Hola de nuevo!

BUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU UUUUUUFFFFFFFFFFFFF! Qué calor hace en Cataluña! Sí, creo que mi estación favorita sigue siendo el invierno después de esto! u.u' Pero por suerte esto me hace mantenerme en casa con el aire acondicionado y así puedo subir un nuevo capítulo por aquí! jijijiji

De nuevo voy a agradecer algunos reviews...

O-Kisame: Amb tanta gent serà fàcil, el problema es quan són pocs perquè acaba tot en un sol capítol. La Aoko és la noia que surt a Magiku Kaitou la serie principal de Kaitou Kiddo (o el que es el mateix Magic Kaito y Kaito KID o Kaito 1412). Les entrades càlides no són gaire el meu fort, tot i que a partir del següent capítol n'hi haurà una que m'ha fet venir inclus ganes de plorar de la manera en què ho he descrit XD bueno, espero que algun dia vegis DC i puguis saber exactament com són tots els personatges realment, perquè lo difícil d'aquest fanfic és que els personatges més principals tenen un caràcter completament diferent del que realment tenen, tot i que per dins segueixen sent els de sempre jejeje.

arxas: jajaja así me gusta has dicho la palabra que quería que todos dijeran después de leer el capítulo: pobre kaito XD La verdad es que espero que a partir de ahora pueda volver todo a la normalidad (sino no podría terminar de ninguna manera el fanfic XD). Gracias por tu review! :D

Guest: no sé quien eres, pero bueno, aún así me alegra que me hayas dejado un review! *^* Gracias! Me alegro que te hayan gustado estos capítulos. La verdad es que a mi los primeros realmente me han parecido un caos, porque quiero contar mucho en poco... siempre me pasa lo mismo u.u' pero bueno, si te han gustado los demás ya me hace feliz :D espero tus críticas con ansias! :D Gracias por tu review! :D

Bueno, tengo que decir que este capítulo es solo una transición para que entiendan la situación de los dos siguientes capítulos, que quizás junte en uno (depende del humor que tenga XD). Así que si se les hace un poco pesado todos los diálogos les pido disculpas. La verdad es que no sabía muy bien como hacerlo y me ha parecido pesado a mi y todo, por eso espero que mañana o esta tarde subiré otro y así quizás lo arregle :p La verdad es que este capítulo creo que me ha quedado bastante mal XD así que perdón por eso! XD

De nuevo les voy a dar las gracias por leer mi fanfic, ya que si han llegado hasta aquí tengo que decir que han aguantado suficiente mis locuras XD Espero que sigan leyendo y que me dejen reviews!

Para finalizar: DC pertenece al adorable e inconfundible Aoyama Gosho-sama. Yo solo cojo prestados sus personajes para hacerles sufrir un rato y que diviertan a la gente con sus locuras un poco más... mientras espero paaaaaaacieeeeeeeentemeeeeee eenteeeeeeee el final que nuestro adorado autor nos hace esperar tanto!


Confesiones.

Es sincero el dolor del que llora en secreto.

Marco Valerio Marcial (Poeta latino).

Había llegado temprano al instituto. Miró a un lado y al otro del patio y siguió su camino hasta la clase. No había nadie en ella así que se sentó en su pupitre y sacó el libro de la clase con la que tenía que empezar. Se leyó una y otra vez la página que había tenido que hacer de deberes. Suspiró y volvió su vista hacia la ventana. El cielo se estaba oscureciendo, pero no le importaba.

- Buenos días Yui-kun –sonrió Kazuha entrando a la clase– me había parecido que eras tú quien llegaba.

- Buenos días Kazuha-sensei –sonrió la niña– ¿cómo está Ran-oneechan? –preguntó.

- Bien –respondió la profesora– ¿Hiciste los deberes? –preguntó cogiendo la silla de delante de la niña y sentándose.

Ella giró el libro para enseñárselo.

- Dime… ¿ya hiciste amigos? –preguntó la profesora con una sonrisa dulce.

- No –respondió secamente– no quiero tener amigos. En cuanto los hago tengo que marcharme así que no tengo tiempo para hacerlos.

- Podrías hacer un montón –sonrió la profesora.

- Ayer le dije eso a mi padre para que no se sintiera triste –respondió ella– pero… no es lo que siento de verdad. Los niños me parecen demasiado infantiles.

- Tener un lado infantil también es bueno Yui y más a tu edad –sonrió Kazuha– déjame decirte que todos lo tenemos, incluso tu padre. Si maduramos demasiado rápido nuestros ánimos se apagan como una vela –añadió mirando por la ventana– al igual que el cielo gris puede desanimar a cualquiera que tenga un estado de ánimo muy bajo. La gente madura para que los problemas que le vienen no se le hagan una enorme bola que no puedan superar. Pero si intentas superar una bola pequeña sin tener un lado infantil, esa bola puede hacerse más grande que si no maduras a tiempo.

