CAPÍTULO 28: SECRETOS DE MALDAD
Luego que el más joven el grupo rompiera su propio emblema desatando una catástrofe inimaginable, podía verse un enorme cráter el cual no solo perforaba la tierra misma, sino que también tornaba inestables las aguas que impactaron en las profundidades tras dicha explosión. La tierra misma seguía temblando con violencia a pesar de haber cesado el resplandor característico de esos sacrificios; en sus mentes, los niños elegidos tan solo miraron anonadados el espectáculo caótico en medio de ese pedazo de tierra pensando en cuántas veces más deberían perder a un amigo para que todo esto acabara. Uno que otro hecho un vistazo a los alrededores para asegurarse la ausencia definitiva del infeliz causante de tanto mal pero nada podría sobrevivir a algo como eso, aunque a pesar de sentirse abatidos por la reciente valiosa pérdida, el ejército aún continuaba luchando contra las fuerzas enemigas quienes trataban de emprender una retirada inmediata tras ver a su principal cabecilla desaparecida por la inestabilidad de un emblema roto. –Que no quede ni uno solo con vida, sin prisioneros- las órdenes lanzadas por Rakhamon fueron acatadas inmediatamente, sin embargo luchar contra un todavía superior en cuanto a lo numérico batallón no iba a resultar muy sencillo pero era necesario acotar que la principal amenaza ya había sido exterminada. Este guardián supremo no daba señales en mostrar agradecimiento por ese joven sacrificio y con un tono áspero y poco soso ordenó perseguir al bando rival e invitando al resto del grupo unírseles para valerse de sus fuerzas y detener todo esto de una buena vez por todas. –Es que eres un infeliz; mi amigo acaba de dar su vida y ¿quieres más sangre?- Kari reclamó al indiferente ser superior por su poco atino para con ellos, sus lágrimas no podían contenerse y le importo nada el dirigirse sin respeto alguno al actual guardián. El grito de protesta no se hizo esperar por parte del grupo restante a excepción de Tk quien permanecía inconsciente tras haber caído desde una altura considerable golpeándose la cabeza posteriormente; ahora mismo estaba siendo socorrido por su hermano mayor ya que este pidió al fuerte Omegamon acudir hasta donde estuviese el rubio menor para asegurarse que estuviera aún con vida. –Debemos buscar a nuestros amigos- Ken lo sugirió pues pudo acordarse rápidamente que poco antes de la explosión, la fusión mantenida tanto por Tk como por Cody fue atacada severamente por el ente enemigo quien se deshizo de este lanzándolo varios metros hacia el océano. Quisieron emprender la búsqueda inmediata pero el corazón de uno de ellos se hallaba atormentado por la ira extrema y un sentimiento totalmente ajeno a él se apoderaba de sus pensamientos a una velocidad considerable desfigurándole el rostro a una expresión muy distinta. Hizo puños con sus manos como si tuviera la imperiosa necesidad de hacerlo, su aura comenzó a tornarse oscura y tan solo la bella Kari pudo notar esa energía oscura naciendo desde el pecho de su hermano. –Hey, contrólate amigo- Matt pudo sentir a través de la conexión que debía mantener con su amigo castaño para permitir la permanencia de la fusión entre sus emblemas, aquel disturbio entre sus pensamientos volvía inestable al digimon. –No puedo- su ira comenzó a crecer por alguna razón; todos estaban completamente tristes por haber perdido no solo al más joven del grupo, sino también a otros dos grandes compañeros. Siempre fueron partícipes de grandes luchas y en la mayoría de estas terminaban exponiendo sus vidas como si fuera parte de la rutina pero nunca pensaron en perder definitivamente a uno del grupo por más desastrosa que pudiera verse el escenario; ahora mismos sentían una gran impotencia mezclada con pena absoluta aunque para Tai, la única expresión en estos momentos era el odio. –Ya….baaastaaaaaa- gritó cual maniático a los cielos haciéndose completamente visible las manchas negras saliendo desde su pecho.
