Buenas!

Esta vez no tardé tanto, una segunda parte no se puede hacer esperar tanto tiempo, eso está claro. Así que, como siempre aquí está mi nuevo capítulo.

noctisluxys: me alegro que te haya sido más bonito tu fin de semestre :D espero que sigas leyendo y que te guste también este capitulo. Si hay algo que no entiendas hazmelo saber en sgeuida e intentaré ayudarte :D

Les dejo con el capítulo y les pido una vez más, que sigan leyendo y dejandome reviews.


Nishio Takumi (2ª parte): las hermanas Sakuraba.

El pasado me ha revelado la estructura del futuro.

Pierre Teilhard de Chardin (Filósofo y teólogo francés).

Tokio hace 1 año…

- Confirmamos que la víctima es Nishio Minami de 33 años –informó Miwako– no ha servido de nada lo que hemos hecho.

- Otra víctima más de esa gente –murmuró Heiji.

- La agencia de abogados Matsuura… ¿no es dónde trabaja Ran? –preguntó Saguru.

- Sí… –respondió Heiji sacando el teléfono de su bolsillo y marcando el número de teléfono de la mujer– Ran, ¿qué tal?

- ¿Se puede saber dónde estás? –preguntó ella– hace media hora que te estamos esperando– se quejó.

- Pareces mi mujer ya –se quejó el policía– oye… tú conociste a Haruguchi Fujimoto, ¿verdad?

- Sí… –respondió Ran del otro lado– ¿por qué preguntas?

- Será mejor que vengáis todos al puerto –respondió Heiji– Tenemos una pista…

Heiji cerró el teléfono y observó a Hakuba. El policía estaba agachado al lado del cadáver que habían conseguido bajar desde arriba de la grúa. El cuerpo de la mujer estaba todo de un tono rojizo tirando a lila y tenía unos cuantos cortes importantes, de donde la cuerda la había agarrado con firmeza. En el brazo derecho un montón de cortes de un cuchillo, como si le hubieran querido arrancar algo de la piel.

- ¿Qué ocurre, Hakuba? –preguntó Heiji arrodillándose a su lado.

El policía señaló el brazo de la chica y miró a su compañero.

- Es algo extraño –sonrió Saguru.

- Bueno… las modas van y vienen –añadió Heiji con el ceño fruncido.

- ¿A qué te refieres? –preguntó Saguru.

- ¿No conoces las modas de tatuajes? –preguntó Heiji– Te pones el nombre de la persona a la que quieres. Si ocurre algo entre los dos… te vas a pasar toda tu vida con su nombre en el cuerpo.

- Tendríamos que averiguar si realmente hubo algo aquí debajo –sentenció Saguru.

- Estoy de acuerdo –añadió Heiji.

Se quedaron un buen rato observando a su alrededor para intentar encontrar alguna pista. Hasta que Miwako les reunió a los dos.

- Chicos… la cuerda con la que ataron a la mujer… está llena de sangre.

- No me extraña –respondieron los dos a la vez mirando de nuevo los cortes de Minami.

- No, no me refiero a ella… –respondió Sato un poco pensativa– esa cuerda era de color blanco, pero se volvió así de color rojo por sangre de distintas personas, no solo de Sakuraba.

Heiji y Saguru se miraron entre ellos sin entender. En cuanto vieron que Ran, Kazuha, Sonoko y Makoto habían llegado los dos se apresuraron a mostrarles el camino hacia el despacho en donde Miki trabajaba.

Heiji se apresuró a echar del lugar a unos pocos oficiales que intentaban interrogar a la hermana pequeña. Aoko se sentó al lado de la chica saludando con la cabeza a los demás.

- Bueno… esto empieza a ser inquietante –respondió Heiji en un suspiro.

- Vale… Miki-san –le llamó Hakuba– dinos… ¿qué sabes de Kudo?

- ¿Qué sé…? ¿De qué? –preguntó la chica asustada.

- Has dicho algo de unas celdas… –informó Heiji arrodillándose delante de ella– ¿Qué relación tiene eso con Kudo y con tu hermana?

