Bunos días amigo(a) lector, espero este capítulo pueda aclarar algunas dudas. Muy agradecido por seguir acompañándome en esta historia la cual espero te esté gustando; los siguientes capítulos constarán más sobre las luchas que se desatarán y como dije en un principio, no habrá un final técnicamente feliz para los niños elegidos.

Mac1826, gracias por el review en serio me motiva en seguir escribiendo, ojala te esté gustando el fic.

Bien amigos les dejaré unas cuantas interrogantes a lo que viene no sin antes decirles que si tuvieran alguna duda o sugerencia, son más que bienvenidas…..bien ahí les va:

¿Cuál será el próximo emblema en sacrificio?

Las fusiones DNA serán suficientes para la guerra

¿Quiénes son realmente el profesor Wong y el profesor Ukitake?

Ahora sí, les dejo el capítulo 22.

CAPÍTULO 22

-Inútil bueno para nada, me prometiste traer su digivice y lo único con lo que vuelves es con el cadáver de mi subordinado; comienzas a colmar mi paciencia anciano.- Sulgrimon reclamaba con fervor el actuar del anciano sirviente, este mismo le hubo explicado que debido a su inmenso poder, aquella poderosa criatura híbrida no podría cruzar la barrera digital o acercarse hacia el lago negro sin sufrir daños severos, daños los cuales podría pagar con su propia vida si se enfrentara al guardián supremo en ese estado; por ello le sugirió usar parte de su increíble poder para despertar a criaturas selladas con nexos antiguos para ir a por los niños elegidos y darles una emboscada justo en medio de su escape. Gennai creyó conveniente llevarse a Kholdrimon (la bestia gorila encerrada en los confines del mundo) para derrotar a los jóvenes sin mucha demora, nunca imaginó ser testigo del sacrificio de un emblema y de su magnífico poder destructivo. Las copias que él mismo hubo creado no se asemejaban ni siquiera en un diez por ciento en cuanto a los originales, estuvo a punto de quedar hecho trizas por la explosión creada al destruirse el emblema de la pureza en un acto sumamente heroico por su portadora y aunque en efecto costó la vida de una niña elegida, también fue suficiente como para exterminar a una poderosa bestia antigua sin dificultades; Gennai pudo sobrevivir gracias a su astuto pensar y valerse del cuerpo del gorila para cubrirse de esa energía devastadora y a pesar de ser capaz de huir, su brazo izquierdo estaba prácticamente inservible y grandes quemaduras desfiguraron su anciano rostro. Justamente ahora era reprochado por las derrotas sufridas en el lago negro y la ausencia del emblema preciado; Sulgrimon en un acto de rabia, le arrancó el brazo chamuscado con mera facilidad dejando tendido en el suelo a ese viejo individuo quien gritó de dolor por el castigo; luego, aquella bestia tomó los restos del gorila para incinerarlo usando una especie de poder salido desde su extremidad superior bien oculta al igual que todo su cuerpo por la capa blanca que le cubría. –Rakhamon está preparando un ataque dirigiendo un ejército innumerable; alisten las tropas, si lo asesino ahora habremos ganado media guerra…En cuanto a ti Gennai, serás quien luche primero contra sus principales comandantes ¿me oíste?-

-Sí….mi señor- tratando en contener la hemorragia con su brazo restante haciendo presión sobre la carne cercenada logró demostrar obediencia absoluta inclinando la cabeza hacia el suelo, sabía perfectamente que luchar contra los poderosos tres generales era una manera en pedirle ser exterminado en campo de pelea, sus intenciones dieron un giro formidable pues nunca imaginó tener que ser parte en una guerra contra el supremo guardián, sus planes comenzaban a fracasar pero aun así, debía seguir las órdenes de esa criatura.

….

