Buenas tardes!

Y tal y como prometí este mes un nuevo capítulo!

Yoi Moka: gracias por tu review *-* espero que este capítulo te guste igual que el anterior.

Arxas: has pillado el papel de Yui XD se ha notado demasiado que iba por ese camino, ¿no? :D no te preocupes que Ran saldrá en poco... en este capítulo sabrás un poco lo que ha pasado con ella aunque no aparezca n.n Espero que disfrutes de nuevo del siguiente capítulo ;D

Resumen: han pasado 6 años. Conan, Haibara y Kaito fueron secuestrados por la BO y fueron llevados a lo que se llama 'Mazmorras'. Shinichi tiene una hija de 13 años llamada Yui. La niña hace ir a Kaito a la firma de unos libros en que la autora conoce al ladrón. Por otra parte, Heiji es inspector de policía de Tokio en el departamento de homicidios y se ha casado con Kazuha, profesora de instituto y ahora tutora de la liga juvenil de detectives y de Kudo Yui. Aoko trabaja en el departamento de desaparecidos de la comisaría de Tokio.


Los desaparecidos.

Es mejor viajar lleno de esperanza, que llegar.

Proverbio Japonés.

Por la noche

Se quedó observando al infinito. Algo en esa figura que observaba le resultaba familiar. No parecía que hiciera nada malo, al contrario, era como si estuviera intentando evitarlo. Lentamente empezó a avanzar. Cogió su placa del bolsillo y desenfundó su arma. Le habían dicho que en ese lugar se iba a hacer un intercambio de armas y por eso él había llegado allí, pero no parecía que ese tipo estuviera intentando intercambiar nada. Parecía más bien que estaba de paso y algo en él le llamó la atención. Era de noche y estaban a las afueras de Tokio. En medio de todos esos almacenes desocupados no había ni un solo foco afuera para iluminar un poco la calle, y eso a veces también se agradecía, sobre todo después de acostumbrarse a la oscuridad. Se puso detrás de esa figura apuntándolo con la pistola y la cargó llamando su atención. El tipo con la capucha del chándal puesta se giró de golpe al oír el ruido del arma. Se quedó observando el cañón del arma con miedo pero sin moverse de su sitio. Al policía esto le sorprendió. La reacción más apropiada para alguien que no está acostumbrado a estas cosas, es que intentaría recular para poder salir de allí, pero él teniendo la pistola a escasos centímetros de la cara se quedó allí arrodillado y sin moverse, aunque, asustado. El tipo de repente le observó la otra mano y sonrió.

- ¿Qué hace la policía de Tokio aquí? –preguntó la voz del chico en susurros mientras se levantaba.

- ¿Quién eres? –preguntó el policía en el mismo tono intentando ver su rostro debajo de la capucha.

- No te muevas –dijo alguien detrás del policía mientras oía que cargaban un arma.

- Quieto, es de los nuestros –informó el encapuchado de delante señalando la placa de su mano izquierda.

El policía levantó sus manos para dejar la placa y la pistola a la vista del hombre que tenía detrás. Este le cogió la placa y observó con atención.

- Demasiado perfecta para ser falsificación –sonrió el encapuchado de detrás.

- Sí.

El tipo de detrás del policía volvió a guardar el arma en el bolsillo y le devolvió la placa mostrándole la suya.

- ¿Sois policías? –preguntó el policía.

- Sí, me llamo Takahashi Ryuuzaki soy del programa especial de la policía de Kioto, departamento de homicidios –respondió el tipo de detrás intentando que le devolviera la placa.

- Y yo soy su hermano, Takahashi Sora –sonrió el encapuchado levantando dos dedos– del mismo programa, departamento de robos.

- ¿Quién eres tú? –preguntó Ryu dando señales a Sora para que volviera a espiar de nuevo.

- Hakuba Saguru, departamento de homicidios –informó el inspector aún hablando en susurros– ¿y qué hace la policía de Kioto en Tokio?

- Este tío no escucha –dijo Ryu señalándolo– ¿Sora?

Los dos observaron como el encapuchado miraba a Hakuba sorprendido.

- Me había olvidado por completo… –dijo el chico agachándose de nuevo para espiar mejor– perdón… estoy despistado…

- No te conviene –informó Ryu.

- Bueno… ¿me vais a decir que hace la policía de Kioto aquí? –preguntó de nuevo Hakuba.

- Ya te lo hemos dicho –respondió Ryu– somos del programa especial de la policía de Kioto.

- Eso no responde nada –se quejó Saguru alzando la voz.

