Hola saludos a todos, primero agradecer el tiempo que te das en leer este fic, significa bastante para mí :)

Pronto se vendrán algunos acontecimientos que darán un giro drástico a la historia, este capítulo es la antesala a lo que vendrá y como lo mencioné anteriormente; nuestros amigos no tendrán un final, por así decirlo, feliz. ¿Se salvará Joe? ¿Tai será reemplazado? ¿Quien es realmente Kurisuchan?; espero poder responder a estas tres preguntas en los siguientes dos capítulos. Espero realmente te este gustando el fic, no se me es posible actualizar con frecuencia asi que agradecería si tuvieras alguna idea o sugerencia para darle mayor conexión entre los capítulos.

Mac1826 infinitamente agradecido por tu review, me diste muchas ganas en ponerle mayor énfasis a la historia. Me sentí bastante alagado por tus comentarios, mil gracias de todo corazón.

Bien aquí les dejo el capítulo 18.

CAPÍTULO 18

-Eres muy popular en tu escuela Koichi, no me sorprendería que tengas decenas de amigos-

-¿Eh? Bueno si, más o menos; tengo suerte honestamente-

-¿Cuántos verdaderos amigos crees tener ahora mismo?- la vieja Kari le hubo hecho una pregunta bastante interesante, Koichi no podía negar en lo más mínimo ser alguien quien gracias a sus capacidades exquisitas para el soccer se hubo ganado el cariño de varias personas pertenecientes a otros grados e incluso de muchos profesores de la escuela, sin embargo incluso estando rodeado por tantas personas, aquel muchacho si bien al cabo era bastante sociable con cualquier sujeto que pudiera entablarle una conversación supo perfectamente que de entre todos esos conocidos tan solo cuatro eran considerados como verdaderos amigos. Le tomo cierto tiempo en contestarle a su abuela, pero la respuesta parecía ser ya esperada por la veterana mujer quien le sonrio con dulzura aunque tuvo que cambiar esa expresión por una más nostálgica resultándole imposible contenerse ante su nieto.

-¿Dije algo malo de nuevo? Abuela lo siento yo…-

-No me gusta que seas tan amable Koichi; soy una vieja sensible es todo-

-¿Pero por qué te pusiste así?-

-Pronto llegaremos a la parte de nuestra historia en la cual quisiera nunca haber sido testigo-

-Sigo sin entender muchas cosas-

-Eres tan idéntico a mi hermano- acarició las mejillas púberes del nieto querido rosando sus ancianos dedos mientras pasaba por ese rostro juvenil recordando la gran similitud entre su nieto con la de su hermano mayor; aquel sentimiento de pena fue transfigurándose poco a poco pues no iba a dejar una historia inconclusa a medio camino sabiendo lo traumante que resultaría revivir esos recuerdos tan nefastos una segunda vez. Como si el azar estuviera jugando a favor suyo, la vieja Kari terminó por posar sus cansinos ojos sobre una fotografía tomada hace ya varios años revelando a un niño Tai sosteniendo por primera vez su digivice con la mano derecha extendida en su totalidad mientras ella sujetaba una especia de manta gris para ponérselo a un inquieto Agumon antes que este agotara la reservas de galletas de la señora Yagami, aunque honestamente Kari intentaba salvar de una indigestión severa al digimon de su hermano; quiso recordar cuando fue que se tomaron esa foto pero ya su mente no estaba como para andar recordando cada detalle así que recogió el marco y lo introdujo en uno de los cajones de la estantería cercana. –Koichi, ¿crees que esto es tan solo un cuento?-

Vaya interrogante, en un principio aquel jovenzuelo imaginó que dicho relato era lo que se llamaba una de las cientos de historias que los abuelos acostumbraban a contar a sus nietos entreteniéndoles largos minutos, pero nunca imaginó que pudiera extenderse por más de cinco días y continuar siéndole interesante; sin embargo, el verse prácticamente reflejado en el rostro del hermano mayor de su abuela le dio cierta curiosidad que fue alimentando en cada visita a esa anciana mujer –Ya no lo creo abuela; quiero saber el significado de ese reloj- señaló con un dedo el digivice, le decía reloj pues desconocía el nombre o propósito de dichos objetos portados por grandes jóvenes hace ya varios años; la respuesta fue nuevamente esperada por Kari, proseguiría con el relato tal y como se lo prometió.

