CAPÍTULO 16
Discutieron por muchas horas exclamando todos sus puntos de vista como si creer fuera meramente imposible, hubo acusaciones directas por parte de los niños elegidos aludiendo en haber sido engañados en innumerables ocasiones y esa misma falta de suspicacia les costó valiosas pérdidas en un pasado. Los ánimos lograron calmarse un poco cuando unos dos seres algo conocidos hicieron su aparición dentro del campamento donde todos sostenían la perorata; eran los llamados "9" y "33" quienes tras recuperarse de sus grandes heridas y salvados por el actual guardián soberano pudieron quedar listos para seguir bajo las órdenes del último señor sagrado con vida.
-Ustedes fueron quienes nos trajeron acá y se llevaron a Tai- Mimi señalando con el índice acusó a esos dos invitados a que dieran explicaciones respecto al porqué de su actuar pues hasta ahora ninguno de los que supuestamente eran los aliados les hubo explicado algo acerca de esa extraña purificación del emblema de su compañero. Como esta era una duda en común esperaron a un pronunciamiento lógico o algo por el estilo.
-El digimundo cometió un error- nadie dijo una palabra, incluso aquellos quienes ya conocían esa hipótesis esperaron a que uno de los miembros más veteranos pudiera ser el responsable en darles una concreta explicación y en vista de no ser interrumpido pudo continuar con sus palabras….-Como sabrás ustedes fueron escogidos para darle equilibrio a este mundo y el suyo, atravesaron un mar de batallas y salieron victoriosos. Como las costumbres humanas mandan, ustedes vieron un líder en el portador del valor- utilizó una de sus longevas patas para señalar al muchacho castaño; este digimon no era uno del tipo guerrero, era más bien uno dotado de una sabiduría exquisita y referente para ser quien improvise las diferentes tácticas militares ya que su destreza e inteligencia para pensar en milésimas de segundo eran tan valiosas como el agua misma, su forma era muy semejante a una tortuga salvo por los grandes colmillos ya envejecidos también salientes en su mandíbula inferior, sus cansinos ojos apenas eran visibles por lo arrugada de su piel y al parecer cargar ese pesado caparazón le hacía ver más viejo de lo que era. –Pero Tai siempre nos ha sabido liderar, nos mantuvo unidos en momentos difíciles y…- Tk quiso defender de una muy posible acusación directa a uno de sus mejores amigos pero la mirada del castaño insistiéndole en no interrumpir por tener un enorme anhelo en escuchar a la tortuga le hizo entender que no había problema alguno.
-Tai nunca fue el destinado a portar ese emblema, una extraña interferencia terminó por haciéndole su dueño; nadie se opuso al ver como este muchachito pudo madurar al símbolo del valor y permitirle al digimundo gozar de paz en muchas oportunidades; ese fue error nuestro también pues nunca imaginamos que su antiguo portador despertaría- por primera vez ese digimon ancestral abrió sus ojos para mirar nostálgicamente al joven quien tenía a pocos metros suyo, si lo que dijo era cierto entonces otro muchacho más era quien debería o debió haber cargado con todo este peso desde un inicio y nunca él, alguien paseando de lo más tranquilo en el mundo humano sin tener idea si quiera de la existencia del mundo digital. –Estás mintiendo, cómo explicas que Agumon pudiera haberlo reconocido desde un inicio; cuando llegamos él mismo dijo haber estado esperándolo desde hace mucho- Izzy hizo una rápida memoria respecto al primer día que tuvieron dentro de las dimensiones de este mundo paralelo, todo lo dicho era cierto y el mismo dinosaurio naranja apoyo al genio afirmando haber incluso estado escuchando la voz de Tai desde que era un huevo, memorias imposbles de alterar, -Al entrar cada uno de los digimon acompañantes percibió la energía de su humano, por ello todos tus recuerdos se enfocan en este individuo quien compartió todas las características del verdadero portador-
-Qué hay del emblema….siempre reaccionó de forma natural ante su presencia-
-¿Seguros?- la anciana criatura dio un par de pasos para darse vuelta y encender un monitor que pudiera explicar mejor esa última intervención hecha por Kari. Esta ya comenzaba a tener un presentimiento bastante negativo acerca de todo este asunto, de hecho fue ella quien vio por primera vez en su infancia al primer digihuevo, mucho antes que su hermano y este pudo presenciarlo gracias a estar preocupado en no haberla visto dormida en el camarote que compartían de niños, entre su mente pensó que si él nunca hubiese despertado jamás se hubiera topado con esa conexión misteriosa.