- ¿En qué momento dejaste de ser una niña? –preguntó Yui.

- Nunca –sonrió Kazuha– Nunca he dejado de serlo, Yui-kun. Al fin y al cabo soy la niña de un inspector de policía de Osaka –añadió guiñándole un ojo un poco avergonzada de hablar de su vida privada– pero… lo soy un poco menos que cuando conocí a tu padre. En cuanto llega el momento es cuando dejas de serlo, pero… tienes que escoger el buen momento.

- ¿Cuándo es ese momento? –preguntó Yui.

- Cuándo estés preparada para guardar secretos que puedan hacer daño a la gente o quieras afrontar tu sola tus problemas aunque nunca digas que no a la ayuda de los demás –respondió la profesora en un susurro sonriendo.

- Kazuha-sensei… –sonrió la niña– ¿podrías hacerme un favor?

- Claro –sonrió ella.

- Necesito que hagas algo con mi padre –sonrió ella.

La profesora asintió con la cabeza.

Las horas aburridas fueron pasando. Poco a poco, Yui iba conociendo mejor a sus compañeros y, gracias a la memoria que su madre le había hecho ejercitar desde bien pequeña, podía recordar uno a uno sus manías y sus gustos. Tampoco le importaba lo que sus compañeros pensaran de ella así que decidió empezar a sobresalir. Su padre le había estado enseñando todo lo que ella quería que le mostrase, así que se podía decir que tenía un nivel bastante elevado en esa clase. Seguía siendo antipática con ellos, pero se atrevía a reírse de sus bromas y ella también hacía bromas, solo para pasar el rato. La liga juvenil de detectives, insistía para saber más detalles acerca de eso, pero ella decidió ignorarlo e intentar hablarles de otras cosas. Quería que las horas pasaran rápido para así poder llegar temprano a casa. El día gris era un detonador en la casa y si no estaba ella o Eisuke de por el medio, Shiho, Kaito y Shinichi se peleaban entre ellos cada dos segundos. De hecho eran normales ya las peleas en esa casa, pero siempre lo hacían como manera de divertirse y de sentirse vivos una vez más.

- Dime, Yui –sonrió Ayumi detrás suyo– ¿tú eres buena detective? –preguntó.

- ¿Por qué lo dices? –preguntó su compañera mirándola de reojo sin fiarse mucho de la pregunta.

- Quiero decir… por lo que vimos el otro día en clase –sonrió tímida la niña de la cinta en la cabeza.

- Ah… eso… –suspiró Yui tumbándose en la hierba del patio– bueno… mi madre me enseñó un montón de cosas lógicas y mi padre, era un buen detective, así que se podría decir que lo soy por herencia –se rió.

- ¿Tu padre era detective? –preguntó Ayumi.

- Mi verdadero padre es un asesino de hecho –añadió Yui– era mi padre adoptivo quien era detective. Y por lo que me dijeron era muy conocido aquí en Japón.

- ¿Ah sí? –preguntaron los tres niños sentados a su lado.

- ¿No conocéis al detective del este? –preguntó Yui medio incorporándose.

- ¿Eres la hija de Shinichi-oniichan? –preguntó Mitsuhiko emocionado.

- Ah… sí… –respondió la otra niña un poco asustada de la reacción del chico.

- ¿Entonces Shinichi-oniichan sigue vivo? –preguntó Genta interesado.

- Me temo que no –sonrió Yui con tristeza.

- ¿Murió? –preguntó Ayumi apenada– Entonces no podemos animar a Ran-oneesan.

- ¿Ran-oneesan? –preguntó Yui– ¿Te refieres a la abogada?

- ¿Conoces a Ran-san? –preguntó Mitsuhiko curioso.

- Bueno… yo ya me he encargado de informar a Ran-oneechan del asunto –suspiró Takahashi volviéndose a tumbar a la hierba– y luego la secuestraron conmigo –se rió la niña.

- ¿Cuándo? –preguntaron los tres.

- ¿Qué interés tenéis vosotros en las desgracias de los demás? –preguntó la hija de Shinichi medio ofendida sentándose– Por eso no me gustan los niños –susurró de manera que ellos no pudieran oírla.

- ¿Desgracias de los demás? –preguntó Ayumi– No es eso… Ran-oneesan es una buena amiga nuestra y nosotros queremos ayudarla.