…..

Efectivamente ninguno pudo pasar una noche agradable y es más, casi ni pudieron descansar lo suficiente como para despertarse llenos de energía; cada ruido era una alarma por más mínimo que fuese dejando imposible el honor en quedarse dormidos pues incluso el más dormilón del grupo (Davis) permaneció siempre activo toda la noche.

-¿Kari?- la voz de Tai le hizo salir de su trance pasajero pues aquella jovencita se hubo quedado mirando el vacío fuertemente desde hace unos segundos y por ellos su hermano se acercó para agitar su mano cerca de su rostro y volverla en sí, ella tan solo le sonrió fingiendo sentirse avergonzada por haberse distraído con tanta facilidad.

-Dime hermana, ¿dónde está el lago oscuro?- le tomó por sorpresa tal directa y más aun viendo esos enormes ojos café mirándola detenidamente, ella recordó como usaban esas miradas tan acuciosas entrelazadas tan solo cuando sospechaban mutuamente sobre una travesura importante salvo con la aclaración que esto no era precisamente una; Kari pasó saliva de forma abrupta, era imposible engañar a la persona con quien compartió toda su vida hasta el momento así que lentamente cerró los ojos y se concentró en buscar únicamente esos deseos aterradores. –También lo siento, estábamos tomando un rumbo equivocado. Ahora entiendo que necesitaba de tu concentración para ubicarlo- mientras ella tomaba aire buscando el paradero oficial del lago negro, Ken interrumpió de forma educada como solía hacerlo en cada oportunidad también manteniendo los ojos cerrados pues dentro del grupo entero ellos dos eran los únicos capaces de ver o sentir esas emociones angustiantes, Kari por ser la portadora del emblema luz percibía a su contraparte (oscuridad) y Ken mantuvo un vínculo con el lado oscuro varios años atrás antes de unirse al grupo de niños elegidos de la segunda generación, por ello sentir oscuridad no le resultaba tan complicado como a los demás; sin embargo, el muchacho pudo darse cuenta que aquellas habilidades se hubieron atrofiado significativamente y por ende eran necesarias las cualidades de la jovencita. Pasaron casi dos minutos en los cuales el silencio se hizo casi sepulcral hasta que ambos reaccionaron señalando hacia una misma dirección curiosamente hacia ningún punto sobre el plano horizontal. –Estuvo sobre nuestros ojos y nunca lo vimos, perdónenme por no haberlo pensado antes amigos-

-Ya cállate cerebrito, a veces pienso que te gusta llamar la atención de esa manera- Matt le dio un empujón suave sobre el hombro izquierdo de Izzy luego que todos hubieran alzado la vista hacia el cielo, nunca se les hubo pasado por la cabeza la idea de tener al lago oscuro por encima de las nubes aunque honestamente luego que el genio explicara que dicho lugar por ser un área totalmente inestable no podía reestablecerse en un sitio donde ya por naturaleza caótica se hubiera tornado sin estabilidad y el único lugar donde podría permanecer en "calma" justamente era las alturas. –No solo hay nubes en ese lugar al que apuntan niños elegidos-

-¿Ah?, ¿qué quieres decir?-

-Joven Tai, las runas antiguas del primer imperio se hallan sobre tales coordenadas, un lugar tan pacífico que probablemente dicho lago hubiera escogido posicionarse al fin- nuevamente por segunda vez Rakhamon excluía del grupo de escogidos a Tai quien tan solo presentó su duda por el comentario hecho anteriormente por el digimon soberano. –Bien, entonces aquí nos dividimos- Yolei alzó el pulgar en señal de "es un buen plan" no sin antes dar un enorme suspiro sabiendo que las probabilidades de éxito dependían de haberle atinado a la posición exacta del lago negro, no todos tenían digimon con habilidades aéreas así que deberían compartir amigos para poder llegar hasta donde se suponía deberían. En breves segundos, Sora activó el poder de su emblema para permitir la evolución máxima de Biyomon quien se prestó en ser la indicada para poder llevarlos a todos usando su velocidad y facilidad sobre los cielos en su forma ultra, nadie estuvo en desacuerdo así que emprendieron el ascenso mientras el ejército dirigidos por el actual guardián supremo permanecería en tierra buscando la forma de atacar al mismo estilo kamikaze mientras le daban chance al grupo de niños elegidos buscar al que supuestamente fuese el verdadero portador del valor para pedirle el original, activarlo definitivamente y regresar con las evoluciones más poderosas con el objetivo de retomar una guerra decisiva.

