Buenas!
De nuevo por aquí! Faltan dos días para las vacaciones y prometo actualizarlo todo entonces. Mientras tanto aquí tenéis otro capítulo.
Resumen: han pasado 6 años desde la desaparición de Conan, Haibara, Shinichi y Kaito. Aoko está investigando desapariciones parecidas a la de su amigo y pide muchas veces ayuda a Heiji, quien les contó casi todo acerca de la Organización. Kazuha se ha casado con Heiji y ahora es profesora de instituto. Sus alumnos resultan ser la Liga Juvenil de Detectives y, ahora, la hija de Kudo Shinichi: Yui. Sonoko y Makoto estan casados y tienen un hijo llamado Akira. Los dos son dueños y trabajadores de un hotel de lujo llamado 'Ai Hotel' (seguro ya se lo han pensado, pero por si acaso... 'Ai' está escrito con el Kanji de 'Amor', sep... otra de las brillantes ideologías de nuestra querida señorita 'pija-rica' Suzuki). Ran y Aoko han superado la desaparición de sus amigos. La karateka ahora es abogada y se acaba de enterar de que Shinichi tiene una hija. Aoko aún no sabe nada, porque Koizumi Akako, Keiko Momoi y Hakuba Saguru, quienes ya han vuelto a ver al ladrón, no le han dicho nada. La historia se complica en cuanto aparece un hombre llamado Nishio Takumi que reta a Heiji...
Información no muy oficial.
La mejor fuente de información son las personas que han prometido no contárselo a otros.
Marcel Mart (Político de Luxemburgo).
- ¿Quiénes sois? –preguntó Miwako entrando en el departamento de homicidios.
- Inspectora Takagi, mi nombre es Takahashi Ryuuzaki, hoy tenía que entrar en el departamento de homicidios –sonrió Shinichi sentado en una silla y apoyado en la mesa con sus manos juntas delante de su boca– y él es mi hermano Takahashi Sora, hoy empezaba en el departamento de robos. Me gustaría que me escucharan, ya que de algún modo parece que las cosas se están complicando demasiado para nosotros y Nishio.
- ¿Nishio? –preguntó Wataru acercándose– ¿Sabes algo de él?
- Claro que sí –sonrió Ryuuzaki mientras Kaito seguía mirando por la ventana y suspiraba– Sora, tus modales.
- Perdona… es que esto ya me aburre –respondió Kaito– ese idiota se cree que puede retarnos.
- Nishio no es idiota, solo está un poco loco –sonrió Shinichi– es más inteligente que tu, querido amigo.
El ladrón lo miró con mala cara.
- Bien. Parece ser que Nishio Takumi os ha estado dando problemas, y por lo tanto deberíamos de apresurarnos antes de que actúe para matar a su siguiente víctima –añadió Kaito.
- Un… un segundo –susurró el hombre Takagi mirando que los demás presentes en la sala no les escucharan– ¿tú eres Kudo, verdad?
Shinichi le miró con sorpresa.
- Kudo Shinichi murió hace 3 años, inspector –se rió Ryuuzaki– le dispararon y lo echaron por la borda de un barco, cerca de estados unidos.
- ¿Cómo? –preguntaron la pareja Takagi mirándose a la vez.
- Que mal suena así como lo has dicho –se rió Kaito– parece como si hubiera sido un mafioso.
- A medias lo fue –se rió Shinichi en una carcajada– A lo que íbamos, Nishio intentará matar a mi hija después de Miki-chan, así que no sé si tenemos mucho tiempo.
- ¿Por qué? –preguntó un hombre acercándose que había escuchado la conversación.
- Porque nosotros abandonamos a Nishio hace 6 años –respondió el detective de Tokio.
- No lo digas así –se quejó Kaito– él nos traicionó, así que no tuvimos otro remedio que abandonarlo, antes de que nos matara a todos.
- ¿De qué habláis? –preguntó Sato.
Flashback
Hace 6 años
Estaban dentro de unas celdas de paredes de piedra y puertas de barrotes de hierro. Kaito Kid estaba apoyado en la pared más cercana a la puerta y miraba al pasillo esperando que trajeran algo. Shiho estaba delante de él, apoyada a la otra pared de piedra y a su lado, agarrada a ella, Miki con 12 años, con la cara sucia y los ojos perdidos. En la pared del fondo, su hermana Minami, agarrada a un Nishio Takumi muy agotado. También en esa pared, Ayako estaba durmiendo tumbada al suelo lleno de serrín. Cerca de Kaito, un hombre ya mayor suspiraba cansado intentando no dormirse.
