Buenas!
Feliz día del trabajador! Es el único día del año que nadie entiende... si se dice día del trabajador, ¿por qué solo trabajan los pobres de la autopista?
Rani07: ¿La espera se te ha hecho larga? Gracias por lo de la suerte y la inspiración, sí ayudó jajajaja. Espero que disfrutes de este capítulo también. Gracias por tu review. Por cierto, gracias por el decirlo, pero creo que estoy intentando hacer un fanfic entre el suspense y el misterio... hoy verás el porque de la segunda. jejeje.
Me parece algo increible XD Cada capítulo que escribo y solo un review por cada uno de ellos. En serio... y de distintas personas, algo que nunca había conseguido aún XD Espero de verdad que este capítulo sea de su agrado. Ya que es una primera parte, intentaré poner la segunda parte mucho más rápido.
Así que solo me falta decir que DC es de Aoyama Gosho-sama... y que yo solo cojo los personajes un poco prestados y les hago hacer lo que a mi me da la gana XD y espero con ansias que me digan de una vez... ¿quién es el nuevo personaje que nuestro querido autor ha metido ahora por el medio? :3
Que lo disfruten!
Nishio Takumi (1ª parte): el agente de la Organización.
En principio la investigación necesita más cabezas que medios.
Severo Ochoa (Médico español).
Tokio hace 1 año…
Heiji había subido un escalón más en su carrera. Había dejado de ser oficial y se había situado debajo de los dos Takagi. Hacía tan solo una semana que Makoto y Sonoko se habían casado y ese día los dos volvían de su luna de miel. Kazuha iba a venir desde Osaka con las maletas para quedarse a dormir en su apartamento y habían decidido quedarse todos a cenar en la casa del moreno. Faltaba una hora para la cena, con Ran incluida, y él seguía aún escribiendo ese complicado y aburrido informe del último caso. Una vez más los agentes de su alrededor en la oficina se rieron casi gritando.
- Por favor, cállense de una vez, así no se puede concentrar nadie –se quejó en un susurro.
- Oye, Hattori… –le llamó alguien desde la puerta– ¿te vienes a tomar algo?
- No gracias, tengo que terminar esto e irme a casa –respondió con una sonrisa forzada– nos vemos mañana.
- Hattori-kun, ¿todo bien? –preguntó la inspectora Takagi con una sonrisa delante de él.
- Sí, creo que sí –respondió él suspirando y viendo como los demás cerraban la puerta.
- Tan solo un poco más, ¿eh? –añadió su superior.
- Sí –sonrió de verdad Heiji volviendo de nuevo al trabajo.
Miwako se levantó y se dirigió a la puerta del baño. De repente todos los teléfonos de la oficina empezaron a sonar. Él paró el lápiz de su mano a media frase, pensando en lo que estaba intentando escribir. Dejó que sonaran un par de veces… tres… no podía concentrarse con tanto ruido. Heiji levantó la vista chasqueando la lengua. Estaba él solo. Cogió el auricular del teléfono y pulsó un botón para recibir la llamada mientras Miwako volvía del baño. En seguida entraron tres agentes que parecían haberse dejado algo.
- Hattori Heiji al habla –respondió fastidiado pensando en que podrían haber entrado un poco antes.
- Con usted quería hablar –respondió una voz con un distorsionador llamando la atención del moreno, que se acomodó en la silla– me llamo Nishio Takumi, soy agente, de lo que ese detective, llama 'la Organización'.
En ese momento llamó toda la atención del policía haciendo que se levantara de golpe y todos los que estaban en la oficina se quedasen mirándolo.
- Voy a enviarte una carta solamente a ti. ¿Aceptarás el reto que se te propone, detective juvenil de Osaka?
- ¿Quién eres? –preguntó Heiji intentando hacer caer en la trampa al hombre.
