Buenas! :D
Tal y como dije voy a actualizar pronto en diciembre! Aunque el trabajo y los viajes larguitos de tren me ocupan mucho tiempo sin escribir. Estoy procurando avanzar con rapidez, a ver si puedo llegar a tiempo para un especial jijiji
Laurii19: JAJAJAJAJA me alegro que te haya gustado! :D Aquí tienes otro capítulo ;) JAJAJAJA por fin de año será también en por los años fin de año XD eso es lo que voy a intentar XD y seguro os gustará el capítulo :D
Anonimo: jajajaja de momento no te preocupes :3 en cuanto termine la historia será cuando abandone la escritura en español, eso sí, si nada cambia que parece que no... dichosa política XD
Lady Kid: My geme ¬¬ querida sabes que las respuestas te las doy directas XD MUAHAHAHAHAHA por supuesto voy a tocar al hombrecillo que empieza por M! XD soy su madre! (?) ZEUS! XD ¿Crees que me equivoqué de título? El bueno más malo hubiera estado bien, pero bah... Kaito es bueno al fin y al cabo! XD Maldita! por supuesto quieres que llegue fin de año si ya sabes lo que viene de por el medio ¬¬ y lo que hay en año nuevo XD y vale... ya te contesté! así que ahora sigue dejándome reviews en los otros XD hasta fin de año (?) XD
Espero que el capítulo sea de vuestro agrado ladies & gentelmans (era así como lo decía Kaito? XD ni pajo XD) y advierto: LOS SENSIBLES ABSTENGANSE DE LEER EN RECTO! LEAN EN DIAGONAL! XD HAY PARTES MUY TRAUMATICAS!
P.D.: O.O vale... si alguien mira mis reviews por alguna casualidad de la vida y me ve por allí... he comprobado que me puedo escribir reviews a mi misma XD
Truth.
La verdad es lo que es, y sigue siendo verdad aunque se piense al revés.
Antonio Machado (Poeta y prosista español).
- Oh, Sakura-san, cada vez que la veo está usted más bonita –sonrió Kaito cogiendo su mano y besándola.
- Y tú cada vez más galán –respondió la señora mientras Kaito le sacaba una flor de Sakura de la nada y se la daba– eres todo un caballero, sí, señor… Anda pasa Sora –añadió apartándose para que el mago pudiera pasar.
Kaito entró y ella cerró la puerta. El ladrón se dirigió directamente hacia las habitaciones en donde podía escuchar algunas voces. Agarró el pomo de la puerta y la abrió entrando en ella.
- Ya he vuelto ni... –se quedó parado mirando la habitación– ño…
Se quedó parado al lado de la puerta al comprobar que esa casa se había convertido en un lugar de fiestas. Shinichi estaba sentado en la cama apoyado al respaldo. A su lado Yui estaba tumbada en la cama, de vez en cuando temblaba, parecía cansada y estaba agarrada con fuerza a su padre. A un lado de la cama, Heiji, Kazuha, Sonoko y Makoto, con Akira estaban sentados al suelo y parecían mantener una conversación entre ellos con voz muy baja. Detrás de ellos, apoyados en la pared de la enorme habitación, estaban Shiho y Eisuke con los brazos cruzados y sus teléfonos en la mano. La ventana que había a su lado, estaba abierta y movía las cortinas oscuras dejando entrar un poco de luz. Al otro lado de la cama, Ran estaba arrodillada, acariciando a Yui. Detrás de ella, de pie, estaban Aoko, Akako, Saguru y Keiko. Apoyados a la pared de detrás, algunos agentes del FBI, entre los que se encontraban Jodie, Shuichi y Masumi, quienes sonrieron al verlo. Tal y como había entrado hizo un par de pasos atrás para cerrar la puerta. Soltó el pomo de la puerta y siguió su camino de espaldas como si estuviera retrocediendo una cámara de vídeo.
