HOOOLAAAAAA!
Tal y como prometí, en un mes publico más... la cuestion es que voy a poner dos capítulos hoy también n.n regalito para todos ya que es mi cumple XDDDDD yo lo hago al revés XDDD
Primero de todo dar las gracias a Lady Paper y Yoi Moka por dejarme reviews. MUUUUUCHAS GRACIAS! lo segundo es pedir disculpas a los lectores que se hayan atrevido a leerlo XD la verdad es que cuando empiezo a escribir lo tengo todo tan liado en la mente que me es muy complicado ponerlo al papel. Pero aún así creo que me está saliendo suficientemente bien teniendo en cuenta que esto sale de mi imaginación XDDD en el primer capítulo hubo alguna pequeña confusión con la parte en la que entra Kaito Kid y Ginebra n.n
- ¡Kudo, cuidado! –gritó otra voz en medio de la gente de alguien muy parecido al encogido.
- ¿Qué narices? –Conan se sorprendió– oh… Dios… otra vez no… ¿Quién es ese? –preguntó de repente.
- Gin… –murmuró Ai viendo como el hombre rubio apuntaba con un arma al joven.
el segundo que habla es Conan y dice otra vez no por Gin y ¿quién es ese? por Kaito. Y la tercera es Ai. Parece ser que ese trozo fue el más confuso de todos, pero es que la intención tenía que ser así, aunque fuera demasiado confuso.
De acuerdo, explicado esto tengo que añadir otro detalle que Lady Paper me hizo ver: IRIE ES DE LOS BUENOS! Es el único que está en ese departamento especial que no es de la Black Organization.
He intentado mejorar estos detalles por si hay más gente que le interese leer mis fanfics. Así que los que lo hayan leído si quieren volver a mirarlo allá ustedes XD
Terminada la explicación les dejo con el tercer capítulo, he intentado mejorarlo al maximo... cualquier duda no se la retengan! critiquen en los reviews! Gracias :D
^^Shihoran^^
La muerte.
La muerte puede consistir en ir perdiendo la costumbre de vivir.
César González-Ruano (Escritor, periodista y poeta español).
Agarró la mano del hombre que le acompañaba. Él le miró desde arriba y ella sonrió. Su padre la acompañaba en su primer día de instituto. No podía ir mejor. Con 12 años y con todo lo que había pasado, que ese hombre hiciera eso por ella… podía considerarse la chica más afortunada de todas. 'Ánimo Yui, no dejes que nadie te haga daño, ¿vale?' preguntó su padre mientras ella sonreía y afirmaba con la cabeza. Los dos pasaron las puertas de hierro que separaban la calle del recinto escolar. Se miró la mano que el hombre le agarraba. Aunque no fuera su padre biológico, ese era el hombre que había defendido a su madre hacía 4 años. Su madre le dijo que si algo le pasaba a ella, él se convertiría en su padre. Y… aunque a él no le gustaba la idea, ella le llamó papá desde una semana después de la muerte de su madre. Se fijo de nuevo por donde iban. Estaban entrando dentro del instituto, y a ella no le importaba lo que dijeran sus, pronto, compañeros de clase. Su madre, que había vivido desde que Yui había cumplido el primer año en América, siempre le decía 'They say what they want… then they become the world's poorest people'. Lo que dijera la gente no era lo importante. Ellos podían decir y decir, la mayoría de veces eso se podía considerar simple envidia, y eso les convertía en los más pobres del mundo, porque quisieran tener pero nunca tuvieron. Sonrieron al ver a la directora esperándolos delante de las taquillas. La mujer se presentó.
- Me llamo Takahashi Ryuuzaki –se presentó soltando el agarre de la niña y estrechando la mano a la directora.
- Un placer –sonrió la mujer– y tú debes de ser Yui –sonrió como si fuera una niña.
- Sí –respondió ella forzando una sonrisa.
Odiaba que la gente la tratara como una niña. Tenía 12 años y acababa de llegar ella sola de un vuelo desde América para reunirse con su padre. Si hubiera sido una niña su padre no la hubiera dejado con esa gente durante 3 interminables meses.
- Bueno, Yui… ya te sabes el camino, nos vemos luego –sonrió su padre guiñándole uno de sus ojos azules y girándose para irse.