- La BO secuestró a mi hermana porque estaba haciendo un programa de ordenador capaz de entrar en los ordenadores del FBI –informó Miki– yo estaba con ella en cuanto la secuestraron… así que… me cogieron a mi también, al igual que el marido de mi hermana, Takumi. Allí nos encontramos con seis personas más… una de ellas Kudo y la otra de la que más me acuerdo era Smith… una niña que tenía 6 años. Aunque ella tan solo estuvo 4 horas allí.

- Así que a Kudo también le secuestraron… –murmuró Heiji.

- Bueno, no sé con exactitud lo que pasó con los demás –informó ella haciendo que Heiji la mirara extrañado– a veces me parecía como si Kudo se hubiera dejado secuestrar –sonrió– por las cosas extrañas que decía… nada más.

- Entonces… conociste a Shinichi, ¿verdad? –preguntó Ran intrigada.

La joven afirmó con la cabeza mientras observaba con atención a la abogada.

- ¿Qué puedes decirnos del abogado Haruguchi Fujimoto? –preguntó Saguru.

- Takumi lo mató porque creía que así evitaría que mi hermana se separara de él, pero se equivocó en una cosa –se rió ella– Minami era mejor que él y las dos como agentes de la interpol pudimos volver a nuestras vidas anteriores con más facilidad que él.

- ¿Agentes de la interpol? –preguntó Aoko sin entender.

- Unos agentes de la CIA nos sacaron de las celdas –informó Miki– parecían conocer muy bien a Kudo y a Shiho-oneesan. En cuanto salimos, todos fuimos llevados a América y allí nos separaron. Mi hermana y yo, junto con el Yuu-ojiichan y Ayako-san, entramos en la interpol, los demás al FBI, por petición de la madre de la niña.

- Dime –dijo Aoko forzando su mejor sonrisa– ¿allí había un chico parecido a Kudo que se llamaba Kuroba Kaito?

- ¿Kuroba Kaito? –preguntó Miki, intentando recordar con exactitud todos los nombres que habían estado en ese lugar con ellos y se echó a reír– ¿Te refieres a ese loco que odiaba a los detectives pero que se juntó con rapidez con Kudo? –preguntó riendo– Como una cabra… los dos lo estaban de hecho, locos hasta el final.

- ¿Locos? –preguntó Saguru– de Kuroba lo entiendo, pero de Kudo…

- Los dos lo estaban –afirmó Miki-chan– el ladrón juntándose con un detective para salir de unas mazmorras. Estaban desesperados por su victoria, egocéntricos, mal hablados con la BO e incluso confiados de todos sus conocidos. El mago no dejó de hacer trucos incluso cuando la desesperación nos arruinó a todos. Y Kudo… –bajó la cabeza y se quedó mirando sus pies– se sacrificó por todos nosotros. Ellos sabían de lo que eran capaces la gente de la BO y Kudo fue el único que se encaró a ellos en cuanto vio lo que nos harían.

- ¿Qué ocurrió exactamente? –preguntó Heiji.

Miki miró al moreno y volvió a bajar la cabeza.

- El FBI lo llama el inicio de los tiempos crueles de la BO. Intentaban que niños y mayores se unieran a ellos de la manera más cruel que han utilizado jamás. Principalmente, creían que nadie se atrevería a matar a unos niños con un arma, así que querían hacer el máximo posible para unir a unos pequeños. Nos marcaron a todos con una quemadura para así identificarnos si aceptábamos, pero todos nos negamos a ello. Excepto Takumi. Él… él nunca aceptó lo que hicieron y aunque Kudo y el mago se lo pidieran, él decidió no hacer caso y unirse a ellos. Tan solo para que le dejaran en paz –la joven se echó a reír– Seguro que sé el motivo por el que ha matado a mi hermana –añadió intentando parecer lo menos preocupada posible– era que creyó que nosotros le habíamos abandonado en ese lugar, pero… Kudo para entonces había entrado en coma, el mago hacía dos días que no abría la boca, ya que él fue el siguiente que se sacrificó para salvarnos a todos. Ayako-san seguía creyendo que habían utilizado a Conan y a una niña llamada Haibara para sus malditos experimentos. Shiho-oneesan estaba recibiendo toda la furia del jefe de la BO, Yuu-ojiichan estaba agotado, mi hermana y yo estábamos aterradas y la niña… estaba a punto de ser marcada. Así que finalmente pasamos a la acción.

- ¿Kudo en coma? –preguntó Heiji.

