EPÍLOGO
Tras haberle contado ese último texto a su joven nieto, la anciana Kari no pudo contener más sus lágrimas, dejándolas salir recordando esa cruel experiencia cuando fue tan solo una adolecente; para ese entonces imaginó que otros chicos y chicas de su edad (hace 57 años) disfrutaban la vida como personas normales divirtiéndose entre amigos mientras salían especialmente de noche para enaltecer la juventud, pero ella no podía darse tiempo para tales cosas siendo una niña elegida. Siempre supo que su vida nunca sería la misma desde que un extraño dispositivo semejante al de un reloj poco ortodoxo cuando solo cargaba 7 años de edad. Disfrutó de grandes aventuras en su niñez y muchas otras más en su pubertad; sin embargo, esta fue la más catastrófica de todas sus vivencias. No solo había perdido a grandes amigos protegiendo un destino al cual dos mundos pertenecían mientras otras personas disfrutaban de sus vidas, sino que su gran defensor hubo cargado uno desenlace digno de ser conmemorado en las memorias del digimundo ofreciendo su vida para salvar la de muchos otros. Su tan querido hermano Tai, como de costumbre había salido vencedor protegiendo demostrando el motivo por el cual fue escogido como el portador del emblema del valor, salvo que no pudo evitar caer en su hazaña y cual capitán, prefirió hundirse con su barco recibiendo a la muerte como a una vieja conocida, sin temor, sin desesperanza, sin desesperación y hasta podría decirse que con alegría.
-¿Abuela?- Koichi se acercó hasta donde la vieja Kari, le limpió los llorosos ojos con un poco de papel que encontró cerca en un mueble cercano. Se auto-culpaba por la infelicidad de su queridísima abuela ya que él siempre le insistió en querer escuchar la historia la cual daba a su fin esa misma mañana, o al menos eso creía aquel muchacho.
-Descuida hijo, no tienes por qué sentirte así. Es solo que soy algo sensible- Tras sollozar unos cuantos minutos más y suspirar hondo para darse aliento ella misma, pudo sentirse más calmada; aquella vivencia la hubo mantenido en silencio durante 57 años y era la primera vez que alguien (y qué mejor persona que su nieto mimado) escuchaba el relato el cual permaneció encerrado en las memorias de una anciana. Dio un último suspiro mirando detenidamente a Koichi, quien estaba de espaldas preparando un par de tazas de té calientes; aquel cabello alborotado, piel castaña, algo distraído, era como si su hermano hubiera renacido en su nieto y ese era el motivo por el cual mimaba tanto a ese muchacho.
Su nieto volvió con la infusión y dos rebanadas de torta en una charola casera; el pedazo de tarta eran lo que sobró una de sus dos enormes tortas de cumpleaños celebrado hace tres días, ya que la abuela cocinó ella misma un pastel de nueces (el favorito de su nieto) y a pesar del gran apetito de este, no pudo terminarse dos tortas (una regalo de sus padres) así que sobró una considerable cantidad. Ahora, este chico se servía una tajada más y otra para su abuela para acompañar el té e imaginando que algo de dulce no caería mal en momentos como este justo cuando Kari comenzaba a consolarse poco a poco. Comieron en silencio unos cuantos minutos mirando tan solo sus platos y tazas respectivas sin decirse nada el uno al otro hasta que acabaron sus raciones.
-¿No tienes ninguna pregunta? Debes estar pensando que tu abuela está muy chiflada para contar tantas cosas sin sentido- ella sonrió ante su propio comentario, ahora mostraba ese temple tan carismático el cual le caracterizó siempre; nunca tuvo muchas esperanzas que Koichi le creyera todo el relato contado pues quien en su sano juicio sería capaz de creer sobre un mundo paralelo, criaturas capaces de transformarse en seres de poderes inimaginables, luchas impresionantes y que tan solo un grupo de muchachos podían acceder.
