Bueno... espero disfruten de este otro capítulo! No hay mucho que decir de él... solo que necesitan haber visto un poco de Magic Kaito (del querido admirado autor Aoyama Gosho) y el capítulo del robo de la torre del reloj de Detective Conan (perteneciente a nuestro adorado mismo autor XD).
Resumen: han pasado 6 años. Conan, Haibara y Kaito fueron secuestrados por la Organización y fueron llevados a lo que se llama 'Mazmorras'. Yui también viene de allí, es donde se conocieron. Por otra parte, Heiji está en la policía de Tokio en homicidios, Kazuha que se ha casado con su amigo de la infancia es profesora de instituto. Aoko Nakamori es de la policía del departamento de desaparecidos. A partir del capítulo 5 estos detalles se irán explicando mejor.
Espero les guste!
^^Shihoran^^
Sakura Keiko.
Un amigo es uno que lo sabe todo de ti y, a pesar de ello, te quiere.
Elbert Hubbard (Ensayista estadounidense).
Salió corriendo del instituto. Parecía que había llamado demasiado la atención de esos tres, y ahora no le dejaban de hacer preguntas. Yui estaba intentando evitar que la cogieran.
- Yui-kun, espera –pidió Kazuha saliendo corriendo del instituto antes de que la niña pudiera salir del recinto.
La niña se paró para mirar cómo se acercaba con prisas.
- ¿Qué ocurre? –preguntó con una sonrisa a la profesora.
- La dirección que aparece en tu ficha es la correcta, ¿verdad? –preguntó la mujer con el pelo suelto.
- Si te refieres a si él está en esa dirección, sí –sonrió Yui– pero si es para venir y pedirme que te entregue los deberes y eso… no.
Ante eso Kazuha puso mala cara.
- Era para lo primero, pero gracias por informarme de antemano que no vas a hacer los deberes.
- No hay de qué –sonrió Yui– entonces sí, esa es la dirección.
- Dime… ¿tú estás bien? –preguntó Kazuha.
- ¿Lo dices por eso del secuestro? –preguntó la niña.
- Sí –respondió la profesora acordándose de que le había dicho que su cara hacia las preguntas por si solas.
- De eso ya hace 6 años –sonrió Yui– me duele más que mi padre biológico matara a mi madre delante de mí.
Kazuha se sorprendió una vez más. Una niña de 12 años siendo perseguida por lo que parecía ser la Organización criminal más poderosa de todo el mundo, según le había contado Heiji. Y aún así se tomaba las cosas con una sonrisa como esa. Realmente parecía feliz como era.
- Además… mañana hará los 6 años justos desde que mi padre estuvo en ese lugar… los alcoholes y eso van que ni pintado con eso –sonrió la niña.
- ¿Los alcoholes? –preguntó Kazuha.
- ¿Tú dirías que una buena persona, puede echarse a perder?
- ¿De qué hablas?
- ¿Podría hacerme un favor, Kazuha-sensei? –preguntó Yui dejando de sonreír– Usted conoce bien a mi padre…
- Bueno… yo le vi un par de veces… le conozco de lo que Ran y Heiji me contaron de él.
- ¿Podría venir mañana a mi casa usted? –preguntó Yui.
- ¿Yo?
- Sí. Aunque venga con más gente da igual… pero… es que mañana Eisuke-ojiichan y yo somos los únicos que sobrevivimos… –añadió como apenada.
- No te preocupes allí estaré –sonrió Kazuha– ¿Confías en mí, Yui-kun?
- Eras amiga de mi padre… así que… confío mucho más en ti que en mis compañeros del anterior colegio –sonrió la alumna una vez más antes de levantar el brazo para despedirse.
- Espera, Yui-chan… –llamó Ayumi desde lejos corriendo.
- ¿Quién narices se atreve a llamarme así? –preguntó la niña enfadada.
- Per… perdona… –se asustó Yoshida.
- Ah… lo siento… –se percató la alumna nueva– es que mi madre me llamaba así… y no quiero que nadie más lo haga… –sonrió– prefiero Yui.
- Claro… –sonrió Ayumi.