-Tú; ¿qué rayos eres?- Rakhamon no pudo pasar por alto ese evento, los ojos del caballero dragón se posicionaron sobre este humano, algo no andaba bien; nunca entendería a los mortales y sus sentimientos (algo que su maestro nunca pudo enseñarle) y ya habría tiempo para honrar el sacrificio de esos valientes amigos suyos, pero si la maldad ya había sido exterminada, cuál era la explicación a este suceso. –Imposible- a gran velocidad voló para golpear salvajemente a Omegamon, produciendo su caída inmediata a los suelos, afortunadamente esta fusión pudo amortiguar el impacto con sus fornidas piernas evitando que sus dos humanos salieran lastimados. -¿Pero qué estás haciendo?- Sora le reclamó el accionar, acaso la locura estaba poseyendo al más poderoso de todos.
-Todos fuera, debo exterminar a este sujeto- Su declaración ni fue nada bienvenida entre los muchachos quienes se posicionaron delante del joven Tai protestando incesantemente aquellas palabras mencionadas. –Ese niño tiene parte del espíritu de Sulgrimon, debe morir o le daremos una chance al mal de volver a nacer- como si terminar con una vida fuese asunto poco interesante, Rakhamon reveló esos datos haciendo hincapié en tener que exterminar a ese castaño quien a pesar de los resientes acontecimientos seguía bajo la ira absoluta. En vista de los reclamos por parte de los niños elegidos y la insistencia en impedir una nueva muerte, aquel ser tan solo pudo optar por terminar con todo el rastro de mal existente asi tengan que pagar injustamente otros. Su descenso fue raudo, empuñaba la espada la cual su maestro blandió durante quinientos años y fue lo único que pudo tener de él, iba a asegurarse en que toda esa maldad no tuviera segunda oportunidad en renacer. Igualar sus poderes incluso tras haber batallado con tanta ferocidad resultaría una quimera dad las diferencias entre ellos, pero ninguno iba a dejar a un ahora desmayado Tai en manos de este ser. –No interfieran- supo que tal vez no debería dañar severamente a los otros, así que optó por esparcirlos usando su descomunal poder para separarlos de su objetivo; tan solo restaba Omegamon como obstáculo quien era mantenido gracias a un esfuerzo doble por Matt ya que su compañero se hallaba en un estado de trance aun con aquel aura negra bañando su humanidad. –Sobre mi cadáver- el rubio no iba a permitir algo como eso; tenía miedo en ser exterminado junto con su compañero pero dejarlo solo no era una opción. Sus pensamientos fueron rapidamente empobrecidos cuando en menos de un segundo, Rakhamon tenía entre brazos a Tai, lo sostuvo por el cuello y su espada iba a atravesarlo para aniquilar todo ese odio de un solo golpe. –Deteeenteeeee- el grito desesperado de todos se hizo presente, nada podrían hacer para frenar a ese poderosísimo digimon pero….
-Mi señor, por favor no se manche con esa sangre humana-
Un verdadero milagro evitó la muerte del castaño.
El ser con el nombre de "9" llegó justo a tiempo para quitarle de entre las manos a Tai usando sus poderosas cuatro extremidades. –Es cierto que tiene odio dentro suyo; si usted toca esa sangre, la maldad entrará en sus venas mi señor- mediante un grito asustado, aquel orgulloso sirviente impidió justo a tiempo una segunda catástrofe pero estaba mintiendo. Era conocedor que el terrible poder de ese caballero dragón no podría ser manchado con sangre humana en su cualidad de digimon supremo pero algo debía decir que sonara lo más convincente para evitar la muerte de quien juró proteger antes que toda esta guerra diera por iniciado.
-Entrégame al humano ahora mismo "9", sabes bien que es deber nuestro cuidar del digimundo. En especial los de tu especie- emprendió una caminata serena hacia el sirviente quien imaginaba ser asesinado si continuaba oponiéndose a su amo; algo no andaba bien; cómo era posible que un ser con el título de guardián supremo pudiera tomar decisiones tan drásticas, aunque claro como tal era deber suyo defender el mundo digital de cualquier amenaza y precisamente, Tai era una justo ahora. –Hay una profecía mi señor, que dos sujetos del mismo emblema y de la misma edad le devolverían el equilibrio a nuestro mundo- recordó las palabras que una vez su compañero bajo el epónimo de "33" le hubo mencionada hace unas horas atrás pensando que tal vez así pudiera amortiguar las ansias de su líder.