Kaito se levantó agarrando los barrotes de hierro viendo como Vodka venía hacia ellos, agarrando a Shinichi por la camisa blanca, que a esas alturas ya estaba negra. El hombre de la Organización, abrió la puerta con una llave y empujó al detective a dentro. Shinichi estaba inconsciente así que se quedó allí tumbado. Kaito lo tumbó boca arriba. Vodka cerró con la llave y se fue de allí.
- Shinichi-kun –susurró el hombre ya mayor acercándose a él– ¿Estás bien?
El detective no respondió. Sus ojos estaban fijados al techo y ni siquiera pestañeaban. Parecía que hubiera muerto. Kaito le tomó el pulso y sonrió. Ayako se fue despertando lentamente, y ella junto con Minami y Miki, también se acercaron.
- ¡Qué me sueltes te he dicho, bicho raro! –escucharon gritar a una niña– ¡Cuándo mi madre se entere de esto te vas a ir a la cárcel por bobo! –añadió mientras Kaito y Haibara se acercaban a los barrotes para ver lo que ocurría.
- ¿Tu madre me encerrará a la cárcel por bobo? –preguntó la voz de Whisky acercándose.
- ¡Pero bueno! –gritó Yui, con 6 años y el pelo castaño muy claro, al ver a los demás– ¡¿Se puede saber que les habéis hecho a esas personas? ¡No sois bichos raros! –continuó gritando y golpeando la mano del hombre que le agarraba del cuello del jersey– ¡Sois animales! ¡Con todas las letras y en mayúsculas! –añadió mientras el hombre se sacaba una llave de su bolsillo para intentar abrir la puerta– ¡A-ni-ma-les!
- No te quejes pequeña –sonrió Haibara– aquí no hay nadie que piense eso.
- Modera tu lengua Sherry –sonrió el hombre– vas a pasarte el resto de tu vida en este lugar –añadió abriendo las rejas.
- Lo siento, Whisky –añadió la científica mientras Nishio se dormía de cansancio– pero tengo otros planes –añadió viendo como el hombre empujaba a Yui y Kaito se acercaba a él– ya he perdido una semana en este lugar.
Yui, que había perdido el equilibrio y había caído al suelo, se levantó con rapidez y se agarró a los barrotes, haciendo su mejor cara de pena. Mientras, Whisky, cerraba con la llave y se la colgaba en el cuello, con una cuerda. La niña le hizo señas para que se acercara a ella para que pudiera oírle bien.
- ¿No podrías ponerme en otro lugar, Whisky-san? –preguntó sin ni siquiera intentar bajar la voz– esta gente da más miedo que vosotros.
- Te aguantas, hija del demonio –respondió el hombre levantándose y riendo a carcajadas– así podrás poner a prueba tus puños de hierro –añadió remarcando las tres últimas palabras.
- ¡Mi madre no es ningún demonio pedazo de bicho raro! –gritó la niña levantando sus puños a través de los barrotes para que los viera el hombre mientras se alejaba– Ah… que duro es actuar delante de esa gente –suspiró en cuanto el hombre se había ido– y que tontos son todos –Yui sacó una pistola.
La niña desmontó el cargador del arma y comprobó cuantas balas había. Mientras Kaito mostraba con satisfacción la llave que el hombre se había puesto al cuello.
- Eres un genio, Kid –sonrió Haibara– ¿Por qué no lo hiciste antes?
- Porque el único al que le puedes quitar las cosas sin que se dé cuenta es Whisky, ¿verdad? –preguntó la niña mientras Kaito afirmaba con la cabeza sin decir nada– Pero que bobos –se rió– ni siquiera se han dado cuenta de que les he puesto el seguro a sus armas y que he desarmado a uno. Y estos son la gente a quien mi madre llama los peores criminales del mundo –se quejó– sí tiene razón, sí. Son demasiado fáciles de robar.
- Eres un genio –susurró Haibara al verla.
- ¿Estás bien? ¿Te han hecho daño? –preguntó Miki.
- Les he preguntado para que hacían esto –respondió la niña señalando la marca de Kaito– y me han respondido que en cuanto tengamos una estrella en el codo significará que pertenecemos a ellos –informó mientras Kaito abría la celda.