- ¿Te vienes con nosotros? –preguntó Genta.
- Lo siento chicos… –'no quiero ir con críos' pensó por dentro– le prometí a Sora-ojiichan que iríamos a ver a Keiko-san.
- ¿Keiko-san? –preguntó Mitsuhiko.
- Sí… Sakura Keiko –respondió Yui– Sora-ojiichan es un gran fan.
- ¿La escritora? –preguntó Kazuha.
- Sí –respondió Yui marchándose– nos vemos…
- ¿Quién es esa? –preguntó Ayumi.
- Una escritora que está empezando a hacerse famosa –sonrió la profesora– parece ser que sus novelas son populares, aunque también de lectura complicada.
Yui siguió corriendo hasta que giró un par de esquinas. Al asegurarse de que ninguno de ellos la seguía, paró en seco y suspiró. Sonrió mientras iniciaba su marcha lenta y se acordaba de lo que había leído en una página web buscando nuevas cosas por leer. 'El mago más famoso del todo el mundo, representado por una joven amiga de la hija de su peor rival'. Gracias al Dios de internet la niña había descubierto el verdadero nombre de Sakura Keiko. Kaito ni siquiera se había dado cuenta de nada, cuando Yui le regaló el libro de 'Ladrón de capa blanca' por su 21 cumpleaños. Yui se hizo gran fan de esa escritora para poder planear bien el día en que ella llegara a Japón. Le pidió a Kaito que la acompañara, y él acepto de buen gusto, aunque parecía que no había entendido de nada lo que había en ese libro. Se paró delante de la entrada de los apartamentos en los que, ahora, vivían los 5 juntos: Shinichi, Kaito, Eisuke, Shiho y ella misma. Delante de las escaleras él ya la estaba esperando.
- De verdad, no entiendo cómo puede gustarte eso, Yui-chin –se quejó Sora con el libro en la mano.
- No tienes gusto –se quejó la niña.
- Anda vamos… seguro que ya habrá una cola de mil demonios –se quejó el ladrón guiñando un ojo a la niña.
- Estoy convencida de que sí –sonrió ella.
- Seguro que todos son los que odian esto para decirle que no escriba más –sonrió traviesamente Kaito.
- Eso lo dudo –sonrió la niña avanzando más rápido.
Al llegar a la librería en donde esa escritora iba a firmar los libros, encontraron mucha gente dentro del edificio. Algunos por curiosidad, otros por ser fans, otros tan solo por fardar de su autógrafo… todos ellos estaban por la escritora. Kaito suspiró mirando el libro que Yui le había regalado. Ni siquiera sabía para que lo había llevado. Intentó recordar lo que había leído en ese libro. Un ladrón de guante blanco que dejaba a todo el mundo más bien alucinado con su egocentrismo. Hacía magia para robar y le gustaba hacer trucos de magia mientras la gente le observaba hacerlos. Chasqueó la lengua. Desde un principio ese libro le había parecido extrañamente suyo. Todos los trucos que allí se contaban eran precisamente los trucos que él había utilizado como Kaito Kid, pero también estaban los de su padre.
La niña, emocionada por estar allí, sacó de dentro del maletín del instituto el libro que Kaito llevaba en sus manos. Después de media hora de cola, finalmente se habían acercado por completo. Yui observó al hombre que llevaba al lado y sonrió al ver que estaba distraído mirando unos libros de recopilaciones de Arsène Lupin. En cuanto los de delante de ella se habían ido ella golpeó con el codo a la barriga del hombre que se apresuró a situarse delante de la mesa. La escritora llevaba una coleta alta atándole el pelo de color castaño. Llevaba gafas de media luna, grandes, que tapaban sus ojos marrones. Detrás de la mujer una cortina, del mismo color que el mantel que cubría la mesa, tapaba lo que parecía un montón de cajas con los libros de esa escritora. Yui se echó a reír ante la cara desencajada de Kaito. La escritora se levantó de golpe en cuanto vio al hombre.
