¡De nuevo aquí! ¡Tal y como dije por este mes que tengo de vacaciones las actualizaciones aumentan considerablemente!
Voy a decir que en un principio este fanfic se tenía que haber titulado: Reencuentros, pero una vez los hubiera hecho, lo siguiente ya hubiera perdido su encanto y por eso al final cambié el título. En un principio no se va a poder ver el significado hasta el último capítulo! jejejejeje.
arxas: jajajajaja si os hago sufrir, pero también a mi a veces XD pienso que si Aoyama-sama hiciera algo similar a mi me desesperaría, pero seguro sería una sorpresa para todos XD para los reencuentros no hay problema! En el próximo ya habrá algo más de reencuentros. En cuanto a Shinichi y Ran también falta poquito, así que solo espera un poquito más! Gracias por tu review y muchos saludos!
kaoru240: jajajaja pensé al principio en dejar iguales a los papás y a Agasa, pero... luego me dije Yukiko quiere mucho a su hijo, aunque sea de manera despreocupada y Yusaku en cierto modo también lo hace así que no pueden quedar igual XD en cuanto Agasa, creo que Aoyama-sama ha hecho que los niños le animaran un poco, así que pensé que quizás el que Haibara estubiera aquí dando órdenes de comida también tenía que dejar alguna huella. Ya queda poco para Kaito :D Gracias de nuevo por el review y saluditos! :D
Este capítulo en un principio tenía que ser mucho más largo, pero pensé que no siendo uno de los personajes principales de DC, quizás sería menos pesado hacerlo en dos. Aunque la siguiente parte la pondré ya en unos capítulos más alejados, cuando sea necesaria la explicación.
Espero que de nuevo puedan disfrutar de otro capítulo! Saludos!
^^Shihoran^^
Para que puedan entenderlo, les diré que este capítulo es como una continuación del anterior. Shinichi les cuenta a sus padres y al doctor Agasa el porqué de que Yui esté con ellos.
Smith Mary y una promesa.
Las promesas son olvidadas por los príncipes, nunca por el pueblo.
Giuseppe Mazzini (Politico italiano).
Seguían andando por la calle abarrotada de gente. Las calles de Nueva York siempre estaban llenas, fuera verano o invierno, fuera de día o de noche. Era una ciudad que se nombraba a si misma ciudad en movimiento. Nunca jamás la calle estaba solitaria.
- Entonces la niña se sentó en la mesa intentando ocultarme sus manos –explicaba una mujer de pelo castaño y ojos marrones– cuando la vi… me dijo 'mamá es que he intentado arreglar el calentador y no me ha funcionado'. Iba a matarla.
Su acompañante se echó a reír, forzando una carcajada.
- Tu hija es increíble –sonrió el joven de 19 años que la acompañaba cargando con una mochila– Smith, la verdad es que parece que estés muy entretenida en tu casa.
- Ahora lo verás –respondió ella parándose delante de una puerta de cristal y hierro de uno de los edificios más altos de la calle.
- ¿Aquí vives? –preguntó él.
- Aquí vivo –respondió ella– dime, Kudo, ¿te has acostumbrado ya a tu nueva vida?
- ¿A qué te refieres? –preguntó Shinichi mientras la mujer empezaba a subir las escaleras.
- Has recuperado del todo tu voz, creo que eso significa que has empezado a olvidarte de todo aquello, ¿no? –preguntó ella.
- Sí –respondió él forzando otra sonrisa mientras la seguía– la verdad es que empiezo a acostumbrarme a esta ciudad tan animada y a los compañeros de trabajo.
- Solo llevas trabajando con ellos un mes y ya te has acostumbrado al FBI –se rió la mujer parándose en el segundo piso– ¡qué admirable! –se rió.
- ¿Admirable? –preguntó él.
- Yo llevo trabajando con el FBI 17 años y aún no me he acostumbrado a sus impertinencias y a sus egocentrismos –respondió Mary entrando la llave en una de las 10 puertas de madera que había en ese pasillo blanco– No hay nadie que pueda acostumbrarse a ellos.