Caminó meditabundo manteniendo una mirada preocupante pero dando pasos firmes sin bacilar en ningún momento mientras sostenía el D-terminal mirando de vez en cuando hacia los costados sin encontrar respuesta alguna en por qué nadie se percataba de su presencia dentro de un hospital habiendo ingresado técnicamente de una forma delincuencial rompiendo un cerrojo con un fierro tras golpear salvajemente una puerta; decidió no utilizar el ascensor para llegar al piso desde donde provenía la señal pues consideró ser mejor idea llegar por sus propios modos valiéndose en lo más mínimo de cualquier ayuda posible. En su mente se dibujaron los amigos que dejaron atrás para poderle permitir llegar hasta este punto, sintió una tristeza inmensa en pensar sobre un posible adiós por parte de ellos pero mostrarse débil no iba ser una buena forma en darle las gracias por sus valerosos sacrificios ya que muy internamente sabía que no iba a volver a verlos. Bajó cinco pisos de los veinte que tenía el nosocomio, el personal de servicio parecía no darle importancia ante su presencia deambulando por pasillos con ropa sucia y cuerpo ensuciado por los eventos trascurridos como si no existiera para los demás. Caminó con determinación sin ser detenido por nadie en todo su trayecto hasta llegar a la habitación 2119, tuvo miedo en adentrarse esperando que le dijeran en ser un impostor, que sus amigos hubieron caído en vano para no ser él quien pudiese ayudarles; poco a poco acercó su mano hacia la perilla pero tuvo que detenerse pues una enfermera se le acercaba empujando un carrito con varios utensilios necesarios para una limpieza quirúrgica justo hacia él, quiso inventar una buena excusa para su presencia pero la licenciada se detuvo, miró su carrito comprobando que todos los materiales apuntados en una receta médica estuvieran presentes, luego alzó la vista hasta estar bastante cerca de Tai, parecía no verlo o como si ese muchacho no existiera en estos momentos, increíblemente el cuerpo del castaño fue traspasado cual espectro por aquella mujer y el carrito dejándole más que asustado. -¿Qué significa esto?- se sacudió la cabeza fuertemente pensando en haber sido testigo de una alucinación pero lo comprobó al ver por segunda vez como su cuerpo era traspasado por un doctor que caminaba con prisa sobre los pasillos vestido con ropa apropiada como para iniciar una operación.

-No temas-

Giró cuán rápido imaginando estar en medio de un sueño, ahora eran voces, se sentía demente. La puerta se abrió por si sola haciendo crujir el metal de la perilla. –sabes que hacer Tai Yagami- nuevamente esa voz hablándole hizo sentir temblar su cuerpo entero, miró fijamente la delicada apertura establecida delante suyo, empujó con suavidad aquel madero para adentrarse en la habitación lo más sigilosamente posible y cerrándola con rapidez esperando en que nadie se hubiera percatado.

Una cama con un paciente, nada fuera de lo cotidiano, no era la primera vez en visitar un hospital ya que de hecho hubo asistido varias veces para la operación de apendicitis de su hermana, por la cesárea de su tía paterna cuando nació su sobrino hace un año, cuando se fracturó la muñeca hace dos años tras caer con fuerza cuando jugaba su deporte favorito y finalmente cuando su mejor amigo, Matt, sufrió una intoxicación alimentaria por no saber en si era alérgico o no al maní, descubriéndolo aquella ocasión hace cinco meses. Pero ahora ver a ese muchacho le daba cierto temor, no daba la impresión en ser precisamente alguien normal.

-¿Me conoces?- caminó para acercarse prudentemente mirando los artefactos que monitorizaban al joven recostado sobre su camilla; no tuvo respuesta a su interrogante hasta que de pronto se abrieron las puertas rápidamente y entraron dos doctoras, una era bastante joven y otra algo madura ya, comenzaron a examinar la historia clínica del paciente leyendo y re-leyendo los escritos sobre un gran número de hojas llenas de apuntes de procedimientos realizados y de los apuntes sobre la evolución del paciente desde su llegadas hasta este momento, discutieron un par de minutos preguntándole luego al joven Kurisuchan (así se llamaba pudo intuir Tai cuando las doctoras se refirieron así al paciente) pero este continuaba durmiendo. – ¿Cómo rayos sigue vivo este niño?-, -El reporte decía actividad electrocardiográfica nula, respiraciones negativas, el mismo encefalograma lo calificó como fallecido en dos oportunidades y ahora solo está dormido-

-Vaya cosas, uno nunca deja de aprender. Dejemos las indicaciones y vayamos a la reunión, justo ahora van a presentar el caso de este muchacho- ambas pusieron unas cuantas notas sobre más papeles y se retiraron sin decir más, en todo el momento que estuvieron dentro jamás se percataron de la presencia del joven Tai quien tan solo pudo verlas y escucharlas pedro en todo instante pasó desapercibido. – ¿Tú eres quien porta el emblema del valor?- tras oír eso cambió su vista rápidamente hacia el chico llamado Kurisuchan, este por primera vez desde su llegada abría los ojos mirando con detenimiento al castaño.

-¿Por qué nadie puede verme?- algo asustado preguntó aquello manteniendo contacto visual con el joven quien ahora le mostraba una sonrisa. –Porque no eres yo- su respuesta era algo abstrusa y para ser honestos, nunca fue el fuerte del castaño en entender cosas como esas.

