CAPÍTULO 23

Lo que en un inicio comenzó con la balanza inclinada hacia el favor del poderoso Megakabuterimon debido a su imponente tamaño y fuerza con el plus adicional del cuerno sostenido en su cráneo, ahora se tornaba para el lado enemigo; los cientos de serpientes continuaban reconstruyendo y devolviendo a la vida en cada oportunidad que se las requería. Ya eran casi quince veces las cuales el insecto gigante hubo derrotado a la monstruosidad oponente y sin embargo retornaba con un poder superior al anterior produciendo ya cansancio en el valiente digimon. Por enésima vez utilizó el poder saliendo de su cuerno para invocar una descarga eléctrica tan devastadora capaz de reducir un edificio sin problema alguno haciendo desaparecer a su rival Izzy, esto no pinta nada bien- el compañero digital le advirtió eso a su humano cuando se percató de un nuevo amontonamiento de serpientes lo cual solo daba significado al resurgimiento venidero –Apuntale a las pequeñas, acaba con todas las que puedas amigo- pensó que dicha estrategia podría darle algún resultado positivo y por ello el digimon siguió esos pensamientos alzando vuelo tras desplegar con violencia sus tres pares de alas traseras y dar por iniciado la destrucción de cuantas serpientes pudiera pero eran incontables y a pesar de las grandes bajas producidas, no daba la impresión en haber hecho una gran reducción en el número. –Tus esfuerzos son inútiles portador de emblema- su figura era abominable como si su cuerpo estuviera formado por cientos de criaturas amorfas. Su cabeza continuaba siendo con la forma de serpiente pero tenía, para ahora, extremidades muy semejantes a la de los reptiles, una cola que terminaba en una antorcha flameante con llamas oscuras, y grandes garras filosas con cuerpo cubierto por escamas marrones y dotado de alas propio de las libélulas, todo esto le daba una apariencia netamente aterradora sin mencionar su tamaño de casi veinte metros aproximadamente. Con tan solo un zarpazo logró hacer crujir una de las poderosas extremidades del digimon escarabajo haciendo que este retrocediera cuanto antes evitando un segundo ataque posiblemente letal; la bestia insecto intentó mover el miembro atacado pero este no le respondía dejando en claro cuánto poder hubo adquirido el enemigo tras su nueva restauración. Emprendió vuelo para intentar mantenerse al margen de esa bestia grotesca, deberían pensar en una estrategia oportuna caerían a su merced y era deber suyo mantener el vínculo abierto al menos hasta que los demás hubiera regresado del mundo humano. –No pueden escapar de mí- diciendo eso, las grandes alas comenzaron a agitarse demostrando que su inicial desventaja por no tener capacidades aéreas ya no eran una limitación para él.

Tan solo pudieron huir a velocidad mientras eran perseguidos por aquella serpiente ahora voladora, desde sus fauces soltaba una especie de veneno capaz de corroer lo que tocase a dimensiones muy preocupantes ya que Izzy pudo ver como una de esas descargas cayó sobre un edificio permitiendo su desintegración en cuestión de segundos. Las cosas no podían haberse puesto peor ahora que la velocidad de su atacante aumentaba, Megakabuterimon ya daba signos de cansancio tras continuar usando las descargas eléctricas en pleno vuelo, era un ataque bastante destructor pero esas serpientes pequeñas le devolvían la integridad al monstruo principal. En un evento milagroso, el muchacho genio pudo divisar algo entre todas las cosas, una señal que hizo funcionar su cerebro tan deprisa como acostumbraba hacerlo para sorprenderle cuando más lo necesitase; en pleno vuelo pudo observar a una serpiente pequeña color verde posicionado sobre una especie de reloj, era la única en ese espacio; con una nueva descarga de poder, Megakabuterimon logró destruir uno de los brazos (ahora nueve) de la bestia, pudo notar como esta minúscula serpiente no se inmutaba ni daba señales en ir a por sanar el miembro destrozado del enemigo a diferencia del resto. –Es cuestión de tiempo para su fin- Tras decir eso, dejó salir una esfera negra desde su boca, no parecía tener buena puntería ya que dicho ataque no logró dañar al insecto gigante pedro sí demostró tener un poder realmente aterrador destruyendo una calle entera con ese único ataque dejando completamente asustados al muchacho y a su digimon lo cual produjo carcajadas en esa bestia. –Apúntale justo a la cara amigo- fue lo único que mencionó el genio.

