Konbanwa!

De nuevo por aquí!

kaoru240: ahí tienes un capítulo en donde se sabe UN POCO más de Heiji y Kazu ;D que lo disfrutes!

Resumen: han pasado 6 años desde la desaparición de Conan, Haibara, Shinichi y Kaito. Aoko y Heiji, quien les contó casi todo acerca de la Organización, investigan juntos la desaparición de los chicos. Kazuha se ha casado con Heiji y ahora es profesora de instituto. Sus alumnos resultan ser la Liga Juvenil de Detectives y, ahora, la hija de Kudo Shinichi: Yui, de 13 años. Sonoko y Makoto estan casados y tienen un hijo llamado Akira. Los dos son dueños y trabajadores de un hotel de lujo llamado 'Ai Hotel'. Ran y Aoko han superado la desaparición de sus amigos. La karateka ahora es abogada y se acaba de enterar de que Shinichi tiene una hija. Aoko, aunque Koizumi Akako, Keiko Momoi y Hakuba Saguru, quienes ya han vuelto a ver al ladrón, no le han dicho nada, ha vuelto a ver el ladrón, y al igual que él ha reaccionado muy friamente con su encuentro. Hace un año, apareció un hombre llamado Nishio Takumi que reta a Heiji y que había secuestrado a Yui y a Ran. Shinichi, no ha sido visto por Ran, y ha llevado a la niña a ver a sus padres. La imagen de Yukiko, Yusaku y del doctor Agasa era muy extraña para todos. Pero la noche sigue y en casa de Kaito, el ladrón junto con Miki y Eisuke cuentan en parte la versión de algo más de lo que había ocurrido en ese lugar. A la mañana siguiente Yui y Kazuha hablan con tranquilidad y por la tarde...


Miedos de Amigos. Kazuha.

Los verdaderos amigos se tienen que enfadar de vez en cuando.

Louis Pasteur (Químico y microbiólogo francés).

Sinceramente no sabía cómo había terminado así. Se había pasado todo el día con Hattori y ni un solo comentario acerca de lo que les había ocurrido. Suspiró aliviado. Quizás no quería molestarlo. Quizás había sido porque no le había mirado en todo el día. Empujó la puerta y entró en el departamento de homicidios en donde su compañero ya había entrado. Todos hablaban distraídos. Heiji se sentó en la mesa y Miwako se acercó a él igual que Shinichi.

- ¿Y bien? ¿Cómo ha ido vuestro primer día, juntos? –preguntó la mujer ilusionada.

- Bien –respondió Heiji claramente enfadado.

- No me lo parece –respondió Miwako seria mirando al compañero del moreno– ¿Qué ha ocurrido?

Shinichi se encogió de hombros y se sentó al lado del moreno. Heiji suspiró claramente agobiado.

- Necesitas unas vacaciones, Hattori –sonrió Miwako dándole un par de golpes a la espalda.

- Entonces dámelas –respondió él apoyando sus brazos en la mesa y descansando su cabeza en sus manos.

- No va a ser tan fácil amigo mío –añadió Miwako observando unos papeles– aquí tienes lo que me pediste.

El moreno se levantó y agarró los papeles que la mujer le daba.

- No ha habido nada extraño –respondió ella.

- Eso ya te lo diré –añadió el moreno volviéndose a sentar y dejando los papeles encima de la mesa.

- Estás en todo tu derecho de pensar esto Hattori –sonrió Shinichi habiendo visto de reojo los papeles que Heiji dejaba en la mesa– y mucho me temo que vas a tener tu razón.

- Nadie te ha pedido tu opinión –respondió su compañero mal humorado.

- Oye Hattori, tu mujer ha llegado –se rió un hombre viendo quién acababa de entrar por la puerta.

Él se miró como la chica avanzaba hacia ellos. Sonrió y les abrazó por la espalda a los dos.

- ¿Cómo ha ido? –susurró agarrándolos a los dos.

- ¡¿Se… se puede saber qué haces?! –preguntó Shinichi deshaciéndose del brazo de Kazuha.

- Míralo se ha puesto rojo y todo –se rió la mujer mientras Ryuuzaki desviaba la mirada hacia otro lado claramente rojo.

- ¿Qué haces por aquí? –preguntó Heiji con voz cansada.

- He venido a hablar con él –respondió Kazuha señalando al compañero del moreno.

- ¿Qué narices quieres conmigo? –preguntó Shinichi mirando a la chica.

- Esto ya es increíble –respondió Hattori levantándose– me voy a casa. Ya vendrás.

El moreno salió con pasos rápidos de la sala.

- ¿Se puede saber qué le pasa? –preguntaron Kazuha y Shinichi a la vez– ¿Qué le has hecho? –añadió la mujer mirándolo de reojo.

- Nada –se quejó Ryuuzaki.