-Mira chico, seguro eres alguien con capacidades únicas y me alegro, pero necesito que me entregues un objeto similar a este o al menos me digas si lo has visto antes- se sacó el emblema colgado desde su cuello por una cadenilla, ahora volvía en sí sabiendo que tenía poco tiempo para volver con sus amigos y unirse a una lucha devastadora.

-Tan directo como me lo imaginé-

-Dime por favor no tengo tiempo que perder-

-Ese emblema que cargas no es auténtico ¿cierto? O al menos aún no lo es- la voz apagada del joven Kurisuchan le hizo darse una pausa mientras se preguntaba cómo era posible que un ser humano ordinario podía conocer aquel dato dejándole muy pensativo, tardó unos cuantos segundos en poner en orden sus pensamientos.

-¿Tú eres su portador legítimo?- Tai sintió curiosidad, pero muy dentro suyo quería darle su emblema a este joven paciente imaginando que este muchacho les traería una mejor salida a todos

-Sí y no-

-Necesitaré una mejor explicación- comenzaba a perder la paciencia, ya debería haber vuelto con los demás con o sin el emblema en manos pero esta conversación le estaba demorando y sin darle respuestas adecuadas a sus pensamientos.

-Solo el emblema que originó el mal puede destruir a su creación; creo que me entiendes- el muchacho miró detenidamente al castaño tras decirle eso. Tai sintió una oleada de terror, a sus cortos diecisiete años sería posible en poder cargar algo como eso, un instinto le hacía pensar en tener que morir junto a su verdugo para ponerle punto final a todo esto.

-Eso si me deja muy confundido amigo- mintió.

-Hace mil años, el primer portador de ese emblema cometió la peor de las abominaciones….asesinó a su propio acompañante para absorber sus poderes convirtiéndose en lo que es ahora-

-Ya me lo habían dicho, no vine hasta aquí para que me contaran lo mismo, ¿sabes dónde puedo encontrar el emblema o no?- trató en buscar otra forma en hacerle frente a todo este asunto, tal vez encontrando el supuesto emblema correcto podrían retornar y unirse a la lucha junto a todos sus amigos o al menos los que restaban.

-No existe- aquella declaración le dejó petrificado

-¿Cómo dices?-

-Nunca puede haber dos emblemas similares, el original es propiedad de tu enemigo. Las manchas negras sobre tu cuerpo indican que hay una inestabilidad entre tú y ese emblema falso que cargas. Tú y él son lo mismo, una parte de cada uno reside sobre el otro.

-Y cómo me explicas la trasformación mega de mi Agumon, cómo explicas la DNA evolución y…-

-Sólo estabas copiando a tu antecesor…..Cuando era humano le conocíamos como Isumo, un gran hombre; él hizo exactamente lo que tú hiciste en su época obviamente. Junto a otro escogido crearon por primera vez las trasformaciones DNA para darle estabilidad a nuestro universo, Isumo creó los digivices junto a Gennai para darles capacidades únicas a sus camaradas digitales buscando la paz en medio de tantas guerras-

-Por qué sabes tanto, quién eres realmente-

-Así lo dispuso el tiempo-

-¿Eres verdaderamente el joven llamado Kurisuchan?-

-Jajajajaja muy inteligente. Solo tomé prestado su cuerpo, soy alguien más cercano a ti de lo que puedes imaginar-

-Entonces sí soy digno de portar el valor ¿verdad?-

-Digamos que eres digno en enfrentarte a tu antecesor, eres quien debe dirigir esta batalla, no el incauto guardián supremo, ese ser está buscando su propia muerte queriendo vengar la de su maestro. Debes ser tú, Tai Yagami, quien lo enfrente, solo tú podrás destruir a tu creador-

-¿Qué quieres decir con creador? Soy cien por ciento humano-

-En tus venas corre sangre suya, pudo haber sido cualquier ancestro tuyo, pero el destino quiso que seas tú joven Tai-

