CAPÍTULO 15
Ya eran cerca de las 9 de la noche pero la brisa japonesa tan cálida le daba un confortante clima nocturno; Koichi nuevamente salió con un innumerable número de empanadas recién cocinadas por su abuela mimada y ya en un momento paso por su cabeza si comer tantas harinas le traería alguna consecuencia en su desempeño como seleccionado futbolista de la secundaria superior de Odaiba aunque honestamente dejar a un lado tales preparativos sería una locura. La historia relatada por la vieja Kari le hubo abierto un mar de dudas las cuales imaginó nunca resolvería del todo pues en ya en una oportunidad le hubo hecho tantas preguntas y la misma respuesta se le fue dada siempre (aún no hemos llegado a esa parte del relato); por su parte, aquel joven estaba algo más intrigado en querer saber acerca del atentado terrorista en el cual supuestamente había fallecido su tío abuelo llamado Tai y con quien compartía un enorme parecido físico.
-Hey muchacho por qué será que te encuentro andando tan tarde últimamente-
Le produjo un cierto escalofrío escuchar esa voz gorgoteando tan cerca, giro lentamente hasta ver al profesor Ukitake quien ya prácticamente había tomado el puesto como docente principal ante la ausencia tan prolongada del antiguo maestro de literatura; como siempre ese par de gafas con cristales en media luna le daban cierto temor inexplicable, tan solo pudo ofrecerle silenciosamente uno de sus deliciosos panes con carne en señal de respeto. –Es descuidado de tu parte caminar solo a estas horas-
-Lo siento profesor…estuve con mi abuela y se me paso la hora-
-interesante, bien como tu profesor debo acompañarte hasta casa-
Quiso que fuera un sueño, un mal sueño pero tuvo que soportar ese silencio tan insoportable entre ambos hasta llegar a su puerta principal. Bastaron dos golpes al madero para que su madre abriera y diera las gracias al profesor por haberse tomado la delicadeza en acompañar al niño para que llegara sano y salvo; era un vecindario popular pero bastante tranquilo y aunque nunca debe confiarse de nada, que se produjera asaltos o algún otro evento alarmante era tan improbable como el ver gatos junto a perros. Ukitake se despidió cortésmente y cambio de dirección para encaminarse a su verdadero propósito, vio una banca vacía en medio de un parque no muy lejano en el cual sentarse le dio un tremendo alivio; no había gente esa noche así que podía hacerse ver como desease sin tener que ser visto o llamar la atención así que lentamente se sacó su chaqueta de cuero fino color marrón oscuro poniéndola sobre sus piernas luego, su pecho entero parecía estallar en sangre la cual manchaba su camisa blanca como si no tuviera final tal hemorragia, pero este joven adulto tan solo sonrió y mientras sacaba una especie de perfume desde sus bolsillos le reclamo en voz baja a quien estuvo mirándole desde ya varios minutos -¿aún tienes dudas?- bajo la mirada a la colonia y roció varias veces el líquido sobre su pecho el cual de forma inexplicable comenzó a cicatrizar.
