¡Hola de nuevo! Espero que todos hayan empezado las vacaciones y les estén yendo bien... a mi aún me queda un mes para las mias u.u' Pero bueno... así mientras tanto tengo buena inspiración jejeje.
Melissa, Guest, espero que les guste este capítulo también y disculpen la demora :D
Verdades y mentiras.
El que busca la verdad, corre el riesgo de encontrarla.
Manuel Vicent (Escritor español).
Yui iba corriendo por la calle. Esperaba llegar a tiempo y que la chica no hubiera salido ya. Mientras pasaba por todas las calles, llenas ya de la gente que madrugaba en los días de fiesta, iba pensando en cómo iría la cosa. Si se presentaba desde un principio a la chica, quizás ella no querría escucharla. Si lo dejaba en incógnita, seguramente pensaría que era una niña pesada y se iría sin terminarla de escuchar. La gente era así. Aunque él le hubiera contado como era y parecía una muy buena persona, ella seguro que era como los demás. No cabía duda. Suspiró parándose delante del edificio. Era enorme y de un estilo muy moderno, así que quizás si iba como cliente, la escucharía. Se aseguró de que su pistola quedaba escondida entre sus ropas, al igual que su chaleco y entró. El vestíbulo era ya mucho más grande que la casa que compartían ahora con los demás. Se acercó a una mesa alta en donde había una mujer con un micrófono con cascos para coger el teléfono sin tener que levantar el auricular. Se apoyó bien en la mesa que le llegaba al cuello y la observó con interés. Pelo oscuro y liso encima de sus hombros, labios pintados de rojo, uñas mordidas…
- ¿Puedo ayudarte niña? –preguntó la señora muy amablemente.
- Sí –Yui se sacó una foto de su bolsillo y se la mostró– soy la hija de un amigo de esta mujer. ¿Podría decirme dónde está su despacho? Es que quería visitarla dándole una sorpresa.
- Por supuesto –respondió ella– está al 5º piso. Avisaré a su secretaria para que te atienda.
- Gracias –sonrió la niña yéndose hacia el ascensor.
Entró en él y pulsó el número mientras se guardaba la foto en su bolsillo. Respiró hondo un par de veces mientras el aparato la hacía subir hasta el piso indicado. Estaba nerviosa, pero no podía conseguir de otra manera lo que quería. Así que lo haría a la suya. En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, la secretaria estaba colgando su teléfono.
- Hola –sonrió Yui acercándose.
La mujer la miró de arriba abajo.
- No pareces ser ningún conocido de Mouri-sensei –susurró ella.
- Ni tu una secretaria –respondió la niña arqueando una ceja– no creo que a su jefa le guste saber que habéis hecho una apuesta sobre quién encontraría pareja antes con la mujer de recepción.
- ¿Qué?
- Las dos estáis intentando llamar la atención de algún modo –sonrió la niña recordando los colores vivos con los que se había pintado la recepcionista– y usted con una falda tan corta y ese escote aún la llama más –sonrió– las dos estáis nerviosas, así que me atrevería a decir, que el plazo está demasiado cerca. ¿Quizás mañana o pasado? –la mujer se quedó atónita mirándola– así que si me disculpa, me gustaría poder hablar con ella a solas, ya que necesito su ayuda. He venido como cliente.
- Disculpa… –sonrió la secretaria– en seguida la aviso –añadió golpeando un par de veces en una puerta y metiendo la cabeza en ella en cuanto escuchó a alguien que respondía.
La niña observó a su alrededor una vez más. Techos altos, paredes de un blanco rosado, sofás de un granate oscuro, cuadros que parecían haber pintado unos niños, un escritorio de color blanco con una luz, un teléfono y un ordenador…
- Adelante, pasa –le dijo la recepcionista poniéndose detrás del escritorio.
- Gracias –respondió Yui sonriendo.