-Tai limpió la memoria de todos ¿no es así? Por eso mamá no sabe nada de él- el muchacho se mostraba muy sereno razonando muy detalladamente el motivo de su interrogante, recordó que su abuela le mencionó que cuando ese muchacho portador del valor llegó al mundo humano para juntarse con quien supuestamente era el legítimo portador de ese emblema, el joven a quien interrogó le dio dos salidas. Una consistía en sacrificar a su propio camarada, o lo que ellos llamaban digimon para combatir con ese enemigo; pero la segunda salida y última alternativa necesitaba del sacrificio del mencionado Tai junto a su verdugo para destruirlo definitivamente y con ello borrando las memorias.
Kari no supo cómo reaccionar ante ello, pasó saliva fuertemente produciendo un sonido jocoso que hizo reír al muchacho, nunca esperó que pudiera creerle del todo pero tal comentario tan solo pudo haberlo deducido si hubiera mostrado absoluta concentración en la historia; tan solo pudo quedarse balbuceando algunas cosas incompresibles haciendo que su nieto riera con mayor intensidad.
-Pero lo que me extraña es que tú si puedas recordarlo abuela- Koichi se llevó una mano al mentón en señal de dubitativa mientras trataba de auto responderse buscando entre su mente alguna idea que pudiera explicar eso. Se golpeó suavemente la cabeza para darse ánimos recreando una escena bastante familiar para la vieja Kari, pues hasta en sus actos tanto su nieto como su hermano eran tan iguales.
-Cuando regresamos en ese tren cubierto por las llamas de la explosión, yo desee recordar a mi hermano con todas mis fuerzas. Imagino que el digimundo me otorgó ese regalo- su explicación era razonable, justificable de hecho para alguien que hubiese sido un niño elegido, pero razonable era el término correcto para alguien quien desconociese de todo sobre ese mundo paralelo; Koichi se puso de pie y acto seguido abrazó a su querida abuela agradeciéndole por haberle contado esa historia, le dio un beso en la mejilla sintiéndose complacido por haber sido parte del relato aunque luego comenzó una rabieta infantil fingida por creer que era el nieto mimado solo por parecerse físicamente a quien se llamó Tai Yagami; su acto no duró más que unos cuantos segundos y Kari le dio unas cuantas palmaditas en la espalda riendo fuertemente no sin antes negar ese pintoresco reclamo. Ambos decidieron salir a dar un paseo mientras la luz del sol acompañase la tarde en medio de aquel viejo parque japonés no muy concurrido pero cálido en el fondo; para ser las 4 de la tarde no había personas en medio de ese sitio, ni siquiera los vendedores estaban aparentemente de humor como para salir a ofrecer sus golosinas y otros dulces sabiendo que no ganarían mucho con tan poca concurrencia.
Conversaron amenamente durante unos buenos minutos hasta que por motivos de la misma edad, Kari tuvo que descansar sus piernas sentándose en una butaca cerca a la pileta central. –Dicen que sus aguas alguna vez fueron mezcladas con las purísimas del monte Funji por un turista que esparció su botella de agua que contenía líquido de esa montaña sobre esta vieja pileta- aladeó ser conocedora de algo de cultura general mirando detenidamente las cristalinas aguas que caían desde la parte superior de la pileta, aunque ahora eran producto de la tecnología más que cosas ancestrales. –Por eso este lugar es mi sitio favorito, aquí puedo por así decirlo, purificar mi mente- un aura de sapiencia se depositaba sobre la vieja Kari luego de decir eso dejando algo confundido al joven Koichi quien lucía algo interesado como quien buscando alguna otra historia para ser testigo.
-Bien, hora de irnos. Tu hermana va volver en dos semanas y debes ya empezar a decidir qué cosa comprarle- alzando el dedo índice de su mano derecha, le hizo acordar sobre la próxima visita de la señorita Naomi tras varios meses de estar del otro lado del mundo trabajando con criaturas marinas en las gélidas aguas del antártico. Koichi admitió no haberlo recordado pero pensó que aún tenía suficiente tiempo como para decidirse en comprar algo apropiado no sin antes suplicar a que ella llegara sola y no con la compañía de su actual novio, un sujeto que nunca supo el motivo por el cual le caía tan mal a pesar de ser alguien quien su hermana encontraba un gusto. -¿Sigues celoso del joven Taylor?-
-Jamás, no puedo estar celoso de un sujeto que le apestan las axilas- cerró los ojo e hizo un ademán gracioso respecto a lo dicho que hizo sonreír a su abuela. Todo se veía en exceso pacífico, como un día cotidiano.
