EL BESO DE LA DULCE MUERTE
Una lluvia de relámpagos danzaba al compás de choques entre esas dos criaturas como si el espectáculo fuese interminable y majestuoso al mismo tiempo; la bestialidad de un híbrido contra la determinación de un guerrero, recreaban la batalla más impactante que decidiría el curso del digimundo y para lo cual se exigía un solo vencedor. Tanto Tai como Matt estaba siendo exigidos al máximo pero rendirse no iba a ser una alternativa y mucho menos después de haber visto valiosos sacrificios para darse una chance de victoria.
La espada (por ahora negra) saliendo desde la extremidad derecha la cual terminaba con la cabeza de Warpgreymon se blandía a diestra y siniestra con avidez, buscando la oportunidad en incrustarse sobre la semi humanidad del enemigo; de vez en cuando podía atacarle causándole severas heridas y alejándose rápidamente para atacar usando el cañón a través del cráneo de Metalgarurumon. Una lucha envidiable digna de ser escrita y relatada por siglos.
Aunque los deseos en apoyar a sus dos compañeros estaban intactos, ninguno de los otros niños elegidos podía aportar con algo de ayuda dada la severidad de sus camaradas y por qué no decir, de ellos mismos; por el momento tan solo podían confiar en esa poderosa fusión incluso dejando a un lado el verle cubierto por un aura oscura tan llena de odio y deseos de venganza. Uno que otro incauto (pero leal al mismo tiempo) guerrero del ejército libertador quisieron unirse al encuentro aunque no pudieron durar más que unos cuantos segundos en ser destruidos por la gran diferencia entre los poderes, lo más razonable era tan solo mirar.
-Se encuentra herido señor, lo llevaremos lejos de este lugar- un ser con apariencia semejante a la de un zorro plateado se acercó hasta el arrodillado guardián supremo, este había recibido un ataque directo sobre a la altura superior derecha de su pecho el cual le atravesó por completo en dicha zona dejándole incapaz en movilizarse. EL zorro se ofreció en llevarle hasta un lugar seguro, lejos de tantos truenos y temblores producidos por el choque de poderes entre esos dos seres; Rakhamon optó por quedarse haciendo un movimiento de cabeza, pues incluso en su condición actual no iba a abandonar el campo de lucha o al menos no vivo. Miró con decisión a ese súbdito suyo para luego ordenar una retirada de su ejército, o mejor dicho a la pequeña fracción restante de este, insistiendo siempre en permanecer ahí. En breves segundos, les dio el mismo consejo a los niños elegidos. Ninguno de ellos deseaba aceptar tal orden, iban a esperar y seguir mirando la lucha con la esperanza de que sus dos compañeros pudieran salir airosos pero los restantes seres del ejército los levantaron sin escuchar los reclamos de estos jóvenes para empezar a retirarse lentamente.
-Espera, espera…ninguno se irá- la voz macabra de esa abominación se hizo presente luego que este viera como los sobrevivientes comenzaban a dar por iniciado su retirada; con tan solo un simple movimiento de su extremidad humana logró invocar fuego desde esta el cual se disipó sobre la superficie crenado un aprisionamiento abrasador sobre los indefensos seres. Ellos tan solo vieron como sus oportunidades en escapar fueron reducidas a simplemente nada ante esa última acción. –Tu rival soy yo- Omegamon logró impactar el cuerpo de su rival con la cabeza de Metalgarurumon produciéndole salida de sangre desde sus fauces, inmediatamente después, logró invocar energía desde esa misma extremidad para atacar con ferocidad produciendo un gran destello entre los cielos.
-Sulgramon está gravemente herido tras recibir esa explosión y aun así, puede luchar a ese ritmo- desde su posición inamovible, el guardián supremo no podía ni imaginar cuanto poder tenía ese desgraciado ser oscuro; de no haber sido por el sacrificio de Ken quien produjo una gran esfera de poder inestable atrapando consigo a ese enemigo produciéndole un daño más que significativo, la batalla ya se hubiera terminado con un desenlace nefasto para esos dos muchachos y sus respectivos compañeros digitales. –Mi hermano podrá lograrlo- Kari se pronunció con aspereza tras haber escuchado ese último comentario por parte de Rakhamon, en efecto siempre estuvieron en situaciones muy delicada y aunque ninguna como este, Tai era alguien capaz de convertir la adversidad en una oportunidad por más difícil que fuese el escenario, aunque para serse sincera consigo misma, tampoco estaba al cien por ciento segura si tendrían éxito. –Ese no es tu hermano niña- esa segunda intervención le asustó un poco, la muchachita miró detenidamente haciendo un esfuerzo por tratar de seguir los movimientos raudos de esos dos seres buscando a su hermano; algo no andaba del todo bien.