-Tal profecía no existe "9". Dame al niño ahora. ¿Qué acaso no puedes ver toda esa energía negra?-
"9" tuvo que pasar saliva (o lo equivalente que pudiera tener en su boca) pues todo ello era cierto. Lanzó al muchacho a sus compañeros y se mantuvo una pose de lucha.
-¿Pero qué significa esto?- preso de un desconcierto, Rakhamon miró absorto a su leal soldado; era la primera vez que veía a un Khanas revelándose a las órdenes de un ser supremo, pero pensar en ello debería posponerse pues sus ojos vieron como esa extraña aura negra seguía aumentando en el cuerpo de Tai. –No me dejas opción- le señaló su espada filosa para mostrarle al guerrero que no iba a bacilar en su decisión.
-Me temo que nosotros los Khanas luchamos de dos-
La inconfundible voz chillona de esa pequeña criatura llamada "33" llegó hasta donde su compañero, este le alegró de verle pues inicialmente imaginó que su gran amigo había perdido la vida en medio de la sangrienta lucha contra el ejército enemigo.
-¿Ustedes se están revelando?-
-No mi señor, solo creemos en la profecía de nuestro sabio- la figura tierna de "33" solo era un camuflaje para su verdadero y monstruoso poder aunque nada comparado contra el guardián supremo obviamente, iba a ser una idea muy loca, la más descabellada que pudieran haber tenido esos dos seres. El ambiente estaba completamente tenso, esos dos sabían que no era del todo acertado impedir la aniquilación del castaño ya que la maldad por alguna razón inexplicable para todos nacía desde su interior. Ambos se pusieron en pose de lucha esperando al menos retener un tiempo prudente a ese guerrero para que los demás pudieran huir.
-Por favor no se tomen esa molestia-
Un disparo de luz atravesó el ambiente llegando a atravesar el cuerpo del guardián supremo quien preso de sus propios ideales se distrajo muy sencillamente; aunque no había sido lo suficiente como para darle muerte, si creo una gran herida en ese pdoerosísima criatura digital haciendo que cayera sobre sus rodillas mirando un punto en especial aparentemente desde donde provino aquel ataque y aquella voz….era imposible.
-Se ven sorprendidos-
Como si fuera una terrible pesadilla, su aparición congeló a todos. Tenía que ser un sueño, no podía ser real, cuantas veces deberían enfrentar ese miedo en verle una y otra vez; no importaba como lo intentasen, este enemigo no parecía tener debilidad alguna aunque su silueta estaba bastante dañada. Su brazo izquierdo estaba completamente inutilizable, sangraba a montones como si no tuviera límite en cuanto a volumen; sus piernas botaban humo productos de haber soportado un calor más que intenso, y su cara finalmente se hacía visible dejando soprendidos a quienes le veían.
Mitad humano y mitad digimon, la mezcla producto de poder y avaricia en un mismo ente; cincuenta por ciento de cabeza humana, con un ojo color negro como la misma noche, cabellera dispareja que cubría ese hemi-cráneo derecho y ese "aparente rostro humano" eran muy parecida al del desafortunado Tai Yagami; pero sus facies parecían haberse fusionado de forma grotesca con la otra contraparte, es decir, con su restante cincuenta por ciento digimon e cual era dotado de un pelaje azul marino con rayas blancas sobre el rostro, incisivos sobresalientes desde el lado derecho de su boca; el cuerpo, por otra parte, estaba más acorde con la figura propia de una criatura digital, dotado de largas piernas como las de un felino que terminaban en afiladas garras. –Vamos, cambien esas caras- su siempre media taciturna pero sosegada voz no solo resultaba ser irritable, sino también le daba un cierto aire de temor. Pero a diferencia de ocasiones anteriores, en esta oportunidad, su físico se hallaba muy damnificado, ello revelaba cuan violenta había sido la explosión producto del emblema roto ya que en lo que pelearon contra él, en ningún momento pudieron producirle daño semejante, es más, ni siquiera pudieron producirle algo si quiera semejante en un brazo; y ahora podía verse cuan lastimado estaba realmente. Sin embargo, la paciencia y astucia del miserable monstruo, le permitieron esperar el momento preciso para atacar severamente a ese incauto guardián supremo.