- ¡Ku…! ¡Ku…! ¡Kuro…! –antes de que la mujer pudiese terminar de pronunciar su apellido él le tapó la boca y se puso un dedo delante para que no dijera nada.
Ya habían llamado la atención de todos los presentes.
- ¿Qué narices haces tú aquí? –preguntó Kaito en un susurro.
- Eso tendría que preguntarlo yo, ¿no crees? –respondió Momoi Keiko en un murmurio más bien de enojo– ¿Dónde narices te habías metido? –preguntó golpeándole el hombro.
- Pero bueno… –se quejó Kaito de nuevo con la voz baja– que bruta eres…
Yui se echó a reír más fuerte.
- ¿Qué narices te hace tanta gracia, Yui-chin? –preguntó Kaito murmurando.
- No hace falta que habléis en susurros, todo el mundo os está escuchando –sonrió ella más alto poniéndose las manos detrás de la cabeza.
Momoi y Kuroba miraron a su alrededor. Muchos fans estaban fulminando con la mirada al ladrón mientras que otros se tapaban la boca con la mano para no ser maleducados al reírse de ellos dos. Kaito fijó la vista a la niña y la fulminó con la mirada.
- Vale, entonces me vas a decir, ¿dónde has estado? –preguntó la mujer escritora alzando la voz entre el murmurio que empezaba a producirse en la biblioteca.
- No tiene importancia, ¿no crees? –preguntó Kaito sacando importancia al tema.
- ¿Qué no tiene importancia? –se quejó Keiko– ¿Qué no tiene importancia? –preguntó como si al repetir la pregunta hiciera más fácil su comprensión– ¡Pedazo de loco! ¡Mago de tres al cuarto! –empezó a gritar mientras la gente miraba a la chica como empezaba a llorar de rabia, ante una cara aterrada del chico– ¡Pervertido! ¡Animal! ¡Insensible! ¡No sabes lo que Aoko ha pasado por tu culpa!
- ¿Se puede saber qué te ocurre, Keiko? –preguntó la voz de una mujer detrás de las cortinas, abriéndolas.
- La bruja… –murmuró Kaito poniéndose detrás de Yui.
- Ah… Kuroba… –murmuró Koizumi Akako poniéndose al lado de la escritora– ¡Tú pedazo de idiota! ¡¿Dónde te habías metido? –gritó lanzando un libro, que había cogido de dentro de una de las cajas, a la cabeza de Kaito.
- Pero bueno… –se quejó el hombre frotándose la frente– ¿Se puede saber qué narices os pasa a las dos? No hay para tanto…
- ¿Qué no hay para tanto…? –preguntó Keiko– ¿Tú le has oído? –terminó mirando a Akako.
- Pero será… –se quejó la bruja lanzando otro libro.
- Vamos, vamos… chicas… –se quejó Kaito agarrando con fuerza los libros, que iba tirando Koizumi– si tanto te importó eso, ¿por qué no viniste a buscarme? –preguntó Kaito– ¿no tenías tus… dotes…? –se paró antes de cometer el error de llamar la atención creyendo con la brujería.
- Los perdí por culpa de llorar por un hombre –se quejó Koizumi mirando hacia otro lado y medio sonrojada, aguantando un libro que no decidió tirar.
- No me lo puedo creer –se rió Kaito– la bruta de Koizumi ha encontrado un hombre…
- ¡Pedazo de insensible! –se quejó la bruja lanzando otro libro.
El objeto le dio de lleno en la cara a Kaito haciendo que este perdiera el equilibrio. El hombre cayó al suelo tirando todos los libros excepto el que Yui le había regalado.
- Bueno, vale, vale, vale… –se quejó la niña metiéndose por el medio– ahora sí que ya no tiene gracia… –sonrió ante las dos mujeres que parecían a punto de llorar– ¿Estás bien Sora-ojiichan? –preguntó la niña alargando la mano hacia el hombre.
- Maldita sea… ya sabía yo que no era buena idea acompañarte… pedazo de loca –se quejó una vez más el hombre, fulminando con la mirada a Yui mientras se levantaba con su ayuda.
- Oh, venga… pero si esto es más divertido presenciándolo en persona –sonrió Yui.