-Imprudente, te estaban buscando a ti, no al muchacho, pusiste en peligro todo-
-No seas tan negativo. Estaban tras de él, estoy completamente seguro-
-Ahora saben que es cierto, ¡lo has protegido usando tu poder!-
-Si no lo hacía ambos hubiéramos fallecido en cuestión de segundos amigo-
-Creeran que….-
-Y es momento de hacerlo despertar, perdimos a cinco pilares, pero este despertará a millones-
El señor Wong se sentó adyacente al ahora no sangrante Ukitake, misteriosamente este traía consigo varios cortes a nivel de sus brazos y parte del cuello en una zona bastante mortífera (la yugular) –a qué esperas, dame de un poco- prácticamente le reclamó haciendo un movimiento brusco con sus dos brazos empapados en sangre roja rutilante mientras varias gotas regaban el piso con el rojo. Ukitake le alcanzó el enigmático perfume para que este pudiera sanar sus heridas en breve mirándole sonriente sabiendo que su amigo hubo hecho una locura gracias a una locura suya. –No pudiste contenerte las ganas ¿verdad?-
-Eran demasiados como para dejarlos salir con vida-
-Quien diría que un profesor a punto de jubilarse fuera tan violento-
-Idiota, estamos al borde del colapso y….-
-Renacerá, te lo prometo…seremos libres al fin. Lo he conseguido- no pudo esconder sus ansias, sacó de su bolsillo trasero una especie de caja minúscula de caso 2 centímetros de arista como en los cuales se guardan los anillos, miraba fijamente ese objeto al igual que su veterano compañero. Tardó menos de tres segundos en desenvolverlo y dejar a la vista ese tan preciado objeto capaz de restaurar un equilibrio. –Imposible, se destruyó junto a su portador- Wong no pudo salir de su asombro al ver al digivice original.
Ukitake no pudo evitar ver la dubitativa de su compañero así que desde otro bolsillo extrajo una cadenilla con el emblema del valor, algo dañado por el paso de los años, el cual al hacer un mínimo contacto con ese otro artefacto produjo un resplandor naranja tenue. -¿Cómo?, él mismo murió, ambos vimos esa explosión…..significa que Tai esta…..-
-No. Significa que el digimundo nunca se equivocó, fuimos nosotros quienes interpretamos mal los tiempos, nosotros no supimos ver el futuro- dejaron que las luces de los postes comenzaran a opacarse para indicar que pronto serían las 11 de la noche, tiempo en el cual su pacto se invertía, algo que mantenían oculto desde hace 57 años. Dejaron las bancas para marcharse decididos a un lugar en específico, desde ahora en adelante se ausentarían buscando un último propósito, una definitiva tarea que traería, si conseguían el éxito, un despertar ansiado.
…
La mañana cayó y un joven Koichi se reusaba a despertarse a pesar de que los rayos del sol comenzaran a cubrir sus ojos atravesando los cristales e incluso la cortina de su habitación, para volverlo todo más complicado en su contra, su alarma le dio el despertón definitivo haciéndole caer de la cama produciendo un abrir de ojos final. Maldijo tener que levantarse tan temprano un domingo pero este día su hermana les hubo comunicado que les haría ver via internet algo inimaginable desde alguna computadora o Tablet, por su recado dijo que en su último viaje a los mares de Canadá buscando investigaciones acerca de la vida marina en ese lugar, hubo presenciado un evento inimaginable y el cual se produciría dos semanas después y esas dos semanas para la hora citada en Canadá (21 horas) era domingo a las 8 en Japón. Se vistió de la forma más sencilla que pudo arreglándose tan solo la cara algo traspirada por la noche, cogió una de las empanadas que aún le sobraban y bajó hasta la sala en donde su padres ya sostenían conversación su hija mayor a través del computador. –Hola cabeza de palmera, ¿cómo estás?-
-Hermanaaaa- a pesar de llevarse seis años de diferencia ambos se llevaban de lo mejor, extrañaba en demasía a su hermana mayor, siempre la admiró por ser un ejemplo a seguir y lo único que detestaba de ella era su actual enamorado, un sujeto quien hasta ahora no entendía qué rayos le había visto su hermana a él, pero imaginó que esto era parte del celo natural de hermanos. –Me dicen que ya no te orinas en la cama, felicitaciones-