- ¿Ocurre algo, Sora? –preguntó la anciana apartándose para no topar con él mientras Aoko abría la puerta de la habitación y le observaba siguiendo su camino hacia atrás.
- Creo que la próxima vez mejor no omite el 'hay gente que no puede saber ciertas cosas o Kudo te va a matar' –suspiró el ladrón mirando de reojo a la anciana mientras cruzaba sus brazos y escuchaba la voz de Heiji echándose a reír.
- ¿Qué haces? –preguntó Aoko acercándose.
- Nada, absolutamente nada –se rió el mago, volviendo a andar hacia delante– ¡ya he vuelto gente! –sonrió entrando a la habitación.
Esquivó con rapidez un cojín proveniente de donde estaba Shinichi, que le dio de lleno a Aoko.
- Perdona –sonrió el mago– no sabía…
- Demasiado tarde, ¿no crees? –preguntó él.
- ¿Pero en serio dices que no sabe nada? –suspiró el ladrón.
- ¿Dónde te habías metido? –le interrumpió Shiho de mala gana.
- Al contrario que los que estáis aquí, algunos trabajamos hasta el final y en doble trabajo –respondió él acercándose a la mujer– y por lo que veo tu doble trabajo lo has terminado rápido.
- Si lo dices por la sangre sí, lo he terminado rápido… –sonrió ella– pero estaba más preocupada por otra cosa, la verdad.
- ¿De qué no me he enterado? –preguntó Kaito girándose hacia Shinichi.
- Todos los bandos han sido inteligentes por una vez y se han unido –respondió el del FBI– Nishio, Michael, Jack, la BO y los seguidores de Kevin.
- Eso debería de hacer más de 1000 hombres en nuestra contra, ¿verdad? –pensó Kaito.
- 1327 para ser exactos –respondió Hondo.
- Ahá… –sonrió el ladrón señalándolo satisfecho– y… –observó la cara amarga de Shiho– ¿a quién han atacado?
- A Yui –respondió Shinichi.
Kaito se quedó en silencio mirando a la nada. Shinichi sonrió al instante.
- Qué insensatos –suspiró el ladrón– creo que tengo más pena por esos 1327…
- No es momento para reírse –se quejó Shiho levantando la voz– podrían haberla matado mientras tú estabas vete a saber dónde.
- Los Inmortales han robado una de esas estatuas, he ido a recogerla –respondió Kaito– y además, Yui-chin no me ha llamado –se quejó– ¿cómo debería de saber yo lo que ha ocurrido?
- ¿Cómo deberías de…? –preguntó Shiho– Dile algo, Shinichi…
- ¿Qué quieres que le diga? –preguntó él– si Yui no ha llamado no podía saberlo… además… no se ha equivocado de mucho…
- ¿Los ha derrotado? –preguntó el ladrón acercándose a la cama sorprendido.
- El grupo de Jack y de Michael estarán fuera de combate por unos días –sonrió el padre– y a mi opinión, Gin ahora tiene más interés en ella, así que me atrevería a decir que Nishio también estará fuera de combate hasta que ese tipo desaparezca del todo. En cuanto a los Inmortales… no les interesa una niña que pueda hacerles daño y decir sus nombres en cualquier lugar, así que… tampoco creo que se apresuren mucho a atacarnos.
- Así que ahora mismo solo tenemos a la BO encima de nosotros y a los secuaces de Kevin… –sonrió el ladrón– perfecto.
- En cuanto a Kevin me vais a tener que dejarlos todos para mí –sonrió Eisuke– al fin y al cabo ese tipo era uno de la CIA.
- ¿Shiho? –preguntó Shinichi observando a la científica que se había girado para mirar a la ventana.
- Me encargaré de la BO junto con los del FBI.
- Supongo que tu intentarás seguir a los Inmortales, ¿verdad? –preguntó Shinichi mirando a Kaito que sonreía con satisfacción.
- Me llevaré a Yui-chin conmigo –respondió el ladrón mientras afirmaba con la cabeza.