- Mira… allí viene tu profesora –sonrió la directora señalando a una profesora detrás de las taquillas que iba con el pelo suelto y largo.
- Espera, espera, espera –se quejó la profesora poniéndose delante de su padre– Dios… sabía que eras tú…
- ¿Toyama? –se sorprendió el hombre aún con las manos de Kazuha delante de su pecho.
- Hattori de hecho, pero eso no creo que tenga importancia ahora –sonrió ella mostrándole orgullosa un anillo de casada.
- Ahá… –murmuró el padre mirando de reojo a la sonrisa de esa profesora.
- ¿Se conocen? –preguntó la directora.
- Sí –respondió contenta Kazuha.
- No –respondió secamente Ryuuzaki iniciando la salida del recinto.
- Oye, que somos nosotros los que tendríamos que estar enfadados contigo –se quejó la mujer de Heiji– ¿me estás escuchando Ku…?
- ¡No se te ocurra pronunciar ese nombre jamás! –gritó enfadado Shinichi antes de que ella terminara la palabra.
- ¿Qué narices te pasa si se puede saber? –preguntó la profesora saliendo detrás de él– ¿Qué es lo que ocurre? ¿Dónde has estado? ¿No le prometiste a Ran que volverías algún día? ¿Por qué no lo haces de una vez?
- Que te quede clara una cosa, To… Ha… –el hombre suspiró– Hattori-sensei. Kudo Shinichi murió hace 6 años, no intentes hacer que vuelva… me llamo Takahashi Ryuuzaki –sentenció él agarrándose el brazo derecho.
- Venga ya, ¿qué te pasa? –preguntó ella antes de que él pudiera darle la espalda.
En cuanto el hombre se había girado, Hattori Kazuha se puso delante de él para privarle el paso. El padre de la niña suspiró con los ojos cerrados agarrándose con fuerza la manga del jersey. La profesora miró ese lugar viendo que parecía algo más que un tic nervioso.
- Por favor, no le digas a nadie de esto, ¿vale? –preguntó Shinichi en un susurro casi inaudible por la propia Kazuha mientras abría los ojos– no quiero que ellos me vean ahora… no podría… mirarlos…
Kazuha le miró extraño a los ojos y esta vez le dejó marchar. Los ojos del detective del Este se habían vuelto fríos y tristes. Parecían no tener vida. Se giró para mirar al hombre irse. Agarrándose aún el brazo se fue de su radio de visión. Pocas veces había visto al detective del Este tan amigo de Heiji, tan odiado por Sonoko y tan querido por Ran, pero… ese no era el Kudo Shinichi con el que ella había coincidido esas pocas veces.
- Es triste, ¿verdad? –preguntó Yui a su lado– ver como alguien que conociste alguna vez… ha dejado de ser quien era.
- No entiendo… –respondió Kazuha con una sonrisa.
- ¿Usted es Toyama Kazuha, verdad? –preguntó la niña con una sonrisa.
- Lo era… –respondió la mujer forzando una sonrisa.
- No haga eso, por favor… –se quejó la niña con mala cara.
- ¿El qué? –preguntó Kazuha.
- Si no tiene ganas de sonreír no lo haga… mi padre lleva haciendo eso desde que le conocí y odio que la gente lo haga… –se quejó la alumna.
- ¿Él es tu padre? –preguntó Kazuha señalando por donde Ryuuzaki se había ido.
- Sí –respondió secamente la niña– me llamo Takahashi Yui, un placer conocerla –sonrió.
- Ah… claro… lo mismo digo –respondió Kazuha– me llamo Hattori Kazuha. Esto…
- Mi madre le obligó a serlo…
- ¿Eh? ¿De qué hablas? –preguntó Kazuha abriendo los ojos de sorpresa.
- ¿Quieres saber si realmente es mi padre, no? –preguntó la niña mirando el lugar por donde el hombre se había ido.
- ¿Cómo…?
- Lleva usted las preguntas marcadas a la cara –sonrió la niña girándose para entrar de nuevo al instituto– Una semana antes de que mi madre muriese… le conocimos… fue el compañero de mi madre en el FBI –informó– mi madre confiaba plenamente en él. Así que, ya que mi padre biológico era de la BO, mi madre cambió el testamento y le puso a él para que se encargara de mí.