'¡Shhhhhhhhhhhhhhh!' dijeron los hermanos a la vez de pie delante del policía y con un dedo delante de la boca. Sora volvió a arrodillarse de nuevo y con mucho cuidado sacó la cabeza pero rápidamente volvió a esconderla. Hizo señales a los dos para que tirasen hacia atrás. Un pequeño pitido muy suave y flojo sonó de los bolsillos de los hermanos.

- ¿Qué? –preguntó Ryu sacando lo que parecía una chapa muy pequeña– ¿qué ocurre?

- Vienen hacia vosotros –informó la voz de una mujer por la pequeña chapa.

Sora y Ryu agarraron a Saguru por los brazos y lo arrastraron hasta una esquina corriendo. Ryuuzaki salió de allí y se puso al medio del camino, tapándose con la capucha del jersey. En medio de la calle oscura y con esa capucha puesta realmente parecía más un criminal que un policía. Hakuba se quedó absorto observando a Ryu mientras que Sora no dejaba de observar al policía de Tokio. Sonrió. Le parecían muchos años, pero realmente ese tipo no había cambiado mucho. Hakuba se puso en estado de alerta en cuanto vio como un hombre vestido de negro y con un parche negro se acercaba a Ryu a paso lento. Su tensión se agudizó en cuanto vio que ese hombre iba armado. Ryuuzaki levantó las manos al aire.

- ¿Quién eres? –preguntó el que iba vestido de negro.

- ¿Yo? –preguntó Ryu– Soy tu peor pesadilla, Whisky –sonrió quitándose la capucha.

- ¿Silver bullet? –se sorprendió el hombre.

Al acto guardó la pistola y se dispuso para irse, pero dos personas más estaban detrás de él apuntándole con una pistola y una placa cada uno.

- Sorry, Whisky, this is your last chance –sonrió Ryu sacando su arma.

- Bueno, ahora que hemos terminado ¿por qué no vamos a cenar algo juntos? –preguntó Sora saliendo del escondite y alzando la voz.

- ¿Tú estás majara? –preguntó la mujer.

- Yo me voy a dormir, Sora –sonrió Ryu– llevároslo a la sede haced lo que queráis con él.

- Roger –dijeron los otros dos.

- Por cierto Haibara, gracias por el aviso –sonrió Sora sacándose la capucha.

En ese momento una camioneta estaba llegando con las luces encendidas. Al girar por la esquina, el policía vio por primera vez la cara de los cuatro policías al completo.

- Kuroba… –se sorprendió Saguru.

Sora rápidamente se tapó con la capucha otra vez y se puso detrás de Ryu. Mientras los otros dos se reían.

- Habéis hecho un gran trabajo, chicos, como siemp… ¿qué ocurre aquí? –preguntó un hombre de pelo azulado saliendo del vehículo.

- Sora querido, no sabíamos que tuvieras amigos aquí –sonrió Ryu mientras abrazaba por detrás a Kaito– eres malo me has engañado.

Kuroba intentaba deshacerse de él como podía. Hakuba observaba como los demás se reían, incluso el hombre que acababa de llegar se estaba riendo de lo que estaban haciendo. De repente Kaito dejó de esforzarse para soltarse del agarre de Ryu.

- Ya os vale a todos –se quejó el policía de robos– sois unos impresentables.

- Que va… solo Hondo y Kudo lo son –sonrieron Haibara y el hombre señalando a los otros dos que aun se reían.

- Esto…

- ¿Hakuba Saguru, verdad? –preguntó Shinichi estrechando la mano al policía de Tokio– un placer trabajar contigo si puedes quedártelo nos harías un enorme favor.

- Eso, eso –sonrió Hondo acercándose al policía de Tokio también y dándole unos golpecitos a la espalda.

La científica y el conductor se acercaron al hombre vestido de negro y lo esposaron. Kaito se quedó observando a sus dos compañeros de Kioto, como intentaban hacer que Saguru se lo llevara de allí.

- Vale, vale… –dijo Kuroba metiéndose por el medio y separándolos– ya os habéis reído suficiente de mí.

- Perdón, Kaito-kun –dijeron Hondo y Ryu a la vez imitando la voz de una mujer– no sabíamos que ya estuvieras comprometido.

- Que sí, que sí… largo de aquí –se quejó Kuroba apartándolos– sois unos impresentables los dos.

- Te esperamos –sonrió Ryu acercándose al vehículo.

Hicieron entrar al detenido a la camioneta y entraron Haibara y el hombre con él a dentro. Hondo y Ryuuzaki se subieron a la parte de detrás y se sentaron observando el interior del vehículo por la pequeña ventana que los comunicaba.

- Perdónales, son unos impresentables –sonrió Kaito apoyándose a la pared de uno de los edificios más lejano de la camioneta.