Tras encenderse el computador, las imágenes hablaron por si solas; fue la primera vez en la cual Tai quiso conseguir la evolución máxima de Agumon, pero algo le hizo caer, una energía oscura se hizo dueño de todo el dispositivo permitiendo el surgimiento de la criatura ancestral y maligna, Skulgreymon. –Ninguno de ustedes tuvo un problema similar, incluso cuando más frustrados o completamente irascibles consiguieron otra evolución que no fuese la correcta- tuvo que apagar el objeto para no sensibilizar más al muchacho quien ya sentía ciertos estragos en su pecho. –Entonces debo devolverle el emblema al verdadero portador ¿cierto?- lo dijo con mucha nostalgia, siempre quiso una vida normal o quien sabe algún día convertirse en un gran futbolista y recorrer el mundo practicando su deporte favorito pero en ninguno de sus sueños figuró nunca el tener que arriesgar su vida sosteniendo peligrosas aventuras empero dejar de ser un niño elegido era algo tan raro como para aceptarlo. Los demás le miraron asustados, un equipo sin él no iba a ser para nada igual y nadie lo quería tener fuera mucho menos la pequeña Kari. –Hasta donde sabemos, el verdadero debe estar muerto- con voz ronca Rakhamon intervino poniéndole punto final a eas angustia en buscar al original portador; pero hubo de explicar acerca del verdadero poder de los emblemas, eso que para ellos era aún un secreto, les mencionó que tales objetos si llegaban a resquebrajarse serían capaces de crear explosiones de dimensiones inimaginables destruyendo cualquier cosa a su paso; también les dijo que el actual enemigo fue uno de los primeros humanos en adentrarse al mundo digital pero movido por la avaricia y corrompido por el odio recreo la peor calamidad nunca antes presenciada, asesinó a su propio acompañante digimon para tomar sus poderes, tras periodos de grandes guerras y caos el vigésimo cuarto guardián logró derrotarlo en una lucha memorable pero teniendo la sangre inmortal de un digimon, esta criatura no podía ser eliminada y por ende optaron por encerrarlo en las profundidades de la desolación; sin embargo, sin explicaciones algunas, fue roto su sello y ahora andaba libre buscando un propósito el cual nunca se supo anteriormente, para darle mayor sazón al asunto les fue honesto al aclararles que este sujeto mitad humano y mitad digimon fue quien portó por primera vez el emblema del valor. Tales declaraciones no pudieron permitirle continuar a Tai con su fingido acto en no sentirse abrumado por todo este asunto y ya poco a poco sus ojos perdían aquel brillo más por saber que él nunca fue el verdadero destinado a portar el símbolo el cual ya se había acostumbrado a manipular durante muchos años.
-Sabes que te seguiría por cualquier camino amigo- colocando una mano sobre el hombro algo alicaído de su compañero, Davis mostró como en raras ocasiones aquella madurez que lo hizo digno en convertirse en una fuente de liderazgo para quienes fueron escogidos en su segunda aventura. Durante muchos años hubo crecido viendo al hermano mayor de Kari como un líder nato al cual imitar era un verdadero reto, siempre admiró seguirle bajo cualquier circunstancia y en especial si se trataba del soccer pues ambos era quienes en sus momentos le dieron la primera copa de liga de futbol a la escuela nacional de Odaiba ya hace 3 años; fue todo un gusto el haberle tenido como antecesor en el viaje al digimundo y se reusaba a las palabras que el poderoso Rakhamon dijo acerca del error cometido por este mundo virtual en haberlo escogido de manera confusa como portador del valor. –Eres el mejor mediocampista que he conocido, como delantero te necesito- ser un orador de calidad no era exactamente su fuerte, así que las mejores palabras que podía quien sabe darle ánimos (o lo que él pensó) a Tai, eran precisamente aquellas que involucraran al futbol –Pero los googles son míos, me quedan mejor hay que admitirlo- haciendo alarde a su agilidad, logró estirar una mano para poder hacerse con aquellos lentes los cuales cargaba Tai desde pequeño y que fueron regalo de su abuelo el gran Shinobu Yagami.