-Espero tengas una buena excusa para no haberles mencionados los pensamientos que tiene el digimundo-

-Deben estar sin presiones en ese lugar o morirán-

-¿Cuánto tiempo resistiremos mi señor?-

-Lo suficiente hasta que encuentren al verdadero portador-

-Eso puede tardar años-

-Precisamente-

Rakhamon tenía la habilidad de presentir cada emoción de los digimon por ser quien custodiaba el mundo digital, tal poder lo pudo heredar de su antiguo maestro así que no era ajeno a las miles de millones de voces provenientes del digimundo entero y por esa causa, era conocedor que ya la noticia sobre Tai y su supuesta falsa identidad como portador del valor e incluso que fue este quien le dio muerte ya era noticia suya; ordenó emprender nuevamente hacia las murallas para preparar todo lo necesario para el combate, de ninguna manera iba a arriesgar que Sulgramon se hiciera con los emblemas así que su plan consistía en cerrar la entrada definitiva, cerrar aquel vínculo que unía ambos mundos, sabía perfectamente que con ellos los digimon acompañantes de esos niños no podrían continuar con vida pero ello permitiría el renacer de nuevos acompañantes y del despertar del emblema del valor definitivo, un precio el cual lo atormentaría por siempre pero dejar que esos niños mueran a manos de la abominación actual poniendo en riesgo la existencia del mundo humano atenuaba cualquier culpa futura.

-Nosotros también moriremos ¿cierto mi señor?-

-Haremos que pasen un infierno para conseguirlo…pero nuestro digimundo no se perderá, se los prometo…..Qué están esperando, junten a todos los clanes, alisten el arsenal; con suerte los nueve clanes volverán a reunirse-

Mientras se alejaban a gran velocidad sobre el plumaje rojizo de la evolución máxima de Biyomon, Izzy no pudo evitar sentirse desconfiado sobre las decisiones tomadas últimamente pues era como si ya antes le hubiera tocado vivir estas escenas (de javu), miraba preocupado su dispositivo digital mientras los puntos fosforescentes comenzaban a desaparecer indicándole el punto de quiebre; aunque a pesar de ello y de estar sobrevolando a grandes alturas durante ya varios minutos, no eran capaces de observar cualquier superficie sólida donde poder establecerse. –Iré a investigar, vamos Patamon- Tk hizo brillar su digivice permitiendo el surgimiento de la figura angelical característica de su evolución llamada Angemon; el muchacho subió hasta las espaldas del fiel compañero, prometió buscar algun punto donde pudiesen arribar todos y de no encontrarlo en diez minutos volvería con el grupo de inmediato usando su D-terminal para comunicarse con los muchachos de la segunda generación debido a que los otros no contaban con esos artefactos. –Necesitaras ayuda niño orate- Matt quiso acompañar a su hermano pensando en lo peligroso que podría ser dejarlo ir solo pero fue detenido por Joe aludiendo a la necesidad de mantener tanto a su Gabumon como a Agumon con todas las energías intactas en caso se necesitara la ayuda de aquella fusión mega, pero evidentemente no podían permitirse que un miembro partiera en singularidad, por ello Yolei se ofreció en acompañarlo. Ambos partieron en una misma dirección esperando encontrar tierra donde pisar.

-Descuiden amigos puedo soportar muchas horas volando sin agotarme en lo más mínimo- era la valiente digimon hablándoles a todos haciendo hincapié sobre no preocuparse por si pensaban en que ellos la estuvieran incomodando pero Sora supo explicar que tan solo buscaban firmeza para poder armar una estrategia o mejor aún, hallar dicho lago. –Y a ti, ¿vas a decirme qué te sucede?- cambio de mirada hacia Tai mientras acariciaba el plumaje de su digimon, era tan suave como majestuoso e impresionantemente resistente. Aquel castaño dejo de mirar al vacío para ponerle atención a su inseparable amiga de la infancia, su brillo había desaparecido desde su "pequeña" perorata con el actual soberano digital. –Quiero ser parte de esto, quiero ayudar en todo lo que pueda. Sora yo…-