- Si algo malo le pasa nosotros nos ponemos tristes –añadió Genta– como si tuviéramos un plato de una sola anguila.

- Ha sido muy romántico… sí –añadió Yui mirando al chico de reojo.

- Genta no compares a Ran-san con un plato de anguilas, por favor –se quejó Mitsuhiko en medio de un largo suspiro.

- Hoy tengo que volver temprano a casa… pero… no tengo muchas ganas –suspiró la niña.

- Vaya hoy que venía a buscarte –sonrió Yukiko delante de ellos.

- Ah… obaachan –susurró la niña.

En unos instantes Yui se había levantado y había ido a abrazar a la mujer.

- Ya decía yo que no podía ser que estuvieras estudiando –se rió la mujer.

- ¿Qué papá no lo hacía? –preguntó Yui sonriendo traviesa.

- Le importaban más otras cosas que eso –añadió la madre.

- Los casos –suspiró la hija.

- Exacto.

- Bueno chicos me voy –sonrió Yui cogiendo su maletín del suelo y agarrando la mano de Yukiko.

- Hasta mañana… –suspiraron los otros tres apenados.

- ¿Por qué me has venido a buscar? –preguntó Yui travesando la verja de hierro del instituto.

- Porque quería disfrutar de mi nietecita un rato – sonrió Yukiko–y enseñarte algo que se que a tu padre no le haría gracia que vieses.

La niña se paró y se quedó mirando a Ran apoyada en el muro del instituto. Yukiko giró la cabeza para mirarla.

- Ran-oneechan, ¿estás bien? –preguntó Yui acercándose corriendo.

- Sí, claro –sonrió ella tristemente.

- Lo siento, empezamos con muy mal pie –suspiró la niña.

- Ah… Ran-oneesan –sonrieron los niños de la liga acercándose.

- ¿De qué hablas Yui-chan? –preguntó Ran.

La niña negó con la cabeza.

- Nishio Takumi-san… fue mi culpa que matara a su mujer –dijo la niña– yo salí con Miki-chan y los demás de ese lugar y fui yo quien no hablé de que Nishio-san se había quedado atrás.

- No entiendo –dijo Ran.

- Tengo una idea –sonrió Yui– ¿Qué te parece si te lo cuento mientras vamos hacia aquí? –preguntó sacando un papel rectangular de su bolsa– Tenía muchas ganas de ir, pero a papá y a los demás les ha salido un imprevisto así que…

Ran recogió el papel y lo miró. Sonrió.

- Quería darte algo más el otro día… pero… Nishio-san me lo cogió creo… –suspiró la niña– así que miraré de encontrarlo para podértelo dar luego.

- Yui-chan –sonrió Ran– iré contigo pero… esta vez sin ningún criminal por alrededor, ¿de acuerdo?

- Por supuesto –se rió la niña.

- ¿Por qué le dejas que te llame Yui-chan? –preguntó Ayumi apenada.

La niña tan solo sonrió y se giró para irse de nuevo con Yukiko. Ran le siguió la mirada y observó a la mujer. Su pelo volvía a estar bonito y parecía estar de nuevo feliz. Se alegró por eso.

- ¿Has esperado mucho Ran-chan? –preguntó Kazuha llegando con ellos.

- ¿A dónde vamos? –preguntó Yui observando a la mujer que la acompañaba después de perder de vista el instituto.

- A un lugar muy silencioso –sonrió la ex actriz.

La niña volvió a mirar al frente. Parecía que tuviera más ánimos que cuando la vio por primera vez.

- Dime Yui… –sonrió la mujer– ¿cómo era tu mamá?

- Fuerte, bonita, inteligente, un poco egocéntrica a veces y muy crítica consigo misma y con todos los demás –respondió alegremente– siempre aprovechaba cualquier momento para enseñarme las cosas que me podía dar la vida. Muy protectora y siempre tenía amigos allá a donde iba.

- ¿Y Shinichi?

- Triste –suspiró la niña– he visto muchas fotos de él en su infancia, pero… él siempre está triste. Es inteligente, me deja hacer lo que quiera, siempre y cuando no ponga mi vida en peligro y le diga donde estoy. Se enfada si hago mal las cosas y me felicita en seguida en cuanto las hago bien. Sigue olvidándose del día en que cumple años –se rió– pero… al igual que mi mamá… sé que en cierto modo me quiere.

Los pies les habían llevado al cementerio. Yui miró la entrada y se rió mirando de reojo a su abuela.

- Nuestro primer día juntas y me llevas al cementerio –se rió– seguro eres de lo más divertida.

- Es que Shin-chan seguro que no me deja enseñarte eso –se quejó Yukiko entrando– así que aprovecho ahora que me ha dado permiso para sacarte del instituto.