-¿Te diste cuenta?-
-Dime qué significa ¡Ahora mismo!- tras percibir una energía maligna proviniendo desde Tai, Kari giró rápidamente hacia ese inmovilizado guerrero para cuestionarle.
-Odio contra odio, el digimundo terminará por destruirse para evitar que esos dos continúen tornando inestable este universo; será mejor que vuelvan a su mundo niños elegidos- Kari se acercó con determinación a ese ser supremo, le miró con rabia pero le costaba no creer en tales palabras; ahora pudo entender que los relámpagos cayentes desde las nubes y el caótico oleaje acompañado de los violentos ventarrones no eran otra cosa más que inestabilidad, desequilibrio…..ruptura. Pronto el digimundo, un universo inexplicablemente dotado de inteligencia propia, optaría por hacer manifiesto su última defensa. La autodestrucción, solo con eso evitaría que alguno de esos dos saliera desde sus confines.
-Mientes- Davis también se acercó hasta donde este, la idea de morir ya no le asustaba, pero saber que sus demás amigos caerían en un destino similar no era apetecible por él; mucho menos tras haber visto como su mejor amigo dio su vida para buscar una chance de victoria; recordó como ese joven llamado Ken le sonrió tenuemente antes de romper su emblema (bondad), "murió feliz" pensó. –Ese niño Tai va hacer estallar su emblema llenándole de odio; el más poderoso de los símbolos antiguos una vez roto, hará que este universo se defienda con la autodestrucción-
Por otra parte, Omegamon ya comenzaba a sentir los estragos del cansancio, era la primera vez que sostenía un combate con tales dimensiones, aun no se percataba de sus nuevos poderes gracias al efecto "contaminante" con odio puro y deseos de venganza que salían desde Tai; un aura negra como la noche le daba oportunidad a esta fusión de medirse igual a igual contra el enemigo más feroz que haya podido existir. Apuntó nuevamente con su cañón mientras el abominable mostraba los brazos en señal de reto, ambos soltaron sus poderes al mismo tiempo produciendo un impacto descomunal a más de trecientos metros de altura. Ninguno esperó a que la humareda desapareciera, fueron al encuentro el uno al otro entre las llamas creadas luego de tal colisión; una lucha sangrienta. Sulgramon logró esquivar a velocidad imperceptible un ataque de la espada, su astucia fue bien aprovechada ya que logró introducir parcialmente sus garras en la espalda de esta fusión; lamentablemente para él, Omegamon le devolvió el "favor" produciéndole un corte vertical a nivel del cuello mientras dejaba caer sangre.
Como si la palabra dolor no existiese entre ellos, volvieron a luchar descomunalmente; Omegamon se movía a un ritmo impresionante, esquivaba los ataques de esas garras a velocidad sobrenatural, en un segundo intento logró producirle un segundo corte pero a nivel de la pierna en esta vez. Por su lado, Sulgramon pudo clavar sus feroces colmillos sobre su extremidad superior izquierda que por poco se lo arranca. A pesar de tal batalla, ambos jóvenes continuaban fuertemente aferrados al digimon mega mirándole fijamente, en especial ese muchacho de cabellera atolondrara responsable de tal aura negra.
-Has dejado de ser un humano niño- pudo darse cuenta, reía con placer sabiendo que esta lucha sería su último obstáculo; lo estaba disfrutando al límite. –Me importa un carajo lo que digas- Tai le increpó, su voz era algo ronca, sus ojos comenzaban a llenarse de un color rojizo, algo que Matt no pudo notar por estar manteniendo el vínculo de la fusión y por estar contagiándose de esa extraña sensación oscura. Omegamon sintió ese sentimiento, preso de ira avanzó con rapidez mientras el enemigo aplaudía alegremente; ni siquiera intentó esquivarlo, Sulgramon recibió el ataque de la espada negra la cual terminó por atravesarle por completo haciendo que una gran cantidad de sangre saliera por su boca. –Excelente; ya has perdido- usando su mano humana, sujetó el brazo de Omegamon mientras dejaba salir una esfera de poder desde sus fauces, apuntando directamente hacia la cabeza del digimon mega para desaparecer a esos dos jovencitos. –No te lo permitiré- Aquella fusión golpeó con su cañón para impedir que ese monstruo lograra su objetivo. –Esto se termina ahora mismo- aún continuaba siendo sujeto por ese híbrido, pero la espada atravesándole le restaría movimiento, cargó su cañón por segunda vez, a esa distancia tan corta, no iba a esquivarlo.