- De acuerdo –respondió el padre.
- Espero que no falléis –sonrio Masumi saliendo de la habitación junto con los demás agentes del FBI.
- Por supuesto que no –respondieron Kaito y Eisuke– ¿con quién crees que estás hablando? Somos hijos de los más revolucionarios de Japón y América –sonrieron con orgullo.
- Si Hondo y Kuroba os escucharan se avergonzarían de vosotros –suspiró Shiho.
- Al menos podemos estar orgullosos de nuestros padres –respondió el ladrón– no fueron unos asesinos.
- Mis padres no mataron a nadie –respondió ella defendiéndolos.
- No, pero… crearon un veneno para esa gente… no sé que es peor –se rió Eisuke.
- Mira quién fue a hablar –respondió ella– el hijo del agente de la CIA al que descubrieron y su hija lo tuvo que matar.
- No metas a Hidemi en esto –se quejó Hondo señalando a la científica.
- Dejadlo ya… –suspiró Shinichi mientras se tumbaba en la cama.
- Esto no va a quedar así –dijo Kaito señalando a Shiho e imitando la voz de Eisuke.
- Yo no digo esas cosas –se quejó el de la CIA.
- Sí lo haces –se rió Shiho.
- ¿Siempre os estáis peleando así? –preguntó Aoko mirando a los tres mientras le devolvía el cojín a Shinichi.
- Junto a papá, sí –respondió Yui aún tumbada.
- Es una manera de pasar el rato –respondió Shinichi– al menos así no pensamos en otras cosas.
- ¿Todos fuisteis a… ese lugar? –preguntó curiosa Aoko mirando a Shinichi, luego a Shiho y luego a Eisuke.
El silencio se hizo a la sala con rapidez.
- Vaya preguntas por hacer Aoko –se quejó el mago.
- Es que… lo que nos contó Irie-san… –susurró ella.
- Excepto Eisuke todos fuimos a ese lugar –respondió Yui sentándose a la cama– aunque yo fuera muy tarde y no tuvieron tiempo de torturarme.
- ¿Tor… turar… te? –preguntaron Ran, Keiko y Akako– ¿De qué hablas?
- Es cierto vosotras aún no lo sabíais –susurró Aoko.
- Ese es el lugar al que te llevaron… Ran –susurró Shinichi con los ojos cerrados para no mirar a nadie– el lugar al que Nishio te llevó el otro día. La mansión de los Smith.
- ¿Tortura? –preguntó ella levantándose para poder verlo mejor– ¿Te han… te han torturado? –preguntó nerviosa y preocupada.
- ¿Quieres dejar de repetir esa palabra por favor? –se quejó Kaito saliendo de la habitación.
- Ah… Kaito… –susurró Aoko.
- Un segundo… por eso no pude encontraros… –susurró la bruja– un momento… Kuroba… Kuroba espera –susurró la bruja siguiéndolo– estuve buscándote con Satán, eso quiere decir que estábais bajo tierra, ¿verdad?
- ¿Quieres dejar de decir lo de Satán? Das miedo y ahora más sin poderes –se quejó la voz de Kaito por el pasillo– das verdadero miedo.
- ¿Esa es la bruja entonces? –preguntó Yui observando hacia el pasillo– ¡Es la bruja que detuvo a Kaito-ojiichan con chocolate! –gritó dando un salto hacia el pasillo.
- Yui no te pongas al medio de… –Shinichi se había incorporado para pararla, pero ella ya había desaparecido.
- Ya voy yo… –susurró Eisuke– ese es un tema que siempre me ha sorprendido.
- Y a mí –se rió Shiho– aún no puedo entender como ese mago puede creer en la verdadera magia –sonrió yéndose con él a encontrarlos.
Shinichi suspiró.
- Lo siento… Kaito tuvo que aguantar mucho esa semana –sonrió forzadamente Shinichi mirando hacia Ran.