- Tranquila no pienso decirle nada –sonrió la niña– pero luego vamos a tomar un batido, ¿sí?

- Claro –respondió Yukiko– ¿Y Shiho-chan?

- Como siempre, por lo que me han contado. Fría, distante, calculadora, bonita, inteligente, buena en su trabajo, un poco rabiosa en cuanto a las malas bromas y muy vengativa.

- ¿Quién más vive con vosotros? –preguntó Yukiko.

- Kaito-ojiichan y Eisuke-ojiichan. Kaito es pervertido y muy bromista, pero… mantiene su cara de póquer y nunca sabes en verdad lo que está pensando. Eisuke, en cambio, es muy expresivo, siempre se enfada con las bromas de Kaito y los dos se pelean casi siempre, pero aún así… se que confían el uno al otro. Y siempre se defienden cuando llega la hora.

- Dime… ¿estás bien? –preguntó Yukiko.

- No me siento sola si es a lo que te refieres –sonrió la niña– nunca me he sentido sola… bueno… en cuanto murió mamá sí, pero, papá estuvo conmigo desde entonces animándome.

- Me alegro por ti entonces –sonrió la madre– mira es aquí.

La niña miró a su alrededor. Habían llegado a una especie de plaza de tumbas. Delante de ellas cuatro tumbas se alzaban elegantes. El primer nombre Haibara Ai 'niña prodigio, buena en ciencias y buena amiga', el segundo Edogawa Conan 'niño prodigio, buen detective y amigo', el tercero Miyano Shiho 'científica cazadora de delitos', el último Kudo Shinichi 'hijo caprichoso, amigo y buen detective'.

- Parece como si os burlarais de los muertos –informó Yui mirando de reojo a la madre.

- Bueno… es que no habíamos aceptado que muriesen, así que… no podíamos hacerlo de otra manera –se rió la madre.

- Es increíble –sonrió Yui– habéis tenido mucha fuerza para hacerlo. Yo ni siquiera me atreví a ir a ver el entierro de mi madre. Bueno… papá no me dejó –suspiró– mi padre biológico seguro hubiera estado allí, así que nos fuimos de la ciudad antes de poder enterrarla. Pero aún así... no me he atrevido nunca a ir a verla allí... Dime, obaachan –añadió mirándola– ¿crees que Ran-oneechan podría perdonar a papá?

- ¿Por qué preguntas eso? –preguntó Yukiko mirando a la niña sorprendida empezando a hacer el camino de vuelta.

- Papá me dijo una vez que no podría volverlos a mirar a la cara… –informó la niña– porque ellos no le perdonarían jamás lo que pasó.

- ¿Qué fue lo que pasó exactamente? –preguntó Yukiko– la verdad no entendí casi nada de lo que me dijisteis.

- No se nos permite hablar de lo que ocurrió ese día. Lo siento –añadió la niña parándose– sé que papá os lo contará en cuanto pueda. Puedo decirte que la BO buscaba los confidentes de cada uno de los que secuestraron –explico ella– en mi caso era mi madre, aunque yo en aquella época poca cosa sabía acerca de la BO. Yuu-san ni siquiera tenía familia y la verdad es que no sabía que hizo ese hombre para que le secuestraran. Minami-oneechan era informática y estaba creando un programa de ordenador para ellos y sus confidentes eran Miki-chan y Nishio-san. Los dos estaban allí. Pero para papá, la situación fue más complicada, al igual que Kaito-ojiichan. Kaito-ojiichan no tenía confidentes, pero la BO no le creía y a papá, ese amigo suyo y vosotros erais sus confidentes, pero él nunca dijo vuestros nombres –sonrió Yui.

- No entiendo Yui…

- Papá cree que si todos supiérais lo que ocurrió, os enfadaríais con él porque no dio los nombres antes… –suspiró– es que no puedo contaros nada más…

- Seguro le perdonan, Yui –sonrió Yukiko tristemente.

El silencio se hizo entre las dos. Seguían andando hacia el final de ese lugar mirando sus pies.

- Mi mamá era la única que podía llamarme Yui-chan, ¿sabes? –preguntó sonriendo alegremente hacia la mujer de pelo largo mientras salían del cementerio.

- ¿Por qué? –preguntó Yukiko viendo como la niña empezaba a dar pequeños saltos por la calle.

- Porque creía que así haría que los recuerdos de mi mamá no se fueran de mi corazón –explicó la niña parándose y poniéndose una mano en el pecho– creía que así podría conservar todos los recuerdos, no me olvidaría de ella. Por eso, Kaito-ojiichan me llama Yui-chin –se rió– papá Yui, Akemi-oneechan me llama Yui-san y Eisuke-ojiichan me llama Yu-chan.