Emprendió un vuelo audaz para esquivar la lluvia de poderes que amenazaban con destruirlos con un mínimo impacto, esperó a encontrar una apertura pacientemente, concentró una gran cantidad de energía en su cuerno imaginando que su compañero humano hubiera descubierto la cara de este monstruo como su punto débil –No, no gastes todo tu poder, solo hiérelo-

-Pero volverá a regenerarse sin importar cuantas veces lo hagamos-

-Confía en mí-

El escarabajo obedeció el instinto del muchacho, se guardó un poco de energía reduciendo el tamaño de la esfera eléctrica la cual iba a lanzar a su enemigo inicialmente; de todas formas arremetió contra esa criatura produciendo un golpe perfecto el cual destrozó la cara completamente de esa bestia; inmediatamente cientos de serpientes comenzaron a flotar para subsanar el daño creado –Vamos a por esa- le señaló la ubicación de la serpiente particular color verde, era cierto, a diferencia de las demás esta no daba señales de movimiento como para ser utilizada como pieza de recambio y sanar a la abominación; emprendieron un vuelo feroz mientras el escarabajo daba gracias que le hubiera tocado como acompañante humano un muchacho de pensamiento tan admirable, siempre capaz de ver cosas donde otros no. Utilizó una segunda descarga para esa pequeña serpiente haciéndola desaparecer tras una explosión bastante feroz. El plan dio resultado.

La bestia no pudo regenerarse completamente en esta oportunidad, tan solo pudo restaurar su boca, luego las demás serpientes continuaron fusionarse a esa bestia pero ya todo era inútil, como si nunca hubieran podido hacerlo. –Eres un genio Izzy- felicitó a su mejor amigo por su rápido pensamiento pero era evidente el agotamiento sumando el hecho de haber sido dañado en varias oportunidades por aquella monstruosidad, por ahora podrían descansar aprovechando la ceguera del rival mientras reponían fuerzas; decidieron alejarse una distancia prudente mientras la bestia destrozaba edificios enteros con sus nueve extremidades maldiciendo no poder ver a sus presas. Pasaron unos cinco minutos aproximadamente los cuales se sintieron como horas para esa extenuada criatura insecto quien se dispuso a ponerle punto final a la batalla acercándose poco a poco hacia su invidente rival, era cierto que no podía ver pero aun así debería guardar cautela en todo momento pues un mínimo error podría costarle la vida tanto a él como a Izzy; hubiera sido más prudente darle fin usando una nueva descarga eléctrica pero ya sus energías estaban bastante menguadas como para permitirse invocar un nuevo ataque de dichas magnitudes, ahora tan solo podría vencer usando su fuerza física; para ello se dispuso a volar por los cielos grises de ese extraño mundo dispuesto a perforar el vientre de la serpiente con su formidable cuerno. Dotado de un instinto salvaje, la bestia comenzó a dar zarpazos violentos a por doquier esperando golpear algo que no fuesen construcciones, algo le decía que su rival de turno iba a arremeter en contra suya aprovechando esta desventaja. Megakabuterimon supo que mientras continuara defendiéndose de esa manera alocada no tendría muchas chances en lograr destruirlo debido a la fuerza descomunal de esos ataques; entendió pronto que una única puerta los separaba a ambos de la victoria. Maniobró ágilmente en los cielos hasta posicionarse algo lejos, estiró una de sus patas para sujetar a Izzy para dejarlo luego sobre el techo de un edificio, -Mi deber es protegerte mi amigo- tras haber colocado en un sitio prudente libre del alcance de las serpientes pequeñas, Megakabuterimon se dirigió hacia su presa.