Shinichi forzó otra risa.
- No es tan complicado, la verdad –añadió mientras la mujer le aguantaba la puerta abierta para que entrara– tienes que cerrar tus oídos y escuchar solo a los jefes y a los que llevan experiencia en eso.
- Yo tengo experiencia en esto, te lo aseguro –respondió Mary con cara de fastidio– Yui ya hemos llegado.
Una niña de 8 años apareció en la otra punta del pasillo y echó a correr hacia ellos. Se abalanzó encima de su madre y la abrazó con todas sus fuerzas. Shinichi las observó con tranquilidad, cerrando la puerta. Se fijó en la niña, pelo castaño muy claro, pelo un poco ondulado y ojos verdes. Se parecía un montón a su madre, excepto por los ojos y por la claridad del cabello. Creía haber visto esos ojos en otro lugar pero no podía recordar donde. La madre y la hija se separaron y la niña lo miró curiosa.
- ¿Entonces tu eres el nuevo compañero de mamá? –preguntó ella alzando su mano para encajarla– me llamo Smith Yui y soy testigo protegido del FBI.
- ¿Testigo protegido a tu edad? –preguntó Shinichi poniéndose a la altura de la niña.
- Saintemillion lo fue a una edad más temprana y a ella seguro no le preguntaste eso –se quejó la niña a modo de puchero.
Shinichi forzó otra sonrisa mientras encajaba su mano.
- Tienes razón, perdona –añadió el agente– la verdad es que Jodie-sensei me lo dijo por ella misma hace un par de años en Japón. Cuando intentaron hacerme daño a mí y a una amiga.
- ¿Quiénes? –preguntó Yui.
- Los hombres a los que perseguimos con tu mamá –respondió él.
- Ah… la BO –dijo la niña como si estuviera decepcionada y yendo hacia donde estaba antes de que llegaran.
- ¿La BO? –preguntó Shinichi mirando a la madre.
- Black Organization –respondió Mary entrando– así es como nos comunicamos –se rió– anda pasa.
Él afirmó con la cabeza y la siguió. Todo recto hacia el final del pasillo había el comedor. Ellos entraron y Mary hizo sentar a Shinichi en el sofá que había justo a la derecha de la puerta. Delante del sofá había le televisión encendida con el volumen apagado y entre esos dos objetos una mesa pequeña con libros encima.
- Yui, ¿has hecho los deberes? –preguntó Mary recogiendo los libros que eran claramente los deberes de la niña.
Shinichi dejó la mochila al lado del sofá y se quedó callado mirando a la mujer.
- Sí –respondió la voz de la niña que salía de la cocina con una olla en la mano.
- ¿Has hecho la comida? –preguntó sorprendida la mujer.
- Por supuesto –se rió ella.
- Estará todo quemado –sonrió Mary mirando a Shinichi– no te aconsejo comer de eso.
- Claro, claro –suspiró él viendo la cara que ponía la niña.
Yui dejó la olla encima de la mesa y su madre le dio los libros para que los guardara. La hija se fue hacia otra habitación y volvió con rapidez sin nada metiéndose dentro de la cocina. Mary se fue detrás de ella.
- ¿Qué quieres para beber, Kudo? –preguntó la mujer.
- Agua, por favor –respondió él mirando el resto del comedor.
- No tenemos de eso –sonrió Yui sacando la cabeza por la puerta– aquí solo alcohol.
Shinichi la miró mientras escuchaba a la madre reírse dentro de la cocina. Suspiró mientras la veía entrar de nuevo. Se levantó del sofá y se acercó a un mueble que había a la parte izquierda del comedor. Era un armario pequeño de dos puertas. Encima había un retrato de Yui con 4 años, otro de Mary con la niña con 6 años y encima de un mantel blanco otro retrato con Mary vestida con un traje de boda y otro de Mary con un bebé en brazos. La última foto había sido recortada.
- Esa es de cuando nació Yui –sonrió Mary al verle observar la fotografía dejando tres vasos y cubiertos encima de la mesa.