- Pero antes Ayumi-chan te ha preguntado por qué dejabas que Ran-chan te llamara así –recordó la mujer adulta.

- Porque en cierto modo se parece a mi mamá –sonrió la niña– aunque mi mamá tenía los ojos marrones y el pelo un poco más claro, como yo lo tengo ahora –sonrió– Además… quiero que perdone a papá y que papá pueda ser feliz así que me llevaré bien con ella.

- Tendrías que llevarte bien con todos Yui –sonrió Yukiko amablemente.

- Si le piden perdón a papá –respondió la niña entrando detrás de la mujer a una heladería.

- ¿Por qué? –preguntó la mujer sorprendida.

La niña negó con la cabeza con una sonrisa.

- Entonces vas a decirme ¿cómo eras antes? –preguntó Yukiko guiñándole un ojo mientras se sentaba con ella en una mesa para dos.

Yui buscó en su maletín y sacó una pequeña foto con ella al medio. A su lado, Haibara estaba sentada al suelo sonriendo y sacando la lengua hacia la cámara. Detrás de ella, Shinichi la abrazaba con tristeza en su cara. Al otro lado, Kaito y Eisuke peleándose.

- Vaya foto… –suspiró Yukiko– tienes el pelo mucho más claro…

- Ese es el color de pelo de mi padre biológico, al igual que mis ojos –respondió la niña con un tono de enfado– pero yo no quiero parecerme al hombre que mató a mi mamá, así que me tiño el pelo más oscuro para parecerme un poco más a mi mamá.

- ¿Tienes alguna foto de tu mamá? –preguntó la mujer mientras veía que la camarera se les acercaba para pedirles lo que querían tomar y ella le devolvía la foto a Yui.

La niña negó con la cabeza.

- En cuanto mamá murió no pudimos regresar a mi casa, porque sabíamos que la estarían vigilando así que no pude recuperar ninguna de las fotos de mamá –sonrió alegremente ella– pero a cambio papá y los demás no han dejado que me olvidara de ella, jamás.

Yukiko pidió a la camarera lo que quería tomar y la niña hizo lo mismo.

- ¿Por qué lo dices? –preguntó la mujer.

- Porque… pidieron una foto al FBI de mamá, pero no pudieron dárnosla así que nos hicieron un retrato robot y lo tenemos en casa guardado en un cajón –respondió ella– si en algún momento me olvido de ella puedo verla en ese pequeño lugar.

- ¿Un dibujo, eh? –sonrió Yukiko.

- Es mejor que nada –respondió ella.

Se quedaron en silencio hasta que la camarera les trajo sus pedidos.

- Dime… sé que tu eres una actriz conocida y he visto algunas de tus películas que papá me ha mostrado, pero… ¿quién es el abuelo?

- ¿Yusaku? –preguntó la mujer sorprendida– ¿Shin-chan no te contó nada de él?

- ¿Yusaku? –preguntó la niña– ¿El… el… el… el abuelo se llama Yu… Yu… sa… ku?

- Sí, ¿no te lo había dicho, Shin-chan? –preguntó la mujer.

- Tengo al famoso escritor de misterios como abuelo y ni siquiera me había dado cuenta de eso… –suspiró la niña.

- ¿Yui?

- Desde que tenía 5 años que admiraba a Kudo Yusaku –sonrió Yui mirando a su abuela– seguro que mamá le dijo a papá eso y por eso no me dijo nada…

Yukiko se rió.

- A Shin-chan no le gusta ser conocido por sus padres –respondió la abuela– él prefiere ser conocido por sus méritos. Vamos a hacer algo –sonrió la mujer– termínate esto y vamos a casa para que hables con Yusaku, ¿vale? –sonrió señalando el batido.

Yui sonrió ampliamente y afirmó con la cabeza, recordando que más tarde iría directa a ver a Ran.


No sé yo si Yukiko haría algo así XD pero es que tenía que demostrar que la mujer sigue estando tan loca como siempre XD Seguro lo he conseguido XD

Ya os dije que este es un capítulo de transición, el siguiente se titula: Miedos de Amigos. Kazuha.

Me olvidé deciros que el capítulo anterior en un principio se tenía que titular 'Máscaras', pero como era el capítulo de mejor aparición de Kaito por eso terminé titulándolo así. Lo mismo ocurre con el siguiente capítulo.

No hace falta que os lo diga de nuevo, ¿verdad?... Gracias por leerlo y por favor, PIDO REVIEWS! :D

^^Shihoran^^