- Ya te lo he dicho… me llamo Nishio Takumi –respondió medio riendo– soy inteligente, no creas que voy a decirte nada más de lo que tenía planeado por el momento.
- Si tan valiente eres ¿por qué no utilizas tu voz? –preguntó Heiji observando los números de teléfono que le marcaban la pantalla y apuntándolos.
- No vas a poder localizarme, voy a deshacerme de este teléfono móvil en cuanto termine la llamada. Vuelvo a preguntarte, ¿aceptas el reto?
- ¿Para qué tendría que perder el tiempo con alguien cómo tú? –preguntó Heiji con una sonrisa maléfica.
- Mi mujer va a morir en una hora si no aceptas –sonrió al otro lado la voz de Takumi– Aunque… si aceptas el reto también lo hará. ¿Tienes tiempo para perder en salvar a mi mujer?
- Maldito… –se quejó Heiji– acepto dame lo que me has dicho…
- Que te quede clara una cosa –añadió Nishio– aquí las reglas las pongo yo… no intentes dominarme… soy superior a ti –sonrió.
- ¿Qué eres qué? –preguntó Heiji ya con la mosca subida en la nariz– ¿Vas a decirme algo, o no? –preguntó calmando la voz y apretando con fuerza el bolígrafo que tenía en la mano.
- En estos momentos estoy enviando un fax –añadió Takumi– ahí está… ya os está llegando.
Efectivamente. Heiji escuchó la máquina de fax funcionando haciendo unos ruidos extraños para poder imprimir un solo papel. Miwako se acercó con rapidez a él y cogió el papel mirando a Heiji. El policía le hizo señas para que se lo diese.
- ¿Lo tienes? –preguntó la voz distorsionada medio riendo.
- ¿Qué es esto? –preguntó Heiji observando una nota con letras escritas sacadas de una película de miedo– ¿se está usted riendo de la policía? –preguntó Heiji observando el papel.
- Desde el momento en que vuelva a decir 'ya' tendrá usted una hora exacta para salvar a Nishio Minami mi mujer de 32 años. Es informática en una empresa que ella misma fundó y que lleva su apellido de soltera: Sakuraba. Bueno, aunque… hace 1 año que ella quiso separarse de mí, pero maté a su abogado –se rió al recordar la cara que puso el abogado al verle entrar por la oficina– el abogado se llamaba Haruguchi Fujimoto –continuó mientras Heiji iba tomando nota de todo lo que el hombre le decía– de la agencia de abogados Matsuura– De acuerdo… prepare su reloj… –sonrió como si estuviera viendo los movimientos de Heiji en ese instante.
El policía se miró el reloj su manecilla segundera estaba pasando por los 40 segundos. Pronto serían las 6:58.
- Tienes una hora desde ya –sonrió el hombre mientras Heiji apuntaba en el papel 7:58:42.
Hattori prestó atención a su oído por si el hombre decía algo más, pero él tan solo colgó y le dejó esperando en el auricular. Observó su reloj. Habían pasado 5 segundos que no podía permitirse perder.
- ¿Puedes avisar a Hakuba, Miwako-san? –preguntó Heiji agarrando la hoja de papel del fax con fuerza intentando averiguar lo que significaba.
Ella se apresuró a coger el teléfono y llamar el móvil de Saguru que se sabía de memoria, mientras los demás se quedaban parados mirándolo.
- ¿Matsumoto quién llevo el caso del abogado Haruguchi? –preguntó Heiji observando al hombre que se había quedado clavado a la puerta.
- Creo que Ando –respondió él.
- ¿Puedes llamarlo, por favor? –preguntó sentándose en su silla de nuevo.
- Sí, claro… en seguida –respondió Matsumoto saliendo con prisas de la sala.
- Dice que ya viene –informó Miwako.