- Oye… ¿robos? ¿Estás de broma? –preguntó Saguru– maldita sea… cuando desapareciste… ¿qué ocurrió?

Saguru se había acercado a él. Las preguntas empezaban a salirle por la boca en el mismo momento que pasaban por su cerebro. Kuroba Kaito había desaparecido hacía 6 años. El ladrón había anunciado un robo y se presento en el instante indicado. Después de coger la joya desapareció y nadie más supo de él ni de la joya. Ahora que le había encontrado no podía dejarlo como si nada hubiera ocurrido. Observó la cara del ladrón. No estaba como siempre, sonriendo pasase lo que pasase, aunque no tuviera motivos por hacerlo. Su cara era seria y parecía más descuidado de lo normal. Como si tuviera un tic nervioso, se frotaba el brazo derecho inconscientemente.

- ¿Qué ocurre? –preguntó Saguru.

- Demasiadas preguntas –sonrió el ladrón– alguien robó mi identidad y se hizo pasar por Kaito Kid en el último robo.

- ¿Eh?

- Por eso estoy en la sección de robos. Por lo que respecta a ese día… –Kaito volvió a poner su cara de seriedad– prefiero no entrar en ese tema.

- Desapareciste delante de mi –dijo Hakuba– en dos segundos te desvaneciste y no apareciste a la mañana siguiente al colegio o cuando tuviste que hacer el robo de Kaito Kid que habías anunciado al esfumarte de ese lugar. Te estuve buscando toda la noche ese día. Llegué hasta la feria…

Kaito tan solo se limitó a sonreír tristemente, mirándose los pies. Levantó la cabeza y observó con atención como sus compañeros estaban metiéndose con el pobre hombre detenido.

- No me arrepiento de lo que hice ese día en absoluto –murmuró el ladrón lo suficientemente alto como para que solo le oyera Hakuba y que interpretara que lo decía con seguridad– ¿Cómo habéis estado? –preguntó mirando a los ojos del policía.

- ¿Por qué no quieres responderme la pregunta? –añadió Saguru– ya casi ni te reconozco –observó– ¿dónde está esa cara de póquer? ¿Qué te ocurre en el brazo? –preguntó ya que le ponía nervioso que se frotara de esa manera.

Hakuba le levantó la manga de la camisa viendo un tatuaje extraño en él, como una quemadura. El ladrón apartó la mano de golpe temblando.

- Te has vuelto un pesimista.

- ¿Un qué? –preguntó Kaito más fuerte haciendo que todos los que estaban en el vehículo se callaran y los miraran– ¿Cómo que pesimista? ¿Des de cuándo?

- Desde que te he visto, ¿a dónde ha ido tu cara de póquer? –preguntó Hakuba una vez más, poniéndose delante del ladrón para encararlo.

- Aquí –sonrió Kaito señalándose la cara y dedicándole su mejor sonrisa.

- Lo que tu digas –sonrió Saguru– que sepas que ella se va a enojar contigo cuando sepa en donde estás.

- ¿Vas a decírselo? –preguntó Kaito recordando la cara de la chica cada vez que se enojaba– que miedo, suerte que no voy a estar cerca.

- ¿A dónde vas a ir ahora? –preguntó Saguru con una sonrisa.

- Aún no lo sé, nos han trasladado a los cuatro, pero no sabemos a qué comisaría vamos a ir –informó Kaito evitando esa pregunta.

- Oye, Sora –gritó Shinichi desde el coche– que nos vamos y te dejamos atrás.

- Ni se os ocurra, la última vez tuve que correr durante tres quilómetros de noche para llegar a la sede –se quejó el ladrón acercándose al vehículo.

- Oye, Kuroba –le llamó el policía de Tokio sin girarse para verle– ¿no te importa que se lo diga?

- Para nada –sonrió Kaito girándose para ver a su rival– en un tiempo, habré terminado con mi venganza y cuando esto ocurra pienso volver y recuperar lo que es mío.

- Más quisieras –sonrió Saguru escuchando como el vehículo se iba de allí con las risas de todos alejándose del lugar.

El policía suspiró. De repente se dio cuenta de un detalle: su sospechoso se había ido con el vehículo en el que Kaito iba. Se golpeó la frente con la mano. Para el colmo Hattori y Aoko iban a volver mañana a Tokio y no había nadie para llamar para que fuera a recogerle en ese lugar en donde le habían dejado. Había dejado el coche demasiado lejos. Se encogió de hombros y empezó a andar mientras sonreía. Su amigo y rival había madurado por completo, aunque realmente parecía que iba en serio con lo que le había contado. Empezó a reírse de la idea de que Kaito Kid, el ladrón más famoso de todo Japón, también llamado Kuroba Kaito era un inspector de policía del departamento de robos. Su teléfono empezó a vibrar. Lo sacó de su bolsillo y observó la pantalla. Un mensaje de Aoko. Lo abrió.