Las aves que se refugiaban sobre las copas de los árboles cercanos alzaron vuelo veloz como sintiendo una amenaza avecinarse, la pileta que despedía agua de forma continua se detuvo y el aire se tornó algo pesado como si fuese un poco más difícil el poder respirar. -¿Abuela?- los postes de luz sufrieron la ruptura brusca de sus focos todos al mismo tiempo haciendo que la anciana y el muchacho sintieran un temor sobre este extraño espectáculo sujetándose en acto reflejo inmediato. Un leve ventarrón comenzó a sentirse y un dolor de cabeza con características punzantes inició a atormentar a Kari haciendo que ella llevara ambas manos hasta su cráneo en señal de sufrimiento. No pasaron ni diez segundos para que un edificio cercano colapsara como si hubiera sido detonado desde sus cimientos desatando un alboroto sin igual entre los despavoridos transeúntes quienes comenzaron a dar gritos de terror y correr estrepitosamente, algunos atravesaron el parque a toda velocidad ignorando las súplicas de Koichi para que algún alma dadivosa se detuviera en socorrer a su abuela. La ciudad entera se transformó en un completo caos luego que se instalara un sismo de intensidad nada despreciable; los vehículos comenzaron a chocarse entre ellos mientras intentaban esquivar a toda velocidad el atropellar a alguien que estuviese corriendo despavorido sobre las pistas. Un nuevo edificio fue derribado creando un mayor alboroto, todos corrían buscando ponerse a salvo. –Vete Koichi, vete, vete- Kari aun intentaba soportar ese dolor sobre su cabeza el cual le impedía movilizarse, tenía miedo pero le era imposible dar siquiera un simple paso y la preocupación de ver a su nieto parado a su lado esperando que ella también pudiera huir junto suyo aumentaban esa sensación dolorosa. –Ya vete Koichi, vete ahora-
-Tú vienes conmigo abuela- a pesar de no ser un muchacho muy fornido, Koichi se las ingenió para cargar sobre sus espaldas a su abuela mientras daba cortos pasos huyendo del lugar avanzando en sentido contrario; avanzó de esa manera una cuadra aproximadamente hatsa que pudieron ver a un grupo de carros policías avanzando a toda velocidad hacia donde los edificios cayeron. -¡Heeeeyyyyy, ayuuuudaaaa! ¡Ayuuudaaaaaaa!- sintió algo de esperanza cuando vio a las patrullas con sus sirenas retumbando los tímpanos pero ninguna se ofreció en darles apoyo, los cinco vehículos fueron de manera acelerada hacia donde supuestamente hubo comenzado todo. -Abuela ¿qué son esas cosas?-
Señalando con un dedo y completamente asustado pudo ver a un sujeto con musculatura fornida y tres brazos saliendo desde su tronco estrujando con todo su poder a un lobo negro de dos cabezas hasta dejarlo sin vida justo en medio de todo este alboroto y en el centro de decenas de personas huyendo pero era como si estas no pudieran verles. Un sonido similar a un cañón hizo que el joven Koichi cambiara su vista hacia otro punto, fue mayor su terror al ver a una criatura pequeña si se le comparaba con las otras dos criaturas de antes, mordiendo salvajemente el cuello de otro canino negro. El joven creyó sentirse demente, se sobó fuertemente los ojos con ambas manos esperando que todo esto fuese producto de su imaginación, pero al abrirlos pudo ver como cientos de esos lobos negros comenzaron a dirigirse en diversas direcciones creando mayor alboroto sobre cualquier edificio en el que entrasen pero sin dañar a las personas. Eso dos seres, el musculoso de tres brazos y el pequeño con apariencia de felino se dividieron para darle muerte a cuanto lobo encontraban mostrando habilidades indescriptibles; Koichi pudo darse cuenta que ambos seres supuestamente protegían a los humanos quienes corrían despavoridos pero ellos no podían verles ya que ninguno les señalaba o gritaba o hasta incluso pasaban cerca de ellos sin reaccionar temerosamente.