Kazuha emitió un sonido de conformidad mientras se paraba y se giraba para mirar el lugar por donde Kudo Shinichi se había ido. Pensó que realmente ya no era ese tipo despreocupado que en cuanto un caso pasaba por delante suyo desaparecía sin más. Realmente había cambiado, no como Heiji.
Las clases para una niña de 13 años eran entretenidas en cuanto conseguía tener amigos. Pero Yui no era una de esas niñas a las que le gustaba hacer amigos. Para ella todos los que fueran de su edad eran tan solo unos críos incorregibles. Su mente había madurado tanto en tan poco tiempo, que de repente había olvidado lo importante de vivir entre la gente con una mente infantil.
- ¿Entonces eres americana? –le preguntaba una niña de ojos verdes a su lado.
- Sí, lo soy desde que tengo 1 año –respondió Yui secamente.
- Seamos amigos, vamos –pidió otra niña.
- No, gracias –respondió ella forzando su mejor sonrisa.
- ¿Qué le ocurre? –preguntó un niño detrás de ella– Que borde…
- Eh, que os puedo oír –se quejó ella levantándose y encarando a los dos niños que hablaban– tengo los oídos finos.
- Mi-chan, ¿qué te ocurre? –preguntó una niña viendo como otra entraba a la clase llorando.
- Perdí el colgante que me dio Ginta… –se quejó la niña.
Eso sí era importante. A Yui le llamó la atención esa niña. Se acercó a ella intentando recordar cómo era el colgante que le había visto puesto antes de entrar.
- ¿Era ese colgante de una hada, verdad? –preguntó ella llamando la atención de todos.
La niña sollozando afirmó con la cabeza.
- Venga, ya, deja de llorar, no conseguirás nada si lo haces… –se quejó Yui evitando la tentación de salir corriendo de allí y gritar 'menuda cría'– entonces… ¿miraste en el estuche?
- ¿En el estuche? –preguntaron las dos niñas que estaban delante de ella.
- Kazuha-sensei te lo ha hecho guardar, ¿recuerdas? –informó Yui recordando ese detalle.
- Sí, pero allí no está… –se quejó la niña.
- Eso significa que lo has cogido… cuando te has ido…
Yui se colocó al lado de la mesa de Minami e intentó acordarse de lo que había hecho la niña que se sentaba justo detrás de ella. Observó con atención todo el recorrido hasta la puerta de la clase y se paró en la mesa de los profesores, allí no había nada. Se acordó de que Minami había sido llamada por ese tal Ginta. Observó el recorrido hasta la mesa del niño tres mesas al lado de donde Yui se sentaba. Se acercó allí y se fijó en la pata de la mesa. Una vez más había conseguido llegar a la mente de su madre y de su, ahora, padre. Sonrió y recogió el pequeño colgante que había caído al lado de la mesa lo levantó con una sonrisa.
- ¿Era ese no? –preguntó.
- Ah… lo encontraste… –murmuró la amiga de Minami acercándose a Yui.
- ¿Cómo lo has hecho? –preguntó una niña de pelo corto atado con una diadema.
- Te pareces a Conan –murmuró otro niño más bien grueso.
- ¿Conan? –preguntó Yui– ¿Hay alguien que se llame así en esta clase? –preguntó intentando recordar todos los nombres de los niños cuando Kazuha había pasado lista.
- No… –murmuró un niño de pecas– fue un compañero nuestro hace 6 años.
- Ahá… –sentenció Yui– ¿Te refieres a Edogawa, verdad?
- ¡¿Eh?
- Entonces vosotros sois esos de los que hablaban ese par… Tsuburaya, Yoshida y Kojima… –sonrió Yui al recordar los nombres que Kazuha-sensei había nombrado con la lista– La liga juvenil de Detectives.
- ¡Eh un segundo! –se quejó Genta acercándose a Yui– ¿Conoces a Conan?
- Sí –sonrió la hija del detective encogido– lo sé todo de él y de Hai… esto… como se llamaba… ¡Ai! Eso, Ai-chan.
Un grito de sorpresa volvió a sonar por toda el aula.
