Buenas!

Y aquí os dejo el primer reencuentro! Quizás me ha salido un poco frío, pero es que la situación tampoco daba para mucho más. Espero les guste y porfi dejen reviews! :D

^^Shihoran^^

Resumen: han pasado 6 años desde la desaparición de Conan, Haibara, Shinichi y Kaito. Aoko está investigando desapariciones parecidas a la de su amigo y pide muchas veces ayuda a Heiji, quien les contó casi todo acerca de la Organización. Kazuha se ha casado con Heiji y ahora es profesora de instituto. Sus alumnos resultan ser la Liga Juvenil de Detectives y, ahora, la hija de Kudo Shinichi: Yui. Sonoko y Makoto estan casados y tienen un hijo llamado Akira. Los dos son dueños y trabajadores de un hotel de lujo llamado 'Ai Hotel' (seguro ya se lo han pensado, pero por si acaso... 'Ai' está escrito con el Kanji de 'Amor', sep... otra de las brillantes ideologías de nuestra querida señorita 'pija-rica' Suzuki). Ran y Aoko han superado la desaparición de sus amigos. La karateka ahora es abogada y se acaba de enterar de que Shinichi tiene una hija. Aoko aún no sabe nada, porque Koizumi Akako, Keiko Momoi y Hakuba Saguru, quienes ya han vuelto a ver al ladrón, no le han dicho nada. La historia se complica en cuanto aparece un hombre llamado Nishio Takumi que reta a Heiji y secuestra a Yui y a Ran...


April's fool.

Lo imposible es el fantasma de los tímidos y el refugio de los cobardes.

Napoleón Bonaparte (Emperador francés).

- ¡Hondo! –gritó Shinichi mientras corría hacia ellos con Kaito y los demás detrás de él.

Ni siquiera se miró quienes estaban allí. Miki, Eisuke, Heiji, Kazuha y Saguru acababan de llegar en ese instante y estaban presentando al agente de la CIA a los demás. Sonoko y Eri le habían reconocido en seguida, pero Aoko y Makoto no le conocían. La chica Nakamori se quedó de piedra al reconocer al mago corriendo hacia ellos.

- Jefe –sonrió el hombre– ¿ha habido suerte? –preguntó.

- Para nada –respondió Ryuuzaki jadeando– ¿y por aquí?

- Nada –añadió Eisuke.

- Pero bueno, ¿se puede saber para qué tanta prisa para rescatar a Yui-chin? –se quejó el mago aguantándose a sus rodillas para poder coger aire– Han secuestrado a dos que les van a devolver los golpes si las hacen enojar. Yo creo que deberíamos de rescatar a Nishio de las garras de Yui-chin –se rió.

- Kai… to… –consiguió murmurar la hija del inspector Nakamori mientras los demás, excepto Hakuba y Kazuha, seguían mirándolos a los dos sorprendidos.

- Tengo un mal presentimiento –añadió Sora sin atreverse a mirar a su lado– Bueno, a lo que iba…

Shinichi se echó a reír.

- Creo que tienes razón, Sora –añadió dándole un par de palmadas a la espalda del ladrón– Por primera vez utilizas la cabeza para algo que no sea enseñar a robar a una niña de 13 años.

- ¿So… ra…? –preguntó Aoko en un susurro.

- Yo no le he enseñado nada más que trucos de escapismo, Ryu –se quejó su compañero.

- Sí, claro –sonrió con ironía Haibara detrás de él que acababa de llegar– y nosotros aún somos unos niños.

El mago la fulminó con la mirada.

- Ku… do… –murmuró Heiji mirando a la científica y al detective.

- Vaya, vaya, vaya –dijo Sonoko con una sonrisa maléfica– Kudo Shinichi se ha atrevido a aparecer por la ciudad.

- Kudo Shinichi está… ah… –Ryu miró a Kazuha que le estaba fulminando con la mirada– To… To… Ka… Kazuha-sensei… cuánto ti… tiempo… No iba a decirlo, te juro que no iba a decirlo –forzó una sonrisa levantando las manos mientras la mujer se acercaba a él con cara amenazante.

- ¿Estás seguro? –preguntó ella– Porque tu hija les ha mentido a todos acerca de eso.

- ¿Qué dices? –preguntó Hondo– Ya te he dicho que Yu-chan le prometió que no lo haría.

