CAPÍTULO 24
Acampaban bajo una guardia estricta esperando la llegada de su líder quien fuese en dirección de una explosión con dimensiones descomunales sobre los cielos, tenían órdenes de obedecer todo lo que el segundo al mando ordenase hasta la llegada de dicho jefe y fue este mismo quien puso como primeros vigilantes nocturnos a los últimos dos Khanas, sus nombres consistían en dos números 9 y 33, dos seres bastante misteriosos provenientes de una raza de guerreros por naturaleza y los cuales fueron ferozmente aniquilados por una sangrienta guerra hace más de mil quinientos años; esos dos eran sus únicos representantes ahora y decidieron servir al supremo guardián a cambio de permitirles luchar contra el mal que una vez destruyó a su especie. Ahora, tras mucho tiempo esos deseos se convertirían en realidad; en una primera instancia cuando el viejo Gennai era aún considerado como una gran aliado, ellos fueron enviados al mundo humano con el objetivo de traer a los niños elegidos al mundo virtual aunque deberían llevar al joven portador del emblema valor a un proceso llamado purificación con el objetivo de absorber la energía negativa de este, ahora entendían que los planes de ese veterano eran hacerse con dicha insignia para corromperla hasta su punto más álgido y ofrecérselo al poderoso Sulgrimon, con ello, esa bestia retomaría su antiguo poder.
Pero el destino quiso que ese escenario nunca llegase a completarse, pues una perspicacia propio de los Khanas permitió a 33 darse cuenta sobre el joven Tai, en efecto era heredero humano del monstruo que los destruyó pero su emblema no se hallaba corrompido como para someterlo a un proceso abrumador asi que este ser no tuvo mejor idea que inyectarle parte de su propia sangre a ese joven, un plan bastante aterrador ya que si aquel muchacho nunca hubiese resultado ser un legítimo heredero, esa minúscula cantidad de sangre hubiera sido suficiente como para asesinarlo. 33 recordó los terribles desmayos y vómitos que le causó a Tai imaginando incluso en haberle dado muerte cuando logró inyectarle parte de él en el momento de mayor descuido justo a plena luz del día en el momento en que los niños elegidos se juntaron en las afueras de su ciudad bajo la cálida cabaña de la familia Ishida, pero el caprichoso destino no lo quiso así.
-¿Puedes sentirlo verdad?-
-El poder es impresionante, no cabe duda q….-
-Los niños vendrán a ayudarnos-
-No nos bastará para detener a esa energía, Rakhamon envía a las tropas a una aniquilación definitiva-
-Bueno, aun cuentan con nosotros, eso tiene que sumar algo-
-Tan infeliz como siempre viejo amigo. Hagamos una promesa quieres-
-Si quieres apostar no me opondré-
-Mantengamos vivo a Tai hasta el final de nuestras fuerzas-
-Prometido, él vivirá- bajo una calidez llamativa de una noche sin luna, tanto 9 como 33 compartían su guardia junto a otros diez más dispersos en varios puntos estratégicos para garantizar la seguridad del ejército, por órdenes del segundo al mando Intimon (el mágico del sol) todos deberían descansar al máximo para quedar listos cuando amanezca. No habría ninguna estrategia, tan solo poder contra poder, una lucha a muerte con el único objetivo de restaurar el equilibrio del digimundo destrozando a una antigua amenaza despertada por el emblema de nada más y nada menos que de un niño elegido portador de la sangre del humano quien cometió la abominación en asesinar a su propio compañero digital para absorber sus poderes bebiendo su sagrada sangre. Ambos afilaban sus armas mientras conversaban amenamente, 33 usaba sus cuatro extremidades superiores para darse tiempo en darle un buen filo a su lanza, 9 por su parte raspaba una cuchilla sobre otras en cada mano produciendo un ruido algo agudo poco agradable que parecía no afectarles a ninguno. Permanecieron callados unos cuantos minutos así.