- Por favor deja de hacer eso –se quejó ella mientras Hakuba y Aoko también salían de la habitación.
Shinichi se quedó mirándola.
- De nuevo estás forzando una sonrisa… –se quejó ella.
- Creo que ahora es un buen momento Kudo –sonrió Kazuha cerrando la puerta después de asegurarse de que solo quedaban la pareja Hattori, la familia Kyogoku y Ran con él.
- Un buen momento no lo será nunca –se quejó él poniéndose el cojín detrás de la espalda para quedarse sentado y no forzar su herida.
En todo momento estaba evitando mirarlos.
- No importa, Kazuha-chan –sonrió Ran– de verdad… no importa.
- Si que importa… –susurró el herido– todos tenéis derecho a saber lo qué pasó… sé seguro que Suzuki me estuvo criticando durante un buen tiempo, y estoy convencido de que Toyama también. Y por supuesto conocía antes el que Hattori se hubiera vuelto loco buscándome y que Ran lloraba por mi… Pero… fui un cobarde… –Shinichi levantó la cabeza hacia el techo– me secuestraron esa noche y me llevaron a un lugar llamado las mazmorras. La verdad es que esa era la pinta que tenían. La casa era muy antigua y el sótano había sido en la antigüedad una cárcel. Paredes de piedra, barrotes de hierro bastante oxidados… olor a putrefacción y cadáveres y esqueletos mirases a dónde mirases –cerró los ojos para intentar recordar– a Shiho y a mí nos dieron el antídoto de un veneno que nos habían dado hacía mucho tiempo. Y Kaito estaba muy mal, no aguantaba el olor. Al poco llegaron Miki-chan, Minami-san y Nishio. Entonces fue cuando empezaron a contarnos el porqué estábamos allí. Shiho les había traicionado y la perdonarían si se unía de nuevo a ellos. Kaito debería de unirse para poder robar por ellos. Minami-san tenía que entregarles el programa que había hecho para ellos, pero que ella vio el problema que causaría y que se negó a hacerlo. Miki-chan y Nishio estaban allí como moneda de cambio para que Minami-san no se negara. Ayako-san estaba allí en el peor momento de todos, y como testigo no podía salir con vida. Yo… tenía que trabajar para ellos para así quitarse a un estorbo del camino. Pero nos negamos. Todos lo hicimos a la vez y sin dudar. Empezaron a golpearnos… –añadió apretando con fuerza los puños– teníamos que decir lo que ellos quisieran y cuando vieron que nos volvíamos a negar… pasamos a la fase de inicio de reclutas.
Shinichi abrió los ojos y levantó el brazo derecho, levantándose la manga de la camisa que llevaba puesta. Quitó la muñequera que Kazuha le había dado días atrás. Ran se tapó la boca horrorizada.
- Nos marcaron para que supiéramos que les pertenecíamos a ellos… y solo a ellos… –susurró el herido tapándose el lugar con rapidez– Ese día, en cuanto vi lo que estaba ocurriendo, les pedí que ninguno de ellos se pusiera en contra. Que solo intentaran evitar el juntarse con ellos. Un día más tarde llegó el anciano Yuu. Ese hombre había visto como secuestraban a la familia de Minami, y lo habían estado persiguiendo durante un buen tiempo, hasta que se fue a la policía a denunciarlo y se encontró con que era uno de la BO. Ese día yo le dije a Gin que si no me soltaban mi confidente contaría su verdad a todo el mundo –sonrió mirando a Heiji– no me equivoqué de mucho, ¿verdad? –el moreno le devolvió la sonrisa como respuesta– Gin se enojó más conmigo, me sacaron a rastras de la celda… y empezaron a pegarme para que les dijera el nombre… por poco no había perdido la consciencia cuando uno de los que se reían le pidió que le dejara a él –Shinichi cerró los ojos con fuerza– me… me pusieron… –Ran se sentó en la cama y agarró la mano del detective, él la miró– me… me ataron en una silla, con… con unas cuerdas de color rojo… todo… era sangre… –susurró cerrando de nuevo los ojos– me apretaron con fuerza cortándome la circulación… y me tumbaron con el respaldo de la silla al suelo… –su voz empezaba a romperse, pero ahora que había empezado tenía que terminarlo– me pusieron… una toalla… en la cabeza… y empezaron… empezaron a… echarme agua… me ahogaba… pero… mientras ellos estaban concentrados en ese nombre, no les hacían daño a los demás…
Shinichi se quedó callado un rato. El contacto de la mano de Ran le tranquilizaba un poco, pero los recuerdos eran tan potentes que seguían clavándose en su cuerpo, como si aún estuviera recibiendo los efectos.