Kazuha suspiró.

- ¿Es que le estáis engañando y os ha descubierto? –preguntó Miwako con una sonrisa de burla.

- ¡No es eso! –gritaron los dos a la vez encarándola.

- Era broma, era broma –respondió la mujer Takagi con miedo.

- ¿Qué quieres entonces? –preguntó Shinichi saliendo del departamento con lentitud.

- Saber si estás bien –sonrió la mujer del moreno– he hablado con Yui y parece llevarlo bien porque no fue consciente de lo que pasó, pero… me preocupas mucho más tu.

- Estoy perfectamente gracias –respondió Ryu de mala gana.

- ¿Te vendrías a comer hoy a casa? –preguntó Kazuha con una sonrisa.

- ¿Mande?

- ¿Si te vendrías a comer hoy a casa? –preguntó de nuevo la mujer de su compañero.

- Eso me había parecido –suspiró Shinichi– no gracias.

- Vamos… –dijo ella en tono de suplica mientras él se paraba delante de los vestuarios de los hombres– por favor…

- He dicho que no –terminó él entrando.

Kazuha le siguió.

- Estás entrando en el vestuario de hombres –informó Shinichi.

- ¿Y? –preguntó ella viendo como el policía buscaba en el primer pasadizo de taquillas.

Shinichi se paró mirándola. La sala estaba casi a oscuras. Estaba llena de taquillas de todos los departamentos de esa planta. Había cuatro pasadizos, con los dos lados llenos cada uno de dos hileras de taquillas. En medio de cada pasadizo había un banco de madera en donde cabían 4 personas sentadas. Kazuha sonrió mientras Shinichi negaba con la cabeza y seguía buscando su nombre en esa hilera.

- ¿Por qué no quieres venir? –preguntó ella mientras veía marcharse a un hombre vestido de oficial de policía con cara sorprendida.

- Porque vais a invitar a esa mujer y no quiero que esté allí –respondió él.

- No pensaba hacerlo, pero ahora que lo dices… –sonrió Kazuha guiñándole un ojo viendo como Shinichi hacía una mueca– Venga ya… solo Heiji y yo, te lo prometo.

Shinichi abrió una de las taquillas de debajo que llevaba el nombre de Takahashi Ryuuzaki.

- Si quieres hablar conmigo, mejor hazlo ahora –suspiró Shinichi sacando una camisa de color lila de dentro de la taquilla.

- ¿Qué ocurre? –preguntó Kazuha– Heiji estaba enfadado contigo… ¿por qué?

- ¿Y a mí que me cuentas? –preguntó él dejando la camisa encima de la puerta de la taquilla.

- Mírame… –pidió ella.

Shinichi suspiró y miró a los ojos verdes de la mujer.

- ¿Te avergüenzas de algo? –preguntó de repente al ver que él había desviado la mirada con rapidez.

- No –respondió él tajante quitándose el jersey de color gris que llevaba encima.

Kazuha se tapó la boca con las manos observándolo desde encima de la taquilla. La espalda y los brazos del chico estaban cubiertos de cicatrices. En el lado izquierdo, desde donde ella estaba mirando, tenía un vendaje que le cubría parte del hombro y se agarraba con fuerza a toda la cintura del chico. En la muñeca derecha, tenía otro vendaje muy mal hecho, que le llegaba hasta el codo. Shinichi agarró con rapidez la camisa y se la puso encima.

- Duele… –suspiró finalmente él en un hilo de voz antes de empezar a atarse los botones de la camisa.

- ¿El qué? –preguntó ella con la voz ronca y muy débil.

- Estuve escuchando día tras día que no vendría… –suspiró Shinichi mientras se ataba los botones– día tras día, me decían 'Hattori no va a venir' o 'nadie vendrá a buscarnos'. Puse toda mi confianza en él –añadió aún en susurros, sentándose en el banco que había detrás– Sabía que Hattori se estaría esforzando en encontrarnos. Me dolía ir escuchando que él no iba a aparecer. Y me dolió mucho más saber que no había venido a buscarnos.

- Heiji se esforzó –le defendió Kazuha sentándose al lado del policía.

- Eso quiero pensar –sonrió con tristeza Shinichi acabando de atarse los botones– Pero… aún así… no puedo mirarlo. Me duele tanto que no puedo mirarle a la cara –añadió mientras empezaba a temblar.

Shinichi se agarró la muñeca derecha para hacer que dejara de temblar, pero no podía pararlo.

- Inténtalo… –susurró Kazuha en un tono de suplica.

- No puedo… –respondió él casi ahogando su voz.