- Nunca me has dicho nada respecto a tu familia –informó él sentándose de nuevo al sofá.
- Bueno, me avergüenzo un poco de mi familia –respondió ella– mis padres y mis dos hermanos murieron cuando yo tenía 5 años en un accidente de coche y mis abuelos murieron 10 años más tarde, así que no tengo familia. A los 15 años me cuidé yo sola.
- ¿Te casaste, no es así? –preguntó Shinichi.
- Ese es un tema tabú en esta casa –informó Yui mientras la cara de la madre entristecía más.
- Perdona –añadió él.
- La familia no es lo mío –respondió ella– ya ves… tengo una hija y nada más. ¿Te has lavado las manos, Yui? –preguntó girándose hacia su hija.
- No, ahora lo hago –añadió ella dejando los tres platos que llevaba encima de la mesa.
Se arremangó el jersey y se alejó hacia otra habitación.
- Dime Smith –suspiró Shinichi viendo como la niña se alejaba– eso que tiene al brazo tu hija…
- Lo mismo que tú tienes –añadió con una sonrisa la madre– la marca de la primera generación.
- ¿De la primera? –preguntó Shinichi.
- Te lo dije, tenemos más en común de lo que crees –sonrió ella sentándose al sofá– Yui fue la última en llegar a ese lugar. Y 4 horas más tarde conseguisteis salir de allí.
- ¿Solo 4 horas?
- Por lo que me dijeron, tú ya estabas desmayado cuando ella llegó, así que por eso tenía tantas ganas por conocerte –sonrió la madre– me dijeron que fuiste un héroe.
- Yo te aseguro que no –respondió Shinichi– tan solo esperé con paciencia a que nos salvara alguien.
- ¿Eso es lo que hiciste? –preguntó Yui entrando de nuevo y sentándose al lado de su madre– a mi Sakuraba me dijo que hiciste algo más que esperar –sonrió cogiendo la cuchara para servir el plato de Shinichi.
Él decidió no responder. Cenaron mirando las noticias de la televisión y pronto Yui se fue a dormir.
- Bueno, dormirás en mi habitación si te va bien –sonrió Mary cerrando la luz después de haber recogido toda la mesa con Shinichi.
- Tranquila me quedo al sofá –añadió Shinichi siendo iluminado por la luz del televisor.
- Pero…
Él sonrió ampliamente hacia la mujer.
- Estoy aquí para ayudarte, no para molestar –respondió él.
Mary sonrió mirando al chico sentado a su lado.
- Dime… ¿qué hay de tu familia? –preguntó ella sentándose a su lado de nuevo.
- Mis padres son famosos –respondió Shinichi– una actriz y un escritor.
- ¿Kudo Yusaku? –preguntó ella.
Shinichi la miró.
- ¿Has oído hablar de él? –preguntó el hijo del escritor.
- Mi hija no deja de leer sus novelas –se rió la madre de Yui– Buscó un montón de información del novelista porque desde los 5 años que lee sus historias. Vio que había dejado de escribir y buscó información acerca de él para saber el motivo de su renuncia. Si le dices nunca de quien eres hijo seguro se emociona un montón.
El silencio se hizo entre los dos.
- ¿Tienes novia? ¿O mujer?
- No –respondió él con una sonrisa triste.
- ¿Seguro? –preguntó ella– Kuroba y Hondo te molestaban mucho con no sé que de contárselo a Mouri. ¿Quién es?
Shinichi cerró los ojos y se apoyó por completo al respaldo del sofá.
- Es alguien a quién nunca debí dejar atrás –respondió.
- ¿Una chica? –sonrió Mary interesándose.
Shinichi afirmó con la cabeza abriendo los ojos.
- ¿La quieres? –preguntó de nuevo su compañera.
Shinichi no respondió. Solo se quedó mirando a la mujer que sonreía satisfecha por su acierto.
- Se te ve en la cara –añadió la mujer– ¿por eso decidiste salir de Japón?