- ¿Una estrella en el codo? –preguntó Minami.
- ¿Ocurre algo? –preguntó su hermana.
- Takumi la lleva –respondió la mujer– Takumi lleva la estrella al codo.
- Bueno, no sé si sería mejor que discutiéramos esto a fuera, ¿no creéis? –preguntó Yui saliendo.
Shiho salió detrás de ella y le cogió el arma. Miki se agarró con fuerza de la mano de la niña, mientras Kaito cargaba a Shinichi a su espalda con la ayuda del anciano. Los tres salieron también junto con Minami y Ayako. No miraron hacia atrás en ningún momento. Sabían que si lo hacían perderían un tiempo valioso que no podían permitirse. Entre disparos y gritos, salieron de ese lugar, subiendo por unas escaleras de piedra que llevaban a una habitación muy bien iluminada de una gran mansión. Encontraron la salida sin más problemas. Ya en el patio, se vieron rodeados de un bosque enorme y oscuro que dejaba un espacio de unos 100 metros alrededor de la casa.
- ¿Y ahora que hacemos, señorita? –preguntó el anciano mirando a la científica que había ido todo el rato delante hiriendo a todos los que se encontraban delante de ellos.
- ¿A mí me pregunta? –sonrió la científica– Déjeme disfrutar del aire fresco.
- Ni mucho aire fresco ni tonterías, dice Kaito –informó Miki que había visto al ladrón mover las manos– estamos rodeados.
- ¿Haibara? –preguntó la voz de alguien acercándose.
- ¿Hondo Eisuke? –se sorprendió la chica mirándolo.
- Yui –dijo una mujer de pelo rizado y del mismo color que la niña, llorando y acercándose.
- Mamá… ¿qué haces? –preguntó ella.
- He venido a salvarte –sonrió la mujer– suerte que no te has quitado el colgante.
La niña sonrió con satisfacción. Mientras todos los agentes de la CIA suspiraban aliviados.
Fin del Flashback
- Fuimos encarcelados por unos asesinos hace algún tiempo –informó Shinichi recordando lo que había ocurrido– Nos metieron en un lugar en donde nos dejaron con solo platos de pescado quemado y agua con sal, para podernos debilitar. En cuanto salimos de allí, no nos dimos cuenta de que Nishio se había desmayado y no nos seguía. Pensamos que quizás podríamos serviros de ayuda si os enseñábamos todo lo que teníamos relacionado con ese hombre.
- Pues la verdad nos sería de gran ayuda –sonrió Miwako.
Kaito sacó de la nada una carpeta de papel de color marrón y la abrió.
- La información oficial sobre Nishio Takumi –empezó a leer– nació hace 35 años en Osaka, por el trabajo de su padre, tuvo que trasladarse a Hokaido cuando tenía 2 años y a Tokio a los 15 años. Estudió ingeniería en la universidad de Tokio y empezó a trabajar en la empresa "Informática Sakuraba" un año más tarde desde su graduación. Se sacó el carné de conducir a los 23 años y un año más tarde se casaba con la dueña de la empresa, Sakuraba Minami, que pasó a llamarse Nishio Minami. Su informe médico nos indica que estuvo ingresado varias temporadas por pulmonías cuando estaba en Hokaido. Fue operado de apendicitis a los 16 años y tiene problemas de visión, por lo que utiliza lentes de contacto. También sabemos que hace 6 años fue secuestrado por una organización criminal no muy conocida pero muy poderosa y una semana después pasó a pertenecer a esa gente. Esta organización es objetivo de unos cuantos oficiales de policía de Japón, el FBI, la CIA y la Interpol.
Todos se quedaron mirándolos.
- Sus gustos por lo que me dijo… –intentó recordar el ladrón– picantes y amargos en cuanto a la comida y muy pervertidos en cuanto a sus deseos hacia su mujer. Odia los refrescos de cola y es alérgico a las nueces.
- ¿Puedo saber qué es eso? –preguntó Wataru.
- Les estamos dando toda la información que podemos acerca de ese hombre –respondió el ladrón encogiéndose de hombros mientras a Shinichi se le escapaba una sonrisa– no te rías.
- Lo siento –respondió él levantándose y mirando hacia afuera.
- ¿Sus gustos? –preguntó Miwako– ¿Qué tiene eso de información oficial?
- Toda información siempre es buena. Ya le hemos dicho que estuvimos una semana entera compartiendo una celda con él –respondió el mago suspirando– ah… y aquí tienen su foto –añadió abriendo la carpeta y mostrándola.