-Demuéstrame que puedes hacerlo niño, mátame o….sálvala-
Sus palabras calaron como frías gotas de agua cayendo sobre su cuerpo, la esfera negra que hace un momento pudo evitar que cayera sobre los dos muchachos, impresionantemente retornaba pero con dirección contraria. –Hazlo, mátame, no pierdas tiempo-. Siendo atravesado por la espada era un blanco sencillo, pero su plan era monstruoso; se dejó atravesar soportando tal castigo sabiendo que la naturaleza humana pronto se manifestaría y con ello su victoria también. Gracias al ser un híbrido pudo leer la mente taciturna de ese joven llamado Tai, era momento de ponerlo a prueba.
Tal y como lo pensó.
Omegamon dejó la oportunidad de ponerle fin a ese miserable, dirigido por los sentimientos de Tai, salió volando a toda velocidad para interceptar esa esfera negra con dirección a Sora; si la fusión usaba su cañón para contrarrestar ese ataque, causaría una muerte definitiva a todos sus amigos. Matt no pudo ser ajeno a tales sentimientos, se escapó de la influencia oscura de su amigo para pensar lo mismo que este, para ese entonces, el odio que sentía el castaño se esfumó dejando solo preocupación; con eso, el poder extra que le daba a esa fusión se desvaneció. Para cuando Omegamon pudo llegar a tiempo e impedir que esa energía destruyera a su compañera, el aura negra ya había desaparecido y eso fue bien aprovechado por el monstruo. En menos de lo que tarda un parpadeo, Sulgramon atravesó el cuerpo de Omegamon por completo y lo golpeó con violencia haciéndole impactar contra los restantes árboles.
-Vaya, vaya, qué torpe que son los humanos- aun botaba sangre por la boca y la herida que le causó la espada permanecía sangrante también; pero gracias a ese "sacrificio" suyo pudo deshacerse de tremenda molestia. –Ah, por poco y me olvido de ti- una vez en tierra firme comenzó a acercarse a los niños elegidos, si les daba muerte, corrompería hasta la locura al emblema del valor y tras recibir ese último golpe, no podría defenderse. Hizo una pausa antes de hacer lo que tenía en mente; miró a los sobrevivientes y a esas grandes llamas que les impedían huir. Iba a divertirse un rato más ya que después de todo, era el vencedor. Se acercó hasta el arrodillado guardián supremo, le miro con paciencia y ojos divertidos, le acarició la cabeza con su mano humana y luego le incrustó la otra en todo el pecho; su maldad no tuvo límites, usando sus feroces colmillos clavándolos sobre el cuello del moribundo ser supremo, le arrancó la cabeza del cuerpo. El miedo se instauró entre todos, cada quien buscó la manera de cómo escapar, algunos intentaron atravesar el fuego, pero quedaron reducidos a cenizas en su intento.
Los niños elegidos quedaron boquiabiertos ante tanta crueldad. Comenzaron a agachar las miradas repletas de terror salvo uno.
-¡Ni se les ocurra rendirse! - voltearon a verle, su porte era decidido, sus ojos llorosos y puños cerrados completaban su actual figura. Davis, un joven bastante díscolo sujetaba su digivice en lo alto mirando con determinación a esa criatura, su compañero digital se hallaba desmayado tras haberse exigido al máximo para salvarle la vida hace unos instantes; por alguna razón, este niño no le temía a la muerte.
-Pequeña basura sí que eres admirable- su lengua relamió la sangre de sus colmillos, iba a darse un festín devorando un alma tan pura como esta primero.