- Así es –afirmó Miki– La BO se le había echado encima, no tenía suficiente espíritu para aguantar todo aquello por nosotros. Pero bueno… la niña era hija de una agente del FBI, Smith Mary, así que sabía cómo actuar delante de la BO. En cuanto el mago nos consiguió abrir las celdas de hierro, no pensamos en quien venía con nosotros y quién no. Takumi se quedó en una de esas celdas porque no podía andar –la chica suspiró y miró a Heiji y a Saguru que habían palidecido por momentos– pero nosotros solo nos ayudamos a nosotros. Hacía dos días que habíamos visto que Takumi nos había traicionado, así que solo sacamos a Kudo de allí a rastras. En medio de tanta gente muerta, no queríamos probar esa misma suerte y nos negaríamos hasta el final de unirnos a esos malditos.

La puerta de la sala se abrió. Miki miró hacia la puerta y se arrodilló con rapidez. Sato, Takagi y un par de oficiales, entraron en la sala con la cara pálida.

- ¿Qué ocurre? –preguntó Heiji levantándose.

- Hemos encontrado dos pares de huellas en la cuerda que ataba a Sakuraba que coinciden con nuestra base de datos –informó Sato– son de Minami y de Conan.

- ¿Conan? –preguntaron todos aquellos que les conocían.

- Así es –informó Takagi arrodillándose delante de Miki– dinos, ¿lo conoces?

- Conan murió hace 5 años, en cuanto salimos de las celdas –informó ella con la mirada fría– eso es lo único que puedo decirles.

- ¿Las celdas? –preguntó Sato– ¿qué es eso?

Nadie respondió. Miki tragó saliva y se quedó mirando fijamente uno de los oficiales, Heiji se dio cuenta y los observó.

- ¿Ocurre algo, Jimbo? –preguntó viendo que los dos se estaban mirando con complicidad.

- No señor –respondió él sin apartar la vista de la chica.

- ¿Alguien nos va a decir que son las celdas? –preguntó Sato mirando a Saguru y a Heiji que normalmente se hubieran interesado por saber lo que era.

- No lo sé –respondieron los dos secamente.

- Miki-chan –sonrió Ran arrodillándose delante de ella– ¿sabes algo más?

- ¿A qué te refieres? –preguntó ella con el ceño fruncido.

- Sé que esa gente puede estar en cualquier sitio y por eso es peligroso, pero… –Ran le puso una mano encima de las rodillas de la joven que empezaban a temblarle– nosotros podemos protegerte por ese mismo motivo.

- No podéis –afirmó ella– está claro que Takumi cree que nosotros tenemos la culpa de algo. Después de mi hermana, yo seré la siguiente en morir. Luego, si es que siguen vivos, Smith-chan, Kudo, el mago, Haibara-oneesan… todos moriremos en sus manos, así que no puedo ni siquiera llamar a la interpol para que vengan a buscarme –la joven se levantó de su asiento con brusquedad, haciendo que Ran cayera sentada al suelo, del todo– eso es todo lo que voy a deciros.

- Al menos danos una descripción de Nishio, por favor –pidió Heiji.

- Lo siento, tengo que irme ahora que aun tengo algo de tiempo –sonrió ella mirando de nuevo al oficial de pelo rubio que se llamaba Jimbo– espero no volver a veros nunca.

- Sakuraba –murmuró un hombre entrando en medio de un jadeo a la sala– ¿estás bien?

- ¿Irie? –preguntó ella intentando reconocer al hombre– Cuánto tiempo, ¿qué tal va todo? –sonrió.

- Vengo a llevarte al programa –respondió él– ellos te están esperando –sonrió– me han obligado –terminó riendo.

- ¿Ellos? –preguntó ella no muy segura.

- Sí –añadió levantando dos dedos al aire– los policías más locos de todo Japón y la niña prodigio del FBI –terminó guiñándole un ojo.

- Eso promete –sonrió Miki– ¿así que después de la muerte de Mary, Smith-chan ha conseguido entrar como agente? Michael estará que echa humo por no haberse podido llevar a su hija a la BO. Está bien, voy a ver a ese par de chiflados y luego me largo lejos de aquí.