-Esperaaaa, nooooooo- el chico entendió de inmediato lo que estaba pensando su insecto compañero, tan solo pudo gritar y cerrar los ojos para no mirar lo venidero. Efectivamente esquivar todos los zarpazos sería una tarea imposible, la única manera en destruir a este monstruo era soportando esos castigos. El escarabajo permitió que su cuerpo fuera atacado con violencia por las nueve extremidades sobre su cuerpo, las cuales terminaron destrozando su exoesqueleto pero su objetivo pudo ser cumplido, su enorme cuerno terminó perforando el vientre de aquella criatura a coste de un daño inimaginable. Nuevamente Izzy gritó al ver como su compañero obtenía la victoria a coste de un alto precio, gruesas lágrimas comenzaron a caer sobre sus mejillas a manera involuntaria imaginado el inmenso dolor de su compañero. La figura monstruosa de desvaneció de inmediato dejando al escarabajo solo en la escena, este retornó a su forma basal inmediatamente mientras Izzy continuaba gritándole tratando de buscar la forma de bajar para ir a su encuentro pero algo andaba mal. Tras unos segundos de desesperación, aquel muchacho se pudo percatar que a pesar de haber destruido al principal, las otras serpientes aún no habían desaparecido tal y como lo hizo el otro y es más, comenzaron a brillar de manera intensa dándole a entender que no existía salida para ellos dos. -No temo a la muerte- cerró los ojos con fuerza y presionaba los labios con determinación esperando que ello quitase la dolencia al menos un poco, todo terminaría pronto así que trató de imaginar en no pensar en ello, una parte suya se sentía optimista esperando que sus demás amigos pudieran concretar la victoria.

-Eres muy valiente para ser tan pequeño- Aquella voz imponente le hizo sentirse loco, tuvo que abrir los ojos muy lentamente para verlo ahí parado justo delante de él sosteniendo con una mano a un inconsciente Tentomon. A los pocos segundos las millones de serpientes hicieron explosiones simultáneas produciendo un mar de fuego que amenazaba con destruir todo a su paso; pero aquel ser llamado Rakhamon se valió de una sola mano para contener tremendo poder destructivo con tanta facilidad que ni siquiera recibió daño alguno por ello dejando impresionado al joven portador del conocimiento.

-Ya cierra esa boca…..soy el guardián supremo, debo de vez en cuando alardear mis habilidades- por primera vez desde que se conocieron, esa poderosa criatura se mostraba amable, no es que se tratase de alguien frío o distante solo que prefería mostrar siempre un semblante serio y todo era más que comprensible por la situación actual y siendo él quien cargaba con la mayor responsabilidad. –Las explosiones que vi hace unas horas no tenían comparación con esta simple cosa, ¿dónde están tus demás compañeros humanos?- hubo cambiado a esa seriedad característica nuevamente, a pesar que quería negarse en haber escuchado tal información, tuvo que ser coherente con las cosas actuales; para comprobar sus penosas sospechas se valió de su digivice quien ya no ubicaba las posiciones ni de Joe ni de Mimi. Sabía perfectamente lo que eso significaba y el dato de las explosiones descomunales que aterrorizaron al mismísimo guardián supremo tan solo le indicaron sobre los sacrificios solemnes de sus dos amigos, tan solo pudo llorar amargamente ante eso, nunca sintió tanta repugnancia por estar vivo, los gritos de duelo le hicieron entender al soberano digital sobre esas explosiones –Me siento honrado de luchar junto a ustedes, niños elegidos. Imagino que tienen un plan entre manos, no preguntaré más. La guerra estallará en pocos días, primero ordenaré que sanen las heridas de tu compañero y luego eres libre de querer luchar a nuestro lado- tales palabras sirvieron de un consuelo espiritual para el muchacho, pero el llanto no se iría fácilmente, esta vez el peligro bajo el cual estuvieron pudo más que sus sueños, habían perdido a dos grandes amigos, en todos los años anteriores siempre estuvieron bajo riesgos inimaginables pero juntos supieron salir airosos y en esta oportunidad dicho evento no pudo volver a repetirse. –Tai es el elegido, no hay duda, confía en él por favor o de lo contrario mis amigos habrán muerto en vano- entre llanto y lágrimas inconsolables, Izzy suplicó eso al soberano del digimundo, este aún tenía sus dudas sobre la autenticidad del emblema del valor siendo portado por aquel muchachito castaño llamado Tai, todo un destino se avecinaba y la decisión en confiar en un hombre no era prácticamente algo muy fácil de aceptar para él. Sea como sea imaginó que hubiera tiempo para decidir ello con más calma, primero debería poner a salvo a este valiente jovencito junto a su inseparable digimon.

