CAPÍTULO 20

Miles de voces murmurando por el reciente acontecimiento y cientos de miradas más sobre esos recientemente aparecidos aparentemente desde la nada misma; uno que otro sufrió un episodio de síncope tras ver a las extrañas criaturas que acompañaban al grupo "normal" de jóvenes. Las calles de Odaiba se calmaron durante unos instantes para rodear a los niños elegidos y sus respectivos digimon alborotando las avenidas principales produciendo una congestión vehicular desapercibida por la curiosidad impetuosa de cientos de personas quienes señalaban a los muchachos e incluso sacaban algunos celulares dotados con cámaras fotográficas para conseguir tomas de este suceso.

-Esto si es molestoso…no tenemos tiempo para dar explicaciones- Izzy dio el primer paso pues llegaron al mundo humano con el único objetivo de buscar a ese elemento supuestamente fehaciente para hacerse con su emblema y retornar cuanto antes para librar la lucha más intensa de sus vidas y cada segundo perdido era un paso a la derrota; se propuso continuar restando importancia a la multitud rodeándole hasta que alguien más logró derribarle con violencia sobre el frío pavimento. –Infeliz; Mimi y Joe se quedaron atrás y tú caminas como si no te importara. ¿En qué momento acordaste todo esto? Eres el único responsable- Fue Davis quien aún prese en ira embistió a su genio amigo hasta botarle sobre los suelos, sus ojos enteros amenazaban con romper en llanto inmediato sabiendo perfectamente que sus amigos estaban a merced del enemigo. Alzó su brazo derecho para arremeter con mayor furia pero alguien más se lo impidió permitiendo que toda esa frustración fuera retenida. –Usen sus D-terminales para buscar la señal del emblema, tenemos poco tiempo- como si el alma se le hubiera ido del cuerpo sonaba la actual voz de Matt, el plan a criterio suyo debería proseguir a toda prisa y sus grandes ojos semi azules ya habían captado una amenaza la cual no tardó en hacerse manifiesto. –Nos estuvieron esperando-

-Sus poderes son limitados, los de nivel superior son incapaces de cruzar la barrera- nuevamente Izzy intervino ante el terremoto que se instauró de forma súbita sobre el popular vecindario Japonés creando un alboroto inmenso sobre la multitud quienes dejaron la curiosidad para reemplazarla por la anarquía por el sismo presente; a no más de trecientos metros, cerca de un teatro clásico una polvareda se hizo presente mientras las personas corrían a toda prisa gritando a todo pulmón ante una gigantesca serpiente de casi cincuenta metros avecinándose a velocidad sobre natural hacia los niños elegidos.

-Davis ponte de pie y hagamos la fu….-

-Ni lo piensen….es mi turno- el chico genio cortó a Ken abruptamente dejando de lado su cordialidad mientras el fiel Tentomon alzó vuelo para posicionarse justo frente a ellos.

-Demente, si usas todo el poder de Tentomon lastimarás a las personas; debemos ponerlos a salvo primero- Kari no podía creer cuan inhumano podrían haberse vuelto sus compañeros mayores pues ahora tras ver la intensa luminosidad proveniente desde el emblema del chico del conocimiento entendió perfectamente que este iba a permitir la evolución máxima de su acompañante digital en medio de una ciudad. –Se ve que no te has dado cuenta- Sora le habló drásticamente dejando confundida a la joven.

-La puerta hacia el mundo humano está justo ahí. Lo que ves no es más que una ilusión. Tenemos solo un par de horas; usen sus D-terminales ahora- en pocos segundos aquella multitud se esfumó haciéndole entender a la bella Kari sobre la treta en la cual habían caído pues cada persona comenzaba a transformarse en pequeñas serpientes señalando con sus bípedas lenguas a esos muchachos. –Somos un grupo debemos luchar como tal y….-

-Dame eso niño- Matt le arrebató el dispositivo especial a Cody dejándole anonadado por su actitud; presionó unas cuantas veces la pantalla táctil y en cuestión de segundos como si fuera un radar, la posición de Tai (aun inconsciente sobre los hombros del rubio) se hizo evidente en dos posiciones revelando el actual paradero de su contraparte. Los menores intentaron ir en contra de este plan suicida al cual estuvieron siempre ajenos pero Izzy ya había comenzado, la evolución máxima de su compañero produjo un caos inminente; ahora un enorme escarabajo dotado de un inmenso cuerno y tres pares de patas prominentes reemplazaron la figura del carismático Tentomon, ni siquiera lo pensaron dos veces y arremetieron invocando energía eléctrica desde tal cuerno con dirección a la serpiente mayor, la cual hizo un impacto soberbio desintegrándole inmediatamente no sin antes destruir nueve edificios enteros; la ilusión era tan perfecta que parecía una verdadera ciudad humana. –No puede ser tan sencillo- Izzy se hallaba sobre el cráneo acorazado de Megakabuterimon esperando una respuesta diferente. Las pequeñas serpientes pronto comenzaron a reunirse para devolver a la vida a la anterior, aunque con mucha mayor dimensión. –Así está mejor- no tardó en darse cuenta que el lugar entero se hallaba repleto de "personas" y serpientes de todo tamaño, iba a ser un verdadero reto exterminarlos a todos y pudo comprender que cada vez que destruyera a la mayor, inmediatamente las otras se juntarían para recrear una más poderosa a la anterior.