-Esto es imposible. Koichi escúchame atentamente…la vieja Kari tomó el rostro de su nieto con una mirada preocupante, le miró fijamente a los ojos intentando llamar toda la atención del joven…debes huir, ve a mi ático y coge ese reloj raro que viste una vez- por segunda vez Koichi creyó que todo esto era producto de su imaginación, cómo era posible que su abuela le pudiera ir a casa a por un objeto extraño en medio de tanto alboroto; intentó cargarla nuevamente para emprender una huida pero fue cortado por ella. –Hazme caso…..hey…..también puedo verlos- tras decirle eso, Koichi sintió un mayor temor quedando petrificado prácticamente antes esas palabras y sin poder reaccionar ante la insistencia de su abuela. Dos lobos negros bicéfalos les rodearon relamiendo sus fauces, se abalanzaron a por ellos sin que ninguno fuera capaz de moverse; pero fueron decapitados por el pequeño ser con morfología felina.
-Ya decía yo que tu olor me era familiar-
-Deja de charlar y dame una mano ¿quieres?- antes que el felino continuara su presentación, fue interrumpido por el musculoso ser quien valiéndose de cada brazo sujetaba por las patas de tres de esas criaturas que intentaban acercárseles al joven y a la anciana. El mencionado se apresuró en acudir en ayuda, ambos se las ingeniaron para despedazar a los enemigos, era como un cementerio de lobos monstruosos; esos dos no tardaron mucho en acabar con cada una de las criaturas en poco tiempo. Un asustado transeúnte quien corría temeroso pasó muy cerca del musculoso pero sin prestarle atención.
-¿Ustedes aquí?- Kari les miró absorta como si estuviese viviendo una pesadilla.
-¿Eh? ¿Quién eres tú anciana?- el ser más fornido miró a la mujer quien le habló, supuestamente ningún humano era capaz de verles así que el ser conversado le llamó mucho la atención. –Tú hueles muy similar a alguien que conozco-
-Es porque la conoces idiota, solo que ha envejecido- el pequeño le miró alegre, habían pasado muchos años pero al parecer solo para ella ya que esos dos lucían casi exactamente iguales a como la primera vez que les vio. El sujeto con musculatura prominente se acercó más para luego sonreír plácidamente ante su descubrimiento personal. -Sí que estas muy vieja pequeña Kari-
-Eso no es muy halagador- Kari aceptó con desazón ese comentario y al ver a su nieto totalmente asombrado lo sujetó con delicadeza ahora que su dolor había cesado –Ellos son 9 y 33 mi querido Koichi- el joven no supo cómo reaccionar ante ello, evidentemente lucían como Kari les hubo descrito en su narración y aunque honestamente nunca creyó al cien por ciento la historia, ahora sus ojos le daban una bofetada a su incredulidad.
-Su presencia en este mundo y esas criaturas, qué significan- inmediatamente Kari lanzó su pregunta, algo definitivamente no andaba del todo bien, esos dos tan solo pudieron haber llegado al mundo humano por medio de la puerta digital con ayuda de algún dispositivo extraordinario; y lo peor eran la presencia de esos lobos con dos cabezas amenazando el entorno.
-Digamos que un gran amigo nos trajo- 9 inclinó la cabeza luego de mencionarlo.
-Escúcheme bien señorita Kari. El mal que una vez derrotaron encontró la manera de volver. Aún está muy débil buscando reunir sus fuerzas para renacer completamente; estos lobos son solo sirvientes; nosotros creimos que ya había retomado toda su fuerza pero nos equivocamos, aún tenemos tiempo-
-A qué se están refiriendo- Kari sabía perfectamente la respuesta a eso, pero tenía temor en que fuese cierta; pues cuando ese ser se refirió a "el mal que una vez derrotaron" tan solo podían significar una cosa…Sulgrimon.-Mi hermano lo destruyó-
-Nosotros también creímos eso señorita, pero al parecer no fue así-
-Koichi vete ahora mismo, anda con tus padres y váyanse a un lugar seguro; debo quedarme con ellos- Se sintió impotente, su avanzada edad no le iba a permitir desenvolverse como antes; esos dos en el mundo humano (como ella pensaba) habían venido para rescatar a los niños elegidos y llevarlos al mundo digital para una nueva aventura.