- Vale… si no quieres mirarlo no lo hagas, pero ven a casa –sonrió ella– Heiji y Ran han sufrido mucho por lo que pasó. Heiji llegó a tragarse todo su orgullo por ti y eso que es lo más complicado que hizo en toda su vida –se medio rió la chica– te invito a cenar en casa y no hace falta que digas nada. Estoy convencida de que Heiji quiere hablar contigo, pero no sabe cómo hacerlo.

Kazuha le cogió el brazo derecho y le arremangó.

- ¿Qué haces? –preguntó Shinichi mirando su brazo.

- Estate quieto –se quejó Kazuha viendo que la venda además de mal puesta estaba sucia– ¿Des de cuánto no te quitas eso? –preguntó preocupada.

- No te importa –respondió él mirando hacia otro lado mientras ella le deshacía las vendas.

Le destapó la quemadura que Yui también llevaba en su brazo. Estaba completamente curada, pero aún así él se la había vendado de cualquier manera solo para no poderlo ver. Kazuha se miró en sus bolsillos y sacó una muñequera que la puso al brazo destapado.

- Es un poco más limpio y puedes dar la excusa de que te torciste la muñeca –añadió con una sonrisa después de ponerla en el brazo de Shinichi.

El chico se quedó mirando su brazo y con rapidez bajó la manga de la camisa.

- Iré… –suspiró.

- ¿Qué? –preguntó ella.

- Vendré… hoy… –añadió el chico cogiendo un maletín de la taquilla y cerrándola– pero… sin ella… –añadió metiendo el jersey gris en el maletín y saliendo del vestidor.

- Genial –sonrió Kazuha saliendo detrás de él.

Heiji, durante todo ese rato, se había quedado quieto en el banco del tercer pasillo de las taquillas. Había estado escuchando sin hacer ningún ruido. No sabía por qué Kazuha había ido hoy a la comisaría, pero ahora lo había entendido. Sonrió mirando el techo del vestuario. Pensó que si Kudo hubiera iniciado una conversación él hubiera preguntado por eso, pero lo único que hizo fue evitar que sus ojos se cruzaran durante todo el día. Heiji se había enfadado por eso. Pero ahora, después de oírlo todo, no podía estarlo. Si esa noche Kudo iba a su casa, él arreglaría las cosas.

- La verdad… es que hubo un tiempo en que creí perder a Heiji –le confesó Kazuha mientras seguían su camino con el ascensor.

Shinichi miró a la mujer de su compañero que se estaba mirando el movimiento de sus pies, apoyada en el espejo del ascensor. Había dos personas más con ellos que se quedaron mirándolos de reojo.

- Por tu culpa –se rió ella.

- No me eches la culpa –se quejó él mientras ella seguía riendo.

- Él… se había olvidado por completo de lo que le rodeaba –se quejó Kazuha en un susurro– estuvo 3 meses concentrado en esa maldita búsqueda. Te cogí envidia.

Shinichi sonrió fugazmente al oírla.

- No te rías –se quejó Kazuha– se había vuelto un paranoico. No había manera de quitarle esa gorra de la cabeza. Creía que se pondría enfermo. Incluso sus padres alucinaron cuando los llamé para que vinieran a buscarlo.

Ella se calló en cuanto vio que los dos hombres que estaban con ellos se habían quedado mirándola. Sonrió con dulzura y los dos giraron rápidamente la cabeza.

- Heiji… –susurró Kazuha– creo que Heiji… realmente sufría por ti.

- No tendría que haberlo hecho –suspiró Shinichi mirando hacia otro lado mientras las puertas del ascensor se abrían.

- Pero lo hizo… –añadió Kazuha viendo a los hombres que bajaban del ascensor y esperando a que se cerraran las puertas.

- Quizás… debería de disculparme con él –murmuró Shinichi– nosotros después de esa semana sabíamos dónde estábamos y no nos preocupábamos mucho.

- Heiji estuvo sufriendo los 6 años –añadió ella con una sonrisa– incluso el día de nuestra boda, hace casi 6 meses.

- ¿13 de Octubre? –preguntó Shinichi.

Kazuha miró a su lado. Él se había apoyado también al espejo del ascensor y miraba hacia las puertas.

- Estuve allí –informó mirándola a los ojos– y creo que Hattori me vio.

- ¿Cómo? –preguntó ella– yo… yo no te vi…

- Estuve metido en la cocina todo el rato –respondió Shinichi– para un agente del FBI, infiltrarse no es gran cosa, y menos cuando se anuncia una boda en los diarios de Osaka.

- ¿Estabas en Osaka? –preguntó ella.