-Atráaaaaaaas- el muchacho gritó a todo pulmón, una especie de luminosidad salió desde su dispositivo haciendo que el monstruo se cubriera los ojos con ambas manos. –No vamos a rendirnos; por nuestros amigos juro que daré hasta el último respiro- comenzó a derramar lágrimas mientras hacía un segundo resplandor, el cual aparentemente incomodaba de manera considerable a ese ser oscuro, lo hizo una tercera, cuarta, quinta, sexta y séptima vez para luego caer agotado al suelo respirando agitadamente. –Maldito infeliz, no vas a devorarme tan sencillo- Sulgramon pudo entender que eso era lo último de energía de aquel interesante jovencito, algo molesto por aquel resplandor se acercó para devorarle ahora que este no podía ni siquiera ponerse de pie.
-Alto ahí- nuevamente aquel resplandor le hizo retroceder; ahora era Kari mostrando su dispositivo con la diferencia que su emblema acompañaba a tal resplandor. Izzy, Sora, Yolei y un nuevamente consiente Tk imitaron el acto de su compañero, sintieron como si la sangre se les fuera drenada con cada luminiscencia invocada desde sus dispositivos mientras hacían retroceder a ese maligno; Davis sacó fuerzas quien sabe de dónde para unírseles. Los sobrevivientes se contagiaron de tal valentía y comenzaron a atacar con lo que les restaba a ese ser cegado por las luces, estos valientes guerreros no tenían el poder si quiera como para producirle un daño mínimo pero comenzaron a luchar; Sulgramon comenzó a eliminarlos con lentitud debido a estar bajo las cegadoras luces invocadas por esos chiquillos. Matt increíblemente se les unió; estaba completamente herido con su brazo derecho fracturado pero con fuerzas para continuar luchando, miró unos segundos atrás para ver s su compañero tirado sobre los suelos; este se había llevado la peor parte del impacto y aunque estaba consiente no iba a poder luchar ahora. -¿Qué le pasó a Tai?- Sora miró asustada al percatarse de la ausencia de este.
-El muy holgazán está dormido, tenemos que hacerlo nosotros- siempre tan sarcástico, siempre buscándole un risa a cualquier adversidad, incluso fuese la muerte; sabía perfectamente que no iban a poder derrotarlo pero rendirse sería absurdo cuando sus amigos dieron sus vidas para que ellos tuvieran chance de éxito. –Todos juntoooooos- Matt dio la orden, invocaron al máximo sus espíritus para dejar salir la mayor cantidad de energía luminosa desde sus digivices. Tai tan solo pudo mirar. Sulgrimon gritó de dolor ante esa presencia, fueron diez segundos de dolor intenso, pero pronto las energías de esos valientes niños elegidos se agotaron, y este libre de tal cegadora intervecnión, asesinó con crueldad a todos los valerosos miembros del ejército libertador que le "aprisionaban", preso de ira al límite dejó que sus ojos se tornaran completamente negros para luego intentar devorar a esos jovenzuelos pero algo se interpuso en sus planes luego que Tai suplicara perdón por sus amigos.
-¿Tai? ¿Tai?, vamos niño ponte de pie no tengo todo tu tiempo- una voz cálida como la de un nio interrumpió el ambiente; aquel castaño mantenía los ojos cerrados para no ser testigo como devoraban a sus compañeros pero en vista de no escuchar ningún grito o algo por el estilo, abrió lentamente los ojos cuando escuchó esa infantil voz hablándole. Era como si se hubiera detenido, un tan solo él y ese niño se hallaban cubiertos por colores, todo lo demás estaba en escala de grises. –¿Ya me morí?-
-No, eso creo. Escúchame debes volver al mundo humano, toma a tu Koromon y huye. Destruye la puerta luego y solo así salvara tu mundo- el niño hablaba muy deprisa haciendo notar su enorme preocupación, se acercó a Tai corriendo con sus cortas piernas, le tomó por la mano e insitió en alejarse lo más rápido posible en busca de una salida.
-Pero quien rayos eres-
-Soy Izumo-
-¿Qué?- Tai se soltó con violencia del brazo, tenía frente suyo al responsable de toda esta calamidad, era tan solo un niño.