-Nos necesitan….vamos Veemon- Davis sacó su dispositivo, la criatura celeste comenzó a brillar pero gracias a un empujón por parte de Sora se interrumpió la trasformación. –Ustedes están todos locos, maldita sea, los odio-

-Ayúdame amigo, sabes que hacer- Matt miró a Gabumon, este tampoco compartía la idea de no trabajar en equipo y hacer el papel de mártires pero iba a confiar siempre en su compañero humano incluso este estuviera equivocado. Un lobo blanco con rayas azules usando su velocidad superior logró cargar a todos y adentrarlos sobre una ya estrecha puerta la cual los dirigiría hacia el verdadero mundo humano, lo último que pudo escuchar aquel chico genio fueron los gritos por parte de los amigos suyos pertenecientes a la segunda generación reclamándoles por este accionar. La serpiente ni siquiera intentó ir por ellos.

-¿Cómo sabías que iríamos al mundo humano?-

-Gennai- la voz de esta criatura resonaba con frialdad atemorizante, sus dos ojos tan rojos como la sangre misma eran suficientes como para amedrentar a cualquiera.

-Entonces…¿saben lo de Tai?-

-Un impuro, el amo quiere al original- con esas declaraciones el muchacho pudo comprender que este escenario no era más que un lugar para intentar demorarles y de esa manera impedirles encontrar al sujeto quien supuestamente era el verdadero portador del emblema "valor". Izzy siempre lo sospechó, por eso esperó a que los chicos se fueran a descansar luego de recrear el plan hace dos días atrás; fue paciente y al rato despertó a sus compañeros mayores para informarles lo que sería más adecuado hacer, siempre tuvo la inquietud en que serían retenidos para evitar salir del mundo digital por ello les hizo conocer una nueva estrategia a los veteranos, una la cual sería muy discutida por los menores pero necesaria para conseguir la victoria y es más, Izzy tenía la impresión que Rakhamon sellaría la entrada una vez ellos se hubieran marchado para destruir todo vínculo entre esos mundos, pero era necesaria la presencia de estos muchachos durante la batalla, por eso si al menos uno quedaba en puntos específicos sin cruzar la barrera, podría mantenerse el nexo y permitirles entrar nuevamente o al menos al grupo que pudiese. Si algo fallaba, romperían sus emblemas en un acto Kamikaze para destruir con ello al enemigo, evidentemente el más poderosos de los rivales nunca se arriesgaría así que era en extremo útil que tanto Tai como Matt consiguieran la fusión mega más poderosa para hacerle frente una vez que aquel castaño "recobrara" el emblema.

-Es en vano niño- la serpiente abrió sus fauces nuevamente.

-Se ve que desconoces el poder de las fusiones- en vista que aparentemente esa bestia le comentaría algo, lentamente metió su mano hasta su bolsillo derecho para sujetar su celular y sacarlo sigilosamente para grabar lo que pronto iba a escuchar, calculó unos treinta segundos para lo cual ese audio se enviaría automáticamente hasta el celular de Sora; no tenía idea alguna si ello funcionaría, pero iba a intentarlo.

-Nuestro amo despedazará al guardián, será cuestión de tiempo para que seamos libres-

-¿Libres de qué?-

-Jajajaja…libres de los emblemas- fue suficiente pues cesaron las palabras y el mensaje ya se hallaba en trasmisión o al menos eso esperaba el muchacho; acarició con su mano el exoesqueleto macizo del digimon y con un simple "vamos" la lucha dio inicio. Fuertes descargas eléctricas y golpes permitieron inclinar la balanza en favor del gigantesco escarabajo, quien imaginando una regeneración pronta del enemigo, lanzó una segunda esfera de energía hacia las serpientes más pequeñas para reducirlas en número pero estas no sufrieron daño alguno. –Imposible- y por segunda vez, la serpiente sufrió un incremento en dimensiones pero esta vez se le añadió una especie de seudópodos sobre su grotesca figura. –Bienvenido al santuario del miedo niño-

….