- En cuanto… –de nuevo volvió a hablar– en cuanto se dieron cuenta de que por poco no me habían matado… me electrocutaron, aún no sé con qué… para… revivirme… cuando me devolvieron a las celdas… yo ya había perdido la voz y prácticamente las ganas de seguir viviendo, pero… lo que había hecho había surtido efecto… habían golpeado un poco a Miki-chan y habían intentado ahogar a Kaito, pero… los demás estaban bien… me alegré de haber conseguido mi objetivo… –suspiró mientras el silencio de la habitación seguía sólido– además… si me hubiera rendido… seguro hubieran hecho algo para saber quiénes eran mis amigos e intentar hacerles daño… no podía dejar que os hicieran daño a ninguno de vosotros por un error que había cometido hacía algún tiempo… –sonrió tristemente– nos servían agua con sal y comida salada y quemada para debilitarnos, pero todos me daban la comida a mi… para que aguantara por ellos –Shinichi abrió los ojos mirando el agarre que tenía aún con Ran– de vez en cuando ellos también recibían para que así no se olvidaran de que estaban aquí por ellos. Tres días más tarde yo había entrado en coma. Por lo que me dijeron… Kaito hizo lo mismo que yo… y de nuevo en dos días él también había perdido la voz… aún no sé con exactitud como conseguimos salir de allí… solo sé que Yui llegó el último día. Kaito abrió la puerta, Shiho mató a uno de los guardias que estaba a punto de descubrirnos, Yuu-san me llevó hasta la salida junto con Kaito, Miki-chan nos guiaba y Minami-san se calló el hecho de que Nishio se había quedado atrás. Gracias a que Kaito recuperó la voz… yo conseguí recuperar la consciencia. Una semana más tarde me desperté en el hospital del FBI, en América. Dos años más tarde recuperaba mi voz gracias a que Kaito me ayudaba en todo. Ese día pasé de ser un testigo protegido a un agente del FBI. Me pusieron junto a Mary-san, la madre de Yui. El padre biológico de la niña les estaba buscando y ella me pidió que las protegiera. Me fui a vivir con ellas dos para poderlas proteger… pero… no fue suficiente. Mary-san me insistió en intentar recuperar mi anterior vida… mientras me lo recordaba, la mataron, después de una semana de estar viviendo con ella. Empecé a cuidar de Yui. Una niña de 8 años que vea a su padre matar a su madre… no fue una imagen muy buena que digamos. Ella tenía pesadillas cada día… y no sé cómo me vi reflejado en ella cada vez que se despertaba gritando por la noche… una semana más tarde me enteré de que Mary-san nos había dejado a Yui a cargo de todos los que habíamos estado a las celdas con ella. El padre de Yui se las arregló para poner al FBI en nuestra contra, y empezamos a ser perseguidos por todos. Íbamos de ciudad en ciudad, una niña de ocho años, junto a tres chicos de la misma edad y una joven también de 19 años… pusieron el anuncio en la tele, así que fuéramos donde fuéramos llamábamos la atención. Un año más tarde, un hombre que nos había visto, prefirió tomarse la justicia por su mano. Así que intentó matarnos para poder recuperar a la pobre niña que había sido secuestrada por esos cuatro jóvenes. En cuanto estuvo a punto de matarnos, no me lo pensé dos veces. Le disparé. Pero… mi tiro fue demasiado certero. Le había matado… Nos