-La profecía de nuestro jefe no resultó ser más que un fraude al fin de todo-
-Somos una tribu guerrera no cronistas-
-Decía, si mal no recuerdo, que serían dos emblemas con la misma insignia quienes devolverían la paz-
-Y solo tenemos a uno-
-Pero, ¿crees realmente que esas escrituras fueron una farsa?, me refiero a que nuestro jefe fue electo como tal por ser el más sabio-
-Y también el más viejo, su habilidad de lucha ya estaba menguando y por eso lo escogimos con el fin de evitar que se sintiera inútil-
-Vamos 33, ese tal supuesto verdadero portador del valor sea o no el auténtico, tomaría el emblema para sí con lo que nos deja a nuevamente un único portador.-
-¿Puedes hablar de una manera menos confusa amigo?- 9 dejó caer su lanza mirando aburrido a su liliputiense compañero de luchas, pensar detenidamente no era precisamente su fuerte y ante el razonamiento si se le comparaba con el de su amigo, resultaba ser mucho menor. La paciencia poco a poco se le colmaría así que increpó al pequeño 33 en dejarse de rodeos y decir de una buena vez sus pensamientos sin tanto rodeo.
-El jefe dijo….que los dos deberían tener la misma edad, serían idénticos ante nuestros ojos-
-Ninguno de los otros niños elegidos se le parece que yo sepa, y de entre todos, ese tal Matt es quien junto al joven Tai pueden realizar la fusión más poderosa y no se parece en lo más mínimo-
-La misma edad….se llevó su pequeña extremidad superior derecha hacia el mentón para rascárselo como quien intentando cavilar con mayor profundidad…nunca nos dijeron en qué tiempo ¿o sí?-
-Algún día dejarás de ser tan loco y….- actuó tan deprisa que por poco y termina por herir al pequeño 33; el llamado 9 cogió apresuradamente su arma lanzándola con suma violencia hacia los arbustos de enfrente, dicha lanza pasó muy cerca de la cabeza del pequeño ser quien giró por acto reflejo para ver a quién o a que cosa le había caído tal ataque. –Maaaaagggnuuummm- cuando la criatura de cuatro brazos hubo pronunciado esas palabras, el otro ser salió corriendo cual felino asustado hacia la copa de un árbol cercano mirando siempre el punto donde hubo impactado aquella lanza. A los pocos segundos una gran cantidad de fuego destrozó prácticamente medio bosque dejando a una silueta totalmente chamuscada por las llamas y tosiendo tras tremendo poder invocado. –Miserable, dime dónde están los demás y acabaré con tu agonía ahora mismo- la técnica invocada (Magnum) era una de las más antiguas, su poder se veía bastante sencillo pues consistía en fuego proveniente desde el arma a la cual se le aplicó, pero su poder era más que eso. Resultaba ser una verdadera masacre para el enemigo pues dichas llamas eran invocadas desde el interior de la infeliz víctima haciendo que su cuerpo se quemase desde dentro para afuera, una técnica bastante aterradora; y el gran incendio era solo manifestación que quien sufrió tal conjuro tenía un poder considerablemente alto.
-Mi….muerr…..mi muerte….se…..será…recompe…recompensada- una voz moribunda con un rostro desfigurado por las llamas dijo eso a modo burlón, 9 se acercó sin temor hasta poder desenterrar su lanza desde la espalda del infortunado enemigo; en breve, el ejército entero se puso en alerta dejando su descanso para ponerse en guardia tras ser despertados abruptamente por el poder del fuego. –Asqueroso traidor- iba a morir de todas formas, pero verle le daba repugnancia al igual que al resto de espectadores. Gennai yacía agonizante sobre los suelos mostrando una sonrisa fingida –Va…vas….a….a…..a…..mo….mo…..morir… hoy guar…guardián supremo- escupió lo último de sangre que tenía en su cuerpo para desfallecer tras un sufrimiento intenso; las tropas sintieron el enorme poder de su líder sobre los cielos quien traía entre manos a un muchacho dormido al igual que su digimon acompañante, ambos fueron salvados por ese místico ser antes que cientos de miles de serpientes explotaran junto a esos dos, ni bien hubo hecho contacto con tierra ordenó que pusieran a salvo a quienes traía cargado luego miró detenidamente el ambiente esperando una trampa pero aparentemente todo parecía tranquilo.