-No lo creo Kari; es por él por quien vienen-
Una voz resonó entre los vientos, como si una cálida brisa acariciara todo este catastrófico ambiente y una mano se posó sobre el hombro izquierdo de esa veterana mujer.
Ella giró de inmediato al igual que Koichi quien se quedó boquiabierto en ver al sujeto recientemente aparecido.
-Heeeeer…Hermaaaanooooooo- Kari gritó, se abalanzó sobre los brazos de ese sujeto, los años parecían no haber trascurrido para ese joven y lucía tal y cómo la última vez que lo vio hace 57 años atrás. Lo abrazó con fuerza llorando abiertamente sintiendo una mezcla de alegría, pena, impotencia, duelo, etc. Lloró como nunca lo hizo en su vida. –También te extraño, mi pequeña hermana cara de mono- Tai le devolvió la mirada, era un momento único entre esos dos, algo inexplicable pero fabuloso al mismo tiempo acontecía en estos momentos.
-Llevo parada aquí no sé cuánto tiempo ¿y solo lo saludas a él?- por segunda vez, Kari no pudo creer lo que sus ojos presenciaban. Aquella silueta delgada, cabello claro, ojos grandes y brillosos, voz no muy aguda, al igual que su hermano lucía tan igual como en aquella oportunidad; era Sora mirándole tiernamente, la mencionada se acercó para abrazar a la vieja Kari, no era un sueño, Kari podía sentir los brazos de quien consideró siempre como su hermana mayor sujetándole fuertemente.
-Hace poco creímos que Sulgrimon había recuperado todo su poder; una cantidad de energía abrumante se manifestó hace un par de semanas. La profecía debe cumplirse no hay salida o mejor dicho, nunca la hubo o al menos en un solo tiempo. Afortunadamente el señor Tai pudo alertarnos. Una vez más, sin usted no hubiésemos tenido éxito- 33 se refería con sumo respeto al castaño quien al igual que Sora, estaba siendo cubierto por una delgada capa de luz dorada.
-¿Profecía?- Kari preguntó muy desconcertada.
-Dos sujetos de la misma insignia y edad derrotaran a Sulgrimon- 9 aclaró su garganta o lo que aparentemente funcionaba como tal antes de decir tales palabras.
-Tú debes ser Koichi. Jovencito eres quien debe portar el valor al igual que tu apuesto tío abuelo- Tai se auto señaló no sin hacer una mueca divertida, miró con detenimiento a su sobrino nieto y le entregó aquel valioso emblema brillando como nunca antes.
-¿Eh?, Debo estar soñando-
-Es decisión tuya aceptarlo, no voy a presionarte a que lo tomes- Tai se agachó hasta ponerse al mismo nivel que el muchacho, no pudo evitar percatarse en el enorme parecido que tenían ambos.
-Pero….yo…no….no soy….-
-Yo creo que sí, de no serlo, tu amigo se pondrá muy triste- Tai se puso erguido señalando un punto cerca de la pileta, esta estructura hubo soportado (admirablemente) todo el alboroto creado hace unos instantes. Desde las cristalinas aguas, una especie de esfera rosa con dos prominencias largas se hizo notar.
-¿Koichi? Koichi, Koichi, Koichi, Koichi, Koichi, Koichi. Te estaba esperando Koichi- Un Koromon saltó a los brazos del muchacho en mención con una felicidad notoria en lo que aparentemente era un rostro; el joven no sabía en qué momento iba a desmayarse producto de todo esto.
-Anda, di su nombre- Sora le habló delicadamente mientras miraba la escena; para estos momentos la policía y un grupo de bomberos estaban controlando la situación a un par de calles arriba donde dos edificios fueron derrumbados por los descabellados lobos bicéfalos negros.
-¿Koromon?- lo dijo en voz baja y entrecortada, pero el hacerlo produjo mayor felicidad en la criatura rosa.