- Voy a tener que hablar con ella otra vez –se quejó el padre poniéndose una mano en la frente– y eso que era la más inteligente de todos hace 6 años –se rió.

- Bueno, sea como sea, Ryuuzaki-san –dijo Kazuha remarcando la última palabra– ¿vas a ayudarnos a salvar a Ran-chan, o no?

- Voy a salvar a mi hija –respondió él quitándole importancia– pero si de paso la salvo a ella, matamos a dos pájaros de un tiro. Así que… quizás salve también a vuestra amiga.

- ¿Vuestra amiga? –preguntó Eri acercándose a él– ¿Qué ocurre, Shinichi-kun?

Él se la miró y luego cerró los ojos suspirando.

- Dejad de pronunciar ese nombre, por favor –pidió encarándola– me llamo Takahashi Ryuuzaki. No sé quién es ese Kudo ni me importa, ¿verdad hermano? –preguntó mirando al mago.

- Cierto, cierto –respondió el otro– yo soy su hermano, me llamo Sora y ellas son Haibara Akemi-chan y Sakuraba Miki-chan.

- ¿A qué viene el "chan"? –preguntó Haibara mirándolo de reojo.

Él le sacó la lengua. Miró a todos los presentes. El silencio que estaba en medio de todos ellos estaba empezando a hacerse muy incómodo. En cuanto miró a Aoko, la chica se puso las manos delante de la cara para intentar ocultar las lágrimas que estaban empezando a caerle por los ojos. Kaito apartó con rapidez la vista de la chica, al fin y al cabo, y después de tanto tiempo, aún seguía sin poder verla sufrir. Shinichi también los miró a todos. Hasta que fijó sus ojos en su amigo y rival. Sus ojos se cruzaron un momento, pero el de Tokio los apartó en seguida. Tal y como le había dicho a Kazuha… no podría mirarlos, aún…

- ¿Podéis decirnos si os han dicho algo acerca de a donde se las han llevado y eso? –preguntó Ryuuzaki mirando al suelo.

- Aoko-chan escuchó algo, pero… no nos ha dicho aún –informó Kazuha acercándose a ella.

- ¿Nakamori, estás bien? –preguntó un oficial de policía acercándose a ella.

El hombre le puso una mano al hombro de la chica ante la atenta mirada de los agentes del Programa. Kaito apartó con rapidez la vista de la escena, apretando con fuerza sus puños.

- Kid, te aconsejo que controles tus emociones –se quejó en un susurro Eisuke sin ni siquiera mirarlo– que aquí lo estamos haciendo todos.

Shinichi se acercó a Aoko y le agarró las manos al oficial con fuerza. Puso su mejor sonrisa y agarró con la otra mano el hombro de la mujer.

- Nakamori-san –dijo intentando parecer lo más tranquilo posible– necesitamos tu ayuda y creo que tú la nuestra, así que me gustaría que me contases lo que ha pasado –le pidió.

- No necesito tu ayuda –respondió ella zafándose y secándose las lágrimas.

- Conocí a un agente del FBI en América –informó Eisuke con la mirada perdida al cielo– creo que su nombre era "Kuroba idiota" o algo por el estilo.

- A mí nunca me presentaron a ese tipo –se quejó el mago– pero creo recordar que me dijisteis que se llamaba "Kuroba el agente de nivel A" –sonrió.

- Ni en broma –se rieron Eisuke y Shinichi mientras el ladrón sacaba la lengua a modo travieso.

- Cuando lo conocimos –añadió el padre de Yui evitando mirar a la chica– ese aún estaba en el nivel de agente E, el más bajo de todos los agentes.

- ¿Cómo que conocieron? –preguntó Hakuba– ¿De qué habláis?

- Kuroba Kaito había entrado como agente del FBI para descubrir quién había matado a su padre –informó Shinichi sin hacer caso al inglés– y como todos los que hemos sido agentes del FBI en el nivel A, el más alto, se nos obliga a escribir una carta a nuestros seres más queridos. Claro que la carta queda guardada en la sede hasta que los agentes dejen de correr peligro, o simplemente mueran, para así no poner en peligro a la familia y a los amigos del agente.