cogieron a Kaito y a mí y nos echaron por la borda de un barco a 4 quilómetros de la costa… con un montón de balas en nuestro cuerpo. Aún no sé como conseguimos sobrevivir de eso… más tarde conseguíamos llegar de nuevo con los del FBI y contar a Jodie-sensei y a los demás lo que realmente estaba ocurriendo, así que… nos dieron pasaportes falsos y ellos se quedaron a Yui para cuidarla. Nosotros pudimos volver a Japón. Pero aquellos que intentaban matarnos nos siguieron hasta aquí. Fue entonces cuando creamos el Programa Especial de la Policía de Kioto. Encontramos a Minami y a Miki que se habían ido con la interpol una semana después de salir de las celdas. Y ellas aceptaron en quedarse con nosotros. Eisuke también estaba, era de la CIA… así que todos a nuestro modo estábamos protegidos. Nadie nos encontraba en ese lugar y podíamos actuar en cuanto veíamos que eran casos de la BO gracias a la ayuda de Irie.
Shinichi se tumbó de nuevo a la cama.
- Gracias –sonrió Heiji saliendo de la habitación con una pequeña sonrisa dirigida hacia él.
Kazuha le siguió.
- Lo siento… –susurró Sonoko cogiendo a su hijo en brazos.
- Olvídalo… –suspiró Shinichi– no podías saberlo…
- Vamos, Sonoko –sonrió Makoto empujándola hacia afuera– sé que no nos conocemos, pero… por lo que he podido ver eso no te ha cambiado mucho… y me alegro.
- Gracias –respondió Shinichi cerrando por completo los ojos.
- ¿Entonces eso es lo que te asusta? –se atrevió a preguntar Ran con un hilo de voz a punto de llorar.
- Cada vez que cierro los ojos vuelvo allí –suspiró Shinichi con la voz débil y cortada por aguantarse la respiración– una y otra vez…
- Pero sabes perfectamente que no estás allí –añadió Ran.
Shinichi la miró.
- Claro –respondió con una sonrisa triste– pero…
- ¿Quieres olvidarlo? –preguntó de nuevo ella.
- No… –respondió él mirando de nuevo hacia el techo– si me olvido de eso me olvidaría del motivo por el que he luchado durante 6 años. Al principio solo quería desenmascarar una organización criminal. Ahora quiero hacerles pagar por algo como eso. Había niños allí, Ran… había cadáveres de niños… –añadió cerrando los ojos de nuevo.
Ella le abrazó desde donde estaba. Él abrió los ojos asustado por el contacto con ella, pero rápidamente se tranquilizó. Ran deshizo su agarre y sonrió.
- ¿Duele? –preguntó en un susurro más bajo la chica.
- Dolió –respondió él– ahora… a veces aún siento que noto todo aquello si cierro los ojos… todas mis heridas… pero… no puede compararse para nada a la realidad.
- Shinichi… perdóname –añadió ella.
- ¿Por qué? –preguntó él suspirando para tranquilizarse una vez más.
- Lo has pasado mal –se quejó ella– y yo no he podido estar a tu lado para ayudarte.
- No me importa, Ran –sonrió él con cálidez– ¿Sabes? Estando allí… cuando vi lo que iban a hacernos… pensé en vosotros.
- ¿Heiji y yo? –preguntó ella.
- Pensé que prefería estar yo allí que vosotros… –suspiró– porque… sabiendo de lo que eran capaces esa gente… si vosotros hubierais estado allí… yo… me hubiera vuelto loco… no hubiera podido ayudaros… mi cerebro no hubiera podido seguir en más de dos días.
- Shinichi eso no es cierto –sonrió Ran– tratándose de ti sé seguro que me hubieras encontrado. Tengo la confianza plena en ti.