- Gracias –respondió Heiji apuntando cosas encima del papel como Organización. Nishio Takumi, Gin, Vodka…
Su cerebro funcionaba de nuevo más rápido de lo normal, parecía haber despertado del cansancio que tenía ya a esas horas. Se esforzaba por entender el significado del mensaje y una y otra vez intentaba interpretar las líneas del mensaje.
- ¿Me has llamado Hattori? –preguntó Saguru entrando con Aoko detrás.
- Ah… Aoko perfecto –sonrió él– ¿tienes en la lista a alguien llamado Sakuraba Minami?
- ¿Te refieres a la lista de ellos? –preguntó Aoko mirando una libreta que siempre llevaba en la mano.
- ¿Tienes algo de ellos? –preguntó Saguru.
Heiji sonrió alargándole el papel del fax mientras Matsumoto volvía con el hombre llamado Ando.
- Ando, ¿tú fuiste quien te encargaste del caso del abogado Haruguchi Fujimoto, verdad? –preguntó Heiji al verle entrar levantándose.
- Sí, fui yo –respondió el hombre con voz grave acercándose mientras Saguru se volvía a releer el fax.
- ¿Encontrasteis al culpable? –preguntó Heiji.
- No… las cámaras de seguridad lo grabaron, pero en ningún momento grabaron su cara o cualquier cosa que pudiera identificarle –respondió Ando.
- Nishio Takumi –respondió Hattori.
- ¿Cómo?
- El culpable es Nishio Takumi –respondió con una sonrisa– acaba de confesarlo… aunque… tampoco sé si ese es su nombre real, ya que utilizaba un distorsionador de voz y…
- Son profesionales en el ámbito del crimen –sonrió Saguru.
- Menudo fastidio –se quejó el policía dejándose caer a la silla– ¿por qué alguien como ellos intentarían retarme? –preguntó Heiji.
- ¿Retarte? –preguntaron Aoko y Saguru mirándose.
Heiji contó a todos los presentes lo que el hombre le había dicho.
- Así pues… tenemos ahora 54 minutos, ¿verdad? –preguntó Miwako.
- Correcto –afirmó Heiji mientras Aoko continuaba buscando el nombre.
- De acuerdo… que todos los inspectores que puedan se reúnan aquí. Ando y los demás os quedáis tenemos que encontrar a esa mujer y salvarla –añadió Miwako marcando unos números de teléfono.
- Lo encontré –informó Aoko dejando la libreta abierta por la página de un listado de nombres interminables– también su hermana Miki que hoy hace los 16 años.
- ¿Y ese tal Nishio Takumi está en la lista? –preguntó Saguru.
Heiji se apresuró a buscarlo mientras muchos policías de distintos sectores entraban por la puerta para venir a ayudar.
- Sí, lo está… –respondió Hattori– todos desaparecieron el mismo día que Kuroba y Kudo –añadió mirando a Saguru.
- No fastidies… –se quejó Hakuba observando la lista de Aoko.
- Entonces…
- Está claro que ese tipo desapareció para unirse a… un segundo… –Heiji intentó recordar las palabras exactas que le había dicho– ese tipo conoce a Kudo...
- Bueno… por el momento intentemos salvar a esa mujer, ¿vale? –sonrió Miwako agarrando el fax– 'En cuanto el hombre sube allí y mira a su alrededor, puede ver el cielo, el agua, las casas pequeñas a su alrededor –empezó a leer la oficial Takagi– Personas ajetreadas como hormigas le acompañan dando órdenes y gritándole para que no se duerma: este pedido tiene que estar para hoy a tierra. Él sonríe sabiendo que puede cargar pesos pesados solo moviendo una palanca. Sonríe una vez más recordando que hoy es el aniversario de boda y el regalo que le compró a su esposa. Observa a su alrededor y se siente un pájaro como si pudiera volar. Mientras que, debajo de su asiento, a ella las cuerdas rojas de sangre le aprietan tan fuerte que le paran el corazón. Firmado: Tokio Local 7 nave 10.'