-Y vas hacerlo. Idiota, para mí todo ese cuento del emblema es mentira, serás siempre el portador del valor más idiota que conozco- le sonrió con suavidad pero ese semblante aún permanecía preocupante. –Incluso no fuera digno de este emblema, buscaría la forma de mantenerlos a salvo-

-Ya déjate de dramatizaciones. Recuerdas cómo me rescataste cuando fui secuestrada ¿cierto?...pues bien, si eso no es valor no tengo idea que pueda ser-

-Solo quería que estuvieras a salvo Sora, fue mi culpa que pasaras todo ese mal momento y…-

-No pienso seguir a otro símbolo de sol que no sea el que cargas tú- puso la palma de su mano derecha sobre el pecho de este, podía sentir sus latidos retumbantes, de hecho era la primera vez que hacía algo como eso así como era la primera vez en ver a Tai con un sentimiento de decepción entre su rostro, imperceptible a simple vista y bastante bien camuflado por su singular forma carismática y algo disparatada de ser pero para alguien quien lo conocía casi a la perfección, era imposible no darse cuenta. -¿Si tuvieran razón?...entonces no sería de mucha utilidad-

-Nunca fuiste muy útil antes- lo dijo en un tono bastante sarcástico pues en efecto, Tai no era de las personas quienes para levantarles el ánimo precisaban en escuchar frases alentadoras o recordarle eventos en los cuales haya podido salir airoso, todo lo contrario, necesitaba de bromas o incluso tal vez algo de rudeza mezclada con picardía, cosa que Sora sabía hacer bastante bien. Su sonrisa no se hizo esperar y aunque no fue la típica de oreja a oreja, era un inicio. –Solo una pregunta ¿si corriera peligro, irías por mí nuevamente así no fueras tú el emblema del valor como dicen esos sujetos raros?-

-mmmmm…..me libraría de tus mocos pero….son mis mocos favoritos, incluso no fuese un niño elegido, iría a buscarte Sora- su voz iba apagándose poco a poco conforme dijo sus palabras, era evidente sentir un cariño especial por su mejor amiga. Recordó cómo conoció a esa niña hace muchísimos años atrás mientras jugaba al futbol con un grupo de amigos de apenas cinco años, todos eran varones y se reusaban a tener a una chica dentro del grupo pero Tai no quiso verla sola; se le acercó ofreciéndole el balón e invitándola a jugar a su lado y desde ese momento fueron inseparables, más tarde se enterarían de la dificultosa relación familiar entre los padres de esa niña y en vista que Sora acudía muy seguido a la casa de Tai y siendo Kari a penas una bebé, la familia Yagami entera se encariño con la presencia de quien consideraron como una miembro más hasta la fecha. Kari se percató del evento, fue cuestión de milésimas de segundo pero pudo verlo; hace poco sentía un aura extraña en su hermano totalmente desconocida para ella pero tras ver como su hermano conversaba con la quien consideraba su hermana mayor, aquel destello negro el cual hubo visto salir desde el digivice se transformó nuevamente en la luminiscencia naranja característica, cosa que duro a penas un segundo y el cual lo hizo con tal tenuidad que nadie pareció notarlo salvo ella. –Créeme, también lo he visto, no sé de qué se trate pero por ahora parece estar controlado- Fue muy ingenua al creer ser la única en haberse dado cuenta de eso, casi nada se le escapaba a Izzy y algo como tal nunca pudo haber pasado como ajeno para este muchacho genio. –Eso demuestra que Tai es nuestro líder original, lo que me intriga es quien dio la información acerca de su autenticidad- se llevó una mano al mentón en señal de dubitativa, en un primer momento tuvo que admitir creer lo dicho por esa especie de tortuga con barba pero nada encajaba correctamente o al menos no para su mente pero aún seguía pensando cómo fue que pudo haber recogido su digivice desde la casa de campo de Matt hace varios días a través de un espejo simple o tal vez dicho objeto nunca fue algo tan común.

-Hey Matt ¿tenías un espejo en cada baño de tu casa de campo?-

-Pues no, no entiendo a qué viene esa pregunta, no creo que puedas encontrar un baño a estas alturas pero mi respuesta es no. Papá y yo solo colocamos un espejo en la habitación con ducha propia- cada vez más dudas llenaban la cabeza de Izzy, todo esto hacia entender una treta bastante bien planificada, quiso formular ideas para compartirlas pero fue drásticamente interrumpido.