-No soy lo que ustedes creen…- no pudo terminar de hablar ya que el castaño se abalanzó sobre este pequeño personaje, comenzó a golpearlo con lo que le restaba de fuerzas; decenas de puñetazos llovieron sobre el rostro del niño pero este parecía no sentir dolor alguno, es más, pudo librarse del joven muy fácilmente para luego mirarle con impaciencia. –No sé cuánto tiempo más tenga, debes marcharte antes que se rompa este enlace-
-No pienso irme sin mis amigos…..todos-
-No puedo abrir un vínculo para cada uno, solo puedo hacerte pasar a ti-
-Quién eres realmente, por qué quieres ayudarme. Tú eres el responsable de todo esto, te mataré ahora mis…..-
-Niño tonto, yo no soy el responsable. Izumo nunca asesinó a su digimon; la historia que fue contada no es cierta del todo- aquel niño se defendió de esa manera, el tiempo jugaba en su contra.
-Qué rayos quieres decir con eso. No me moveré hasta saber-
-Maldita sea. Yo era como tú, portaba el valor; mi digimon se volvió oscuro por alguna razón. Fue él quien me devoró a mí y no yo a él como les contaron. Gracias al resplandor de los otros emblemas pude salir pero tengo muy poco tiempo. Puedo salvarte Tai, debes vivir- por alguna razón pudo encontrar el momento para escapar momentáneamente de Sulgramon, ahora podía ver con sus propios ojos al heredero de su sangre quien portaba el mismo emblema que él hace muchísimos años atrás; deseaba salvarlo, que tuviera una segunda oportunidad.
La impaciencia comenzaba a acrecentarse, el castaño no sabía si creer en las palabras de este niño; poco a poco sintió como el aire volvía a acariciar su piel, los colores comenzaban a retomar. –Tú ¿sigues vivo?-
Esa pregunta le hizo parar; el niño respiró hondo y miró triste a ese joven. Negó meneando la cabeza de un lado al otro. Insistía en permitirle escapar pero aquel castaño no aceptaba.
-Cómo fue que nació Sulgrimon-
-No hay tiempo, se me agota el poder-
-Habla-
-Ahhhh; el emblema del valor es un emblema de vida. Fue el primero en forjarse, si se usa adecuadamente puede volver realidad todas tus fantasías, todas. Mi digimon se corrompió con eso, tuve la oportunidad de destruirlo pero…no pude. Sulgramon me absorbió, uso mi propio digivice para permitirse hacerlo, lo demás creo que ya lo sabes. Ahora mismo puedo salvarte, vete Tai. Vuélvete más fuerte y retorna o-
-O me quedo y acabo con esto ahora-
-Estas demente, ni siquiera lo pienses; si lo haces, sin un emblema del valor, todo se vendrá abajo y…-
-Y nunca descanzarás en paz. Eres una especie de ancestro mío ¿verdad?-
-Solo parcialmente, Tai vete ahora, anu hay tiempo-
-Siempre lo hubo, ¿no es así Koromon?-
-¿Cómo es esto posible?- Izumo veía como Tai tenía entre brazos a su fiel compañero digital, esto era inexplicable, estuvo encerrado mil años dentro del cuerpo de su propio digimon esperando que algún día esta oportunidad llegara, la profecía la cual leyó una vez decía que dos insignias de la misma edad devolverían el equilibrio al mundo digital; hasta la fecha no existía otro portador del valor que cumpliera tal mito. Pero lo más increíble era ver a ese digimon rosa mirando sonriente a su camarada humano en un espacio-tiempo ajeno a este ser y que Izumo pudo recrear para conversar con Tai solamente.
-Descansa en paz Izumo. Esto se termina aquí, hoy mismo-
Aquel niño miró con otros ojos a ese sujeto, lágrimas comenzaron a caer desde sus infantiles ojos, ahora pudo entender las palabras de Tai. Los colores comenzaron a retornar, miró nuevamente al castaño y se despidió moviendo la mano, nunca pensó conocer a su descendencia y sentirse tan orgulloso y triste a la vez; antes de desaparecer para retornar al cuerpo de SUlgramon, aquel joven dejó salir un aura naranja desde su dispositivo digital para permitir que su pequeño compañero rosa se transformara en el fornido Warpgreymon. –Fue un gusto Tai-
Las cosas volvieron a como estaban antes, Sulgramon a punto de devorar a esos niños elegidos sin saber todo lo acontecido hace poco; pero fue interceptado por un ataque. –No me hagas reir ¿aún quieres pelear?- miró jocosamente a Tai y su fiel Warpgreymon, el poder era muy inferior al suyo, comenzó a reír a carcajadas sabiendo que esto era un pensamiento lunático esperanzado pero tonto. Recostada sobre los suelos, por primera vez desde que iniciaron este fatídico viaje, Kari pudo ver a su hermano con el aura el cual siempre lo caracterizó –Her….ma…no-
Sulgramon comenzó a aplaudirle a sus dos rivales, abrió los brazos en señal de burla.