-Sigo sin entender abuela; ¿cómo pudiste ver todo eso cuando estabas en otro lugar?-

-Todo a su tiempo Koichi, créeme que te revelaré hasta el más mínimo detalle- la cariñosa Kari acarició el mentón de su nieto engreído, este pasó la noche en su casa y tras ser atendido con un desayuno más que satisfactorio, la abuela Kari convenció al muchacho a retornar a casa y continuar en los días siguientes con la historia narrada. Tras mucha insistencia, Koichi dio su afirmativa pero con la condición de llevarse consigo unas cuantas tartas de tunas, una verdadera delicia la cual el joven castaño no se cansaría en comerlas. Recogió los cuadernos desparramados sobre el mueble principal ya que este chico prometió acabar con sus tareas en casa de su abuela para continuar con la historia ni bien las haya finalizado; se despidió con un beso en la mejilla de Kari saliendo en dirección sur hacia donde sus padres ya le estaban esperando pues hoy su hermana les daría una video-llamada según el último mensaje que les envió por correo y contarles acerca de esos extraños acontecimientos pasados hace pocos días y de finalmente un gran hallazgo hecho por el equipo de investigación, nada de sumo carácter privado pero un importante hallazgo en fin.

Caminó cerca de quince minutos haciendo una parada primero en un quiosco para comprar algo de tomar con lo cual acompañara a sus tortas pero se topó con un viejo conocido quien le sonrió amablemente ofreciéndole en pagarle la bebida en consideración por haberle invitado unas cuantas empanadas unos días atrás. El señor Ukitake mostraba esa risa tan característica en él, la cual daba hasta cierto punto de vista un poco de temor. -¿Quieres que te acompañe a casa otra vez?-

-Descuide señor, no se moleste, tenga- verlo tan seguido le dio un aire de desconfianza pues creía que su maestro espiaba a sus alumnos para saber si se hallaban estudiando para los exámenes finales; pensó que si le invitara una torta evitaría una compañía suya hasta casa pero en vista que este mismo profesor se despidió no sin antes exigirle mayor compromiso académico, el joven Koichi se sintió aliviado pero sus ojos captaron el caminar de su maestro, estaba cojeando del lado derecho, imaginó no ser nada severo y prosiguió.

-¿Pudieron herirte?-

-Soy tan evidente-

-¿Cómo lo consiguieron? Dime que te accidentaste tu solo-

-Claro Wong, yo me auto-luxaría la cadera derecha, bien pensado- usando un tono sarcástico, el profesor Ukitake continuó su cansino caminar hasta una banca siendo interrogado por su colega, el profesor Wong. Ambos se traían cosas entre manos bastante discretas y bien escondidas, y al parecer apuntaban al joven Koichi.

-Pero, pudiste derrotarlos-

-Sí…..pero-

-Pero que-

-El volcán comienza a dar inicios de actividad-

-Es muy pronto-

-AL parecer no; necesitamos al muchacho-

-Solo no podrá-

-Su antecesor ya hubiera descubierto todo esto-

-Tai no está aquí para salvarnos esta vez, se paciente y….-

-¿Y qué? Ya es tarde Wong. Hemos fallado dos veces en dos tiempos diferentes-

-¿qué tienes en mente ahora?-

-Evacuar la ciudad entera, si revelamos nuestras identidades…-

-Estallará una guerra la cual no venceremos, paciencia viejo amigo. El muchacho responderá-

-Ojala tengas razón-

Cientos de kilómetros, sobre los océanos de Canadá, una bella joven de casi 23 años miraba asombrada el espectáculo que sus ojos trasmitían hasta su corteza. Por primera vez en toda su experiencia como bióloga marina nunca esperó encontrar un objeto como tal, de hecho no era nada llamativo y su valor posiblemente no sobrepase una cantidad muy tentativa de dinero si decidía venderlo pero lo peculiar era haberlo descubierto. Cuando su equipo logró detener a un grupo detestable de cazadores de osos polares, las criaturas (bajo sedación, pues los indeseables sujetos dormían a los animales para luego trasladarlos fácilmente para ser vendidos a mercados negros) recuperadas del sedante comenzaron a juntarse; algo inesperado pues los osos polares no acostumbran a ser sociales entre ellos. En casi dos horas se unieron más de diez grandes osos haciendo un circulo alrededor de un perímetro en el cual solo había hielo; tuvieron que usar dardos tranquilizantes para poder acercarse al punto que supuestamente cuidaban las criaturas, hallaron una especie de diadema, un collar de hecho con un símbolo de sol atado a las cadenillas de oro. –Qué cosa para más extraña ¿no lo crees?, quédatelo, tu descubriste a los cazadores- uno de sus colegas recogió el artefacto y se lo puso sobre las manos (cubiertas por gruesos guantes contra el frío) de la mucachita, esta lo miró detenidamente con una alegría inexplicable naciendo desde su interior. –Un buen regalo para mi mocoso- con la palabra mocoso se refería a su hermano menor, el algo holgazán Koichi. Tras pocos minutos, una nueva aurora verde se instauró bastante cerca del campamento, en si todos se hallaban descansando luego de una mañana difícil pero fue el hijo del capitán quien se percató del espectáculo en el cielo y despertó a toda la compañía para que pudieran ser testigos; cuando la jovencita miró el cielo, ese extraño collar comenzó a brillar tenuemente, no se lo dijo a nadie por temor pero ese espectáculo la distrajo lo suficiente como para olvidar ese detalle.