-Informes- bramó con fuerza aquel dragón caballero con el título de guardián supremo.
-El equipo de guardia no reporta movimientos del enemigo en un radio de 300 metros señor-
-Bien…..atacaremos ahora mismo-
-¿Señor?-
-Atacaremos justo ahora, no más tiempo perdido…..da la señal-
-pe….pero señor, las tropas….íbamos a atacar cuando amaneciera y…-
-No seas torpe, ellos ya están esperándonos- ni corto ni perezoso, su fiel capitán (Intimon) dio la orden de batalla; se formaron todos los pertenecientes a ese casi innumerable ejército dispuestos a morir por su líder sin dudar en ningún momento su lealtad. A horas de la noche la ventaja era del rival por tener criaturas del tipo nocturno pero si el gran Rakhamon ordenaba luchar sin luz eso mismo harían; la formación consistía en una especie de treinta círculos concéntricos separados a la distancia de tan solo dos metros el uno del otro mirando detenidamente los movimientos del principal jefe cambiando de izquierda a derecha hasta detenerse definitivamente mientras el resto esperaba las clásicas palabras de aliento antes de una lucha más que sangrienta.
-¿Hay alguno entre todos ustedes que tema a morir el día de hoy?- su crujir era descomunal, su voz retumbo los corazones de todos, oírlo era en sí terrorífico; aquella poderosa criatura estaba más que furiosa por algún motivo hasta ahora desconocido. Ninguno dio respuesta a esa pregunta hasta que fue 9 quien dio las primeras palabras. -¿Puedo ser yo quien mate a uno de esos bastardos primero?- hubo uno que otro quienes rieron ante ese comentario, otros pensaron que el gran guardián exterminaría a ese Khanas por su aparente insolencia pero la sonrisa del poderosísimo ser hizo entender que dicho acto no iba a suceder o al menos no esa noche.
-El día de hoy les tengo preparado un regalo a todos ustedes-
Las miradas se cruzaron entre todos buscando alguna respuesta a eso, qué clase de obsequio le podría dar el ser más poderoso de ese mundo, si bien y al cabo eran todos guerreros selectos con poderes impresionantes, palabras como esas no eran precisamente las que tenían en mente como aliciente. Rakhamon tan solo sonrió con placer.
-Mi gran maestro luchará siempre con nosotros…..miren su más grande regalo- lanzó con violencia una espada pequeña hacia los cielos, al tomar una altura apropiada se rompió en mil pedazos hasta dibujar el símbolo de la estrella naciente, la figura divina del mundo digital, aquella que se dibujó por primera vez hace más de dos mil años y de la cual se creía era tan solo un mito pues su existencia nunca se dejó ver hasta esa noche; todos sintieron como el poder recorría sus cuerpos haciéndoles sentirse más llenos de vida que nunca.
-No lucharemos con el temor a esa infernal bestia. Lucharemos por el orgullo de ser hijos del digimundo. Hoy todos ustedes recrearan una guerra la cual será contada generación tras generación; reviviremos la historia con nuestros sacrificios. Hoy haremos temblar al digimundo con nuestras fuerzas por un futuro digno….Mueeeeeeerrrrrrteeeeeeeeeeee- giró para mirar los rostros de sus combatientes, todos con corazones ardientes, apasionados de la guerra, embravecidos de orgullo, su rugido contagió al enorme ejército; el grito de aliento hizo temblar la misma tierra mientras los poderes de cada uno comenzaba a manar dejando en claro que exterminarlos sería en extremo difícil para el enemigo.