- ¿Cuándo? ¿Cuándo les conociste? –preguntaron desesperados Genta, Mitsuhiko y Ayumi mientras Kazuha volvía a entrar al aula.
- ¿Cómo que cuándo? –preguntó Yui agarrándose con fuerza el brazo derecho– Hace 6 años… esto… no me acuerdo de cómo se llamaba ese lugar… nos… nos secuestraron… y nos conocimos allí…
- ¿Os secuestraron? –preguntó Mitsuhiko llamando la atención de Kazuha.
- Bueno… esto… –había quedado claro que para Yui ser el centro de atención era lo último que quería– la BO… un montaje… bueno… algo… esto…
- ¿La Organización te secuestro? –preguntó Kazuha detrás de ella.
Yui gritó asustada girándose hacia la profesora, una vez había visto quien era, suspiró de alivio y se subió la manga dejando ver una cicatriz de una quemadura.
- Un segundo… esto lo tenía…
- Sí… –sonrió Yui con tristeza– esa es la señal para todos aquellos que hemos luchado contra la Organización.
- Pero si eres una niña… –se sorprendió Kazuha.
- Igual que mi padre –sonrió ella– tan solo tenía 17 años cuando todo ocurrió, así que… además… yo no es que haya luchado mucho. Mi padre biológico es de la BO. Y por eso siempre he estado metida en esto. Mañana hará 6 años exactos del secuestro, aunque yo entré una semana más tarde que ellos –informó Yui girándose hacia la liga– ellos murieron al salir de allí.
- ¿Mu…? ¿Mu…? ¿Murieron? –tartamudearon los tres amigos.
- Sí… –sonrió Yui– por suerte para ellos no han tenido que cargar con la culpa de nada. Ya que… mataron a uno de los que nos había secuestrado –informó.
- ¡Mentirosa! ¡Conan nunca mataría a nadie! –gritó Ayumi.
- ¡Cierto! ¡Haibara-san tampoco lo haría! –confirmó Mitsuhiko.
- Si dependiera la vida de otra gente por ello… creo que sí –sonrió Yui– No sabéis lo que hicimos todos allí para poder salir… y yo no pienso contároslo –añadió al ver que los de la liga ponían más atención en la conversación– pero… os aseguro que Conan-kun y Ai-chan fueron héroes al matar a ese tipo. Salvaron a un anciano muy gracioso, a una mujer llamada Ayako-san, a una informática, a una estudiante de último curso de primaria, a un ladrón, a una científica y a un detective. Aunque… Kudo Shinichi, Kuroba Kaito, Miyano Shiho y ellos dos muriesen.
- ¿Kuroba también? –preguntó Kazuha recordando que Shinichi le había prohibido pronunciar su nombre y le había dicho que había muerto hacía 6 años.
- Bueno… ese es igual que Shinichi y Shiho-san –sonrió Yui guiñando un ojo a la profesora sin que los de la liga juvenil de detectives les vieran– Conan y Ai-chan sí. Nos dividieron en dos grupos al sacarnos de allí. Minami-san y Mika-chan fueron trasladadas a otro lugar y no supimos más de ellas. Y bueno… Ayako-san… desapareció un mes después, así que tampoco sabemos como está. El anciano, Yuu-san, está ahora mismo escalando el Everest –se rió recordando la cara del hombre cuando le decía 'voy a vivir hasta los 200 años después de esto'– y los demás… forman parte de mi familia. Takahashi Sora-ojiichan es el ladrón, su hermano Takahashi Ryuuzaki, mi padre… el detective y Haibara Akemi-oneesan, la hermana de Ai-chan… es la científica.
- ¿Hermana? –preguntaron los tres niños y Kazuha.
- Sí –respondió tajante Yui yéndose a sentar en su pupitre mientras los demás esperaban una respuesta más larga.
No me maten! XD Sí, ahora van a empezar a entender el papel de Irie hablando con Heiji :D
A partir del capítulo siguiente la niña continua tomando el papel importante. Sé que hay a muchos que esto no les gusta. Es también parte de mi desconformidad, pero es el enlace que tengo para hacer todo un poco más comprensible.
Bueno tal y como he dicho antes espero que les guste y dejen reviews!
^^Shihoran^^