- Estaba en Osaka. Vine una semana antes y me fui una semana después de nuevo a América –respondió él– me enteré por qué a ese mago le encanta leer las revistas de la sociedad. Tu esposo es muy famoso por esos lugares –añadió guiñándole un ojo– me acuerdo… me acuerdo cuando fue que me vio –añadió mientras las puertas del ascensor se abrían y los dos salían de allí– Los cocineros y el jefe de los camareros sabían que era un agente de la policía de Osaka. Les había dicho a todos que si ocurría algo inusual, que me avisaran. Iba vestido como camarero, pero no había salido en ningún momento de la cocina. Supongo que por eso Heiji se lo pensó –siguieron a pie por el vestíbulo grande de la comisaría hasta salir a la calle– porque no me había visto antes.

Flashback

- Vamos a empezar con los brindis –suspiró un camarero sentándose en una silla de la cocina.

- Eso si no me lo pierdo –sonrió Shinichi escuchando las risas de todos los cocineros.

- Espera, me vengo contigo Ryuuzaki –sonrió otro de los cocineros agarrando un par de vasos de agua de la cocina y saliendo detrás de Shinichi.

Se quedaron los dos delante de la puerta de entrada a la cocina. Miraron a un lado y al otro era de noche y las luces se habían apagado. Todos los que allí estaban habían levantado una copa con luces de todos los colores.

- Qué bonito –susurró Shinichi mientras cogía el vaso que el cocinero le pasaba.

- Es un buen amigo, ¿verdad? –preguntó el hombre a su lado.

Shinichi lo miró en la oscuridad.

- Cualquiera de nosotros se habría dado cuenta –sonrió en un murmurio el cocinero– no te has apartado de nosotros en ningún momento y solo ahora has salido para ver –añadió levantando su vaso hacia la pareja que sonreía tranquilamente.

- Ellos me dan por muerto, así que no me importa –añadió Shinichi levantando su vaso hacia el cocinero.

- Kanpai –sonrió el otro.

- Kanpai –respondió Shinichi.

Las luces de la sala se volvieron a encender y rápidamente los dos entraron en la cocina de nuevo. Shinichi miró por la pequeña mirilla de cristal que había en la puerta. Heiji, vestido con un traje negro, con corbata azul oscuro y camisa azul claro, le estaba diciendo algo a Kazuha. Ella llevaba un vestido de color marfil con tirantes. Brillantes alrededor de las tiras y en la barriga donde se juntaban las telas para hacer la falda. Su pelo lo llevaba todo hacia un lado. El moreno le dijo algo a la chica y se levantó con una sonrisa traviesa. Kazuha se lo había quedado mirando extrañada. Shinichi acababa de ver como se acercaba hasta él y sonrió.

- Bueno… te dejo el resto a ti –sonrió al cocinero que había salido con él.

- ¿Te ha visto? –preguntó el otro en un susurro.

Shinichi afirmó con la cabeza mientras salía por la puerta de detrás.

Fin del Flashback.

- ¿Entonces realmente estuviste allí? –preguntó Kazuha emocionada.

- ¿Por qué dices eso? –se quejó el detective apartándose de la cara sonriente de la chica.

- Es que… Heiji me dijo que había notado tu presencia –sonrió ella sacando la lengua con timidez.

- ¿Mi presencia? –preguntó Shinichi arqueando una ceja– ¿Des de cuando ese cree en espíritus?

- Desde que te vio realmente en nuestra boda –sonrió Kazuha medio riendo– por fin entiendo a lo que se refirió ese día. Y también porque pidió una foto de todos los camareros y cocineros que habían estado allí.

- ¿En serio hizo eso? –preguntó Shinichi sorprendido.

- Me dio vergüenza que lo hiciera –se rió Kazuha– pero sí, lo hizo.

- Tengo una foto con mi disfraz si quieres –le informó Shinichi.

- Os hicieron la foto mientras trabajabais –sonrió Kazuha– y señaló a un camarero con una redonda de color roja –añadió.

- Así que me había visto antes… que brillante –comentó él más para sus adentros que para ella.

- ¿Verdad? –preguntó ella.

Él hizo una mueca y continuó su camino hacia su casa.

- ¡No llegues tarde! –gritó ella en medio de la multitud– seguro sabes dónde está nuestra casa, ¿verdad?

Él levantó su mano a modo de saludo y desapareció entre la multitud de la calle.


JIJIJIJIJI la verdad es que me ha gustado mucho escribir este capítulo :D

hace ya un mes y 10 días que mi hermana se casó :3 y saqué la idea de los vasos de allí! Aunque en la boda solo fueron vasos azules y rojos. Son unas copas de cava de plástico que se venden por una página de internet. En cuanto se pone líquido a la copa, las luces se encienden y en cuanto se vacían, las luces se apagan. Un camarero del restaurante me dijo que nos las podíamos llevar a casa y que él tenía una de esas y que le habían durado durante 3 años. La verdad es que fue hermoso ese momento, realmente hermoso :'3 espero poder describir con más precisión la historia de Kazuha y Heiji :D

espero que les haya gustado! y por favor dejen reviews! :D

^^Shihoran^^