-Prometo que voy a cuidarlo mucho Tai, lo voy a querer tanto como te quiero a ti amigo- el ser de orejas largas color rosado saltó luego hasta los brazos de su anterior camarada, y en un acto digamos que tierno (pues le lamió la cara completamente) este ser digital no pudo evitar llorar al ver a su siempre mejor amigo; ahora el emblema más poderoso había escogido a un nuevo sucesor, y era deber suyo acompañarle.
-Sé que lo harás amigo mío, siempre estaré agradecido de haberte conocido- tras decirle eso, Koromon retornó a los brazos de un aun confundido Koichi sonriendo plácidamente.
-Un momento. Koichi tiene 14 años y Tai tenía 17 cuando fuimos al digimundo por última vez; cómo puede la profecía ser cierta- Kari pensó muy deprisa, estaba muy emocionada en haber visto a su hermano pero su cerebro actuó muy rápido tras acordarse de lo dicho por 33 sobre la supuesta profecía la cual siempre se refirieron.
-Tai tenía 14 cuando lucharon contra Diaboromon en el mundo humano; fue ahí cuando su emblema se activó al máximo, momentáneamente claro pero al máximo, gracias a eso, pudieron darle todo el poder necesario a la otra fusión mega para derrotar a ese virus- un sujeto alto con corte de cabello al estilo militar se hizo presente diciendo tales palabras. –Vaya, hace mucho que no nos veíamos Kari-
-¿Cody?-
-No creeras que íbamos a dejar que tu hermano viniera solo con Sora o sí-
-¿Superior Joe?-
-Mi presencia también es necesaria para mantener la puerta abierta unos instantes más- alguien más interrumpió luego.
-¿Ken?-
-Vaya ese niño se parece mucho a ti Tai- una voz coqueta también se manifestó.
-¿Mimi?-
Los niños elegidos quienes dieron sus vidas hace 57 años se hicieron presentes, cuando todos ellos se juntaron crearon un aura pura que no fue ajeno a los llamados 9 y 33, quienes al hacer contacto con aquel resplandor, tomaron formas humanoides.
-¿Profesor Ukitake? ¿Profesor Wong?- Ahora Koichi preguntó muy confundido; siempre estuvieron ahí bajo esas formas que ocultaban las reales.
-Nuestro deber era protegerte- Ukitake, quien reemplazó a 9 le guiñó un ojo al jovencito.
-¿Pero qué debo hacer yo? No tengo idea de…..-
-Solo tienes que decir, puerta ábrete- Kari miró sonriente a su nieto, un nuevo destino iba a escribirse en estos momentos.
-¿Puerta ábrete?-
Tras decirlo, una luz cayó desde los cielos, las aguas cayentes desde el manantial se alzaron como si estuvieran siendo atraídas a ese resplandor que cubrió a Koichi y al valiente Koromon, poco a poco, ambos comenzaron a elevarse creando un ligero temor en el adolecente.
-Ten una gran aventura hijo- kari se despidió de su nieto, en menos de tres segundos este ya no estaba; no pudo evitar entirse algo preocupada pero si el destino había escogido a ese nieto suyo nada podía hacer y la sonrisa volvió a su rostro sabiendo que nuevos niños elegidos en todo el mundo serían llamados para convertirse en los nuevos pilares de ese maravilloso mundo paralelo.
-También debemos irnos- Sora caminó hasta donde Tai, le tomó de la mano sonriente y luego miró a Kari.
-Hermano hay tanto que quisiera contarte, pero resumiré todo diciéndote…gracias cabeza de palmera, te quiero y te querré siempre- la vieja Kari dejó caer unas cuantas lágrimas, no se había olvidado de aquel apodo que una vez le puso Sora a su hermano cuando esta chica se molestó con él luego que el castaño se orinara en su cama cuando fueron niños. –Cuídalo mucho Sora- lanzó una mirada picaresca a su amiga, la portadora del amor tan solo se sonrojó.