-Tai ¿por qué me estas mirando tanto?-

-¿Eh?, no es nada Agumon; es solo que siento ponerte en peligro siempre, nunca puedo ayudarte como debería y….-

-Gracias a ti puedo llegar a tener una fuerza única, eres mi mejor amigo no vuelvas a decirme eso Tai. Ya verás cómo venceremos- con esas palabras aquel castaño miró nostálgicamente tratando en ocultar sus tristezas, su decisión ya había sido tomada y no iba a renunciar a ella por nada del mundo; cambió la vista hacia sus amigos quienes al igual que él, viajaban a toda prisa a través del portal abierto hacia el digimundo listos para unirse a una lucha descomunal. –Llegó la hora, hoy haremos historia- Matt dio sus palabras de aliento; por alguna razón no pudieron hacer evolucionar a sus camaradas en el mundo humano, algo que le restaba a la primera intención del plan en formar las fusiones en dicho universo para llegar con cierta ventaja al mundo digital, tuvieron que continuar de todas formas; entraron a toda prisa hacia el colegio donde ellos estudiaban sin saludar o detenerse a conversar con algún compañero o docente quienes tan solo los veían correr a toda prisa por los pasillos estudiantiles cargando entre brazos una especie de "animales" bastante peculiares. Llegaron hasta la sala de computo, cerraron con doble llave la puerta principal para que nadie pudiese entrar o vigilarles, desactivaron las cámaras de seguridad para evitar ser vistos luego; sujetaron sus dispositivos digitales y abrieron la puerta hacia el digimiundo; en su viaje permanecieron callados, la hora de hacer las fusiones (salvo para Sora) había llegado; era turno de ellos hacer que esta historia se escriba usando todas sus fuerzas.

-Tai, es más que fijo que alguien nos estará esperando al llegar. Será mi turno, no intentes ayudarme por favor- Sora, montada, sobre la poderosa Garudamon se acercó hasta Tai quien hacía lo mismo sobre el magnánimo Omegamon; el castaño quería de una manera inimaginable a esa muchachita y tal declaración le hizo sentirse más que preocupado. –Ella tiene razón idiota; si la desobedeces te buscará para matarte luego- el rubio intentó poner una chispa de alegría entre ellos, evidentemente si algo llegaba pasarle, en especial a Kari o a Sora, Tai perdería concentración y en un momento tan crucial como el de ahora, tal cosa no podía ocurrir por nada del mundo.