-Me alegra que comas grasa de ballena a diario-
-No es tan malo, tu peinado sigue pareciendo una jungla-
-Tu cabeza aun parece un huevo-
-Y tus ojos siguen siendo tan enormes cual uvas- ambos disfrutaban bromearse e incluso un computador y varios meses sin verse eran menos que un obstáculo para sus peleas infantiles; tras un periodo de discusión acerca de quien tenía los dedos más deformes, ella empezó a dirigir su pantalla para que sus padres y Koichi su hermano pudieran ver el gran acontecimiento. Una espectacular aurora verde-azulada de casi cien metros se dibujaba en los cielos canadienses, era como un sueño verlo; tan majestuoso y tan puramente extraño al mismo tiempo, su hermana no tardaría en explicarles que este evento tan solo ocurría una vez cada cien años pero por algún motivo se estaba repitiendo semanalmente desde hace tres meses atrás en tan solo esa parte del país a mar adentro; cuando ella lo vio quiso grabarlo para enseñarles a su familia en su viaje de retorno pero prefirió usar la conexión a internet del barco para poder hacerles ver en su plenitud tal cosa. Duró cerca de diez minutos hasta que luego desapareció abruptamente, algo comenzaba a hacer temblar el monitor de su hermana. –Bien, esto si es nuevo, tengo que cortar, tenemos que salir, las aguas comenzaron a ponerse algo locas; cuídense mucho los veo el siguiente mes- algo de miedo se instauró entre los padres y el joven Koichi, pero tras casi dos horas de suspenso posteriores un mensaje al celular del padre por parte de su hija mayor en donde decía que todo fue producto de una turbulencia marina y no hubo nada que lamentar en lo absoluto, les dejo más tranquilos. Koichi se alistó de forma cotidiana tomándose todo el tiempo necesario para bañarse, vestir tan sencillamente como de costumbre y salir a visitar a la abuela para poder continuar la historia; hasta la fecha el jovencito no les hubo contado nada acerca del tío abuelo Tai para que no inculparan injustamente a la abuela así que se marchó despidiéndose con cariño de sus padres para encaminarse cuatro calles arriba y visitar a la abuela Kari quien siempre lo recibía con abundante comida consintiendo de manera exquisita a su nieto mimado. Aquella mañana la abuela le daría una pequeña sorpresa en su relato pues la común sonrisa característica en ella fue reemplazada por un facie de preocupación, se puso cómoda en su viejo sillón con acabados de madera fina mirando su taza de té casero votando sus últimos vapores al aire, sin otro preámbulo prosiguió el cuento.
….
-Matt, si tienes cerebro debes estar pensando lo mismo que yo- Tai miró su alrededor, apenas había llegado y vuelto a ver a sus amigos de siempre y ya tenían a varios sujetos rodeándoles por doquier; con su mensaje hizo entender al rubio que necesitaban la ayuda del digimon más poderoso que nunca hubieran podido conocer a no ser porque en algún momento ambos se dieron cuenta que podían unir fuerzas al derrotar a una amenaza viral llamada Diaboromon hace ya varios años atrás. –Por favor eso no es necesario- El actual guardián supremo quería hacer entrar en razón a los niños pero la desconfianza era un desaire recientemente experimentado así que si deseaba que ellos se le unieran en su causa debería luchar. –Nadie se entrometa, debo hacer esto- una sola orden bastó para que el resto de su escolta obedeciera sin titubear palabra alguna o hacer gesto minúsculo, todos se hicieron a un lado.
-No nos subestimes infeliz- Tai alzó su digivice señalando el cielo, ese valor inexplicable manaba desde su corazón permitiendo la activación de su emblema hasta su punto máximo; hasta ahora este muchacho no podía evocar las memorias de haber tenido poderes oscuros hace pocos minutos atrás. Matt hizo lo mismo, en cuestión de segundos grandes ráfagas de viento hicieron que los árboles se agitaran con violencia para dejar a la vista al majestuoso Omegamon, un poder sencillamente desorbitante. –Vamos a ayudar- Davis se animó a luchar, tal vez tener cerca a ese compañero le hacía tener más determinación, miró de reojo a Ken para que ambos pudieran remedar la evolución mega.