- Querida… vas a irte lejos de aquí –confirmó Irie con cara burlona– todos los agentes del FBI vamos a protegerte hasta el final.

- Los agentes del FBI también tienen topos –respondió Miki con seguridad– I told you the last day, Michael wont stop. Kevin and Jorge will follow him, like the other time.

- Quizás tengas razón –añadió Irie– al fin y al cabo, estamos hablando de matar a nuestros propios amigos, o traidores.

- Mataron al agente Camel –informó Miki horrorizada– está claro que no son amigos. Y ese par… le siguen la corriente como si nada.

- ¿Al agente Camel? –preguntó Ran– ¿Os referís al agente del FBI Camel Andre?

Los dos miraron a la abogada.

- ¿Quién es ella? –preguntó Irie.

- Creo que sé a la perfección quién es –se rió Miki– tal y como la actriz la llamó An angel from heaven, the other side of the angel of hell, Miyano Elena.

Irie puso mala cara, completamente asustado.

- Ryu nos va a matar a los dos –dijo mirándolos a todos agarrándose a la chaqueta de la chica– tu eres Hattori Heiji y tu Hakuba Saguru. Ay madre… esto es peor que cuando me encontré con Jii-ojiichan –se quejó– Sora quería ahogarme porque le dije que seguía vivo.

Miki se rió.

- Entonces no lo digas –terminó sacando la lengua– anda vámonos antes de que ese par se atrevan a llamarnos. Intentaré hacer que Smith-chan vuelva a América, seguro que allí estará más segura.

- Oye… que Ryu es el padre de la niña… no puedes separarlos –añadió Irie.

- ¿Ryu? ¿Él? ¿Padre? –preguntó Miki– creo que te equivocas de persona –se rió– ese enamorado loco no podría convertirse en padre.

- Lo es –se rió Irie– pero no perdamos más el tiempo. La policía de Osaka te espera.

- Por supuesto –sonrió ella siguiendo al hombre hacia la salida.

- La policía…

- … de Osaka –cortó Heiji las palabras de Saguru.

Los dos se miraron sin entender.

- Nuestro principal sospechoso se acaba de dar a la fuga –opinó Jimbo.

- ¿Sospechoso? –preguntó Heiji.

- Por supuesto, ese tal Irie podría ser Nishio Takumi, ¿no es así? –informó el oficial.

- No creo –sonrió Hakuba– más bien parecen hacer buenas amistades. Y no creo que esa joven se vaya con alguien que pueda hacerle daño, ¿no crees lo mismo?

- Es demasiado segura de sí misma para hacer algo así –confirmó Heiji– pero al fin y al cabo seguimos sin saber que ocurrió con ese par.

- ¿Y qué se hace en ese lugar llamado celdas? –preguntó Aoko– no entendí porque Kaito podría haberse quedado dos días sin hablar.

- Déjalo, ese loco mago no dejaría de hablar ni debajo del agua –suspiró Hakuba– así que seguro que no se fijó en él.

Heiji sacó su teléfono móvil y llamó a unos números que se sabía ya de memoria.

- Otaki-han –sonrió al escuchar que alguien le respondía al otro lado– ¿podría decirme si hay algún oficial por aquí llamado Irie?

- ¿Irie? –preguntó el hombre extrañado– no, creo que no.

- ¿Y un tal Ryu? –preguntó de nuevo.

- No, tampoco –sonrió el hombre de su ciudad natal– ¿Por qué?

Heiji cerró de golpe el teléfono y echó a correr detrás de ellos. Bajó las escaleras de dos en dos y salió corriendo hacia donde aún había policías trabajando. Miró a un lado y al otro, mientras los demás le seguían. Ya no había ni rastro de ninguno de los dos. La joven Sakuraba Miki y ese oficial de policía llamado Irie habían salido como si realmente hubieran tenido algo que ver con la muerte de Sakuraba Minami. Sonrió mientras intentaba acordarse de la cara de los dos. Luego tendría que hacer un retrato robot y empezar la búsqueda de los dos. Las cosas seguían como antes. Kudo y Kuroba seguían desaparecidos y ellos continuaban sin tener con exactitud la información necesaria para saber lo que había ocurrido. Una vez más, la Organización les dejaba sin ventaja.


Bueno, hasta dentro de un mes :D

Dejen reviews!

^^Shihoran^^