- Si… si quieres ver esa carta, la tengo guardada –informó Kaito mirando hacia otro lado con un tono rojizo en su cara– me la dieron porque sabían que venía hasta Tokio, así que querían que se la entregase a una tal Nakamori Aoko. Supongo que eres tu –sonrió mirándola.

- ¿Se puede saber quién narices es ese Kuroba Kaito? –preguntó el oficial que estaba más cerca de Aoko, claramente enojado.

- Vaya… eso si no me lo esperaba –se rió Hakuba– ¿es eso cierto Sora? –preguntó mirando al mago que esquivó su mirada– entonces estaría bien que nos la dieses, ¿no es así?

- También tenemos una para Hakuba Saguru –añadió Shinichi.

- ¿Ah sí? –preguntó el inglés– ¿Una carta?

- Sí –respondió Eisuke– de hecho, es un mensaje corto en una sola línea, así que si quieres te lo decimos ahora –sonrió traviesamente.

- Claro –aceptó Hakuba.

- 'No me has atrapado. Fastídiate, pomposo' –dijeron Shinichi, Kaito y Eisuke a la vez.

El inglés arqueó una ceja y luego se echó a reír. La policía Nakamori se miró al mago y al policía inglés y se echó a reír también.

- Muy típico de Kaito –sonrió la chica.

- Cierto, cierto –añadió Shinichi– además… ese loco mago creyó que podía superarnos a los que ya estábamos acostumbrados en la lucha del crimen.

- Os supero a todos –se quejó Kaito.

- Por supuesto –se rió Miki-chan– nos superó a todos perdiendo. Incluso Yui le superó.

- Bueno, bueno, que nos desviamos del tema –suspiró Haibara– ¿Qué ocurrió, Nakamori-san?

Aoko les contó todo lo que había pasado en el hotel de Sonoko, con una pequeña sonrisa en sus labios.

- ¿Al fin y al cabo vamos a ir a ese lugar que ellos dos tanto temen? –preguntaron los agentes del FBI, Miki y Eisuke a la vez.

- ¿Qué ellos dos tanto temen? –preguntó Ryuuzaki.

- A ellos dos se refiere a vosotros –informó Eisuke señalando al mago y al detective de Tokio.

- Sí, pero… ¿cuál es el lugar que tememos?

- Sé que ahora mismo es mi casa –se quejó Kaito– cuando la dejé hace tiempo estaba alegre, pero ahora que ayer conseguí dar un paseo por el lugar… hay fiestas en el jardín… está más animada que nunca –suspiró– ni siquiera me echa de menos. Ese lugar da miedo.

- Pero ese lugar ni siquiera sé cuál es, yo –respondió Shinichi medio riendo.

- Vamos, vamos, que ya sabes qué día es hoy, Sora –sonrió Miki quitándole importancia.

- ¿Qué día es hoy? –preguntaron Eisuke, Shiho, Shinichi y Kaito– Ah… April's fool.

- Me mata… Yui me mata –dijo el padre– no me acordaba…

- ¿Qué no te acordabas del cumpleaños de tu propia hija? –preguntó Sora medio riendo– Menudo padre.

- Mira quién fue a hablar –respondió Shinichi mirándolo de reojo– el que no recuerda sus hazañas escritas en cuatro páginas en blanco.

- No mezcles cosas –se quejó el mago– eso es algo completamente distinto. Además, hoy no creo que… hoy… –Kaito se quedó pensando mientras Ryuuzaki parecía darse cuenta de sus pensamientos– hoy… es…

- De acuerdo –dijo Shinichi entendiendo– que os vaya bien, id a buscarlas vosotros si queréis –añadió yéndose con Kaito y Shiho detrás.

- ¿De qué habláis? –preguntó Miki– ¿No vais a salvar a Yui? ¿Aunque le debamos nuestras vidas?

- Dime una cosa Miki-chan –sonrió forzadamente Shinichi encarándola– ¿qué día es hoy? ¿Y cuál fue el día en que nos encontramos por primera vez?

- ¿Qué día es hoy? El día de los Inocentes en Japón –respondió la chica pensando– ah… quieres decir que las han llevado a… por supuesto, hoy hace 6 años ya…

- A ese lugar que no solo nosotros dos tememos –respondió Kaito– se acabó. No pienso acercarme ahí ni que me maten.

- Lo mismo digo –respondió Shinichi alejándose– además, Yui fue quien salió la primera de allí la última vez, así que seguro se espabila esta vez también.