-No, tú vienes con nosotros-

-Basta, entiende que te necesitan allá. Izzy nos dio esa orden no intentes desobecerlo-

-Yo no te dejaré pelear sola-

-Si no lo haces, Joe y Mimi habrán muerto en vano- lo dijo fríamente pero con ojos llorosos, intentado contener las lágrimas; ellos tampoco podían captar las señales de sus dos compañeros en ninguno de los dispositivos sofisticados. Lograron salir del conducto digital hasta el universo paralelo; habían arribado bastante lejos de donde esperaban estar pues la isla Fine no era precisamente lo que tenían en mente y eso tan solo significaba unos casi quince mil kilómetros de distancia aproximadamente según la señal proveniente desde el D-terminal de Davis. No había tiempo que perder, emprendieron el viaje a toda prisa, si mantenían ese ritmo llegarían para unirse al ejército de Rakhamon. Este debería entender la autenticidad de Tai cuando viese el emblema del valor tan resplandeciente, pero tan solo este castaño conocía la verdad acerca de dicha insignia y su plan lo mantuvo en todo momento solo para sí mismo ya que no podía imaginar lo que estaba dispuesto hacer con tal de ver a todos a salvo, aun no sabía cómo decírselo a su fiel Agumon.

En su trayecto fueron sorprendidos por una presencia la cual les comenzó a perseguir y que afortunadamente fue detectado por Davis, quien señaló una criatura corriendo a velocidad impresionante persiguiéndoles por tierra. Dos esferas de poder fueron lanzadas hacia ellos, tuvieron suerte en esquivarlas. –Tai, debes seguir, es mi turno-

Tai tan solo pudo mirarla, sus pensamientos le decían no dejarla y ello pudo percibirlo la poderosa fusión ya que parte del gran Omegamon estaba vinculado a los deseos y pensamientos del castaño. –Amigo necesitamos continuar, tampoco es algo fácil para ninguno. Pero el destino de dos mundos recide en nosotros-

Ahora más que nunca iba a permitir que ella luchara en soledad al ver con claridad quien era el perseguidor.

-Estas demente o qué; no podrá ganarle nunca. Omegamon terminemos con esa basura ahora-

-Concéntrate por favor, no tenemos tiempo que perder. Sulgrimon destruirá a Rakhamon si no llegamos a tiempo y sin él todo se habrá perdido-

-No pienso dejarla aquí sola Matt-

-Ya cállate Tai, vete ahora maldito niño engreído. Siempre me haces ver como una chica débil y ya estoy harta de ti. Lárgate ahora-

-No vas a decirme qué debo hacer o no Sora; Omegamon aniquílalo- entre las frustraciones, la poderosa fusión no pudo asestar un ataque directo y su perseguidor pudo esquivar fácilmente el impacto de poder saliente desde las fauces de la extremidad que sostenía la cabeza de Metalgarurumon.

-Debes irte Tai, si confías en mí, podre luchar sin importar que enemigo tenga frente. Tu desconfianza me hace sentir peor que basura- no pudo evitar soltar un par de lágrimas, sostuvo su emblema con decisión mientras miraba fijamente a los ojos del castaño. Algo le hizo entender finalmente a ese muchacho.

-Nunca te perdonare esto Sora, pero prométeme que regresaras maldita sea- se limpió los ojos llorosos con su manga azul algo desteñida por el paso de los años y las adversidades vividas actualmente; de esa forma los niños elegidos de la segunda generación comandados por dos jóvenes (Tai y Matt) continuaron el camino, habían perdido tiempo valioso tratando de luchar contra un enemigo poderosísimo, pero cuando de alguna manera u otra Sora pudo hacer entrar en razón a ese jovencito, las cosas retomaron el plan.

-¿En serio crees que una mosca como tú podrá derrotarme?-

-Eso es exactamente lo que pasará…Yo confió en ti, Tai. Demostrémosle juntas Garudamon- la gran águila roja descendió desde su vuelo para aterrizar en tierra dejando algo confundido al enemigo pues este al menos tenía cierta desventaja luchando contra un ser capaz de volar. Sora permitió que su compañera digital tomara su forma basal ante la mirada de sorpresa del temible Diaboromon.

-Biyomon warp digivolce a…-

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