Rakhamon movido por un odio impresionante cometía un gravísimo error sin darse cuenta; a pesar de ser incluso mucho más poderoso que su antiguo maestro, su impulsividad le impidió convertirse en el supremo guardián antes y tan solo pudo acceder a ese honor cuando su maestro fue derrotado por quien dirigía al ejército enemigo; pues este le tenía planeado algo especial. Rakhamon tan solo deseaba vengar a su maestro, inició su marcha hacia la guerra nublado de todo raciocinio por su propio poder y negándose una y otra vez que los niños elegidos podrían aportar en esta guerra, y negándose a creer en el emblema del valor.
Cuando dio sus primeros pasos se dio cuenta cuan inocente fue al no exterminar el cuerpo sin vida del viejo Gennai.
-Muy bonito discurso. Pero vaya que eres predecible- la voz de Sulgrimon inundó el lugar; de entre el chamuscado cuerpo del anciano salieron cinco aros dorados que aprisionaron los brazos, piernas y cuello del caballero dragón haciéndole caer prisionero e inmovilizado al frío suelo; la maldad de su enemigo fue más paciente y pudo hacerlo caer en su trampa. El ejército rival salió de entre las tinieblas a confrontar a los valientes seguidores de ese guardián, Sulgrimon sostenía una especie de hacha e iba acercándose pacientemente a ese digimon sujeto por los cinco aros imposibilitando cualquier movimiento suyo. Cientos intentaron acercársele para ayudarlo pero los rivales se interponían entre ellos creando una anarquía impresionante con una feroz batalla la cual daba por iniciado con la desventaja de tener al más poderoso del bando de los buenos a merced del líder del rival. –Tu cabeza será mi mejor trofeo- Rakhamon lamentó haber sido tan inmaduro, durante muchos años su maestro siempre le enseñó a ser paciente ante todo, buscar siempre los más mínimos detalles ocultos para encontrar la sabiduría y aunque siempre le fue un poco rebelde, iba a entender demasiado tarde lo valioso que podían ser dichas lecciones. La sanguinaria hacha se posicionó sobre su cuello, fue alzada con paciencia hasta una altura prudente como para reflejar el poco brillo de la noche sobre su afilada hoja, luego comenzó su descenso para darle muerte al principal ejemplar, y última esperanza del mundo digimon. Muchos gritaron esperando que sus reclamos calmaran la sed de sangre del oscuro ser o abominación como le decían otros, la lucha iba a convertirse en una derrota definitiva a los pocos segundos de haber iniciado.
Un resplandor blanco hizo que todo el ambiente resplandeciera; los cielos tronaron ante tanto poder invocado desde la nada; Sulgrimon salió disparado hacia la nada por un poder descomunal salido aparentemente de ningún lugar visible. Todos, en absoluto, quedaron petrificados al ver como la semi humanidad de aquel ser mitad digimon mitad humano fue agredido por un poder bastante asombroso despidiéndole varios metros hacia lo profundo de la oscuridad de los bosques que tronaron haciendo notar que su cuerpo impactó ante decenas de árboles antes de impactar contra uno final. –Imposible- fue Intimon quien miró a los cielos oscuros para ver a cuatro criaturas descendiendo lentamente con ocho jóvenes dispuestos en parejas de a dos parados sobre las cuatro criaturas.
-Por nuuuuueeeeestros amiiiiigoooooosssss- el grito de Tai hizo brillar con fuerza su emblema haciendo que el sol que tenía dibujado creara una luminosidad que liberó de su prisión a Rakhamon quien quedó estupefacto al ver a Tai nuevamente junto a sus amigos, aunque no a todos, pero sí a varios de ellos. No hubo tiempo para darse saludos o explicaciones, Omegamon apuntó con su cañón supremo hacia los árboles resquebrajados descargando su arsenal con furia. La verdadera lucha había dado su inicio.
…...