- No voy a volver a hacerte caso –se quejó– a la próxima vas tú solita, monada.
- Bueno… le he obligado a venir –sentenció antes de que Akako o Keiko intentaran hacer alguna pregunta más– ni siquiera había sospechado el nombre de Keiko…
- Un segundo… este libro está basado en… –Kaito pareció entender mirándose el libro que Yui le había dado, y palideciendo– realmente… es…
- Kaito Kid por supuesto –sonrió la niña.
- Serás…
- ¿A qué viene eso? –preguntó Keiko sin entender viendo como el hombre fulminaba con la mirada a la bruja.
- Nada, nada –sonrió Akako– a mí también me ha gustado leerlo.
- Ya sabía yo que me sonaba de algo esto… –se quejó el mago– te has atrevido a escribir lo del embrujo con el inspector Nakamori… –terminó bajando la cabeza– incluso las mismas predicciones tuyas y las palabras de Hakuba… te has atrevido a nombrar a mi padre… bruja inútil…
- ¿A quedado bien, no es así? –preguntó Akako.
- Continuo sin entender –respondió Keiko.
- ¿Qué ha quedado bien? –preguntó el ladrón– ¿Te has atrevido a sacar lo del chocolate a la luz, pedazo de bruja? –se quejó– ¿Cómo narices te has atrevido a escribir acerca del muñeco ese? ¿¡Dolió lo sabías! ¡Ese maldito hechizo dolió mucho! ¡Aún tengo cicatri…!
Yui tapó la boca al ladrón, que se iba enojando conforme se iba acordando de todo lo que había en ese libro.
- Vamos, vamos, Sora-ojiichan, no queremos meter la pata una vez más como hiciste con lo del chocolate de San Valentín –sonrió Yui– la bruja todo lo sabe.
- ¿Por cierto…? ¿Por qué narices esa niña te llama Sora? ¿Y quién es ella? –preguntó Akako.
- Olvidadlo… me largo –se quejó el ladrón– al fin y al cabo Kaito Kid murió hace 6 años… junto con Kuroba Kaito.
- No te irás… –amenazaron las dos.
- Nadie me lo impide –se quejó el ladrón.
- Ah… no, no me dejes sola, Sora-ojii… –se quejó la niña antes de que el mago Kuroba Kaito desapareciese entre una nube de humo– chan…
- Vale… no entendí nada… –se quejó Keiko.
- No tienes necesidad de ello –respondió Akako mientras la gente de su alrededor empezaba a aplaudir por el espectáculo de Kaito.
- Maldita sea… ese ladrón siempre hace lo mismo –se quejó Yui mirando de reojo el último lugar en donde había estado Sora.
- Y bien… ¿quién eres tú? –preguntó Keiko sonriendo.
- Me llamo Takahashi Yui –sonrió la niña– soy su sobrina.
- ¿Sobrina? –preguntaron las dos mujeres mirándose entre ellas.
- Bueno es una historia muy larga –informó– ¿Podríais hacerme un favor? –añadió mientras buscaba dentro de su maletín y sacaba un papel y un bolígrafo– estoy haciendo un pequeño experimento… –sonrió anotando algo en el papel– a vuestra decisión. Muchas gracias por el espectáculo… ha sido divertido –añadió mientras les daba el papel– por cierto… ¿puede firmármelo? –añadió dándole el libro a Keiko.
- Sí claro –sonrió con ánimos la escritora, cogiéndole el libro, y después de ver el contenido del papel que Akako había cogido.
La verdad... cada vez que me he releído el capítulo me he imaginado a la pequeña Yui como más traviesa de lo que realmente quiero hacerla. Perdón por eso, pero era la única manera de hacer un enganche bueno de las relaciones que iran avanzando poco a poco, y reírse de ello.
Al próximo capítulo aparece Hakuba. De Ran no se va a saber nada hasta mucho más adelante. Por cierto, he nombrado varias veces a Eisuke-ojiichan... sí, es Eisuke Hondo :D
Hasta el próximo mes! Dejen reviews porfi!
^^Shihoran^^