- Yo no decidí –se quejó él– ellos decidieron por mí.
El silencio se hizo de nuevo. Era ya media noche, pero a ninguno de ellos le importaba. Estaban disfrutando de la compañía y de una noche en solitario, de nuevo.
- ¿Por qué no la llamas? –preguntó Mary.
- Lo tenía que haber hecho, pero… no sé ni que decir –respondió él.
De nuevo silencio. Shinichi se estaba poniendo nervioso por hablar de ese tema con esa mujer tan extraña con quien solo había estado durante un mes.
- Cuéntame que pasó –pidió él.
- ¿Con qué? –preguntó ella.
- Con ese tema tabú –sonrió Shinichi en la oscuridad.
- No le cuentes a Yui. Aunque creo que ella lo sabe. Durante un tiempo estuve viviendo a Japón –informó ella después de un largo suspiro– allí conocí a un hombre que estaba trabajando como empresario estadounidense. La verdad es que ese hombre ni siquiera me importaba. Me reí cuando descubrí que en realidad pertenecía al FBI como yo y que estaba infiltrado. Tú también puedes verlo, ¿verdad? –preguntó mirándolo– Los ojos de Yui y su pelo… –añadió en cuanto vio que Shinichi no sabía de que le hablaba.
- Me suenan de algo, pero…
- Michael –respondió ella.
- ¿Michael? –preguntó él sin entender.
- Cow Michael, ¿sabes quién es verdad?
Shinichi se incorporó por completo del sofá y miró a su compañera.
- ¿Estás hablando de…?
- Cacique –respondió ella– de la Organización. Era ese hombre, sí. Yo no tenía ni idea, pero me gustaba la idea de formar una pareja de agentes así que accedí a casarme con él. En cuanto Yui nació, nos quedamos en Hokkaido con los padres de Michael –Mary suspiró largamente– El sonido de una niña llorando le ponía tan nervioso que siempre terminaba con algún moratón. Agarraba mi brazo con fuerza esperando poder calmar así su rabia –añadió la mujer agarrándose el brazo izquierdo como si estuviera notando el dolor en ese momento– Pensé que quizás llevaría su rabia hacia Yui, así que hablé con los padres de Michael, pero ellos… en cuanto les dije que quería irme se lo dijeron a él. Fue entonces cuando vi la verdadera cara de ese hombre –Shinichi se apoyó de nuevo al respaldo del sofá sin quitar la vista de los ojos de Mary– me dijo que no dejaría que me llevara a la niña, que la niña serviría para servirles a ellos.
- ¿Ellos?
- Sí… él me dijo 'ellos' –respondió Mary– en cuanto lo escuché creí que me hablaba de sus padres. En serio no podía creerme nada más –volvió a suspirar– Michael me miró con esos ojos verdes tan intensos y me lo volvió a repetir una y otra vez. Hasta que respondí 'tu hija no va a ser el sirviente de nadie, es un ser humano'. Yui en ese momento se despertó y empezó a llorar de nuevo mientras Michael gritaba y gritaba. Fue entonces cuando me di cuenta de que iba vestido de negro, cuando hasta entonces había llevado siempre trajes claros y me dijo que odiaba ese color. Le pregunté con mi voz más suave que antes, porque no quería que volviera a enfadarse. Le pregunté el porqué. Él me respondió con odio en sus ojos: 'Porque así la sangre no se ve'.
Shinichi cerró los ojos por un momento mientras la mujer suspiraba en la oscuridad. En cuanto volvió a abrirlos se levantó.
- Porque así la sangre no se ve –repitió Shinichi– Estaba desesperado. Seguramente les había prometido la niña.
- En ese momento llegué a pensar que me estaba tomando el pelo, pero… en cuanto alzó de nuevo la mano hacia mí… –suspiró de nuevo Mary viendo como Shinichi se paseaba por el comedor arriba y abajo– le golpeé con todas mis fuerzas, cogí a Yui y me largué corriendo. No tenía ni el dinero, ni el teléfono y estaba en un país ajeno completamente a mí, en una isla aislada de la capital. Así que utilicé mis encantos al puerto conseguí que una mujer, por compasión, me pagara un billete y me llevaron hacia Aomori.