-Encontramos tierra y no van a creernos- Yolei llegó entusiasmada justo tras diez minutos de haber partido junto a Tk en busca de solidez donde aterrizar, gracias a su voz plena con algarabía pudo captar la atención inmediata de todos. –Hallamos una ciudadela abandonada- fue el menor de los Ishida quien complementó la información dejando en claro ese punto final. Dirigieron al grupo justo hasta donde pudieron pisar y en efecto hallaron ruinas pertenecientes a una cultura anteriormente edificada sobre dichos terrenos, el fango del ambiente húmedo corroyó gran parte de las construcciones hechas con pierdas macizas adornadas con algo de musgo ahora. Caminaron unos cuantos minutos más mientras sus ojos pasaban por las rocas de la ciudadela, aparentemente fue una gran civilización debido a las majestuosas columnas y edificaciones altaneras; en su trayecto no encontraron señal alguna del lago negro y ni tanto Kari como Ken eran capaces de presentirlo aunque Joe dentro suyo experimentó una angustia insoportable, solo existía una salida, tomo aire con una gran bocanada y espiró con pesadez –Tai, grandísimo idiota si pierdes tu valor regresaré a darte una buena paliza; tienes que guiar al grupo como siempre lo has hecho ¿me entiendes?, ahora váyanse- Joe alzó la voz dando unos cuantos pasos atrás, les dio la espalda al grupo y en seguida hizo evolucionar a su fiel Gomamon hasta su máxima expresión (Zudomon), la bestia de musculatura prominente y aquel mazo amenazante le guiñó un ojo a su compañero humano, ambos pudieron sentirlo.

-A qué estás jugando Joe, debemos avanzar sino….- Mimi quiso entender pero una imagen, como lo dice el refrán, vale más que mil palabras; una silueta de un dinosaurio negro con armadura corta sobre el pecho y alas semi-corroídas se hizo presente, todos conocían esa figura, era inconfundible salvo por la coloración. Una versión negra de Metalgreymon se hizo presente amenazando en obstruir el paso. –Váyanse ahora, con nosotros basta, debe haber más enemigos cerca…Tai, esto no debe derrumbarte, es una estrategia del enemigo para hacernos entrar en desesperación, te necesito valiente amigo, guía al grupo- la cosa no pudo esperar a más, el rival de turno comenzó su ataque sobre la bestia que tenía en frente suyo; los demás corrieron para ayudarle pero ninguno pudo hacer evolucionar a nadie por más que lo intentaron. –Parece que este lugar solo acepta luchas de uno contra uno- Izzy nuevamente fue el primero en darse cuenta, una delgada capa incolora circunscribía a Joe y su fiel amigo junto a esa versión oscura del resto; nadie podía socorrer al peliazul por más que deseasen. –Sigamos adelante amigo, Joe tiene razón, debemos confiar en él- Matt se llevó por la fuerza a un estupefacto Tai, tuvo que golpearlo en la nuca para dejarlo inconsciente y permitir un avance general del grupo, le dio una ojeada a su dispositivo digital el cual mostraba la señal intensa color gris proveniente desde el punto donde el mayor del grupo sostenía su lucha, sabía por medio de Gennai que si dicho brillo desaparecía como señal solo significaba la caída de ese elemento. –Buena suerte amigo-

A cientos de miles de kilómetros de distancia, una familia entera lloraba de pánico pues un miembro de la familia presentó un desmayo sin causa aparente golpeándose la cabeza al caer, la severidad era de consideración pues producto del impacto, el joven llamado Kurisuchan presentó una hemorragia a través de ambos oídos. Ni bien escucharon el impacto, la familia llamó a una ambulancia y ahora viajaban en dicho medio totalmente sorprendidos por este extraño suceso. –Hermanito, hermanito, no te mueras- una niña lloraba amargamente en vista de este nefasto suceso; llamaron a la tía del joven quien trabajaba como doctora internista del hospital hacia donde llevaban al joven, en menos de diez minutos la doctora pudo conseguir una sala para cuidados intensivos lista para cuando arribase su sobrino. Todo esto era demasiado extraño, prendió su quinto cigarrillo con el objetivo de mantenerse serena.

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