Abrió la puerta del todo y la cerró después de entrar. Era una sala espaciosa con una moqueta de un color turquesa al suelo, las paredes llenas de estanterías con libros de toda clase y algún cuadro o marco de fotos. En el medio un escritorio de madera con un ordenador y una luz encima y un par de sillas a un lado. Al otro lado, Mouri Ran estaba sentada en la única silla con ruedas que había, siendo iluminada por la luz que entraba a través de las enormes ventanas de cristal. La chica estaba tecleando algo al ordenador. Alzó la vista unos segundos, y en seguida volvió a mirar a la pantalla para terminar de escribir. Yui empezó a dar vueltas por la habitación, observando cada uno de los cuadros y fotos que había. Vio una foto interesante y se paró a observar poniéndose las manos en los bolsillos.
- ¿En qué puedo ayudarte? –preguntó Ran centrada aún en lo que estaba escribiendo.
- Mi padre también conserva esta foto –sonrió Yui poniendo su cabeza a la altura de la baja estantería.
Ran levantó la cabeza y miró hacia donde ella estaba.
- ¿Y para qué tendría que tener tu padre una foto mía? –preguntó Ran arqueando una ceja.
- También es suya –dijo la niña quitándose las manos de los bolsillos y señalando a Shinichi en la foto.
Ran se levantó de golpe, mientras la secretaria entraba con una bandeja con dos tazas de té caliente.
- Ahora si he llamado tu atención, ¿verdad? –preguntó Yui dejando rápidamente la foto donde estaba.
- ¿Ocurre algo? –preguntó la secretaria dejando la bandeja encima de la mesa.
Yui se acercó allí y se sentó en una de las sillas. Ran la miró en silencio. Estaba tranquila, pero por dentro su corazón palpitaba con fuerza.
- ¿Cuál es tu nombre? –preguntó en un hilo de voz.
- Takahashi Yui –respondió ella– aunque he tenido muchos apellidos en estos últimos 6 años. Ni siquiera sé si mi padre actual sería capaz de recordar cuál era mi verdadero apellido.
Eri entró en el despacho sorprendida de no encontrar a la secretaria en su lugar. Ran y la secretaria estaban mirando a la niña sin parpadear.
- He dejado un mal ambiente al lugar, ¿verdad? –preguntó Yui sonriendo con malicia a la secretaria.
- ¿Ocurre algo? –preguntó Eri.
- ¿A qué has venido? –preguntó Ran de nuevo en susurros.
- A darte la última voluntad de mi padre –añadió la más joven– sé que te envió una carta hace 3 años –informó mientras Ran se sentaba con lentitud a la silla– y que no le respondiste, así que he creído oportuno pasarme por aquí para entregarte una copia de esa carta en persona. Para asegurarme de que llegue a tus manos.
Ran estaba empezando a temblar. Tanto tiempo sin saber nada y resulta que él había intentado ponerse en contacto con ella.
- No pienso hablar mientras ellas estén aquí –añadió la niña cruzándose de brazos– y sé del cierto que aunque ellas se vayan, alguien me estará escuchando en este lugar, así que… –Yui se levantó de su silla– ¿me invitas a un helado? –terminó guiñándole un ojo.
- ¿Qué te invite a un helado? –preguntó Eri– pero que descaro, niña.
- Ella estará presente con nosotras –respondió Ran levantándose de la silla– es abogada y sabe guardar un buen secreto.
La hija Mouri salió del despacho, pero no sin antes pedirle a su secretaria que anulara todas las citas de ese día. Su madre salió detrás de ella sin entender nada de lo que estaba ocurriendo.
- How unlucky, uh? –añadió la niña mirando a la secretaria– You cannot report this to them –añadió saliendo detrás de madre e hija.
Entraron las tres al ascensor y Yui se miró la pantalla de su teléfono móvil. Ninguna llamada. Sonrió mientras las otras dos la observaban con atención.
- ¿Te has asegurado alguna vez de los micrófonos? –preguntó cortando el silencio que se había vuelto más bien incómodo.
- Sé que tengo dos –informó Ran– y los tengo localizados.
Yui la miró extrañada.