-Será sencillo amigo, solo necesitamos algo de…valor- Tai montado sobre la espalda del dinosaurio con armadura dorada arremetieron contra esa abominación; este ni siquiera imaginó que ese insignificante poder pudiera elevarlo varios metros en los cielos, miró algo asustado a esa criatura pensando en cómo es que un poder tan inferior al suyo podía haberle hecho eso. Gritó de ira sobre los vientos, dejó salir una esfera negra desde sus fauces con dirección hacia esos dos. –Bien amigo, la última jugada- Warpgreymon comenzó a girar sobre su propio eje hasta invocar un remolino, salió disparado hacia el híbrido quien no pudo creer que su poder fuera hecho a un lado por aquel digimon; Warpgreymon logró herir usando esa técnica característica, muy levemente pero le produjo una herida al fin de cuentas. –Miserable, cómo te atreves, te mandaré al….- no pudo terminar de hablar ya que al parecer el digimon mega se hubo quedado sin más energías, retornó a su forma original (Agumon) y tanto él como Tai comenzaron a caer desde las alturas. Ello produjo una gran satisfacción en Sulgramon, al parecer todo había terminado ya.
-Taaaaaiiii- A duras penas pudieron gritar su nombre, desde esa altura ambos morirían al hacer impacto contra el suelo. Pero el destino nunca quiso eso.
Milagrosamente dos sangrantes sujetos pertenecientes a la guerrera tribu Khanas pudieron evitar el impacto contra los suelos del joven Tai y de su valiente compañero digital. "9" y "33" no pudieron haber sido más oportunos. –Nosotros juramos protegerte niño- el musculoso ser, aunque sin un brazo ya que se le fue cercenado cuando luchaba contra esa bestia descomunal, atrapó al castaño quien por alguna razón mostraba una sonrisa complaciente. –Ya acabó todo-
Sulgramon logró invocar una esfera negra desde su mano humana; iba a destruirlos a todos con una satisfacción plena pero poco a poco comenzó a sentir una molestia sobre su aquella extremidad.
Sora llegó a duras penas donde ese castaño, le miró con ternura, le produjo un gran alivio verlo con vida y aunque la muerte llegaría para todos, se sintió feliz de verle sano y salvo. –No llores Sora, hemos ganado- esas palabras no las pudo entender bien hasta que una gran explosión nunca antes vista se vislumbró sobre los más alto de los cielos. Era como si un volcán hubiera hecho erupción, ninguna nube quedo sin envolverse en fuego abrazador y grandes columans de flamas circunscribieron el espectáculo; la tierra misma se remecía con violencia. Tal evento duró casi un minuto dejando una gran llamarada en lo más alto del cielo digimon.
…..
Pasaron tres días hasta que el casaño recobrara el conocimiento; ahora se hallaba recostado sobre una improvisada cama hecha con hojas y ramas, ni bien abrió los ojos pudo ver a sus amigos rodeándole.
-Todo acabó amigo- Matt le extendió la mano para hacer que este se pusiera de pie; de alguna manera u otra, Tai quiso sacrificarse junto a su enemigo, pero el agotamiento hicieron que este y Agumon cayeran antes de ser testigos de sus propias muertes. Ese castaño les explicó que durante su corta lucha, pudo trasmitir todas sus emociones al emblema para darle un poder suficiente a Warpgryemon, aunque sea unos segundos, para que este pudiera alejar a Sulgramon de los demás; luego en un segundo intento y con todo su emblema al máximo, este chico lo rompió incrustándole justo en la herida provocada por su digimon sobre la extremidad humana de ese híbrido, quien preso de ira nunca pudo percatarse de eso. La explosión no pudo ser del todo catastrófica ya que hizo el mayor estrago en el cuerpo de Sulgramon al estar incrustado en su carne, con eso la batalla había terminado y era momento de volver a casa.
Tras un día más en el digimundo y tras llorar a sus amigos caídos, los restantes niños elgidos llegaron hasta ese ferrocarril obsoleto para marcharse. Deberían dar los pésames a las familias de Izzy, Ken, Mimi y Joe. Nada sencillo. Se despidieron amorosamente de sus fieles camaradas digitales y de "9" y "33" quienes ayudaron a que ese pedazo de tren funcionara; ninguno tenía ánimos como para entablar conversación, cada quien tomo un asiento, se abrochó el cinturón y esperaron a que esa máquina comenzara el ascenso y eso fue como pasó.