-Ahora entiendo el motivo por el cual sigo vivo- se miraba ambas extremidades superiores distales con desasosiego, luego sus ojos se posaron sobre ese chico de cabellera atolondrada cargada por sus amigos. –Tu sangre y la mía son una sola- extendió su mano derecha para absorber esa energía negra proveniente desde aquel joven, otorgándole de forma impresionante una mejoría notoria luego que se hiciera con esa aura en un tiempo corto de tan solo cinco segundos. –Ah, magnífico. Y yo que pensaba asesinarte para quitarte el emblema que me pertenece; resultaste ser muy interesante niño- su risa maquiavélica dejo un temor inmedible entre los niños elegidos y sus respectivos camaradas.
….
-Pero pudieron derrotarlo al final de cuentas ¿verdad?- la voz inquieta de Koichi hacia su querida abuela le quitó parcialmente la concentración; era muy difícil para la vieja Kari tener que contar esta última parte de la historia a su nieto mimado por un suceso el cual tardó muchos años en soportar; un evento que cambió su vida definitivamente y que desgraciadamente parecía no poder olvidar al cien por ciento. -¿Estás bien abuela?- aquel adolescente movió su mano de izquierda a derecha varias veces cerca del rostro de la anciana varias veces hasta que ella pudiera parpadear y mirarle tras unos cuantos segundos de haberse desconcentrado del relato para recordar esa lucha final.
-Sí, estoy bien…..pero mira ya la hora que es; anda vete a casa-
-Per abuela quiero saber que pasó-
-Vete ya, necesito descansar o sino no podré prepararte más empanadas después- ni bien hubo dicho eso, el joven Koichi dio un suspiro hondo y se dispuso a ordenar los cojines del mueble donde estaba hechado escuchando la historia de su abuela para posteriormente alisarse y marcharse no sin antes despedirse con un cálido beso en la mejilla de Kari. –Prométeme que me seguirás contando la historia mañana abuela-
-Lo prometo; ahora márchate que tu madre debe estar esperándote-
El chico se fue agitando la mano en señal de despedida, cerró la puerta de madera principal siendo vigilado por Kari a través del cristal de su ventana para asegurarse que este chico estuviera yendo directamente a casa. Ni bien pudo ver que este ya no estaba cerca, la vieja Kari rompió en un llanto amargo recordando eso que mantuvo oculto tanto tiempo. –Hermano, hermano…..¡Hermaaaanoooooo!- parecía no tener consuelo, las memorias de Kari le hicieron volver a llorar; iba a resultar en extremo difícil seguir contándole a su nieto como es que se desenvolvieron las cosas al fin de cuentas, primeramente pensó en tergiversar algunas cosas para no recordar del todo pero tuvo que desistir pues en su querido nieto veía el rostro de su hermano, de su querido Tai.
…..
-Nada mal para un anciano, profesor Wong-
-Nada mal para un holgazán, profesor Ukitake-
Ambos sujetos tenían las manos completamente ensangrentadas y casi un millar de criaturas con aspecto similares a perros gigantes de dos cabezas se hallaban esparcidas en un territorio rocoso; ambos personajes se miraron dándose aprobación tras haber luchado con determinación frente a una adversidad muy complicada.
-Ahora mismo ha iniciado, solo hemos pospuesto lo inevitable-
-Lo sé; tenías razón Wong. Debemos revelar nuestras identidades y evacuar la ciudad-
-Ya estamos algo viejos, eso va tomar un mínimo de 24 horas-
-Pues no tenemos tiempo que perder entonces; será un honor morir a tu lado mi buen amigo enano-
-Digamos que fue un honor el haber vivido con un perezoso…..mi gran amigo-
…..
Hola lectores, como siempre agradecerte primero por darte tiempo en leer esta historia la cual ya está llegando a sus capítulos finales; pronto será revelado un muy bien oculto secreto del digimundo y definitivamente un final feliz no es precisamente el desenlace de este fic
Agradecimiento especial para aquellos quienes además se dieron un tiempo extra en dejar un review de los capítulos, muy agradecido con ustedes.
Mac1826 en serio me da mucho gusto que te esté gustando la historia; espero los siguientes capítulos puedan ser lo que esperabas.
Psdta: El siguiente capítulo tendrá como título "El beso de la dulce muerte".