-Considerando que en el mundo digital un segundo es un mes aquí; digamos que Koichi puede llegar tarde unos cuantos minutos a casa sin ser notado…..nos vemos mi cara de mono- un segundo resplandor permitió que esos niños elegidos desaparecieran dejando a Kari junto a las versiones humanas de 9 y 33, es decir, al profesor Ukitake y al profesor Wong. –No te preocupes, todo va ir bien-
-Lo sé, lo sé- dio media vuelta para irse a casa sabiendo que ya no habrían más alborotos pero una tercera sorpresa se le daría.
-Ya no estamos tan jóvenes como para estar en medio de la calle, vayamos por una buena taza caliente de café- Matt a pesar de los años era fiel a su sarcástico estilo, a su lado, el grupo era completado por un igualmente anciano Davis, Tk, Yolei e Izzy (este último con una calvicie muy exagerada).
….
A miles de kilómetros de distancia, en un barco de casi ciento cincuenta metros de largo, una simpática señorita llamada Naomi (hermana del joven Koichi) fue testigo de cómo hace un par de minutos, una luz cruzó el cielo nocturno de Alaska; estaba teniendo a lo que ella llamaba una velada romántica con su novio Taylor en medio de aguas congeladas y abrigados con tres o cuatro abrigos de piel y respirando el mar en medio de un barco de la empresa para la cual trabajaba estudiando a criaturas marinas.
-¿Oye por qué nunca me contaste de tu segundo nombre?-
-Mi padre también se llamaba así; mamá siempre me dijo que fue un mal hombre y que la abandonó cuando apenas tenía 14 años-
-Si eso ya me habías contado antes-
-Pues bien…..él se llamaba así-
-Oh, vaya, perdóname no era intención mía, lo siento-
-Descuida cielo, no hay problema. Además, respirar agua salada y congelar mis narices es bastante romántico teniéndote cerca- El joven Taylor logró sacarle una sonrisa a su enamorada con ese comentario pero por alguna extraña razón, desde tempranas horas del día, aquel chico se había estado sintiendo algo diferente. –Oye, te tengo una sorpresa, no demoro- el joven se fue hacia la cabina del capitán donde supuestamente tenía un presente para la bella Naomi; mientras ella esperaba tan solo podía contemplar el cielo adornado con miles de estrellas, su investigación reciente le traería una buena remuneración y abriría muchos campos más en cuanto a detalles científicos sobre el comportamiento de criaturas marinas. –Me gusta tu segundo nombre….Isumo- se dijo en voz muy baja mirando vacilantemente el enorme cielo.
…..
Hola a todos, este ha sido el último capítulo de este fic llamado Los recuerdos de Kari; espero les haya podido gustar tanto como a mí; mil gracias pero mil gracias por haberme acompañado en esta historia de principio a fin. Ojala puedas dejarme algún comentario sobre qué te pareció en líneas generales este fic para poder saber qué cosas pasé por alto o fueron poco explicadas ya que aún tengo algunas ideas más en mi cabeza las cuales quisiera convertirlas en siguientes fics y contar con sugerencias siempre ayuda.
No sé qué más podría decir, me siento muy feliz de haber podido terminar este sencillo proyecto; si tuvieras algún fic, libro o película que pudieras recomendarme, me encantaría saberlo.
Mac 1826 infinitamente agradecido especialmente contigo por haberte dado el tiempo en dejar tus reviews los cuales siempre han sido alicientes para continuar la historia. Si tuviera alguna historia que compartir por favor, más que agradecido que me lo dijeras; sería entretenido discutir sobre temas "locos" los cuales también tengo como de otros animes por ejemplo…gracias por tu constante apoyo, espero realmente que te haya podido gustar el fic.
Bien, eso es todo amigos, si tuvieras tiempo, date un salto por mis otros fics: "Una nueva aventura"; "Un nuevo digimundo"; y "Elementos". O si pudieras pasar la voz para ver que les parecer este fic a alguien más. Sé que puede no sonar muy maduro a mis 23 años; pero siempre estaré muy apegado a este anime llamado Digimon el cual para mí fue el mejor que pude haber visto. Gracias totales, será hasta la próxima.
Psdta: En el nombre del viento y Pájaros negros sobre la catedral son dos obras muy interesantes que pudieran ser tu agrado