De manera única, miles de imágenes comenzaron a proyectarse sobre cientos de monitores colocados en las partes superiores de ese vagón, las pantallas mostraban todas las escenas que vivieron los niños elegidos en esta aventura, incluso pasajes en los cuales no estuvieron presentes, era como si el digimundo les estuviera mostrando todo con alguna intención. Todos salvo Tai, quien no se sentó, quedaron viendo esas imágenes reveladoras; una que otra mostró los momentos precisos de las luchas sostenidas, de la traición de Gennai, de cómo sus amigos dieron sus vidas, era un recopilador absoluto. El vagón comenzó a acelerar, y nadie quería conversar, tan solo vieron esas escenas y nada más.
Sora conocía perfectamente a Tai, no le gustaba que le vieran llorar; su abuelo siempre le enseño a mostrarse fuerte y derramar lágrimas, si bien al cabo era necesario en ocasiones, debía ser visto con respeto solitario. –Déjalo, ya habrá momento- Kari sujetó la mano de esa muchachita a quien siempre consideró como su hermana mayor dada su tremenda amistad. Ella asintió ante la petición de la menor de los Yagami. Tai miraba su digivice con nostalgia, como líder de los niños elegidos se sentía fracasado la no haber podido salvar a todo el grupo; en un acto de tristeza profunda, lanzó su digivice al vacío y de no haber sido por eso nunca hubiera visto su peor pesadilla ya que todo iba tan natural hasta que lo impensado sucedió. Era como un dragón negro surcando los cielos a toda velocidad, a esa altura ya no era visto por ninguno de sus compañeros digitales. Sulgramon seguía con vida, había esperado el momento perfecto para salir del mundo digital, sus heridas no tenían comparación; sus piernas fueron cercenadas y el brazo derecho prácticamente inutilizable, pero aun así, se las ingenió para sobrevivir, y esperar su salida al mundo humano. De alguna manera u otra, todos vieron esa grotesca imagen acercándoseles, quisieron hacer algo al respecto pero los cinturones de seguridad no cedieron nunca y esta vez el destino escogió nuevamente a Tai. Era el único sin estar bajo presión del cinturón, si dejaban que esa abominación cruzase la puerta, el mundo humano sería reducido a nada. Tai sintió un temor tan grande pero ese mismo día, sin explicación alguna, su emblema retornó. Se sintió confundido, ya podía ver la puerta abriéndose a lo lejos y a esa bestia acercándoseles cada vez más y más. –Hermano…noooooooooooooo- Kari pudo leer los pensamientos de ese ser tan querido, muy tarde. Tai había saltado del vagón gritando a todo pulmón, esta vez no iba a permitir que ese monstruo escapara.
Los demás niños elegidos intentaron zafarse pero los cinturones nunca cedieron, salvo el de una. Sora sintió un "clic" sonar sobre el suyo, no lo pensó dos veces y se tiró al vacío imitando al castaño.
-Sora, ¿maldita sea que haces?- Tai vio como esa jovencita saltó al igual que él, para ese entonces, el castaño ya había roto el emblema que misteriosamente regresó hasta él y la inestabilidad de una insignia rota comenzó a manifestarse con una luminosidad intensa; había escogido vengar a sus amigos sacrificándose pero por qué ella tuvo que unírsele. Tan solo sintió como aquella señorita pudo darle alcance, y cruzar sus brazos sobre su cuerpo mientras ambos caían.
-Eres idiota, nunca voy a perdonarte esto Sora- lloraba cual niño sabiendo el destino que le esperaba a la mujer que conoció desde niña; Sulgramon ya estaba muy cerca.
-¿Cuál es mi emblema Tai?, responde- Sora continuo abrazando con fuerza a ese castaño, en vista de ninguna respuesta, ella le miró totalmente feliz directamente a los ojos. Se miraron cual niños de cinco años como si hubieran hecho alguna travesura y estuvieran huyendo para no ser castigados. Se conocían desde que tenían memoria; ambos acostumbraban pasar el tiempo juntos. Por primera vez tras trece años de amistad, ambos se besaron apasionadamente sintiendo el calor de sus labios mientras sus cuerpos caían y las lágrimas saliendo desde sus ojos sabiendo que sería la última vez juntos. Ninguno quiso que este momento terminara.