Ran sonrió cálidamente haciendo que la respiración del chico se acelerara por unos momentos.
- Dime, Ran… –sonrió Shinichi– tú ¿has estado bien?
Ella sonrió.
- Ahora estoy bien –respondió– triste pero bien.
- ¿Ahora? –preguntó él.
- Ahora que vuelves a estar con nosotros –respondió ella– yo también te he echado de menos maníaco de los detectives.
- Siento haberte abandonado, Ran… –murmuró él.
- Entonces no vuelvas a hacerlo, ¿vale? –preguntó la chica con los ojos llorosos.
Ya no podía aguantarlo más. Él tenía la mirada triste, pero aguantaba con una sonrisa forzada y una sonrisa sincera. Ella le había estado maldiciendo muchos días por haberla dejado sola pero ahora se arrepentía por completo de ello.
- Prométeme que no volverás a irte de mi lado, Shinichi –pidió ella dejando que sus lágrimas salieran.
Shinichi la miró preocupado. Se incorporó y la abrazó. Cerró los ojos de nuevo amenazando con llorar.
- Lo prometo –susurró a su oído– Ran… –añadió deshaciendo su agarre y observándola– Ran… –volvió a repetir para que ella le mirara– te lo prometo. No volveré a dejarte sola jamás.
- Más te vale –se quejó ella.
Shinichi le secó las lágrimas de la cara.
- ¿Estás bien? –preguntó.
- Te he echado mucho de menos –sonrió ella.
- Yo también –respondió él tumbándose de nuevo.
La herida empezaba a dolerle de verdad, así que tenía que quedarse estirado si quería recuperarse del todo. Ran se arrodilló al suelo y suspiró mientras el viento seguía entrando por la ventana.
- Lo único que no pude aguantar en América… era no poder decir a nadie que estaba bien –susurró Shinichi– no… no podía dejar de pensar en lo mal que lo estarías pasando.
- Shinichi… –susurró ella un poco avergonzada– tu… tu me… ¿me sigues queriendo?
Él abrió los ojos como platos y se quedó estático mirándola.
- No sé si he entendido mal la pregunta –susurró medio riendo.
- No me hagas repetírtelo –se quejó ella en un hilo de voz evitando los ojos de su amigo.
- ¿De verdad tienes que preguntarme eso? –preguntó él medio ruborizado– ¿No deberías de conocer la respuesta? –preguntó buscando los ojos vergonzosos de ella.
- Dime la respuesta –respondió ella encarándolo firme.
- Te quiero y te seguiré queriendo siempre, Ran –susurró él– pero a qué…
Ella le puso un dedo en la boca para que no dijera nada más. Shinichi la miró. Estaba sonriendo… como una tonta, sonreía. De alguna manera él terminó sonriendo igual que ella. Sin darse cuenta, había sonreído durante un rato y ella le observaba con atención. No forzaba la sonrisa, no era triste. Se habían echado de menos. Ahora que estaban uno al lado del otro, podían sentir que ese tiempo pasado quizás ya no sería presente en sus vidas. Ran seguía preocupada por lo que había dicho él. Solo pensaba en cómo podría intentar hacérselo olvidar. Miraba sus ojos, como siempre tan hipnotizadores. Sin darse cuenta, Ran fue acercándose a él, con lentitud. No se habían dado cuenta de lo cerca que estaban mientras el viento seguía entrando por la ventana. Estaban a escasos centímetros el uno del otro…
MATERIAL NO APTO PARA MENORES! XD no, no lo he cortado por eso es que ahora viene la parte bonita de la relación entre todos los agentes del Programa Especial de la Policía de Kioto, y se me hacía muy largo sino XD
Espero que no me maten, espero que me sigan leyendo, espero que les haya gustado (a los que no les gustan las situaciones amorosas también) y por favor dejen reviews! :D
¿Me estoy haciendo pesada con los reviews? XD