-No cabe duda que te robaste mi papel como líder de grupo desde que éramos niños- Joe también se unió al momento, siempre sintió una envidia sana a su compañero por haber sido quien cargara siempre con la tomad e decisiones más estresantes y dado que era él el mayor del grupo esa tarea debió haber recaído sobre sus hombros pero el destino quiso que no fuese así. Tampoco iba a aceptar como nueva cabeza a otro que no fuera aquel castaño de cabellera alborotada o al menos iba a ser muy complicado el conseguirlo; le guiño un ojo en señal de broma.
-Tai siempre serás el verdadero portador del valor para mí y creo hablar por el grupo, necesitamos que mantengas ese temple para que Omegamon puede utilizar su máximo poder. Lo que ahora debemos enfrentar es a Gennai, si lo ubicamos habremos ganado media guerra- Izzy intervino con una agudeza discreta suya, no era precisamente una persona que gustase en llamar la atención pero teniendo tal inteligencia el no conseguirlo era prácticamente imposible y más cuando dejaba dudas tras un comentario el cual para su entendimiento era bastante lógico empero confuso para la mayoría. Incluso el supremo guardián y sus acompañantes no lograron captar el mensaje. –Anda cerebrito, ni siquiera la tortuga con barba te ha entendido- fiel a su estilo sarcástico, Matt dio un suave empujón a su amigo para que este pudiera explicarse sin problemas y al parecer fue este rubio uno de los pocos en notar el desconcierto de las grandes criaturas presentes.
-Gennai nos conoce casi a la perfección y gracias a él fue que conocimos a los emblemas por primera vez pero en ningún momento salvo hasta ahora intentó atacarnos; hace horas atrás fuimos testigos como usó un remedo del emblema del valor para detener el ataque de Imperialdramon el cual pudo haber destruido medio continente de haber sido por eso. Si mal no me equivoco, Gennai busca algo más, no pienso que haya jurado lealtad a un ser antiguo habiendo tenido la oportunidad en convertirse en algo mucho más poderoso desde hace buen tiempo atrás…..Imagino que ese maldito viejo piensa en…- no pudo terminar su frase pues aquello último lo pensó recientemente a diferencia de lo anterior, sus ojos se abrieron de par en par teniendo ese extraño presentimiento de peligro avecinándose; maldijo no haber podido ordenar sus pensamientos más deprisa, ahora mientras miraba con rostro atónito a los seres llamados "9" y "33" supo que el haber encontrado su digivice en circunstancias tan anómalas en la casa de Matt en las afueras de la ciudad hace algunos días no fue una alerta, sino más bien una señal de caos, había mordido la trampa cual pez. -9, ese lago por el cual nos trasportaron, ese maldito lago, nosotros no aparecimos donde deberíamos- empezó a gritar buscando una respuesta que amilanara sus asperezas ante la confusión del resto.
-No, sin un líder era obvio que su ubicación seria aleatoria, nadie podría saber dónde iban a parar, por eso nos enviaron a protegerlos pero no contábamos en ser descubiertos tan deprisa- la figura liliputiense dio una explicación razonable.
-Estás seguro que nadie, ni siquiera Gennai- su cerebro funcionaba de manera sobrehumana ante tanta presión, buscaba una salida algo que pudiese darle una pista en tener señales de victoria.
-Completamente seguro, yo domino el espacio y ni siquiera yo supe-
-Debemos ir al lago negro- tras sus palabras Kari sintió nuevamente ese temor tan inédito acariciándole los hombros, ahora el revivir esa sensación de estar cerca ante tanto miedo le producía hasta cierto punto nauseas. En una pequeña fracción de segundo miró de reojo a su hermano mayor, aquella mala sensación se hizo presente por tercera vez en ella, era como ver a un Tai diferente y no a su querido familiar.