- ¿Cómo puede firmar un lugar? –preguntó Ando medio riendo.
- Ese tipo está loco –añadieron Heiji y Saguru– seguro que ahora mismo está escuchando nuestras palabras y riéndose de las suyas.
- Qué peligrosos son estos de la Organización –comentó Aoko distraída.
- ¿Organización? –preguntó Takagi Wataru acercándose a ellos.
- Bueno… es una historia muy larga –sonrió Aoko.
- Será mejor que nos pongamos en marcha –añadió Heiji apresurándose para salir seguido de muy de cerca por Aoko y Saguru.
Los tres se subieron al coche de Heiji. Él arrancó sin pestañear mientras empezaban a escuchar por la radio las descripciones del caso. Aoko, que iba al lado de Heiji, sacó la sirena y la colocó encima del coche de color gris. El color rojo empezó a brillar mientras sonaba el silbido tan conocido y Heiji salía acelerando como loco el coche. Los tres se quedaron en silencio pensando en la nota, mientras recorrían las calles de Tokio.
- Algún sitio elevado quizás –murmuró Aoko.
- En donde se pueda ver el mar –informó Saguru.
- Entonces algún lugar cerca del puerto… –sonrió Heiji girando el volante para ir hacia allí.
- ¿Local 7 nave 10? –preguntó Saguru– Esto suena más bien a dentro del puerto…
- Ahora que lo dices… –murmuraron Heiji y Aoko.
Continuaron el trayecto hasta el local. Bajaron del coche y Heiji miró su reloj: 8:25:13. Quedaban 33 minutos y 29 segundos. Movió su cabeza. Si quería hacer bien su trabajo, tenía que quitarse de la cabeza el tiempo. Aunque se tuviera que tener en cuenta, no era el momento para pensar en eso. Los tres miraron los carteles que les indicaban el lugar donde tenían que ir. Nave 7. Se miraron entre ellos. Les faltaban recorrer tres naves. Heiji y Saguru echaron a correr mientras Aoko indicaba por radio el lugar en donde podría estar. En cuanto terminó ella también les siguió. Observaron el lugar. No parecía que hubiera un fin de jornada allí. A pesar de ser las 8 y media de la noche, aún había gente trabajando. Entraron allí y miraron a su alrededor. Mucha gente se apresuraba a ir y venir de un lugar a otro.
- Perdone, el local 7… ¿está por aquí? –se apresuró a pedir Heiji enseñando su placa.
- Sí… subiendo por esas escaleras la última puerta del pasillo –respondió el hombre poniéndose la chaqueta para salir.
- Gracias –dijeron los tres empezando a correr.
- Lo rectifico –sonrió Heiji– están terminando ahora el trabajo, ¿verdad?
- ¿Tú también pensaste que eran muy trabajadores? –sonrió Aoko.
Los tres se pararon delante de la puerta y llamaron. No obtuvieron respuesta. Heiji miró su reloj: faltaban 30 minutos exactos. Volvieron a llamar, sin respuesta otra vez.
- Esto… ¿puedo ayudarles en algo? –preguntó una mujer de pelo rubio detrás de ellos.
- ¿Usted trabaja aquí? –preguntó Heiji.
- Sí –respondió la mujer.
Los tres se miraron a la chica. Parecía muy joven. Tenía el pelo castaño recogido con una coleta al lado derecho de su cuello y sus ojos eran verdes muy claros. Llevaba un vestido de color turquesa con unas botas hasta las rodillas. Una chaqueta de color crudo hacia destacar un bolso de color piel de color negro que colgaba de su hombro.
- Somos de la policía –informó Heiji mostrando su placa– puede decirnos si ha visto a una mujer llamada Sakuraba Minami o Nishio Minami.
- Claro que la he visto… es mi hermana –respondió ella frunciendo el ceño– ¿qué ha ocurrido con ella? –preguntó frotándose el brazo derecho con nerviosismo.