-No, ustedes repongan energías; si algo pasa, llévense a los demás- Matt dio esa orden mirando con ojos decididos, tal fue la directa que Davis no pudo ni recriminarle el estar impidiéndole ser parte de esto pero algo le hizo creer que el rubio tenía razón. -Están dementes o qué, debemos unir fuerzas- Sora refunfuñó tras escuchar la declaración de Matt y viendo ningún reproche ante ello por parte de Tai, el enemigo parecía tener completa ventaja sobre ellos teniendo en cuenta que uno de esos miembros fue capaz de vencer al antiguo guardián sagrado y reclamar su título, -Se equivoca en pensar como el asesino de mi maestro señorita Sora- leyó la mente de la impactada joven pero su mirada continuaba sobre la poderosa fusión mega.
-Ahoraaaaaa- aquellos dos muchachos gritaron al unísono para que el guerrero blanco diera por iniciado el combate; la velocidad de este ser era quien sabe tan solo superada por la del sonido, usando la cabeza de Metalgarurumon sobre su extremidad superior derecha uso la figura de este lobo para hacer volar de un certero golpe a su rival de turno dejando boquiabiertos a todos los expectantes pues era la primera vez que alguien daba tan poderoso ataque al nuevo soberano del digimundo. El acto no quedo en eso, como si estuviera en un estado de demencia por venganza, la fusión dejó salir inmensas esferas de poder desde su extremidad izquierda como cortesías de su cañón supremo, tal vez la falta de continuidad en luchas le hubo hecho fallar tantos disparos ya que casi ninguno impactó sobre su presa recreando una destrucción aérea impresionante, incluso los árboles sufrieron las ondas expansivas de las decenas de explosiones; Rakhamon logró contener tremendos ataques usando un campo de energía que lo mantuvo prácticamente ileso aunque no pudo evitar pasar por alto el sentirse impresionado por el actual nivel de esos niños elegidos y de sus compañeros digitales pues nunca creyó que los emblemas pudieran llegar a darles energías desorbitantes las cuales para un digimon de su clase tardaría milenios en perfeccionarlas. En un abrir y cerrar de ojos, Omegamon despegó a toda velocidad, una gloriosa espada llena con jeroglíficos antiguos saliendo desde el cráneo de Warpgryemon en la extremidad derecha del valiente guerrero blanco blandió el filo de su arma con un único objetivo en mente, darle fin a ese ser. En su trayecto los dispositivos digitales de ambos muchachos brillaron con mayor intensidad permitiendo que Omegamon se cubriera de un aura entre azul y naranja, aparentemente su poder crecía con ellos sin que nadie más a parte del actual guardián pudiera notarlo; el impacto entre el campo de energía que protegía al emperador y la espada crearon una gran calamidad en el territorio, temblores se hicieron presentes instaurando un caos inigualable pero la furia de esta fusión aumentaba con cada recuerdo vivido por sus amigos (Matt y Tai respectivamente) permitiéndoles aumentar todavía más su poder.
Kari pareció darse cuenta de la tinción que acaba de tomar el digivice de su hermano, como si el naranja característico se volviera cada vez más oscuro hasta dejar a la vista un negro intenso que duró una simple fracción de segundo, en su interior la menor de los Yagami sintió temor por primera vez de la persona en quien más confiaba.
Omegamon pegó un grito ensordecedor, la espada comenzó a quebrar el campo protector, era cierto que los acompañantes de ese poderoso "enemigo" fueron ordenados en no intervenir en lo más mínimo en este combate bajo órdenes directas de su supremo pero no pudieron evitar intentar auxiliarlo imaginando una calamidad. –Quédense donde están, ¡esta es mi pelea!- tuvieron que apelar en confiar en su superior sin dejar de lado la preocupación, en especial esa extraña digimon con piel azulina y aparentemente cubierta por algo similar a escamas. En menos de diez segundos, el escudo había sido destruido pero haciendo alarde a su título como guardián supremo, Rakhamon contuvo el ataque usando sus garras de ambas extremidades superiores –Acábalo amigo- Tai cambio la voz a una algo más ronca, pocos le dieron importancia imaginando que para que su voz fuese escuchada en medio de esos temblores y grandes ráfagas instaurándose cada vez con mayor intensidad en el ambiente tuviera que sonar distorsionada, aunque nuevamente Kari sintió ese escalofrío el cual tan solo hubo percibido la vez cuando en su segunda aventura observó en un primera oportunidad aquel algo negro. La fusión terminó usando todo su poder, la gran espada resquebrajó las filosas garras leoninas del guardián y en un acto único terminó por hundir el sable en el cuerpo del rival; nadie en lo absoluto pudo creerlo, y es más, tras haber cortado el cuerpo y aparentemente habiéndolo dividió en dos, la onda expansiva proveniente desde esa espada impacto sobre los suelos dejando una grieta de casi veinte metros de profundidad y quince de largo.