-No entiendo nada en lo absoluto Izzy, dinos de una buena vez- Sora se puso en frente del agitado sujeto, le miro detenidamente, aquellos ojos tan solo los hubo visto una vez antes cuando aquel genio acertó en cuanto a la segunda batalla que sostuvieron contra Diabaromon en pleno mundo humano, deseaba no estar viendo esa mirada nuevamente. –Sora, Gennai piensa robar el emblema que vimos en el lago, era el único en no brillar pero era porque Tai no estaba presente, lo de la purificación me parece absurdo; Gennai sabe cómo hacerse con ese emblema. El lago no solo nos podía trasportar a nosotros, también puede trasportar los emblemas independientemente de nuestras presencias; lo que cargas a hora es una copia Tai, hemos sido engañados- Tai no pudo evitar sentir un dolor tipo punzada en su pecho, su visión se le oscureció por menos de un segundo pero tal evento ya lo hubo soportado en el mismo mundo humano antes que todo esto iniciara o mejor dicho, antes que se dieran cuenta.
…
-¿Pasa algo malo hijo?-
-Nada mamá, me parece que jugué demasiado hoy-
-Pues claro, si has estado holgazaneando dos semanas enteras, el hacer deporte tanto tiempo te tiene que traer algún estrago-
-Jajaja, tienes razón mamá, iré a bañarme y bajo a comer…..tú cara de mono, no te vayas a comer mi comida otra vez-
-Mejor date prisa cavernícola- Dentro de una familia nuclear, una señora de aproximadamente treinta y ocho años, una jovencita de casi 14 y un hermano mayor algo distraído de 17 vivían en un cómodo departamento dúplex japonés que su padre (actualmente trabajando) podía brindarles y quien acostumbraba llegar a partir de las 7 de la noche en días de semana laborable; el nombre de este muchachito era Kurisuchan, un adolecente quien disfrutaba de realizar cualquier tipo de deporte en sus ratos libres; siempre fue bastante distraído y en sus años de madurez (pubertad) eso no cambió en lo más mínimo, sociable como cualquier chico de su edad y perezoso como otros, era alguien completamente normal, sin embargo no pudo evitar sentir un dolor a nivel del pecho tan intenso que de no haber sido por lo poco duradero pudo tranquilamente haberle hecho gritar. No quiso asustar a su madre y hermana así que prefirió no darle importancia y según su entendimiento, todo eso podría explicarse por haber jugado futbol durante casi dos horas completas sin descanso tras casi una semana sin haber hecho actividad física alguna; aunque consideró visitar mañana temprano a su tía (quien era médico) para contarle acerca de estas constantes pesadillas y los dolores a nivel pectoral que lo molestaban desde hace una semana. Entró al cuarto de baño, abrió la manija de la ducha para que las gotas de agua fría pudieran lavar su sudoroso cuerpo tras jugar varias horas, acostumbraba cerrar los ojos para lavarse la cabeza para evitar que el champo le entrara en los ojos, gracias a eso y por una exquisita coincidencia en haber usado más de lo normal en esta oportunidad, Kurisuchan no pudo ver un destello blanco impactar sobre el espejo que tenía dentro de aquella habitación, el mismo sonido del agua cayendo no pudo permitirle escuchar como un pequeño objeto caía desde donde la luz impactaba sobre el vidrio de dicho espejo. Un digivice se hizo presente tras unos cuantos segundos.
…..
-¿Todo listo?-
-Sí mi señor, todo marcha a pedir de boca-
-¿Qué hay de la anomalía?-
-SU presencia no va a interrumpirnos, no es más que un simple impostor- Gennai daba por terminado su trabajo mientras entablaba una conversación contra el misterioso enemigo despertado, el viejo se limpió las gotas de sudor de la frente usando su manga derecha y dando un gran respiro hondo terminó su faena; lucía como un cubo indiferente pero tanto el digimon oscuro mitad humano como el anciano mostraban una satisfacción plena por el trabajo. –Va ser muy divertido todo esto-
…...