El emblema hizo explosión, sumándose al de Sora el cual fue roto por la energía liberada del de Tai, una catástrofe mayor se hizo presente; esta vez Sulgramon no iba a salvarse. La explosión fue tal que incluso fue percibida por el vagón que trasportaba a los demás niños elegidos; pronto el fuego que inundó los cielos comenzó a alcanzar a ese fragmento de tren en su marcha con destino al mundo humano; los jóvenes tan solo pudieron ver como el fuego envolvió a ese medio de trasporte una vez que cruzaron la puerta.
Desde la superficie a más de mil metros de distancia, "33" y "9" miraron absortos todo el escenario, intercambiaron miradas luego tratando de encontrar una respuesta. No pudieron proteger al joven Tai como lo juraron. Maldijeron a los siete vientos mientras veían al fuego hacer su espectáculo en medio de los cielos.
Japón, centro Comercial de Odaiba. 57 años antes
-¡Una ambulancia, una ambulancia, que alguien llame a una maldita ambulancia ahora!- gritos de desesperación ante lo que ellos llamaron como un atentado terrorista. Siendo las 8:34 pm una explosión cerca al centro comercial más grande y concurrido de Odaiba logró dispersar las multitudes para luego permitirles acercarse hacia donde creyeron fue el siniestro. Solo había fuego y vidrios rotos por los suelos, las autoridades lograron mantener un orden inmediato con destreza propia de un país del primer mundo, alarmaron a unidades especiales quienes no tardarían en llegar; mientras tanto, un grupo de policías con armas en mano se adentraron para buscar heridos; encontraron un grupo de adolescentes inconscientes; primero se percataron que no hubiera nadie amenazante apuntando con sus revólveres hacia posibles zonas donde pudieran esconderse los causantes de tal alboroto, luego pusieron a salvo rápidamente a esos muchachos cargándolos hasta las afueras del local, buscaron entre sus pertenencias identificaciones para alertar a sus familiares pero entre precipitaciones una quejumbrosa voz rompió el mutismo entre ellos.
-Ta…..Ta…Tai…S- una de las menores balbuceaba con debilidad ese nombre, inmediatamente se pusieron a buscar entre las identificaciones a dicho sujeto, pero no lo hallaron.
-Debe seguir adentro del centro comercial, llévenla a un hospital ahora y que un grupo se adentre para seguir buscan…..- muy tarde, a pesar de lo rápido que pudiesen haber actuado, aquel oficial de policía quien aparentemente lideraba tan solo pudo ver con terror como las columnas se desplomaron sobre lo que quedaba del centro comercial tras una segunda explosión despertando más fuego vivo, nada podían hacer ahora más que buscar cuerpos sin vida y si es que los encontrasen al día siguiente. Por su lado, las personas gritaban y huían creando un desorden impresionante.
-Maldita sea- parecía petrificado, una noche tan tranquila se había convertido en una tragedia.
-Órdenes jefe- otro guardia le sacó del trance, ya nada podía hacer y con una mirada nostálgica y llena de terror al mismo tiempo, colocó una mano sobre el hombro de su superior.
-Que esos niños sean llevados cuanto antes a un centro médico; controlen el fuego y busquen cuerpos-
-Entendido señor-
…
Hola amigos qué tal, ¿les gustó el capítulo?. Tal y como se mencionó en el principio de este fic, la historia no iba a tener precisamente un final feliz. Siempre agradecerte por el tiempo que te das en acompañarme leyendo esta historia.
Aún queda un último capítulo más, el cual vengo preparando angustiosamente pero le faltan algunas cosas para poder subirla. Hay una que otra sorpresa para el desenlace
Mac1826 espero realmente que este capítulo te haya podido gustar; agradecido infinitamente por tus reviews y comentarios. Con respecto a tu última pregunta; mmmmm difícil, pero siendo Tai mi personaje favorito escogería el valor como mi emblema y claro, también lo escogería porque me gustaría poder controlar mis miedos más remotos.
Ichigokurosaki muchas gracias por tus revies también; ojalá el capítulo haya sido de tu agrado.
Aún falta revelar un secreto más de este fic….hasta el siguiente capítulo