- Si sabes que esa mujer es de esa gente, ¿por qué no te alejas de ella? –preguntó la niña.
- No lo entenderías –respondió Ran saliendo del ascensor.
- Claro que no lo entiendo –se quejó la niña siguiéndola con Eri– porque no me lo cuentas.
Con paso decidido, la abogada salió de sus oficinas. Cruzaron unas cuantas calles y entraron en un edificio largo y también de estilo moderno, con un cartel que ponía "Ai Hotel". Ran fue directamente al restaurante y se sentó en la barra. La niña se sentó a su lado y la miró.
- ¿Y este lugar? –preguntó viendo como todos los camareros del restaurante la saludaban.
- Es nuestro lugar de encuentro –respondió Ran– hola, Makoto –sonrió al ver a un camarero moreno que se acercaba a ellas.
- ¿Ya has terminado? –preguntó él– no te esperábamos hasta más tarde que Hattori.
- ¿Está Sonoko? –preguntó ella.
- Ha ido a buscar un juguete de Akira, supongo que no tardará en estar aquí –respondió él.
- Pide lo que quieras, Yui –sonrió Ran.
- Eres increíble –dijo la niña mirándola– ni siquiera te has planteado que te haya estado engañando.
- Tienes una inteligencia buena –respondió Ran sin mirarla– demasiado buena, quizás.
- ¿Por qué? –preguntó ella.
- Si realmente me has dicho la verdad, significa que ya me conocías. Y si mentías tienes una inteligencia demasiado buena –respondió Ran– igual que él. Has asustado a mi querida secretaria y eso no se consigue todos los días. Así que tenía que ser verdad de todas las maneras posibles.
- ¿Verdad? ¿El qué? –preguntó Sonoko detrás de ella con un niño de un año en brazos.
- Es la hija de Shinichi –respondió ella sin mirar a su amiga.
- ¡¿Qué qué? –preguntaron Sonoko y Eri a la vez gritando.
Yui se las miró a las dos.
- ¿De qué se sorprenden? –preguntó Yui mientras Ran se reía.
- Nada, nada –respondió la amiga de Shinichi– ¿Y bien? ¿Qué quieres entonces?
- Maldita sea… y yo que venía con intenciones de ser la mala y he quedado mucho mejor de lo que creía –suspiró Yui– ¿En serio puedes creerte que él tenga una hija?
- Tendrá sus motivos, que deberías de explicarme –dijo Ran.
- Claro, pero antes… –la niña se registró los bolsillos sacando un papel muy doblado y arrugado– todos los que han pertenecido al FBI han hecho esto.
Ran agarró la carta y la abrió.
¡Cuánto tiempo!
Seguro que si estás leyendo esto te lo habrá dado Yui de mi parte. Quiero decirte que todo lo que te diga ella es cierto. Le pedí expresamente que no mintiera a mis conocidos y ella lo ha aceptado.
Hace 3 años que tuve que huir de Japón, dejando todo en muy malas condiciones, pero seguro que si has hablado con ese con el que nos hemos hecho muy amigos, habrás entendido el porqué. Estoy convencido de que él no te lo habrá dicho todo, porque hay algo que le especifiqué expresamente que no dijera a nadie: el lugar en donde estuve. Cuando dejé de contactar contigo, fue porque me secuestraron. Estuve encerrado en una especie de prisión durante una semana junto con Kaito Kid. Maldita suerte, no me hubiera importado estar con otro, pero con ese ladrón… Jajaja. Luego, Hondo me rescató. Un buen tipo. Una semana más tarde intenté contactar contigo, pero mi voz no volvía así que tuve que dejarlo. Hasta dos años más tarde no conseguí hablar con mi voz normal, cogí un resfriado enorme y Kaito Kid me estuvo curando. De verdad… es curioso cómo ha acabado la historia. El ladrón más famoso del siglo cuidando a su peor rival, o tal y como él me llama, 'el mejor detective de Japón' y sobre todo, 'el loco de Tokio'. Jajaja, sí ese idiota viera esta carta de seguro se enojaría.
