Tai debemos mencionarles lo que ese digimon nos dijo- Agumon recordó las palabras de aquel ser a quien supuestamente habían derrotado pues recordar la lucha era prácticamente inaccesible para ellos sin saber que una poderosa y oscura transformación les hizo hacer posible vencer sin problemas a cuatro majestosas criaturas.
-Es verdad, amigos alguien nos dijo que Gennai….-
-Ya lo sabemos, lo vimos con nuestros propios ojos amigo- Matt le cortó no grotescamente, dentro suyo deseaba saber a qué clase de régimen se le fue impuesto en esa llamada "purificación" a la que se le había mencionado y a la cual también fue llevado con trampas.
-Me parece que es momento de hablar niños elegidos- una voz imponente, armadura reluciente en oro, tan solo los ojos podían verse tras ese casco, detrás suyo unos aproximadamente veinte sujetos le hacían guardia; para todos en excepto Tai era conocido (se trataba del actual guardián supremo y aprendiz del anterior). Todos pusieron una pose defensiva, listos para un combate sujetando con fuerza sus dispositivos digitales y emblemas en cada mano para sostener un duelo feroz aun sabiendo de la gran diferencia de poderes.
-Confíen en mi niños, también hemos sido engañados, nunca pensé en decirlo pero debemos huir-
…..