- ¡Shinichi-kun! –gritó Eri corriendo para ponerse delante de él– ¡¿Se puede saber qué te ocurre?

- ¿Qué lugar es ese? –preguntó Heiji.

- Las mazmorras –respondió Eisuke entendiendo por fin el porqué.

- No puede ser –dijeron la pareja Hattori y Aoko a la vez.

- ¿Qué es eso? –preguntó Saguru.

- Un lugar que la gente a la que perseguíamos utilizó como sitio de tortura –informó Eisuke– si tienen suerte, no les harán daño, pero sino… en cuanto las encontremos quizás ya se hayan vuelto locas.

Shinichi se llevó la mano a su brazo derecho.

- Shinichi-kun –susurró Eri buscando la mirada del chico que intentaba evitarla.

- ¿Vosotros fuisteis a ese lugar? –preguntó Miwako cada vez más sorprendida.

- Ya te lo dijimos, ¿no es así? –preguntó Kaito– nos secuestraron hace 6 años junto con Nishio. Le dejamos allí porque ese maldito decidió unirse a los criminales, antes de buscar una salida con nosotros.

- Shinichi-kun, te lo suplico –susurró de nuevo la madre de Ran sin que nadie más que él la escuchase.

El amigo de la infancia de su hija la miró a los ojos. Eri-san había perdido esa seguridad que tanto la caracterizaba, y mucho más después de haber escuchado acerca del lugar. Shinichi no estaba nada seguro de lo que podría ocurrir allí.

- No puedo… –susurró Shinichi cerrando los ojos con fuerza– no puedo hacer nada…

- Por favor… –susurró Eri– es Ran… tú… no la dejarías nunca, lo sé.

Shinichi se puso las manos en la cabeza. Miles de imágenes le traspasaban el cerebro como rayos. Ese lugar lo tenían prohibido todos los agentes del FBI, aunque no hubieran estado antes. Eran las normas y era la única que debía de ser cumplida. Abrió los ojos lentamente mientras flashes aún le pasaban por su memoria. Era doloroso. Pero… la única persona que él había querido más que a nadie, estaba yendo a ese lugar. No podía permitirlo. No podía dejar que ella sufriese lo mismo. Jamás.

- En mi diccionario no está la palabra imposible, ¿eh? –susurró Ryu.

- ¿Hablas en serio? –preguntó Kaito delante de él.

- ¿Cuánto vas a tardar? –preguntó Shinichi mientras aún miraba a Eri.

- ¿Cómo que cuánto voy a tardar? –preguntó Haibara abriendo un ordenador portátil pequeño que llevaba bajo su brazo– han destruido por completo el GPS de Yui, como muy poco puedo tardar 3 días.

- Te doy 20 minutos –añadió Ryuuzaki sonriendo hacia Eri.

- ¿20 minutos, ha dicho? –preguntó Kaito– ¿Estás loco? Con el GPS completamente destruido es imposible, completamente imposible. Aunque hackeamos el servidor de la NASA es imposible.

- Busca la manera posible –añadió Shinichi mirando a Haibara– puedes empezar a buscar otras maneras, Sora –sonrió señalando al cielo.

- No pienso ir a ese lugar solo –se quejó él.

- ¿Es que crees que iba a dejarte solo? –preguntó Ryuuzaki.

- Venga ya… que hoy tenía que ser un día de descanso –suspiró Hondo– estáis dispuestos a hacerme pensar hoy, ¿eh?

- Yo también ayudaré en lo que pueda Ryu –sonrió Miki– aunque me dé miedo… voy a intentarlo por el bien de Yui.

- Intenta contactar con los agentes de la Interpol que estén por aquí, Hondo busca a los de la CIA, que estuvieran por aquí hace 6 años y que busquen la mansión de Yui, si no están allí tendremos que encontrar algo en ese lugar que nos lleve al siguiente. Tenemos que conectar todos los archivos. Yo avisaré al FBI. Cuántos más seamos antes las encontraremos.


Este capítulo me ha quedado bastante mal, pero a partir del capítulo 15, los reencuentros se hacen mucho más calurosos, así que voy a compensarlo.

Espero les haya gustado y, (se que soy muy pesada) espero, dejen reviews! :D

^^Shihoran^^