Cuando conseguí recuperar la voz, pensé de nuevo en intentarlo, pero… Smith Mary, mi compañera del FBI murió en ese tiempo dejándome a cargo de su hija. Parece ser que su marido pertenece a ese grupo de asesinos radicales que estaba persiguiendo hace tiempo, y ella no quería aceptar que su hija se fuera con él. Así que tuve que adaptarme a mi nueva vida. Intentando que Yui olvidara por completo lo que vio esa noche, se me pasaron los días. Nos íbamos cambiando muy a menudo de ciudad, porque llamábamos demasiado la atención. En ese tiempo me detuvieron por traición. Ellos creían que yo había matado a Mary-san, aunque Yui y yo vimos exactamente quien lo hizo. Otro de nuestros compañeros del FBI.
Hace un año, volví a intentar llamarte, pero las cosas fueron de mal en peor. No hay un momento en que no recuerde lo que hice. Maté a un hombre para evitar que mataran a Kid. Hemos estado luchando los dos juntos en contra de esa gente y para poderlo salvar tuve que disparar. No hay momento en que no me arrepienta de aquello. No me atreví a coger el teléfono para llamarte. Pensaba que lo único que haría sería preocuparte mucho más, así que decidí escribirte esto.
Después de mucho pensar cómo empezar y como continuar, esto es lo que me ha salido. He estado muy ocupado realmente estos 3 últimos años y la lucha aún no ha acabado. Me siguen persiguiendo para que no pueda testificar en contra de ese que mató a Mary-san. El día en que consiga escapar de ellos vendré de nuevo a Japón y me llevaré a Yui conmigo. Pero… espero que puedas perdonarme si te llega esta carta en manos de alguien. Eso significaría que de este grupo de 5 personas, solo ha sobrevivido una y no voy a ser yo. Si la carta te llega por correo no temas, sigo vivito y coleando. Recorriéndome todo Norteamérica en busca de un lugar seguro.
En fin, solo me queda decirte que le des recuerdos de mi parte a ese idiota detective que seguramente se habrá convertido en el mejor de todo Japón, y darte las gracias a ti, por no romper la carta antes de terminarla de leer.
Espero que todo esto termine pronto.
Yours sincerely,
As de Picas.
Ran recorrió con la vista rápidamente toda la carta. En ningún lugar decía algún nombre, excepto el de Smith Mary y el de Yui.
- ¿Esto lo escribió realmente Shinichi? –preguntó finalmente mientras le pasaba la carta a Eri.
- Yo le vi hacerlo –sonrió– y vi como la copiaba y me la daba a mí y a Sora-ojiichan para que si él no podía hacerlo que nosotros te la entregásemos en su nombre.
- Entonces… ¿tu padre está muerto? –preguntó.
Yui bajó la mirada. Sabía que le preguntarían eso, pero siempre había pensado una buena respuesta para ello. Su padre se lo había dejado en bandeja. Sonrió y miró a la abogada. Mientras Nakamori Aoko entraba en donde ellos estaban.
- Le prometí que no te mentiría, así que no voy a responderte –dijo Yui mirando a otro lado– tanto si te digo una cosa o la otra, te estaría mintiendo.
- ¿De qué hablas? –preguntó Ran.
- Lo siento –añadió la niña apoyando sus brazos en la barra.
- Dime la verdad, Yui –pidió Ran.
- Kudo Shinichi, Kuroba Kaito y Miyano Shiho… murieron hace 3 años –respondió en un susurro– después de que te enviara esa carta. Ese fue el detonante que los mató.
Bueno... final del capítulo!
Advertencia: Para aquellos de mente débil les aconsejo que el próximo capítulo se lo pasen un poco por encima. He intentado meterme en la mente de un asesino y no se si lo he conseguido o no, pero me he dado miedo a mi misma por lo que he pensado. Al fin y al cabo creo que he suavizado un poco las cosas, pero no sé que tal va a quedar.
Espero que les haya gustado y que me dejen reviews :D
^^Shihoran^^