- Jimbo… –murmuró la inspectora Takagi sorprendida.
- ¿Se le parece? –preguntó Wataru.
- ¿Jimbo? –dijeron Shinichi y Kaito mirando la foto y mirándose luego entre ellos.
- Hay alguien aquí en el departamento de homicidios que se le parece mucho –informó uno de los agentes que estaban allí escuchando.
El teléfono de la oficina empezó a sonar y uno de los agentes respondió en seguida.
- Sí, claro –añadió el hombre poniendo el altavoz.
- Miwako, soy Hattori –se escuchó la voz del moreno– tenemos un video de Jimbo atacando a Miki. Parece ser que se cambió de nombre. Jimbo Tetsuya en realidad es Nishio Takumi.
- Eso es imposible, Hattori –respondió la mujer.
- ¿Qué ocurre, Hakuba? –preguntó de golpe el hombre.
- No lo sé, Aoko no me responde –escucharon informar la voz del inglés al otro lado del aparato.
- ¿Qué ocurre? –preguntó Kaito– ¿Hakuba?
- Maldita sea… oye, Aoko –se quejó el inglés– Aoko, ¿qué ocurre? ¿Por qué narices no…? Vale, vale… tranquila. ¿Qué ocurre? No me lo puedo creer. Dice que Nishio ha secuestrado a Ran-chan y a una niña.
- ¿A Ran? –preguntó el moreno al igual que los dos Takagi– ¿Y a una niña?
- ¿Quién es la niña, Aoko? –preguntó el inglés– ¿Cómo has dicho? ¿Esa no es la hija de Kudo? –preguntó el inglés.
- Por favor, inspector Hattori no me diga que se trata de Yui –se quejó Shinichi con voz cansada y acercándose al altavoz del aparato telefónico.
- ¿Ku… do? –preguntó el moreno al otro lado.
- Que pesados –respondió él.
- Ryuuzaki, es Yui –dijo Kazuha al teléfono que parecía que le había cogido a su marido– han cogido a Yui.
No hubo tiempo a una pregunta. Los dos que se hacían pasar por hermanos salieron corriendo de la comisaría.
- Oye, Takahashi –dijo Miwako al ver que se iba– ¿se puede saber qué les pasa?
- Es su hija –respondió Kazuha– ah… Hondo… ¿a dónde vas?
- Yu-chan estaba a mi cargo hoy –escucharon decir al agente de la CIA– lo siento, tengo que irme.
- Miki-chan espera, tienes que ir a un hospital –dijo Heiji.
- Sueltame, Smith-chan es quien nos salvó hace 6 años –respondió la joven– no pienso dejar que la maten ahora.
- ¿Hace 6 años? –preguntó Heiji.
- Sí –respondió ella– Estuvimos a las mazmorras y nos sacó de allí una niña de 6 años –gritó ella– esto responde a que todos los policías de Japón seáis unos inútiles. Suéltame te he dicho, tenemos que salvarla. Le debemos nuestra vida.
- Lo siento, tengo que colgar –dijo la voz de Kazuha al aparato dejando paso a los pitidos que se oyen cuando alguien cuelga el teléfono.
Los policías en unos segundos salieron corriendo de allí y bajaron con prisa por las escaleras. Todos sabían que tenían que seguir a los hermanos. Shinichi y Kaito suspiraron en cuanto llegaron al vestíbulo del edificio.
- Vamos, Kai, localízala –se quejó el padre de la niña.
- ¿Te crees que soy un leopardo o algo por el estilo? –preguntó el ladrón pulsando teclas en su teléfono móvil– está apagado –terminó.
- ¿Cómo que apagado? –preguntó Ryuuzaki– ¿Cómo puede ser que esté apagado?
- Tardaremos meses en localizarla –respondió el ladrón– no creo que podamos hacerlo.
Shinichi suspiró y miró hacia la salida. Era mediodía y ese tipo se les había escapado delante de sus narices. Además, tenía la extraña sensación de que ese hombre se iba a salir con la suya.
- De momento, busquemos a los demás –dijo saliendo del edificio mientras los demás policías les veían y les seguían.
JEJEJEJEJEJEJEJE
Espero sus reviews! :D A partir de ahora la historia ya se empieza a normalizar. Al siguiente capítulo... PRIMER ENCUENTRO!
^^Shihoran^^