- ¿Lo más cercano, eh? –sonrió Shinichi.
- Allí llegué a una comisaría de policía, pero… ya habían recibido el aviso de capturarme por el FBI y la Interpol –añadió la mujer– me recorrí todo Aomori corriendo hasta que, no sé si por casualidad o no, me topé con una señora ya mayor que pedía mi ayuda para cruzar la calle. La ayudé y en cuanto terminamos de cruzar me pidió el motivo de mi corrida con una niña llorando en brazos. Esa mujer… no vivía lejos, pero… me acogió en su casa y me dejó llamar al FBI en Tokio. Sabía que habría alguien y me respondieron claramente. Les pedí que vinieran a casa de la anciana y ellos en seguida se presentaron. Les conté todo y me llevaron hasta aquí. Una nueva identidad, una nueva vida, continuaba haciendo mi trabajo… en cuanto se lo conté a Jodie lo primero que hizo fue reírse de mí. Me prometió ayudarme con la niña, al igual que mis compañeros en la lucha.
- Ahí van los egocentrismos e impertinencias, ¿eh? –preguntó Shinichi riendo.
- Me han ayudado a criar a esta niña mimada –sonrió la madre.
- No seas tan crítica –respondió Shinichi– eres una madre muy estricta.
- ¿Ahora un niño me dice cómo debo de criar a mi hija? –preguntó Mary medio riendo.
Shinichi se paró delante de la ventana un momento observando la calle con calma en donde los coches seguían el camino hacia algún otro lugar más cálido que ese.
- Un niño, ¿eh? –preguntó él volviendo a voltear por la sala.
- Siéntate, me estás poniendo nerviosa –se quejó la madre.
- Dime… Michael entonces sabe dónde vives, ¿verdad? –preguntó Shinichi.
- Por supuesto lo sabe, todos nos conocemos en el FBI –se rió ella.
- No todos –respondió él.
- Bueno, a excepción de esta gente curiosa que ha llegado nueva –sonrió Mary– dos chicos y una chica demasiado inteligentes para mi gusto y muy verdes.
- Quizás estemos verdes, pero… Michael no es un rival para mí –se rió Shinichi.
- ¿A qué te refieres? –preguntó Mary agarrando el brazo de Shinichi y tirando de él para que se sentara.
- Ese tipo parece reaccionar a algo, no sé si tiene algún sentimiento profundo o no, pero… –Shinichi sonrió– en cuanto nos encontramos por primera vez con él y sus dos secuaces, realmente parecía asustado por nuestra presencia allí. Reaccionó con nuestra presencia, negativamente. Estuvo a punto de pegarse un tiro a sí mismo –se rió– así que no te preocupes, cumpliré mi misión. Te voy a proteger de ese hombre a ti y a tu hija.
- Yo no necesito protección, Kudo –respondió Mary sin mirarlo– soy agente con capacidades de defensa personal muy elevadas. Necesito que ayudes a Yui. Ella no sabe defenderse suficientemente bien y siempre se mete en problemas.
- También lo haré contigo –respondió Shinichi– por eso estoy aquí. Mi contrato es el de proteger a una agente del FBI.
- Si alguna cosa me sucediera… si por alguna razón no pudieras protegerme, Kudo –suspiró Mary– por favor… prométeme que cuidarás de Yui. No dejes que ese tipo se la lleve con ellos. La harán una máquina de matar y eso no es bueno para nadie.
- Acepto –sonrió Shinichi– Una niña con esa energía es mucho mejor de amiga que de enemiga –se rió Shinichi.
Bueno... nada más que decir, a parte de que este capítulo quizás es el que menos interés tendrá para todos. Pero que más da... sin la madre la niña que alborota a los protagonistas no hubiera existido! jajajajaja
Espero de nuevo que les haya gustado y que me dejen reviews para criticar mis errores!
Ja ne!
^^Shihoran^^