'Tenemos algo. ¿Querrías venir mañana conmigo?'

Saguru sonrió y respondió al mensaje. Aún le faltaba un buen trozo para llegar al coche y la brisa de la noche estaba empezando a helarle la nariz. Pensó en la cara que pondría Aoko en cuanto él le dijera que Kaito había estado con él en Tokio mientras ella estaba volviendo a la ciudad. Al fin encontró un fanal en medio de la calle. Se puso debajo y se apoyó a una pared cercana. Pensar mientras andaba por la noche no podría ser la mejor manera de aclarar las ideas, sobre todo cuando estaba empezando a helarse su cerebro. Pero tenía que pensar con claridad las consecuencias de sus actos y esa era la mejor manera que él tenía de pensarlo, hiciera frío o calor.

Intentó recordar lo que había pasado Aoko cuando Kaito había desaparecido. La chica se había derrumbado muy rápidamente, su padre no sabía cómo hacer para que su hija saliera de casa o incluso comiera. Un día su amiga le llamó pidiendo su ayuda y él acudió rápidamente en donde le había indicado. Un tal Jii Konosuke, sirviente del fallecido padre de Kaito, estaba hablando con Aoko. Ella parecía estar llorando de nuevo y el hombre parecía borracho. En cuanto ella le vio llegar se abalanzó para abrazarlo. Saguru le había devuelto el abrazo mientras ella le decía entre sollozos que Kaito había intentado coger al asesino de su padre. Eso hizo que el detective prestara más atención a lo que el hombre estaba diciendo. Parecía que Jii se estuviera culpando de la desaparición de Kaito, pero ninguno de los dos jóvenes lo entendía. Así que le pidieron que continuara explicando mientras le servían otra copa. Emborrachar a un hombre que ya estaba borracho no era la mejor manera en la que ellos creían, pero era la única manera de averiguar qué había pasado con Kaito. Fue en ese momento en cuanto salió el nombre de Kudo Shinichi en medio de la conversación. 'Lo único que pude escuchar mientras usted le perseguía, Saguru-bocchama era la voz de ese tipo… Ginebra… llamando a Kaito-bocchama y a un tal Kudo. Kaito-bocchama me había hablado muchas veces de ese joven, se llamaba Kudo Shinichi'. Ese día, se apuntó en su memoria llamar a Hattori Heiji para averiguar más acerca del detective desaparecido. Averiguaron que Kaito había estado haciendo lo mismo que su padre para encontrar a sus asesinos, aunque ese hombre nunca dijo las palabras 'robar', 'Kid' o cualquier cosa relacionada con el ladrón, pero Saguru ya sabía a lo que se referían las palabras 'su trabajo'. En ese momento Aoko cambió completamente, volvió al instituto y empezó a comer de nuevo. Nadie sabía lo que le había ocurrido excepto Saguru. Aquella noche, mientras el detective acompañaba a la chica a su casa ella le dijo que quería resolver esto como fuera. Terminaron el bachillerato y se separaron, aunque Aoko y Saguru se vieron el siguiente año en la academia estudiando para convertirse en los mejores policías de todo Japón. En ese momento Saguru le hizo prometer a Aoko que no se metería en el departamento de homicidios, ya que Heiji le había dicho que era peligroso investigar eso. Así que Aoko se especializó en investigar desapariciones. Un año después de su graduación la chica encontró un montón de desaparecidos que coincidían con la de Kuroba y Kudo. Así que la chica empezó a preguntar a los amigos del detective. Fue entonces, cuando Hattori Heiji fue trasladado en el departamento de Tokio, y cuando la abogada Ran, la propietaria de un hotel Sonoko y la profesora Kazuha se hicieron más amigas de la policía Aoko.

Saguru abrió de nuevo su teléfono móvil y observó su respuesta, en los mensajes enviados: 'Ok'. Suspiró. Este tema había ocupado el resto de la vida de su compañera. Así que decidió no decir nada por el momento y esperar a lo que ella tuviera que decirle mientras se perdía en la oscuridad del callejón para llegar hasta su coche.


Uno de los personajes que más me gusta. Hakuba Saguru, sobre todo por lo que respecta al manga de Magic Kaito :D

Bueno... ahí va otro capítulo. Aquí tenéis el porque Aoko y Heiji estaban juntos :D

Pronto... muy prontito... asesinatos *-*

Hasta el mes que viene! Espero con ansias sus reviews! Que me hacen muy contenta *-*

Ja ne!

^^Shihoran^^