Gritos lastímeros de lástima, vocalizaciones incomprendibles, miradas atónitas, aquellos quienes vinieron con el guardián quedaron pasmados al ver derrotado a su líder, el último de los señores capaces de invocar poderes antiguos a manos de una simple evolución como asi lo creían. Producto del agotamiento el valiente guerrero blanco dejó su forma para dejar a sus dos elementos caer por separado en sus formas basales directamente a los brazos de sus compañeros humanos –A qué esperas Davis, el platillo principal ya cayó, destruyan a los otros- ahora Sora pudo entender el pensamiento de su amigo, él nunca quiso hacerles al margen de la primera batalla, tan solo esperó vencer o al menos conseguir dañar cuanto sea posible al más poderoso del grupo (honestamente nunca creyó en derrotarlo) para que de esta manera en medio del caos, los demás pudieran actuar y salir victoriosos.
-Cuanto quieras amigo- Ken miró con euforia notoria, en menos de un segundo su compañero pudo leer el plan en mente, iban a imitar a los otros dos chicos. –DNA evolución- ambos lo dijeron al mismo tiempo, los espectadores aun parecían estar anonadados y escucharon muy bien las palabras "DNA evolución" y en sus mentes crecía el terror pues esos niños tenían una segunda sorpresa entre manos, un dragón con dimensiones gigantescas invadió el lugar y en su lomo un cañón tan impresionante les hizo entender que fue una mala decisión el haber venido para ser exterminados sin haber explicado antes la verdadera situación; una bola de fuego abrumadora salió directamente arrastrando cientos de rocas hacia los "enemigos", estos tan solo imaginaron una derrota definitiva pero un aura les devolvió la alegría.
-Muy impresionante- Rakhamon seguía con vida, contuvo el poder del dragón con ambas manos y al ver que deshacerse de esta sería casi imposible optó por redirigirla hacia los cielos, las nubes se cubrieron en llamas para cuando el poder se finiquitó entre las alturas.
-¿Cómo es posible?- Joe miro absorto la escena, sus ojos no le estaba jugando una mala pasada, la silueta del cortado digimon yacía sobre los suelos pero al mismo tiempo existía otro tan idéntico mirándoles desafiantemente. De sus garras salieron dos especies de aguijones disparados justo hacia los digivices brillantes de ambos jovencitos, una reacción nunca antes vista por parte de estos dispositivos llamó la atención de los niños elegidos pues era como si los emblemas hubieran protegido a los dispositivos digitales creando un magnetismo que desvió los ataques hacia los suelos pero a costa de esta distracción el poderoso dragón perdió su forma dejando a las dos formas individuales por separadas. –El secreto de los emblemas que nunca supieron mis amigos, yo les puedo mostrar. No soy enemigo suyo, y de la forma más humilde les pido su ayuda- ante todo pronóstico aquel soberano dijo con sinceridad aquellas palabras ordenando a sus seguidores a imitar tal respeto para con esos jóvenes y sus digimon.
-Todas sus dudas serán resueltas, pero primero debemos escapar de este lugar, la traición de Gennai solo significa que este fortín no es lugar seguro-
…..