Los tres policías se miraron entre ellos.
- ¿Tu eres su hermana? –preguntó Heiji.
- Sí… me llamo Sakuraba Miki –respondió sonriendo.
Saguru suspiró y le pasó la nota a la joven.
- ¿Qué es esto? –preguntó Miki leyendo con la cara cada vez más pálida– Si es una broma no tiene gracia –murmuró.
- ¿Se cree usted que a la policía nos gusta hacer bromas de estas? –preguntó Heiji perdiendo la paciencia– Quedan 25 minutos y 12 segundos para que su hermana muera –respondió después de mirar el reloj una vez más– Si no sabes dónde puede ser este lugar más vale que no nos entretengas más.
Miki les devolvió la nota y sacó de su bolsillo una llave. Se apresuró para abrir el local número 7 y entró encendiendo las luces. Los tres policías entraron después de ella y observaron a su alrededor.
- ¿Es Nishio, verdad? –preguntó Miki acercándose a la ventana de la oficina para observar el mar– Nishio ha sido quien ha enviado la nota.
- ¿Tiene usted algo que decirnos? –preguntó Saguru.
- ¿Conocen ustedes a Hattori Heiji? –preguntó la joven girándose para encararlos.
- Soy yo… –respondió el nombrado.
- Te creía más alto –sonrió Sakuraba mientras Aoko y Saguru continuaban buscando algo que les pudiera llevar hasta su hermana– Kudo Shinichi nos dijo que tú serías el único que nos podría proteger –sonrió ella.
- ¿Kudo? –se sorprendieron los tres escuchando un montón de sirenas que aparcaban alrededor del edificio.
- ¿Le conocéis? –preguntó la joven Miki sonriendo– fue mi compañero de celda hace 5 años. Abandonamos todos juntos a Nishio porque se había unido a la Organización. Él juró vengarse de nosotros –añadió– seguramente mi hermana ya esté muerta.
- ¿Compañero de celda? –preguntó Heiji mientras un montón de policías se apresuraban a entrar.
Ella bajó la cabeza y no dijo nada más. Heiji observó a la chica mientras se frotaba una vez más el brazo derecho. Movió su cabeza y observó de nuevo su reloj: 8:35:55. Estuvieron un buen rato inspeccionando la sala con Miwako y Wataru dando órdenes a todos. Heiji no dejaba de mirar a la chica y a su brazo. Parecía un tic nervioso… aunque… Heiji frunció el ceño.
- Sakuraba Miki –le llamó la atención– ¿ocurre algo con tu brazo?
- ¿Eh? –ella se miró al policía y luego se miró el brazo– Ah… no… no me pasa nada –sonrió poniéndose las manos en los bolsillos de su chaqueta.
- Oye… Hattori… –murmuró Hakuba al lado de la mujer.
- ¿Qué ocurre? –preguntó el policía acercándose al hombre distraído.
- Eso de allí… –añadió señalando por la ventana haciendo que todos pararan la búsqueda.
- Puede cargar pesos con solo una palanca… la grúa… –murmuró Heiji.
En ese momento una sabana que estaba colgando de la parte más alta de la grúa que tenían delante cayó hacia el mar. El viento que bufaba mostró a una mujer, de pelo castaño y largo, agarrada por unas cuerdas de color rojo como la sangre. Miki chilló y cerró los ojos agachándose, tapándose los oídos mientras temblaba con fuerza. Heiji observó su reloj. Faltaban 7 minutos exactos. Empezó a correr con Saguru y los demás policías detrás. Aoko se agachó al lado de la hermana y la abrazó.
- Tranquila… –murmuró Aoko notando como la joven se mordía el labio inferior.
- Las cuerdas… –murmuró Miki con la voz rota.
Una vez más, les doy las gracias por seguir leyendo mi fanfic y espero que continuen dejandome reviews :3
^^Shihoran^^