-Sigo sin entender mucho- le hizo entender que tras dejarse llevar por el odio, Isumo logró escapar al mundo humano escondiéndose tras haber sido derrotado en una cruenta batalla de casi diez años de puros enfrentamientos entre sus seguidores y los fieles al mundo digital quienes decidieron destruirlo por haber cometido su infamia; pero Isumo fue más inteligente, logrando huir. Ya en su mundo pasó desapercibido ya que las fieras del digimundo no podían entrometerse entre los asuntos de los humanos, como es propio a su naturaleza humana, Isumo tuvo hijos. Dos años más tarde sería hallado por los niños elegidos de aquella generación, enviados por el mismo mundo digital para ponerle fin a su peor pesadilla y así lo hicieron, encerraron y condenaron a esta monstruosidad para toda la eternidad devolviéndole paz y equilibrio, lástima que durara tan poco. Kurisuchan le explicó también cómo fue que Gennai, un antiguo servidor de Isumo, logró enterarse que parte de su emblema se hubo heredado a uno de sus hijos, sin saber cuál de los cinco que tuvo, esperó pacientemente a que el digimundo escogiera a la sangre de este humano híbrido como niño elegido para quitarle su esencia y devolverle a Isumo el poder necesario para finiquitar sus planes. Pero Gennai codició tanto aquel retorno que no pudo evitar cometer el mismo pecado, absorbió a su propio digimon pero siendo este mucho más deil que su maestro, no pudo recrear los mismos poderes convirtiéndose su apariencia en la de un anciano condenado a la impureza eterna; por ello decidió ser paciente, borrar los datos desde la central del digimundo para hacerse pasar como inocente y ayudando a todas las generaciones de niños elegidos para camuflar su verdadera esencia mientras esperaba el nacimiento del sucesor de Isumo, quien se auto nombrara como Sulgrimon. Tai quedó pasmado ante todo ese relato, ahora entendía el motivo por el cual encontraban aldeas en su primera aventura con construcciones semejantes a las hechas por los humanos de la antigüedad.

-Te daré dos opciones mi buen amigo-

-¿Opciones?-

-Usa tu emblema y corrómpelo con la sangre pura de tu Agumon, adquirirás un poder momentáneo y podrás vencer fácilmente a Sulgrimon poniéndole fin a toda esta guerra; cuando eso pase nadie se acordará de nada pues la inestabilidad de ambos emblemas creará una pérdida de memora inmediata, tus propios amigos que dieron sus vidas podrán tener una chance en retornar; o puedes enfrentarlo y destruirte junto a él rompiendo el emblema-

-Y se puede saber quién rayos eres tú como para darme solo esos dos caminos-

-Soy quien te dará esto- Kurisuchan extendió su mano hasta la de Tai, con tan solo el contacto las manchas negras desaparecieron al instante, y un aura oscura fue expelida desde su cuerpo dejándole boquiabierto.

-También eres descendiente de él ¿o me equivoco?-

-Mi destino era guiarte, ya he cumplido mi propósito, ahora es tu desición-

-¿Solo tengo esas dos opciones?...Kurisuchan afirmó con la cabeza ante la pregunta formulada…..dijeron que el digimundo cometido un error al escogerme, que eras tú el verdadero-

-El digimundo nunca cometerá errores…lo sabrás en 57 años mi buen amigo- tras decir eso, una energía blanca salió del cuerpo del muchacho para desvancerse entre los aires saliendo por la ventana que servía como tragaluz para la habitación del paciente. Por su parte, Tai logró salir muy confundido con dos ideas en mente, tenía la opción en hacer lo mismo que hubo hecho Isumo en el pasado y darle muerte con esos nuevos poderes y asimismo poder traer a sus amigos de vuelta; o, podría enfrentarle y morir. Se dispuso a correr hasta la salida, ya había tomado una decisión mientras corría preso de un odio nunca antes experimentado. Llegó hasta la azotea donde estaba siendo esperado por sus amigos y su fiel Agumon.

-¿Qué fue lo que sucedió? ¿Todo bien?- Matt fue quien intervino primero mirando a su mejor amigo.

-Les dije que Tai siempre era el verdadero- sora habló entusiasmada saliendo presurosamente para abrazar a su inseparable compañero de la infancia, sintió un gran alivio en verlo nuevamente pues tuvo que ser sincera en imaginar no volver a tenerlo frente suyo una vez más.

-Hay una guerra que ganar amigos- alzó el puño con fuerza, era momento de volver; ninguno de sus amigos iba tal vez entender su decisión final.

-Hora de patear traseros juntos Tai- el valeroso Agumon también fue a toda prisa en abrazarlo, con cariño acarició su cabeza con la suya en señal de afecto; la valiente criatura por poco estalla en llantos en saber que sería Tai a quien protegería siempre y no un nuevo portador. –Mi gran amigo, espero me disculpes algún día- diciéndose eso en mente, Tai devolvió el afecto a su dinosaurio naranja.

…..